Saga, Mientras ella duerme.

Le llamo así ya que he basado mis otros OS en eso. (One piece, D-gray man y Fairy tail). Quien quiera pasar a leerlos, está más que invitado.

¡Espero que os guste!


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Era extraño

La situación que ahora se presentaba ante sus ojos era extraña y nueva para él. No sabía cómo manejarla, tampoco cómo debería sentirse. Era extraño, quizás un poco lindo, pero extraño.

Apoyado contra los almohadones en su espalda, su cabeza envuelta con una venda, varios cortes y moratones por rostro y cuerpo, su pecho desnudo, pero también con varias vendas- la que parecía más grave, la de su vientre- y vistiendo tan sólo el pantalón azul de algodón de la enfermería, Uzumaki Naruto observaba atentamente la figura durmiente en el lado derecho de su pequeño colchón.

Extraño y lindo, aun así...

Sin saber porque, una leve sonrisa curvó sus labios.

Hyuuga Hinata, aquella chica poseedora del byakugan, hija del ogro de Hiashi, hermana de la presuntuosa Hanabi y prima del genio Neji, dormía plácida y profundamente sobre un costado, a muy poca distancia de su cuerpo.

¿Cuánto tiempo llevaría ahí? Pudo observar a su alrededor los ungüentos y vendas con restos de sangre seca cambiadas. Volvió a mirarla, no pudiendo esconder la poca sorpresa que le proporcionaba eso. Ella había estado cuidándole. ¿Dónde estaban Sakura y la vieja Tsunade? ¿Y Shizune?

¡Lo veis! Todo era extraño y lindo a la vez.

Extraño porque, no se esperaba que alguien como ella, pudiera estar cuidándole… Bueno… en realidad, si examinaba las cosas bien- cosa rara en él- no era tan extraño. Admitió, asintiendo con su cabeza. A fin de cuentas, Hinata estaba enamorada de él. No era extraño que se hubiera prestado para cuidarle.

Aunque eso también lo hacía extraño ¿no? él no dio respuesta alguna a sus sentimientos.

Recordaba que le agradeció, pues, era muy gratificante y verdaderamente lindo que alguien sintiera un amor tan puro hacia él. Después de tanto odio, por una vez en su vida, escuchar que alguien lo amaba hasta tal punto de dar la vida por él era lindo…a su manera, claro. No le gustaba la idea de perder a otra persona querida por su persona.

Perder a alguien tan lindo como Hinata, seguramente le sería muy doloroso. Y no le gustaba para nada pensar que podía perderla, no señor.

Pero...y ahora que pensaba en lindo…su mirada volvió a la bella persona durmiente en su lado. La miró atentamente, ladeó su cabeza, examinó con los mismos ojos azules audaces y brillantes que poseía, a la misma.

No se había dado cuenta, pero Hinata era muy guapa.

Una atrevida y vendada mano agarró con sutil suavidad uno de sus oscuros mechones. Era un cabello suave, se deslizaba entre sus dedos y volvía a reposar sobre su cuerpo, dejando por unos instantes un aroma parecido a flores…algo como lilas. Era oscuro, parecido al negro, pero que sin embargo, y bajo el sol del atardecer podía apreciarse de un azul tan profundo que podía confundirse con el mismo negro.

Sonrió levemente ¿de verdad que estaba analizando su cabello? Meneó la cabeza, pensando lo tonto que estaba siendo.

Sin embargo, y, apartando pensamientos, siguió observándola. Que más daba. No hacía nada malo con tan sólo verla, ¿no? Además, estaba bien dormida, ella no se desmayaría y él no tendría por qué preocuparse de quien le mirara. Estaba bien sólo en esa habitación, bueno…Hinata le acompañaba pero estaba dormida, así que era como si no… ¡aargg Ddemonios! Menudas tonterías se formaba él mismo con su cabeza.

Suspiró, sintiéndose tan tonto como las repetidas veces le había llamado Sakura. Apoyó la cabeza en los almohadones, cerrando por unos segundos sus ojos. Luego, volvió a mirarla. Tenía el rostro pálido, no, pálido no era la palabra sino…color muñeca de porcelana. Si, de esas muñecas que había visto a veces en algunas tiendas, vestidas con pomposos vestidos, gorros de algodón blanco y cabellos abundantes y rizados. Recordó tocar uno de ellos, y era muy suave. Posiblemente Hinata también poseería esa suavidad.

Ahora que lo pensaba, eran muy pocas las veces que había mantenido contacto físico con ella. Siempre se desmayaba cuando él se acercaba y Kiba terminaba cargándola, alejándola de él. Eso, sintó que a veces le molestara. No por el hecho de que Kiba se la llevara, sino porque se desmayaba siempre ante él.

Y nunca llegó a comprender el porqué de esos desmayos, nunca claro, hasta el momento en que, pensando seriamente, llegó a entender que, después de su declaración en el campo de batalla, ella se desmayaba por timidez y vergüenza hacia él. Porque lo admiraba y amaba desde las sombras, como un pequeño fantasma.

Sonrió de nuevo, leve. Era lindo y también divertido. Hinata sólo desmayaba cuando él se acercaba.

Era gracioso, de veras que sí.

Pero no todo parecía ser gracioso, pues, ahora que se daba cuenta…no conocía absolutamente nada de Hinata Hyuuga. Y eso era triste. ¿Pero, que culpa tendría él de eso? Hinata nunca llegó a acercarse a él, no llegó a entablar una amistad como lo hizo con Sakura y Sasuke.

La miró, con un deje de tristeza en sus azules ojos. Posiblemente, parte de culpa la tendría él, por no querer acercarse a la persona rara y tímida de clase. Por estar siempre ocupado con él mismo, por la felicidad que sentía al verse finalmente como una familia, en su equipo siete. Por la primera felicidad que tenía desde que sus padres le abandonaron.

Quizás por eso…

Pero no, ni ella ni él tenían la culpa. Simplemente, las circunstancias habían sido las que fueron, y puede que no conociera a Hinata en todo el sentido de la palabra, pero sentía que le faltaba muy poco para hacerlo.

La Hinata que ahora se presentaba ante sus ojos, era la dulce, fuerte y linda Hinata que él conocía. La chica que había saltado al campo de batalla para salvarle, la que había dado la vida por él, la que sorprendentemente había declarado que estaba enamorada de él, la que se preocupaba por él... Para Naruto, la Hinata que yacía a su lado en estos instantes era la Hinata Hyuuga que él conocía.

Por el momento, eso le tenía bastante satisfecho. Además, todavía tenía mucho tiempo para conocerla más a fondo.

Muchos días por delante

Porque sí, quería conocerla, la conocería más aún. Quería darse la oportunidad de amar, de aprender a hacerlo, y, muy en su interior, sabía que Hinata podía ser la indicada para ellos. Ella le enseñaría lo que era el amor.

Sonrió entre dientes, sintiendo sus mejillas calientes. Con la mano en su pecho pudo sentir su corazón acelerado.

Algo nuevo como ese sentimiento naciendo en su interior, era grato sentirlo.

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Volvió a posar su mirada en ella, sonriendo, observando su rostro con detalle, el subir y bajar de su pecho pausado-que por cierto, llegó a sonrojarle todavía más-; No se había dado cuenta de que ahora ella, tan sólo estaba durmiendo con la camisa de rejilla y ese top que cubría sus senos.

Tragó duro, fijándose en ellos.

Siendo sincero, y muy, pero muy en su interior, deseaba poder ver esos grandes senos…en sus manos. Podía imaginárselos blanditos, suaves y blancos. ¿Cómo sería apoyar su rostro en ellos?... ¿Llegaría el día en que pudiera realizar esa fantasía?

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Enrojeció al completo y gritó mentalmente.

¡Aaarrg! ¡Maldito ero-sennin, todo esto es por tu culpa! Pensó alarmado, revolviéndose el cabello. ¡Él y sus historias pervertidas! ¡¿Por qué tuve que dejar que me las leyera!?

Bufó frustrado, cruzándose de brazos, desviando su mirada hacia Hinata, volviendo a sonrojarse ligeramente.

Algún día…uno no muy lejano esperaba, desearía poder ver a Hinata como Dios la trajo al mundo. Porque, esas piernas, sus pequeños pies, sus caderas y su cintura y ese vientre plano…en fin, toda ella estaba hecha para amar, para amar y dejarse ver al mundo. Bueno al mundo no…pero tal vez a él, si.

Porque, si ella le amaba y él-debía reconocer que- gustaba de ella, no habría ningún problema en que se desnudara ante él. Posiblemente su futuro novio y ciertamente, el Hokage de Konoha.

Sonrió de nuevo con orgullo, Hokage Naruto Uzumaki y su esposa Hinata Uzumaki…

Se frotó el mentón, entrecerrando su mirada, sonriendo de medio lado.

Hinata Uzumaki no sonaba nada mal…nada…

Sintió el movimiento del pequeño cuerpo a su lado y una sonrisa traviesa curvó sus labios.

Quizá…iba siendo hora de resurgir su clan.

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Y que mejor mujer que con la dulce, tímida y fuerte Hinata Hyuuga.

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Extrañas y lindas circunstancias que el destino le había deparado, ¿verdad?

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=¡Fin!=


Bueeeeno, ¿creen que merezco RR?

Me ha costado terriblemente entender los sentimientos de Naruto hacia Hinata. Por supuesto que en este OS habrá algo más, sólo que yo misma, escribiendo eso, quería darme cuenta de lo que sentía Naruto. En mis fics, bueno, Naruto la amara, claro está, pero en la realidad, dificilmente pasaremos de un "lindo y agradable compañerismo"

En fin, que cruel es el mundo cuando quiere.

¡Espero, como dije arriba, que os haya gustado!

¡Nos vemos en el siguiente!