N/A: Mil Perdones por la tardanzas, hubo un bloqueo mental, sin mencionar varios trabajos de la Universidad y demás cosas que no quiero aburrirles, en fin. Quiero informarles que este fic y todos los demás aún siguen vigentes, pero a su tiempo. Tuve que recuperar información de los juegos y del anime, puesto que hace bastante que había visto Pokemon en la Liga Johto y jugado Pokemon Gold. Este fic es basado en Pokemon Johto para abajo, asi que referencias a capítulos y temporadas futuras no haré, no me he actualizado con las nuevas temporadas desde Hoenn, aunque he visto casi todo de Negro Y Blanco, en fin. Disfruten el fic y acepto sugerencias y críticas.
Varios años atrás, en Pueblo Paleta, dos pequeños niños estaban jugando en un arenero de un pequeño parque para niños. Eran un niño y una niña a plena vista, el niño parecía algo despeinado, de cabello negro, portando una playera verde, unos pantaloncillos blancos y unas zapatillas negras. La niña tenía un vestido verde que hacía juego con su cabello, un broche con forma de hoja y zapatitos color beige, pero lo que más resaltaba en esa niña eran sus grandes ojos rojos y su delicada piel blanca. El chico con la arena formaba una especie de estadio, parecía muy detallado. –Ese es mi objetivo, la Liga Pokemon… Yo Ash Ketchum llegaré a ser un Maestro Pokemon.- Parecía muy ansioso con sus palabras y su pose apuntando al cielo.
-Ash me estás tirando arena al vestido.- Él se sonroja avergonzado y vuelve a sentarse en la arena. -Creo que me volví a entusiasmar, lo siento.- La chica lo miraba con ojos acusadores. –Ya van tres veces en el día, sin contar en la semana. Cuando la gente te ve, cree que eres un chico raro.- El pequeño Ash solo se rascaba la cabeza con cara de avergonzado, pero la chica liberaba una risita y le regalaba una sonrisita. –Sin embargo eso te hace lindo Ash. Eres increíble, ya tienes una meta fijada, yo aún no sé qué haré cuando me toque mi viaje pokemón, recuerda que soy un año menor que tú. Cuando tú te vayas a vivir aventuras a capturar pokemón yo tendré que esperar al menos un año.- Ella en la arena estaba haciendo lo que parecía ser un Bulbasaur muy bien hecho, con detalles y todo.
Te gustan mucho los pokemón de hierba ¿No es así Aurora?- Decía Ash colocando más arena en su balde.
Me encantan, son tan hermosos y misteriosos. Muchos preferirán los pokemón de Agua o de Fuego como principales, porque creen que son más poderosos a medida que evolucionan. Pero también subestiman a los pokemón tipo hierba, sirven para muchas cosas, pueden ser usados en el descubrimiento de medicinas naturales, en combate pueden envenenar a sus enemigos o quitarle la energía para su beneficio, muchos se sabe que pueden adaptarse a los ambientes más cambiantes salvo las temperaturas más heladas, es como un punto débil…- Ash la mira entusiasta con sus palabras. –Si te gustan los pokemón de hierba deberías ser maestra hierba o líder de gimnasio.- Aurora lo mira tiernamente. –Me gustaría mejor algo más simple, como profesora pokemón, horticultora o elaborar medicinas que puedan curar a los pokemón a base de tipo hierba.- Ash le responde. –Aun así es un largo camino para hacer todo eso. Cielos, no puedo creer que haya pasado ya 1 año desde que somos amigos.- Aurora mira el suelo. –Sí, llegue desde la región Unova y nos mudamos a este tranquilo y pequeño pueblo. Jamás olvidaré al pequeño niño apestoso que llegó escondiéndose a mi jardín siendo perseguido por una parvada de Pidgey.- Ash la mira con expresión de enojado haciendo puchero. –No fue mi culpa, esos pajarracos se robaron mi almuerzo mientras desafiaba a Gary a una carrera en el bosque. – Aurora libera una risita. –Tú y Gary siempre compitiendo, también recuerdo cuando él me tomó de la mano y tú…- Ash sonrojado se da la vuelta. –Eso no fue nada, ese Gary ya tiene muchas chicas persiguiéndolo, no quería que tú te quedaras atrapada con él, es todo.- Aurora con suma cautela se tira por detrás y le da un abrazo a Ash. –Qué bueno que no me dejaste irme con él, has sido el mejor amigo que una chica pueda tener. Eres divertido, algo tonto y apestoso…- Ash se enfada, pero es tranquilizado por el beso en la mejilla que le da Aurora. –Y espero que algún día pueda verte convertido en un gran maestro pokemón.-
Mientras ellos dos estaban ahí, un chico muy egocéntrico seguido por un grupo de niñas llegaba a interrumpir. –Oh pero si aquí está mi rival Ash… Si es que se le puede llamar rival a este bufón.- Las chicas gritaban el nombre del chico, "Gary" una y otra vez. -¿Y qué veo? Pero si es la preciosa Aurora ¿Qué haces abrazando a un perdedor como Ash?- Aurora se levanta y lo ve con mirada retadora. -¿Qué, estás celoso porque prefiero a Ash que a ti? Por lo visto si se trata de chicas te sobran.- Gary se acerca a ella y coloca su mano en su hombro. Parecía muy decidido en su mirada, trataba de separarla de Ash. –No sé qué vez en este simplón. Yo soy mucho más genial que Ash, en todo lo que hacemos siempre le gano, escuela, deportes, competencias y en pocos años le hare pisar el polvo yo y mis pokemón, seré el campeón de la liga pokemón de Kanto y Ash volverá a casita con el rabo entre las patas.- Ash escuchaba todo eso y apretaba los dientes con furia, pero no hizo nada más que llorar de rabia. Aurora al verlo así… -¿Sabes que Gary nunca lo había pensado de esa manera? Gracias por abrirme los ojos.- Se dirigió a Gary con una actitud coqueta, dejando a las demás chicas tras él completamente enojadas. –Bueno cualquiera comete errores, hasta una chica tan linda y lista como tú puede caer en eso, por eso estoy aquí para ayudarte.- Le da un guiño a Aurora y una sonrisa de dientes brillantes. Ella en cambio, ya muy cerca de él, le da una fuerte patada en la pierna y lo derriba junto a todas sus chiquillas admiradoras como si fueran fichas de dominó. –Gary me abriste los ojos, antes me parecías molesto, engreído y baboso, ahora te veo como una rata.- Va hacia Ash, le da la mano para levantarse y le entrega su pañuelo para limpiarse. Tenía una mirada retadora e intimidante. –Y tú Ash deja de ser llorón, eres mejor que Gary y lo sabes bien. Tienes un sueño, si no lo logras a la primera ¿Qué importa? Si es tu sueño seguirás hasta el final, si a la primera no lo haces será a la segunda, a la tercera y así hasta que pueda verte como el más grande maestro pokemón.- Ash recupera su sentido y Gary solo se le queda viendo con ira. –Tienes razón Aurora. Gary, no me importa lo que digas, yo seré un gran maestro pokemón y todos en Pueblo Paleta sabrán quién es Ash Ketchum.- Aurora lo abrazó mientras miraba a Gary. –Y cuando eso pase Ash, espero que aún estés soltero.- Aurora le da un beso a Ash en la mejilla, Gary cayó bien rojo al suelo y con espirales en los ojos, sus chicas que estaban ahí se lo llevaron encima de sus brazos. Pero el más sorprendido fue Ash, quién había quedado completamente sonrojado y con cara de idiota, con esa expresión y un hasta mañana de su amiga, Ash se quedó viendo cómo se iba a su casa mientras que el sol se ponía…
De regreso al presente, ya era de noche y los amigos de Ash seguían buscándolo sin parar. Estaban muy preocupados, en especial Pikachu que no paraba por nada. –Ash ¿Dónde estás? Soy yo Brock. Misty creo que fuiste demasiado lejos esta vez…- Misty voltea y lo ve enojada. –Fue culpa de Ash, si dejara de comportarse como un niño mimado yo no…- Brock interrumpe gritando. -¿Cuándo van a madurar ustedes dos? Ash es infantil y tal vez impulsivo, pero tú no te quedas atrás.- Misty se acerca y le da un fuerte coscorrón en la cabeza a Brock. –Mira quién lo dice, el baboso enamorado. Toma tu consejo y úsalo cuando veas a tu supuesta media naranja en cada pueblo que visitamos.- Brock se restriega el chichón en la cabeza y la mira seriamente. –Es raro que me hables de medias naranjas cuando tú no puedes ordenar tus propios sentimientos, sobre todo con Ash.- Misty se sorprende, ve a Togepi cerca de ella y lo toma disimuladamente en sus brazos. –No tengo ni idea de lo que me estás hablando. Ash para mí solo es un niño inmaduro y terco, si no fuera por…- Brock le corta de nuevo la oración. -¿Por qué? ¿Por la bici que te destruyó? Has olvidado ese tema hace mucho tiempo. Mira solo… Deja de actuar quieres… Y para tu información, los problemas que tenga con mi corazón no te incumben.- Se va bastante molesto por otro lado y no le responde a Misty que trata de detenerlo. Ella con una linterna en la mano, la deja caer y mira al piso. -¿Por qué soy siempre una cabeza dura? Ash solo espero que estés bien, lamento lo que te hice… Ni yo misma entiendo lo que hago.- Misty siguió buscando por todo el bosque, hasta que encuentra algo en el suelo.- Esto es… su gorra.- En efecto, era la gorra de Ash, seguido de un rastro de tierra, parecía como si hubieran arrastrado algo pesado.-¡Brock!- Gritó la chica aterrada, llamando la atención también de los pokemon de Ash que no habían regresado a sus pokebolas. Junto a Brock venían corriendo Pikachu y Cyndaquil. –Caray Cyndaquil, estoy realmente preocupado ¿Dónde se habrán metido Ash y Chikorita?- Pikachu se subía a un árbol para inspeccionar la zona, arriba de él volaba Noctowl. -¿Alguna señal de ellos Noctowl?- Gritaba Pikachu desde la copa. –No hay ni rastro de ellos, iré a ver al norte.- Noctowl se alejaba volando, en eso Cyndaquil estaba algo pensativo. –Chikorita, nunca dejas de meterte en problemas. Tengo que salvarla…- Cyndaquil va hacia dónde está Brock, estaba observando la gorra que le entregaba Misty. –En efecto, esta es la gorra de Ash, pero… Dentro de ella hay unas hojas.- Una de ellas se le cae de las manos, Cyndaquil corre hacia ella para olfatearla. –Estas hojas… No son las de Chikorita, pero ese aroma. Lo puedo detectar en el ambiente.- Cyndaquil levanta el hocico, su sentido salvaje del olfato estaba agudizado, tanto que podía rastrear los aromas formando un camino invisible. De inmediato, Cyndaquil lanzó un chillido llamando la atención de los otros pokemon, Brock y Misty. –Creo que ha detectado algo. Tal vez dónde estén Ash y Chikorita.- Decía Brock, en ese instante comienza a correr junto a Brock y Misty que lo seguían.
Mientras tanto, en algún lugar alguien abría los ojos poco a poco. -¿Eh? Pero ¿Dónde estoy?- Era Chikorita la que despertaba, se encontraba en lo que parecía un nido de hojas. –Que aterrizaje, de no haber sido por Ash.- Recuerda ese momento con un sonroje en sus mejillas. –Me rescató entre sus brazos antes de que siquiera cayera al suelo y… Espera ¿Dónde está Ash?- Quedó más perpleja al ver dónde estaba, parecía una especie de caverna verde, llena de raíces y pareces de celulosa, ni siquiera recordaba cómo llegó a ese lugar. –Avanza pequeña, todo está bien.- Una voz tenebrosa se escuchaba en la caverna, Chikorita se pone agresiva en posición de ataque. –No tienes que temer, adelante avanza.- Chikorita preparaba sus látigos para atacar. –No me engañarás, si quieres batalla aparécete cobarde.- La voz contestaba a eso. –Si quieres ver a tu amo con vida, yo que tú avanzaría.- El impacto de la noticia le llega a Chikorita, la cual aprieta con fuerza los dientes. -¿Qué le hiciste a Ash?- Se escucha una risa siniestra seguida de su declaración, Chikorita no tiene otra opción, si de verdad tiene a Ash no podía dejarlo. Ella corre por la caverna a toda velocidad. La voz para sus risas y sigue hablando. –Tu voluntad es fuerte pequeña, espero que no te moleste si yo… la pongo a prueba.- Desde los techos oscuros de la caverna, alzaban su vuelo un grupo de Zubat y Golbat rodeando a Chikorita. –Ataquen con Onda Sónica.- Chikorita recibía el impacto, quedando confundida. Chikorita ataca con hojas navajas, dando en el blanco a algunos Zubat y otros fallando. –Nada mal, eres una pokemon fuerte. Diglet, ataquen con excavar.- Diglets salvajes salía de la tierra y golpean desde abajo a Chikorita, lanzándola en el aire. La voz se reía con fuerza mientras caía al suelo. -¿Quién eres y por qué me atacas?- La voz contesta. –Pequeña ¿Cuánto es tu determinación por rescatar a tu entrenador?- Chikorita se levanta y con látigo cepa toma a los Diglets del suelo y los arroja hacia los muros. -¿Tienes secuestrado a Ash? Entrégamelo.- Geodude ahora rodeaban a Chikorita acompañado de algunos Zubat que seguían lanzando su ultrasonido contra Chikorita. -¿Por qué un pokemon debe tener un dueño? ¿Por qué creen que deben ser ellos quienes manden? ¿Vale la pena sufrir por ellos?- La voz lo decía mientras los Geodudes arremetían con golpes de roca a una fatigada Chikorita. –Los entrenadores no son perfectos, hay muchos entrenadores malos, pero… Ash no es así.- Chikorita toma las rocas con su látigo y atándolas como formando dos martillos, comienza a golpear a los Zubat y Geodudes de su camino, para seguir corriendo. -¿Cómo sabes que no te dejará o se aburrirá de ti? Este chico, Ash como lo llamas solo le interesa ser el mejor entrenador pokemon.- Chikorita sigue corriendo. –Sí, ese es su sueño y me aseguraré de ser lo suficientemente fuerte, para que llegue lejos.- Pero la voz la remata con… -¿Y si no llegaras a ser tan fuerte para Ash?- Chikorita se detiene por un momento y sus ojos se dilatan. -¿Y si este fuera todo tu potencial y no pudieras aspirar a más, crees que Ash te seguiría queriendo? Seguramente te llevaría a uno de esos lugares donde los humanos dejan a sus pokemon y capturaría otro más fuerte ¿Nunca se te pasó por la cabeza?- Chikorita comienza a negarlo con la cabeza, conteniendo las ganas de llorar. –No, Ash no me haría eso. Él me quiere, nos quiere a todos.- La voz contesta sarcásticamente. –Si claro, los quiere a todos por igual, solo que a Pikachu un poco más…- Eso enciende los celos de Chikorita, golpeando con sus látigos las paredes de la cueva. –No vuelvas a nombrar a ese idiota. Pikachu, Pikachu, siempre debo escuchar lo bueno que es ese tal Pikachu. No lo soporto, tengo tanto potencial como él, pero siempre es el favorito, siempre es el que el Equipo Rocket quiere atrapar, siempre se trata todo de él…- Gritaba mientras que con cabezazos golpeaba los muros. -¿Te duele no es así? ¿Qué otro pokemon se lleve a tú queridito amo? Hahahahaha Patético. Pero si deseas tanto probar lo que vales…- Se abre en la pared una entrada secreta. -¿Por qué no cruzas por ahí?- Chikorita ve la entrada y se adentra, cerrándose por completo.
Chikorita avanzaba ahora por un camino gris, el fondo era completamente oscuro pero adelante podía distinguir una luz. –Espera.- Dijo la voz tenebrosa, un aura verde cubrió por unos segundos a Chikorita. –Necesitarás tu salud restaurada para lo que enfrentarás.- Chikorita sigue caminando. –No necesito tu ayuda, es más ni siquiera te entiendo ¿Qué quieres conmigo y por qué tienes a Ash?- La voz no decía nada, Chikorita llegaba al final del camino, traspasando el umbral de luz. Se encontraba en lo que parecía una arena de Gimnasio, como las que había visto en los viajes de Ash, pero todo aquí era completamente gris. En la zona del oponente, se podía ver una silueta familiar… -¿Ash? Ash al fin te encuentro…- Chikorita corre de felicidad hacia donde él esta, solo para tropezar en media arena con una barrera de energía. -¿Pero qué es esto? Debe ser algún truco hipnótico. Ash, Ashhhh.- Gritaba con fuerza con sus soniditos genéricos, pero algo andaba mal. Ash al igual que todo el escenario era color gris, a excepción de sus ojos, que eran rojos y vacíos. Lo aún más raro era la falta de sonido en el ambiente, parecía casi como estar sordo, silencio que rompió la voz desconocida. –El contrincante podrá usar hasta tres pokemon, la visitante solo contará con ella misma. ¿Está listos los adversarios?- La voz esta vez salía de un árbitro en el medio del campo, lo más raro es que no tenía rostro. –Esto me está dando miedo ¿Qué está pasando?- La voz le contesta. –Muéstranos lo que vales ahora, aquí, a la vista de tu querido entrenador hahahahahahaha.- El Ash gris lanza una pokebola, se abre el campo de fuerzas y de la pokebola sale Totodile, también en blanco y negro. –¿Es Totodile? Se ve igual a él, haciendo ese bailecito estúpido pero…- Antes de decir más, Totodile la ataca con Hydrobomba, no es muy efectivo. Chikorita responde al ataque con tacleo al pecho de Totodile, el cual cae al suelo. Totodile se levanta con dificultad y corresponde con Mordida. Chikorita es dañada en su cuello, por lo que arremete con Látigo Cepa hacia Totodile, lo toma entre ellas y lo lanza con todas sus fuerzas al piso. –Sigues siendo un completo inútil, hojas navajas.- Dando su golpe de gracia deja inconsciente a Totodile. –Totodile no puede continuar, Chikorita gana…- Chikorita voltea viendo con furia al árbitro. –Terminemos con todo esto, sé que ese no es Ash y esta pelea es absurda.- La voz se ríe macabramente. -¿Terminar? Apenas estás comenzando pequeña, Tuviste ventaja con un pokemon tipo agua, ¿A ver cómo te va con uno tipo fuego?- El clon gris de Ash convoca a Cyndaquil al campo. Chikorita lo miraba con un rostro de preocupación, a pesar de ser una representación de su mejor amigo y no el real, eso no se lo hacía más fácil. -¿Quiky Kun? No, ese no es él…- Cyndaquil comienza con Lanza Llamas, Chikorita esquiva el ataque. Ella arremete con Hojas Navajas, muy poco efectivo. Ella usa Látigo Cepa y él Ascuas, Chikorita recibe ataque muy efectivo. -¿Cuánto más piensas pelear? ¿Vale la pena? ¿Tú amo siquiera valora tu esfuerzo? Deja de engañarte.- Chikorita se levanta como puede, corre hacia Cyndaquil y arremete con cabezazo. Cyndaquil lanzó de nuevo Ascuas, Chikorita esquiva el ataque y lo castiga con Látigo Cepa. -¿Tanto te gusta lastimar a tu mejor amigo? Eres tan ciega que no te das cuenta de los sentimientos de Cyndaquil.- Chikorita se distrae en ese momento, permitiendo que Cyndaquil la derribe con Ataque Rápido. –¿Por qué no te rindes de una vez por todas? Prometo que terminaré rápido y sin dolor con tu existencia…- Chikorita guardaba un as en la manga, o mejor dicho en su hojita. Tenía escondida para una ocasión de emergencia una Baya Sidra, con ella recupera energía. -¿Yo rendirme? No soy una perdedora.- Una delicada lágrima escurría de los ojos de la pequeña Chikorita. –Es cierto, muchas veces no me he sentido como la Pokemon más fuerte para mi amo, le he fallado en varias ocasiones a Ash y si tengo miedo, tengo miedo de que me deje para cazar Pokemon más fuertes. No quiero terminar sola y traicionada, ya me ha pasado y no quiero que se repita de nuevo. Ash quiere ser un gran Maestro Pokemon, para eso necesitará de los Pokemon más fuertes que pueda obtener y yo no creo ser uno de ellos…- Con la mirada abajo, unas garras fantasmagóricas, saliendo del techo, cinco para ser exactos, se acercaban a Chikorita. –Al fin recapacitas pequeña Chikorita, pero descuida, todos cometemos errores. El peor error es confiar en los humanos, pero tranquila, yo te ayudaré…- Una sonrisa se esboza en la cara de la lista Chikorita. -¿Acaso esperabas que dijera eso?- Escapa de las garras, una a una esquivándolas mientras se clavan en el campo de batallas y con un fuerte Tacleo derriba a Cyndaquil en el piso. –Eso hubiera dicho la antigua yo, pero en ese entonces estaba sola. Hasta que vino un chico humano, que me mostró que pase lo que pase valgo mucho para él. La fuerza no lo es todo, es el vínculo entre humano y Pokemon lo que importa. Lejos o cerca de mí, Ash confiará y dará el cien por ciento de su confianza en batalla. Y no solo Ash, Quiky Kun, el verdadero, sé que estará conmigo pase lo que pase. Sí, puede que no sea la más fuerte de todas, pero si algo se es que jamás me daré por vencida.- Toma al Cyndaquil falso con sus lianas y lo lanza al techo de una, luego lo baja bruscamente destruyéndolo en el piso. –Y mucho menos ahora, tienes a Ash y exijo que me lo devuelvas, daré hasta mi último suspiro por recuperarlo.- Todo se vuelve incómodamente silencioso de momento, Chikorita ve algo raro en el Ash gris, una sonrisa. –No había visto un espíritu como ese en un Pokemon en años, mejor dicho Siglos… Basta de divagar, estoy sorprendido. Has acabado con dos de los tres pokemon y me has demostrado tu valor pero… Quiero hacerte una pregunta.- Chikorita mira al techo confusa. -¿Qué pregunta?- A esto la voz contesta. -¿Amas a ese humano?- Chikorita se quedó de piedra al escuchar esas palabras de esa voz tenebrosa. –No tienes que contestar ahora, solo deja que tu última batalla conteste por ti.- El Ash clon lanza la tercera Pokebola, sorpresa, era Pikachu, pero esta vez había otra cosa. Este Pikachu era… ¿De color? -¿Pikachu? He esperado este momento, verdadero o no voy a demostrar mi fuerza, hasta el último momento.- Dispuesta a atacar, es detenida por una mano emergente del suelo. –Momento, detente. Esta batalla no será librada en este lugar, tengo un campo especial…- La arena comienza a desintegrarse cual arena y formando como un remolino. Chikorita trata de sujetarse a algo, pero la corriente es muy fuerte, el Pikachu también queda atrapado y ambos Pokemon son absorbidos. ¿Qué pasará con Chikorita?
Continuará
