¡Aquí el segundo! Tuve bastante tiempo libre... Los iré subiendo tan pronto los termine, a menos que se me junten muchos...

NOTA: Naruto no me pertenece, sino a Masashi Kishimoto. La serie What if...? pertenece a MARVEL comics.


Capítulo 2: El Hospital de Konoha

/

Echo una furia Naruto salió de la habitación y se dirigió a la suya propia a paso apresurado. No tardó mucho en llegar, se encontraba más bien cerca, pero al llegar vio, para su asombro, a alguien sentado en la puerta, aparentemente dormido, como si lo esperara. No había ninguna luz encendida en todo el pasillo, y las ventanas estaban cerradas, por lo que no pudo distinguir de quien se trataba.

Se acercó más a aquella figura hecha un ovillo contra la puerta. No era un adulto, pero tampoco un niño, tendría casi el tamaño de Naruto. Acercó el rostro al de aquella figura y sintió su respiración, llevaba también un ramo de flores, ¿Sería alguien más que le llevaba flores a Sasuke?

- ¡Oye tu! ¡Sal de la puerta de mi habitación! – Le gritó a la figura, quien chilló y dijo con temor y nerviosismo:

- ¿Nananaruto-kun? – Era Hinata, que pronto comenzó a sollozar. – Peperdona, no quería momolestarte, ¡Ya me voy! – Pero tan pronto ella se levantó, Naruto la tomó por el hombro.

- No… - Dijo tristemente. - … yo debo pedirte perdón, estaba enojado y bueno, pensé que tú… no importa, ¿Qué hacías en la puerta de mi habitación en el hospital, Hinata?

- Yo, eh…- Hinata ya se encontraba más calmada, pero estaba roja como un tomate. - … me dijeron que volviste de la misión, y… - Se puso a jugar con los dedos. - … quería traerte esto. – Hinata apartó la mirada y le entregó a Naruto unas flores y una carta. – Son flores de aciano, le pedí ayuda a Ino y me dijo que debía darte esas. – Dijo más roja que nunca.

- Eh, Hinata… - Naruto se encontraba mejor, pero aún algo triste. - … esto no era necesario… - Hinata parecía herida. - … digo, pero… Muchas gracias. – Le dijo sonriendo. – Me has subido los ánimos. – Hinata aún sonrojada apartó nuevamente la vista. – Pero… ¿Qué haces tan tarde? Debiste dejarlas dentro, tus padres deben estar muy preocupados.

- Hinata sonrió para sus adentros. – "Naruto-kun se preocupa por mí." – Pero no le duró mucho. – "Oto-sama debe estar muy enojado…" – Hinata entristeció prontamente. – Debo irme.

- Naruto dejó las cosas sobre su cama y alcanzó a Hinata. - Eh, te acompañaré hasta tu casa. Les diré a tus padres que tuviste que quedarte a cuidarme, así no se enojarán.

- Naruto no conocía al padre de Hinata, y no sabía que solo lo enojaría más, y Hinata no fue consciente de ello debido a que "Naruto-kun" la llevaría a su casa. – Dede acuerdo Naruto-kun.

Salieron del hospital rápidamente, pero luego Naruto tuvo que seguir a Hinata debido a que no sabía donde vivía. Naruto siempre había visto a Hinata como una persona rara, y lo seguía siendo para él, pero de alguna manera conseguía agradarle, quizás era su amabilidad, su inocencia, o el hecho de que no lo golpee y grite por cualquier cosa.

Naruto deseó que la caminata junto a Hinata a la Mansión Hyuga nunca terminara, y pronto lo desearía más. Era una noche calma, las estrellas apenas brillaban y todo estaba oscuro, no se veía luz ni movimiento en ninguna de las casas. Y ella, aunque taciturna y tímida, resultaba una gran compañía.

El camino a la Mansión Hyuga fue largo caminando, pero ninguno de los dos deseaba apurarse. Al llegar, se detuvieron frente a las puertas de esta durante algunos segundos, no se habían dicho nada en todo el camino, y suponían que al menos deberían despedirse. Pero ninguno de los dos le dijo nada al otro, Naruto se acercó y llamó a la puerta. No pasaron sino unos pocos segundos antes de que un miembro de la rama secundaria con la frente descubierta saliera apresurado.

- ¡Hinata-sama! – Decía preocupado un hombre que debía tener entre veinticinco y treinta años. - ¡Estuvimos esperando por usted! ¡Entre rápido, su padre quiere hablar con usted ahora mismo! – El hyuga apartó a Naruto bruscamente y tomó a Hinata por la muñeca.

- Recién en ese momento, Naruto fue consciente de que iban a castigar a Hinata muy cruelmente, por su culpa. - ¡Oye espera! – El hombre volteó a verlo. - ¡Debo entrar a hablar con sus padres!

- Hyuga-sama no está esperando a nadie más que a su hija, puede retirarse ahora joven. – Le dijo con cortesía, pero en un tono que indicaba una obvia molestia. – Con su permiso…

- Pero Naruto lo tomó por el brazo. - ¡Oiga! ¿No la van a castigar o nada de eso, eh? – Le dijo aún sin soltarlo, lo agarraba con firmeza. - ¡Responde!

- Suélteme, ahora. – Si el hyuga no estaba enojado antes, ahora lo estaba.

- ¡No hasta que me responda! – Naruto seguía sin soltarlo.

- ¡Lo que Hyuga-sama valla a hacer con su hija no le incumbe! – El hyuga soltó a Hinata y comenzó a forcejear con Naruto.

- ¡Claro que me incumbe! ¡Es mi amiga! – El hyuga debía estar harto de oírlo, porque apenas hubo terminado Naruto de decir eso, recibió un juken en el rostro. - ¡Ahhh! – Naruto cayó de espaldas al suelo con la nariz rota. – Maldito…

- ¡Byakugan! – Gritó el hyuga activando su dojutsu.

Naruto creó un clon para ayudarlo a hacer el Rasengan, pero el hyuga se acercó velozmente hacia él y le bloqueó el chakra de los brazos para luego destruir el clon. – Ahh… ahh… - A Naruto le pesaban los brazos, no podía levantarlos.

Hinata estaba apoyada contra el muro exterior de la Mansión, mirando aterrada como el miembro de la rama secundaria golpeaba sin cesar a un indefenso Naruto, que se levantaba una y otra vez, solo para ser golpeado y derribado nuevamente.

- ¡Naruto-kun! – Hinata corrió hacia él, pero otro miembro de la rama secundaria apareció y se la llevó dentro. - ¡Naruto-kun!

- ¡Hinata…! – Pero sintió otro golpe en la tráquea, que lo tiró al suelo y ahogó, impidiéndole hablar, o siquiera respirar, durante más de medio minuto.

- ¡Cuando te patee el culo me tendrás que dejar entrar! – Le gritó, aún ahogándose.

El hyuga solo gruñó y lo golpeó en el estómago con mucha más fuerza de la habitual, haciendo que Naruto escupa sangre al chocar contra la pared detrás de él. Naruto no había terminado de recuperarse y estaba siendo apaleado. Pronto, comenzó a tener la visión borrosa y a oír una voz…

- "¿Vas a morir, chico? ¿No quieres mi chakra?""¡Cállate maldito Zorro! ¡Yo solo puedo con este! ¡Solo mírame! "Si tú lo dices…" – Le dijo el Kyubi con desprecio.

Naruto se levantó nuevamente y se lanzó hacia su objetivo, sin saber como siquiera había podido ponerse en pie. Todos sus canales de chakra estaban bloqueados, y sus músculos, entumecidos. Pero aún así Naruto atacó nuevamente al Hyuga, en vano.

Naruto cayó al suelo nuevamente, empezaba a olvidarse qué estaba haciendo, o donde estaba. Vio unas figuras moverse de un lado a otro, acercándose a él violentamente. Volvió a levantarse para enfrentar a aquellas figuras cuyos bordes siluetas distinguía.

Un nuevo golpe acertó a Naruto en medio del pecho, ¿Fue solo un golpe o fueron varios? No lo sabía, pero sintió toda su caja torácica hundirse. - ¡Arg! – Naruto vomitó sangre, pero se levantó nuevamente, más furioso que nunca, ya no le importaba para nada por qué luchaba, solo quería acabar con ellos de una vez por todas, a cualquier precio.

- "¡Dame tu chakra bestia estúpida!" "Ohh… ¿Así que ahora quieres mi chakra? Que pronto que cambiaste de opinión…" "Si me muero yo, te mueres tú.""Bueno, bueno, no hay por qué molestarse tanto…" – Le dijo el kyubi divertido. – "… de acuerdo, tómalo."

Remolinos de viento escarlata rodearon a Naruto, y este se sintió revitalizar. Pudo sentir y mover nuevamente todo su cuerpo, de hecho, lo sentía más liviano que nunca. Sentía la piel caliente, y recuperó su visión normal, lo que es más, ahora veía todo tan claro como si fuese de día. Este era el increíble poder que el kyubi le podía ofrecer, con tan solo dos colas.

Los tres hyuga retrocedieron asustados, mirándose las caras, preguntándose qué hacer, pero en un momento, tuvieron a Naruto encima de ellos, intentaron usar el juken nuevamente, pero se les quemaron las palmas de las manos hasta la carne, tan solo tocar su piel. Era terrible.

Intentaron escapar dentro de la Mansión Hyuga, pero Naruto era mucho más rápido y los atacó dentro de esta. Acabó con ellos en unos pocos segundos, apenas se habían podido defender debido al terror. Pero Naruto aún estaba deseoso de más, quería destrozarlos.

Naruto fue rodeado por un gran grupo de hyugas, entre los que se encontraba el padre de Hinata, Hiashi Hyuga. Naruto rugió ante ellos con una fuerza tal que reventó todos los cristales cercanos, pero ninguno de ellos se inmutó. Se formaron en un círculo en torno a él, y realizaron todos a la vez el Ocho Trigramas Palma de la Pared de Vacío. Todo el aire de alrededor se comprimió contra Naruto, extinguiendo su aullido y reventando todos y cada unos de sus huesos.

Detrás de su padre, Hinata lloraba de manera escandalosa, intentando acercarse a Naruto, que yacía en el suelo, ya en su forma normal, respirando muy dificultosamente. Al parecer Hiashi se compadeció más de lo normal y dijo:

- Llévenlo de nuevo al hospital, estará allí por un buen tiempo. – No tardaron en acercarse unos hyugas de la rama secundaria a Naruto, aunque aterrados, lo cargaron de nuevo al hospital, a la sala de terapia intensiva. – Y tú. – Dijo dirigiéndose a Hinata. – Ven conmigo. Ahora.

Hinata caminaba consternada detrás de su padre. Sabía que era lo que le esperaba. Pero lo que más sufría era que por su culpa, habían golpeado a Naruto hasta medio matarlo y enviarlo nuevamente al hospital, mucho peor de lo que había llegado. Arrastraba los pies, como si eso fuera a retrasar la llegada a la sala de entrenamientos, siempre era allí.

/

Despertó con las primeras luces del alba, rápidamente se desconecto todos los cacharros que tenía, vio unas flores y una nota sobre la mesa de noche junto a su cama, pero no le dio importancia, se levantó de un salto y vio por la ventana. Apenas había movimiento en la calle, aún era muy temprano, así que no le extraño.

Salió por la puerta hacia el pasillo, seguramente Lee, Gaara y Naruto también se encontraban allí pensó. Fue a recepción a preguntar por sus habitaciones.

- ¿Dónde estás las habitaciones de Sabaku no Gaara, Rock Lee y Uzumaki Naruto? – Preguntó aún algo somnoliento a la ninja médico.

- Sabaku no Gaara se retiró la tarde de ayer, Rock Lee se encuentra en la habitación 4H y Uzumaki Naruto en la 5F. ¿Va a visitarlos, Uchiha Sasuke? – Pero no recibió respuesta, el uchiha se volteó y se dirigió a las escaleras. – Le… Le informare a la Godaime Hokage de su despertar.

Sasuke entró a la habitación de Lee, este se encontraba recostado en la cama y lo saludó enérgicamente, sacudiendo con fuerza los brazos.

- ¡Hola Sasuke! ¿¡Ya estas mejor!?

- Por lo que veo, mejor que tú seguro… - Dirigió la mirada a las vendas que cubrían gran parte del cuerpo de Lee. – Como sea, adiós.

- Adiós… Supongo… - Le despedía algo desanimado Lee.

Subió al piso siguiente, notó que era de cuidados intensivos, pero no le dio mucha importancia. Entró a la habitación de Naruto, quien yacía inconsciente y, al igual que Lee, cubierto de vendas.

- ¿Mm? – Sasuke lo miraba extrañado. - ¿Qué te ah sucedido Naruto? No recordaba que estuvieras tan mal luego de la pelea contra Kimimaro… ¡Arg! – Sasuke se llevó la mano a la frente, la cabeza le dolía, le costaba recordar. – "La pelea contra Kimimaro… ¿Yo estaba allí? No. Yo estaba dentro del ataúd de los Cuatro del Sonido… Entonces… ¿Cómo se que el sujeto se llamaba Kimimaro?"

Sasuke sintió dolor en la marca del Sello Maldito y contuvo la respiración por algunos segundos. Luego se dejó caer en la silla frente a la cama de Naruto y, sin dejar de sostener su cabeza le siguió hablando:

- Arg… Me tendrás que responder muchas cosas cuando despiertes, Naruto. – Descansó en la silla durante un rato y se percató de lo que había sobre al mesa de noche de Naruto.

- ¿Flores? ¿Flores y una carta?

Sasuke se acercó y miró las flores, eran flores de aciano, lo sabía porque eran las primeras flores que le había regalado una niña. Y la carta, obviamente, era de una chica, pero, ¿Hacia Naruto? La tomó y la miró por unos segundos. Estaba perfumada y escrita en turquesa, que desperdicio de tiempo el trabajar tanto en una carta, en especial para Naruto.

Sacó la carta del sobre, y procedió a leerla:

Naruto-kun

Nos conocemos hace bastante tiempo, y siempre te he admirado y mirado desde lejos, hace poco empezaste a hablarme y eso me hizo muy feliz, pero sigo sin poder decirte eso que siento por ti desde hace tanto tiempo… Por eso eh escrito esta carta, para…

La carta parecía terminar allí, pero seguía, la habían escrito hasta ese punto y luego siguieron escribiendo un buen tiempo después:

Me dijeron que estás en el hospital, espero que estés bien, Naruto-kun, creo que te la daré en persona, pero sino, te la puedo dejar para que la leas tú solo, pero dime si es que puedo entrar. Bueno, espero que te encuentres bien…

Te deseo lo mejor

Hinata Hyuga

- Ay Naruto… - Sasuke comenzó a reírse. – Esto ah sido el colmo, y sigues sin darte cuenta. Bueno, te dejo, quien sabe cuando podría entrar tu amada a rescatarte, jejeje. – No podía evitar reírse, no sabía de qué, pero la carta le hacía mucha gracia, especialmente porque iba dirigida a nadie más ni nada menos que Naruto Uzumaki. – Ahh… Nunca me lo hubiera esperado.

Luego de comer en la cafetería del hospital, Sasuke tomó sus cosas y se dirigió rápidamente a la salida del hospital, no quería que nadie lo fuera a molestar, cuando fue interceptado por la Godaime Hokage, Tsunade Senju.

- Alto ahí, Uchiha. – Lo detuvo sosteniéndolo por el hombro.

- ¿Qué sucede, Godaime Hokage? – Le preguntó Sasuke algo molesto.

- Ven a mi oficina, tengo que hablar de unos asuntos contigo. – Le dijo en un tono evidente de gran preocupación. – Sígueme a la Torre Hokage. – Y se dirigió allí mismo con Sasuke detrás de ella.

- De acuerdo.- Sasuke sabía que lo iban a interrogar por lo sucedido con Kimimaro y su secuestro por parte de los cuatro del sonido y todo eso, pero sería inútil, porque el había estado encerrado todo ese tiempo, en el ataúd.

/

Al mismo tiempo, en la habitación 4H, un joven de prominentes cejas planeaba su huída.

- "Sasuke ya despertó y se encuentra en perfecto estado, seguramente yo también deba irme ya, pero, no me dejarán." – Lee lo meditó por un momento. – "Maito Gai lo entenderá, después de todo, el siempre quiere que yo entrene, y eso es precisamente lo que tengo que hacer ahora".

El joven se levantó con dificultad de la cama y se apoyó contra la pared, recobró el aliento y saltó por la ventana, nadie debía verlo, nadie debía oírlo…

- ¡Arg! – Lee chocó fuertemente contra el suelo, no había logrado caer correctamente. – "Mierda… Todavía no puedo moverme correctamente…"

Lee se levantó torpemente sujetándose a un caño que ascendía por la pared. Cuando se halló de pie, caminó hacia la calle, aún con la ropa de paciente y las vendas, llamando la atención de algunas personas, que volteaban a verlo con miedo, como si fuera a desfallecer en cualquier momento.

- "Debo llegar donde el Maestro Gai, el me entrenará, ja, y me volveré más fuerte, así nadie tendrá que volver a cuidar mis espaldas." – Avanzaba trabajosamente por la acera, cuando fue detenido por un hombre alto, de corte y color de cabello similar a los suyos, y si no llevara la ropa de paciente, también el traje.

- ¡Maestro Gai! Justo lo estaba buscando, mire acabo de salir de hospital y…

- Suspiró. – Debes volver al hospital, Lee, tienes que recuperarte todavía.

- ¿Qué? Pero… tenemos que entrenar para…

- Ven, te llevaré. – Gai levantó a Lee y lo llevó sobre su espalda de nuevo a su habitación. – Recuerda Lee, no debes sobre exigirte, menos cuando todavía no estas en condiciones.

- Lee, recostándose nuevamente en su cama le dijo: "Sí, maestro." Gai salió de la habitación y Lee se sintió peor que nunca. – "Soy un inútil, no sirvo para nada, ni siquiera el Maestro Gai confía en que yo pueda salir de este lugar…"

/

Ya en la Torre Hokage, Shizune los condujo hacia la oficina, en el piso más alto de todos, solo superado por la terraza. Ya eran las 8:30 cuando entraron.

- Siéntate allí, Sasuke. – Le dije la Hokage.

- Se sienta. - ¿Para que quería verme, Godaime Hokage? – "¿Para qué será? No puedo ni imaginarme, ¿Será para preguntarme por el clima? ¿O por la comida del hospital?

- El asunto es… - Tsunade hace un gesto a Shizune, que le trae un vaso de sake que bebe de un trago. – Ahh… Lo necesitaba… Volviendo al tema, el asunto es que Kakashi Hatake y Maito Gai quieren llevarte a ti y a Rock Lee al País del Hierro al entrenar por algunos años.

- ¿Qué? – Sasuke estaba realmente sorprendido, no era para nada lo que se esperaba.

- Me pidieron si podían llevarte, pero depende totalmente de ti, es tu elección. – Lo miró por algunos segundos, seria, inmutable. - ¿Qué dices? ¿Te quedas o vas con ellos?

- "Si Kakashi se va, no me queda nadie como maestro, además, quizás pueda aprender Taijutsu de Maito Gai, e incluso a abrir las puertas…" – De acuerdo iré, ¿Cuándo salimos?

- Salen en solo dos semanas, así que aprovecha este tiempo para descansar y preparar todo para el viaje, será largo. Les avisaré a Kakashi y Maito Gai.

- ¿Ya me puedo retirar?, ¿Godaime Hokage? – "Valla, no me lo esperaba pero para nada, realmente, será muy interesante, además, con un gran maestro en Ninjutsu, y un gran maestro en Taijutsu, me volveré realmente poderoso…"

- Si, ya puedes irte Uchiha. – Se puso s buscar unos papeles entre los montones sobre el escritorio.

Sasuke salió por la puerta con un fuego ardiendo con fervor dentro de él, se volvería fuerte, mucho más fuerte. Finalmente podría concretar su venganza contra Itachi de una vez por todas. Y cuando haya acabado, se convertiría en Hokage, para restituir la grandeza del Clan Uchiha. Lo haría.


Estoy adelantando capítulos, porque pronto habrá muchas ocasiones en las que no podré subirlos, así que lo compenso subiéndolos seguidos. Quisiera que me ayuden con la historia, así todos colaboramos en su desarrollo, ¿A qué genero tendría que estar enfocada?¿Que tan largos deben ser los capítulos?¿Hasta donde debería durar la historia?¿Debe haber personajes o grandes sucesos originales?

Saludos!