Lottie de vuelta,
Hola mis queridos lectores, después de mucho tiempo he vuelto a ustedes con nuestra historia favorita. Una vez más gracias a todos por seguir aquí.
ADVERTENCIA:
Éste capitulo contiene escenas un poquito explisitas.
Capitulo 33: Juntos, tú y yo.
Tiempos difíciles se aproximaban, abril estaba entrando y justamente las épocas de lluvia, así mismo Mary y Ben comenzaron a preparar todo para una boda de blanco en la Casona de Thérèse, hacía un año el rostro de William se había apagado y la mecha de amor entre Charlotte y Terry se había encendido. Satisfactoriamente habían llegado Diana, Dorian, Natallie, Edward, Angela, Henry y Ann desde hacía unos pocos días para pasar las vacaciones de Pascua con Charlotte y la adorable pareja. La boda ya tenía fecha a finales de las vacaciones que recién habían iniciado, Mary estaba extasiada con todo lo que preparaba para el gran evento. Sin embargo Charlotte pasaba algunos tragos amargos, casi no podía ver a Terry pues tenía que ayudar a Mary, por otro lado cada fin de semana que venía Biel y Thérèse él se alejaba hostilmente de ella. La abuela de Charlotte estaba igualmente emocionada que Mary por su boda, se sentía orgullosa de su Casona como sede de éste gran acontecimiento para la familia del Instituto, lo que la abuela más disfrutaba era de ver a su Charlotte tan alegre y rodeada de seres queridos.
Era lunes, todos estaban ya listos para la gran fiesta del sábado, así que esa semana era para convivir y pasarla bien. Tenían planeado ir a montar alrededor del bosque, luego almorzarían a la orilla del lago y regresarían a la Casona para antes de la hora del té. Diana se había encargado de organizar todas las actividades en grupo junto con Natallie y Angela. Era como estar en el instituto otra vez, el ala oeste de la casona contaba con varias habitaciones: Mary y Angela compartían habitación en el segundo piso y justo debajo de ellas, en el primer piso, dormía Ben, Ann y Natallie tenían vista al jardín y debajo reposaban Edward y Henry, Dorian y Diana dormían en una habitación del primer piso y Charlotte ya tenía su propia habitación en la Casona así que ahí dormía sola. Antes de que todos se despertaran, Charlotte se alistó con su ropa para montar y se encaminó hacia la cocina en donde comandó a las cocineras preparar algo delicioso para toda la tropa. Para su sorpresa ya había ruido en la gran casa: Angela y Henry, amantes de los animales ya estaban afuera con sus caballos, Charlotte escucho ruido proveniente del cuarto de música y caminó hasta allá para encontrar la puerta entre abierta; dentro de la habitación vio dos siluetas, una estaba sentada sobre las teclas del piano y la otra la sujetaba por lo que parecía ser la cintura, sin duda alguna eran Natallie y Edward. Mary y Ben estaban en la sala de estar bebiendo té y comiendo galletitas, desde temprano, junto con Ann quien leía un libro bastante grueso. Dorian estaba rondando la casa mientras veía los cuadros que la abuela de Charlotte coleccionaba. Parecía que Charlotte se había quedado dormida. Sonó una campana "¡A desayunar!" Gritó Diana.
Charlotte se volvió hacia la cocina junto con Dorian quien la saludó muy educadamente: "Muy buenos días Charlotte, veo que ya estas lista para las actividades."
-"Muy buenos días Dorian, creí que sería la primera en despertar… Después de todo ayer jugamos hasta muy tarde póker en la terraza principal." Dorian soltó una risa amable. "Lamento desilusionarte, si quieres me vuelvo a mi alcoba." Charlotte soltó una risita adorable. Al entrar al comedor principal se encontraron con todos sentados, así que Dorian se dirigió junto a su esposa y Charlotte se sentó en la cabecera de la mesa rectangular. "Yo misma he preparado el desayuno para todos." Dijo orgullosamente Diana, al mismo tiempo que aplaudía y los sirvientes destapaban el plato de cada uno de los comensales. Dos huevos fritos sobre una gran rebanada de pan tostado, al costado una papa condimentada y espárragos envueltos en tocino. "Bon apetite."
-"Si Diana lo hizo personalmente deberíamos agregarle más sal." Dijo Edward en broma y Henry continuó: "Seguramente el tocino ya ha de estar frío y el pan demasiado tostado."
-"¡Basta! ¡Diana ha hecho un gran esfuerzo, seguramente está delicioso todo." Repuso Mary. Entonces todos guardaron silencio y comieron su insípido desayuno.
Al terminar todos agradecieron a Diana su comida y se levantaron para salir uno por uno como soldaditos al patio, todos montaron su corcel y Angela hasta el frente gritó: "¡Ea! ¡Vamos quien llegue a la colina primero se librará del rehersal de mañana!" A nadie le gustaban los ensayos para la boda así que todos gritaron Ea a sus caballos para seguirle el paso a Angela. Galopando entre los árboles se sentían libres, el viento chochaba contra sus rostros y la adrenalina subía mientras más avanzaban por el bosque, se escuchaban los gritos de Dorian y Edward que iban muy emocionados, les contestaban los agudos grititos de Natallie y Diana, Ann iba muy seria pues quería ganar a toda costa, Henry y Angela iban disfrutando del recorrido, Ben y Mary se lanzaban miraditas retadoras, se veían encantadores, y Charlotte iba hasta atrás. Poco a poco se iban perdiendo los gritos de sus amigos en el bosque, se quedó aislada y de pronto ya no escuchaba nada.
Charlotte no sabía dónde estaba, gritó varias veces pero nadie le contestó, se aferró a la crin de su caballo y decidió continuar el camino del sendero. El cielo se estaba tornando gris y escuchaba como las nubes de lluvia chochaban entre ellas provocando que se iluminara el cielo con los relámpagos. Los truenos hacían que el caballo relinchara nervioso y Charlotte se alborotara, como frías agujas las gotas comenzaron a caer desde el cielo. De pronto el cielo brillo y el relámpago cayó relativamente cerca de Charlotte tirando un árbol, el caballo se asustó y se paró en dos patas después salió corriendo y Charlotte soltó un grito de miedo. El animal corría descontroladamente presa del miedo, Charlotte jalaba las riendas pero el caballo no paraba. Escuchó como otro caballo se acercaba, pensó que era alguien de sus amigos, gritó agudamente por ayuda "¡Aquí estoy! ¡Ayuda!" Logró ver una silueta entre la melaza. Charlotte nerviosa alzó la vista y se aproximaba una rama baja, decidió que bajaría del caballo, entonces cuando fue momento alzó las manos y se sujetó de la rama dejando correr salvajemente al potro. La chica quedó colgando a unos metros del suelo mientras el diluvio de agujas frías caían sobre su cabeza. "¡Caeré! ¡No puedo sostenerme maaaaaaa…!" Charlotte se dejó caer y justo cuando creyó que se impactaría con el suelo, cayó sobre los brazos del jinete, quien venía con una capa cubriéndolo, lastimando su muñeca al impactarse. Pronto llegaron a un lugar con techo, la joven seguía ignorando su paradero, el jinete se quitó la capa y Charlotte no hizo más que reír. "Tenías que ser tú, ¿no es así? ¡Siempre eres tú!" El chico se sacudió la melena que estaba empapada y sonrió: "Un simple gracias estaría bien."
-"Gracias."
-"No hay de qué." Respondió Terry. "¿Estás bien, Charlotte?" Dijo mientras examinaba su muñeca. Ella hizo una mueca de dolor y él negó con la cabeza, "Tan debilucha…" la cargó y la llevó adentro. El castillo era realmente hermoso: tenía un decorado elaborado por artesanos de la región, grabado en piedra y madera, los candelabros eran de cristal, todo el inmobiliario era de cedro y un aroma a ésta madera impregnaba la estancia. Los sirvientes vieron como llegó Terry con la chica en brazos y ofrecieron su ayuda. "Merci, por favor preparen té y llévenlo a mi alcoba." Subieron por la gran escalera principal, que era simplemente hermosa, y Terry entró en la habitación principal en el ala norte del castillo. En la habitación había una gran cama, un sillón frente a la chimenea, junto un gran armario y el biombo para cambiarse detrás, en el otro extremo de la habitación estaba el gran ventanal con acceso al balcón de piedra en donde Terry solía pasar sus melancólicas tardes añorando a Charlotte. El muchacho sentó a la joven delicadamente sobre el sillón, enseguida entró un sirviente con el carrito del té y encendió la chimenea antes de salir, Terry se incoó frente a Charlotte y le besó tiernamente la muñeca que tenía lastimada, ella se ruborizó mientras Terry complacido sonrió pícaramente. Se puso de pie y caminó hasta el armario, abrió la puerta y tomó unas prendas para dárselas a Charlotte. "Toma, algo seco para que estés cómoda."
Charlotte se cambió detrás del biombo por las prendas blancas que Terry le había dado, era un vestido de mangas que le llegaban a los codos, con un corte holgado, un escote en "v" por delante y por detrás, una cinta se ajustaba justo debajo de su pecho y la falda también tenía un corte holgado que caía hasta sus tobillos. Una vez vestida salió, Terry esperaba a Charlotte recargando su palma sobre la pared mirando hacia abajo donde el fuego consumía a la madera, el chico alzó la vista y no pudo evitar sonreír. "Te ves mucho mejor que con ropa de equitación."
-"Terry, tu también estas mojado."
-"Eso no importa. Ya nada importa, todo está bien… Porque tú estás aquí." Charlotte sonrió alagada y después se sentó en el sillón y miró la espalda perfecta de Terry a contra luz del fuego de la chimenea. Su camisa blanca y sus pantalones negras chorreaban gotitas de lluvia al igual que el cabello del chico, que se veía mucho más largo por la pesadez del agua. Charlotte sintió cosquillas en el estómago. Sirvió el té y fue entonces cuando Terry se sentó a su lado, bebió un par de sorbos y luego lo apartó dejándolo enfriar. Afuera todavía llovía fuertemente, las gotas de lluvia se impactaban contra el vidrio del ventanal haciendo un "clin clin" sonar. Charlotte permanecía bien sentada con sus manos reposando sobre sus muslos y la espalda bien derecha como una bailarina. Terry la miro y apreció su perfil iluminado por el fuego de la chimenea, Charlotte era realmente hermosa, él tomó la mano de ella y entrelazaron sus dedos. Terry se acurrucó en el hombro de Charlotte mientras ella le acariciaba la cabeza, entonces ella susurró: "Todo está bien, porque estamos los dos aquí." Terry le acarició la mejilla a Charlotte con un tierno movimiento, continuó el movimiento hasta su cuello y metió su mano detrás de la cabellera dorada para tomarla por la nuca y la hizo voltear hacia él. Se miraron directamente a los ojos y en sus pupilas dilatadas se veían uno al otro, Terry se acercó a Charlotte sin perder de vista sus suaves labios que estaban entre abiertos con una agitada respiración, la calmo dándole un exquisito beso que ella gratamente recibió, con su otra mano, Terry, sujetó a Charlotte por la cintura. Charlotte abrazó a Terry rodeando sus brazos sobre el cuello de él mientras ambos se acomodaban nuevamente en el sillón: aún sosteniéndole la cabeza a Charlotte, Terry recostó a la chica mientras continuaba besándola apasionadamente, el corazón de Charlotte latía rápidamente mientras la chimenea los alumbraba.
Charlotte recorrió sus dedos por el torso de Terry mientras él despegaba sus labios de los de ella, la miró y el brillo de sus ojos era hermoso, su pecho crecía con cada respiración y su cuello era perfecto: Terry se incorporó y Charlotte siguió su movimiento, se miraron un largo rato. Charlotte se puso de pie y caminó hacia la ventana, "Ya ha dejado de llover, creo que debería irme." En ese mismo instante Terry se puso de pie y la abrazó y susurró en su oído; "Quédate." Charlotte volteó su cara hacia la de Terry y replicó; "Convénceme." Sin pensarlo, Terry tomó por los hombros a Charlotte y luego bajó sus manos marcando cada curva de su cuerpo: sus pechos, cintura y cadera. Descubrió su escote de la espalda colocando su cabellera de lado y le besó la espalda tiernamente, haciendo un camino hasta llegar a su cuello. Con sus dedos repasó la clavícula de Charlotte para luego pasar las yemas de sus dedos sobre su pecho hasta que sus manos estaban sobre su cintura, la volteó hacia él y la besó con tanta pasión como nunca antes lo había hecho.
La cabeza de Charlotte cayó sobre el almohadón de plumas y de cada lado de su cabeza yacía una mano de Terry, quién estaba sobre de ella, Charlotte abrazó con sus manos el cuello de Terry para recorrer su torso desnudo y luego abrazarlo para tenerlo más cerca. Terry besó el cuello de Charlotte mientras ella recorría su espalda con sus manos, finalmente se besaron abrazados bajo las sabanas suaves de aquella cama.
La lluvia los había sorprendido a todos, así que no hubo más remedio que regresar a la Casona, cuando ya todos estaban resguardados bajo el esplendido techo de la casa se dieron cuenta de que Charlotte no estaba. Incapaces de salir con la tormenta para buscarla se quedaron preocupados en la sala de estar. Finalmente terminó la tormenta y cuando Edward, Ben y Dorian se disponían a salir en busca de la chica, Diana chilló "¡Ahí viene una carrosa!"
-"Seguramente será Charlotte" dijo Ann esperanzada. Todos corrieron a la gran entrada en donde ya había parado aquel carruaje. La entrada estaba llena de fango, pues el tormentón había provocado un desastre en la estancia. Todos miraron ansiosos para ver quién era, finalmente se abrió la puerta y bajó una dama… ¿Una dama? Imposible. ¿Por qué estaba aquí? Todos dijeron en coro; "¡¿Daisy?"
La muchacha bajo de su carruaje pisando el fango que estaba justo debajo de donde el carruaje había parado, se manchó el vestido largo que traía puesto y arruinó sus zapatos costosos; "¡Demonios!" chilló. Nadie dijo nada, todos estaban estupefactos con la horrible aparición, incluso Ben.
Charlotte estaba recostada sobre el pecho desnudo de Terry con brazos cruzados sobre éste miraba directamente a los ojos de Terry quien se apoyaba con un brazo para alzar su cabeza, con la otra mano repasaba la espalda desnuda de Charlotte, utilizando la yema de sus dedos. Se miraron un largo tiempo y luego ella sonrió dulcemente, haciendo que Terry le regresara el gesto. "Eres maravilloso, Terry."
-"Y tú eres hermosa, Charlotte." La chica recostó su frente sobre sus manos para cubrirse la cara, Terry pasó su mano por el cabello de Charlotte y luego la tomó de la barbilla haciéndola mirarlo otra vez. "Te amo."
-"¡Fuguémonos!" Dijo Charlotte, pero Terry le contestó: "No digas nada, deja estar así un momento… Tú y yo así, amándonos."
Charlotte se recostó sobre su espalda y suspiró hondo, se cubrió con las sábanas y soltó una carcajada. "¿Qué te pasa, Charlotte?" Dijo Terry mientras se metía debajo de las sábanas junto a Charlotte, ella sonrió y dijo: "Nada. Es solo que, soy totalmente tuya." Terry la sujetó por la cintura y dijo; "¿Qué no siempre lo has sido?"
-"No." Charlotte se volteó. "Mi corazón perteneció una vez a alguien más."
- "No quiero perderte, quiero que el tiempo se detenga para siempre. Quiero que seas mía hoy y siempre, como lo eres ahora." Charlotte sonrió, "¿Es una promesa?"
-"Te lo puedo asegurar." Charlotte volteó de nuevo para ver a Terry de frente y él la beso una vez más. Nada como el sabor de los labios de Terry, unos besos tan delicados y exquisitos eran el cielo para Charlotte. Se miraron y se abrazaron mientras la tarde caía rápidamente, y como Terry lo había deseado, parecía que el tiempo se había detenido para ellos, para siempre.
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