Bueno, bueno, eh aquí el Capítulo 10...

Pero antes, si quieren, pueden leer toooda la explicación de porque subo, porque no, que deje, y todo eso:

No termino las cosas: empiezo a ver un anime, lo dejo. Empiezo a leer un manga, lo dejo. Empiezo a dibujar y escribir un manga, lo dejo. Empiezo un fanfic en otra página, lo dejo. Empiezo este fanfic en esta página, lo dejo. Casi nunca termino de hacer nada, es un problema de como soy, esto lo lamento mucho, no me gusta ser así.

No tengo tiempo: es decir, mi día solo tiene 24 horas, de las cuales mi tiempo libre es aún menos, y yo quiero hacer muchas cosas, leer los capítulos de Naruto y de BLEACH, ver los vídeos de los youtubers a los que estoy suscripto, hacer el manga original que uno de mis amigos (y yo) quiere que haga, hacer el doujinshi parodia de LoL que otro de mis amigos (y yo) quiere que haga, jugar League of Legends, jugar Persona 3 FES, leer un libro como Canción de Hielo y Fuego, Harry Potter, Percy Jackson... en pocas palabras, tengo poco tiempo,y si voy a seguir este fanfic, lo voy a tener que hacer a un ritmo mucho más lento.

No tengo motivación: es decir, estos capítulos los escribía (y escribo) más que por simple placer personal, por ustedes, y cuando veo que tengo más capítulos subidos que reviews, me desanimo, tardo mucho más de lo que parece en escribir un capítulo, y yo solo pido que ustedes también tomen un poquito de su tiempo y lo usen para escribirme un "sigue así loko esta jevi", un "me gusto mucho", un "Sta muy bueno tu fic creo q..." eso realmente me reconforta, y me hace sentir que el tiempo que paso escribiendo no es tiempo perdido, porque entretengo, o divierto aunque sea solo un poco a alguien.

Solo usen un poquito de su tiempo en mí, ¿Sí? Yo uso mucho del mio en ustedes.

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Capítulo 10: La Prueba

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Pasaron los minutos… y los platos… y Naruto siguió comiendo sin muchos problemas, sin más que algún roce cómico-sentimentaloide con su camarera de turno. Hasta que alguien más, aparte de aldeanos de reparto, llegó a la tienda de ramen.

- Miren quien esta aquí, Naruto Uzumaki… Tiempo sin vernos, Naruto, no tanto realmente, pero… ¡Que va! ¿Quieres pelear?

- ¿Eh…? – Naruto apartó la mirada de su plato durante un momento y observó las amplias sonrisas de sus compañeros. - ¡Pero si son ustedes!

- ¡Claro que somos nosotros, tarado! – Kiba se sienta a su lado. - ¿O esperabas a alguien más, Naruto? – Se pone a rascar la nuca de Akamaru.

- No realmente. – Sigue comiendo.

- ¿Dónde estuviste, Naruto? Te estuve buscando por todos lados y hasta fui a tu apartamento, pero nadie respondió, ahora llego y te encuentro.

- Traga. – Entrenando en mi apartamento, pronto saldré de viaje de entrenamiento con Jiraiya-sensei. – Sigue comiendo.

- Pero si ya te vas a entrenar, ¿Qué sentido tienes hacerlo ahora?

- Es que no podía esperar… - Mintió. - …así que comencé un poco antes…

- Y no saliste de tu apartamento. – El rubio siguió comiendo. - … - Siguió comiendo. - … - Le trajeron un nuevo plato a Naruto. - … - Siguió comiendo. - … - Siguió comiendo. - ¿¡No te parece que ya es suficiente!? ¡Ven, vamos! – Tomó a Naruto de un brazo y lo levantó.

- ¡E-espera Kiba! – Dijo con el plato todavía entre las manos. - ¡Déjame…!

- ¡No! ¡Ahora!

- "¡Mierda! No estoy en estado para pelear con el aún, ¡Debo escapar!" – Y sin más, Naruto salió corriendo del lugar. - ¡Adiós Kiba!

- ¡Oye, espera! ¡Ven aquí! – Y salió detrás de él seguido de cerca por su fiel perro.

Naruto corrió tan rápido como pudo por aquella calle, pero sabía que, en el estado que se encontraba actualmente, Kiba lo alcanzaría muy pronto. Decidió meterse en el primer callejón que apareció a su izquierda, saltó un muro de ocho metros y siguió corriendo. Dobló nuevamente a la izquierda esperando que al saltar el muro, Kiba fuese directo, pero no sucedió.

- ¡NARUTO!

Saltó a la azotea de un edificio de tres pisos, allí creó dos clones, uno fue en la dirección opuesta de la que venia Kiba, el otro a la izquierda, y él, a la derecha. Al parecer, los clones tienen un olor distinto del de la persona original, porque cuándo se dio vuelta para ver si lo estaba siguiendo, vio a los clones explotar. Esta teoría se deshizo cuando momentos después, un kunai pasó al lado de su cabeza, casi arrancándole la oreja izquierda. Podía olerlo, ¿Cómo lo había olvidado? Kiba podía olerlo para así no perderle la pista aunque ya no lo pudiera ver.

Su única posibilidad de escape era que se alejara lo suficiente para que el Inuzuka y su perro no pudieran rastrearlo con su olfato. Miró hacia atrás y se dio cuenta que Kiba lo seguía, pero solo, no había ni rastro de Akamaru. Pensó que el gran perro se habría cansado y ya no podía seguirles el paso, razón por la cual su compañero la había hecho volver. Nuevamente, su teoría acerca de las capacidades de los Inuzuka falló, porque, cuando volvió a mirar adelante, vio a un perro saltándole encima.

- ¡Ha! – Naruto se tiró y rodó por el suelo para evitar el ataque. Antes de que el perro hubiera tocado el suelo de la terraza, explotó y se convirtió en Kiba, y el joven de cabello castaño que se acercaba a él, se convirtió en Akamaru.

- Será aquí y ahora, Naruto. – Y dicho esto, el Inuzuka se lanzó hacia él.

Logró esquivar sus puñetazos, pero antes de que pudiera responder con los propios, un perro blanco lo embistió y tiró al suelo.

- ¡Ugh! - Giró en suelo pateando las piernas del otro joven, provocando que esta cayera y él se pudiera levantar.

Antes de poder siquiera pensar en escapar, Akamaru lo golpeó en el estómago con el Colmillo Perforante, girando a una velocidad a la que nadie creería que un perro puede girar. La fuerza del golpe lo tiró de la terraza y cayó de espaldas al suelo de un angosto callejón.

- ¡Ugh! – Tardó un momento de más en levantarse, momento que Kiba aprovechó para lanzarse hacia él usando también el Colmillo Perforante. - ¡AH!

- ¡Sí! – Pero su expresión de triunfo cambió a una de confusión al ver que Naruto explotaba en una nube de humo, y un pié salía de ella a golpearlo en la cara. - ¡AH!

Kiba cayó hacia atrás y se volvió a parar enseguida, casi como si hubiera rebotado, tenía una expresión salvaje en su rostro, aún más de lo usual, sus uñas habían crecido hasta volverse garras, había usado su Técnica de Cuatro Patas. Akamaru también bajó de un salto al pequeño callejón, ahora convertido en Kiba, gracias a su técnica del Clon Hombre-Bestia. Naruto ya se imaginaba qué es lo que iba a pasar ahora…

- ¡Hahaha! – Naruto río, al fin y al cabo, no era una pelea a muerte, podía disfrutar de esto.

Kiba y Akamaru comenzaron a caminar describiendo un círculo alrededor de Naruto, lo estaban midiendo, en ese pequeño callejón difícilmente podría esquivarlos si ambos usaban su Colmillo Perforante, tenía que salir de allí, y rápido. Ambos sonreían, ellos también se estaban divirtiendo. En otra situación, aquella pelea habría sido más justa, pero Naruto estaba más débil de lo usual, y cansado por entrenar, además, eran dos contra uno, aunque claro, no podría ser de otra forma.

No supo a ciencia cierta quien se movió primero y quien reaccionó, pero un instante después había golpeado a Kiba en el estómago, y él, en el rostro. Aprovechó el instante que usó Kiba para recuperar el aliento y lo golpeó con todas sus fuerzas en mitad de la cara, esquivó como pudo el Colmillo Perforante de Akamaru y retrocedió de un salto, todo a la vez.

- ¡AH! – Kiba se cubrió la nariz con una mano, y cuando la retiró, pudo ver que esta sangraba bastante más de lo que hubiera esperado. - ¡Naruto! ¡Que golpe me has dado!

Ambos jadeaban, Kiba se apoyó contra la pared y sacó dos píldoras de soldado de su bolsillo, le lanzó una a Akamaru y el tomó la otra.

- ¿Quieres una, Naruto? – Dijo, e hizo ademán de sacar otra de su bolsillo, pero el rubio negó con la cabeza. – Vale, de acuerdo. – Se metió la pequeña bola en la boca y tragó, Akamaru lo imitó. - ¡Vamos! ¡Terminemos con esto! – Ambos se lanzaron hacia Naruto con su Colmillo sobre Colmillo.

Naruto ya se esperaba ese movimiento, y, sin muchas dificultades, logró esquivar las múltiples embestidas de los Inuzuka, que chocaban una y otra vez contra los muros del callejón, que, afortunadamente, no cedían ante la fuerza de los golpes.

- Maldito… Jeje… ¡Ugh! – Kiba se agarró un costado, y Akamaru se dejó caer ahora siendo un perro de nuevo. – Mierda… Creo que me eh hecho daño…

Kiba se sentó en el suelo y Akamaru fue a su lado a lamerle la mano. Las paredes estaban llenas de roturas en forma de cráteres, producto de los muchos golpes que se habían dado su amigo y el perro de este. Al parecer, Kiba se había emocionado y se había lastimado al golpearse contra las paredes.

- ¿Te encuentras bien? – Ambos estaban sudados y jadeaban.

- Sí, sí, solo… - Se levanta. - ¡Ugh! … Solo me golpeé un poco…

- Ven, te llevaré a que revisen.

- Vamos, es solo un golpe, ¿No iras a llevarme al hospital solo por esto verdad, Naruto?

- Deja que al menos te lleve con Sa…con Ino. – Se corrigió. – No es ninja médico pero sabe algo de eso.

- Bueno, pero todavía me parece que exageras.

- Vamos. – Naruto subió a Kiba y al perro a su espalda y comenzó a correr.

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Gancho derecho al mentón. Retrocedió la cabeza y el puño subió con ferocidad frente a su cara. Codazo izquierdo a mitad del pecho. Bloqueado con la mano derecha. Puñetazo derecho al rostro. Desviado con la mano izquierda. Patada baja izquierda a mitad de la tibia. Salto hacia atrás, evitado. Puñetazo izquierdo al rostro. Vuelve a retroceder, evitado. Un golpe suave directo a la espalda. No fue detectado a tiempo, no pudo ser evitado.

- ¡AHHH! – Su espalda se arqueó. - ¡AH! - Otro golpe, tampoco evitado, al rostro. Cae de lado. - ¡Ugh! – "Mierda… no esperaba que también entrara Hinata, debí de haberlo previsto…" – Se acomodó en el suelo y ella le tendió su mano derecha, el la tomó con la suya también y se levantó. – De nuevo. – Se puso en posición de pelea.

- ¿Estás seguro Sasuke-kun? Ya hemos estado suficiente tiempo…

- Sí, casi no me queda tiempo y no puedo terminar hasta que halla podido evitar y bloquear todos tus golpes. – Supo que ellos intercambiaron miradas, dudaban, no confiaban en que el pudiera seguir. La había cagado, si hubiera evitado aquel golpe de Hinata, ellos no tendrían problemas en seguir, pero ahora creían que estaba demasiado cansado para seguir.

- Vale, pero con cuidado, Sasuke.

- ¡Sí! – Golpeó a Lee en el rostro, con tal fuerza que estuvo seguro de haberle roto la nariz. Era la primera vez que él golpeaba, por supuesto que no se lo esperaba.

La respuesta de Lee no se hizo esperar, no dijo nada al respecto del golpe de Sasuke, lo que él tomó como una señal de aceptación. Se agachó hasta casi rozar el suelo, para esquivar una patada giratoria de Lee. No debía olvidarse de Hinata, se tiró al suelo y rodó para esquivar una patada de ella, el derribó a su compañero con una propia.

Estaba emocionado, no tenía un entrenamiento así desde hacía tiempo. Mientras Lee caía, lo golpeó en el costado izquierdo, lanzándolo algunos metros hacia atrás. Detuvo un golpe doble de Hinata que iba a su pecho, la sostuvo por las muñecas, su piel era muy suave. Ella tomó las de él y le dobló los brazos, derribándolo. Estúpido. Eso es lo que era, un estúpido. Si no se concentraba en la pelea no lograría nada. Lee estuvo a punto de patearle la cabeza, por un momento se había olvidado de él. Estúpido, concéntrate. Se impulsó con las piernas hacia atrás y se paró. Ahora los tenía a ambos delante de él. Seguramente avanzarían a la vez para dificultarle el defenderse. Así lo hicieron. Se movió a un lado y giró alrededor de Lee, quedando detrás suyo, lo tomó por la camisa, pero él le tomó el brazo y se lo retorció. Detuvo con su mano libre el puñetazo de su compañero. Ahora Hinata lo estaba por golpear también. Lee no le soltaba el brazo, y no podía defenderse de ambos con uno solo, tampoco podía retroceder. Hizo lo único que se le ocurrió.

- ¡Jutsu: Gran Bola de Fuego! – Lee lo soltó y retrocedió al instante. Hinata, en cambio, deshizo la bola de fuego con otro jutsu que Sasuke no supo reconocer e intentó golpearlo en el estómago.

Sasuke logró apartarse a tiempo. Había logrado salir de aquella situación tan problemática de una manera tan simple… Todo este tiempo había estado entrenando taijutsu, ¡Y se había olvidado de que él podía hacer ninjutsu también! Se preguntó si ellos estaban esperando que él hiciera algo como aquello.

Rato después finalizaron el entrenamiento de esa noche, ahora le quedaba el de la noche del viernes, y el sábado, tendría que poner en práctica todo, defenderse, esquivar, y atacar. Tendría que usar ninjutsu también, después de todo, ese era su fuerte.

Se sentó en una piedra y sintió todo a su alrededor. Cerca de las carpas, Hinata terminaba de encargarse de la nariz rota de Lee. El viento movía las hojas de los árboles y el pasto, producían un sonido reconfortante, suave, bello. Aún podía oler la sangre de la nariz de Lee, aunque ya debía de estar bien, porque entró en la carpa que compartía con Maito Gai. Hinata se acercó a él, lo sabía porque oía su respiración cada vez más cerca, y el sonido que hacían las plantas de sus pies al levantarse y volverse a posar en la hierba, el roce de sus ropas, el de su cabello que era movido por el viento… Finalmente, se encontró frente a él.

- ¿Te encuentras herido, Sasuke-kun? – Todavía llevaba su pequeña cajita con vendas y demás utensilios en las manos. – Aunque sea algo muy leve, dime.

- Me encuentro perfectamente, gracias. – Se paró y la miró a los ojos, o al menos, eso habría hecho de poder ver.

- Ya es tarde, Sasuke-kun, deberías ir a la carpa a descansar. – Al no obtener respuesta, siguió. – O si no, mañana estarás muy cansado para seguir, los maestros se preocuparán y preguntarán que qué te sucede…

Sasuke la besó en los labios. Ella soltó el kit médico, el cual cayó al suelo. El se separó y levantó la caja, se la puso en las manos y se fue a su carpa.

Ya acostado se preguntó si ése era el primer beso de la chica, seguramente así fuera. También para él lo habría sido si el estúpido de Naruto no lo hubiera besado aquella vez… Hinata era bella sí, y cuando la conocías era casi imposible que no te agradara, o que tú no le agradaras a ella, pero… no terminaba de convencerlo, todavía le gustaba Tayuya. Se sintió culpable al pensar en que le había robado el primer beso a una chica que no estaba enamorada de él, sino de su amigo, pero quería saber que se sentía, y era una oportunidad que no podía desperdiciar. No podía negar que, aunque se tratara de Hinata y no de Tayuya, lo había disfrutado, se preguntó si también Hinata lo había hecho.

Se rozó los labios con el índice, recordando ese pequeño beso con su amiga. Tenía deseos de más. Por un breve momento, pensó en la posibilidad de entrar a la carpa de Kurenai y Hinata, tumbarse a un lado de ella y besarla. Luego de ese brevísimo instante, agradeció a los cielos en no haberlo hecho. Aunque pensó en la posibilidad de volver a besarla en alguna ocasión, solo para disfrutar del beso en sí, no deseaba nada con Hinata, ella ya quería a Naruto.

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Se acostó tarde esa noche, o, mejor dicho, esa madrugada. Al final, Kiba se había fisurado dos costillas, Ino le aseguró que no se preocupara, que Kiba estaría bien pronto, que era un idiota por lastimarse con su propia técnica, y que la próxima vez que la despertaran a ella y a sus padres tan entrada la noche, se irían con más huesos rotos de que con los que habían entrado.

A pesar de haberse acostado tan tarde, Naruto se levantó más temprano de lo usual, quería aprovechar al máximo ese último día de entrenamiento antes de tener la prueba de los cascabeles de Jiraiya el sábado.

Se levantó, se dio un largo y refrescante baño, se vistió, se puso las pesas y salió. Caminó por las calles de la aldea, la gente recién empezaba a salir de sus casas, todavía adormilados. Fue a Ichiraku Ramen, que estaba abriendo. Tenía que empezar el día habiendo comido mucho y muy bien, para tener mucha energía. O al menos, eso pensaba.

- ¡Hola, Ayame-chan! – El rubio le dedicó a la chica una radiante sonrisa.

- Ho-hola Naruto-kun. Has... has venido bastante temprano hoy. – Ella no se había puesto la ropa de mesera del lugar, sino que aún llevaba ropa de entrecasa, extrañamente, a Naruto le gustó más verla así. – Espera un momento a que me cambie, ¿S-sí?

Sus ojos entrecerrados por el sueño, y el rubor en sus mejillas la hacían ver muy dulce. Y le gustaba como se veía con esa ropa, aunque no lo sorprendía, después de todo, detrás del comercio estaba su casa, así que no era raro que entrara allí vestida como estaba en su casa. Volvió pronto ya con su ropa de siempre, y parecía que se había lavado la cara para despertarse, aunque todavía se notaba que no hacía mucho se había levantado.

Pidió lo de siempre y comenzó a comer, ella le iba trayendo los platos cada vez que terminaba el anterior, media hora después, la calle estaba más concurrida y el lugar también, por lo que tuvo menos oportunidades para hablar con ella. Igualmente, se atiborró de comida, más incluso de lo que solía hacer cuando tenía hambre, tanto, que estuvo a punto de vomitar. Finalmente, pagó y se fue. Fue a uno de los campos de entrenamientos de la aldea, uno pequeño y sin gente, al que nunca había ido.

- Jutsu: Clones de Sombra. – Un pelotón de cuarenta Narutos apareció frente a él. – Bien chicos, ahora, ¡Pónganse a entrenar hasta que exploten del cansancio! Yo mientras voy a dormir.

- ¿¡Ehhh!?

- ¿¡QUÉ!?

- ¡Eso es injusto!

- ¡Trabajo esclavo!

Los clones se amontonaron frente a él y comenzaron a lanzarle todo tipo de insultos y a quejarse, pero finalmente se pusieron a correr, hacer flexiones, abdominales, espinales y demás ejercicios que él, el Naruto original, no haría. Se acostó allí mismo y se propuso dormir.

Despertó el sábado al mediodía, cosa que no lo sorprendió en lo absoluto, pues, así lo había planeado. Cada clon entrenaría su físico, corriendo y haciendo ejercicios, hasta que no aguantase más y explotara, la copia entonces volvería a él, y sentiría el hambre y cansancio que había sufrido esta copia, pero también se beneficiaría del entrenamiento de esta. Temió que el cansancio de las copias fuese demasiado y que despertara varios días después del sábado, por lo que se dispuso a irse de allí y preguntarle a alguien si realmente era sábado.

Antes de siquiera levantarse del pasto, notó como su estómago rugía de hambre, pensó que no había comido suficiente. Se levantó y vio montones de cajas de almuerzo dispersadas por la zona, buscó, y encontró una que todavía tenía comida. Se preguntó que había pasado allí, pero tenía demasiada hambre para pensar en ello. Comió y fue a la calle, le preguntó a un hombre que día era, y este, extrañado, le respondió que, efectivamente, era sábado. Corrió decidido hacia el campo de entrenamiento donde hacía tanto se había vuelto un genin junto a Sasuke y Sakura. Allí lo estaba esperando, sentado sobre el tronco de en medio.

- ¿Listo, Naruto? Hoy es tu última oportunidad.

- ¡Más que listo Ero-senin! – Se pone en posición de pelea.

- Je, no dejarás de llamarme así, ¿No Naruto? – Se baja del tronco. – Venga, ¡Vamos!

- ¡Jutsu: Clones de Sombra! – Cinco clones aparecieron a su lado, y se lanzaron sobre el sanin.

- ¿¡Nunca aprenderás, Naruto!?

Los Narutos corrían hacia él, uno de ellos se adelantó a los demás, y Jiraiya lo destruyó de un simple golpe. Entonces, se convirtió en una bomba de humo, que explotó y le impidió ver dónde estaban los clones. Retrocedió de un salto fuera de la cortina de humo justo a tiempo para defenderse de los ataques de los cuatro Narutos.

- ¡Rasengan! – Cada par de Narutos atacó al sanin por un costado con un Rasengan, pero este los detuvo e hizo explotar sin dificultad, pero uno de ellos no explotó.

- Tal parece que tus clones no sirven de nada, Naruto. – Dijo apuntándole con un kunai.

- No digas que soy un inútil. – Dijo este con una sonrisa, y luego explotó.

- ¿¡QUÉ!? – Dijo sorprendido el sanin y miró hacia todos lados, en busca del original, y cuando miró hacia arriba…

- ¡Odama Rasengan! – Jiraiya retrocedió y el rasengan apenas lo rozó, por lo que chocó contra el suelo creando un gran cráter. Luego ambos Narutos, el original y el clon, se pararon frente al sanin, sonriendo con satisfacción.

- ¿Cuándo aprendiste a hacer ese rasengan, Naruto?

- No es difícil, solo le pones más chakra y te cuidas de que no se desestabilice.

- ¿Y el clon? No te vi cuando te escabulliste, pero estoy seguro que ninguno de tus clones e fue contigo.- El peliblanco lo miraba con incredulidad, expectante de una buena respuesta.

- Solo lo creé en el aire.

- Bien hecho Naruto, pero a pesar de todo, no pudiste darme con ese rasengan, así que fallaste…

- Mi intención no era golpear con él, solo quería agarrar esto… - Sacó su mano izquierda del bolsillo y reveló un cascabel.

- ¿Queeeeee? – El sanin miró su cintura y, efectivamente, ahora solo tenía un cascabel. – Pequeño mocoso, ya vas a saber confiarte…

- Ahora solo me falta uno.

Naruto y su clon corrieron hacia el sanin, Naruto saltó y usó su clon para defenderse de un golpe de su maestro. Acto seguido, creó seis clones que le lanzaron kunais. Jiraiya los esquivó y desvió, aunque algunos casi le dan en los pies. Los clones comenzaron a propinarle golpes, pero él los bloqueó y destruyó con facilidad. El Naruto original retrocedió y creó cinco clones más.

Los seis Narutos le lanzaron kunais, que Jiraiya se preparó para eludir, pero, cuando se encontraban a tan solo un metro de distancia de él, explotaron y se convirtieron en clones. El sanin a duras penas logró evitar que los clones le robaran el cascabel y destruirlos. Para luego ver a cuatro Narutos lanzarse hacia él con Odama Rasengan en sus manos, y otros dos viniéndole por detrás.

Jiraiya se preparó, logró lanzar a un clon lejos, destruyéndolo y provocando que el Odama Rasengan se desestabilizara y cayera al suelo, explotando y produciendo un efecto dominó de caída de Odama Rasengan. Los kunais clavados en el suelo salieron volando, y los clones explotaron, pero el Naruto original le lanzó una patada a la cara, la cual el sanin le costó detener, pero, cuando lo hizo, notó que una mano le tomaba el cascabel y se lo arrancaba.

Ambos Narutos, el original y el clon, se apartaron del sanin sonrientes, y cada uno con un cascabel en sus manos.

- Pero… ¿¡Como!? – El sannin miraba incrédulo un Naruto y luego el otro. - ¿¡Qué hiciste!? – Miró sus cintura nuevamente para percatarse que no fuera un engaño y lo comprobó, allí no había ningún cascabel colgado.

- Los kunais eran clones, ¿O no te diste cuenta? – Dijo uno de ellos como si se tratase de una obviedad, Jiraiya no pudo saber si el que hablaba era el clon o el original. - ¿Cuándo salimos?

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Era la noche del sábado. El viento rugía con furia en aquel páramo desolado, y se metía dentro de ti, helándote los huesos. Sasuke sentía la escarcha en la hierba de aquel lugar bajo sus pies, su aliento se condensaba formando pequeñas nubecillas que él no podía ver pero sabía que se encontraban allí. Tenía el vello del cuerpo erizado, y el aire frió le quemaba los pulmones cuando inhalaba. Debía de haberse abrigado más. Solo llevaba una camiseta, bóxers y pantalones cortos, e iba descalzo. Pero esto último era necesario para sentir correctamente el suelo. Aunque ya no se encontraba en aquel tibio y fresco bosque, ahora estaba en un frío páramo, y pronto, estaría en unas heladas montañas.

Pero él no dejaría que algo como el simple frío acaben con él, dentro de él ardía con vigor un gran fuego, que lo calentaba, daba fuerza, e iluminaba su camino en los días más fríos… y más oscuros… Esa fuerza era la que lo impulsaba hacia delante, y le impedía retroceder, una fuerza antiquísima, infinita, invencible, e inmortal. Su Voluntad. Apretó con fuerza los puños y rompió la escarcha con los dedos de los pies. Los esperaría allí fuera, a la intemperie.

No los tuvo que esperar mucho. Poco más de media hora después, ya había salido de sus carpas y se dirigían hacia allí. Al ser el lugar un campo abierto y no tener árboles ni ninguna otra cosa para amortiguar el sonido, tenían que alejarse mucho más del campamento de lo que hacían normalmente. Lee venía corriendo, tenía prisa, quizá estaba emocionado por la prueba final, pero Hinata apenas caminaba, estaba aletargada, desde aquella otra noche ella no le dirigía la palabra para nada. Lee llegó primero, como era de esperarse, se paró frente suyo sonriente y jadeando, sin decir una palabra, y esperó también junto a él. Lee tampoco iba muy abrigado, pero parecía llevar algún tipo de pañuelo o bufanda en el cuello… Algunos minutos más tarde, llegó Hinata junto a ellos, y ella tampoco dijo una palabra, aunque eso Sasuke ya se lo esperaba, sino que dejó hablar a Lee.

- Y bueno, ¿Empezamos? – Los miró expectante, primero a él, y luego a Hinata.

- Sí, vamos. – Le respondió el Uchiha.

La Hyuga se limitó a asentir.

- ¡Remolino de la Hoja! – Lee lanzó una poderosa patada al Uchiha.

Sasuke retrocedió para evitar la técnica, sintió detrás de él a Hinata, y giró sobre sí mismo para esquivar un juken. Lee se lanzó hacia él, Sasuke tomó el brazo de Hinata y la puso entre él y Lee, para evitar el ataque, manteniéndose a una distancia a la que su Puño Suave no llegaría. Aún así, Hinata intentó golpearlo, por un momento no entendió porqué lo hacia, y luego no entendió qué hizo, sintió el aire comprimirse y golpearlo con gran fuerza en el pecho, el ataque lo envió casi diez metros hacia atrás. Se levantó rápido, pero el pecho le dolía y le faltaba el aire, ¿Qué jutsu había usado?

Lee y Hinata avanzaron hacia él a gran velocidad.

- ¡Jutsu: Llamas del Fénix!

Pequeñas bolas de fuego avanzaron en todas direcciones, pero sus compañeros no tuvieron muchos problemas ara evitarlas. Mientras avanzaban, Sasuke comenzaba a acumular chakra. Antes de que pudiera siquiera ponerse en guardia, Lee le pateó las piernas, derribándolo, luego le dio una patada alta al pecho que lo elevó varios metros en el aire. Saltó juntó a él y le descargó una patada que lo envió de vuelta al suelo.

Chocó contra la fría hierba cubierta de escarcha, y por la fuerza del golpe, se elevó varios centímetros del suelo, como si hubiera rebotado.

- ¡Ugh! – Sasuke estaba casi seguro de haberse roto algo, pero no había tiempo para sentir dolor.

Se paró justo a tiempo para evitar el juken de Hinata. Se preparó para su ataque de viento de medio alcance, pero en lugar de ello, Lee descendió para darle otra patada, que el supo esquivar. Nuevamente los tenía a ambos frente suyo, pero aún no había acumulado suficiente chakra, pero mientras Hinata no se le acercara con ese jutsu, no debería tener problemas. Lee corrió hacia él con Hinata detrás, Sasuke se preparó para el golpe, pero en lugar de eso, Lee tomó el brazo de Hinata, clavó los pies en el suelo y giró sobre sí mismo con ella agarrada. Impulsó a Hinata hacia Sasuke, y nuevamente usó aquel jutsu desconocido. Llegó a cubrirse el rostro y pecho, por lo que esta vez no le hizo tanto daño.

Avanzó hacia ella, ese jutsu debía de dejarla vulnerable por un momento, la golpeó en el estómago con todas sus fuerzas, y casi sintió lástima por haberlo hecho, iba a propinarle un segundo golpe, pero Lee lo golpeó en un costado, alejándolo. Lee avanzó nuevamente hacia él, pero Hinata no, le faltaba el aire, al parecer era fuerte pero frágil.

Nuevamente la patada baja, la eludió dando un salto hacia atrás, la patada alta, la evitó retrocediendo el pecho y la cabeza. Dio un corto salto hacia atrás para salir del rango de golpes de Lee, quien avanzó hacia él. Le lanzó shurikens con ambas manos, y casi simultáneamente, una gran bola de fuego.

- ¡Jutsu: Calcinación del Metal!

El abrasador fuego envolvió las shurikens y las derritió casi instantáneamente. Ahora, Lee avanzaba hacia un muro de fuego y metal derretido. Sasuke ya volvía a acumular chakra. Lee saltó tan alto como pudo para evitar el fuego y metal, pero entonces, Sasuke también saltó hacia él. Antes de que se produjera el encuentro de los dos cuerpos, Sasuke lanzó hacia arriba su jutsu.

- ¡Jutsu: Gran Bola de Fuego!

Estando en el aire, sin nada ni nadie de lo que impulsarse o algo a que agarrarse, le era imposible maniobrar en el aire. Ambos cayeron, y Lee pasó a través del fuego de la técnica. Tan pronto como lo hubo hecho, giró en el aire y se deshizo de la parte superior de su traje, que ardía, pero no de la bufanda que también se quemaba, a esta se molestó en apagarla. Aún así, Lee se había quemado un poco el rostro y el torso.

- Je, me atrapaste Sasuke, pero no creas que volverá a pasar.

En ese momento, llegó Hinata corriendo, ya parecía encontrarse mejor.

- ¡Ah! ¿Te encuentras bien, Lee-san?

- Sí, no pasa nada, solo estoy un poco chamuscado. Sasuke me atrapó con su jutsu de fuego, tiene uno nuevo, ¿Sabías? – El cejas parecía más emocionado por el hecho de que Sasuke tuviera una nueva técnica que por que le haya hecho daño con ella.

La Hyuga miró a Sasuke extrañada y sorprendida, sin dirigirle la palabra.

- Bueno, ¿Seguimos? – El haber parado a mitad de la pelea de esa manera le molestaba.

- ¡Sí! – Dijo Lee, estaba animado. Casi parecía haber disfrutado que lo quemen.

Hinata no dijo nada, se limitó a asentir con la cabeza.

Ambos, Lee y Hinata, avanzaron hacia él, Sasuke ya se había acostumbrado a aquel movimiento tan básico. No tuvo dificultades en bloquear los golpes del cejas, y en eludir los de Hinata. Comenzó a acumular chakra. Lee se posiciono detrás suyo e intentó golpearlo en la espalda, pero Sasuke esquivó el golpe. Se encontraban fuera del rango de Hinata. Dio un codazo hacia atrás, a mitad del pecho de Lee, luego un cabezazo a su cara. Su compañero quedó aturdido un momento por los golpes, en ese momento, Sasuke giró sobre sí mismo, derribándolo de una patada. Se proponía a golpear mientras caía con la Ráfaga de Leones, pero Hinata lo golpeó a mitad de la espalda con su juken, enviándolo varios metros más allá.

Se recompuso rápidamente, pero su columna le dolía mucho, se preguntó si aquel golpe la habría dañado. Siguió acumulando chakra, la técnica tenía que ser realmente poderosa para hacer daño. No lo vio venir, una patada le dio de lleno en el lado izquierdo de la cabeza. Sintió que su oreja explotaba bajo la fuerza del golpe, y su cabeza quedó vibrando. Estaba aturdido y había perdido el equilibrio. Cayó al suelo y recibió varios golpes antes de ser capaz de levantarse. Se paró y mantuvo cierta distancia de sus compañeros, todo daba vueltas, el suelo se movía, ¿O se movía él?

- ¿Te encuentras bien, Sasuke? – Notaba un dejo de preocupación en su voz.

- Sí, solo que… la patada que me diste me dejó medio imbécil.

- ¿Quieres parar a descansar?

- No yo… yo puedo seguir.

Ellos creían que el no se encontraba en condiciones de pelear, por lo que no fueron con todo esta vez. Sasuke en parte lo agradeció, no se sentía capaz de esquivar sus golpes hasta haberse recuperado del de Lee, y en parte lo molestó, porque creían que él era débil. Bloqueó algunos golpes de Lee más lentos de lo usual, y recibió otros de Hinata, que parecía le dejaban entumecidos los músculos. Ya se había recuperado, y casi tenía el chakra que necesitaba.

Esquivó nuevamente el jutsu de viento de Hinata y se apartó para esquivar un golpe de Lee, quedó junto a su compañera. Le dio un rodillazo en el esternón, con lo que la elevó casi diez centímetros del suelo, antes de que Lee pudiera reaccionar, Sasuke le había propinado una patada brutal a Hinata, con lo que voló varios metros hacia arriba, y él saltó directo hacia Lee, dándole una patada en el hombro derecho e impulsándose hacia arriba el también. Ya en el aire junto a Hinata, se agarró a ella y ambos cayeron en picada. Lee, previendo lo que su compañero iba a hacer, saltó para interrumpir la técnica de Sasuke, pero, incrédulo, vio como Sasuke lanzaba un enorme chorro de fuego hacia abajo.

- ¡Jutsu: Descenso del Fénix!

Ambos, Sasuke y Hinata, pasaron a través del jutsu y se prendieron fuego. El impacto contra el suelo fue terrible, en parte por la velocidad a la que caían, y en parte porque lo hacían en llamas.

- ¡AHHHHH!

El grito fue uno solo, de Hinata. Aunque Sasuke también estaba en llamas y también había sufrido el golpe. Lee corrió hacia Hinata a ayudarla a apagarse, pero Sasuke no se molestó en apagar las llamas que le comían la ropa y le lamían la piel.

- Los Fénix no le temen al fuego.

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Hacia tan solo unas horas se encontraba en la Aldea, empacando sus cosas para el viaje, no pensó en que no volvería a ver aquel lugar hasta dentro de tres años hasta que ya había salido. Miró la entrada de la Aldea desde las puertas. Era muy bella, y era donde había vivido todo este tiempo. Otras veces había salido de la Aldea para ir a misiones y eso, pero nunca había estado fuera por tanto tiempo. Extrañaría Konoha, y a su gente, aunque ellos no lo extrañaran a él, aunque… había algunas personas que quizás sí lo echarían de menos, Tsunade, Shizune, Tonton, Sakura, Kiba, Shino, Shikamaru, Ino, Choji, Tenten, Neji, Teuchi, Ayame… Gaara y sus hermanos también, quizás… Sasuke, Hinata y Lee también lo debían de estar extrañando ya, o al menos el los extrañaba a ellos. Sintió un fuerte sentimiento de pertenencia, y deseos de quedarse allí, pero debía irse, para hacerse más fuerte. Y cuando volviera, todos estarían esperándolo.

Sonrió. Estaba feliz. Esperaba con ansias el volver y encontrarlos a todos allí, y para eso, primero debía partir. Así que, más feliz y sonriente que nunca, se marchó de la Aldea de la Hoja junto con Ero-senin, sin mirar atrás, porque cuando volviera, estaba seguro de que seguiría allí.

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¡Saludos!

PD: Escriban por favor, o me pongo triste :(