Bueno, eh termino otro capítulo, gracias a sakurita preciosa y a kikyo taisho por sus comentarios.

Sin nada más que decir, aquí el doceavo capítulo:

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Capítulo 12: Reencuentro Parte 1

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Fue camino a su habitación, pero en el camino el peliblanco lo interrumpió.

- Hola, eres Tayuya, ¿Verdad?

- ¿Feliz por tu nuevo ascenso, rubia platinada?

- ¡Vamos! Solo quería hablar un poco…

- ¿Qué quieres?

- Pues… soy nuevo en este grupo, y no sé bien que se supone que hagamos, así que me gustaría que me lo expliques… - Se le acerca.

- Solo has lo que te digan, tienes que matar, mata, tienes que proteger, protege, tienes que secuestrar, secuestra.

- Sí, gracias… - Ella se aleja. - ¡Espera!

- ¿Qué quieres ahora? – Se miran.

- Tú odias a Orochimaru, ¿Verdad? Yo también lo odio…

- Todos odiamos a Orochimaru, imbécil. - "¿Qué se trae este tipo?"

- ¿Así que lo odias? Wau, tenemos mucho en común, ¿No te parece? – Siguió el chico, ignorando el hecho de que ella lo hubiera insultado. – Soy Suigetsu Hozuki, gusto en conocerte.

- Eres un fastidio, ¿Por qué no te vas a molestar a alguien más?

- ¿Y con quién quieres que vaya sino? Eres la única chica guapa de aquí, y no quiero estar solo.

- ¡Pues vete con esa otra pelirroja con anteojos!

- Karin no es tan bonita como tú.

- Pues imagínate que soy yo y listo. – "Mientras no me molestes, me da igual lo que hagas."

- Y además no le agrado, de hecho, creo que me odia.

- Yo te odio. – "Mucho más de lo que pueda odiarte esa zorra."

- Eso parece, pero además tú me agradas más y ella es muy débil, me gustan las chicas fuertes, tú te ves más fuerte que Karin, de hecho, estás más fuerte…

- ¿¡Qué!? – "¿¡Porqué carajos dice eso así como así!?" - ¡Eres un tarado!

- Ya… tranquila mujer, ¿Por qué eres tan agresiva?

- ¿¡Y porqué mierdas dices cosas como esa!? ¿¡Qué tipo de respuesta esperas!?

- Pues cualquier cosa menos insultos, no sé… Algo como "eres guapo" o "quiero ser tu novia", o…

- ¿¡PORQUÉ CARAJO QUERRÍA YO ESO!? – "¿¡PORQUÉ CARAJO ALGUIEN QUERRÍA ESO!?"

- Porqué soy un chico guapo, agradable, fuerte… - Enumeraba sus supuestas virtudes con orgullo.

- ¡Ja! Pues lo de fuerte lo veremos cuando tengamos esta misión… - "Maldito narcisista."

- ¿Entonces sí soy guapo y agradable, no? – Dijo sonriente.

- ¡Tú sabes que no quise decir eso! – "¡El muy cabrón me da vuelta las palabras!"

- No quisiste decirlo, pero es lo que en verdad piensas. – Dijo aún más sonriente, enseñando sus dientes afilados, como de tiburón. - ¿Verdad?

- Te odio. – Le dijo mostrando en su cara tanto odio como le era posible.

- Te amo. – Le respondió él en tono burlón. – Je, nos vemos más tarde, dulzura.

Suigetsu hizo amago de irse, pero en lugar de ello, le dio una nalgada a Tayuya.

- ¡AH! – Intentó golpearlo en el rostro, pero cuando su puño estaba a medio centímetro de él, se volvió de agua y pudo ver su rostro ahora en un charco en el suelo.

Y se fue, con una enorme sonrisa de satisfacción en su rostro de agua, y, cuando estuvo a una distancia segura, volvió a hacerse sólido y le lanzó un beso, lo cual habría enfurecido aún más a Tayuya, de haber sido posible, claro.

Con el rostro contraído de rabia, y rojo como su cabello, siguió el camino hacia su habitación rogando porque la de Suigetsu estuviera lo más lejos posible de la suya. No se cruzó con nadie más hasta llegar a su habitación, pobre desgraciado habría sido quien lo hubiera hecho… Al entrar, encontró una flor sobre su cama, no tuvo que pensar mucho para saber de quien provenía…

- "¿¡PERO COMO CARAJOS HIZO PARA ENTRAR!? … Cierto… Se vuelve de agua, el muy maldito…" – Tomó la flor con las manos y la hizo pedazos. Se sentó en su cama, aún temblando de ira, deseando tener otra flor suya para poder romperla también. – "Relájate… Relájate…" – Cerró los ojos y comenzó a respirar lentamente. – "Como en la celda, haz como si estuvieras en la celda otra vez…" – Cruzó sus piernas una sobre otra y estiró los brazos hacia los lados, como meditando. – "No hay nadie más aquí, estás tú sola, nada más…"

Otra vez tuvo esa extraña sensación que tanto había experimentado en la celda, como que podía sentir la energía del mundo fluir a su alrededor, y sentirse parte de un todo. Al estar completamente quieta, pudo sentir todo alrededor, había mucha energía negativa, como siempre, aunque sintió unos puntos de energía positiva, pero eran pequeños e inidentificables.

- "Quien sea que esté emitiendo esa energía pura, no va a durar mucho aquí…"

Sin apenas moverse, sacó su flauta del bolsillo y comenzó a tocarla. Su música sonaba más hermosa y melodiosa de lo que la recordaba, sintió una presencia que identificó como Kabuto caminar por los pasillos, hacia la habitación de ella.

Luego, Kabuto entró a su habitación.

- ¿Qué quieres? – Le respondió sin moverse de su lugar.

- Vine a comunicarte que saldrán pasado mañana después del mediodía, nada más.

- ¡Pero idiota! ¡Dime qué se supone que vamos a hacer! – Se para.

- Lo sabrás antes de partir, no necesitas saberlo antes. – Le respondió sonriendo.

- ¡Pero serás…! – Intenta seguirlo pero era tarde, él ya se había marchado. – "Ese idiota cuatro ojos, ¿Quién se creé que es? Viene a joderme a mitad de la melodía, ¡Y ni siquiera me dice de qué es la misión! "Lo sabrás antes de partir, no necesitas saberlo antes." El muy maldito…"

Volvió a sentarse a tocar su flauta, repasó todas aquellas melodías que no había tocado en años, y le sorprendió que a todas y cada una de ellas las recordaba con exactitud, y que hasta parecía haber mejorado, sin duda, algo había sucedido… No tuvo mucho tiempo para sus cavilaciones, porque poco después alguien volvió a llamar a su puerta.

- Abre la puerta. - ¿Quién e…? ¿¡Qué mierdas viniste a hacer!?

- Solo vine a visitarte. – Dijo el peliblanco, enseñando los dientes.

- ¿¡No te parece que ya estás un poco pesado!?

- ¿Tanto te incomoda que yo esté aquí? – Entra.

- No me incomoda, ¡ME CABREA! ¡VETE DE AQUÍ! – Dijo, señalando la salida.

- Pero que falta de modales, ¿No me vas a invitar a pasar?

- ¡PERO SI HAS ENTRADO POR TU CUENTA, MALDITO IMBÉCIL!

- Shhh. – Dijo poniéndole un dedo en los labios. - ¿Porqué no bajas un poco la voz…?

¡PAM!

Le dio de lleno en el rostro, sintió como la fuerza del golpe le rompía la nariz, cayó de espaldas al suelo y oyó como Tayuya cerraba la puerta de un fuerte golpe. Tardó varios segundos en recomponerse, y cuando lo hizo, realizó que la nariz le sangraba. No llegó a ver el golpe, de haberlo hecho, lo habría evitado convirtiéndose en agua, pero no lo vio.

Tayuya no volvió a ver ni oír a Suigetsu durante el resto del día, siquiera en la cena, tampoco en todo el día siguiente. Ella agradecía no tener que verlo, aunque, muy en el fondo, sentía un poco, solo un poco, de culpa. No fue hasta el día de la misión, luego de almorzar sin él, y de pasar un rato a solas en su habitación, cuándo Kabuto llegaría nuevamente para avisarle de la salida. En las puertas de la guarida, se encontraban los tres esperándola a ella, Suigetsu le desviaba la mirada, evitando verla.

- ¿Y? – Le dijo al peliblanco. - ¿Qué tenemos que hacer?

- Kabuto me dijo que tenemos que emboscar y capturar a unos ninjas, pero dijo que solo uno era importante, así que a los otros los podemos matar.

- ¿A quién se supone que tenemos que capturar?

- A un tal Sasuke Uchiha. – Dijo el chico, como si aquel nombre fuese uno cualquiera, desconociendo a quien le pertenecía.

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Lejos de allí.

- Estoy seguro que si no lleváramos a estos samuráis como nuestros escoltas, llegaríamos más rápido. – Dijo el ninja ciego.

- Y tienes razón al pensar eso. – Le respondió su maestro. – Pero Mifune quiere asegurarse de que no haya ningún problema, y además… si nos enviara sin ninguna escolta, podría parecer, ante los altos cargos de Konoha, que no le importa nuestra seguridad, tómalo como una formalidad. – El Uchiha no parecía muy convencido. – Además, pasaste más de tres años allí, ¿Qué tanto te molesta tardar dos o tres días más en llegar?

- Ese es el tema. Pasé tres años allí, quiero llegar ya.

El peliplata vio inútil discutir con él, así que no dijo nada más al respecto. Llegarán cuando deban llegar, ni antes ni después. Aunque la verdad, él también se sentía algo ansioso por llegar, extrañaba Konoha, su tierra, su aldea, su gente. Especialmente, quería ver de nuevo a Naruto, aquel discípulo suyo que tanto había descuidado en detrimento del Uchiha.

Naruto Uzumaki, el sexto Hokage. Ojalá así fuera, era un chico bastante tonto, pero fuerte y decidido, estaba seguro que haría honor a su padre, el cuarto, y, con un poco de suerte, habría madurado aunque sea solo un poco durante estos tres años…

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Aún más lejos de allí…

- Hey Naruto.

- ¿Qué sucede Ero-sennin?

- ¡QUE NO ME LLAMES…! ¡Ah…! ¿Para qué discutir? – El rubio lo miró extrañado. – A lo que iba, ¿No crees debiste despedirte más apropiadamente del Tsuchikage?

- No sé a qué te refieres, lo saludé y listo.

- Sí pero es un Kage, debes mostrar más respeto para con él.

- Yo estoy seguro de que fui muy respetuoso.

/FLASHBACK

Hace dos horas, en las puertas de Iwagakure.

- Ah sido un placer poder estar en vuestra aldea. – Le dijo el sannin al pequeño Kage. – Y que no le quepa duda de que le hablaré a la Godaime Hokage de su hospitalidad.

- No es necesario que sea tan amable, Jiraiya-dono. Siempre es un placer poder recibir en mi humilde aldea a un ninja tan reconocido como lo es usted, Gran Sapo Sabio, y a su discípulo, en especial siendo que es el hijo del Rokudaime Hokage.

- Sus palabras son muy generosas, Tsuchikage-sama. Espero que nos volvamos a ver.

- Yo también lo espero. – Se dan la mano.

A unos metros.

- Adiós, Naruto. – Le da un beso en la mejilla. – Voy a extrañarte.

- Yo también, Kuro-chan. – Se lo devuelve y sonríe.

- ¿Vendrás a visitarme? Como estuviste haciendo hasta ahora, no hace falta que sea muy seguido.

- No lo sé, Iwa está muy lejos de Konoha… Tener que venir hasta aquí cada vez que quiera verte…

- Konoha está tan lejos de Iwa como Iwa de Konoha.

- Ah, cierto… Bueno, de todos modos deberías venir tú a Konoha, para conocerla, es muy bonita.

- Solo lo dices porque te da pereza.

- …

- Suspira. - Realmente voy a extrañarte mucho, todo este tiempo nunca estuve sin ti más que un par de semanas… - Se entristece.

- Sí, realmente de viajar y conocer poco, desde que vine aquí ya no quise irme a ningún otro lugar…

- ¿Y entonces porqué vas a Konoha?

- Porque es donde crecí, allí hay mucha gente que me quiere y extraña.

- Yo también te quiero, y voy a extrañarte.

- Por favor, no me lo hagas más difícil de lo que ya es.

- Sí… - Se entristece aún más.

- Le susurra. – No pongas esa cara, tu abuelo pensará que te estoy diciendo algo cruel. – Lo mira.

- Como si no…

- ¡Así que adiós Kuro-chan! – La abraza y, antes de que esta le pueda corresponder, le agarra las mejillas. - ¡Hay que bonita!

- ¡No me hagas eso! – Se pone colorada e intenta zafarse del agarre del rubio. - ¡No soy una niña!

- ¡Hay pero si es que dan ganas de hacerlo!

- ¡No!

- ¡Jejeje!

- ¡Oye! ¿¡Que le haces a mi nieta!?

- ¡Ah sí! – La suelta y ella pone las manos en sus mejillas, previendo un nuevo agarre. - ¡Viejo!

- ¿¡A quien llamas viejo!?

- ¡NARUTO!

Se acerca al Tsuchikage y le da palmadas en la cabeza.

- ¡Hay viejo! ¡A ti también te voy a extrañar! – Le intenta tomar una mejilla, pero el anciana no se deja. - ¡Vamos! ¡Déjame!

- Mejor vete antes de que considere romper relaciones con Konoha, niño.

- ¡Pero deja que…! – Jiraiya le tapa la boca. - ¡Ummm!

- ¡Bueno! ¡Bueno! Un gusto señor Tsuchikage, ¡Espero que nos veamos en otra ocasión! – Y arrastra a Naruto tan lejos de allí y tan rápido como pudo.

/FIN DEL FLASHBACK

- ¿Seguro de que fuiste respetuoso? ¿SEGURO?

- Sep, me despedí muy respetuosamente de él. – Dijo esto tan en serio que parecía que lo decía en verdad. – Además nosotros nos tenemos confianza.

- … - "No sé si está bromeando y no le encuentro el chiste, o si es imbécil."

- Se detiene y suspira. - Extraño a Kuro-chan…

- ¡Ahhh! ¡Naruto! Ven aquí… - Le pone el brazo en los hombros. - …tengo un par de cosas que contarte acerca de las mujeres…

- ¿Eh?

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El grupo iba avanzando a buen paso, rápido y constante. A pesar de que eran casi veinte, dieciocho de hecho, no tenían problemas con el avance, hasta que…

- ¡Veo a alguien! – Todo el grupo, tanto ninjas como samuráis, se detuvieron seco y voltearon a ver a la Hyuga. – Son un grupo de ninjas, vienen hacia nosotros.

Todos intercambiaron miradas, excepto Sasuke por supuesto, aunque el no lo habría hecho de todos modos, lo que sí, sentía curiosidad acerca de quiénes pudieran ser.

- ¿Cuántos son, Hinata? ¿Los conoces? – Le preguntó su maestra.

- Son sólo cuatro, no los conozco, y llevan uniformes.

- ¿Sólo cuatro? Hinata… ¿Estás segura? – Kurenai dudaba.

- Sí, no veo a nadie más con ellos, y tampoco hay nadie detrás de ellos.

- "Si esto es obra de Orochimaru… ¿Qué es lo que pretende? Todos sabemos que un grupo tan reducido como ese, incluso si son muy fuertes, no puede contra todos nosotros... Suponiendo claro, que su objetivo sea llevarse a Sasuke, pero nosotros estamos para evitarlo..." – El ninja copia repasaba una y otra vez la situación, intentando encontrar una razón.

- Sensei… ¿Cree usted que son enviados de Orochimaru? – Le preguntó a su maestro, mirando a todos lados, esperando averiguar de dónde vendrían.

- No lo sé Lee, es lo que me esperaría, pero, solo cuatro ninjas, esta bien para una operación en cubierto, algo sigiloso, como una emboscada. Pero él ya debía haberse imaginado que los veríamos venir, que el grupo sea pequeño y avance con sigilo, pierde todo su sentido cuando sabes que ellos van a venir. - Miró en un punto concreto del bosque, como si algo estuviese por pasar allí. – Por cierto, Hinata dime, ¿De dónde vienen?

- Se acercan por el sureste, Gai-sensei.

Uno de los samuráis se acerca, probablemente el líder del escuadrón a juzgar por la ornamentación de su armadura.

- ¿Están diciendo que un grupo enemigo se acerca?

- Así es… - Respondió Gai. - … pero son pocos, se acercan por el sureste, creemos que son solo cuatro de hecho, así que por ahora no representan una amenaza.

- Cuatro, esto no me gusta nada, huele extraño. – El samurái se aleja y comenta lo averiguado con sus compañeros. Ellos lo escuchan en silencio, sin decir nada.

- ¡Ya llegan! ¡Están muy cerca! – Anunció Hinata, y tan pronto dicho esto, todo el escuadrón de samuráis se reunió alrededor de Sasuke, con intención de protegerlo.

A pesar del poco peligro que representaban estos ninjas misteriosos, todos estaban muy tensos, pasaron unos segundos sin que nadie dijera nada.

Una dulce melodía cortó el silencio.

- ¿Qué es…? – Pero cayó dormido.

Casi inmediatamente luego de que comenzara a sonar la música, los samurái cayeron en un profundo sueño, y, de no haber realizado los contra genjutsus correctos a tiempo, también lo habrían hecho los seis ninjas.

Antes de que alguno de ellos pudiera realizar de dónde provenía la música, un enorme monstruo gris surgió de entre lo árboles y arremetió contra Gai y Lee, ellos no llegaron a esquivarlo y este los arrastró hacia el interior del bosque, perdiéndose de vista y alejándolos de sus compañeros. Los cuatro restantes se pusieron en guardia, preparados para luchar.

El segundo, un joven de cabello blanco, ojos violetas y dientes afilados, cayó sobre Kakashi empuñando una enorme espada, era Kuribocho, el antiguo mandoble de Zabuza. Kakashi sacó un kunai justo a tiempo para detener el golpe de sable con él. El chico presionó con fuerza su enorme espada contra el pequeño cuchillo del jonin, obligándolo a usar ambas manos, medían sus fuerzas.

Casi al mismo tiempo que le chico, también llegó una chica pelirroja con anteojos, medio despeinada, que parecía no tener idea de qué es lo que hacía, Kurenai la enfrentó disponiéndose a pelear con ella, pero la chica no mostraba mucho entusiasmo.

Hinata y Sasuke se acercaron uno al otro, esperando un rápido y sorpresivo ataque, pero en lugar de eso, otra chica pelirroja, esta baja y delgada, se les acercó lentamente, mirando únicamente a Sasuke, como si Hinata no estuviera allí. Sus labios parecieron articular unas palabras, pero fueron ahogadas por un terrible grito.

La chica de anteojos, se tomó la cabeza y comenzó a gritar, como si estuviera siendo torturada, pensaron con alivio que Kurenai-sensei la había inducido en un genjutsu, pero pronto la chica comenzó a temblar y retorcerse. Unas marcas negras se extendieron por todo el cuerpo de la joven, luego su piel se tornó gris, su cabello negro y sus ojos de un dorado como oro fundido. Sus dedos se alargaron hasta convertirse en garras, y de su frente surgió un único cuerno, largo y retorcido. Se había convertido en un monstruo.

La criatura se lanzó hacia Kurenai-sensei, ya sin ser afectada por los jutsus de la jonin. Nadie acudió a ayudarla, Kakashi se encontraba en un duelo con el chico sonriente de la gran espada, Sasuke y Hinata no se movían de su lugar, aún mirando a la chica de cabello rojo, y Maito Gai y Lee habían desaparecido junto con el enorme monstruo gris.

La chica de cabello rojo avanzó hacia ellos dos, Hinata se preparó para realizar uno de los jutsus de su clan, pero Sasuke le bajo los brazos sin decir una palabra, la chica de cabello rojo siguió caminando hacia ellos, era bastante baja y delgada, el chico le llevaba una cabeza, y llevaba el cabello rojo muy largo, por debajo de la cintura. Solo se detuvo cuando estuvo a menos de medio metro de ellos, miraba fijamente al Uchiha, y no parecía realizar que había alguien más allí, ni que sus compañeros estaban peleando a muerte en ese mismo momento.

- Sasuke. – Sus palabras por fin se escucharon.

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Todo por ahora, espero les haya gustado, seguiré escribiendo para ustedes.

Saludos