Sí, se que últimamente no eh cumplido con lo que eh dicho (como era de esperarse), pero entre los días festivos y que estaba leyendo un nuevo libro, me eh tomado un descanso. Sé me extrañaron mucho (sí claro...), así que les pido disculpas. Sin nada más que decir, eh aquí el octavo:
NOTA: Naruto no me pertenece, sino a Masashi Kishimoto. La serie What if...? pertenece a MARVEL comics.
Capítulo 8: Nunca Más
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Nunca más sería bienvenida en el Clan. Ahora que había sido marcada como miembro de la rama secundaria del Clan, ya no sería tratada ni recibida como había sido antes. Realmente había sido expulsada, el Sello del Pájaro Enjaulado era también para los Hyuga del Souke que habían sido expulsados, tal como le había sucedido a ella. Fue debido a que por su culpa, miembros de la rama secundaria habían muerto por protegerla, y porque ella trajo al Kyubi no Yoko a la Mansión Hyuga, arriesgando la vida de todo el Clan, lo que fue considerado un acto de traición.
En muchas ocasiones, miembros de la rama principal, habían cometido actos de traición aún peores que el de ella, incluso habían asesinado con sus propias manos a aquellos miembros a quienes habían jurado proteger. En muchas ocasiones fueron perdonados si es que pertenecían a la rama principal, como ella, o habían recibido algún castigo leve. Pero Hiashi Hyuga nunca quiso a su hija, y vio este suceso como una excusa para poder deshacerse de ella. Después de todo, todavía tenía a su segunda hija para heredar su cargo, Hanabi Hyuga. Ella era su orgullo, era más fuerte y hábil que su hermana mayor pese a su corta edad.
Y así fue, su padre le puso el sello del Pájaro Enjaulado y la echó a la calle. Fue una suerte que no sellara completamente su Byakugan, eso habría sido incluso peor. Lloró hecha un ovillo contra la puerta de su antiguo hogar, se durmió y volvió a llorar. Su padre no le había dicho a nadie que la había expulsado, ni siquiera a la Hokage. Así que fue una suerte para ella que Kurenai-sensei la encontrara.
Kurenai-sensei la vio sollozando en las puertas de la Mansión, y le preguntó qué era lo que le sucedía. Hinata detuvo un poco el llanto, y se dispuso a contarle a su maestra todo lo sucedido, desde que fue a llevarle flores a Naruto-kun en el hospital, hasta cuando le pusieron el Sello del Pájaro Enjaulado y la echaron. Kurenai-sensei se conmovió por su historia y le dijo que podía quedarse unos días en su casa, hasta que le encontrara un nuevo hogar. Hinata se dio una ducha en la casa de su maestra, y esta le preparó algo para comer, luego salió y Hinata no la vio hasta la noche.
Esa tarde su maestra preguntó a cada Hyuga en la Aldea, si podía acoger a Hinata, pero al no encontrar a nadie que acepte, fue a hablar con la Hokage. Lady Tsunade discutió el tema con Hiashi, pero solo obtuvo negativas por parte de este, le dijo que la niña ya no pertenecía a su familia, y que podía quedársela quien quisiera hacerlo. Kurenai nunca había deseado tan fervientemente golpear a alguien en rostro como en aquella ocasión. Desgraciadamente, tuvo que contenerse hasta que Hiashi-sama se retirase, luego se descargó con el escritorio de la Hokage, a lo que Lady Tsunade le respondió preguntándole si quería acoger ella a la niña.
Cuando Kurenai-sensei volvió esa noche y le contó a la niña lo sucedido, Hinata no pudo sentirse más feliz, Kurenai-sensei siempre la había querido y valorado, pero nunca creyó que llegara a acogerla y darle cobijo en su hogar. La jonin planeaba ir en un viaje de entrenamiento con Kakashi-sensei y Gai-sensei dentro de dos semanas aproximadamente, pero debido a lo sucedido con Hinata, ya no podría ir. Cuando le comunicó esto a Hinata, la genin le dijo que la acompañaría si así podía ir. Aunque la salida estaba planeada para dentro de dos semanas, resultó que saldrían mucho más pronto, la jonin le dijo que le explicaría los motivos más tarde.
Cuando ya hubieron salido y se reunieron con su grupo, Hinata no pudo evitar notar el estado en que se encontraban sus compañeros genin.
- Rock Lee está herido… y Sasuke Uchiha lleva unas vendas en los ojos… ¿Qué les sucede, Kurenai-sensei?
- Te lo explicaré en el camino, Hinata.
Salieron de la Aldea y avanzaron por el bosque, con rumbo al noroeste. Gai-sensei cargaba a Lee, y Kakashi-sensei a Sasuke, esto no pasó desapercibido.
- ¿No pueden moverse? ¿Qué pasó, Kurenai-sensei? – Estaba preocupada, no entendía que les había sucedido.
- Pelearon y salieron heridos, Hinata. Lee tuvo que abrir varias Puertas Internas, su cuerpo tardará en recuperarse por completo, pero no te preocupes, estará bien.
- ¿Y… y Sasuke?
- Sasuke está ciego.
- ¿Qué le sucedió? ¿Con quién se enfrentaron?
- "Con ninjas renegados. Con sus secuestradores. Con shinobis de Otogakure enviados por Orochimaru…" – Con… se enfrentaron al kyubi, Hinata.
- "Con…" - Hinata tembló, y tardó unos momentos en entenderlo. – "…el kyubi." – El kyubi fue derrotado… por el Cuarto Hokage…
- Sí, pero no desapareció. Hinata… esto es un secreto, de lo que sucedió hace trece años… - Hinata tragó saliva. – No debes de decírselo a nadie, ¿Entendido?
- Sí, Kurenai-sensei.
- Hace trece años el Hokage regente era el Cuarto, Minato Namikaze, quien estaba casado con una superviviente del Clan Uzumaki, Kushina Uzumaki. Ella había venido a la Aldea Oculta de la Hoja desde la Aldea Oculta del Remolino, cuando era una niña aún. Kushina tenía sellado dentro de sí al kyubi no yoko, era lo que se conoce como jinchuriki.
- "Jinchuriki…"
- Y estaba embarazada, su hijo sería Naruto…
- Ah… - "¿Naruto es hijo del Cuarto?"
- …y durante el parto el sello que contenía al kyubi se debilitó y el kyubi fue liberado. Atacó la Aldea, destruyéndolo todo a su paso. Muchos ninjas y civiles murieron hasta que llegó el Hokage a detenerlo. Pero logró reducirlo, y con ayuda de su esposa Kushina, lograron sellarlo dentro de Naruto, convirtiéndolo así en el nuevo Jinchuriki del kyubi no yoko. El Tercero volvió al cargo, y Naruto se crió como un huérfano.
- Entonces… ¿El kyubi se volvió a liberar?
- Afortunadamente no. Lo que sucede es que cuando Naruto tiene un exabrupto de ira, parte del chakra del kyubi se libera y toma control de él. Esta vez se liberó gran parte de él, y perdió el control, atacó a Sasuke Uchiha y Rock Lee…
- …
- … le destrozó los ojos a Sasuke, y casi mata a Lee. Es increíble que haya logrado enfrentarlo en las condiciones en que se encontraba, o en cualquiera. Aunque tuvo que forzarse más allá de sus límites, se recuperará. En cambio Sasuke… no volverá a ver, nunca más.
- "¿¡Naruto!? No… no pudo ser Naruto…" – Pero Naruto no…
- Sé lo que sientes por Naruto, Hinata. Pero no es momento para hablar de eso, vamos, tenemos mucho camino por delante hasta el País del Hierro.
- Sí, entendido.
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El tiempo pasó con más velocidad de la que quiso, siempre fue así. La noticia se divulgó por toda la Aldea, como era de esperarse, y no tardaron en hacerse oír los comentarios acerca del kyubi y el "chico demonio", cosa que también era de esperarse, pero no por eso iba a ser menos odioso. ¿Qué sabían todos esos idiotas por lo que tenía que pasar ese chico día a día? Todo por culpa de ellos. Ellos eran los demonios, el solo era un chico como cualquier otro, no merecía que lo tratasen de esa manera. Pero ellos no lo entendían, y nunca lo harían. Sabría que Naruto se encontraría deprimido, y ni se molestó en pasar por el hospital, no, no era allí donde estaría.
Conocía muy bien a Naruto, sin Minato ni Kushina, él debía de haberlo cuidado, jamás se perdonaría el haberlo dejado solo… Pero ya era tarde para arrepentimientos, debía cuidarlo y protegerlo ahora. Por eso debía estar con él y apoyarlo, por eso fue a buscarlo.
Caminó por las calles de Konoha con un destino fijo. Era una noche oscura, sin estrellas, iluminada únicamente por las lámparas de papel que la gente colgaba en las calles. Había pasado poco más de un día, pero ya había recuperado la consciencia y, como era de esperarse, escapó. No tuvo que pensárselo, ya sabía a donde había ido. Era uno de los pocos lugares donde podía encontrar gente que lo quisiese y valorase, y además la comida era muy buena, cosa que siempre era de valorar.
- Sabía que te encontraría aquí, Naruto. – Le revolvió el cabello rubio y se sentó a su lado. Luego llamó a la camarera. – ¿Serías tan amable de traerme un ramen con menma?
- Sí, por supuesto. – La chica les sonrió, era amable y servicial. Según Jiraiya, una preciosura que no había que desperdiciar. El hombre no tardó en tener su plato de ramen frente a él.
- Gracias dulzura, jejeje… - Jiraiya separó los palillos y se propuso a comer. - ¿Por qué no comes, Naruto? Si a ti te encanta el ramen.
- Detesto el menma. – El genin miraba su plato con desagrado, sin atreverse a probarlo. – Teuchi puso menma en mi ramen, dijo que no había narutomaki.
- Es rico, ¿Lo probaste al menos?
- Sí, sabe fatal. – La voz de Naruto sonaba monótona.
- ¿De veras que lo probaste? – Jiraiya arqueó una ceja y miró a Naruto, quien le devolvió la mirada.
- Sí, lo hice. – Volvió a mirar su plato y comenzó a revolver los fideos con los palillos.
- Mh, como digas… ¿Me traes otro, preciosa? – Jiraiya había terminado ya su plato y se entregó, cuando ella lo tomó, él le guiñó el ojo. – Jejeje…
- Deja de intentar ligar con Ayame, eres muy viejo para ella. – Seguía sin apartar la mirada de su plato, pero ahora era él el que hablaba, era un progreso.
- ¿¡Es tuya!? ¡Oh! ¡Perdona! ¡No sabía! ¡Jeje! – Jiraiya le sonrió, pero no obtuvo respuesta del rubio. – Es muy guapa, ¿Verdad Naruto?
- Sí, supongo… es bonita. - A él no parecía importarle mucho.
- ¿Algo más? ¡Vamos! Ayame es… - La muchacha llegó y se acercó, pero Naruto no la notó.
- "Que pesado…" - Es cierto que era muy bonita, pero no era algo que quisiera decir, aunque si insistía tanto… - …Ayame es hermosa.
- A-aquí su-su ramen… - Ayame le tendió el plato a Jiraiya con los ojos cerrados, casi derramándolo. Se había ruborizado. Aunque Naruto no parecía prestarle atención.
- Gracias. – Jiraiya lo tomó y la chica se dio vuelta y se fue sin mirar a Naruto. El peliblanco miró con una sonrisa al rubio, pero este no le dijo nada. - ¿Y Naruto?
- Y, ¿Qué? – No le había prestado atención.
- ¿No te diste cuenta? – "Parece que eres aún más despistado de lo que me temía." - ¿Es que no lo notaste, Naruto?
- ¿Qué es lo que no noté?
- Como te miró, y como reaccionó cuando te oyó decir que es hermosa. ¿Realmente no te diste cuenta? – "Vamos Naruto, sé que vas a entender"
- Teuchi y Ayame siempre me trataron bien, no sé a qué te refieres.
- "¿Se lo tengo que decir?" - Le gustas Naruto, se nota a leguas.
- No le gusto, solo le agrado, si fuera así ella ya me lo habría dicho, nos conocemos desde que éramos niños.
- Ahhh, si tú lo dices.- Suspira. - ¿No vas comer, Naruto?
- No. Ya te dije que no me gusta el menma.
- Entonces… ¿Me dejas tu plato?
- Como quieras. – Empujó su ramen con menma hacia Jiraiya, se levantó y se fue.
- ¡Espera Naruto! – Dejó el dinero de los tres platos y lo siguió. Cuando estuvo cerca de él le habló. – Sabes lo que realmente pasó, ¿Verdad Naruto? – Ahora hablaba con seriedad.
- ¿Que casi mato a Sasuke, y que luego casi mato a Lee también? Sí, lo sé. – Su voz era una mezcla de enojo y tristeza. - ¿Muy bonito, no? – Sonrió con pesar.
- Sé que es duro, pero no es tu culpa Naruto. Es el kyubi, no tú.
- Ya lo sé. – Ahora se oía más enojado que triste, - No entiendo por qué lo sellaron dentro de mí, ¿Quién querría hacerme esto? ¿¡Porqué!? – Su voz se quebró por un momento.
- El Cuarto… lo selló dentro de ti, porque creía en ti.
- No me interesa el Cuarto. Solo quisiera poder deshacerme de esto.
- No puedes deshacerte del kyubi, Naruto…
- Ya lo sé.
- Debes aprender a controlarlo y a usar su poder para ti.
- No quiero su poder. No lo quiero. – Naruto no lo miraba. – Solo quisiera… enterrarlo en lo más profundo de mi ser, y no volver a verlo nunca más.
- Mmmm… - Lo meditó un instante, Naruto debía de aprender a controlar el kyubi, pero era su decisión. No podía obligarlo a hacer algo que no quisiese. – Podemos sellarlo.
- Ya está sellado. Dentro de mí. – Se palmeó el estómago.
- Me refiero a que puedo sellarlo completamente. Hacer que no vuelve a salir, nunca más.
- ¿¡QUÉ!? ¿¡Por qué no me lo habías dicho antes!?
- Estaba esperando el momento propicio, Naruto.
- ¡Venga, séllalo! ¡Cualquier momento es un buen momento para esto!
- Es una decisión muy importante, Naruto. Deberías pensarlo más tiempo.
- ¡Estuve pensando en esto durante trece años! ¡Creo que es tiempo suficiente!
- De acuerdo Naruto.
Caminaron en silencio hasta el edificio de departamentos donde vivía Naruto, avanzaron tres calles, doblaron y volvieron a doblar. Subieron las escaleras hasta el cuarto piso y entraron en el departamento de Naruto. Naruto cerró la puerta tras de sí, y se sacó rápidamente la chamarra y la camisa, para luego sentarse con las piernas cruzadas en el medio de la sala. Ahora el sello en su estómago quedaba perfectamente visible para Jiraiya.
- Hazlo. – Naruto puso las manos en sus rodillas y lo miró. Estaba decidido.
- ¿Estás seguro de querer…?
- El kyubi me ah atormentado durante toda mi vida. Si hay alguna manera de hacer que no me vuelva a causar problemas estoy dispuesto a aceptarla.
- Perderás tu factor curativo y todas las habilidades que te otorgó el kyubi. Sanarás tan lentamente como una persona normal, tendrás poco chakra, y serás débil como una persona común y corriente.
- Quiero luchar con mi propia fuerza. Confía en mí. – Naruto estaba decidido, era su elección. Jiraiya no podía ir en contra de sus deseos.
- De acuerdo Naruto. – "Si esto es lo que de verdad quieres…"
Jiraiya invocó a un pequeño sapo, le dijo que Naruto deseaba sellar completamente al kyubi, y este luego de protestar, se metió en su boca. Sintió ganas de vomitar, pero las contuvo para que el sapo pudiera entrar en él. Pasaron unos segundos sin que nada sucediera. Y de pronto, el sello en su estómago brilló con más intensidad que nunca, iluminando todo su cuerpo y la sala, para luego apagarse lentamente y desaparecer. Las marcas en sus mejillas se volvieron cada vez más finas, y luego desaparecieron también. Naruto pronto se sintió débil y comenzó a perder la consciencia.
- "Nunca…más…" – Cerró los ojos y se desplomó inconsciente en el suelo.
Siempre les dejo preguntas que no les interesan, pero esta la considero importante para la historia:
¿Debo seguir y hacer los caps de cuando están de entrenamiento? ¿O mostrarlo en flashbacks?
Gracias por su atención (sí claro...) y:
Saludos!
