Verano. Dulce y caluroso verano. Naruto adoraba esa estación del año. Sol, cielo azul, flores, sonrisas, piscina, playa, chicas…¡eh! Por supuesto. ¡Chicas! No había nada mejor en el verano que las chicas.
Las chicas y sus faldas cortas, las chicas y sus camisas apretadas y/o escotadas, las chicas y los pantalones cortos, las chicas y…las chicas y los bikinis.
Y no, ni siquiera se os pase por la cabeza que Naruto era un pervertido. Por supuesto que no. Sólo...era un chico en edad adolescente con las hormonas un poco alteradas. Pero era normal, al fin y al cabo, estaba en la flor de la vida. Debía aprender y experimentar muchas cosas; tales como besos y…todo lo demás.
Por ello, estaba observando a Hinata. ¿Si tenía algo que ver? Pues no, pero daba igual. Pero en fin, a lo que iba.
Sí, la miraba a ella. Y ya llevaba un tiempo haciéndolo. Porque con la llegada del verano, la chica ya no andaba tan tapada como antes. De alguna manera, su primo Neji la convenció de que dejara esas pesas ropas y mostrara más cuerpo. Y era raro. ¿Neji? ¿Con lo sobreprotector que era y diciéndole a su querida prima que vistiera con menos ropa?
Bueh, no se quejaba la verdad. Para nada. De hecho, agradecía a Kami-sama por esa vista tan espectacular de sus piernas níveas, de ese trasero metido en un pantalón muy corto, de la camisa de manga corta y algo ajustada que dejaba entrever esos grandes pechos. De la nuca liberada del pesado cabello, que estaba amarrado en una cola alta, y de esas facciones que no podía calificarlas más que de hermosas.
Hinata era hermosa. Demasiado. Y bueno, qué demonios, también estaba bien buena. ¿Cómo no se había dado cuenta antes?
Ah ya, sus ojos antes solo eran para Sakura. Tonto.
— Aquí tienes, Naruto-kun—Hinata se sentó delante de él con una bandeja y dos rodajas de sandía.
— ¡Oh, gracias, Hinata-chan!—exclamó emocionado. Algo frío le sentaría ante el calor que estaba circulando por su cuerpo.
Hinata también tomó su parte, sentándose a su lado, los dos, mirando a los jardines Hyuuga.
No pudo evitar sonreír. Pues se sentía la chica más feliz del mundo. ¡Estaba comiendo sandía con Naruto-kun! ¡Y en su mansión! Parecía increíble hasta decirlo, pero así era; lo estaba siendo últimamente. Pues Naruto venía a menudo, y aunque ella se moría de vergüenza, gracias a los ratos que estaba pasando con él, todo tartamudeo o timidez iban poco a poco menguando.
Y como no, estaba realmente feliz. Junto a la persona que admiraba y amaba. ¿Qué más podía pedir?
Movió las piernas con alegría, llamando la atención del rubio, que puso la mirada en ella.
El bocado que le iba a dar a la sandía quedó a medio llegar. Pues al mirar a Hinata sólo atinó a sonrojarse y quedarse boquiabierto. Hermosa. Demasiado hermosa. Las mejillas sonrojadas, la sonrisa que se ocultaba al morder la sandía, los labios humedecidos, la gota de agua que ella cazó con la lengua…tragó duro, sintiendo su corazón acelerándose.
— Hinata-chan…—la llamó sin darse cuenta, sonrojándose al toparse segundos después con sus ojos.
Las mejillas de ella tomaron más color al sentir su mirada azulada sobre ella, sin decir nada.
— Q-qué ocurre, Narut… ¡Kya!—pero tras un sorpresivo movimiento del rubio, que se tiró sobre ella, tumbándola sobre el suelo, hizo que se asombrara—N-naruto-kun…
— ¡Hinata!—gritó él, totalmente sonrojado. Sintió sus propios latidos del corazón amenazando con salir del pecho—Y-yo…
Pero no pudo seguir, su mirada bajó a sus labios y solamente deseó hacer una cosa. Hinata abrió sus ojos de par en par al ver el rostro moreno acercarse al suyo.
— N-Naruto…
Sintió la respiración cálida de él sobre sus labios, los mismos rozándose. ¡La iba a besar! ¡Naruto la iba a besar! ¡Su sueño seiba a hacer finalmente realidad!
Sin embargo el sonido de algo rompiéndose rompió el momento, provocando que ambos miraran a un lado. Naruto se puso pálido y empezó a sudar frío, Hinata, enrojeciendo al completo, se cubrió el rostro.
—¡Nejinii-san!
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Lo último que supo de Naruto fue que, mientras huía de un furioso Neji con el byakugan activado, es que iba a tener una cita.
Una cita. Ella y él, solos. Posiblemente agarrados de la mano.
Sintió las mejillas arder de nuevo y puso las manos en ellas, mas la sonrisa bobalicona de su rostro no desapareció.
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Sin duda, ese verano se había vuelto uno de los mejores de su vida. Y esperaba que fuera así, durante muchos años más.
Últimamente me salen cosas muy dulces con esa pareja, pero es que no se me ocurre nada más. Los dos son tan cute *w*
Bueno, espero que este capi también os haya gustado, aunque en el anterior, los comentarios brillaron por su ausencia. Ejem.. xDD
Ya os dejo, gracias por seguir leyéndome!
¡Nos vemos!
