Bueno, eh aquí el tercer capítulo. Veré si puedo subir los siguientes los lunes y viernes, sino lo haré cuando tenga tiempo. Sin nada más que decir, aquí:
NOTA: Naruto no me pertenece, sino a Masashi Kishimoto. La serie What if...? pertenece a MARVEL comics.
Capítulo 3: No existe el Destino solo las Decisiones
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Sasuke salió por la puerta con un fuego ardiendo con fervor dentro de él, se volvería fuerte, mucho más fuerte. Finalmente podría concretar su venganza contra Itachi de una vez por todas. Y cuando haya acabado, se convertiría en Hokage, para restituir la grandeza del Clan Uchiha. Lo haría.
Bajó las escaleras de la Torre, para salir a la calle principal, el sol brillaba, y el cielo estaba totalmente despejado, nadie se hubiera imaginado las cosas que pasaron el día anterior, un día muy agitado sin duda. No pudo contemplar el cielo por mucho más, porque oyó a alguien aproximarse.
- ¡Sasuke-kun! – Era Sakura, evidentemente, rebosaba de alegría. – ¿Te encuentras mejor? Pensaba que todavía te encontrabas en el hospital…
- No me sucedió nada, salí tan pronto amaneció… – Se detuvo por un momento. - … deberías ir a ver a Naruto, el se encuentra mucho peor que yo o Lee, no tengo idea de qué le sucedió.
- "Como si me interesara…" - ¿Naruto? ¿El fue a la misión esa, cierto?
- Sí, fue a buscarme, junto con Choji, Neji, Kiba, Akamaru, Shikamaru, Naruto, Lee y los de la Arena. – La miró con desprecio. – A todos excepto Choji ya les dieron el alta, se encuentran bien, solo por si te interesa.
- Ahh… Que bueno. – Le sonríe. - ¿Recibiste mis flores, Sasuke? – Sakura no parecía muy interesada en el estado de quienes fueron a rescatar a su Sasuke. - ¿Y mi nota?
- Sí, las vi… - Sasuke no podía estar mas desinteresado por lo que le fuera a decir en ella.
- "¡Sí! ¡Sasuke-kun leyó nuestra carta!" – "Suerte que nos deshicimos de la de Ino a tiempo…" - ¿Y que piensas, Sasuke? – "¿Le habrá gustado?"
- Pienso que eres un fastidio. – Le dijo cortante Sasuke. – Debo irme, tengo mejores cosas que hacer… - Y se comenzó a caminar alejándose de ella.
- ¿Sasuke? ¿Sasuke? – Sakura se sentía terrible. – "Seguro que el imbécil de Naruto le dijo algo" - "¡Sí! ¡Es todo culpa de Naruto que Sasuke esté así!" – O al menos eso se decía a si misma.
Sasuke caminaba por las calles de Konoha, algo fastidiado, pero todavía emocionado, necesitaba liberar toda esa energía que tenía dentro. Naturalmente, fue en busca de un lugar apartado para entrenar. Fue al bosque fuera de la Aldea, allí nadie podría molestarlo.
Cuando llegó, se hizo evidente que no había nadie, estaba muy silencioso, y no se percibía ningún chakra. Era perfecto. Se dirigió a un pequeño claro, rodeado de árboles, con uno particularmente alto. Corrió hacia el a la vez que preparaba un Chidori, cortó con facilidad la tierra, hasta llegar al tronco, por el cual corrió con facilidad, mientras lo cortaba, pero, antes de llegar siquiera a la mitad, le comenzó a doler nuevamente el Sello Maldito, por lo que se le cortó el flujo de chakra y cayó.
Impactó duramente contra el suelo. Se quedó allí tendido, mirando al cielo, durante algunos minutos. Cuando el dolor lo hubo dejado, y su flujo de chakra se restableció, decidió seguir, procuraría usar poco chakra, al parecer, aquella marca en su cuello lo limitaba mucho.
Hizo algunas marcas en forma de cruz en los árboles para usarlos como objetivos. Corrió hacia un árbol cercano y, liberando un poco de chakra, corrió rápidamente por él. Al llegar casi a la copa, Sasuke saltó hacia atrás y sacó unos ocho kunais, cerró los ojos, y se concentró para ubicar los objetivos. Pero, en lugar de eso, sintió el chakra de alguien más. Aterrizó en el césped sin haber lanzado ningún kunai, y se concentró en ese chakra.
Había sentido antes ese chakra, pero ahora… era muy débil, casi imperceptible. Evidentemente, esa persona estaba agonizando. Saltó entre las copas de los árboles hacia donde creyó se encontraba esa persona. Llegó a una zona donde todos lo árboles habían sido cortados y habían caído uno encima de otro. Muy seguramente había habido una batalla allí.
No vio a nadie, pero comenzó a caminar sobre los troncos y ramas caídos. Pronto sintió el chakra debajo de él y, con un sufrido Chidori, cortó el tronco para poder levantarlo con más facilidad.
Allí se encontraba, una de los Cuatro del Sonido, la chica de cabello rojo, aquella no paraba de insultar a quien estuviera a su alcance, y de molestar a su gordo compañero. Si no se equivocaba, su nombre era Tayuya. La chica respiraba muy dificultosamente, apenas inflaba el pecho al respirar, probablemente, tuviera varias costillas rotas. Sus extremidades también, se encontraban dobladas de maneras antinaturales, se habían partido en varias secciones.
A su parecer, era un milagro que siguiera con vida, aunque dudaba para quien, aparte de ella misma, podría resultar un milagro que estuviese viva todavía. Ella había participado en su secuestro, junto a sus compañeros. Ellos tal vez también habían sobrevivido, pero a el no le interesaba. Por alguna razón, aquella persona, aunque cruel y malvada, le despertó en él un fuerte sentimiento, no era odio, aún después de lo que había hecho, ¿Era Lástima? ¿Era Pena? … ¿Era Compasión? ¿O… era Culpa?
Era cierto, Tayuya y los otros lo habían secuestrado, pero debido a eso habían muerto. Pero Tayuya aún vivía, y él… ¿Se estaba volviendo blando? Esas personas… esas personas intentaron llevarlo con Orochimaru, no se imaginaba que cosas le podría haber hecho este. Definitivamente, eran terribles personas, pero… No sabía que hacer, dejarla morir por sus actos, o salvarla. Ella comenzó a ahogarse en su propia sangre, moriría pronto, muy pronto.
A Tayuya casi no le quedaba tiempo, estaba muriendo, y Sasuke aún no decidía que hacer. Si la dejaba morir, y luego se arrepentía, sería terrible. Pero, si la salvaba y luego decidía que ella debió haber muerto, todavía lo podría arreglar. Es cierto, estaba decidiendo por la vida de alguien más, pero no le importó en lo absoluto, hizo lo que creyó correcto.
La puso de lado para que no se ahogara, y vio, a un lado de su cuello, un Sello Maldito, no era igual al suyo, pero era similar. Sasuke apoyó con suavidad sus manos sobre el rostro y pecho de Tayuya, y, forzándose más de lo que jamás había hecho antes, extrajo todo el chakra que pudo de su marca, para traspasárselo a ella. Entró en la primera fase del sello, y ella también. Sintió los huesos de Tayuya reacomodarse violentamente bajo su carne, y su respiración y ritmo cardíaco, aumentar mucho más de lo normal.
Temió por la vida de Tayuya al ver su cuerpo sacudirse tan violentamente, pero no la soltó, y no dejó de pasarle su chakra. Ella había entrado en la segunda fase del sello, y seguía sacudiéndose, Sasuke sentía que iba a desmayarse, se le nublaba la vista, y le ardía todo el cuerpo, en especial los ojos, pero continuó, con el mismo ímpetu con el que había comenzado. Algunos minutos después, Tayuya dejaba de sacudirse y temblar, Sasuke supuso que ya no había riesgo y se dejó caer a su lado. Ella permanecía en su segunda fase, esa forma tan extraña y desagradable, ¿El también se vería así cuando se transformara?, pero eso no importaba, al menos no ahora, supuso que seguiría así hasta que todo ese chakra se consuma. Agotado, Sasuke bajó los pesados párpados, para no volverlos a levantar hasta dentro de muchas horas. Se merecía un descanso, realmente, lo merecía.
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En la habitación 5F, Naruto Uzumaki yacía inconsciente en una cama del hospital. Había vuelto allí más pronto de lo que hubiera esperado cualquiera, incluso conociendo la naturaleza problemática del ninja. Lo había movido la furia, era esa ira asesina que lo había llevado a hacer lo que hizo, era ese odio, era el Kyubi, o… Naruto.
- Aún inconsciente, Naruto se retuerce en la cama. – "Maldito zorro… ¿Qué pasó? ¿Qué hiciste?" – El bijuu le respondió como ofendido. – "¿Yooo? Pero… ¿Escuchas lo que dices? Yo jamás haría nada que pueda resultar perjudicial para ti, mi joven señor." – Pero Naruto no le creyó ni una palabra. – "¿¡Ah sí!? ¿¡Y que fue lo que sucedió allá? Cuando se me tiraron encima a apalearme, ¿Eh? ¡Dime! - "Sucede que… me pediste ayuda, y yo te la brindé, lo que hiciste luego de eso no dependió de mí." – "¡Tú…!" – "Tu fuiste el que decidió atacarlos, nadie más"
Esa disputa interna, terminó tan rápidamente como había empezado. Naruto lo sabía, el kyubi no lo había enfurecido para que los ataque. Había sido el mismo, quien furioso, le pidió poder para atacarlos.
¿Era Naruto una mala persona? ¿Por qué los había atacado de esa manera? Quería defender a Hinata de lo que le pudiera hacer su padre… Mentira. Estaba furioso, muy furioso, y solo quería una excusa para poder liberar esa furia. ¿Por qué estaba furioso?... Era por Sasuke, por como sonrió al ver que Naruto se entristecía por la carta de Sakura… Mentira. Naruto lo podía perdonar, y cosas como esas le sucedían a menudo, el podía con ello. ¿Entonces… porqué fue?
Por más que buscaba una respuesta, no lograba encontrarla. Había aspectos de su persona que el mismo desconocía, o, que había olvidado. Y no podría verlos por su cuenta. Quizás… quizás el kyubi supiera mostrarle aquello… pero no, el zorro podría engañarlo. Naruto no podía confiar en lo que le pudiera mostrar aquella criatura. Después de todo, el kyubi, es un demonio, ¿Cómo habría de confiar en él? ¿Y porqué, porqué habría de hacerlo? No valía la pena arriesgarse confiando en aquella criatura. Naruto buscaría la respuesta en su interior, por su propia cuenta. Nunca más, nunca más volvería a buscar su ayuda, de ahora en más, Naruto lucharía con su propia fuerza, y vería, con sus propios ojos. Ese es el camino… que Naruto Uzumaki, había elegido.
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El día en la Mansión Hyuga transcurrió de una manera más silenciosa de lo habitual, si es que era posible. Todo era muy tranquilo ese día. Nadie le hablaba, nadie le dirigía la mirada, y aunque se encontraran enfrentados en medio de uno de los largos pasillos de la mansión, nadie parecía notar, tan siquiera, que ella se encontraba allí. En otras circunstancias, Hinata habría agradecido esa paz, pero, al saber que nada bueno se avecinaba, ese silencio, esa tranquilidad, solo conformaban un perturbadoramente pacífico día. Y es que, al transcurrir cada hora exactamente igual a la anterior, todo perdía sentido. No era consciente del paso del tiempo. Tal vez no era que el día fuese particularmente silencioso, sino, que su corazón acongojado no veía la hora de escapársele.
Pasó la última hora antes de la cena de la misma manera que lo había hecho con todas las anteriores. Caminando sola por pasillos interminables, pasando por innumerables puertas cerradas, y por incontables ventanas que no permitían ver tan siquiera, un pedacito de cielo. Los pasillos, desiertos. Las habitaciones, mudas. No había risas, no había gritos, no había llantos.
Habiendo encontrado la enésima ventana, pudo apreciar un haz de luz deslizarse mudo entre los marcos. Impactando de lleno contra la pared y porción de suelo opuestos. Le sostuvo la mirada a aquella puerta, que se encontraba en medio de aquella pared. En contra de todas las posibilidades, había sucedido. De entre todas las ventanas de aquel lugar, la única que iluminaba el interior con los últimos rayos de luz del aquel día, era la que se encontraba, justo delante, delante la habitación de la única persona en esa casa, que podría dirigirle la palabra, en ese fatídico día.
- Una tenue sonrisa se dibujó en su rostro níveo. – Neji-san… - La puerta se abrió sin cortar ni por un momento el silencio que allí reinaba. – Que casualidad encontrarte aquí, ¿No? – Intentaba ocultar su tristeza, pero era imposible, en especial, frente a aquellos ojos.
- Con vos impasible su primo le respondió. – Volví del hospital tan pronto como llegué, Hinata-sama. No veo por qué habría de sorprenderle encontrarme aquí. – Prosiguió, ahora con desazón. – Eh de suponer, que ya conoce los anuncios que se harán en la cena.
- Sí… - A Hinata se le cortó la voz.
- Hinata-sama… - Pudo vislumbrar unas lágrimas solitarias bajar por las mejillas de su prima. – Hinata, no te preocupes… – Neji jamás imaginó que diría algo como lo que estaba a punto de pronunciar. - …yo, Hanabi, y… tus amigos… siempre podrás contar con nosotros… siempre.
- S-sí – Comenzó a sollozar silenciosamente, sin moverse de su sitio ni un milímetro.
- Hinata… - Y mucho menos, Neji jamás imaginó que haría algo como lo que estaba a punto de hacer. - … tú… - Neji se acercó de un paso a su prima, y la rodeó con los brazos, sosteniendo su cabeza con una de sus manos. - … solo llora… llora, y limpia de toda pena tu corazón, así… solo así, podrás se feliz…
Las palabras dirigidas a su prima debieron de surtir efecto, porque apenas hubo terminado, esta comenzó a llorar con más fuerza. Neji sintió su hombro humedecerse con aquellas lágrimas, pero la siguió sosteniendo con su abrazo, con más fuerza que antes. Porque si la soltaba, ella probablemente caería, y no podría levantarse.
No la soltó, se juró que jamás la soltaría. Incluso, cuando sus brazos ya no lleguen a ella. Incluso, cuando Lord Hiashi llegara a ellos, guiado por el llanto de su hija, que era lo único que rompía ese terrible silencio, y los mire, con esa mirada tan fría, acusadora. Incluso, cuando Lord Hiashi les ordene separarse, pues era la hora de partir.
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Llegó a su sala tras haber acabado con medio almacén, en la cena, había comido tanto como su estómago le había permitido. Después de todo, debía recuperar sus fuerzas. No podía permanecer más tiempo en ese hospital. Tenía menos de dos semanas para prepararse para el viaje. Maito Gai se lo había dicho, que partirían junto a Kakashi-sensei y Sasuke, al País del Hierro, donde formidables guerreros que no usaban chakra, protegían sus tierras de cualquier enemigo, incluso de los ninjas más poderosos. Si podía entrenarse con alguien más que con Gai-sensei, era con ellos.
Rock Lee siempre había sido lo que la gente llama "inútil". No poseía ningún dojutsu ni kekkei genkai, ni siquiera era capaz de realizar el más simple de los ninjutsus, y mucho menos algún genjutsu. Su única alternativa era el taijutsu, considerador burdo y simple por muchos ninjas. E incluso en ello, debía esforzarse diez veces más que otros para llegar a su mismo nivel, Neji poseía el ojo blanco, y era practicante de un estilo de taijutsu único en su clan, mucho más elegante y efectivo que el suyo. Sasuke por su lado contaba con la pupila giratoria, que le permitía ver los movimientos de sus adversarios en cámara lenta, y copiar cualquier técnica con tan solo verla, cuando el necesitaba meses de entrenamiento. No importaba por donde lo veas, Lee jamás los alcanzaría, eso era lo que le decían. Pero si Maito Gai, más hábil en taijutsu que cualquier hyuga u antiguo miembro del clan Uchiha, confiaba en su fuerza, era porque él, siendo un inútil, era capaz de superar a cualquier genio.
Así que se inclinó en el suelo y comenzó a flexionar el brazo con el que sostenía su cuerpo, con el otro detrás de la espalda. Sentía todo el peso de su cuerpo venirse encima de su dolorido miembro cada vez que lo flexionaba y bajaba hasta casi rozar el suelo, pero no le importó. Si no se recuperaba pronto, y comenzaba a entrenar más duro que antes, se quedaría demasiado atrás, y no podría alcanzarlos jamás, ni a Neji, ni a Sasuke, ni a nadie. Seguiría entrenando su cuerpo hasta desfallecer si era necesario, pero jamás se rendiría hasta alcanzar su meta.
Desde el momento en que Maito Gai eligió a Lee como su discípulo, ningún entrenamiento podría ser demasiado doloroso, demasiado extenuante, demasiado exigente, o demasiado peligroso. Heridas sangrantes, músculos desgarrados y huesos rotos, eran un costo insignificante para lo que Lee se proponía. Lo había decidido, les demostraría a todos, que con suficiente esfuerzo, el más inútil podía superar al más grande de los genios.
Bueno,eso es todo por ahora, veré si puedo subir el cuarto para el lunes. Quisiera que me ayuden con la historia, así todos colaboramos en su desarrollo, ¿A qué genero tendría que estar enfocada?¿Que tan largos deben ser los capítulos?¿Hasta donde debería durar la historia?¿Debe haber personajes o grandes sucesos originales?
Saludos!
