Y ahora, Mientras ellos duermen...segunda parte del capitulo "Futuro"

¿En qué piensas Hinata-chan? No te desmayes eh


.

.

.

Cuando despertó, cuando finalmente el sueño fue remitiendo, Hinata abrió sus ojos lentamente, abriéndolos grandes de pronto, sonrojándose al instante con intensidad y recordar donde era que se encontraba.

Evitó emitir un gritito de sorpresa, mirando un punto fijo de aquel pecho que ante sus ojos obstruía su vista, buscando una respuesta a su situación.

¿Cuándo se había acostado en esa pequeña cama, junto a Naruto? ¿Tan cansada estaba que ni miraba donde se tumbaba?

Miró a su alrededor, queriendo apartarse de ese calor que, aunque siendo cálido y terriblemente tentador, tenía la obligación de retirarla. Primero, porque no estaba bien que quien se había ofrecido a cuidarle, se tumbara en la misma cama, y encima en una cama tan estrecha, y segundo…porque con quien se había tumbado era nada más y nada menos que con Uzumaki Naruto.

El chico por el cual suspiraba su corazón

Todo su rostro enrojeció y rápidamente quiso salir de ahí, si seguía tan cerca de su cuerpo, terminaría desmayándose. Sin embargo, detuvo todo movimiento y bajó su mirada temerosa. Algo pesaba sobre su cintura…Se abrieron grandes sus ojos, pues, uno de los brazos de Naruto estaba rodeándole la cintura- que por cierto, llevaba al descubierto por no cargar con su sudadera-.

¡Oh no! Y no sólo su vientre…estaba dejando a la vista esos grandes senos que de no saber donde había heredado bajo la camisa de rejilla y el top.

Elevó su mirada hacia el rostro de Naruto, aterrada. ¿No la habría visto de esa forma, verdad que no?

Suplicaba y rogaba que no

Tragando duro, empezó a arrastrar su cuerpo fuera de la cama, lentamente, con cuidado, evitando despertarle…pero con un gritito ahogado, Naruto la atrajo nuevamente contra su cuerpo, atrapándola tanto con las piernas como con sus brazos, los cuales terminaron acorralándola contra el mismo.

Ahora mismo parecía la mamá koala y su hijo agarrándose con fuerza para evitar caerse.

El calor subió por todo su cuerpo y se sintió al borde del desmayo.

¡No te desmayes, no te desmayes, no te desmayes..!

Intentó moverse, pero estaba atrapada con tanta firmeza que terminó rindiéndose con un suspiro.

¿Cómo había terminado en una situación así?

No se movió, no hizo absolutamente nada durante lo que parecieron largos segundos. Podía ver que estaba atardeciendo, puesto que los rayos de sol eran anaranjados, una suave brisa entraba por la ventana, ondeando las cortinas blancas…todo estaba en absoluta calma dentro de esa habitación…incluso, hasta su corazón.

Siempre, no había excepción, su corazón siempre latía agitado cuando Naruto estaba muy cerca. Ahora que lo estaba, ahora que incluso podía abrazarle, sentir su aroma e incluso tocar su piel, estaba tranquila.

Posiblemente, estar más cerca de él de lo que nunca lo he estado…me calma…sonrió ante su pensamiento, sonrojándose con fuerza.

Eso si, por mucho que lo quisiera evitar, sus mejillas siempre cogerían ese tono rosado en su presencia.

Hacía tantos, pero tantos años que estaba tan enamorada de él. Toda su admiración, la fuerza de ese niño de doce años la llevó a convertirse en alguien que ahora era un poco más fuerte, que se esforzaba, que luchaba por lo que quería, en esa chica que nunca quería rendirse…por él, se había convertido en una mejor Hinata.

Puede que su timidez fuera un gran factor negativo a su apellido y que su debilidad la llevara a ser salvada constantemente, pero…ahora ya no le importaba tanto. Claro que era importante, pero sabía que gracias a los duros entrenamientos con su primo, a las palabras reconfortantes de Naruto y… a alguna que otra palabra de ánimo de su hermana Hanabi, podía pelear contra mil ninjas si fuera necesario.

Porque nunca se rendiría, porque el camino de un ninja estaba cargado de obstáculos, de confianzas, dolores, lágrimas, de situaciones mágicas y únicas…porque el camino de un ninja era el que uno labraba con sus propias manos, y Hinata quería construir el suyo. Quería construir el camino que la llevaría a ser mejor ninjas. Llegar a ser el orgullo del clan Hyuuga.

Y ahora que he conseguido llegar a la primera parte…todo se lo debo a él.

Arrastró su cabeza hacia arriba para mirar el rostro durmiente de Naruto. Sonrió con ternura.

-Gracias Naruto-kun…-susurró, subiendo su mano para acariciar su mejilla-gracias a ti, he aprendido a no rendirme…nunca-

Se quedó un momento observando su rostro, las tres graciosas marcas, sus rubias cejas, la piel morena y el perfil de su mandíbula, por la cual pasó un dedo, sonrojada, pero manteniendo su sonrisa sincera.

-Puede que nunca llegue a conseguir tu amor pero…aun sin él, seguiré luchando para convertirme en la mejor ninja. Una de la que podrás estar bien orgulloso cuando llegues a Hokage. Una amiga que siempre estará contigo…-borró su sonrisa, entristecida y bajó su mano, para terminar rodeando su pecho y pegar su rostro contra el mismo. Cerró sus ojos, le estrechó, evitando ponerse a llorar.

¿Y ahora por qué lloro? ¿Tristeza o felicidad? Soy una tonta…

-Porque ese es…el camino que tú me enseñaste-susurró, disfrutando de la que sería la última vez que pudiera estar abrazándole sin tener que sufrir un desmayo o cualquier otra circunstancia- gracias…-su voz terminó por romperse entre las lágrimas.

.

.

Minutos después, cuando la noche ya estaba presente, un despierto Naruto estrechaba a la pequeña Hinata entre sus brazos.

Lo había escuchado todo. Desde sentir la dulce caricia hasta la última palabra, antes de nueva cuenta, ella cayera dormida.

Admitió que se había sonrojado. Conocía los sentimientos de Hinata hacía él, pero no sabía todo lo que ella profesaba por dentro, todos esos sentimientos, esa admiración… todo por él, que no había hecho absolutamente nada y por todo… ella le agradecía.

Chasqueó la lengua, sintiendo sus mejillas sonrojarse, acercando su rostro a su cabeza.

-Yo no he hecho nada más que ignorarte…no merezco tales sentimientos- susurró contra su cabeza, mirando la oscuridad de la habitación.

Hinata siempre fue fuerte, extraña, pero fuerte y de muy buen corazón. Lo supo desde el momento en que le dejó copiar su examen y lo volvió a saber cuando ella se interpuso para salvarle de Pain.

Siempre había estado tan cegado en conseguir el amor de Sakura que nunca vio a su alrededor. Pero, ¿Cómo podía saber lo que Hinata profesaba hacia él? Ella nunca se acercó, él tampoco lo hizo… hasta ese momento.

En parte sentía culpa y en parte no. Culpa por no haberse dado cuenta de sus sentimientos. Y no culpa porque, en realidad, Hinata nunca le había llamado su atención, no como realmente quería que la viera. Se sonrojaba, le seguía, se desmayaba. No sabía cómo tomarse eso. No lo supo hasta el momento en que se interpuso entre él y Pain.

Escucharle decir esa palabra, que luego el mismo Pain la torturara frente a él…enloqueció. Aquel sentimiento cálido que producía el simple "te amo" lo llenó de renovada energía y de fuerza.

Estrechó su abrazo, sonriendo al sentir su calidez.

-No estoy seguro…de hecho...-sonrió torcido- no creo que esté enamorado de ti, pero…como ya te dije una vez, me gustan las personas como tú. Ahora sólo…enséñame a amarte.- amplió su sonrisa, algo sonrojado, pero agradeció la oscuridad y la posición en la que se encontraba.

-Lo haré…-susurró Hinata, medio llorando, medio sonriendo. Estaba muy sonrojada, no sabía cuánto tiempo hacía que él sabía que llevaba despierta, pero no le importaba. No ahora que había escuchado de sus propios labios que le gustaba. Que estaba dispuesto a amarla…tanto como ella lo hacía a él.

-Naruto-kun… te prometo que daré mi mayor esfuerzo.- Naruto colocó una mano en su cabeza, acariciándola- te amo.

Y con una sonrisa zorruna, Naruto cerró sus ojos, sintiéndose feliz.

La familia Uzumaki volvería a poner patas arriba la aldea oculta de Konoha.

.

.

.

=Fin=


Los sentimientos de Hinata, tan inocentes y buenos...¡pero tenemos una buena noticia! ¡El clan Uzumaki vuelve a la carga!

Todo muy lindo, pegajoso y romántico, pero igual de irresistible a que sí?

Pues espero que os haya gustado y...¡perdon por las faltas! En mi corrector muy bien, pero aquí...¿O será que yo no las he visto?

En fin, ante cualquier duda...¡Jan di-chan está siempre aquí!

¡Nos vemos!