Capitulo 2 "El Amanecer De Los Muertos"
El sol estaba a punto de salir al aura cuando mis ojos se abrieron, estaba sobre un poso de sangre la cual era la mía ya que estaba en el mismo lugar donde me habían atacado estaba muy débil y frio parecía una de las criaturas que me había atacado, mis ropas estaban desgarradas como si me hubiera peleado con un tigre cuando de repente, se oye un sonido de una carreta la cual venia en mi dirección, a miles costos intente levantarme del suelo para ocultarme y sentía una sed insoportable como si no hubiera bebido agua en mucho tiempo pero la carreta era muy rápida y no me dio tiempo de levantarme, la carreta paro para ver qué pasaba, intentando aparentar me cubrí el cuello y él o ella me levanto del suelo con ayuda de un hombre que pasaba por ahí, y me cubrió con una manta negra y en ese momento el sol empezó a brillar afortunadamente la manta era gruesa y no dejaron que el sol me tocara. Después de hora y media de viaje el misterioso personaje no dijo una palabra y fue cuando entramos dentro de un granero, mi sed de sangre era tan grande que no me podía controlar sentía que iba a saltar y despedazar a quien tuviera en frente para poder beber su sangre pero cuando paramos, logre controlarme un poco como para salir corriendo de ahí sin lastimar a nadie pero algo me detuvo, no me podía mover como la primera vez que vi los ojos de los monstruos que me atacaron de repente, la manta se empezó a mover, ahí estaba parado frente a mí con una capucha de color negro grisáceo, mis fuerzas habían vuelto de a poco pero eran lo suficiente para pararme, pero mi sed ya no la podía contener y cuando estaba a punto de saltar sobre él o ella pero en eso el o ella me dirigió la palabra era una voz suave de mujer muy apacible la cual retuvo mis ganas de matar y me dijo
- ¿Quién eres? Y ¿Qué hacías tirado en medio de la nada dentro de un pozo de sangre? ¡Responde! no creas que la mano me tiembla para matarte de una sola vez criatura, pero lo que más me intriga es que hallas podido contener tu sed de sangre y no me hallas intentado atacar para saciarte o es que eres un humano solamente.
Yo estaba callado, parado, ahí escuchando solamente escuchando esa voz la cual me poseía cual espíritu a la carne, no podía hablar no sabía que decir y se me ocurrió algo – ¿Por qué responder a un extraño que sin interés aparente me a traído aquí que quieres de mi? O ¿Acaso no sabes que soy? De nuevo ella hablo diciendo – Si se que eres perfectamente, por eso te he traído aquí para matarte y no dejar que siembres el terror ni mates a las personas que no poseen la culpa de que tú seas ese monstruo o demonio. Subió sus manos a su cabeza yo estaba atento a cualquier intento o descuido para escapar de ahí ella se quito la capucha lentamente, sus labios eran rojos tan rojos como la sangre sus, ojos eran de un color azul grisáceo su cabello era negro como la noche y lo suficientemente largo que le llegaba a la mitad de su espalda, pero mis ojos no dejaban de ver su cuello y las ganas de beber su sangre se hacían cada vez más grandes y mi cuerpo lo pedía a gritos, ella estaba parada esperando una respuesta y sus manos estaban en una posición que parecía que tenía un arma guardada dentro de su abrigo, mis labios se abrieron – Apártate si no quieres morir- y ella me dijo –Inténtalo…
