✿Los personajes, trama y detalles originales de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, Shūeisha y Shūkan Shōnen Jump (manga), Hayato Date, Pierrot y TV Tokyo (anime).
✿En portada: edición vectorial de elementos recuperados de all-free-download. Tipografía: Cocogoose Pro.
✿La clasificación indica temas que no son propiamente para menores o personas sensibles a asuntos relacionados con contenido de índole sexual atípico, además de uso de lenguaje vulgar. Queda a discreción del lector el contenido.
✿Este fic fue pensado originalmente para el SasuKarin Month, que por cuestiones de conveniencia y agilizar el retraso que tuve, "Icha Icha Du!" (día 16, Nopor), "Pago por evento" (día 17, Vecino de número) e "Inimaginable" (día 18, Fantasía sexual), los metí en la misma historia, es decir, capítulos consecutivos y a diferencia de los demás, directamente relacionados.
PERO, la cosa creció, y esto no es spoiler, sino advertencia para evitarnos malos entendidos, quiero extender la trama para abarcar temas de exploración de la sexualidad, prejuicios, sentimientos reprimidos, desamor y corazones rotos, saliéndose un poco de lo que sería estrictamente SasuKarin.
✿Para ilustraciones varias, novedades de este y otros fics, comentarios extendidos y más, pueden visitar "El moleskine de Kusubana" (blog/fanpage)
.
Icha Icha Duh!
"¿Cuál fue tu primera porno?", preguntó Suigetsu.
Una única pregunta, parte de un plan que salió mal, desencadenará los eventos más raros en los que ninguno creyó verse involucrado.
.
Porno
Sasuke cerró los ojos. Le estaba costando trabajo enfocar, era como si de pronto los muebles estuviesen hechos de gelatina, pero usar su sharingan sería humillante.
—Voy yo —dijo Suigetsu, con la voz levemente entorpecida.
Se estiró levemente para tomar la botella de cristal y la hizo girar sobre su centro.
Debido a la innecesaria fuerza con la que lo hizo, tardó bastante en detenerse, pero a medida que perdía velocidad, todos estaban casi seguros de con quien se detendría.
Sasuke gruñó por lo bajo, no tenía pruebas, pero tampoco dudas, de que todos estaban fingiendo tener los mismos efectos soporíficos y fríamente calculaban la rotación para que el cuello apuntara hacia él y solo alternaban cada ronda, a saber por qué, si el patrón era obvio.
—¿Verdad o castigo? —preguntó Karin, sonrojada y con el aire achispado que le daba el sake.
El chico lo pensó. No estaba seguro de cómo se comportaría si continuaba aceptando los retos, y si había algo que no soportaría en la vida, era hacer algo de lo que no estuviera plenamente consciente.
—Verdad.
Suigetsu sonrió con malicia, ya que él había girado, él podía preguntar.
—¿Cuál fue tu primera porno?
—¿Qué? —preguntó Jūgo.
Ese no era el orden de las preguntas que habían acordado para investigar.
Karin enarcó una ceja, aunque no le sorprendió. Jamás en la vida se había apegado a un plan, no había motivos para que esta vez lo hiciera, con todo y que era algo que se les ocurrió a los tres, y había tomado al menos dos meses de meticulosa planeación y bastante chantaje emocional que Sasuke siquiera aceptara reunirse con ellos de modo social. Afortunadamente, Karin aún tenía la cicatriz del chidori para hacerlo sentir culpable, Suigetsu había hecho un drama sobre sentirse usado y pintó a Jūgo como un hijo con una situación médica especial, del que no quería hacerse cargo.
Y ahí estaban los cuatro, en el suelo del departamento de Karin, el único lo suficientemente habitable como para no parecer un grupo de indigentes refugiándose en un sitio abandonado.
Incluso olía a limpio pese a que ya habían cenado.
El plan era simple, empezarían a beber como un grupo de viejos amigos, hablando sobre sus planes a corto plazo, decidir si aceptarían naturalizarse y obtener su registro y banda de Konoha, siguiendo como equipo o cada quien buscaría su camino. Karin suplicaría por jugar, Suigetsu fingiría no estar de acuerdo hasta que ella los presionara y se cambiaría de bando para hacer que Sasuke también jugara.
Luego, los tres se asegurarían que, al menos cada dos turnos, le tocara a Sasuke, que obviamente no aceptaría verdad, así que le darían castigo: el sake más fuerte que pudieron comprar en la buena aldea de Konoha, llena de destiladores honestos y certificados que jamás pensarían siquiera en preparar algo con una graduación mayor a 60%.
Suigetsu se había ofrecido a ir a otro pueblo por algo que, había escuchado, podía alcanzar una concentración del 96% por volumen. Pero, aunque las leyes de la aldea no eran excesivamente estrictas, ellos aún no eran ciudadanos oficiales y no querían tentar la suerte con un cargo tan estúpido como "contrabando", cuando todos habían hecho cosas peores.
—Nunca he visto nada de eso —respondió finalmente Sasuke.
Suigetsu hizo un mohín.
—La idea del juego es que digas la verdad.
Sasuke luchó por mantener la vista fija en el chico.
—Es la verdad.
Estoico como siempre, aun cuando casi le habían dado dos botellas, pensaron que su plan había fracasado por completo.
—Pero...
Los tres se quedaron quietos y atentos, como si estuviera por revelarse un nuevo plan para conquistar el mundo.
—Alguna vez vi una página del libro de Kakashi.
—¿El libro de Kakashi? —preguntó Karin.
No hubo respuesta. Sasuke se había quedado absolutamente dormido, o al menos fingía exitosamente estarlo.
—¿Eso fue todo? —preguntó Suigetsu, profundamente decepcionado.
Karin suspiró, se bebió el pequeño trago que quedaba en la botella y se puso de pie. Iba a tomar a Sasuke para subirlo al sofá, pero Suigetsu se lo quitó.
—¡Hasta que no tengamos la información que necesitamos, este tipo duerme en su propia cama! —exclamó.
Karin frunció el ceño, pero el leve asentimiento de Jūgo ponía a los dos en su contra.
Con los brazos cruzados, pensó en lo que podía hacer para acelerar las cosas y la única opción que tenía era averiguar sobre la única pista que tenía, si bien podía ser un callejón sin salida ya que no había dicho nada sobre si le gustó o no.
Era temprano, así que tomó sus llaves y salió a la búsqueda del antiguo maestro de Sasuke.
Había escuchado tristes historias de mensajeros de la torre que decían que, si él no quería ser encontrado, simplemente no lo encontraban*, y eso pasaba normalmente después de las seis de la tarde.
Solo otra guerra lo detendría en la oficina por más tiempo, decían.
Sin embargo, ni siquiera un ninja tan legendario podía esconderse de su ojo de la mente de Kaguya, y cuando Kakashi la vio acercarse por el camino, lo supo enseguida: no tenía sentido huir.
Suspiró con resignación, bajando el libro.
—¿En qué pudo ayudarte? —preguntó sin mayor emoción.
—Ese libro —dijo Karin, señalándolo —. ¿Cómo se llama?
Kakashi enarcó una ceja volviendo a levantarlo para que lo viera por sí misma.
Nunca nadie le había preguntado eso, era un dato de información más publica que las listas de graduados de la academia. Absolutamente todos sabían, como mínimo, el nombre de la saga.
Karin se inclinó levemente, leyó la información que necesitaba, le dio las gracias, y se fue por donde había venido, debiendo apresurar el paso para alcanzar abierta la librería.
Cuando le dijeron el precio de la colección, se sintió estafada, pero estaba más que dispuesta a adentrarse en los misterios del material para adultos de la buena gente de Konoha, que era donde se había criado Sasuke y donde había obtenido su mejor acercamiento a la saludable y normal sexualidad que cualquier persona debería tener.
A veces no podía pensar que realmente eran un grupo de degenerados, pero no podían culparlos si habían estado expuestos lo suficiente como para normalizar situaciones que no deberían ser normales.
Con sus libros en casa, recogió el poco desorden que habían hecho, limpió las gafas y se dispuso a leer.
El amanecer la alcanzó aún en la sala de estar.
Estaba confundida, y algo extrañada. Los libros, ciertamente contenían descripciones gráficas, pero de lo que Kabuto solía llamar "vainilla" con cierto aire despectivo, y lo más raro de todo, era que había un trasfondo emocional, los personajes se conectaban de alguna manera en diferentes tipos de relación y algunos jamás llegaban a intimar sexualmente.
Eso no era porno.
Comentarios y aclaraciones:
*En las recomendaciones, si quieren saber más de lo maldito que puede ser Kakashi, pueden leer un one shot viejito al que le tengo bastante aprecio: Te odio.
Y nos quedará la duda sobre si Kakashi realmente lo dejó ver o no, intencionalmente el libro a Sasuke. Saquen conclusiones.
¡Gracias por leer!
