Terminé de escribir esto el lunes 6 a las 04:30 hs aprox. (hora argentina) y como mi cuenta no me anda (me abre, pero cuando intento abrir una pestaña me dice que hay un error, blah, blah, blah), no se cuando verán el cap (cuando mi cuenta me permita publicarlo). Sin nada más que decir, eh aquí el octavo:

NOTA: Naruto no me pertenece, sino a Masashi Kishimoto. La serie What if...? pertenece a MARVEL comics.


Capítulo 9: Última Semana

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Abrió los ojos y vio oscuridad.

Abrió los ojos y vio oscuridad. ¿Qué otra cosa esperaba ver? Desde el momento en que perdió los ojos, la oscuridad era todo lo que veía. Él era un Uchiha. ¡Un Uchiha! Su mayor don eran sus ojos, el Sharingan. Sin sus ojos, ¿Seguía siendo un Uchiha?

Abrió los ojos y vio oscuridad. No dejaría de ver, incluso estando ciego. Era la mañana, lo sabía, sentía el calor del sol en la piel y la brisa, entrar en la tienda. Aún era demasiado temprano, Kakashi seguía dormido, oía su calmada respiración a su lado. Desde que estuviera ciego, Sasuke ya no dormía tanto. ¿Por qué estaba la tienda abierta? No lo sabía, no aún.

Se deslizó en silencio por la pequeña tienda, estuvo a punto de tomar sus kunais, pero de poco le servirían. Tampoco tomó su ropa ni se vistió, salió en bóxer y camisa, si él no los podía ver, ¿Qué más daba que los otros lo viesen? Pero sí tomó su banda ninja, y se la ató en la frente, seguía siendo un ninja de Konoha. Salió de la tienda en silencio y se paró a la entrada de esta. Sentía la tierra fresca bajo sus pies, y la hierba húmeda entre sus dedos, había caído rocío esa mañana, al igual que la anterior. Debían de llegar a Kusagakure y cruzar los restos del Puente Kannabi esa misma tarde, entonces ya se encontrarían en el País de la Tierra.

Sintió miedo. Estaba perdido. Estaba perdido y no podía ver. Sabía que detrás suyo se encontraba su tienda, a la izquierda esta se encontraba la de Kurenai y Hinata, y a la derecha la de Gai y Lee, pero alrededor había árboles, y más adelante el terreno descendía hasta una laguna, ¿Cómo haría para caminar sin golpearse con un árbol o rodar colina abajo? Se dio la vuelta para volver a su tienda, pero, ¿Era su tienda la que se encontraba frente a él ahora? Ya era muy tarde para volver, tendría que aprender a ver sin sus ojos.

Volvió a darse la vuelta, ahora frente a él el terreno descendería, habría unas piedras, y luego el agua, se lavaría el rostro para refrescarse. Dio un paso, y luego otro. No sucedió nada, no sentía ningún desnivel aún. Dio otro paso, y otro más. Sentía el terreno descender. Dio otro paso, y luego otro más. Rió, se sentía más seguro ahora. Comenzó a caminar más rápidamente, pateó una piedra y se chocó contra un árbol, soltó un quejido de dolor para luego caer al suelo.

- "¿A quién engaño?, estoy ciego."

- ¿Te encuentras bien, Sasuke?

Conocía esa voz, sí que la conocía. Se levantó aferrándose al árbol y giró la cabeza hacia donde provenía aquella voz.

- ¿Qué haces levantado tan temprano, Lee? Se supone que deberías descansar.

- Y se supone que un ciego no debería ir caminando solo por un bosque no conoce.

- Tienes razón, estoy ciego… gracias por recordármelo.

- No es el fin del mundo, Sasuke.

- Je… - Rió amargamente. - ¿Eso crees, Lee? Mi mundo es ser un ninja. Es todo lo que soy, o al menos, todo lo que era… - Apretó los puños. - Soy un Uchiha, mi destino siempre fue ser un ninja, volverme grande y poderoso, pero ahora…

- Todavía puedes ser un ninja.

- ¿Ah sí? Un ninja de lo más inútil, sin duda… Yo era un genio, pero ahora mírame, ¿Quién se lo creería? ¿Qué crees que podría hacer? ¿Qué misiones crees que podría realizar sin chocarme con el primer árbol que haya en el camino? ¿¡Eh!? ¡Dime!

- …

- En una semana llegaremos al País del Hierro, y se suponía que entrenaría, pero… - Suspiró. - …ahora no lo sé. Sí, entrenar con los samuráis y con Kakashi, volver a la Aldea como todo un prodigio… Ahora… ahora solo sería una carga para los demás.

Sasuke nunca lo vio venir.

- ¡AH!

Algo lo impactó en el rostro y cayó al suelo, sintió el sabor de la sangre. Se limpió la boca con el dorso de la boca, y se volvió a levantar con dificultad.

- ¿Me…me golpeaste? ¿Por qué?

- ¡No eres un inútil! ¡Y no eres una carga para los demás! ¡Vuelve a decirlo y te volveré a golpear!

- …

- ¿¡No crees que yo también me sentí mal cuando me internaron por la pelea contra Gaara!? Creí que no volvería a ser un ninja, ¡Pero aquí me ves! Si un inútil como yo pudo sobreponerse, ¡Tú que eres un genio también podrás!

- Ya no soy un genio, soy un inútil…

Volvió a sentir el golpe.

- ¡AH!

Cayó de espaldas al suelo y Lee lo levantó por el cuello de la camisa.

- No digas que eres un inútil.

- ¡Soy un inútil!

Lee lo volvió a golpear, mientras lo sostenía con una mano, lo volvía a golpear una y otra vez con la otra. Sasuke no reaccionaba, y Lee lo golpeó y lo volvió a golpear hasta que le sangraron los nudillos, y lo siguió golpeando hasta que…

Levantó la mano y detuvo el golpe en seco.

- Yo… soy un genio.

- Sí, lo eres. Y tenemos una semana entera para demostrárselo a todos.

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Los rayos Sol se colaban por la ventana, sintió su calidez en el cuerpo, y su luz en los ojos, era cuanto menos molesto, no quería levantarse aún, estaba cansado. Pero aun así tendría que hacerlo, se quitó las sábanas de encima y se sentó en el borde de la cama. Estiró los brazos y se desperezó.

- ¡Ahhh! – Seguía con sueño. Se levantó de un salto y casi se cae, pero se apoyó en cómoda y logró evitar la caída. – Mierda.

Se quedó quieto unos segundos para asegurarse de que podía mantener el equilibrio, se sentía torpe y cansado. Caminó hacia el baño arrastrando los pies, entró y abrió la canilla. Se lavó la cara y se quitó las lagañas de los ojos, estaba pálido, y le parecía que hasta su cabello perdía brillo.

- "Con mi propia fuerza."

Se cepilló los dientes y salió del baño. Se vistió con lentitud y torpeza, hasta la ropa le pesaba, cuando se pusiera las pesas en brazos y piernas, apenas podría moverse. Se ató la banda de Konoha en la frente, esta no le pesaba, seguía siendo un ninja.

Se preparó un ramen instantáneo y salió de su departamento. Caminó por la Aldea sin prestar oído a las acusaciones, ni mirar a las caras a quienes se las dirigían. Llegó al mismo campo de entrenamiento donde había tenido la prueba de los cascabeles con Kakashi. Jiraiya lo esperaba sentado en uno de los tres troncos.

- Llegas tarde, Naruto.

- ¿Otra vez con las pesas?

- Sí, ¿Qué otra cosa esperabas?

- Que me dieras alguna oportunidad, nunca lo conseguiré con las pesas, al menos hasta haberme recuperado por completo.

- Las pesas SON para que te recuperes. Además tú me dijiste que Kakashi te había hecho esta prueba antes.

- Sí, pero estaba con Sasuke y Sakura, no llevaba pesas y todavía tenía el poder del kyubi.

- ¿Quieres el poder del kyubi?

- No. Dámelas. – Jiraiya le lanzó las pesas y Naruto las atrapó en el aire, aunque casi se cae. Se las enganchó a los brazos y las piernas, y corrió hacia Jiraiya.

- Muy lento. – Lo golpeó en el estómago y lo lanzó varios metros hacia atrás.

- ¡Ugh! – Se levantó y miró a Jiraiya, esperando descubrir cómo quitarle los cascabeles. – "Es obvio que no se las voy a poder quitar solo corriendo hacia él. Y no me dejará tiempo para tenderle una trampa, además, tengo que tener cuidado con cuantos clones hago, y no podré usar mucho el Rasengan, ¿Qué hago?"

- No me los vas a quitar con la mirada, Naruto. – Jiraiya bajó de un salto del tronco y avanzó hacia el rubio. - ¡Vamos! ¡Ven!

- ¡Si tú lo quieres! – Corrió hacia él e intentó golpearlo, pero el sannin detuvo sus golpes con facilidad, teniendo que usar tan solo una mano. Tomó al rubio por un brazo y lo lanzó lejos. - ¡AH!

- ¡Intenta algo más!

- Je, ya verás… - Corrió hacia él y cuando estuvieron frente a frente, le lanzó una bomba de humo al rostro y se lanzó al suelo.

- ¡Cof! ¡Cof! – Se tapó el rostro, pero era tarde, no podía ver y le costaba respirar.

- ¡Sí! –Intentó tomar los cascabeles, pero lo único que recibió fue una patada en la cara. - ¡AH! – El humo se dispersó y el genin se limpió un hilillo de sangre de la boca. - ¿¡Cómo supiste donde estaba!? ¡No podías ver! – Le preguntó aún desde el suelo.

- ¿Qué creíste? ¿Qué no me esperaba que fueras a por los cascabeles? ¡Piensa Naruto!

- Ah, mierda. – Giró sobre sí e intentó derribar al sannin de una patada, pero le detuvo la pierna con la mano y lo lanzó hacia atrás.

- Sigues siendo muy lento, Naruto.

- ¿¡Eso crees!? – Saltó hacia él, y, en el aire, le lanzó unas shurikens que el sannin desvió, luego intentó darle una patada, pero también se la detuvo y lo lanzó lejos nuevamente.

- ¿Qué no entiendes? Eres lento, lento Naruto.

- Volvió a correr hacia él. - ¡Jutsu: Clones de Sombra!¡Rasengan! – Jiraiya detuvo el ataque con ambas manos, y el clon intentó tomar el cascabel, pero lo destruyó de una patada. Le dobló el brazo a Naruto y lo volvió a lanzar.

- ¡Bien! ¡Eso estuvo cerca!

- … - "¡Lo tengo!" – Comenzó a lanzarle kunais tan rápido como pudo, pero Jiraiya los esquivaba con suma facilidad. – ¡Jutsu: Clones de Sombra! – Naruto creó tres clones, los cuales atacaron al sannin, el cual destruyó los primeros dos con facilidad, cuando se dispuso a golpear al tercero, este explotó, y un kunai brotó del humo que había causado. Logró esquivarlo con algo de dificultad.

- ¿Sacrificaste a tu clon para que no viera cuando lanzabas tu kunai? Ten cuidado, no desperdicies tu chakra, no debes poder hacer muchos más clones.

- ¡Jutsu: Clones de Sombra! ¡Rasengan! – Corrió hacia su maestro para atacarlo.

- ¿Otra vez lo mismo? – Detuvo el Rasengan con ambas manos, destruyó al clon de una patada, y entonces… - ¿¡Qué!? – Un segundo clon salió de detrás de él e intentó tomar los cascabeles. - ¡No! – Jiraiya giró le lanzó al clon a Naruto, haciendo que choquen y el clon desapareciese.

- Ahh, ahh, ahh… - Se levantó con dificultad y lo miró nuevamente. – "Era mi última carta." – No puedo seguir…

- Ahhh… Tuviste buenas ideas, Naruto, lo de ocultar el clon en el kunai… pero tu cuerpo es débil. Recuerda, salimos en una semana, Naruto. Si en ese tiempo no logras quitarme los cascabeles, partiré sin ti.

- Ahh, ahh…

Naruto se quitó las pesas y se fue. Intentó compensar su falta de vitalidad y chakra con astucia, tuvo buenos planes, pero no podía mantener una pelea por mucho tiempo así, menos con las pesas, quizás lo volviera a intentar esa tarde, cuando ya se hubiera recuperado. Entró a la Aldea e hizo todo el camino de vuelta, entró a su departamento y se acostó, necesitaba descansar.

Pero no debía descansar. No podía descansar.

Debía entrenar, y volverse más fuerte. Todo este tiempo había luchado con la fuerza del kyubi, sin él, era débil. Pero ya no más, se volvería un gran ninja, y todos lo reconocerían por su propia fuerza, por lo que él se ganó a base de esfuerzo.

Aunque un poco de ayuda no le vendría mal.

Corrió al armario y sacó los cajones a tirones, desparramando sus contenidos por toda la habitación, desde ropa: camisas, chaquetas, chamarras, pantalones, pijamas, bóxers, etc. Hasta otros objetos: kunais, shurikens, bolas de billar, muñecos con la cara de Sasuke y Kakashi… y lo encontró.

- "Ahhh… nunca creí que las fuera a necesitar…"

Sacó el pesado paquete de tela del fondo del cajón, repleto de pequeñas esferas negras de goma, Píldoras de Soldado. Las había ido acumulando a lo largo de las misiones cuando se las daban Sakura o Kakashi, e incluso a veces se las daban otras personas. Como siempre obtenía mucho chakra del kyubi, incluso sin hacer contacto con él, nunca necesitó las píldoras, incluso para batallas y misiones muy prolongadas. Además, no le gustaban, aunque reponían la resistencia y el chakra, cuando pasaba el efecto, te sentías incluso peor que antes de consumirlas, efecto que parecía acumularse junto con la cantidad de estas que tragabas.

- "Parece que al final sí tendré que usarlas…"

Recordó aquella vez que Kakashi le habló acerca de cuánto chakra consumían el, Sasuke y Sakura para realizar un jutsu, Naruto siempre desperdiciaba enormes cantidades de chakra, mientras ellos lo optimizaban, como siempre tuvo mucho chakra no importó, pero si quería poder hacer tantos clones como antes, debía de aprender a optimizar su uso.

- "Bien, intentémoslo." – Sacó una de las pastillas y se la tragó. Pronto sintió un cosquilleo en el cuerpo, y como sus energías regresaban. – "Tengo que usar menos chakra del habitual." - ¡Jutsu: Clones de Sombra!

Cinco clones aparecieron frente a él, pálidos y babeantes.

- "Se parecen a los que creaba antes de tomar el pergamino." - Oigan chicos, ¿Se encuentran…? – Pero los clones explotaron. Naruto suspiró. – "Parece que tendré que usar un poco más de chakra." - ¡Jutsu: Clones de Sombra!

Nuevamente, cinco clones aparecieron frente a él, aunque estos se veían mejor que los anteriores.

- ¡Que va! ¡Ya me ah salido! ¿No chicos? ¡Choque! – Naruto chocó las manos con su clon, y los otros los imitaron, pero, nuevamente, explotaron. - ¡Ah! ¡Si se veían tan bien…! – "Otra vez, tengo que intentarlo otra vez, esta vez más chakra aún." - ¡Jutsu: Clones de Sombra!

Naruto perdió el equilibrio por un momento, pero vio ante sí a otros tres clones, estos se veían incluso mejor que los anteriores.

- "Estos tienen que aguantar." – Entonces golpeó en el estómago a uno de sus clones.

- ¡AH! ¿¡A que vino eso!? – El clon le devolvió el golpe, el cual Naruto sintió más duro de lo usual.

- ¡Oye! ¡Solo estaba viendo si estabas bien formado! – "Si no explotó por el golpe es que es suficientemente fuerte…" – Los examinó con cuidado. – "… o quizás demasiado, quise hacer cinco, pero solo me salieron tres." - ¡Adiós chicos! – Naruto hizo un sello y los tres clones desaparecieron. – "Debo continuar, pero antes…" – Tomó otra píldora de soldado de la bolsa, y se tragó. – "¡Ugh! ¡Sabe horrible! Esta debe ser de Sakura…"

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Cada día había estado entrenando más duramente que el anterior, práctica nueva y muy cansadora para Sasuke, aunque no así para Lee, su "sensei" en esto siete días, aunque al menos no era infructuosa. Ya casi podía sentir de donde iba a venir el golpe, aunque claro, si Lee realmente quisiera golpearlo Sasuke no tendría ninguna oportunidad. La mayoría de las veces lograba detener el puñetazo o la patada, con mayor o menor dificultad, pero cuando no, realmente dolía, cosa que aprendió en el segundo día de entrenamiento.

- ¡Ahí voy, Sasuke! ¡Prepárate!

- ¡Ven! – Sasuke alzó un brazo y detuvo el golpe, se giró y levantó la pierna para detener una patada alta, los golpes eran lentos y antinaturales, hasta que… - ¡AH!

Lee había acertado un golpe con el codo justo en la nariz del Uchiha, de la cual pronto comenzó a brotar sangre, sangre que el Uchiha intentó, inútilmente, evitar que corriera por su rostro y mentón, hacia su pecho.

- ¡Me diste en la nariz! – Dijo, mientras intentaba reacomodársela con las manos.

- ¿Y qué esperabas, Sasuke? – Como si se tratara de una obviedad.

- ¡Que te detuvieras antes de golpearme! Me hubiera dado cuenta de que casi me golpeas…

- Si no duele, no sirve, apréndelo. Y deja de gritar, despertarás a alguno de los senseis, o a Hinata.

Era cierto, habían decidido mantener este pequeño "entrenamiento" oculto de sus maestros y de su compañera, para ello lo realizaban durante la noche, apartados del campamento, ocasionando que el Uchiha durmiese menos aún.

- ¡Vamos! Ahí voy de nuevo…

- No, no puedo, mi nariz…

Era cierto, algunos raspones y moretones podían pasar desapercibido, podía decir que se cayó o chocó, aunque no le gustase tener que hacerlo, pero una nariz rota… era más problemático.

- ¿Quieres que despierte a los senseis, Sasuke?

- No. - "Si permito que sepan que estoy tan mal, probablemente no me quieran entrenar." – O al menos, eso era lo que pensaba. – No los despiertes.

- Bien, entonces sigamos…

- No… Despierta a Hinata. – "Ella puede arreglar esto."

- ¿Quieres que ella se entere de esto? Además, ella no es una ninja médico.

Era cierto, su compañera no era una ninja médico, pero tenía un kit médico y sabía utilizarlo mejor que ellos dos juntos.

- Puedo confiar en ella, no te preocupes, ve a buscarla.

- Pero si tú habías dicho que NADIE podía enterarse… pero bueno.

Lee fue a buscar a Hinata, tarea difícil, ya que dormía junto a Kurenai, y a esta no debía de despertarla. Mientras Sasuke lo esperó sangrando en medio de la oscuridad, como siempre, desde que Sasuke se volviera ciego, los días eran tan oscuros como las noches. Sintió el calor y olor de su sangre, bajando por su barbilla hasta su pecho, suerte que no llevara camisa, porque esta se hubiera manchado y eso sería difícil de disimular.

Sintió la tierra fresca bajo sus pies, y la brisa envolver con delicadeza su cuerpo. Oyó el débil murmullo de las hojas de los árboles, los pasos y susurros de sus compañeros, el ulular lejano de algún búho, el batir de sus alas, y su violento descenso sobre alguna presa desprevenida, el croar de las ranas, el chillido de roedores e insectos, todos sonidos tan estruendosos como los producidos por la más masiva de las máquinas. Apreció el suave aroma natural de la hierba y de las hojas, el fuerte e inconfundible aroma de la sangre propia y ajena, el olor del agua… y cientos de otras sensaciones, sonidos y fragancias, ignoradas muchas veces por aquellos que podían ver, por primera vez, Sasuke casi se consideró afortunado de estar ciego.

Oyó a Lee y Hinata acercarse a él, por los pasos de Hinata, debía de estar cargando algo, seguramente fuese el kit médico.

- Sasuke-kun…deja, deja que te toque, ¿Si? – Su voz sonaba extraña, estaba somnolienta, pero había algo más, aunque no llegaba a reconocer qué.

- Sí. - Haciendo caso omiso al tono de su voz, el Uchiha se quedó quieto, mientras la Hyuga posaba sus pequeñas y delicadas manos en su rostro. – "Hinata tiene la piel muy suave… ¿Será así de suave la de Tayuya también?"

- Te va a doler un poco, Sasuke-kun.

- "Si no duele, no sirve." - ¡Ugh! – La chica le presionó con fuerza la nariz, y se la dobló varias veces hasta dejarla recta, mientras, Sasuke sentía unas ondas cálidas brotar de las manos de la chica. – "¿Es la palma recuperadora?"

- Ya está. Solo era una nariz rota, pero si te lastimas mucho en tus entrenamientos, los senseis se darán cuenta, aunque no entiendo porqué no quieres que lo sepan. Ten cuidado, ¿Quieres?

- No te preocupes por mí. – "Su voz es amable, casi melosa… Je, de lo que te pierdes Naruto. Aunque es todo lo contrario a Tayuya, curioso."

- No me digas que no me preocupe por ti, eres mi compañero, es mi deber preocuparme por ti, y por Lee, Kiba, Shino, Kurenai, e incluso Kakashi y Gai. – "Y por Naruto, especialmente por él, aunque no lo note siquiera."

- Sí, como digas… - "Ya entendí, eres la chica dulce, tierna y sumisa que se preocupa por todos. Incluso por alguien como yo." – ¿Seguimos, Lee?

- Estaba esperando que dijeras eso desde que te rompí la nariz, ¡Aquí voy!

Y así fue. A partir de ese día, Hinata pasó a formar parte de sus entrenamientos, a veces como médica, a veces como repartidora de golpes, que Sasuke no tenía por costumbre esquivar, alegando que con su Byakugan, Hinata tenía más ventaja sobre él que la que tenía Lee con ojos "normales". Aunque con cada golpe que recibía, el siguiente se hacía más fácil de detener, puñetazos, patadas, codazos y rodillazos, e incluso algún que otro cabezazo, contribuían a hacer del cuerpo del Uchiha se convirtiera poco a poco en una defensa infranqueable.

También, poco a poco, aprendió a usar aquellos sentidos olvidados por quienes tenían el lujo de poder ver, no como lo hacían estos, sino, de una manera diferente. Una persona común que perdiera la vista, naturalmente, desarrollaría más los otros sentidos, pero un ninja que perdiera la vista, se convertiría en un centinela, cuya visión sería más potente que la de cualquier Hyuga. Esas eran sus palabras de aliento, que recitaba en silencio para él mismo, no podía decir si se trataba de una meta o de un ruego, pero lo ayudaban a seguir.

Una de las primeras cosas que aprendió fue seguir a alguien, resultaba increíblemente fácil cuando le encontrabas el truco, seguir a alguien que caminaba o corría no requería pensar siquiera, pero seguir a alguien que saltaba por los árboles resultaba más entretenido y gratificante, cuando lo conseguía, las pocas veces que no… se estampó contra los troncos, aunque claro, fueron las menos.

Correr, saltar, dar y bloquear golpes, todo resultó más o menos complicado. El problema llegó cuando tuvo que lanzar shurikens o kunais. Incluso si oía al objetivo, cuanto más lejos se encontrara, mayor dificultad tenía al localizar su posición exacta. No tardó en darse cuenta que debía dedicarle más tiempo al entrenamiento si es que deseaba que hubiera algún progreso para cuando llegaran al País del Hierro, así que cada vez que se detenían a "descansar", ellos se dedicaban a entrenar.

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- Ahh, ahh, ahh… - Sonrió.

Extremadamente cansado, y aún más satisfecho, Naruto observó sus resultados. "Nada mal para un genin, pero sigue sin ser digno de un Hokage", o eso es lo que se dijo hasta aquel momento. Frente a él se encontraban dos docenas de clones, todos fuertes y bien formados, capaces de soportar varios golpes cada uno, y si los hacía débiles, podía hacer hasta sesenta. Incluso había probado a ver cuanto esfuerzo físico podían aguantar haciéndolos hacer ejercicios, y la verdad, era mucho.

- Ahh, ahh, suficiente. – Hizo unos sellos y los clones desaparecieron en una nube de humo. Se dejó caer en el suelo, jadeante.

Le había dicho a Jiraiya que no lo vería hasta que estuviera listo. Y se había dicho a sí mismo que no saldría de esa habitación hasta dominar por completo el Jutsu: Clones de Sombra, y había cumplido, le había tomado tres días, y la mañana del cuarto. Había subsistido a base de píldoras de soldado y de agua, sin detenerse a comer ni dormir siquiera.

Totalmente exhausto, haciendo uso de la poca energía que le quedaba de la píldora, Naruto se atiborró de ramen instantáneo y se dejó caer en la cama, cerró los ojos, y cuando los abrió miró el reloj digital a su izquierda, en la mesa de noche.

- Es jueves, y son las… ¿¡Ocho de la noche!? – Se levantó de un salto de la cama, era el quinto día, más bien noche, porque estaba por acabar. – Tengo, tengo lo que queda de hoy… - "Que no es nada." - …y mañana viernes, y luego el sábado salimos, ¿Qué puedo hacer en un día?

Comenzó a dar vueltas al departamento, desesperado, levantando las pesas pos unos momentos y luego tirándolas a un lado, corriendo cosas de lugar, viendo las píldoras sin saber que hacer, y entonces, se dio cuenta de algo…

- Tengo hambre. – No era para menos, había pasado bastante más de un día dormido, es decir, sin comer. Miró las cajas de ramen instantáneo con desgano. – "Mmmmm… no, mejor voy a Ichiraku Ramen, pero no puedo ir así, ¡Huelo a mil rayos! ¿Me acosté sin bañarme?"

Entró al baño y se dio una ducha tan rápidamente que cuando salió y se hubo secado, dudó de que en algún momento hubiera abierto la canilla. Sin darle importancia, se vistió solo con un bóxer, shorts, remera y sandalias, tomó su monedero y salió corriendo del departamento, no sin antes echarle una última mirada al reloj.

- "Ocho y media, no voy tan mal." – Aún así, corrió tanto como pudo hasta llegar al restaurant. Se sentó en uno de los banquillos y, a toda prisa, pidió un ramen. - ¡Hola Ayame-chan! ¿Me traes un ramen extra grande? Y ve poniendo otros cinco en camino.

- ¿A-ya-me-chan? ¿Eh? – La chica se ruborizó y se tapó el rostro con la tabla en la escribía los pedidos. - ¡Sí! – Y salió corriendo directo a las cocinas.

- "¿Qué le pasa a Ayame que está tan extraña?" – Para fortuna del rubio, el ramen no se hizo esperar, la chica lo trajo bastante pronto. - ¡Gracias! – Y se metió en la boca más fideos de los que cualquiera creería que cabrían.

- Siempre vienes a cenar, Naruto, pero estos últimos días no estuviste viniendo…

- ¿Eh? – El rubio alzó la vista. - ¡Ah! Es que estuve entrenando, ¡Para volverme más fuerte!

- A mí me parece que ya eres muy fuerte… - Increíblemente, y para fortuna de la joven, el color rojo tomate en su rostro, pasaba inadvertido para el chico.

- ¡Pero tengo que volverme más fuerte! ¡Y para eso necesito recuperar energías! ¡Y vengo a Ichiraku Ramen porque me encanta la comida de aquí! – Evidentemente, el chico estaba notoriamente más animado que la anterior vez que vino al local.

- Y a mí me gusta cocinarte… y… y… y me gustas… - Para fortuna o desgracia de la chica, esto último salió casi en un susurro.

- ¿Qué dijiste?

- ¡Nada! – Se tapó el rostro con la tabla nuevamente.

- ¡Ayameee! – La voz del padre de la joven se oyó desde las cocinas. - ¡Tenemos otros clientes además de Naruto-kun! ¡Y quieren que los atiendas!

- ¡Sí! – Y Naruto vio como la chica se alejaba corriendo.

- "Mmmmm… Es definitivo, Ayame está muy extraña, se comporta como… como… ¿Cómo Hinata? No, no creo, debe de ser mi imaginación." – Y sin darle más vueltas al asunto, siguió tragando, perdón, quise decir comiendo.

Pasaron los minutos… y los platos… y Naruto siguió comiendo sin muchos problemas, sin más que algún roce cómico-sentimentaloide con su camarera de turno. Hasta que alguien más, aparte de aldeanos de reparto, llegó a la tienda de ramen.

- Miren quien esta aquí, Naruto Uzumaki… Tiempo sin vernos, Naruto, no tanto realmente, pero… ¡Que va! ¿Quieres pelear?

- ¿Eh…? – Naruto apartó la mirada de su plato durante un momento y observó las amplias sonrisas de sus compañeros. - ¡Pero si son ustedes!


Si todo sale bien, el capítulo 10 será el último antes del time-skip. Y el capítulo 11 (seguramente) mostrará el reencuentro. Y... nada más.

Saludos!