¡Hola a todos!

Me reporto, tarde, pero sigue siendo viernes :D…*tomatazos*…*se cubre con un escudo gigante* T_T

Gracias a cristal12, nessie black 10 y Sebas-nii-kid-kun por sus reviews :3

Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen, su propietario es Tite Kubo. La historia es de mi propiedad, digan "¡No!" al plagio -3-/ ¿quien querría hacer plagio de esto puedo saber yo? XD

Las penumbras del corazón

Capítulo 5: ¿Dónde estás?

Hinamori caminaba a paso lento junto con la que alguna vez llamó abuela, tras haberse ido del Seretei fue al primer lugar en el que se sintió en familia. Sin embargo, al no querer quedarse, la anciana insistió en acompañarla a una nueva casa. La que antiguamente fue el hogar de Tsuki, un niño travieso y alegre de cabello rojizo y ojos verdes, que ahora vivía con ella.

Cuando ya habían llegado al segundo distrito el cielo comenzó a tronar, la abuela propuso parar pero ella se negó, en verdad quería llegar, entonces tomó la mano de la anciana y con cuidado utilizó shumpo para llegar al lugar señalado. Una vez allí la vio media mareada, debido a que nunca había viajado así, pero aun así ella insistió en que estaba bien.

El lugar era algo deprimente, estaban en el distrito setenta del Rukongai casi cerca del sesenta y nueve, y la casa estaba a tan solo unos pasos. En esa pequeña casa maltrecha abundaba el olor a humedad, el sonido de algunas goteras empezó junto con la lluvia; si, ese lugar estaba deteriorado ¿Y qué? Con un par de reparaciones sería un bello y cálido hogar.

—Momo aún puedes vivir conmigo si quieres, hay mucho espacio en la casa— la voz de la ancianita la sacó de sus pensamientos haciéndola voltear.

—No, está bien…puedo arreglármelas sola en este lugar, además ya tienes al pequeño Tsuki y no hay muchas habitaciones— dijo media sonriente.

— ¿Segura que es por las habitaciones?— la durazno bajó la mirada a la vez que se acercaba a la anciana y se ponía a su lado para ver la lluvia golpear contra el suelo. La mujer comenzó a reír bajo, jamás podría ocultarle algo. — ¿Quieres contarme por qué abandonaste tus sueños?

— ¿Eh?

—Tu sueño de ser una gran shinigami que ayudara y protegiera a los demás…eras parte de los escuadrones que vencieron al mayor villano de este lugar… ¿Entonces?

La chica con aroma a melocotón comenzó a dudar, confiaba plenamente en ella pero en verdad aún no llegaba a comprenderse a sí misma ¿Cómo decirle algo que no entendía? Miró el paisaje exterior, el cielo más bien, estaba cubierto por nubes negras que soltaban una fuerte lluvia; mejor empezaba por lo básico, sus sentimientos y después, tal vez, la abuela la podría ayudar.

—Es…es porque me enamore— dijo sinceramente, después de todo a alguien se lo debía contar, y a pesar de que ella era la abuela de Toushiro sabía que no se lo contaría. —Por eso me fui...yo me enamore de Toushiro pero…pero…— mordió su labio inferior, no quería que nadie más la reprendiese, que le dijese que era una tonta por lo que hizo, tal como Rangiku y Hiyori.

— ¿Pero qué?— la animó la mujer mayor que miraba paciente hacia la lluvia.

—No lo sé, es decir…yo lo amo pero, simplemente sé que estará mejor sin mí y aunque esto me duela debo entender que es lo mejor para él— dijo al borde del llanto arrugando su pantalón con sus manos.

— ¿Sabes Momo?— comenzó la mujer que la crió, con una pequeña sonrisa en la cara —Toushiro me dijo lo mismo…hace cinco años.

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Hitsugaya corría con todas sus fuerzas, pisó charcos de agua, se resbaló en algunos tejados y estuvo a punto de caer muchas veces pero no se detuvo. El primer lugar que revisaría era la casa de su abuela, Hinamori no iría más lejos que allí ¿O sí? Bueno, en ese momento no quería pensar en ello. Llegó hasta la puerta que daba al Rukongai y se encontró con Jidambo.

— ¡Abre!

El gigante tragó duro pero se mantuvo firme —El comandante me ha mandado a que no lo deje salir del Seretei.

Los habitantes del Rukongai corrían a refugiarse de la lluvia, ese invierno estaba fuerte y parecía que en cualquier momento les regalaría nieve. Las calles estaban prácticamente vacías, sin mencionar alguna que otra alma que le gustara ese tipo de clima. De un segundo a otro la gran puerta apareció frente a ellos con Jidambo encima, haciendo a más de un mirón o alma preocupada salir a ver lo sucedido. Las nubes de nieve desaparecieron y sólo quedó la lluvia que se dedicó a limpiar el casi congelado cuerpo del shinigami más grande del Seretei.

Aprovechando la distracción de la gente el joven prodigio desapareció con un solo punto en mente. Al llegar a ese lugar abrió la puerta apresuradamente siendo recibido por un niño de unos aparente ocho o nueve años. —Tsuki ¿Hinamori vino aquí?— preguntó apresurado ya que era cuestión de tiempo para que algún shinigami lo encontrase, o peor, que la encontrase a ella.

El niño se metió corriendo hacia su cuarto dejándolo desconcertado y al borde de la paciencia, la energía de Momo seguía oculta cosa que le dificultaba el encontrarla y el de la abuela también había desaparecido hace unos momentos, cosa que lo preocupaba, ¡Y ahora ese niño no quería hablar! En un parpadeo el pequeño estaba parado enfrente de él extendiéndole un pedazo de papel.

"La señorita Hinamori me pidió que no te lo diga, así que solo te lo puedo escribir ¿Esto no es decir cierto?

Ella y la abuela se fueron al distrito setenta por una casa para la señorita.

Toushiro tu sabes dónde queda, es el lugar donde me salvaste de aquel hollow"

Hitsugaya le devolvió el papel y un poco de dinero —Gracias Tsuki— dijo revolviendo sus cabellos rojizos, el mencionado le sonrió y volvió a sus juegos. Toushiro no lo dudó ni un segundo y partió hacia ese lugar, debía encontrarla.

En el distrito treinta el reatsu de la capitana Soi Fong se hizo presente, obligándolo a parar y ocultar su reatsu. Ahora que la tenía pisándole los talones debía ser precavido, por nada del mundo le entregaría su preciada Momo a esos imbéciles de la Cámara cuarenta y seis. Desde ese lugar, debía continuar a pie para mezclarse con la gente aunque eso significara dos días de caminata.

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Con respiración agitada Rangiku se dirigía al noveno escuadrón, en la oficina del periódico donde Hisagui era responsable, trató de regular su respiración para poder concentrarse y usar el shumpo. Ahora debía encontrar a Ichigo, Rukia, Hisagui y Karin, ellos la ayudarían.

Después de que todo se "calmara" por el Seretei Rangiku tomó rumbo a la oficina del primer escuadrón, debía ver a Gin y aunque lo deseara mucho sabía que primero debía pedir permiso. Justo ahora que podía usar a su capitán para una buena causa éste no estaba. Llamó a la puerta y esperó firme hasta que escuchó el "pase" sintiendo sus piernas flaquear.

Capitán comandante Yammamoto— dijo haciendo una reverencia y poniendo rodilla al piso habló —Quisiera ver a Ichimaru Gin.

El general la miraba seriamente —Teniente Matsumoto debido a la fuerte conexión sentimental que usted tiene con el ex capitán Ichimaru Gin no me es posible darle acceso a verlo, es más, tiene prohibido acercársele ¿Está entendido?

Pero…

Esto no es una negociación, es una orden— dijo severamente haciéndola agachar su mirada, con un simple "si" salió del lugar…ella pidió permiso y no le fue concedido, ahora debería entrar por las malas. Quería, no, debía verlo; debía saber que sus ojos no mentían, que él había vuelto…que él estaba vivo.

Llegó con prisa a las cárceles de ese lugar, había unos guardias custodiando el lugar. Claro, que tonta al pensar que estaría todo libre para que ella pudiera pasar tranquilamente. Un escalofrío recorrió su espalda al sentir una muy conocida presencia, se giró con algo de temor encontrándose con la aterradora y temple mirada de Unohana.

Ven— dijo sonriéndole mientras se encaminaba al interior del lugar, ella la siguió después de todo era su mejor opción. Sorpresivamente los guardias sólo la miraron desaprobatoriamente pero como estaba con una capitana no le dijeron nada. —Ichimaru está mejorando bastante bien, pero aún necesita mucho reposo, tenía demasiadas heridas serias— comentó la mujer de la gran trenza antes de salir y llevarse a los guardias junto con ella.

Unohana había atendido más de una vez a Rangiku que siempre se la pasaba tomando más de lo debido por la fuerte depresión que ese suceso le había causado, la vio transformarse de una mujer alegre a una deprimente y carente de emoción pero por suerte eso cambió un día en que, al parecer, se reprendió a si misma y alentó a continuar. Pero ella, con su notable experiencia, sabía que la mujer sólo lo había guardado muy en su interior y en esa tarde, al verla llorando a mares, confirmó su teoría.

No tarde Teniente Matsumoto o el Comandante se dará cuenta y no podré hacer nada por usted.

Rangiku la vio partir, ahora sí que iba a admirar a esa mujer y le iba a regalar mucho, mucho maquillaje. Se sentó en una silla al lado de la cama del hombre de sonrisa zorruna, la cual ahora no se encontraba, acarició su rostro y una solitaria lágrima rodó por su mejilla —Gin…pensé que no volverías— dijo con la voz cortada tomando fuertemente su mano y, ocultándose entre la cama y él, comenzó a llorar hasta que...se quedó dormida.

El comandante se encaminó junto con algunos miembros de la Cámara cuarenta y seis hacia las prisiones del lugar, esto era malo ¿Cómo se habían enterado si él dio la orden específica que eso no sucediera? Pero ahora no podía hacer nada, debería contarle lo de Hinamori Momo antes de que preguntasen y ellos quedaran mal. Ellos eran shinigamis y un shinigami no tiene emociones, entonces no tenía por qué protegerla si ella había decidido irse. En cuanto llegaron a esa prisión notaron que Ichimaru seguía inconsciente, al costado de su cama había ¿agua? Pero no se encontraba nadie en ese lugar.

Estoy seguro de que fue un descuido— dijo Genriusai mirando el desconfiado semblante de los hombres.

Parece que no tiene intención de despertar, sin embargo no podemos perder tiempo, al igual que Aizen Sousuke él puede ser una amenaza al despertar…gracias Comandante General, los de la cámara cuarenta y seis debatiremos su sentencia, y tendremos en cuenta su valor al rebelarse contra Aizen. En unos días vendremos con la pena para este hombre— dijo uno de los tres hombres.

Hay un tema más…

Matsumoto, quien se encontraba oculta, no podía creer lo fríos que fueron para decirlo así ¡Gin había peleado por ella y ahora era castigado por ello! Eso era injusto, no podía dejar que pasase. No le importaba lo que seguía de esa conversación, a su capitán jamás le ganarían si se trataba de proteger a Hinamori. En ese momento y con ese pensamiento algo hizo "click" en su cabeza, Hitsugaya podía proteger a Hinamori; pero su historia era diferente, ella no podía defender a Gin, no ella sola.

Y ahí se encontraba, corriendo hacia donde sus más allegados, para ayudarla a escapar con su amado, o al menos librarlo de la posible sentencia a muerte que a este le esperaba.

En el noveno escuadrón Karin ayudaba a Hisagui a manejar a todos los shinigamis novatos o simplemente despistados, que con el simple hecho de que su capitán no estuviera ya se perdían. La de cabellos negros bufó molesta, eran patéticos, peores que nenitos chicos ¿Esos eran los grandes miembros de una elite? ¡Vaya escuadrón se había ido a escoger su hermano!

—Karin, el capitán Kurosaki me ha dicho que debes partir al mundo humano— informó Hisagui entrando en la oficina con una mariposa infernal en su mano.

— ¿Yo? ¿Por qué no va el tercero o cuarto al mando?— preguntó molesta, genial lo que le faltaba.

—Es que ellos…

—Tienen otras cosas que hacer— dijo Ichigo entrando por la puerta —Eran los mejores encontrando reatsus, los mandé a que ayuden a Toushiro.

— ¿Qué, algo le pasó?— preguntó Karin parándose de golpe —Yo debería ayudarlo ¿Dónde está?— exigió saber e Ichigo le negó con la cabeza.

—No, tú te quedas. Lo último que necesita es preocuparse…sé que te importa y por eso te lo dije, para que no te enteres por terceros, no para que vayas a jugar a la heroína. Confía un poco en él— dijo zarandeándola juguetonamente. Karin corrió su mirada ofendida ¿Cuándo él se volvió tan "comprensivo"? —Necesito que les avises a Yuzu y a Urahara la posible futura batalla— mintió, algunos shinigamis ya había ido a cumplir esa tarea pero no la quería en el posible lugar de ataque.

Ella refunfuñó molesta, no quería irse, pero qué más daba. Asintió pesadamente y tomó su katana pero antes de poder siquiera dar un paso Rangiku apareció frente a ellos.

—Deben…deben…— se notaba su cansancio, Hisagui se acercó a ella y le ofreció un poco de agua, cosa que ella aceptó y bebió precipitadamente para poder recuperar su voz —Gracias Shuu…deben ayudarme, los de la cámara cuarenta y seis ya se enteraron de que Gin volvió y quieren…bueno, no lo dijeron pero ellos…

—Lo sé— la interrumpió Ichigo —Desde un principio todos lo supimos, vayamos a ese lugar…algo podremos hacer— dijo tratando de consolar el corazón de la mujer, vaya que se estaba volviendo experto en esos temas. Ya estaba bien con Rukia ya que momentos antes de la aparición de los Espada había logrado calmar las aguas entre ellos y quedar bien.

Todos los presentes miraban extrañados la sonrisa boba que Ichigo portaba ¿Qué estaría recordando? Le restaron importancia y prosiguieron con lo suyo.

—Con un capitán no es suficiente, debemos hacer que más ayuden— dijo Hisagui a lo que las dos mujeres asintieron. Rangiku lo sabía, ellos siempre la ayudarían.

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La lluvia no cesaba, y qué bien eso apartaba a la gente dejándolo al descubierto, sin más remedio optó por ir entremedio del bosque. Para él no era peligroso ya que a un hollow lo mataba rápidamente y sin mucho reatsu, y Soi Fong no lo descubriría a menos que estuviera muy empeñada en encontrarlo a él. Miró que aún quedaba luz entremedio de la lluvia, tal vez seguía siendo de tarde tras esas negras nubes, la lluvia lo había empapado todo y pronto se resfriaría pero no le tomaba importancia, su cuerpo era muy resistente y si caminaba sin parar tal vez acortase su viaje a un día y medio.

Siguió caminando y caminando, sabía que debía seguir todo derecho y llegaría sin dificultad. Cada vez que se sentía cansado pensaba en ella y así sus fuerzas volvían, pero no podía evitar preguntarse: ¿Se enojaría al verlo? ¿Le volvería a pedir que se marche?. Todos esos pensamientos lo hacían sufrir pero no ceder en su camino porque él había jurado protegerla desde que la conoció y eso haría, aunque ella no estuviera de acuerdo él siempre la cuidaría.

A muchos kilómetros de allí Hinamori miraba estupefacta a la anciana por lo dicho anteriormente ¿Mismas palabras…hacía cinco años?

—Veras…

Era un día soleado y caluroso, cosa que no le gustaba mucho al, en ese entonces, niño prodigio. Como pocas veces lo hacía, había ido a visitar a su "abuela" pero por un motivo en especial. La mujer le sonrió al tiempo en que colocaba un plato con rodaja de sandías a su lado, el cual comenzó a ser devorado por dos chicos.

Al parecer a ti también te gusta la sandía pequeño Tsuki— ese niño asintió y se robó la rodaja más grande, cosa que le molestó a Toushiro pero no dijo nada, después de todo él ya no era un niño para andar peleando por esas cosas y ese pequeño si que la había pasado mal. De un momento a otro el de cabellos blancos se paró para irse pero la mujer lo detuvo en la puerta de entrada.

Toushiro ¿Qué sucede?

Silencio, algo muy común en él en esos días. Pero no podía negarle una explicación a su abuela ¿Cómo hacerlo? Además, si se lo seguía guardando para sí mismo terminaría por quedar como su teniente o peor. Suspiró pesadamente y se introdujo nuevamente en la pequeña casa, mientras Tsuki dormía en la que alguna vez fue su habitación él le relató todo lo sucedido en la batalla de invierno, el cómo había peleado por Hinamori y el cómo la confundió con Aizen y terminó medio matándola…y la decisión de no verla hasta hacerse más fuerte.

Pero eso esta mal, no debes dejarla en estos momentos.

Abuela…ella…ella es muy importante para mí, significa mucho y no pude protegerla. Soy un inútil— dijo agachando su mirada y la anciana comenzó a acariciar su cabello —me he dado cuenta de algo y por eso tomé una decisión…—dijo aún sin levantar su vista —yo la amo pero sé que estará mejor sin mí, y aunque esto me duela debo entender que es lo mejor para ella…

De los ojos de la durazno comenzaron a caer saladas gotas y salió corriendo de ese lugar, pero muy lejos no llegó ya que a tan solo unos metros, resbaló con el suelo y calló sentada. Se cubrió sus ojos y dejó salir todo su dolor. La anciana tomó un pedazo de tela gruesa, que bien podía servir como paraguas, y llegó a su lado para abrazarla maternalmente dándole el respiro que necesitaba.

— ¿Qué fue lo que hice abuela?— dijo con voz quebradiza abrazándose fuertemente a esa mujer.

Él había pasado lo mismo que ella, cuando ella estaba sufriendo él estaba peor, pero fue egoísta. Pensó mal de él, ignoró sus sentimientos y sólo se aferró a lo que era más que una pantalla para su corazón. Ella lo amaba y lo estaba haciendo sufrir, en ese instante su corazón y su alma se fusionaron en un mismo pensar, todo su ser rogaba y presentía que él la encontraría.

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Shinji miraba aburrido lo calmo que estaba todo ¿Acaso no veían que si los hubiesen querido atacar ya lo hubieran hecho? Aunque ni él lograba entender por qué devolvieron a Ichimaru, sin embargo no lo apreciaba mucho. Sí, él había peleado en contra de Aizen pero antes de eso…había casi asesinado a la chica que ocupaba todos sus pensamientos en cada minuto. Miró hacia su costado y le picó la cabeza haciéndola enojar.

—Oye vaga ¿Por qué no estás en tu puesto?

—Sólo di que quieres que me vaya— dijo separándose de él y mirándolo molesta.

Hirako rió abiertamente, esa no era su intención pero siempre era divertido verla enojada. Ambos miraban el pésimo clima de esos días, pensando en lo mismo aunque no lo dijeran. En ese día en que ella había podido morir, en ese momento en que sus corazones sufrieron más. Él por pensar que su amor moriría y ella al pensar que podría morir sin decirle lo que sentía.

Ese cielo, negro y oscuro que desprendía bastante agua era el único que conectaba a los tres mundos pero cambiaba mucho en uno de ellos. En Hueco Mundo la lluvia jamás se presentaba, al igual que el Sol, se mantenía lejos de esa seca e inhóspita área llena de arena. En las ruinas de Las Noches Ulquiorra, Grimmejow y Yammi planeaban en secreto, sus futuros planes, su vida no tenía sentido y al morir querían llevarse consigo al menos un par de almas y cada uno, ya tenía su objetivo en vista. Ulquiorra quería vengar a su gran señor Aizen, Grimmejow quería pelear con Ichigo y matarlo, y Yammi tan sólo quería deshacerse de esos dos engreídos que pelearon contra él y lograron "vencerlo". Ichimaru era solo una cámara, por eso habían hecho lo imposible al salvarle la vida, porque él era el único que podía entrar a la Sociedad de Almas y, sin saberlo, ayudarlos.

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Soi Fong, Omaeda y varios shinigamis estaban en una casa abandonada del Rukongai para pasar la noche, era absurdo buscarlos en medio de la oscuridad. La capitana de las fuerzas especiales no entendía muy bien por qué Hitsugaya siendo uno de los más respetados y poderosos shinigamis del Seretei abandonaba todo por una chica, era absurdo, aunque en el fondo sabía que ella haría lo mismo por Yoruichi, su maestra y eterna amiga. Pero por ahora debía cumplir su misión de encontrarlos y llevárselos de vuelta al Seretei. Sólo esperaba que Toushiro no fuera tan cabeza dura como para pelear antes de que se lo explique.

La noche se aproximaba y la lluvia era escasa pero intensa, los orbes turquesa miraban cómo su camino se oscurecía cada vez más, debía seguir. En la oscuridad su instinto sería su luz, Soi Fong de seguro creía que él no se adentraría en un bosque por la noche, y tenía razón, ahora iría por el camino seguro del Rukongai…llegaría a ella, más ahora que sentía que debía hacerlo, su ser le decía que ella lo estaba buscando y la dulce voz de la chica retumbaba en su mente preguntando entre sollozos "¿Dónde estás?". Miró cómo unas nubes se apartaban dejando ver por un momento a la imponente luna llena —Muy cerca Momo…muy cerca.

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Era ya la media noche en el Seretei, la lluvia comenzaba a ceder y entre las oscuras cárceles del primer escuadrón un par de ojos celestes se abrieron. Gin miró todo su alrededor, debía estar soñando ¿O como partícula era capaz de ver? Elevó con algo de dificultad una mano hacia su rostro, ese no era un sueño, él no era una partícula. Su gran sonrisa zorruna se acrecentó, no sabía por qué estaba vivo pero lo que sí era que le alegraba estarlo.

—Volví, Ran…— dijo al aire mientras volvía a cerrar sus ojos, estaba en una cárcel y de seguro lo encarcelarían de por vida pero su consuelo, era poder verla nuevamente. Rogaba, únicamente, que en su rostro una sonrisa se mostrase porque él sólo quería devolverle lo que le había sido quitado.

Continuará…

Sorry, se que está algo corto :P

El cap que viene será más largo xD

Espero que les haya gustado, si fue así dejen review :D

¡Nos leemos pronto!

¡Ja-ne!