Teddy se encontraba estudiando en la biblioteca muy concentrado. Este año eran sus exámenes EXTASIS y si quería llegar a cumplir sus metas, tenía que estudiar mucho.

Pero no contaba con que una de sus primas menores llegara corriendo hacia donde estaba el. Y mucho menos que llegara junto a su novia.

- ¡Teddy! ¡Teddy! – gritaba Dominique, corriendo desde la entrada de la biblioteca hasta la mesa en donde Teddy se encontraba, mientras que su novia en vez de acercarse a él se alejaba con dirección hacia los estantes mas ocultos de la biblioteca.

- Dom, ¿Qué sucede? – pregunto Teddy distraídamente, ya que en realidad estaba tratando de buscar a Victoire con la mirada.

- ¿Verdad que tú me llevaras a ver a los unicornios al bosque prohibido? – pregunto muy ilusionada - ¿Verdad? ¿Verdad?

- Eh…si claro Dom, lo que tú quieras – decía Teddy mientras se levantaba – Con permiso, tengo que ir a buscar a Vic.

Aquel día, fue uno de los que Teddy recordaría toda su vida, y no solo por lo bien que lo había pasado con su novia.

- Pero Teddy, tú me lo prometiste – decía Dom muy triste, mientras los otros chicos de su casa se burlaban de ella.

- ¡Te lo dije! – decía Roxanne – Teddy no pudo haberte prometido tal cosa, porque está prohibido ir al bosque.

- Pero Teddy, por favor.

El alumno de último año, no sabía qué hacer para no defraudar a su prima, pero sin quedar castigado por el resto del año. Además, de que había sido su culpa prometerlo algo a Dominique cuando no le estaba prestando la atención debida.

- Escúchame Dom, no puedo llevarte a verlos al bosque prohibido, porque…eh… – tartamudeo Teddy – está prohibido. Y en sexto año si decides llevar Cuidado de Criaturas Mágicas, te prometo que allí veras uno.

Dominique estaba a punto de llorar.

- No puedo traerte un unicornio, pero puedo convertirme en uno para ti.

Dominique dejo de llorar mientras observaba como Teddy cambiaba su rostro, de donde le crecía un cuerno dorado, su rostro se alargaba y su cabello crecía tan largo y blanco.

Muchos estudiantes se quedaron viendo de forma rara o desagradable a Teddy, pero no Dominique. Ella lo miraba con admiración y hasta felicidad en sus ojos. Lo abrazo fuertemente y no lo soltó por toda la tarde.

Teddy no olvidaría ese día, porque tuvo que pasear por todo el colegio pareciendo un caballo afeminado con una Dominique saltando y cantando a su lado. Por eso nunca olvidaría que las chicas Weasley no solo son de temer cuando se enfurecen, sino también cuando no les cumples las promesas.


Dominique tiene 11 y Teddy 17.