¡Hola chicas!

Yo se que quieren asesinarme lenta y cruelmente e.e lo veo en sus ojos...xDDD he vuelto! bueno o3oU la verdad no, estoy desde la escuela utilizando la hora de estudio para traerles la continuación de este fic :3 espero que les guste

Agradesco a DayiFabi, nessie black 10, escarlata10, cristal12; por sus reviews que me motivan a seguir.

Disclaimer: Bleach y sus personajes solo le pertenecen a Tite Kubo. La historia me pertenece a mí, nada de andar pirateandola e.éU xD

Las penumbras del corazón

Capítulo 3: Confesiones dolorosas

Luego del "mágico" momento que Hitsugaya le había hecho pasar, ese momento que parecía más bien un sueño distante o un recuerdo borroso pero intenso; los días comenzaron a pasar, lo esperaba a que regrese día tras día, pero nada. Una semana ya había transcurrido desde ese momento y el dichoso joven prodigio no daba señal de vida. Claro que ella podría ir a su escuadrón pero que pena le daría que él desmintiera ese hecho, o peor, que le dijera que fue un error.

Sentada en el escritorio de su capitán, Hinamori jugaba con un lápiz haciendo círculos de diferentes tamaños en la hoja donde debería estar leyendo y firmando. Escuchando cómo su amiga le reprochaba su estado.

—Solo dime que no fue un sueño Hiri…

— ¿Cómo te lo digo si no lo sé?—. El poco tacto de la rubia podría hacerla llorar pero últimamente no sentía ganas de hacerlo, — ¡Shinji, ven a hacer tus deberes!

—Ya voy mami— dijo divertido el rubio entrando en su oficina viendo cómo un lápiz pasaba rosando su oreja izquierda, y una nueva pelea comenzaba.

Hinamori se recostó sobre sus brazos, no quería estar ahí, quería estar con él, que le dijese siquiera "hola". Pero no, estaba en una oficina encerrada con su mejor amiga y su capitán escuchando como éstos peleaban y una pelirroja contribuía, un momento. Ante ese "pequeño" detalle, no pudo resistirse y ver lo que sucedía.

—Entonces, ¿soy apta para este escuadrón?— dijo la shinigami de cabello rojizo, ojos del mismo color y curvas bien pronunciadas; la cual estaba parada no muy inocente, muy cerca de su capitán.

—Claro linda, tal vez y hasta te asiendo a asistente— dijo Hirako a lo que la mujer le sonreía sensualmente.

La durazno miro de reojo a Hiyori la cual tenía su mirada seria y su entrecejo fruncido, ante un movimiento de sus músculos los presentes se tensaron pero para su sorpresa la rubia salió del lugar sin decir palabra alguna, sin reprimenda, sin golpes, nada.

— ¡Capitán Hirako!— le retó Hinamori golpeando ambas manos contra el escritorio.

El rubio se dejó caer en el sillón que estaba detrás de él y ordenó a la mujer que se retirase, ella sólo obedeció con una reverencia y con su semblante serio. Hinamori quedó con un gran signo de interrogación en su cabeza y prácticamente dibujado en su frente. Hirako sonrió, y ella creía que tenía problemas.

—Luego te lo explico…creo que debería ir a buscarla, al igual que tú deberías ir a buscarlo— dijo parándose y tomándola por los hombros mientras la guiaba afuera, —te vas ahora y le gritas en la cara "¡Te amo!". Vamos, hazte ese favor duraznito— era más que obvio a quien se refería y al ver que ella le seguía la corriente sólo se limitó a empujarla.

Antes de que pudiera replicar por la forma en que fue llamada, Hirako ya había cerrado la puerta. Suspiró con cansancio y al momento de abrir los ojos su mirada se mostró brillosa y decidida. Con un par de veloces shumpos llegó a la oficina del décimo escuadrón y abrió la puerta de golpe, porque si se ponía a pensarlo de seguro el valor la abandonaría. Tenía una sonrisa como las de antes puesto que al fin se lo diría, al fin le diría que lo amaba y si no la correspondía...no, él la correspondería.

Mientras su teniente se dirigía a lo que sería un "encuentro romántico", Shinji tomo rumbo hacia una muerte segura: la habitación de Hiyori. No le costó mucho llegar, era raro que estuviera por esos lugares pero siempre hay una primera vez para todo. Se felicitaba a sí mismo, hacía tiempo que quería hacer que la rubia se diera cuenta de que podría perderlo sabía que su estrategia para sacar celos de su interior era un arma de doble filo, pero mientras no se cortase persistiría.

—Hiyori abre, quiero que seas mi madrina— al ver la puerta abrirse bruscamente trago duro, tal vez ese cuchillo ya lo había cortado y recién sentía los efectos.

La mirada de seriedad y enojo escondían algo, intentó descifrar lo que era pero ella no le dio tiempo, no se lo daría por nada del mundo. —Cuando dejes de jugar con los sentimientos de los demás, te darás cuenta de lo que hiciste— dijo cortante cerrando la puerta. Hirako se recargó en la puerta, Sarugaki Hiyori podría creer que había logrado aturdirlo, pero no por nada llevaban tanto tiempo juntos, Shinji lo supo: ella estaba celosa.

x-x-x-x-x

Momentos antes en la escuadra nueve Rukia y Karin hablaban animadamente de uno que otro tema, hasta que llegaron al central y que más les preocupaba: Cómo llevarse a Ichigo al mundo humano. Ya había pasado una semana de su viaje a Karakura y aún no se les ocurría una bendita excusa para llevárselo. Para colmo lo tenían casi todo el tiempo encima preguntándoles qué sucedía, sin mucho resultado claro.

— ¿Qué te parece…"Oye, Ichigo vamos al mundo humano porque hay algo que debes saber"?— propuso la de orbes violeta después de no sentir el reatsu del muchacho.

—Naa, es muy obvio— dijo Karin moviendo su mano en señal de desechar esa idea, — ¿Y si le dices que quieres comprarte ropa?

—Me dirá que vaya sola o te mandará conmigo, pero él no irá— ambas suspiraron cansadas y a Rukia se le vino cierto temilla que no venía al caso pero que no tenía con quién más hablarlo. — ¿Oíste lo que sucedió con la teniente Hinamori?

—Pero que chismosa eres— se quejó la de cabellos negros poniendo ambas manos en su cintura, —Lo único que sé es lo que ronda por todo el Seretei.

— ¿El capitán Hitsugaya no te comento nada?

— ¿Toushiro? — en ese momento algo le hizo "click" en su cabeza, sin dar explicación se despidió de Rukia lo antes posible, ¿Cómo había podido olvidar semejante cosa? Por su parte Rukia se quedó algo confundida pero le restó importancia. "Cada chancho en su rancho" pensó ingresando a la oficina de su amigo fresa para esperarlo. Los ojos de la fémina se abrieron enormemente al encontrarlo parado enfrente de ella, con una mirada seria y ¿decepcionada? A parte de su ceño más fruncido de lo normal; cerró la puerta con cautela y le sonrió rogando a todos los dioses que existieran que no haya escuchado la conversación, no la parte de Hinamori sino la de sus ideas para ir al mundo humano.

—I-Ichigo no sabía que estabas aquí.

Silencio, uno muy incómodo junto con la tensa aura que rondaba por ese lugar. Ninguno emitía ni un sonido, parecían estatuas por la forma en que quedaron. Rukia fue la primera que rompió ese pintoresco cuadro agachando su mirada y ahí fue cuando Ichigo no aguantó más. Él había estado preguntándose toda la semana el motivo del comportamiento de ambas shinigamis, pero nada. No le comentaban nada, y se limitaban a sonreírle de manera estúpida alegando que eran cosas de chicas. ¡Ja! Y él se chupaba el dedo.

— ¿Qué es lo que tienen que decirme? — preguntó intentando sonar calmado, no quería propasarse con Rukia, tal vez y sólo tal vez estaba equivocado. Más la reacción de la chica fue más que desesperante, le esquivó la mirada y se quedó callada. ¿Qué no le bastaba todo el tiempo que llevaba ocultándoselo? — ¿Crees que soy estúpido, Rukia? Sé que se trata de Yuzu o del viejo ahora dímelo, ya no lo ocultes más.

—N-No sé de lo que me hablas— Ichigo llevó ambas manos a su cabeza y comenzó a revolverse sus cabellos con desesperación. Rukia sólo se limitó a mirarlo, no abriría la boca solo por una escenita, aunque ahora que había pasado no importaba el motivo, podía llevárselo — ¿Por qué no vamos ahora?

— ¡¿Por qué no me dices siquiera qué sucede, Rukia?! — preguntó exasperado pero la Kuchiki menor no le contestó y sólo tomó su mano para sacarlo de ese lugar.

—Prometí no decirte, pero ahora lo averiguarás— Ichigo sólo se dejó guiar, al menos todo acabaría de una vez.

¿O comenzaría?

En la décima división una joven de cabellos negros corría a todo lo que sus piernas le daban, una sonrisa reluciente adornaba su cara, no podía creer que lo haría ese día. La verdad no quería hacerlo, porque estaba muy nerviosa por la respuesta que recibiría, pero con todo el aliento que le había dado su amiga se sentía segura de sí misma y de lo que el capitán le diría. No le costó mucho llegar y, después de tomar una bocanada de aire, abrió la puerta sigilosamente e ingresó en el lugar. Toushiro la miraba esperando que le dijera algo ya que ella no era de venir a esas horas, sino un poco más al anochecer, en cuanto eso cruzó sus pensamientos se fijó en que detrás de la shinigami había un paisaje estrellado. ¡Genial, se le había pasado el día nuevamente!

Con un poco de rubor cubriendo sus mejillas, Karin se acercó en silencio hasta quedarse enfrente del escritorio del capitán. —Toushiro…— dijo y mordió su labio inferior. Maldecía una y otra vez a Rangiku por no estar ahí como lo habían acordado, pero qué más daba, ahora el problema era decírselo —Toushiro…

—Estoy algo ocupado ahora—dijo señalando una pila de papeleo, la última y más grande —Así que si sólo quieres repetir mi nombre…— no pudo terminar cuando ya tenía a la Kurosaki trepada en el escritorio besándolo, sus orbes turquesa se abrieron desmesuradamente al momento de apartarla con algo de brusquedad.

—Te quiero— dijo Karin más roja que nunca, frunció su ceño al no entender el porqué de la shockeada mirada del capitán ¿Tan mala había sido esa noticia?

—No es lo que parece…espera, ¡Hinamori! — dijo Toushiro elevando su tono de voz en cada palabra. Al escuchar ese nombre, Karin se volteó para encontrarse con la triste y sorprendida figura de la teniente del quinto escuadrón, ni siquiera recibió respuesta, porque para cuando quiso darse cuenta el joven prodigio ya no se encontraba en el lugar.

Sintió algo romperse dentro suyo, como su corazón se oprimía al verlo salir tras de otra al momento en que se le había declarado. Se arrodilló en el suelo e intentó para sus lágrimas apretando sus dientes, pero le fue inútil y comenzó a llorar. Se sentía lo peor, no porque había sido rechazada sino porque ella muy en el interior sabía que él no la quería y aun así se lo había dicho. Se paró rápidamente, secó sus lágrimas y con una mano ventiló sus ojos para disimular lo rojo que se habían puesto. Sonrió frustrada al momento en que nuevas gotas saladas comenzaban a caer, y decir que hace tan sólo un momento su mundo era perfecto.

Sabía que había lastimado a su amiga pero ahora tenía un objetivo más importante, ya tendría tiempo de disculparse y hacer entrar en razón a la Kurosaki. ¿Cuándo Momo se había hecho tan veloz? Se preguntaba al correr detrás de ella sin poder alcanzarla. Vio cómo se detenía y respiraba agitadamente tratando de recuperar el aire, cosa que aprovechó para acercársele.

— ¡Ni se te ocurra!— gritó Hinamori aún agitada por toda la corrida que había hecho, no quería verlo en ese momento ¿Tanto le costaba entenderlo o es que le gustaba verla sufrir?

—Hinamori estas mal entendiendo todo, ella fue quien inició el beso, yo no…

— ¿Crees que me importa? ¿Me debería sentir mejor sabiendo que tú no fuiste el que lo empezó? — dijo conteniéndose, lo último que quería era que la viese llorar.

—Momo— Hitsugaya la tomó de los hombros para que no escapara, y la giró para verla a la cara —Perdóname, quiero que sepas que no siento nada por Kurosaki, ella sólo es mi amiga— dijo sinceramente, sabía que con una simple disculpa no bastaba pero al menos quería que entendiera que él nunca quiso lastimarla de esa manera, que entre él y Karin no pasaba nada. —Eres lo más importante para mí y sé que fui un completo imbécil por habernos distanciado estos cinco años, Momo me he dado cuenta de que yo…que yo te…-

—Te odio— susurró la teniente cabizbaja mientras sus mejillas eran cubiertas por lágrimas. Hitsugaya sintió un gran nudo en su garganta y una sensación horrible recorrerle todo el cuerpo al verla en ese estado, y sobre todo escucharla decir tal cosa. —Lo único que haces es lastimarme— dijo en un sollozo destrozando el corazón del capitán.

—Perdóname, jamás fue mi intención— dijo soltándola y convirtiendo sus manos en puños, —Yo sólo quería ser fuerte para poder protegerte Momo, nunca quise lastimarte, porque yo...

—No lo digas…por favor— susurró dolida ¿Es que no entendía nada? Es decir, ella quería escucharlo, toda su vida esperó el momento de escuchar esas palabras, pero no de esa forma, no en ese momento. Se suponía que debería estar emocionada y no destrozada.

—Te amo, Hinamori— dijo con su vista clavada en ella.

Sus ojos se abrieron desmesuradamente, los restos que quedaban de su corazón parecían quemarse, esas palabras fueron una hermosa tortura. — ¡Te dije que no lo digas! — gritó dolida, su cuerpo reaccionó sólo y le propinó una fuerte bofetada, que le dejó la mejilla marcada. Llevó ambas manos a su boca al ver lo que había hecho.

Toushiro tenía los ojos en blanco y la cara corrida hacia un costado, aún no se lo creía ¿Hinamori lo había golpeado porque él la amaba? En ese momento sintió que su corazón dejaba de latir, que su mundo se derrumbaba y todo se volvía negro. La miró, estaba llorando, asustada, confundida. En ese momento lo comprendió: él debía consolarla pero sólo logró aturdirla más.

Hinamori comenzó a retroceder temerosa, —L-lo…lo siento— dijo débilmente y se echó a correr. El de cabellos blancos la dejó ir, no tenía que ser genio para saber que no tenía que presionarla más y con un profundo dolor en su pecho se marchó.

El lugar quedó en calma nuevamente, el viento parecía que desapareció y todo se mantenía calmo; la luna, testigo inevitable de ese hecho, se preguntaba ¿Qué sucedía en el corazón de las personas? ¿Por qué cuanto más se amaban, más daño se hacían?

x-x-x-x-x

Ese acontecimiento se mantuvo en secreto, y Abarai Renji era uno de los que no lo sabía. Él sólo contaba con lo que la capitana del tres le decía: "Momo está mal y no quiere ver a nadie". Antes se hubiese puesto a investigar qué sucedía pero ahora no, ahora debía dejar de lado a su amiga antes de que su amor se le escapase.

Lo cierto es que, hacía dos días que la Kuchiki menor no se aparecía en la Sociedad de Almas, al igual que su amigo de cabellos naranjas y la hermana de éste.

Caminaba con preocupación de un lado a otro, un poco más y hacia un agujero en el piso, sus dos fieles amigos lo miraban mareados por todas las vueltas que daba. Renji no podía parar de pensar y reprenderse mentalmente. Tuvo millones, bueno algunas, de oportunidades para decírselo y ahora ya era tarde. Desde que se había enterado que Ichigo se había llevado a Rukia no había parado de maldecirse por su cobardía, ahora quién sabía qué estarían haciendo esos dos en el mundo humano, para colmo su capitán no lo había dejado irse, y escaparse no era opción si quería seguir conservando su puesto como teniente.

—Oye— le llamó su atención Hisagui, interrumpiendo la aparente reflexión del pelirrojo. —Con tantas vueltas sólo consigues marearnos.

—Hisagui tu eres mi amigo y supongo que sabes bastante de estos temas…dime qué hacer— prácticamente lo suplicó en un obvio estado de crisis.

—Veamos ¿Ya la llamaste? — preguntó cruzado de brazos con una mirada comprensiva, al verlo tomar el teléfono de la oficina y marcar desesperado el número de la Kuchiki, tanto a Hisagui como a Kira se les resbaló una gotita de sudor. Ni eso había hecho.

¿Hermano? — se escuchó la voz de la Kuchiki desde el otro lado.

—Hola Rukia…—, estaba nervioso ¿Por qué no admitirlo? Se le declararía por teléfono, eso era más patético que no poder hacerlo de frente.

¡Renji, idiota! ¿Sabes lo que pasará si mi hermano se entera de que estas usando el teléfono de su oficina?

—Cállate estúpida…dime ¿Por qué tanto tiempo fuera? — desviaría el tema, si le decía que regresaría pronto no se molestaría en decírselo, después de todo ¿Qué podía cambiar en tan sólo un par de horas?

¿Tanto tiempo? Solo fueron dos días exagerado mandril paranoico, veras…tenemos un temita aquí y no quise dejar a Ichigo solo.

— ¿Y cuándo vuelves? — directo, como siempre, escucho como la chica reía bajito.

Volveremos hoy al anochecer, así el comandante nos deja dormir, estoy muy cansada— dijo con un bostezo acompañado.

— ¿Por qué? — Al teniente ya se le estaba cayendo el mundo, y un abismo se abrió debajo de él al escuchar la voz del de cabello naranja de fondo —Rukia deja ese maldito teléfono y ven que todavía no terminamos, y no te daré un descanso.

— ¿Pero qué mierda quiere? — Dijo Renji dejando salir su molestia y celos ¿Un descanso? ¿Un descanso de qué? Estaba celoso de que Ichigo pudiera pasar tanto tiempo con la shinigami bajita y ahora estaba más que celoso, esperando que su retorcida mente no tuviera razón.

— ¿Y a ti que te pasa, tarado? — Suspiró —Te dejo Renji, Ichigo está muy estresado así que le haré caso, te veré en la noche y te contaré todo así que tranquilito, adiós.

—Adiós— colgó y un aura depresiva lo invadió, al tiempo en que nuevamente comenzaba a marcar un círculo en el piso con sus pasos.

En Karakura, mejor dicho, en la casa Kurosaki dos "jóvenes" estaban peleando, haciendo resonar toda la casa. Rukia ignoraba todo el ataque de celos injustificados que hacía el primogénito Kurosaki, tal vez era por toda la presión que llevaba encima. Ambos cargaban algunas cajas y las acomodaban en la habitación que antes pertenecía a las gemelas, y algunas otras en el viejo cuarto de Ichigo. Por insistencia de Isshin, Yuzu y Jinta vivirían en la residencia Kurosaki. "Pobre Hanakari", ese era el pensamiento de ambos shinigamis al enterarse de que el futuro bebe viviría junto con el viejo loco.

Ichigo se había quedado aliviado al ser apoyado por Rukia, y porque esta no se hubiese ido al Seretei, ¿acaso ella no se daba cuenta de que Renji gustaba de ella? Al parecer no, pero él no era nada tonto y eso le molestaba. Él también quería a Rukia, pero no sabía cuándo decírselo y aparentemente Renji quería ganarle. Eso si que no lo permitiría. —Rukia después debemos hablar— dijo intentando ocultar su sonrojo por esas palabras ¿Qué si no tenía las palabras correctas para declarársele? Lo haría y ya, y si no le gustaba… ¡Sería su problema!

— ¿Hablar, de Renji?

—Sí, no sabes cómo me gusta, me tienes que ayudar a decírselo— dijo con mucho sarcasmo e ironía haciendo saltar una venita en la frente de la shinigami, antes de que esta pudiera replicarle prosiguió seriamente —De nosotros.

¿De ellos, qué tenían que hablar? ¿Sería posible que él quisiera quedarse en el mundo humano con su familia? Ichigo volteó para verla con la mirada perdida, se preguntaba qué estaría pasando por su cabeza pero qué más daba, si la sorprendía mejor.

No, no puedo ser así de egoísta. Si él quiere quedarse yo debo apoyarlo— pensó sonriéndose mentalmente, sintió los orbes miel encima suyo y elevó su vista hacia su amigo — ¿Qué tienes? — dijo notando el sonrojo del muchacho.

—Nada enana.

— ¿A quién le dices enana? — preguntó molesta al tiempo en que entraban a la ex-habitación del capitán y se tiraba de espalda en la cama. Ichigo suspiró resignado, Rukia no tenía remedio. Se acostó a su lado y cubrió sus ojos con un brazo.

Toda la habitación quedó en silencio, no era incómodo sino pacífico, algo muy raro entre ellos dos que casi siempre se peleaban por algo.

—Oye enana— el ceño de Rukia se frunció al escuchar ser llamada así nuevamente y se volteó a gritarle sus verdades al de cabellos naranja, pero no contaba con que estuvieran tan cerca y se quedarían a escasos centímetros. Ichigo no se movía y Rukia tampoco, ambos tenían un poco de rubor en sus mejillas y sus ojos gritaban lo que sus bocas temían decir. El shinigami intentó romper los pocos centímetros que los dividían, no veía rechazo por parte de la chica, quien solo cerró sus ojos esperando aquel beso que había deseado hace mucho.

— ¿¡Ichigo por qué no estás…!?—Isshin abrió abruptamente la puerta golpeándola contra la pared, miro pícaramente a ambos shinigamis, ambos estaban más rojos que un tomate maduro. Antes de que Isshin dijera algo inapropiado, Rukia salió como diablo que se lo lleva el viento dejando a Ichigo sólo y maldiciéndola.

—Ichigo…— su padre lo sacó de las maldiciones que Ichigo hacía hacia su persona. — ¿Qué le sucedió a Karin? — preguntó seriamente.

Ichigo agachó su mirada, sabía que no debía meterse en los asuntos de su hermana pero era más que claro lo que le sucedía, sin embargo él no le diría nada al viejo ese para que la humillase con respecto a sus sentimientos. —No lo sé— mintió.

—Bien, siempre estaré para mis queridas niñas…creo que es hora de darle la tradicional charla de padre a hija— dijo abrazándose a sí mismo.

— ¡Tu no la traumarás!...yo hablaré con ella— dijo un tanto nervioso, no le gustaban los temas sentimentales y menos dar consejos de los mismos. Rogaba que Yuzu hablara sabiamente con su gemela y le ahorrara el trabajo.

x-x-x-x-x

Ya llevaban un día y medio sin hablarse, Hiyori no pasaba por su división. Ni siquiera para ver a su teniente, es más, Hinamori se iba a verla a ella aunque él insistía en que se quedara para que así la rubia debiera ir para allí. Vio entrar a la de cabellos violáceos, pero al verla negar con la cabeza no se molestó en preguntar.

Después de un rato en la oficina haciendo el papeleo en silencio, Shinji se paró de un salto asustando a la durazno. — ¡Lo tengo!— Hirako estaba a punto de salir cuando también recordó algo, su mirada se puso seria y sin voltearse preguntó — ¿Lo estas pensando?

—Sí, lo hice— el rubio suspiró con frustración, sólo le quedaba una carta con su teniente pero debía usarla astutamente. —Déjame una sugerencia de tu reemplazo— la joven asintió y le sonrió falsamente antes de que desapareciera.

Shinji no quería perder a su teniente pero sabía que esos temas eran complicados, ahora mismo él estaba envuelto en uno, así que no podía reprocharle mucho. Llegó con sigilo a la casa de la capitana del tres, entró y se sentó en la sala-comedor a esperar.

x-x-x-x-x

Yuzu estaba muy preocupada por su gemela, estaba rara y no le contestaba a sus preguntas. No debía preguntárselo directamente porque la haría llorar pero ella la necesitaba, se lo dijo y en efecto, al mencionar el nombre del capitán del diez la de cabellos negros se puso a llorar. Ambas se sentaron en un parque y debajo de unos árboles, Karin le relató todo lo sucedido, Yuzu la escuchó paciente y comprensivamente cada palabra.

—Fui una estúpida Yuzu, eso es lo que más me molesta.

—Karin el amor puede ser muy cruel, amargo, duro…pero cuando encuentres a tu verdadero amor sabrás que todo valió la pena, y agradecerás que Hitsugaya no te haya aceptado— dijo sonriéndole dulcemente y la de ojos negros suspiró pesadamente.

Ambas rieron pensando en varios cuentos de hadas con esa ideología, era bastante tonto creerlo pero a Yuzu se le cumplió, pues para ella el Hanakari era su príncipe azul. Hablando de Roma…el pelirrojo se acercaba rápidamente a ellas con un helado en mano. Una vez estuvo a su lado, la castaña comenzó a devorar el dulce mientras Karin y Jinta comenzaban a pelear porque el último le compró un helado en invierno.

A decir verdad, Yuzu y Jinta estaban bastantes preocupados por todo, cómo mantendrían a su bebe, cómo sobrevivirían ante ambos mundos cuando este naciera. Y cómo lo educarían si llegara a tener un gran poder espiritual. Karin por su parte intentaba olvidar todo lo que había ocurrido, no podía quedarse en el mundo humano pero una cosa estaba segura: sus visitas serían más frecuentes.

Después de haber comprado algo de ropa, los tres jóvenes volvieron a la residencia Kurosaki donde Karin fue secuestrada por Rukia bien puso un pie en esa casa. La oficial se enojó al ser arrojada dentro de su antiguo cuarto tan bruscamente.

—Karin— Ichigo llamó su atención haciéndola voltear —Debemos hablar de...de...— el capitán se despeino nervioso, no era bueno para esos temas, pero si su padre lo hubiese sido entonces su otra hermana no estaría en tal situación —Hablemos de lo que sientes— una gota de sudor se dibujó en ambas cabelleras negras.

—Sé a lo que te refieres hermano y no gracias, ya estoy mejor— miro a su hermano que parecía que no la dejaría en paz por un buen rato —Mira ya lo hable con Yuzu y me hizo sentir mejor, no te diré quién fue porque sé que armaras un escándalo y...

—Sé que es por Toushiro, ese creído siempre te gusto era más que obvio— entre esa charla Rukia se sorprendió del poco tacto que tenía Ichigo en esos temas —Si te hizo llorar— dijo amenazante el de ojos miel.

—Sí, lo hizo...pero no te metas en mis asuntos, puedo defenderme sola— repuso cruzándose de brazos.

— ¿Te hizo llorar?— preguntó con un aura asesina a su alrededor, haciendo que Rukia secuestionase sobre la vida del capitán Hitsugaya.

—Gracias Ichigo pero yo ya sabía que eso terminaría así— dijo encogiéndose de hombros y su hermano la miro confuso. —Es mejor intentar y perder, que no haberlo intentado...siempre supe que él amaba a la teniente Hinamori.

Ichigo no sabía qué decirle, con las palabras no era bueno pero la confesión cargada de dolor de su hermana lo hacía sentir impotente y sólo atinó a abrazarla. Lágrimas corrieron por las mejillas de la gemela, el shinigami no podía creérselo, su dura hermanita, que no le movía ni un pelo nada, estaba en sus brazos llorando como una niña indefensa. —Llorona— dijo juguetonamente haciéndola reír.

Rukia miro con ternura la escena, Ichigo podía ser un insensible descerebrado pero con sus hermanas era todo un santo y eso se podía ver en la forma en que las trataba. Como había consolado a Karin, y como le había demostrado su apoyo a Yuzu...

Después de conseguir un permiso de un par de horas en el mundo humano partieron sin más, en el largo túnel que conectaba a ambos mundos se podía sentir tensión. Ichigo iba más que tenso, estaba nervioso o más, no quería que su imaginación tuviera razón, pero tenía tantas ideas de lo que podría haber sucedido con su familia y ninguna de las dos shinigamis le daba ni una pista. Al fin ese interminable camino termino y aparecieron cerca de la tienda de Urahara.

No le tomó mucha importancia y se dejó guiar hasta el interior encontrándose con Urahara, Yoruichi, Jinta, Ururu, Isshin y Yuzu sentados alrededor de la mesa de la sala. Ichigo saludó generalmente, estaba confundido, ¿Por qué tanto misterio si su hermana y padre estaban "bien"? y era "bien" porque su padre no lo saludo como de costumbre –con una patada voladora- cosa que lo extrañó. Todos los ojos estaban puestos sobre él, confundiéndolo ¿Querían contarle algo o a él le pasaba algo que sólo ellos sabían?

Hermano— Yuzu se mostraba seria en vez de dulce Siéntate sugirió pero el shinigami negó.

Estoy bien aquí, ¿Quieres decirme algo? preguntó fingiendo tranquilidad.

Sí, como ya sabes hace dos años que salgo con Jinta comenzó, Y él...quiere decirte algo dijo mirando suplicante al pelirrojo que se tensó al escuchar que su novia lo entregaba en bandeja de plata.

— "Por favor que me diga que se quiere casar, por favor solo eso" Pensó el capitán del nueve anticipando la noticia —¿y bien?—. Ahora todo el lugar quedó en silencio, y los ojos de los presentes rodaron al chico de aspecto mafioso.

Esto va a estar bueno le susurro Urahara a Yoruichi que sonrió de medio lado, en parte era divertido ver a la familia Kurosaki en esa situación junto con uno de los empleados del sombrerero, pero por otra parte era algo desesperante que ninguno lo dijera y ya.

Veras cabeza de zanahoria...ya qué soltó frustrado ¿qué tan mal podría tomarlo? Yuzu está embarazada y yo soy el padreuna negra nube invadió el lugar y un aura asesina rodeo al ex-shinigami sustituto. Sus temores y sospechas eran ciertas, Yuzu, su tierna e inocente hermanita estaba...estaba...ahora entendía por que Rukia le había quitado a Zangetsu.

Vaya soltó "calmado" — ¿De cuánto...?

10 semanas- respondió rápidamente la castaña

Diez semanas— repitió más para sí mismo que para los demás, — ¿Y cómo te sientes?

Bien, papá y Jinta han estado cuidando de mi respondió sonriente con sus ojos cristalinos Hermano, tenia tanto miedo de que te enojaras confesó corriendo a abrazarlo.

Tonta ¿Cómo puedes pensar eso de mí? le regañó correspondiendo el abrazo. Y como Yuzu estaba apartada de su campo visual, sus apacibles ojos miel se transformaron en dos mares de lava y sus pupilas en dos grandes llamas, esperando asesinar a Jinta con eso. Éste sólo retrocedió un poco con tan sólo la mirada del primogénito Kurosaki. Ichigo separó a la gemela castaña de él y revolvió sus cabellos. —No te preocupes tonta, serás una buena madre...y tendrás todo mi apoyo siempre dijo lo último señalándose. Oye Jinta, ven afuera quiero..."matarte"...hablar contigo.

Rukia estaba más que sorprendida y su mandíbula estaba casi por el suelo, ya que se encontraba detrás de Ichigo y no pudo ver su mirada asesina dirigida a Jinta y solo oyó sus suaves palabras hacia la castaña. Por su parte Urahara le daba pequeñas palmadas a Isshin diciéndole que ahora iban a ser familia, aunque Jinta no era su hijo pero él se consideraba su padre. Yoruichi sólo miraba graciosa la expresión de pánico en la cara del pelirrojo y Ururu seguía grabando todo con una pequeña cámara. Yuzu demostró su ingenuidad al arrastrar a su novio afuera para que "hablase" con su hermano.

Ururu, Ururu graba eso dijo un sonriente Urahara que se estaba divirtiendo de lo lindo con todo aquello. La callada chica obedeció y salió tras los hombres.

Después de unos raros minutos en silencio se escuchó un fuerte ruido proveniente de fuera, la única preocupada fue Yuzu y los demás solo pensaron "al fin una señal de vida del pelirrojo". Al segundo un relajado Ichigo entró en el lugar seguido por un golpeado y tambaleante Jinta cubierto de basura.

¿Qué te paso? preguntó inocentemente Yuzu.

N-Nada amor, sólo me caí respondió sonriéndole de medio lado.

Bien ahora que todos lo saben dijo Isshin seriamente — ¡Ichigo ponte a trabajar! — dijo abriendo una puerta por donde cayeron muchas cajas —Debemos llevar todo esto a casa para prepararla para mi nieto.

Rukia, si quieres puedes irte dijo el primogénito Kurosaki ya en su gigai.

Cuatro brazos trabajan mejor que dos contestó la teniente del trece entrando también en su gigai y sonriéndole, "eres muy lindo cuando quieres Ichigo"pensó para si.

Vamos enana, ¿O te quedaras ahí parada todo el día? la Kuchiki menor frunció el ceño enojada.

— "Cuando quieres"

x-x-x-x-x

Después de haber visitado a sus amigos y ver cómo estaban; Ichigo, Rukia y Karin partieron nuevamente al Seretei, estaban conscientes de la tremenda reprimenda que recibirían –sobretodo Ichigo y Rukia- por volver unas…cuarenta y dos horas tarde, pero vamos ¿Qué tanto se podía enojar el viejo Yammamoto?

Una vez llegaron al Seretei, intentaron no hacer ruido y ocultaron su reatsu para que no supieran que habían llegado. Karin se despidió de ambos y partió hacia su habitación sin más, dejándolos solos en un incómodo silencio.

—Aquí estamos— dijo Rukia encogiéndose de hombros, sin saber por qué estaba nerviosa. — ¿Te parece si hablamos mañana? — propuso rompiendo la tensa atmósfera.

—Me parece perfecto— respondió Ichigo sintiéndose aliviado y decepcionado de sí mismo a la vez, aunque todos sus sentidos estaban alertas por si acaso a Renji se le ocurría aparecer, pero todo su ser confiaba en Rukia pues la casi-beso y ella no lo rechazo, y eso le daba mucha seguridad. —Te veré mañana a primera hora, enana— dicho esto desapareció rumbo al noveno escuadrón dejándola con la palabra en la boca.

—Hasta mañana, descerebrado— dijo al aire caminando hacia la mansión Kuchiki. Ya que fue a pie tardo mucho, tenía ganas de disfrutar de la tranquilidad y la fresca brisa de la noche. Al llegar en la puerta se encontró con Renji, cosa que la tomó por sorpresa.

— ¿Qué haces aquí Renji? Si mi hermano te ve te matará por estar "molestando"—, hizo las comillas en el aire, —En su casa a estas horas— dijo bajo reprendiéndolo como a un niño.

—Lo sé...pero no podía retenerlo más— dijo poniendo una mano en su mejilla y rompiendo todo el espacio entre ellos, los orbes violetas se extendieron a más no poder y se apartó bruscamente del pelirrojo con la cara encendida. Quedando todo en silencio.

—Perdóname, Renji— dijo Rukia cabizbaja —Pero...no puedo corresponderte—. estaba confundida ¿Por qué lo había hecho? ¿Qué su amistad no le importaba?

—Sé que amas a Ichigo...muy en el fondo quería creer que no era así y que tal vez ahora me aceptarías— confesó sentándose en el frío pavimento, dejando a la shinigami dolida con sus palabras.

—Renji…— la Kuchiki menor lo imitó y se sentó a su lado —Siempre serás mi mejor amigo y a ti te contare más cosas que a Ichigo.

— ¿Entonces no lo niegas? — pregunto sin mirarla. No quería hacerlo después de confirmar sus sospechas.

—Lo siento— Rukia sintió como el pelirrojo la abrazaba ¿una despedida? —No quiero perderte, Renji— dijo algo triste correspondiendo su abrazo.

— ¿Qué?— paren el disco — ¿Eres estúpida o te haces? No me alejare de ti por esto, bueno tal vez un par de días, pero el caso es que te quiero y prefiero ser tu amigo que no ser nada de ti— dijo sonriéndole de medio lado, — ¿A qué esperas? — preguntó mirando la luna llena que esa noche ofrecía —si sigues esperando ese idiota no te lo dirá— la shinigami se sentía de lo peor, su amigo de toda la vida se le había confesado y ella le había dicho que amaba a otro, en vez de utilizar comentarios más sutiles como "no puedo, tu eres como mi hermano" o "no quiero perder la bonita amistad" pero no, ella le había confesado que gustaba del que era amigo de ambos. —Anda enana, vete— dijo empujándola de broma.

Antes de partir la chica depositó un beso en la mejilla de Renji. —Gracias, te quiero mucho— dijo saliendo con prisa en busca del capitán del nueve, estaba decidida a decírselo después de todo ella amaba a Ichigo.

Renji sólo se quedó en ese lugar mirando la luna y sintiendo cómo su cuerpo comenzaba a enfriarse por la noche. A su lado apareció la última persona que creía iba a ver en esa noche. Byakuya se paró a su lado en silencio y colocó una mano en su hombro, a lo que el portador de Zabimaru agradeció en el alma. Nada mejor que una mano amiga cuando te acababan de romper el corazón.

x-x-x-x-x

Las horas hábiles para todas las escuadras había terminado y todos los capitanes, tenientes y demás shinigamis se disponían a ir a sus respectivas casas para tomar un merecido descanso. Pero eso no sabía Hirako Shinji porque se había quedado dormido en la habitación de la capitana-vizard. Acción que muchos considerarían un suicidio.

—Patéticos shinigamis, no se aguantan ni un par de horas de entrenamiento— mascullaba entre dientes la rubia frotándose su cuello con una mano y con la otra soltándose sus dos coletas, dejando su pelo liso al aire. —Me daré un baño así se me sale el olor a idiotas de encima— pero sus reflexiones se vieron interrumpidas al pasar por frente de la puerta de su cuarto. Sus ojos se abrieron como platos, su ceño se frunció en extremo y formó un puño con su mano derecha. — ¿¡Qué demonios haces en MI cama?!

El grito se escuchó en todo el Seretei, algunos rieron, algunos se asustaron y otros se escondieron detrás o debajo de lo primero que encontraron...solo una persona seguía igual después de tremendo grito. —¡Idiota cabeza de taza té, te estoy hablando! — dijo pateándolo, haciéndolo caer de la cama dejándolo boca abajo en el suelo.

La rubia se acercó con cautela y lo miro mal. —Deja de jugar tarado y vete de mi casa— dijo amenazante, pero seguía sin moverse, —Oye— lo pateó. —Oye…— le piso una mano...— ¡Shinji! — grito arrodillándose a su lado al tiempo en que dos fuertes brazos la tomaban prisionera, quedando ella encima de él.

—Caíste— Hirako sonrió divertido, su intuición no se confundió, era cuestión de tiempo para que Hiyori se le acercara —Qué bueno verte, pequeña buscapleitos.

—Suéltame— exigió pateándolo, pero este no la soltó.

— ¿Por qué me estuviste esquivando? —preguntó seriamente, jugaría un poco con ella, después de todo le encantaba pelear.

—Porque quería, ¿Sí? — dijo dándole un cabezazo, para intentar separarse.

—Espera, tregua— dijo el rubio soltando una de sus muñecas. "¿Qué creía que haría cuando la soltara?" Pensó con molestia Hiyori. Intentó alejarse y se dio cuenta que aún no le soltaba la otra —Dije tregua tonta, ¿O acaso gritaste tanto que te dejaste sorda sola? — pregunto divertido.

—Shinji, suéltame, no me hace gracia— dijo la rubia calmadamente y él obedeció. —Ahora si no te molesta vete, hoy iré con Hinamori a cenar para despedirnos— dijo con fastidio, así era, Hinamori había presentado su renuncia como teniente del quinto escuadrón de los treces escuadrones de protección. Pero Shinji había insistido en que lo pensase y le había dado tres días libres para que lo pensara, pero ella no quería cambiar de idea. Eso le molestaba a Sarugaki, perdería a la que consideró su mejor amiga y ésta no le dejaba ni golpear "un poquito" al albino.

Shinji asintió y se encaminó para la puerta, parándose en el camino— ¡Ah! Casi olvido porqué estaba aquí— dijo dándose la vuelta y acercándose a la rubia, quien le hizo frente y no se movió. El capitán fue bajando poco a poco hasta que sus rostros quedaron a una corta distancia, se fue acercando más y más hasta sentir un fuerte ardor en su mejilla, la cual cubrió con una mano y se apartó de la vizard — ¿Qué haces estúpida, no ves que estaba tratando de besarte?— le grito ofendido al haber sido golpeado por la chica.

— ¡Maldito atrevido!

— ¡Inconsciente!

— ¡Insensible!

— ¡Marimacho!

— ¡¿Marimacho?!

— ¡Suficiente! — gritaron al mismo tiempo y Hiyori lo tomo por el haori hasta ponerlo a su altura, donde Shinji sonrió al ver que estaba ruborizada, para después romper la poca distancia que quedaba entre ellos. Le dio un beso corto y ambos sonrieron —Te quiero— susurro la capitana del tres sin vergüenza alguna, al fin y al cabo era él.

—Yo más— le susurro Shinji.

—Sí, creo que tienes razón— el rubio rio al escuchar la continuación poco romántica de su todavía amiga y la volvió a besar, pero esta vez la obligó a darle paso a su boca, donde sus lenguas comenzaron una larga batalla. La alzó para no tener que estarse agachando y ésta solo lo dejó ser, después de un par de minutos así se separaron.

No debía mediar palabra alguna, ella había y estaba en ese lugar por él. Nunca se lo dijo porque no hacía falta, tantos años estuvieron juntos y sabían sus sentimientos, pero el orgullo de ambos no les dejaba decirlo, aunque ahora todo había acabado de manera algo rara pero al fin lo habían dicho. Shinji no se lo había preguntado porque comprendía que ella no quería decirlo y no la obligaría, había sido fácil volver al Seretei sabiendo que ella estaba junto a él y quería que siempre lo estuviese, sobre todo ahora.

— ¿Quieres ser mi novia?

—Claro— contestó sonriendole y apoyando su frente contra la de su, ahora, novio.

—Ah, mi novia es una cabeza dura, literalmente— dijo divertido bajándola, ella se quedó cabizbaja y él no necesitaba preguntarle el motivo porque lo sabía. Hiyori tomó una bata y se dispuso a ir a bañarse siendo observada por el rubio.

—Adiós mi vida, iré a pasear un rato por ahí— dijo encogiéndose de hombros, no le diría que iría a arreglar cierto asuntillo porque de seguro lo detendría. Cerró la puerta tras de sí y escuchó el primer reclamo de su linda y calmada novia.

— ¡No me digas mi vida, imbécil!

Continuara…

u.u dejando de lado la confesión de Shinji el cap fue un poco triste pero prometo que mejorará…mm no en el cap que viene pero sí en el próximo ;D

Si quieren saber cómo sigue denle click al botón que dice Review ;D

Ja-ne! n.n/