¡Ohaio gotai masu minna!
Espero que estén bien :3… no me maten…ok, mejor sí, me ayudarían en algo e.e xDD
Quisiera agradecer a cristal12 y Sebas-nii-kid-kun, muajajajaja te invente nombre XDDD por dejar review; y por decirme tu opinión aunque no me dejaste review 3.3U niño poco-tecnológico -3-U xD bueno, al menos lees :D xDDD
¡No lo revisé, así que los dedasos me los señalan, onegai! XD
Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen. La historia es de mi pertenencia, no hagan plagio porque los voy a perseguir y asesinar 3.3 XDD ok, no :3 enjoy…
Las penumbras del corazón
Capítulo 4: Decisiones dolorosas de los corazones destrozados
Matsumoto Rangiku siempre se creyó una gran casamentera, creía fervientemente en su "don" para unir a la gente aunque no lo utilizaba a menudo. Tal vez su don si existía pero no le había hecho caso, sólo se había dejado guiar por su fuerte tristeza o depresión que hacía mucho que pasaba.
Se volteó disimuladamente para ver el estado de su capitán. Se sentía sumamente culpable, aunque ella sólo había sido el detonante de todo ese problema. Veía con tristeza lo que había tratado de evitar. Se reprendió una y mil veces al verlo así de deprimido y triste, cosa que él no demostraba a simple vista pero ella no era ninguna tonta como para no darse cuenta.
Hitsugaya estaba sentado en su escritorio "haciendo" su papeleo diario, su temple estaba serio y frio, ignoraba que Rangiku conocía sus sentimientos ya que su mente divagaba en aquel rechazo que había recibido el día anterior…eso, no se suponía que debía ser así. Apretó con frustración la lapicera en mano y la partió a dos intentando descargarse.
—Capitán, esta noche Karin regresa— el silencio no se hizo de rogar al igual que el frio en esa sala, Matsumoto cerró sus ojos temerosa al darse cuenta de su error. Con su brazo Toushiro barrió con todo lo que había en la superficie del escritorio, en un ataque claro de ira para luego sostener su cabeza con ambas manos.
—Fuera— ordenó fríamente, Rangiku sabía que él no debía estar solo pero tampoco debía darle una razón más para congelarla viva. Atinó a obedecerle y salir disparada del lugar.
Ya afuera largó un largo suspiro y se recargó en la puerta de la oficina —Gin hasta tú dirías que soy una tonta ¡Lo arruiné todo! — dijo escuchando como el de cabellos blancos descargaba su ira contra todo lo que había dentro de esa oficina.
Le dolía todo aquello, la verdad era que ella aún quería a Momo pues era una de sus mejores amigas, entonces ¿Por qué la abandonó y prácticamente la reemplazó? Pues era sencillo, en su cabeza: Si Hinamori estaba lejos, Hitsugaya dejaría de sufrir y su corazón no se rompería como el de ella. Pero se equivocó, ahora no solo lo tenía con el corazón hecho mil pedazos y si no que no tenía ni idea de cómo hacerle entrar en razón a Momo, no podía ser egoísta y desconsiderada, y sólo hablarle cuando quería algo. ¡Era una estúpida! ¿Cómo no se dio cuenta de que el amor cura las heridas? Desde un principio debió hacer de cupido para ellos y no con alguien que en un principio ni ella conocía bien. Aunque debía admitir que le había tomado un gran aprecio a la hermanita del Kurosaki.
—Capitán, ahora lo haré bien— dijo decidida con un puño en alto, con un par de shumpos llegó al quinto escuadrón…primero una disculpa y después a perdonarse como verdaderas amigas…luego lo importante: hacerla entrar en razón. Estaba a punto de llamar cuando escuchó una pequeña conversación desde dentro.
— "¡Lo tengo!" — gritó eufórico el capitán de esa división, bien no era raro saber que Hirako era muy animado pero sus siguientes palabras la desconcertaron — "¿Lo estás pensando?" — ¿Pensar, qué debía pensar? Todo eso le estaba dando mala espina.
—"Sí, ya lo decidí"— estaba intrigada pero no debía interrumpir.
—"Déjame una sugerencia de tu reemplazo"— a Rangiku se le pusieron los ojos en blanco ¿Un reemplazo? ¿Hinamori se iba? Su sorpresa no pudo durar mucho ya que sintió los pasos apresurados de Hirako y se tiró desesperadamente tras unos arbustos. Esperó a que el capitán se vaya pero este parecía no querer hacerlo hasta que al fin desapareció.
—emm…. ¿Vice-capitana Matsumoto? —un segador que pasaba por esos lares se sorprendió al verla espiando y luego ocultándose, primero iba a irse pero después decidió preguntar — ¿Se encuentra bien?
—Fui descubierta— pensó levantándose y sonriéndole falsamente —Claro, solo se me había caído…algo pero ya lo encontré ¿Ves? — dijo "enseñándole" el objeto, claro que él no lo vio porque fue muy rápida. Sin más que hacer ahí y sin querer cuestionar a un superior se retiró del lugar. Y sin monos en la costa Rangiku se adentró en aquella oficina para hablar con la chica durazno.
Al entrar notó que había muchos cambios, como las paredes rotas o selladas, un sillón y una decoración muy al estilo del mundo humano. — ¿Qué se te ofrece? — la voz dulce de Hinamori ahora se notaba apagada y monótona, y se complementaba con la sonrisa más falsa que la joven pudiera enseñar. No era que la visita de la rubia le desagradaba pero aún estaba dolida porque ella la había dejado de lado cuando más la necesitaba.
—Hinamori quería disculparme contigo…verás mi capitán realmente te ama, Karin es una buena chica y muy joven así que no sabe cómo manejar sus sentimientos. Acepto la culpa, yo fui quien la motivo a declarársele a mi capitán por favor no te enojes con él— suplicó viendo la indiferente expresión de la durazno.
— ¿Algo más? — Fue su seca respuesta, guió su vista hacia el papeleo antes de continuar —Si eso es todo ya puedes irte, acepto tus disculpas.
—Todo el Seretei sabe que amas a Hitsugaya y ahora lo estás haciendo sufrir como nunca antes ¿Por qué haces esto? — preguntó la mayor seriamente.
Hinamori agachó su mirada, desapareciendo sus ojos tras su flequillo al oír esas palabras —Lo hago por él— respondió sin levantar la vista —Debe olvidarme para poder ser feliz…debe continuar— dos gotas saladas cayeron encima de los papeles —Toushiro merece a alguien mejor que yo…disculpa— dijo levantándose y saliendo del lugar con prisa.
Matsumoto estaba boquiabierta, ahora ya tenía la confesión de Momo pero se le escapo el pequeño detalle de preguntarle por la conversación que había escuchado anteriormente, pero su reatsu ya se sentía a lo lejos y no era buena idea seguir hostigándola. Ahora su misión era encontrar a su capitán para contarle lo que había "descubierto" sobre su ex-mejor amiga.
Su casa no quedaba muy lejos así que ese fue su refugio escogido. Al llegar cerró todo evitando que los últimos rayos de sol entrasen y nadie la moleste. Se encerró en su cuarto y se abrazó con fuerza a la almohada —Esto es lo mejor…esto es lo mejor para Toushiro— repetía una y otra vez entre sollozos cortados.
Al día siguiente de la confesión de su amigo de la infancia, tomó una decisión: ella lo amaba, suficiente como para dejarlo ser feliz al lado de alguien más.
—Capitán Hirako ¿Podemos hablar? — preguntó apareciendo en la oficina de este.
—Claro duraznito, dime— dijo aun con la vista en el papeleo hasta que vio la insignia de teniente enfrente de él.
—Renuncio a mi puesto como teniente y shinigami de los trece escuadrones de protección— la voz segura que usaba no era muy propia de ella, así que se vio obligado a prestarle atención.
— ¿Esto es por Hitsugaya? — pregunto clavando su mirada en ella.
—Sí— susurro dejando su insignia encima del escritorio ¿Para qué mentirle a Hirako? Después de todo sabía que él no andaría correteando por todos lados divulgándolo.
—Te daré tres días— dijo volviendo su atención al papeleo —Para que lo pienses mejor.
—No necesito esos tres días— espetó molesta, ella quería irse de ese lugar lo más pronto posible porque si se quedaba…era probable que su opinión cambie.
—Entonces debiste haber pensado mejor tu respuesta— Shinji se levantó, tomo la insignia y se la colocó nuevamente en su brazo —Serás mi teniente por tres días más y si quieres después arreglaré con el viejo comandante para que te saquen del Gotei, pero debes pensarlo ¿Si?...si te vas que sea por ti, no por alguien más... ¿Qué te diría Hiyori? — preguntó poniéndose en pose pensativa.
Estaba preocupada por todo esto, no sabía si aceptar o no, ella tenía planeado que le diga "bien, vete" y escapar de ese lugar lo más rápido posible pero ahora…—Acepto— contesto en un susurro.
— ¿Qué? no te escuche—dijo Shinji poniendo su oído cerca de su boca.
—ACEPTO— grito dejándolo con un gran zumbido aturdidor en su oído izquierdo.
—Bien, tomate el día para pensarlo mejor y mañana comienza a trabajar, no te daré tus últimos días de vaga— dijo golpeando un poco la zona afectada para ver si el molesto ruido desaparecía — y procura decírselo a tus amigos— el rubio volvió a su escritorio y siguió con lo que hacía mientras ella salía del lugar rumbo al tercer escuadrón.
— ¿Hiri? — preguntó abriendo un poco la puerta de la oficina de su amiga, pero sólo encontró a Kira, quién le sonrió amistosamente.
-Mi capitana no está aquí ¿Quieres que te ayude a…?— antes de terminar el teniente achinó sus ojos y la miró confuso —Hinamori ¿Estuviste llorando?
La chica durazno agitó sus brazos de un lado a otro negándolo y cambió "disimuladamente" el tema —Sabes…estoy organizando una gran cena para mañana y estás invitado ¿Vendrás verdad?
—Claro— respondió desconfiado, ella sólo cambiaría el tema porque no quería decirle que sí.
—Entonces nos vemos mañana— y acto seguido cerró la puerta bruscamente.
La habitación quedó en silencio y Kira estaba pensativo, miraba el papel en su mano era el último y no le prestaba atención por lo ocurrido anteriormente. Dio un pequeño salto por el susto que se pegó al escuchar la puerta chocar contra la pared, elevó temeroso su vista…era…era…Hiyori enojada.
—Vete— dijo Hiyori entrando junto con Momo.
—Sólo me falta u-uno— tartamudeó nervioso al verla con cara de asesina serial.
— ¿Me estas cuestionando? — preguntó amenazante mostrando un puño y miles de gotitas se formaron en la nuca del rubio y salió sin más del lugar.
Una vez solas, Hiyori miró severamente a su amiga, la había encontrado en el camino y la muy tonta le soltó todo de una —Ahora déjame ver si entendí— se cruzó de brazos y se dejó caer en el sofá siendo imitada por Hinamori — ¿Te iras del Seretei porque el décimo idiota te dijo que te amaba?
—Sí… ¡Ay!— grito al recibir un fuerte golpe por parte de su amiga —Hiri es lo mejor para ambos, debe olvidarme así puede vivir feliz con alguien que si lo merezca, como Karin, ella también lo quiere— dijo esto último con un nudo en su garganta.
—Sí serás, ¿Te das cuenta de que dijiste para ambos y solo lo mencionaste a él? No seas tonta Momo, no puedes irte por alguien así...es mas no entiendo por qué carajos no le dijiste que tú también lo amas— Hiyori la miró sin entender, muchas veces Momo le había dicho que ella amaba con todo su corazón y alma a ese estúpido cascarrabias, ¿Y ahora le venía con esto?
—Pues...porque...porque sí, esta es mi decisión ¿Qué importa si no es por mí? Yo quiero hacerlo, y necesito que me apoyes—dijo Hinamori tomando las manos de Hiyori poniéndola nerviosa.
—Está bien, te apoyo… por suerte tienes tres días...espero que cambies de opinión aunque ¿No lo harás cierto? — Dijo viendo como su amiga asentía — ¡Más te vale mandarme tu dirección para poder visitarte! ¿Entendiste? — se soltó y la señaló amenazante mientras Momo reía.
—Claro Hiri...mañana hare la "cena de despedida" donde le diré a todos que me voy, ¿Vendrás? — preguntó casi en suplicas.
La rubia se negó, no quería ir con esos tres inútiles. Así que arreglaron para encontrarse ellas ese mismo día y los demás en otro, así todos estarían felices…más bien no le dejó opción.
—Aún falta dos horas para la cena— dijo secándose las lágrimas —Me pegare un baño—dicho esto se levantó y dirigió sus pasos a ese cuarto —Toushiro— susurró pegando su cuerpo al marco de la puerta, debía decirlo. Su corazón, ya estaba roto, pero si no lo decía ni siquiera le quedaría un pedazo —Yo también te amo— se quitó un gran peso de encima con esas simples palabras, pero dolía, dolía el saber que le correspondía pero no debían de estar juntos.
La noche ya había caído bañando al Seretei con una hermosa luz de luna, el reloj marcaba las nueve de la noche y la única pregunta que se hacía era ¿Dónde demonios se había metido su capitán? Matsumoto lo busco como loca en todos lados, no estaba en su oficina, no estaba entrenando, no estaba en ninguna azotea, incluso lo busco en los bares ¡pero nada! Ya se estaba desesperando pero no le quedaba más, iría a su casa y lo esperaría en la puerta, el revelarle algo tan importante de seguro redimiría, aunque sea un poco, su error.
Miró las estrellas y se quedó pensativa ¿Y si Hinamori tenía razón? ¿Y si lo mejor era que él sufriera para después ser feliz? Negó de cabeza mientras le sonreía melancólicamente a la nada —No...yo aún amo a Gin a pesar de que sé que está muerto, Hinamori mi capitán jamás te olvidará, y ambos se aman así que estas equivocada— al darse cuenta de que hablaba sola rió por lo bajo antes de irse al hogar del joven prodigio.
Detrás de una columna, escuchando todo, estaba recargado el capitán de la décima escuadra, estaba muy sorprendido de todo lo que oyó ¿Olvidarla? ¿Hinamori quería que la olvide? No le importaba si era egoísta, no le importaba si no pensaba en los sentimientos de ella pero jamás la dejaría y no sabía cómo, pero se lo demostraría. Tal vez el regalito que le había dejado funcionase...
La teniente del 5 se dirigía a su hogar con una gran sonrisa, después de haber cenado con Hiyori y sorpresivamente con Shinji, se enteró que ahora eran pareja, ella se emocionó mucho pero a su amiga no le pareció que su novio le robara contar las buenas nuevas, pero no lo golpeó. Ya eran las diez y había insistido en marcharse para dejarlos disfrutar de esa hermosa noche.
—Ya era hora, se ven bien juntos— hablaba sola y hacía expresiones divertidas con sus mano, la noticia la había alegrado y alejado un poco de su tormento. Antes de dormir se quedó encima del tejado de su división y miro el paisaje, todo el Sertei estaba calmo, algunos vigilantes pasaban y la brisa se sentía bien. Las estrellas adornaban el cielo donde la luna se mostraba grande y ni una nube irrumpía en la vista. Después de un rato de quedarse mirando el lugar el frio comenzó a hacer efecto en sí y se marchó a su casa. —Mañana será el último día... ¿Cómo se los diré a los chicos? Espero lo tomen bien—decía para sí preocupada por las futuras palabras de sus amigos. Miro extrañada un gran paquete envuelto enfrente de su hogar — ¿Me habré confundido? — pensó acercándose y en efecto estaba enfrente de su hogar. Se introdujo en su casa y lo abrió emocionada para ver de quien era pero sobretodo qué era.
Una vez que se desasió de toda la envoltura sus ojos se abrieron desmesuradamente al ver a un gran dragón blanco con ojos celeste enfrente suyo, media mitad de su cuerpo y en una de sus patas tenía un corazón mediano que decía "te amo". Su sonrisa se acrecentó, ya sabía de quien era. Tomo una tarjeta que estaba en la otra pata y la leyó.
"Momo, lo recuerdas ¿Verdad? Espero que aun te guste y que vuelvas a hablarme o aparecerán muchos más de estos en tu puerta.
Atte.: Hitsugaya Toushiro"
Rio bajo y miro felizmente al gran peluche, lo abrazo contenta y dolida al mismo tiempo. Eso no era olvidarla —Claro que aún me gusta Shiro.
En el centro del primer distrito Rukon muchas personas iban y venían, compraban, vendían y muchos robaban. Entremedio de todo el tumulto de gente dos niños llevaban algunas bolsas con comestibles, sólo el niño ya que la otra sólo caminaba a su lado. Hablaban animadamente y eran ignorados por la mayoría de los adultos que al no verlos casi los empujaban. En una casa-negocio se veían miles de peluches, pero solo uno, llamaba la atención de la pequeña.
—Shiro, Shiro mira qué lindo— decía una niña de cabello violáceo y grandes ojos chocolate sacudiendo a su acompañante, un niño de pelo blanco y ojos turquesa.
—Moja-camas deja de molestar, no puedes pagarlo— rechisto y vio su mirada de perrito abandonado —No va a funcionarte Momo, yo tampoco cuento con mucho dinero.
—Pero yo lo quiero— dijo con pequeñas lágrimas en los ojos y el chico miro furioso a ese tonto peluche, un dragón blanco con ojos celestes.
— ¿Qué tanto le ves? Ni siquiera lo podrías cargar, mira tengo para comprarte ese oso si quieres— propuso señalando un pequeño peluche.
— ¡No! — dijo la pequeña Momo inflando sus cachetes y comenzando un berrinche —Quiero el dragón, quiero el dragón, ¡Quiero el dragón!
—No, vámonos— respondió cortante, no cedería por nada pero no recibió respuesta — ¿Momo? —miro a su lado y la niña había desaparecido, era obvio a donde. Dio un largo suspiro y se recargo en un muro a esperar que saliera. — ¿Cuánto estaba? — pregunto después de diez minutos de espera.
—Bastante— dijo algo desilusionada.
—Olvídalo Moja-camas— sentencio el niño albino sacándola de ese lugar. La niña solo se dejó llevar viendo como cada vez se alejaba más de su amado peluche pero ¿Qué podía hacer? No tenía dinero para pagarlo. Miró por última vez ese lindo dragón, disimuladamente Hitsugaya también lo hizo…alguna vez se lo compraría.
—Tal vez...debería despedirme de él— dijo observando el dragón — ¿Tu qué opinas? — preguntó infantilmente al peluche, el cual guardó silencio —Hoy dormirás conmigo— dijo cargándolo a su habitación.
Hitsugaya que miraba esa escena desde el tejado de enfrente sonrió al verla feliz con ese tonto dragón. Si eso la hacía feliz la llenaría de inútiles peluches gigantes, flores, chocolates, lo que ella le pidiera o que él sabía que le gustaba. Lástima que ella no había encontrado el segundo regalo que llevaba el dragón, pero ya lo haría. Su sonrisa se borró al recordar las palabras de su teniente, ella quería que él la olvidase pero dentro de esa dolorosa declaración tenía algo de esperanza puesto que ella no había dicho "quiero olvidarlo". Pero otra cosa le estaba molestando y era que Matsumoto había dicho "ambos se aman".
Decidió dejar de pensar en ello, al día siguiente iría al encuentro de la durazno y ambos tranquilos aclararían todo, si ella le pedía que la dejara en paz, aunque le doliera, lo haría pero primero intentaría que cambiar su opinión. Llegó algo cansado a su casa, sabía que no podría dormir, como la otra noche, pero no tenía otra opción. Se encontró con su teniente en la puerta de su hogar que lo miraba reprochante.
— ¿Dónde te habías metido? — bien, estaba claro que Matsumoto no lo trataría de usted, en ese momento ella parecía su madre en vez de su teniente.
—Háblame como corresponde Matsumoto…
—Hinamori está planeando irse de aquí— comunicó seriamente ignorando el anterior reclamo del joven, al ver la cara de shock del albino prosiguió —Sé que no debía pero escuché una conversación que tuvo con el capitán Hirako, y…ella…está planeando irse del Seretei.
—Hasta mañana Matsumoto— dijo el joven prodigio ingresando a su hogar dejándola totalmente confundida.
— ¡Capitán…!— no terminó de hablar cuando Hitsugaya ya había cerrado la puerta ¿Qué significaba eso?
x-x-x-x-x
La voz enojada y potente de Yammamoto resonaba en esa mañana por toda la oficina del primer escuadrón. El motivo: la llegada tardía de ciertos shinigamis. Una vez terminada su reprimenda ambos se retiraron con una reverencia agradeciendo que ese castigo ya hubiera terminado.
—Que viejo cascarrabias, sólo nos ausentamos dos días y aquí no pasa mucho— dijo Ichigo aburrido por todo el tiempo que perdió en ese lugar.
—Aja.
— ¿Estas enojada? — preguntó ante la seca respuesta de la enana.
—No, ¿por qué lo dices? — dijo sin mirarlo y apresurando su paso.
—Pues, anoche no me abriste y tu querido hermano casi me mata, así que supongo que te enojaste anoche… ¿Qué pasó y qué tengo que ver yo? — preguntó sin rodeos, se habían separado y luego de cierto acontecimiento fue a buscarla pero ella no quería hablarle ¿Qué demonios había sucedido?
—Tu dime— las cortantes respuestas de Rukia lo estaba exasperando.
—Oye Rukia, no sé por qué estas enojada pero si hice algo...
—Entonces es tu problema, no el mío, no me interesa lo que hagas y ahora ¿Por qué no vas a tu división? Ya faltaste mucho, aunque no creo que seas de mucha utilidad— las palabras de la menor Kuchiki estaban cargadas de indiferencia y desprecio.
—Rukia— Ichigo tomó su mano impidiendo que se alejara — ¿Qué te sucede enana?
—Nada— dijo zafándose —adiós Ichigo— dijo desapareciendo con un shumpo, ahora sabía que nada andaba bien, no le había gritado por llamarla enana ¡Eso era una señal del fin del mundo!
—demonios ¿y ahora que le pico? Maldición si sigue así no le podre decir nada, tal vez Renji sepa algo después de todo ellos se verían anoche— pensó cambiando su rumbo a la sexta escuadra. Sólo esperaba que Kuchiki no lo matara, al igual que la noche anterior.
—Hola Byakuya— saludo sin mucho recato y el noble lo fulmino con la mirada, primero irrumpía en su casa y ahora en su oficina —oye Renji ¿Sabes qué tiene Rukia? — capitán y teniente lo miraron con algo de cansancio, Ichigo a veces era muy desatento.
—Todavía no hable con Rukia pero ya que no tiene una sonrisa hoy algo me dice que es porque eres un idiota— respondió Renji molesto.
—pero si no hice nada— dijo rascándose la cabeza y el pelirrojo se paró de golpe.
— ¡Ese es el punto idiota, jamás haces nada!
—Mierda cierto que a Renji le gusta Rukia, pero tampoco para ponerse así— pensó enojado.
—No sé por qué mierda quiere estar contigo, eres un maldito idiota que no la merece— dijo dolido al recordar su antigua confesión —ella es perfecta, es hermosa, es fuerte, es comprensiva, es valiente, aunque también es algo mandona y temperamental— estaba algo perdido describiendo a la pelinegra que no vio el ceño fruncido del capitán y el aún más fruncido de Ichigo. No le gustaba que alguien más hablara de ella, Rukia "era" suya y no le gustaba nada que el pelirrojo hablara así de ella.
—oye Renji sé que te gusta pero ya deja de hablar de ella porque si no te romperé la cara— estaba celoso, mucho —y sí la merezco cara de mandril, más que tu...tuviste mucho tiempo así que ahora no te quejes— se dio la vuelta y se dispuso a irse pero una mano en su hombro lo detuvo — ¿y ahora que...? — no pudo terminar porque al darse vuelta recibió un buen golpe en la mandíbula que lo arrojo al piso.
—Tu, pedazo de basura no la mereces— sentencio el pelirrojo mirándolo superiormente — ¿Quieres saber por qué Rukia esta así? ¿Por qué no le preguntas a tu chica?...oh, tal vez no sabes a quien me refiero porque de seguros tienes a muchas— Ichigo sólo lo miraba entre confundido y molesto, ese idiota no sabía lo que decía.
— ¡Anoche Rukia fue por ti y te vio besándote con otra!— grito furioso.
Los ojos miel se abrieron de par en par, no, todo menos eso —No es lo que parece, la chica con la que me vio…
— ¡Rukia no es una más imbécil! —le grito propinándole otro golpe al rostro pero Ichigo lo esquivo y le dio un rodillazo en el estómago, antes de poder articular alguna palabra Renji ya estaba encima de él dándole buenos golpes e Ichigo solo atinaba a defenderse, hasta que la oportunidad se presentó. Con una patada se lo quito de encima y lo atrapo por la espalda inmovilizándolo.
—Sé que Rukia no es una cualquiera, lo que vio anoche no es así...Riruka es mi ex novia, nada más. Rukia no vio todo claramente eso es lo que pasa— confeso Ichigo y recibiendo un cabezazo por parte del de tatuajes. Renji trató de golpearlo pero Ichigo atrapó su puño.
—Tranquilízate Renji, con esto no ganas nada— lo soltó con furia consumida, ambos eran dos leones encerrados en la misma jaula, se miraban a los ojos con recelo, ambos peleaban por el amor de la Kuchiki. Uno rechazado y el otro tachado de su vida. Ichigo volvió a iniciar la pelea, no pensaba irse y dejarlo a Renji como ganador, era una feria de golpes, patadas y piñas que volaban. Después de unos momentos se separaron agitados, Ichigo con un corte encima de su ceja izquierda y Renji con un hilo de sangre saliendo de su boca... —No creas que vas a ganarme— dijo Renji escupiendo sangre.
—No lo creo, lo sé— respondió altaneramente Ichigo.
Entre medio de esa pelea, hasta el momento en silencio, se encontraba el noble Kuchiki viendo a los pretendientes de su hermana. Él más que nadie había visto a Rukia suspirar de amor por Ichigo y le tenía rencor a este ya que debió calmar a la Kuchiki menor, que era un mar de lágrimas, la noche anterior. Vio como otra pelea se formaba, ya no lo toleraría. Esa peleíta había destruido mitad de su oficina y ahora con zampakutos de seguro no quedaría nada en pie.
—Dispérsate— ambos shinigamis quedaron estáticos con un puño en la mejilla del otro mirando al noble con nerviosismo —Sembonzakura.
Dos fuertes gritos se escucharon desde el interior de la oficina del sexto escuadrón. En el interior, Byakuya guardó tranquilo su zampakuto para seguir con su papeleo, Renji limpiaría todo después. Porque si alguien rompía esa oficina iba a ser él y nadie más, un muy pesado estrés se le vino encima al tener que reconocer que alguno de esos dos temperamentales shinigamis sería, en algún futuro, su cuñado.
En el suelo ambos shinigamis estaban K.O. al haber recibido de lleno los pétalos de Sembonzakura —Habla con ella— dijo Renji levantándose junto con Ichigo quién asintió y ambos se sonrieron antes de que el de cabellos naranjas se marchara del lugar en busca de la Kuchiki.
El tercer escuadrón era un desastre, claro para el capitán enfermizo había una pantalla de tranquilidad, pero afuera de su oficina Rukia tenía a todos los segadores entrenado, haciendo el papeleo, llevándole cosas al enfermizo capitán, limpiando o haciendo algo que no fuera descansar. En uno de los pasillos que daba al jardín de la división Kiyone y Sentaro se tomaron un merecido descanso, a ellos le había tocado la limpieza ¡Jamás pensaron que el lugar era tan grande!
—Kiyone ¿te puedo contar algo? — dijo el hombre con algo de duda si hacerlo o no, pero debía contarlo no podía guardárselo para él o sufriría un colapso.
—Si vas a hablarme de tus problemas en la cama, no…pero si es otra cosa, claro— el oficial ignoró lo dicho por la Kotetsu y se acercó a ella, cómo si le diría un secreto.
—Veras el otro día me tocaba el turno noche, pero me escapé y me fui al bar con Iba e Ikkaku, y estaba por eso del noveno escuadrón cuando los vi…
Desde el suelo un ebrio Sentaro observó a su superior saltar por los techos y aterrizar algo cerca de allí. Iba a irse pero la curiosidad lo consumió y antes de ser notado se escondió detrás de una viga. Vio como la shinigami inspeccionaba la oficina del noveno escuadrón pero al parecer no encontró lo que buscaba y se fue, sabía que estaba mal pero de todos modos la siguió.
Ambos llegaron a las habitaciones de esa división y vio como Rukia se le acercaba con velocidad así que salto al techo más cercano en busca de un refugio más eficiente, la vio esconderse ¿pero de qué? Se preguntaba, en eso sus ojos inspeccionaron el lugar y encontró al capitán del nueve hablando con una chica que no vestía el uniforme shinigami sino un vestido negro corto, con un detalle blanco en el busto al igual que en sus manos, un sombrero también negro que cubría sus orejas, y botas altas, sus ojos eran rojos y su cabello rosa oscuro. Paro el oído, al igual que la Kuchiki menor, para ver que se traía entre manos el de orbes miel.
—No creí que vendrías hasta aquí— el de ojos miel no la miraba, parecía incómodo y como no estarlo con una loca que cargaba una casa de muñecas —Siento eso— dijo señalando el juguete.
—No te preocupes ya encontrare otro shinigami-humano a quien darle este poder— ambos sonrieron y ella se le acerco —Pero otro como tú no encontrare jamás, fuiste muy malo al ir al mundo humano y no pasar a visitarme pero como sabes, no puedes controlar tu reatsu muy bien y como tenía cosas que hacer pospuse nuestro encuentro...pero te fuiste- dijo golpeándolo —y me hiciste venir ¡Que poco caballero! — le grito en la cara.
—Riruka lo nuestro…
La de ojos rosas se acercó peligrosamente a sus labios haciéndolo callar. Rukia no quería mirar más, él había dicho "lo nuestro" y eso se repetía en su cabeza, aunque sabía que él no había detenido su vida no sabía que había tenido una relación formal. Hasta había ido a la casa de Inoue y ella le dijo que no había tenido novia ¿Entonces lo de ahora era un romance secreto que tuvo Ichigo?
"—Estaba ahí nomás y no se dignó en darse la vuelta para ver el resto ¡Eso se llama estupidez!— dijo con molestia Sentaro.
—oye cuenta, no divagues— ordeno Kiyone que había sacado, de quien sabe dónde, un bol de palomitas"
El capitán la apartó bruscamente —Riruka amo a Rukia, tú lo sabes, te lo dije esa misma noche y te aprovechaste.
—Lo siento, en serio— dijo la chica sonriéndole de medio lado —es que estas muy bueno— dijo riendo —y te alegrará saber que no vine por "eso" sino— dijo buscando en su bolsillo —que vine a darte esto.
—Mi insignia de shinigami sustituto— conversaron un rato más, Sentaro no entendía casi nada porque no conocía quién era Yukio, ni qué era el grupo Xe…Xes, bien eso no importaba de todas maneras no sabía qué era. Ese parecía un encuentro de amigos más que de pareja, una vez que la chica se fue el capitán comenzó a caminar apresuradamente…
—Lo seguí y solo pude ver como Kuchiki le cerraba la puerta en la cara y luego Ichigo subía por la ventana, pero era la equivocada y salía el capitán Kuchiki, fue muy divertido— dijo Sentaro tomando nuevamente su escoba y levantándose. Kiyone se quedó sentada un rato más procesando toda la información, luego se paró y vio a su compañero de pelea con una gran pila de polvo, ambos sonrieron divertidos.
— ¡Guerra de mugre!— gritaron comenzando a ensuciar ese lugar más de lo que lo habían limpiado.
—Oigan, ustedes dos—una voz les helo la espalda y giraron con temor —Ahora además de esto limpiaran cada una de las tejas de la división— ordeno Rukia con el mismo tono que su hermano. Era injusto que descargara su ira contra sus subordinados pero era que no se daba cuenta, ambos oficiales asintieron resignados y comenzaron a barrer.
—Rukia— la voz de Ichigo hizo que los oficiales se miraran entre sí y corrieran en un sálvese quien pueda dejando a ambos shinigamis solos —Lo que viste ayer…Riruka y yo no tenemos nada, teníamos algo pero ahora ya no…yo la rechacé anoche.
— ¿Eh? — Rukia no entendía nada, procesando…Riruka era la chica con la que lo vio la noche anterior, ella quería volver pero él le dijo que no…— ¿Por qué?
—Pues en una relación no tiene por qué haber secretos— dijo agachándose y proporcionándole un casto beso.
Ella se quedó sumamente roja, más bien bordó, no sabía qué decirle. Su enojo había sido cambiado por vergüenza, por haber pensado mal de él. No podía articular palabra alguna sólo se quedó ahí estática, mirándolo sin saber qué hacer. Ichigo estaba en casi la misma situación que ella, creyó que la Kuchiki hablaría pero en vez de eso se quedó callada ¿Qué hacía? Que alguien le dijera porque para esos temas no entendía nada.
—Te quiero Rukia…mucho— dijo mirando directamente a sus ojos y sonriéndole sinceramente.
—Yo también te quiero tonto.
—Lo siento, no soy muy cursi— dijo rascándose nervioso su cabeza. Rukia sonrió y lo abrazó fuertemente, estaba feliz ¡Él la quería! Nada podría arruinar ese momento además ella no se había enamorado de él por ser cursi, la verdad era que nunca lo había visto cursi. Sintió como el de cabellera naranja la tomaba por la cintura, ella despegó su cabeza de su pecho y sus miradas se cruzaron, el espacio entre ellos se fue acortando cada vez más hasta quedar nulos pudiendo fundirse en un apasionado beso.
Desde las sombras Renji miraba dolido y a la vez feliz por ella. Tal vez ellos si tendrían un buen futuro juntos y sino…ahí estaría él, no, eso era broma. Sólo estaría ahí para cuando alguno de ellos lo necesitaran después de todo ambos eran dos buenos amigos de él.
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—Le digo, no le digo, le digo, no le digo... — Hinamori estaba encerrada en la oficina con una canasta de flores, una vez terminada su tarea vería que iba a hacer con respecto al joven prodigio y luego terminaría sus deberes, su infantil decisión quedo en silencio al ver la puerta abrirse bruscamente y unos orbes turquesa mirándola enojado desde esta —Capitán Hitsugaya—pronunció con la mayor indiferencia posible levantándose del suelo —Supongo que viene por lo de ayer, gracias por…
— ¿Es cierto? —preguntó el albino sin moverse de su lugar.
— ¿A qué se refiere? —en un segundo la imagen de Toushiro desapareció de su campo visual y apareció enfrente de ella, tomándola por las muñecas bruscamente y estrellándola contra la pared más cercana.
— ¿¡Es cierto!? — repitió mirándola con tristeza, frustración, ira, preocupación, culpa...
—Suéltame, no entiendo a qué te refieres— dijo Hinamori al borde del llanto por la actitud del capitán.
—Dime que no es verdad...dime que no te iras— dijo el peliblanco aflojando un poco su agarre pero aún sin soltarla.
Hinamori calló, quería decírselo pero las palabras no le salían, tal vez ni ella llegaba a creérselo, tal vez no quería irse después de todo. El no poder decírselo era la primera prueba de aquello pero se mantendría firme en su decisión, el mayor tiempo que pudiera —Es verdad— contestó mirándolo fijamente. Hitsugaya buscó en su mirada un deje de mentira, no lo encontró, pero sí encontró duda en su voz.
—No te vayas…Momo si cometí un error al confesarme entonces olvídalo, volvamos a ser amigos como antes pero por favor no te vayas, tu eres mi razón de existir, el sólo verte cada día me da la fuerza para seguir adelante…si te vas, me iré contigo. Lo siento si soy egoísta pero es así, aunque tú me odies yo te amo— dijo suavemente pegando sus frentes viendo como los ojos de la durazno se cristalizaban.
—Shiro…yo quiero que seas feliz— dijo aprovechando la poca fuerza del albino para escaparse de sus brazos.
— ¿Cómo quieres que lo sea si te vas? Momo…— Toushiro ya no sabía cómo hacerla entrar en razón, estaba decidida a dejarlo pero sin ella él no existía, todo su mundo se vendría abajo. Ser shinigami no significaba nada si ella no estaba a su lado.
—Shiro... — al menos ese ridículo apodo lo llenaba de calma —mereces saberlo, yo…yo te...
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—Los días de invierno parecen primavera a tu lado— Hiyori frunció un poco el ceño dándole a entender que no le gustaba para nada su cursilería —Al menos no nieva tanto.
—Al fin dijiste algo sensato— la rubia miraba el pacifico cielo celeste adornado por algunas nubes, hasta que le rostro de su ahora novio le tapo la vista. Iba a replicarle cuando el capitán del cinco le robo un casto beso y luego volvió a recostarse a su lado encima del tejado de la división tres — ¿P-p-pero que mierda te crees que haces?- pregunto Hiyori con la cara encendida, a saber si era de vergüenza o furia.
—Bese a mi novia— respondió un divertido Shinji, ahora tenía más formas de molestarla y lo mejor era que desde que se habían vuelto pareja, ella no lo golpeaba...mucho.
Ella no le contestó, era gracioso que le molestase y a la vez le gustasen las estúpidas reacciones del rubio, a gatas se recostó sobre el pecho de Shinji — ¿Cómoda?
—Eres un imbécil— respondió sonrojada. Si antes tenían confianza ahora ni hablar.
—Amas a un imbécil— dijo divertido el rubio recibiendo un codazo en su estómago, la abrazó para ambos quedarse ahí. Nunca se habían sentido tan bien en su vida, antes ellos estaban cerca pero lejos del otro y ahora al fin podían decir que estaban cerca del otro…porque sus corazones estaban unidos hace mucho pero el orgullo de ambos creaba un gran muro que ambos escalaron con el tiempo para poder estar juntos, para que el momento que ahora vivían fuera realidad.
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—Yo te amo— dijo Hinamori viendo la mirada confundida del capitán y antes de que se le acercase prosiguió —Si tú también me amas, por favor...déjame ir.
Él no dijo nada, sólo agachó su mirada para no verla partir. Estaba confundido, si por amarla debía dejarla ir entonces la odiaría para siempre estar a su lado. Tal vez después de esto ella no se iría pero de algo estaba seguro si ella lo amaba, cuando estuviera lista, volvería. Al menos eso quería creer porque era el único consuelo que su corazón tenía.
La chica durazno llegó echa un mar de lágrimas a su habitación. El sólo hecho de estar cerca de Toushiro había echo su corazón latir a mil y con sus palabras, cargadas de tristeza y amor, creó una gran calidez en su interior, eran las palabras más lindas que él le había dicho y ella se fue, no podía creérselo. Era el medio día y ella había prometido quedarse hasta la noche, pero no podía, si se quedaba era más que seguro que iría corriendo a los brazos de su amigo de la infancia a repetirle que lo amaba y suplicarle que nunca la dejase ir. Pero no quería eso, quería que él pudiera tener una buena vida, sin preocuparse por nadie, con ella siendo un recuerdo pasajero de esos de los que te ríes con el tiempo.
Se quitó su uniforme de shinigami y se puso un kimono típico del Rukongai, junto sus cosas y las metió en una pequeña mochila. Miro al dragón que aún se encontraba encima de su cama y se arrodillo para abrazarlo —perdóname Hyoshi pero no puedo llevarte conmigo— dijo para después soltarlo y pararse, en eso el corazón de la pata del dragón cayó y recién se dio cuenta de que era una cajita. La abrió y encontró un collar en forma de corazón que dentro contenía una foto de ella y de Toushiro cuando eran niños, y otra cuando ya eran un poco más grandes, tomada en los días de Aizen. Sonrió al recordar los reclamos de su amigo por el apodo que ella le dio, como todos lo molestaban por su altura y apariencia de niño. Pero todo cambia y así fue, todo cambio. Se lo coloco y fue a su oficina, notando que no había nadie, entro y dejo su insignia y traje encima del escritorio junto a una carta para Hisagui, Renji y Kira.
Ella necesitaba alguien que le abriera los ojos en ese momento, lo que hacía era ridículo, dejar a la persona amada. Lastimándola en vez de hacerla feliz. Dio un último vistazo a ese lugar y salió disparada hacia la puerta que daba al Rukongai, una vez ahí miro por última vez el Gotei y le sonrió con sinceridad —Adiós— Hablo con Gidambo y este le abrió la puerta, le deseo lo mejor y de un momento a otro, todo volvió a cambiar...ahora ya no era la teniente Hinamori, ahora solo era Hinamori Momo.
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Toushiro iba rumbo a su oficina, derrotado, su mirada estaba cargada de tristeza pero hacia los demás estaba llena de odio y asustaba a más de uno con ella. Ahora que su razón de vivir se había marchado, porque desde lejos la había visto partir, ya no tenía motivo para seguir. Se quedó en la puerta de su oficina mirando el interior ¿Cómo la había dejado ir? ¿Ahora qué haría?
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por unos fuertes reatsus que venían de las primeras divisiones, él al igual que todos los shinigamis del Seretei presenciaron el momento en que una garganta se abría encima de la primera división. Sin pensarlo dos veces Hitsugaya se dirigió al lugar y cuando llegó recién las alarmas comenzaron a sonar.
Todos los presentes, algunos capitanes y sus tenientes al igual que algunos segadores de menor rango, miraban a los Espadas Ulquiorra, Yammi y Grimmjow dentro de esa garganta; estaban entre sorprendidos y confundidos.
—Es imposible, ustedes estaban muertos— dijo Ichigo apareciendo junto con Byakuya, Renji, Komamura, Hisagui e Iba.
—Shinigamis—hablo Ulquiorra encabezando a otros dos espadas, Yammi y Grimmjow —Debieron matarnos bien cuando tuvieron la oportunidad— Yammi tomo algo de atrás de Grimmjow y lo arrojo en los pies de los capitanes que retrocedieron, en ese momento la garganta se cerró. ¿Que había sido eso? ¿Una advertencia? ¿Una nueva guerra?
— ¡Gin! —el tremendo grito que pego Rangiku les llamo la atención, era verdad esa cosa que arrojaron era nada más y nada menos que el capitán de la tercera escuadra. La rubia se acercó corriendo al cuerpo del ex capitán pero fue detenida por Renji e Hisagui que actuaban bajo órdenes del comandante.
— ¡Déjenme! ¿Qué no ven que está lastimado? — gritó histérica retorciéndose en los brazos de ambos tenientes.
—Teniente Matsumoto contrólese, tomen a Ichimaru Gin y encarcélenlo sentencio— dijo el comandante haciendo que los miembros del cuarto escuadrón lo levantaran con cuidado.
—Yo peleé junto a él, Ichimaru no es malo jamás fue su intención seguir a Aizen— dijo Ichigo poniéndose al frente del comandante y mirando con compasión a Rangiku que lloraba a mares intentando acercarse al hombre de sonrisa zorruna.
—Todos los capitanes y tenientes, preséntense a una reunión urgente— Ichigo lo miró de mala gana y le iba a reclamar pero Rukia sujetó su mano impidiéndoselo. Ya en el lugar dio dos golpes con su bastón y todo el lugar quedó en silencio, el comandante abrió sus ojos y vio un lugar vacío — ¿Dónde están los responsables de la quinta escuadra? — pregunto molesto, era una situación de emergencia, no se podían dar el lujo de llegar tarde.
—El capitán Hirako fue por la teniente Hinamori— dijo Hiyori enfrentándolo y el lugar quedo en silencio mientras ambos se miraban seriamente.
—Solo esperare un minuto…— antes de terminar la gran puerta se abrió dejando ver a Shinji que entró con la placa de Hinamori en la mano — ¿Dónde está su teniente?
Shinji suspiró pesadamente ¿Cómo se atrevió a irse sin avisarle? ¿Qué no tenía un trato? Se suponía que se iría en la noche, no tenía su característica sonrisa en su cara haciendo a algunos capitanes desesperarse a excepción de Hitsugaya que ya sabía la respuesta que daría.
—Hinamori renunció hace unos días, hoy se marchó— dijo parándose enfrente de él enseñándole la insignia de teniente, en todo el lugar comenzaron a correr murmullos, algunos de preocupación, otros de curiosidad, algunos de desconcierto y otros de decepción. Yammamoto los volvió a callar con un golpe de su bastón, debía comenzar con la reunión.
—Capitán Hirako tome su lugar, hoy los Espadas Ulquiorra Shiffer, Yammi Riyalgo y Grimmjow Jeagerjaquez han aparecido. Consigo han traído al ex-capitán del tercer escuadrón Ichimaru Gin, a quien se lo había dado por muerto, doy la alerta de guerra no sabemos que pueden llegar a hacer— dijo mirando a todos severamente —Con respecto a Ichimaru Gin, a pesar de que también lucho contra Aizen, fue uno de los que también causo más daño…su condena será dictada por la Cámara Cuarenta y seis— los ojos de la rubia se llenaron de lágrimas pero no dejo caer ni una y se mantuvo firme.
—Capitán Kuchiki, Capitán Hirako y Capitán Komamura estarán encargados de proteger todo el sector norte; Capitán Zaraki, Capitán Hitsugaya y Capitán Kurosaki ustedes el sur; Capitán Ukitake y Capitán Kyoraku el oeste; Capitán Saguraki y Capitán Kurotsuchi ustedes el este; y Capitana Soi Fong usted ira al mundo humano para alertar a los vizard y shinigamis del lugar, Capitana Unohana espero un informe del progreso de Ichimaru Gin.
— ¿Por qué yo tengo que estar con esa estúpida niña medio niño? — dijo Kurotsuchi señalando a Hiyori.
— ¿Tú no te viste a un espejo? Eres peor que un dibujo mal hecho.
—Basta— dijo Yammamoto haciéndolos callar. —Capitana Soi Fong le tengo una tarea más, sus hombres deben buscar a la ex-teniente Hinamori Momo— dijo mientras la capitana asentía.
— ¿Y eso por qué? — preguntó Shinji mirándolo de reojo eso no le sonaba bien a nadie.
—Hinamori Momo se marchó momentos antes de la aparición de los Espadas, no podemos decir que fue una coincidencia.
—Como sabrán debemos tomar todas las precauciones, por ahora y hasta no saberlo claramente Hinamori Momo es una sospechosa— todos los capitanes estaban estupefactos a excepción de Kuchiki, Zaraki y Kurotsuchi —encuéntrenla y arréstenla— Matsumoto miraba preocupada a su capitán, no podía verle la cara pero comenzaba a sentir mucho frio y eso fue notado por más de uno. Todos estaban en contra de creer eso pero ya antes se habían equivocado, aunque esto era diferente, mucho.
— ¿Cómo es capaz de considerar a Hinamori una sospechosa? Después de todo lo que hizo por ustedes— Toushiro rompió la formación y enfrentó al comandante, ahora más que nunca odio esas estúpidas reglas del Seretei que hacía que todos fueran culpables. Si la traían ¿Qué? Con un "yo no fui" no creía que la dejarían en paz, si la mandaban a la Cámara Cuarenta y seis... Sin decir palabra dio la vuelta y comenzó a irse ante la mirada de todos. Encontraría a Momo a como dé lugar.
—No lo dejen irse— ordeno el viejo Genriusai parándose de golpe y los capitanes, aunque en duda, se prepararon para pelear al igual que Toushiro pero ninguno se atrevía a acercársele, ninguno quería pelear porque todos pensaban igual que el prodigio. Al lado del capitán aparecieron Shinji y Hiyori que le sonrieron y pusieron enfrente de él dándole la espalda.
—Encuéntrala mocoso— dijo Hiyori sonriendo socarronamente.
—Y esta vez protégela bien, ¿entendiste? — dijo Shinji viendo a los demás capitanes listos para atacarlos.
Hitsugaya asintió guardando a Hyorimaru, se quitó su haori y lo mandó a volar antes de desaparecer por la puerta, su teniente y algunos más ayudaron en la barrera humana empezada por los vizard. Soi Fong, fiel obediente a las órdenes, fue la primera que se lanzó al ataque seguida por Zaraki que buscaba diversión.
Ichigo se puso enfrente de los vizard y algunos tenientes — ¿Lo único que saben hacer es matarse entre ustedes? Hay una posible guerra a la vuelta de la esquina y ustedes se ponen a atacarse, no conozco a Hinamori pero ustedes si ¿Creen en verdad que ella sería capaz de traicionarlos?
—No debemos pelear entre nosotros, debemos encontrar a Hinamori Momo no para castigarla pero su decisión de abandonar las instalaciones sin comunicarlo formalmente nos obliga a sospechar, nosotros debemos mantener el orden y la paz en este lugar, si ustedes no lo entienden entonces no deberían portar el haori de capitán— dijo Genriusai abriéndose paso hasta llegar a los vizard.
—De todas maneras ya me estaba molestando, además ¿Crees que no lo sabemos? Si Hinamori no da una respuesta coherente la mandarán a la Cámara 46— dijo molesta Hiyori colocándose su máscara de Hollow al igual que Shinji.
— ¡Deténganse! — Grito Ichigo llamando la atención — ¡No debemos pelear, hasta tu lo dijiste! — dijo viendo a Yammamoto buscando ayuda —Ustedes no quieren hacerle daño a Hinamori ¿Verdad? — dijo viendo a la mayoría de los capitanes y tenientes que le esquivaban la vista —y ustedes aprendan a dialogar— dijo mirando a los vizards y demás tenientes.
—Kurosaki Ichigo tiene razón— dijo Yammamoto mirándolos a todos severamente haciendo que bajasen sus armas —Ustedes bajen sus armas y cumplan lo que se les fue mandado— al ver que los vizards obedecieron los tenientes hicieron igual y todo se calmó —Capitana Soi Fong encuentre al capitán Hitsugaya y a Hinamori Momo, tiene una semana antes de que la Cámara cuarenta y seis se entere de todo.
—Sí— dijo antes de desaparecer, ahora tenía más cargo pero estaba segura que los encontraría rápidamente y sin problemas.
Así todos comenzaron a salir del lugar, Matsumoto tomo el haori de su capitán y lo miro con confianza, él la encontraría antes que nadie y de seguro haría lo correcto por ella, no sabía como marchaba la relación entre ellos pero el amor todo lo puede. Pero ahora su mente vacilaba en otra cosa...una cosa con nombre y apellido encerrada en las prisiones de ese lugar.
Continuará…
Espero que les haya gustado, una aclaración sobre la aparición de los Espadas, este fic no es de guerra ni nada por el tema de batalla eso solo es un complemento y no lo abarcaré mucho :P era sólo para no dejar a Ran solita al final.
Gracias por leer y si quieren saber que pasa dejen review :D
Nos leemos pronto
Ja-ne
