Prólogo: ¿Buena broma?

Y así fue como finalizó el último día de su escuela primaria.

No le gustó para nada la forma en la que terminó su día, mirando a través de la ventana del auto en movimiento, no tuvo otra opción más que tragarse su molestia y mirar con ligera amargura las construcciones que pasaban.

Su madre, pareció notar la mirada perdida de su hija y en ese momento, habló para tratar de cambiar el estado amargo de su pequeña. No le gustaba para nada, pero era todo lo que podía hacer para aliviarla.

"Hija, se que lo extrañaste, pero solo fue un día, además de que ayer te dijo que era poco probable para él asistir debido a que se sentía mal"

Su padre arqueó una ceja algo irritado. "No entiendo porque es necesario tener a ese chico cerca de ti" murmuró.

Su esposa lo fulminó con la mirada ante sus palabras.

Él simplemente refunfuñó antes de continuar conduciendo por la calle.

Honestamente no le gustaba para nada que su pequeña se juntara con un chico desconocido, bueno, era preferible teniendo en cuenta lo mucho que sufrió los primeros cinco años en la escuela antes de que ese molesto pelirrojo apareciera. Ella sufría de constantes burlas y por lo regular se encerraba en su cuarto, lo único que podían hacer por ella era llevarla a una heladeria cerca de su hogar y pedirle su helado favorito, siempre fue así. Al menos hasta el año anterior donde su hija invitó al chico a su cumpleaños.

Si bien no confió en él al principio, pareció ser bastante confiable al enterarse de que se deshizo de los matones que acosaban a su princesa. Pase lo que pase su princesa siempre será su orgullo.

"¿Ya le dijiste a Shirou acerca de 'eso'?"

Ugh.

El nombre de ese molesto chico es Shirou Emiya. Apareció el primer día de su quinto año de primaria en la escuela con un anciano que vestía ropa particularmente llamativa, aparentemente era su abuelo y era su única familia. Y si se suma el hecho de que Shirou también es bastante llamativo debido a su apariencia, entonces he ahí el porque son una pareja peculiar.

"No" dijo nerviosa. "Tengo miedo de que él me rechace"

"¿Por qué debería de rechazarte? Es tu amigo, no es como si le dijeras que eres una gata que se transformó en humana. Solo le dirás que tienes ciertas peculiaridades..."

"Si, pero..."

"Vamos hija" Ema Granger la interrumpió. "No es como si fuera el fin del mundo, además, conociendo a Shirou, él simplemente hará un chiste tonto y se reirán"

"No entiendo que tienen de divertidas sus bromas"

Ema miró a su esposo.

"Vamos cariño, deberías de superarlo, solo fue un corte de cabello"

"¡Me dejo calvo! ¡Fueron dos meses!" gruñó molesto.

"Pero fue divertido" ambas mujeres trataron de reprimir su risa.

Serían unas largas vacaciones para Hermione Granger y su familia, en especial ahora que no sabía nada de su mejor y único amigo el cual no asistió a la escuela en su último día. Honestamente ella quería tomarse una última foto y dejarla como uno de sus recuerdos más preciados de su vida estudiantil básica.

Shirou fue su primer amigo y el único que sabía exactamente cuando ella se sentía mal, si bien él puede ser un poco bromista, la mayoría de las veces es porque no tiene nada que hacer o porque simplemente alguien no le agrada.

Creo que esa parte la tomó de su abuelo, después de todo, las pocas veces que lo conoció en esos dos años, solo fue en su casa y no mostraba algún tipo de gusto en particular. Lo único que alguna vez menciono fue que ella se parecía a una de sus estudiantes con su actitud y lealtad.

Dejando ese vago pensamiento en un rincón de su mente, comenzó a preguntarse donde se encontraba Shirou, era raro que no le dijera a donde iba o que estaba haciendo, pero supuso que estaba investigando algo o en alguna biblioteca.

Shirou fue el único que pudo superarla en el ámbito académico en estos dos años.

Sin embargo, la persona principal de esta discusión estaba teniendo uno de los momentos más tensos de su vida, indudablemente sería mejor haberse mantenido en casa.

"Jejejeje"

Riendo por la situación, miró una vez más a través de los pasillos en el ministerio de magia, su tarea era sencilla, simplemente entrar, poner una bomba apestosa en la habitación del ministro y salir como si nada hubiese pasado.

Si bien era una situación estúpida, su abuelo le dijo que era parte de su entrenamiento.

Lo cual, no era del todo una mentira ya que estaba trabajando sus habilidades sigilosas, puede que en un principio no hubiera creído dicha situación, Shirou no podía desconfiar del anciano, al menos no cuando le prometió que le enseñaría magia de verdad.

Lo único que podía hacer era proyección, refuerzo y análisis estructural. Según los libros que leyó, eso pueden hacerlo todos sin importar la edad, tampoco tenía algún tipo de cresta mágica como decían las notas acerca de las familias de renombre.

Hubo dos nombres que llamaron su atención.

Luviagelita Edelfelt y Rin Tohsaka, su abuelo aparentemente quiere hacerlas sus aprendices, pero son demasiado jóvenes para eso.

No es que Shirou sea demasiado mayor, es que simplemente no cree que ellas sean capaces de realizar sus tareas al pie de la letra y mucho menos cuando su abuelo decide hacer algo para aliviar su aburrimiento.

Un estremecimiento recorrió su cuerpo. Las vacaciones anteriores fueron demasiado largas, aún recuerda las infernales tormentas en medio del atlántico con solo un barco de madera, lo único bueno de dicho evento es que pudo aprender y dominar a la perfección el refuerzo y la alteración.

De no ser por esas estúpidas serpientes de mar, hubiera sido más fácil llegar a tierra.

Pero, hey, al menos su abuelo lo espero con una paleta y un letrero que decía "Buen trabajo".

Dando otro paso, entró a la oficina del ministro y pudo ver a una bruja sonriente. Por alguna extraña razón esa sonrisa le causaba escalofríos.

"Estúpida" murmuró.

La mujer, aparentemente pudo escuchar su murmullo porque inmediatamente saco su varita y comenzó a escanear la oficina. Después de 7 largos minutos, Shirou pudo dar un profundo suspiro de alivio al ver que ella salió de la habitación, obviamente utilizó su análisis estructural para ver que no hubiese dejado ningún tipo de hechizo de rastreo.

Acercándose silenciosamente a la silla del ministro colocó cuidadosamente la bomba apestosa justo debajo del escritorio, en el momento en que la presencia de alguien interrumpa en medio de la oficina estallara.

Es el plan perfecto.

Riendo entre dientes, miró una vez más antes de que sonrisa se hiciera aún más grande al imaginar el estrepitoso evento que se desarrollaría en algunos momentos.

Justo cuando estaba a punto de desaparecer, sintió una mano encima de su hombro.

"Chico, no se supone que te encuentres aquí. ¿Dónde están tus padres?"

"Uh"

Sin habla. Shirou no sabía exactamente qué hacer en esta situación y si decía una palabra en falso, terminaría mal, al menos no quería tener problemas con el ministerio.

"Yo, me perdí" decidió ser ¿honesto?

Amelia Bones.

Tuvo un día demasiado largo, al menos las primeras horas.

Siendo la Jefa del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica a pesar de tener un lugar en el Wizengamot. Simplemente tenía que lidiar con la estúpida e inexperta inacción del ministro en contra de los mortifagos dándoles un poco sino demasiada libertad en contra de sus acciones. De esa manera los dejaba libres en el momento en que podían tener una coartada coherente.

Ojalá hubiese sido así con Sirius...

Eso no importaba ahora, mirando al chico de cabello cobrizo, no pudo evitar tener un impulso de abrazarlo y arrastrarlo con ella, era demasiado tierno para su propio bien y esa mirada que denotaba inocencia simplemente hacia que quisiera cuidarlo de las malas influencias.

Antes de que pudiera preguntarle algo, un fuerte estruendo resonó por todo el lugar.

¡Boom!

"¡KEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEK!"

El grito de una de las personas más irritantes del ministerio resonó, no era otra que Dolores Umbridge, la subsecretaria del ministro de magia.

Una sonrisa se deslizó por sus labios antes de que un ceño fruncido se posara en su rostro.

¿Una explosión en el ministerio?

"Ven conmigo chico, no puedo dejarte solo en este lugar"

"Eh, no creo que sea buena idea" parecía particularmente nervioso.

Sin prestarle especial atención a su débil protesta, ella lo tomó de la mano y caminó con él a lo largo del pasillo hasta llegar a la oficina del ministro, antes de que siquiera pudiera dar otro paso.

Un profundo hedor se deslizó por sus delicadas fosas nasales que provoco que tosiera levemente y conjurara algunos hechizos de limpieza, pero a pesar de los hechizos, el hedor jamás se eliminó.

Dolores estaba en medio de la oficina del ministro con su característica sonrisa, pero un ligero ceño fruncido estaba presente en su rostro.

"¡¿Quién se atreve?!" gruñó con su voz característicamente chillona.

Shirou comenzó a temblar.

No estaba temblando por que lo descubrieran en este momento, estaba temblando porque no podía soportar la risa al ver esta situación. Su abuelo siempre le dijo que disfrutara de los momentos que eran particularmente espectaculares.

Amelia pareció notar el cambio en la actitud del chico a su lado por lo que simplemente llamó a sus subordinados con excepción de Alastor y les indicó que ayudaran a la subsecretaria, no le gustaba tener que lidiar con este apestoso olor.

Obviamente hubo algunas objeciones, pero ella solo los fulminó con la mirada antes de salir del lugar, si bien tenía que investigar lo sucedido, no había nada de malo en dejarlo pasar al menos una vez.

No lo malentiendan. No es que ella no se tome su trabajo enserio, es que simplemente disfruto demasiado escuchar el horripilante grito de aquella persona que siempre le causa problemas en medio de las reuniones del Wizengamot.

Sentando al chico frente a su escritorio, ella estuvo a punto de sentarse cuando se dio cuenta de que él estaba preparando té.

Después de degustar el tan sabroso té de yerba, miró inquisitivamente al pequeño.

"Lo siento" Shirou bajo la mirada avergonzado.

Si bien puede ser un chico particularmente bromista debido a las buenas enseñanzas de su abuelo, no es una persona que no tome enserio las situaciones a menos que lo requiera.

"¿Por qué te disculparías?" reprimió el gemido de satisfacción después de darle un sorbo a su té.

"Lamento haberme colado en la oficina del ministro y plantar una bomba apestosa"

"Mmmm." Ella lo pensó por unos segundos antes de preguntar. "¿Quién te dijo que hicieras eso? No creo que un niño de..."

"... Once"

"De once años hubiese planeado esto solo, al menos no alguien como tu que es particularmente honesto"

"Mi abuelo"

Ella lo miró tratando de encontrar algún tipo de mentira en sus palabras. "Déjame decirlo. Tu abuelo, dijo que te colaras en el ministerio que esta salvaguardado por al menos varias docenas de aurores y tu solo los burlaste al punto de que te colaste en la oficina del mismísimo ministro sin ayuda solo para hacerle una broma ¿me equivoco?"

"... Eso, es correcto" se sonrojó.

Ella negó con la cabeza recordando a cierto pelinegro en particular.

Suspirando con molestia mientras sostenía el puente de su nariz finalmente preguntó. "¿Quién es tu abuelo?"

"Eh. Me dijo que no lo dijera" comenzó a ponerse nervioso.

De alguna manera pensaba que su abuelo lo estaba viendo en estos momentos con una sonrisa divertida en su rostro, pero no podía decir su nombre, al menos no si es que no quería despertar en el Himalaya en medio de la noche.

No es una experiencia que quisiera repetir.

"Solo, te daré una advertencia, pero con una condición"

"¿Condición?"

Ella asintió. "Pasaras el resto del día conmigo, te llevare a tu casa, déjame decirle unas palabras a tu abuelo sobre tus acciones"

"No creo que sea necesario. Yo, será mejor que me vaya"

Ella negó con la cabeza. "No iras a ningún lado hasta que tu abuelo venga por ti, supongo que él ya debería de estar al tanto de tu situación ¿no es así?"

"Si" una vez más, bajo la mirada avergonzado.

Reprimiendo las ganas de consolar al dulce niño que cayó en las garras de aquel brutal adulto, ella lo miró cariñosamente como una madre mira a su hijo, sin saberlo, Shirou sonrió para sus adentros.

"¿Qué harás ahora?"

"Supongo que esperarlo hasta que venga por mi o desaparezca de este lugar" dijo pensativamente.

"¿Desaparecer?"

"Si, particularmente él solo me tomara, ni siquiera sabré que es lo que paso hasta verlo frente a mi con una sonrisa burlona"

"¿Cómo haría eso?"

"Magia"

Amelia puso los ojos en blanco y antes de que pudiera buscar al chico, había desaparecido de su vista.

"Mierda" fue todo lo que pudo decir antes de que uno de sus aurores entrara a su oficina y le dijera que lastimosamente no pudieron encontrar nada.

Zelretch tenía una inusual mirada seria en su rostro mientras miraba a su ¿nieto?, a decir verdad, lo adoptó un día antes de tener la "charla" a la que tanto se acostumbro a lo largo de los años y los eventos que se desarrollarían como estaba "planeado".

Si bien su "nieto" era un poco reacio a irse de Fuyuki, las palabras "aventura" y "libertad" llamaron su atención. Obviamente Kiritsugu no pudo hacer nada en contra del mago mariscal, pero esa es una historia para otro día.

Zelretch siendo Zelretch, naturalmente ya se encargó de las cosas molestas que pasaban en aquel mundo como el problema de su antiguo ¿discípulo?, la marioneta de los Einzbern y la niña de las nieves la reunió con su viejo.

Perfectamente equilibrado como todo debe de estar.

Oh, casi lo olvidaba, Sakura Matou regreso a ser Sakura Tohsaka.

De cualquier modo, eso no tiene nada que ver con esto. Mirando al pequeño chico frente a él, contuvo una agradable sonrisa, hace algún tiempo paso con su siempre y confiable amigo al cual solo le gusta responder con sarcasmo y es una versión alternativa de este chico a dejarle un regalo, ese regalo es una grabadora de tiempo real que le permite ver el contenido de esta conversación.

"¿Qué quieres ser de grande?" le preguntó seriamente.

Shirou sostuvo su barbilla, mirando que su abuelo era inusualmente serio, decidió responder con completa honestidad. "Un héroe que camina por el mundo y dice I'm the Bone of my Sword"

De verdad que se divirtió con ese comentario, estuvo tratando de reprimir su carcajada, de verdad que trató de hacerlo, pero sus expresiones lo traicionaron antes de que se riera entre dientes mientras cubría su boca con una mano.

Emiya estaría bastante divertido.

Negando con la cabeza divertidamente, Zelretch miró a su nieto, no era la primera vez que, hacia esto, pero al menos debería de enviarlo a la escuela para que experimente lo que es ser un mago, al menos ser uno en este mundo en particular.

Sacando un sobre de su pantalón, miró al chico tentativamente, para su frustración, no había ningún signo de esperanza o cualquier indicio de sentimiento expectante que suelen tener los niños pequeños.

¿Acaso la existencia conocida como "Emiya Shirou" estaba tan maldita?

"Esto que tengo aquí, es tu carta de admisión al mundo mágico, te diré, puedes ir a la escuela que quieras, hay tres en particular a las que puedes asistir. Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería, Academia Mágica Beauxbatons y el Instituto Durmstrang. Si bien la única en bretaña es Hogwarts, puedo decir que todas tienen sus pros y contras, con mujeres hermosas por todos lados en Beauxbatons" cuando dijo eso, la tez de Shirou se iluminó.

Zelretch se rió entre dientes, le había enseñado bien, bueno, al menos lo suficientemente bien como para decirle a Shirou que tenía una habilidad en particular que hacía que las mujeres se sintieran naturalmente atraídas a su persona. También le enseñó los conceptos básicos referentes al sexo y le dio la "charla".

Fue un momento bastante divertido, al menos en su mayoría teniendo en cuenta que apenas era un chico de primaria, pero para su crédito, no podía simplemente ignorar el alcance de sus capacidades.

"Dejando eso de lado, Hogwarts es el más cercano ya que se encuentra en Bretaña. Así que tú decides"

Shirou lo pensó por un par de segundos. "Mm no se porque, pero me siento particularmente apegado a este país, si bien podemos irnos en cualquier momento, a pesar de que no podre ver a Hermione, hay algo más, se siente como si me pidieran que no me fuera"

"Debes de estar imaginando cosas" divagó. "Supongo que quieres quedarte aquí ¿no?"

"Si, así es"

Shirou miró a Zelretch quien se relajó visiblemente en su asiento antes de suspirar.

"¿Has tenido algún tipo de sueño en particular?"

"Eh. No, creo que no"

Lo pensó por unos segundos antes de negar con la cabeza, su último sueño, fue lo mismo de siempre; él se encontraba rodeado de fuego con un enorme agujero en el cielo antes de que una intensa luz borrara de la existencia el agujero.

Eso era todo, hace bastante que había dejado de escuchar los gritos de aquellas personas.

"¿Quieres venir conmigo?"

"¿Dónde?" se estremeció al ver la sonrisa en el rostro de Zelretch.

"Hoh. A ningún lado en particular, solo soñaras"

"¿Soñare?" entrecerró los ojos con cautela.

"Si, no demasiado tiempo de todos modos, lo suficiente como para entrar a la escuela"

"¡Pero yo...!" sus palabras fueron ahogadas cuando su frente tocó el suelo.

"Mmmm. Supongo que lo prepare lo suficiente. ¿Debería de mostrarle UBW o HF? No creo que se rompa, al menos no... Meh. ¿Qué es lo peor que puede pasar?"


Así es chicos, este es mi nuevo fic y acabo de terminar el prólogo, solo lo publique para ver que les parece y si alguien quiere ayudarme con los temas referentes a los eventos, acepto cualquier tipo de ayuda. No es un Shirou como el de los demás, ahora será más divertido, hará bromas e incluso podrá burlar su densidad de vez en cuando.

¿Dudas?

¿Recomendaciones?

Y tardare en publicar al menos hasta que termine los siete libros una vez más y maldiga a Ron Wesley por haber casi matado a Hermione al menos tres veces. Y si, su relación no hubiera funcionado de no ser porque él utilizo pasión de amor en ella.

Pero adivinen que, aquí no podrá hacer nada, porque ninguna mujer puede resistirse al Prota Eroge EX.

Eso no es lo importante, aún no habrá un ship como tal, por lo que deben de relajarse.

F. P. 27/07/2021

J_A_H