¡No podía evitarlo! Tenía que hacerlo, y ahora que se acerca la nueva pelicula...

He aquí una pequeña historia entre las ilusiones y los sentimientos.

Eso si, aviso que en este mi fic, la Hinata Hyuuga de la ilusión, en realidad viene de otro mundo mágico (como Fairy tail) como todos los que se presenten. Nada tiene que ver con la peli. Existe un mundo paralelo a ellos, con los mismos personajes pero con personalidades distintas.

¡Espero que os guste!


-CAPITULO 19- Muñeca de porcelana

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No podía ser. Lo que ante ella se presentaba era una de las imposibilidades más imposibles vistas en el mundo.

Hyuuga Hinata, la joven heredera de 16 años del clan Hyuuga no podía estar…viéndose a sí misma.

Parada ante ella, con los brazos en jarras, vestida de forma ligera, tan sólo unos pantalones muy cortos negros y una malla que enseñaba su vientre y que tenía un escote en forma de V, mostrando aquellos pechos que ella jamás mostraría, un rojo pasión sobre sus labios, destacando sobre la piel blanca…los mismo ojos, el mismo cabello largo y azulado siendo mecido por el viento, la misma altura, la misma figura…

Hinata cayó de trasero al suelo de la mismísima impresión.

No podía ser. ¿Quién…quien era esa chica?

-Toooonta- soltó de pronto la otra Hinata, cruzándose de brazos- no debes temerme. Al fin y al cabo, soy tu-

Bajo el cielo rojo y anaranjado de verano, mientras las chicharras chirriaban y el viento mecía con suavidad ambos cabellos azulados que con el sol, reflejaban tonalidades rojizas, la Hinata impresionada abrió su boca, quedando perfectamente boquiabierta.

¿Qué era ella?

La otra Hinata resopló, antes de acercarse y agacharse ante ella.

-Cierra la boca y escucha atentamente lo que voy a decirte- y en medio de aquella expansión de campo de entrenamiento, se sentó al estilo ninja- Me llamo Hinata Hyuuga, tengo 16 años y soy la futura heredera del Clan Hyuuga. Mi padre está muy orgulloso de mí, tanto, que quiere convencer a la vieja Tsunade de que me convierta en Chunin cuanto antes. Dice que, incluso, desea adelantar la ceremonia para la herencia. Vivo en la aldea oculta de Konoha, tengo muchos amigos, todos ellos muy extraños, pero realmente me gustan. Me llevo bien con la gente del pueblo, aunque algunos me temen por mi carácter- suspiró por ello y Hinata pudo apreciar como su mirada se entristecía unos momentos para luego cobrar esa fuerza de antes- soy fuerte, decidida, y nunca me retracto de mis acciones. Puede que me enfade con facilidad pero…-levemente sus mejillas se sonrojaron- la verdad…es que me enfado muy rápido y e-enseguida estoy amenazando a las personas…-eso masculló, apartando su mirada. Hinata se incorporó mejor en el suelo, observando a su otro "yo", curiosa. La otra Hinata la miró de pronto, asombrada-¡p-pero no lo hago po-prque quiera!- le corrigió, todavía más sonrojada- es que…cuando no llevan razón yo…-dejó la frase incompleta, chocando entre si los dedos índices, dejando a la otra Hinata sorprendida.

Era clavada a ella.

Si no fuera por esa ropa y esa fuerza al hablar…podrían incluso suplantarse la una a la otra sin problemas.

La Hinata sonrojada miró a la Hinata de ese mundo, sonrojándose aun más.

-¡Pero eso no es todo!-gritó de nuevo, avergonzada- Mira yo...vengo de otro mundo. Un mundo donde las personas de la tierra son las mismas que las de mi mundo- se cruzó de brazos, pensando seriamente en eso.

-E-entonces…to-todos los que estamos aquí…existimos en tu mundo?-se atrevió a preguntar la Hinata de la tierra, provocando que la otra Hinata le mirara y como respuesta, ella se sonrojara y bajara su cabeza.

-Exacto- respondió en un suspiro- pero, por lo que parece…las personalidades son completamente opuestas- y entonces fue el turno de la recién llegada examinar a su otro yo.

Rostro, cabello y cuerpo clavados a ella, sin embargo, esa gran chamarra, la misma que ella tenía, cubría su cuerpo. Esos pantalones a los cuales no supo adivinar el color cubrían sus bellas piernas; y bien sabía ella misma que eran bellas. En realidad, y no era por fardar pero, tenía un lindo cuerpo, y para las misiones era muy provechoso.

Supondría que su autoestima era muy baja.

Por lo poco hablado, se había dado cuenta que era muy tímida, tartamudeaba y se sonrojaba con facilidad. Era un pequeño pájaro de cristal que seguramente debería sentirse inútil, tanto para ella misma como para los demás. No confiaba en sí misma; que en el rato que llevaban charlando, le rehusara la mirada, era una gran prueba. Y que juntara los dedos y jugara con las manos, como ella también hacia cuando estaba nerviosa y avergonzada, era otra de las causas de su bajo estima.

Débil, pequeña y frágil como una muñeca de porcelana.

¿Debía hacer algo para arreglar eso?

Un momento. ¿por qué no aprovechaba y ayudaba a su otro yo a ser más fuerte? Si en el tiempo que estuviera en la tierra la convirtiera en alguien seguro de sí mismo, fuerte, y lanzada… ¿no habría realizado entonces una buena obra?

Pasó por su mente el castigo que Tsunade le impuso por golpear a uno de los ancianos más honorables de una aldea. Pero, ¿¡Qué más podía hacer! Ese anciano andaba metiéndole mano cada rato.

Recordar eso la enfureció, y empuñó su puño. Hinata de la tierra la miraba sin comprender

Por supuesto, en vez de creer en ella, Tsunade la mandó, de una patada por cierto, a la tierra, esperando que de esa forma reflexionara y pidiera disculpas al anciano.

Jamás. Antes pasar mil días en la tierra que pedir disculpas a un anciano pervertido.

Lo malo de todo eso es que si no volvía pronto a su hogar…

No lo vería…

Y entonces, elevó su mirada a ella, que de nuevo volvió a sonrojarse. Ladeó la cabeza, pensando, entornando sus ojos y estudiándola con ojo clínico.

-Muñeca- se apoyó sobre sus manos ya acercó su cuerpo tanto que sus narices podían rozarse. Hinata de la tierra se sonrojó y balbuceó como la había llamado- ¿tu también estás enamorada de Naruto?-

Su rostro encendido de color tomate y sus ojos abiertos de par en par le confirmaron que sí. Ella también lo estaba. Y esa acción le confirmaba también que lo amaba, y mucho. Soltó una risa corta, de incredulidad.

En realidad, eran bastante parecidas.

-C-como sabes…q-quien…-

-Toonta- se apartó, sentándose de nuevo con los brazos cruzados y una sonrisa- yo también amo a Naruto- una sonrisa tímida y sincera acompañó esas palabras. Sus mejillas se habían coloreado levemente y que acompañara ese rostro con el movimiento de cabello hacia un lado…

Hinata pensó que realmente, esa otra ella, era muy, muy hermosa.

-Sin embargo…-su mirada de pronto se tornó apagada y oscura- él parece negado a mirarme-sonrió sarcástica- en realidad, no sólo a mí. También a todas las personas…les ha cerrado su corazón. Desde la tragedia de sus padres…-Hinata meditó esas palabras. ¿Había ocurrido lo mismo allí con los padres de Naruto?- yo lo conocí de muy pequeña, pero era esquivo, frío, sus miradas dolían más que sus palabras. Mis padres decían que no era una buena compañía, que debía alejarme de él por yacer en su interior al demonio de nueve colas…pero no- Hinata vio otra sonrisa, una pequeña- yo estuve a su lado. Me hice su amiga, aunque él lo continúe negando, y cuando, una vez me salvó de una muerte segura, no pude evitar…enamorarme de él- con esas palabras le miró- llevó seis años amándole en silencio. Y todavía…no consigo que me mire de otra forma-

Hinata apartó la mirada, entendiendo a la perfección sus sentimientos. El dolor, la tristeza, la depresión, la rabia…lo entendía todo, porque ella también estaba igual. Sentía lo mismo que su otra yo. Y no porque Naruto fuera una persona esquiva que se negara a mirarla, sino porque estaba enamorado de Haruno Sakura…y aunque ella le hubiera declarado sus sentimientos…

Nada había cambiado

-Supongo que aquí Naruto…-continuó la Hinata del otro mundo, pasando un mechón tras su oreja- él debe de estar…debe quererte mucho…-

Pero Hinata negó, siguió negando mientras sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas. La otra Hinata la observó algo sorprendida.

-N-Naruto-kun…él ama a otra persona- una lágrima cayó sobre su rodilla-nunca me ha mirado…nunca…-puso las manos sobre sus, evitando ponerse a llorar como una histérica- y-yo l-le dije l-lo que sentía p-pero…n-no me ha dicho nada y…-sorbió su nariz

La otra Hinata se mordió el labio, desviando la mirada a un lado, mirada que empezaba a empañarse de lágrimas.

Era increíble. Tanto en su mundo como en la tierra, parecía ser que el amor de Naruto no le sería correspondido…nunca.

Empuñó sus manos con ira.

¿Acaso estaba el destino en su contra?

La miró de reojo, viendo su rostro apagado, sus ojos todavía soltado lágrimas, su labio fuertemente mordido…su manos empuñadas con fuerza sobre sus rodillas.

-M-mi padre me odia…mi hermana me repudia, m-mi primo…ni se acerca a mí…-continuó Hinata, desviando la mirada- no soy buena kunoichi y-y los únicos amigos que-que tengo…siempre tienen que andar salvándome-

Eso sí que la sorprendió. Ella, en su mundo, siendo "apreciada" por todos mientras que la Hinata de la tierra…

Sin duda, lo de muñeca de porcelana era algo que le quedaba como anillo al guante. Haciendo lo que le pedían, sin quejas, llantos ni gritos, aceptando todo ese odio a su alrededor, ese silencio, el vacío…volvió a empuñar su mano.

-Muñeca-

Hinata sintió en su cabeza la mano de su otra yo, asombrándola.

-Si quieres llorar, llora, si quieres gritar o golpear, también hazlo. No te reprimas, no hagas nada que no quieras hacer. Se libre, no sigas siendo la muñeca de porcelana que todo el mundo usa para desahogarse. Odia, tienes todo el derecho a odiar y expresar tus sentimientos. Grita a todos aquellos que te impidan ser feliz. Labra tu camino, se feliz. No dejes que los demás influyan en tu vida. Sé tú misma…muñeca-chan-

Con la mano todavía sobre su cabeza, Hinata la miró mientras las lágrimas corrían por sus mejillas. La otra Hinata le sonrió con ternura y ella, no pudiendo aguantar más, se lanzó a su regazó y allí lloró, lloró y lloró hasta el cansancio.

Y mientras el cielo iba oscureciendo, Hinata observaba el paisaje ante sus ojos. Era hermoso… ¿o era que ella se sentía bien?

Simplemente sonrío.

Posiblemente, las dos cosas.

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Con la luna ya en alto, Hinata cargó en sus brazos a la Hinata de la tierra, que se había quedado completamente dormida.

Pesa tan poco…pensó algo celosa. Ella también estaba delgada, pero parecía que esa Hinata le superaba en peso pluma…incluso en el tamaño del pecho.

¿Eso podía ser cierto?

Y como si fuera un milagro caído del cielo, justo, caminando distraído con los brazos cruzados y ropa tan llamativa como siempre, apareció Naruto.

Si fuera el Naruto de mi mundo, ya se habría dado cuenta que estaba aquí

Se detuvo y al hacerlo, Naruto pareció notarla, cosa que provocó que elevara la mirada y sus ojos se abrieran como platos. Hinata se acercó paso a paso, dejando cada vez más sorprendido al rubio.

-Que..-

Naruto miraba a ambas mujeres. La que estaba de pie, mirándole fijamente y la que dormía en sus brazos. Tan iguales, tan parecidas… ¿qué demonios…

-No es ningún genjutsu idiota-

Eso volvió a sorprenderle. ¿Hinata insultándole?

La Hyuuga rodó sus ojos.

-No sé cómo te tratara la Hinata de este mundo pero en lo que a mí respecta, eres un completo idiota-

-¿De este mundo?-repitió él, incrédulo- ¿idiota?-

Hinata resopló.

-Escúchame Naruto. Esta chica te ama, te ama más que a nada en el mundo. Sufre por ti, se alegra por ti…eres alguien muy importante en su vida y tu…tú únicamente te dedicas a evitarla- hizo una mueca, desviando la mirada- realmente me fastidian los hombres así. Son molestos-

-M-mo…-Naruto no cabía de la impresión. ¿Ahora era molesto?

-Si no la quieres, simplemente díselo. No la tengas bailando en el limbo porque es lo peor que le puedes hacer a una chica. Además…-

-¡Alto, alto, alto 'ttebayo!- le paró Naruto- Hinata-chan…que te…te ocurre? q-que me estás diciendo…? Qué…-señaló tanto a una Hinata como la otra, confuso- ¿por qué…?-

-Vengo de otro mundo idiota. Y al parecer, en tu mundo y el mío somos iguales. Aunque no de personalidad. Tú aquí eres idiota, en mi mundo eres más cool-

-¿¡Huuuh!-exclamó él, sin comprender- De acuerdo, este debe ser una broma ¿verdad? Shikamaru o Kiba deben tener algo que ver…n-no es posible…-

Hinata volvió a resoplar, observando a ese chico que en nada se parecía a su Naruto. En su físico, si…aunque Naruto no iba tan cubierto de ropa, pero en cuanto a personalidad…

Se acercó un paso más y le entregó a la durmiente Hinata. Naruto observó a esa Hinata en sus brazos. No era que estuviese plácidamente dormida sino que el cansancio había provocado en ella un sueño profundo.

-Está tan cansada de llorar que le es imposible abrir los ojos- le comentó ella, cruzándose de brazos- Y todo por tu culpa- Naruto la miró de pronto, asombrado- Te mostró sus sentimientos y no fuiste ni eres capaz de decirle lo que sientes. De verdad, ¿cómo puedes ser tan egoísta?- le dijo de forma despectiva, aunque realmente no quisiera hacerlo. Estaba hablando también con Naruto y sentía que se lo estaba diciendo al otro.-Si lo que quieres es que sufra, pues lo estás consiguiendo y de una forma muy cruel- le miró, de forma que pareció intimidarle- ni siquiera mereces tenerla en tus brazos- estiró sus brazos para agarrar a Hinata, pero Naruto se retiró, mirando con el ceño fruncido a un lado.

-Está claro que tú no eres Hinata. Ella jamás me hablaría de esa forma-

-Ella jamás te gritaría, pero sabes porque, porque es tonta...-Naruto la miró – porque es una débil que no se atreve a alzar la voz…-

-Calla- espetó él, molesto- Hinata no es ninguna débil…-

-Porque tienes su corazón entre las manos y lo único que consigues es dañarlo cada vez más- continuó ella, viendo la cara de angustiosa molestia de Naruto. Como si se debatiera entre la angustiosa verdad y el dolor que le provocaban esas palabras.

Perdóname por esto muñeca, pero si no lo hago, él nunca reaccionara.

Pensó mirando la chica durmiente con una pequeña sonrisa, antes de mirarle a él, frunciendo el ceño.

-¿Por qué mejor no me la entregas? Hace rato que debería estar en casa. Lo sé porque mi padre también tiene una hora fija para mí. Así que por favor, entrégame a Hinata- estiró sus brazos, esperando que él la depositara en ellas, pero conociendo como lo conocía, sabría que no se la iba a entregar. Y no lo hizo. Sonrió- yo le buscaré un futuro mejor a Hinata. Un chico que realmente le quiera. Una familia que la respete. Un…-

-Cállate- gruñó Naruto mirándola con ira- no sé quién eres, tampoco porque sabes todo eso ni porque eres exactamente igual que ella…-Hinata volvió a cruzarse de brazos- pero no permitiré que me robes su corazón. Puede que sea egoísta si, nunca he sido amado ni querido por nadie, no sé lo que significa eso…-su mirada se desvió a la chica entre sus brazos- o no lo sabía…-murmuró observando con detalle el rostro de Hinata, sonriendo levemente-por eso…-viró el rostro a la otra Hinata- por eso…-

-La llevarás a tu casa y hasta que se despierte la mantendrás en la cama. Entonces ahí le dirás lo que realmente sientes-terminó por explicar ella, sonriendo al ver las mejillas sonrojadas del jinchuriki- a no ser, por supuesto, que la llevemos a casa de su padre, que le castigue y…

-No- la estrechó, desviando la mirada al pequeño cuerpo en sus brazos- yo la protegeré-

-¿Estás seguro? A mí no me importaría…-

-¡Que no!-giró sobre sus talones y desapareció en una nube de humo.

Sonriendo entre dientes, Hinata estiró sus brazos al cielo nocturno. Se sentía muy bien.

Ahora tocaba lo más difícil

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Cerró la puerta en silencio, se quitó las sandalias y entró en la gran mansión.

-Hinata- ella se detuvo y caminó pasos atrás. En una gran sala estaban su padre, su hermana y su primo Neji. ¿Serían estos tan diferentes como los de su mundo?

-¿Qué?- respondió su más, respuesta que sorprendió a su padre.

-¿Dónde has estado?- le preguntó arrugando su frente.

-Oh…pues…por ahí…pensando-dijo parándose frente la puerta-¿querías algo?-

Hanabi y Neji se sorprendieron al verla en esas ropas. Hiashi elevó una ceja.

-Tenme más respeto Hinata. Eres una Hyuuga y…

-Sé que soy una Hyuuga-le interrumpió ella, entrando en la sala- No haces más que recordármelo mañana, tarde y noche-miró la sala, idéntica a la suya. Entonces...su habitación estaría en el mismo lugar- ya corta el rollo papá, estoy muy cansada-

Hiashi siguió mirándola fijamente

-Hinata-sama, esa no es forma de hablar a su padre- advirtió Neji con tono sorprendido- además…porque…-

-¿Y cómo quieres que le hable? ¿De usted? Es mi padre, no un desconocido. Además, por muy jefe del clan que sea, siempre será mi padre, siendo jefe o siendo mayordomo. Nada cambiará- miró a la tres personas, sin comprender porque lucían tan serios. ¿De verdad que se había criado su otra yo en un lugar tan triste como este?- no comprendo porque esto está tan…apagado. Es cierto que mamá murió, pero de eso hace mucho y todos debemos superarlo-

Ante el nombramiento de su madre pareció tensarse el ambiente. Ella resopló, cruzándose de brazos.

En su casa, hablar de ese tema ya no incomodaba a nadie. Se había convertido en algo muy bonito de recordar

-Recordar a mamá no debe ser algo duro sino bonito y cálido. Mamá lo era, no veo el motivo por el cual se la deba recordar con tanta tristeza.-

Sintió la mirada reprochada de su hermana.

-Hanabi deberías empezar a cambiar. Ese peinado y esas ropas no te sientan muy bien. No sé si llegaras a ser la próxima heredera, pero debes hacerte más bonita y dejar de lado ese rencor y ese desprecio que sientes hacia mí. ¿Te he hecho yo algo para merecerlo, aparte de estar contigo y cuidarte como una madre?-suspiró- No me gustas, además, si no cambias de actitud, nunca lograras encontrar novio-

Asombrada le miraba Hanabi, con algo de sonrojo en sus mejillas mientras Hinata dirigía la mirada ahora a Neji.

-Querido primo, ¿no crees que es hora de dejar de lado nuestra diferencias, los problemas que hayamos tenido y ser los primos formales que deberíamos ser? Al fin y al cabo somos de la misma familia, la misma sangre, no hay primeros ni segundos, sólo familia- y luego miró a su padre, suspirando- a ti no te comprendo papá, ¿es cierto que realmente me odias? ¿Tanta repulsión me tienes? Te repito lo mismo que a Hanabi ¿acaso he hecho algo para merecerlo? Si, puede que sea débil, torpe y tímida, que me enrede con las palabras…pero eso…es muy injusto que me odies por ello.-no respondió y ella decidió seguir- Yo también tengo sentimientos papá, por mucho que intentes ocultarlos y mantenerme como una muñeca autómata que siempre hace lo que le dicen…pero no, esta muñeca está cansada de tanta orden y tanto odio- se adelantó un paso- lo único que deseo es tener mi propia vida, sin restricciones ni miradas recelosas. Hacer lo que me plazca sin tener que ser castigada… ¿acaso es mucho pedir tener una vida propia? Dime papá, ¿acaso no puedo ser feliz? ¿O es que mi sola existencia ya te llena de odio?-

Hiashi no dijo nada y Hinata se enfadó. Realmente ese padre era peor que el suyo.

-Si tanto odio me tienes, lo mejor es que me vaya de casa y un vuelva nunca. ¿Eso es lo que quieres? ¿Deshacerte de mí? Está bien. Me iré está misma noche- se volteó dispuesta a ir a la puerta.

Si conocía bien a su padre, él también. ..

-Hinata-

¡Bingo!

Se volteó claramente fingiendo molestia, elevando su mentón, mirándole fijamente.

El orgullo Hyuuga

-¿Si papá? ¿Algo que desees decirme antes de que me vaya?-

Hiashi se alzó del suelo y acercó a ella, por un momento Hinata se sintió pequeña. Ese hombre imponía mucho más que su padre cuando este se enfadaba.

Pero no se amedrentó. Ella era una Hyuuga. Fuerte, valiente, no le temería a nada ni a nadie. Así que volvió a elevar el rostro con desafío. Si iba a golpearla, lo recibiría bien y sin llorar.

Hiashi le miró fijamente, tan serio, frío y rudo como imponía su presencia.

-Quédate-suspiró él, cerrando los ojos por un momento.

-¿Quieres que me quede?- le preguntó ella, sonriendo con malicia mientras veía a su padre sonrojarse- ¿papá, no me odias, verdad?-

Él miró a un lado mientras mascullaba una serie de impropiedades mal sonantes. Hinata amplió su sonrisa.

-Está bien… entonces me iré y…-

-¡No. No te odio!-gritó enfurecido, sonrojándose como un tomate al haberlo dicho.

-Hiashi…san…-murmuró Neji

-¡Te quiero papá!- exclamó saltando a su brazos Hinata y de paso, depositándole un beso en la mejilla.

Eso dejó totalmente desconcertado a su padre y asombrados a su primo y hermana.

-Ahora me voy a la cama que estoy muy cansada. Buenas noches…-agarró el rostro de su padre- papaíto- y se alejó de ahí dando pequeños saltos.

En la sala, absoluto silencio, sólo la respiración acompasada de su padre, que tenía una mano en su mejilla, una mejilla muy colorada, al igual que la otra mientras Neji, sin saber porque, se le escapaba una risa que tuvo que ocultar al voltearse su tío.

-Lo siento- masculló, mirando a un lado, todavía con la sonrisa en la boca.

-si no cambias de actitud, nunca lograras encontrar novio-

Encontrar…novio…cambiar…actitud

Con sus mejillas sonrojadas, Hanabi meditaba seriamente esas palabras.

Sus amigas tenían y ella…ella


Hinata se tumbó en la cama, sonriendo, sintiéndose tan bien que apenas podía cerrar los ojos de lo emocionaba que estaba.

Espero que esto te haya ayudado un poco…Hinata-chan

-Te ves muy contenta-

Se sentó de pronto en la cama, observando la figura que escondida entre la oscuridad de la habitación caminaba hacia ella. Una sonrisa apareció en el rostro de Hinata, que se paró rápidamente ante él.

-¡Naruto-kun!-

Con tan sólo una camisa de manga corta negra, unos pantalones anaranjados y sus sandalias, con el protector en la frente y el cabello tan revuelto como siempre… ¡estaba tan atractivo!

Quiso abrazarle, pero sabía que a él no le gustaba eso.

-¿Qué haces aquí? ¿La vieja también te ha castigado?-

-He venido a buscarte- eso la sorprendió

-¿A buscarme? P-pero si me dijo que…-

-¿Desde cuándo hacer caso a las órdenes de la vieja?-le interrumpió, entrecerrando sus ojos. Hinata se sonrojó al verlos brillar bajo la luz de la luna- sólo volvamos…-se dirigió a la ventana, cruzado de brazos- es muy aburrido si no estás ahí. Así que bajé a echar una mirada-

Hinata quedó asombrada, poco tiempo porque al momento después una sonrisa curvó sus labios.

-¿Estabas preocupado por mi?-

Naruto casi se tropieza y vira su rostro a ella, molesto y con las mejillas sonrojadas.

-¡No digas estupideces y vámonos'ttebayo!-

-¡Naruto-kun!- gritó ella saltando a sus brazos emocionada. Apoyó su mejilla contra su pecho mientras sus brazos rodeaban su amplia espalda- nunca dejaré de amarte, nunca. ¡Te amo!-

Muy sonrojado, Naruto miraba a todos lados, sin saber qué hacer con sus brazos. ¡Demonios! No comprendía porque esa chica era tan impulsiva. Una chica jamás diría eso tan libremente y sin tapujos…

Maldición

Y mirando a un lado, la rodeó con sus brazos. Hinata se asombró, pues era la primera vez que él le abrazaba.

-Más te vale cumplir esa promesa- masculló él totalmente sonrojado-porque no voy a perdonarte que te fijes en otro hombre-

Y con una sonrisa feliz, con lágrimas cayendo de sus ojos y resbalando por sus mejillas, le estrechó con fuerza.

-Te lo prometo- murmuró ella, deseando que ese momento nunca terminara.

Este castigo había sido, sin duda alguna, uno de los mejores.

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Una leve sonrisa curvó los labios de Naruto, que a pronto se convirtió en una de sincera y felicidad.

No estaba tan mal eso de tener a una chica capaz de todo por alguien como él.

Nada mal.


Eso no podía…no podía estar sucediéndole a ella. Estaría en un sueño seguramente. Si eso debía ser. Porque era imposible que al despertar de un profundo sueño, que fue interrumpido por una especie de ronquido, se encontraba de frente, cara a cara, con el rostro durmiente de Naruto.

¿Era un sueño, verdad?

No, no podía. Hacia tan sólo unos momentos estaba con su otra yo. ¿Por qué de repente estaba en la cama de Naruto?

Sus mejillas se encendieron y empezando a ponerse nerviosa, se intentó levantar, pero todo intento quedó forzado a tener que levantar el brazo de Naruto que le rodeaba por sobre sus brazos, evitando cualquier movimiento. Sonrojada aun más fuerte, buscó alguna salida.

No era un sueño. ¡No lo era! Estaba en la cama de Naruto… ¡durmiendo con él!

Algún gesto extraño debió hacer cuando de pronto Naruto la pegó por completo a su cuerpo, dejando que los labios de Naruto pudiera sentirlos en su frente junto con su apacible respiración.

Cerró sus ojos, sintiéndose nerviosa y emocionada, muy inquieta. ¿Cómo había llegado hasta ahí? ¿Dónde estaba su otra yo? ¿Por qué estaba en la cama de Naruto?

Dios, estaba a punto de ponerse a llorar.

-Hinata-chan-

Abrió sus ojos de pronto, sintiendo su corazón detenerse por un instante.

-Lo siento-

Mirando la nada de su habitación, Naruto la mantuvo apresada entre su abrazo, sintiéndose terrible. Su sollozo fue lo que le hizo abrir sus ojos de golpe, haciéndolo sentirse como el peor de los canallas. No quería que llorara. No por su culpa. Le dolía tanto el pecho cuando sentía sus pequeños gemidos…

-Siento haberte evitado durante todo este tiempo. Yo…no me paré a pensarlo, la verdad…-sonrió melancólico- no le di mucha importancia a eso…y realmente…lo siento-

Mordiendo su labio, Hinata se acurrucó más contra su pecho, mientras lágrimas silenciosas resbalaban de sus mejillas. Naruto puso una mano en su cabeza, empezando a acariciar su cabello.

-Hasta ahora…nadie me había dicho que el amor era un sentimiento tan fuerte…ni siquiera yo lo sentía hasta…-se sonrojó-alguien me hizo abrir los ojos. Me dijo que…aprovechara, que agarrara bien fuerte ese sentimiento y no lo dejara escapar nunca…-acercó su rostro, hasta colocarse sobre su cabeza, en la almohada, sonrojándose más fuerte- por eso…no te dejaré escapar nunca-

Sus ojos perlas se abrieron como platos.

-Sé que puede sonarte egoísta pero…me gustaría…m-me gustaría que aceptaras…-tragó duro- aceptaras ser mi novia- Hinata le empujó un poco sólo para elevar su mirada a él, asombrada. Observando su rostro con detalle, sonrió Naruto, aproximando el suyo- puede que ahora no te ame… pero creo que muy pronto lo haré-

Sintiendo la mano acariciar su cabello, aquellos ojos azules profundos mirándola fijamente, su respiración tan cerca a la suya…Hinata sintió que se pondría a llorar de nuevo.

-N-no estoy so-soñando… ¿verdad?-

Naruto rió

-No- respondió él, antes de elevar su rostro y terminar juntados sus labios.

Un beso dulce que a Hinata le llenó de felicidad.

Naruto se separó, sonriendo, con sus mejillas levemente sonrojadas. Llorando de nuevo, pero de alegría, Hinata le abrazó, tanto brazos como piernas, enterrando su rostro en su pecho.

-Te amo- murmuró con una sonrisa radiante en sus labios

Naruto la estrechó entre sus brazos, sonriendo entre dientes mientras volvía a cerrar sus ojos, respirando el olor a madreselva del cabello de Hinata.

No sabía porque, pero sentía que después de eso, todo iba a ir mejor, tanto para Hinata, como para él.

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=FIN=


¡Oh! pero que..que...creo que no tengo palabras para expresar lo romanticamente empalagoso que este fic jeje

Pero igualmente, me gusta. ¿y a vosotros?

PD: Agradecer a tooooooodos, que sois muchos, los que me dejais siempre un RR. Se agredece mucho, perp mucho, pero mucho.

Más adelante continuaré con La leyenda del demonio, antes, quiero acabar el que borré por gran torpeza mía.

¡NOS VEMOS EN EL PRÓXIMO!