Hola:

Este fic me encanta. Y creo que a algunas de ustedes también. Sé que le prometí a algunas continuación de "El Cazador", pero ya no lo hice… jajajaj

Besos

Yaem Gy

Capítulo 3: La armonía de un matrimonio

Hermione lo miró sin saber que responder. No le conocía en absoluto ¿cómo podría confiar en él?

No tengo otro remedio- le dijo angustiada.

El citófono sonó nuevamente. Toda Hermione se crispó de los nervios.

Ron la soltó y fue a alcanzar el auricular. La chica al verlo se volvió loca y se lanzó como una leona a detenerlo.

¡Pero ¿qué haces?!-

Soy el señor de la casa, es obvio que pueda contestar mi citófono-

¡Pero está no es tu casa!-

Mira, bonita, si quieres que esto salga bien tienes que cooperar. Ahora soy tu esposo, me amas, yo te amo, somos felices y tenemos que demostrar esa felicidad a los agentes. Ahora deja que conteste el citófono porqué ya estamos haciendo mucho escándalo-

Hermione vio como el hombre tomaba el aparato que volvía a sonar y hablaba con total naturalidad con el conserje.

Hola, sí, el señor Weasley. ¿Cómo? Ah, claro. Dígales que suban- colgó y pasó por el lado de la chica para tomar su mochila, sacar algo de ella y quitarse con rapidez los zapatos- Toma, mete todo esto en el armario-

¿Qué?-

Por si revisan, anda. Ya vienen-

Hermione corrió al cuarto y de un envión lanzó la mochila y la chaqueta de Ron dentro como él se lo había dicho. Luego puso los zapatos de su esposo junto a unos suyos y corrió a su velador para sacar de él una cajita. La abrió y tomó el anillo que esta contenía. A causa de los nervios le costó horrores ponérselo. Luego se trató de acomodar el cabello y limpió su cara con un pañuelo para después respirar profundamente. Entonces vio el cuadro con la foto de ella con Cormac que estaba sobre un mueble. Lo tomó y lo metió dentro de un cajón. Volvió a su mesita de noche y rebuscó hasta que encontró la foto de ella y Ron vestidos de novios y corrió para sacar otra vez el cuadro y cambiar la foto. Lo puso sobre el mueble y lo contempló un segundo antes de salir al recibidor. Encontró a Ron muy echado en el sillón con un periódico en la mano y en los pies unas pantuflas.

¿Qué haces? Tenemos que ponernos de acuerdo en algo-

¿En qué?-

Nos pueden preguntar cómo nos conocimos, que hacemos…-

Solo compórtate como una esposa. Solo hazles creer que estás loca por mí-

Hermione levantó una ceja.

Como si eso fuera fácil- gruño.

El timbre de la puerta sonó.

Ay…- la chica se tapó la boca con una mano-

¡¿Puedes ir a abrir, cariño?!- gritó de repente Ron, haciéndola saltar.

Idiota- susurró y le pegó un manotón en el brazo.

Esa es una palabra que no debes decir delante de los agentes- dijo el pelirrojo- tenemos recién un mes de matrimonio y aún no has tenido tiempo como para fastidiarte de mí-

Solo me tomó 10 minutos fastidiarme contigo- gruñó otra vez la mujer.

El timbre sonó otra vez.

¡¿Cariño?!- gritó nuevamente Ron.

La chica se levantó y escondió sus pulgares dentro de cada palma. Se fue caminando hasta la puerta mientras Ron se acomodaba otra vez en el sillón, estiraba el periódico ante él y ponía los pies sobre la mesita ratona de Hermione.

Ron la escuchó saludar a unas personas y luego hablarle.

Cariño, ya han llegado los agentes- La castaña le miró los pies y puso una terrible cara. La que tuvo que cambiar por una sonrisa más falsa que su matrimonio- Amor, sabes que no debes poner los pies en la mesita-

Oh, bueno. Es que dejé los pies en la calle hoy- Dijo el pelirrojo sacando los pies y levantándose para saludar a los recién llegados- Ron Weasley para servirles-

Ashton Scoth y mi compañera, la señorita Dolores Umbridge-

Los agentes saludaron, pero la señorita Unbridge miró a Ron de pies a cabeza e hizo una ligera mueca de asco.

Encantada, señor Weasley. Estaba… muy ansiosa por conocerlo - le dijo con una dulzona y fingida voz.

Hermione les invitó a tomar asiento en sillones separados mientras ella se sentaba en el sofá junto a Ron.

Bueno- dijo Umbridge abriendo una portafolio del cual sacó una carpeta de color rosa pálido la que abrió y comenzó a garabatear en ella.- Nos han informado que usted, Señor Weasley ha estado en el país por lo menos un año…-

Oh, lindo país. La tierra de las oportunidades. Me siento bendecido. Míreme usted ahora. Tengo un cómodo departamento, una hermosa mujer- al decir esto miró a Hermione con una amplia sonrisa-, plantas…- señaló hacia el balcón que daba al invernadero.

Oh, comprendo- dijo la agente- pero debe reconocer que su tiempo aquí es más de lo que se permite en realidad- Y miró de Ron con una fría sonrisa.

Si, ehm... no estuve todo el tiempo acá. Viajé mucho, ¿sabe? Fui a Canadá, a México…-

Su trabajo lo ameritaba, señorita- agregó la castaña para ayudarlo.

Claro… pero su visa tuvo una extensión algo peculiar… Bueno, con los recientes acontecimientos su situación cambia, por supuesto-

Y vive en este departamento con su esposa desde la boda, ¿cierto?- agregó el agente Scoth leyendo los datos de su carpeta.

¨Pero claro, claro- se adelantó a decir el pelirrojo.

Sin embargo…- acotó Scoth- hablamos con su conserje y dijo que no ha vivido aquí- Y el hombre levantó una ceja.

Es por su trabajo, ya les dije- dijo Hermione- ha tenido que viajar mucho a muchos lugares. Ahora mismo viene llegando de Chile…-

¿Chile?- Dijo la Agente Umbridge- Que interesante. ¿Y qué estaba haciendo allá, señor Weasley?-

Ron miró a Hermione para luego mirar a los agentes. No tenía idea de que decir.

De todo un poco… conocer el lugar, su gente…-

Su música… Ronald es compositor y director- continuó la chica con su mentira. Ron pestañeó y la miró de reojo tratando de mitigar la sorpresa ante su nueva profesión.

¿Compositor?- Umbridge revisó las hojas en su carpeta- no teníamos conocimiento de este dato-

¿y qué clase de música compone?- preguntó Scoth inclinado hacia delante demostrando gran interés en todo lo que se decía- ¿Rock?-

Clásica… y folklórica. Usted sabe, zampoñas, guitarras… su baile nacional tiene una temática muy compleja. Además tiene distintos estilos según su región…-

Ahora fue Hermione la que lo miró con sorpresa. Para clamarla, Ron le tomó la mano. En un acto reflejo ella intentó deshacerse del agarre, pero Ron le hizo un sutil gesto para luego aferrarla.

Ama su profesión entonces- Dijo Scoth.

Pues, la música es la voz del alma, oí decir a un profesor de música en la Universidad- miró el joven al agente- Estoy ahora haciendo una fusión entre lo clásico y lo folklórico. Algo atrevido si me lo permite…-

¿Y cuando volvió a los Estados Unidos?- preguntó Umbridge interrumpiendo a Ron.

Hace un par de días- dijo Hermione- me trajo una pequeña mata de copihues-

¿Co… qué?- preguntó la señorita con esa sonrisa que ya estaba fastidiando a Ron.

Copihues. La flor nacional de Chile- dijo Hermione- son hermosas pero delicadas. Estoy desde entonces en plena investigación para ver si es posible su sobrevivencia en estas condiciones. ¿los quiere ver?-

Hermione agradecía que justo una semana antes se le enviara una encomienda con esas flores, gentileza de un laboratorio en Sudamérica. Ahora los copihues estaban en un depósito encima de su mesa en el invernadero.

Oh, no es necesario- dijo la mujer- ¿Cuánto tiempo estuvo lejos, señor Weasley?-

Unas semanas. Fue una aventura corta- dijo Ron pleno de confianza.

Hermione intentaba relajarse, pero estaba acorralada por todos lados. Umbridge la miraba con esa expresión en la cual le decía que no le creía ni media palabra de lo que decía, Scoth parecía un perro al asecho que en cualquier momento iba a saltar y a su lado estaba es irritante irlandés que le tenía la mano atrapada y que en se instante había comenzado a acariciarle el dedo en el cual llevaba el anillo.

¿Habla irlandés, señora Weasley?- preguntó la agente- es una lengua tan fascinante-

Oh… no, no-.

Vamos, cariño. Te he enseñado algo-

No, Ronald…sabes que mi pronunciación es horrenda. No me avergüences, amor-

Y la chica, el enterró la uña en el dedo pulgar. Ron solo atinó a morderse el labio.

Bueno- el agente Scoth metiendo su carpeta en su propio portafolios- creo, señorita Umbridge que con eso ya terminamos-

Claro, claro- dijo la mujer imitando la misma acción que su compañero.

Bueno, queremos disculparnos si esta visita les ha traído algún inconveniente. Pero nos ha llegado una serie de reportes de fraudes por parte de extranjeros ilegales para obtener la residencia permanente. Nos llegó la orden de investigar a fondo cada caso-

Oh, claro, comprendemos- dijo Hermione.

Sí, la casa Blanca está muy pendiente- dijo Umbridge- pero por el momento solo tenemos el nombre de un abogado inescrupuloso que ha hecho muchos trámites fraudulentos con visas y matrimonios falsos. Un tal…- pestañeó haciendo memoria- Fletcher. Ahora está prófugo, que lástima-

Ron apretó la mano de su esposa que comenzó a temblar en ese instante para luego abrazarla de la cintura.

Bueno, ustedes verán que nuestro matrimonio es muy real- apoyó su mentón en el hombro de la castaña- tener a esta bella mujer como mi esposa ha sido lo mejor de venir este país.

Hermione se tensó al sentir al hombre tan cerca. Podía sentir el calor de su mano en la cintura y su respiración cerca del rostro. Tuvo que hacer uso de todo su autocontrol ante este acto tan improvisado de parte de Ron.

Ron estaba tan tenso como ella. Pero había que actuar. Un pequeño mechón de cabello había tapado algo la cara de la chica y él con la mano libre se lo acomodó con delicadeza detrás de la oreja para luego darle un pequeño beso en la mejilla. De inmediato sintió que el cuerpo de ella se ponía más rígido.

Esta mujer si que me odia pensó.

Los agentes se levantaron y Ron les dio la mano a los dos en forma de despedida. Los agentes les dieron la espalda y Hermione sonrió a plenitud.

La mentira estaba funcionando.

Hermione se iba a mover para acompañarlos a la puerta cuando la señorita Umbridge se giró y les sonrió con ojos muy abiertos.

Solo una cosa más… ¿cómo se conocieron? Debe ser una historia tan romántica-

A la mujer solo le tomó un par de segundos volver a su asiento y contemplarlos en espera de su respuesta.

Ambos, Ron y Hermione se quedaron en blanco. Cayeron en el sofá sin habla por un momento para después titubear y mirarse mutuamente.

Bueno… co… comienza tú, cariño- dijo Ron.

No… no, pero que dices, diles tú, siempre lo cuentas mejor que yo-

De inmediato los agentes cruzaron sus miradas.

Eh, bueno… comida…-Todos los presentes miraron a Ron con cara de confusión.- Sí, yo… yo estaba con unos amigos y quisimos comer… algo. Bueno, ella estaba esperando una mesa en el mismo local y…-

Oh, claro, uno de sus amigos también era amigo mío y nos presentó, ¿cierto?-

Si, un amigo muy apreciado por mí… bueno, resulta que el lugar estaba muy atestado y… nuestro amigo propuso que compartiéramos mesa, y por esas cosas del destino quedamos uno al lado del otro…-

Fue algo muy emocionante, se los aseguro- dijo Hermione.

El teléfono sonó y los esposos Weasley se miraron mutuamente. Ninguno se movió y el señor Scoth los miró con una ceja levantada.

¿No van a contestar?-

¿puede que sea una llamada para mí?- le preguntó Ron a Hermione.

Puede ser, querido, pero yo iré a ver quién es. Tú continua con los invitados-

La chica se levantó y al levantar el auricular y preguntar quien llamaba, se puso pálida.

¿Cormac?- susurró lo más bajo que puso- ho… hola… ¿dónde estás?-

Mientras Hermione hablaba lo más bajito que podía, Los agentes concentraron toda su atención en Ron.

¿Y? ¿Cómo continua su historia?- preguntó Umbridge que en verdad estaba más interesada en poder escuchar lo que Hermione hablaba por teléfono.

Ehh… ah, sí… El mesero era muy tarado y confundió nuestras órdenes, por lo cual puso mi plato frente a mi esposa y me sirvió el de ella… Fue divertido moverlos para que cada uno tuviera el suyo… Bueno, después nos separamos y yo quedé tan prendado que le rogué a mi amigo que me diera el teléfono de Helena…-

Hermione- le dijo Ashton Scoth.

Sí, Hermione… es que en ese… momento yo no tenía claro su nombre… pero después sí- y sonrió nervioso.

Ya veo- dijo Umbridge con demasiada serenidad.

¿Puede prestarme el baño?- preguntó entonces en agente Scoth.

¿Cómo?- devolvió Ron aturdido.

El baño. Si me puede prestar el baño-

¿Para qué?-

Umbridge hizo una mueca de autosuficiencia y miró a Ron atentamente tocándose las puntas de los dedos de cada mano. Scoth levantó una ceja de suspicacia.

Tengo que ir-

Claro, claro-

Ron se quedó estático y entonces Scoth miró a Umbridge para otra vez dirigirle la palabra al pelirrojo.

¿Me puede decir dónde está?-

El irlandés sintió el peso en el estómago. Miró a Hermione que continuaba hablando por teléfono y Lentamente se fue levantando para guiar al agente en un departamento que él mismo aun no conocía.

Fueron al pasillo y para horror del pelirrojo había tres puertas. Como estaba de espaldas al agente, pudo expresar con el rostro la angustia de no saber cuál de esas puertas era la correcta. Trató de mantener la entereza y caminó por ese pasillo para poner la mano en la primera puerta.

Al abrirla se les vino a ambos hombres encima un escobillón y las piezas de una aspiradora.

El armario. Dijo Ron por respuesta- Es que aquí estaba el baño antes de la remodelación.

Sonrió tontamente para luego dirigirse a la segunda puerta.

Ya completamente nervioso la abrió con mano temblorosa. Para su mala suerte, esta vez lo que encontraron fue el dormitorio principal.

El cuarto… cómodo como puede ver. Mire allí hay una foto de nuestro matrimonio-

Pero el agente parecía que ya se le había acabado la paciencia.

Ron abrió la tercera puerta y ahora sí pudo encontrar el baño. Scoth se metió en él y antes de cerrar la puerta miró a Ron severamente.

Mierda- susurró el pelirrojo.

¿Qué? No, no no-

Hermione se puso histérica. Estaba en la oficina de su abogado, quien la había citado a una reunión urgente. Al día siguiente de la entrevista en su departamento, había llegado una citación que ella mandó al hombre de leyes para que la revisara. Ahora el abogado le estaba informando de los pormenores que había averiguado en el departamento de extranjería.

Es la única manera, muchacha. Te metiste en el lio de tu vida y ahora debes justificarte con pruebas ante el gobierno.-

Pero… meterlo en mi casa…-

Bueno, es tu esposo ante la ley. Se supone que ambos comparten un hogar-

Pero… yo no lo soporto- dijo la chica con angustia.

Hermione, nunca debiste cometer esta locura. Te conozco desde que eras una niña y siempre pensé que eras una chica inteligente que tenías tus metas muy claras. Pero casarte así solo por un invernadero…-

No era solo por el invernadero… por mi trabajo también. Mi jefe piensa que un anillo es mejor que la inteligencia-

Pues no la usaste mucho cuando te casaste con ese muchacho. En mis tiempos uno se casaba por amor, para tener una familia y vivir juntos para siempre… pero ahora los jóvenes se han vuelto locos y egoístas.-

No me regañes, tío Steve. Solo ayúdame, por favor-

Entonces debes hacerme caso. En dos lunes es la nueva entrevista en el tribunal. Tienes que convivir con ese tipo al menos toda la próxima semana. Deben conocer sus acciones privadas. Debes saber si ronca, que come, que loción usa...- El señor Alan miró la fotografía de Ron que le dieran en el departamento de extranjería- averiguar si se baña-

Pero no podré soportarlo por una semana. Es un tipo rudo. No respeta horarios-

Al menos ya sabes algo de él. Tendrás que averiguar de su familia. Que él sepa de la tuya-

Tío Steve… no le digas nada a papá, te lo ruego-

Hermione puso ante su tío la más angustiante de las caras de súplica. El hombre suspiró desencantado y le tomó una mano.

Me quedaré callado. Sabes que tu padre ha anhelado llevarte al altar desde hace mucho. Siempre comenta todo lo que quiere hacer el día de tu boda. No quiero contarle que derribaste sus sueños. Pero debes prometerme algo-

¿Qué?-

Apenas salgas de este problema me dejarás hacer los trámites de tu divorcio. Si tengo suerte tendré todo listo antes de que tu padre pueda enterarse de nada-

Sí, solo quiero deshacerme de ese hombre. Dios… espero que todo salga bien-

Todo tiene que salir bien, Hermione. Defraudaste al gobierno. Eso puede traerte una pena muy alta-

Ron entró al hall del edificio y miró al conserje que estaba acompañado de dos niños. El hombre, al verlo, le presentó a sus hijos y les comentó que Ron era un gran músico y que venía llegando de la exótica tierra de Chile. Ron solo le dijo que no era tan grande como él conserje decía y que Chile era un bonito país, pero como cualquier otro.

Alan, el conserje, trató de buscarle conversación, pero el pelirrojo se le fue escabullendo hasta llegar al ascensor y meterse en el con rapidez.

Al llegar al último piso del edificio, avanzó hasta llegar a la puerta y tocó el timbre. Estaba intranquilo, debería quedarse desde ese mismo viernes y no marcharse hasta en dos lunes más.

No sé si podré soportarlo pensó al menos tengo un techo donde cobijarme por ahora

Hemione, antes de abrirle la puerta aspiró hondo con los ojos cerrados. Ya no había remedio. Tenía que aguantar a ese desconocido si quería conservar las cosas que más quería.

Su invernadero y su trabajo en el centro de investigación bien valían meter a un hombre en su casa.

Hola- le dijo el pelirrojo al verla.

Hola, pase- le examinó de píes a cabeza- ¿Eso es todo el equipaje que traerá por esta semana?-

Es el equipaje que traigo por cinco años. No necesito mucho-

Comprendo, adelante. Le mostraré la casa. Al menos ya sabe dónde está el baño-

Ron llegó al recibidor y cuando la chica llegó hasta él, le extendió los brazos para entregarle su mochila y su chaqueta. Cuando ella volvió del cuartito que había acondicionado para él, vio que Ron miraba las fotos que ella tenía en una repisa.

No tiene que hacer eso, por favor-

Le quitó la foto en la que ella estaba sentada en el suelo, envuelta con un tutú y calzada con zapatillas de ballet y la volvió a dejar en la repisa.

Claro, solo estaba tomando nota de las cosas que haces-

Bueno, pondremos normas. Usted…-

La primera norma es que dejes de llamarme usted. Somos un matrimonio. Se supone que hay confianza-

Tiene… tienes razón. Pero la primera norma es que te aprendas mi nombre, Ronald. Casi me dio un infarto cuando te escuché llamarme Helena delante de los agentes-

Bueno, si… lo lamento. Pero yo también tengo una norma. Llámame Ron, solo mi madre me dice Ronald y es cuando está furiosa conmigo-

A lo mejor puedo adoptar esa costumbre de ella- Dijo la chica un poco cortante- Te acomodé el cuartito junto al balcón. Yo me levanto muy temprano en las mañanas por lo cual no debes usar el baño entre las seis y las siete…-

¿Podemos tomar un café?-

¿Me puedes dejar terminar con las normas?-

Si no me dejas tomar un café caeré en coma pronto con eso de las normas. Quiero mantenerme despierto para poder escucharlas todas-

Hermione entrecerró los ojos luego le dio la espalda y sin decirle nada se marchó a la cocina. Ron la siguió y la vio poner la tetera para calentar el agua.

Al poco rato estaban cada uno sentado en los extremos de la mesa con un tazón en las manos. Ron sacó un cigarrillo y la chica abrió los ojos asombrosamente.

¿Podrías…? ¿Podrías no fumar dentro de la casa?-

¿Es una de las normas?-

Una de las más importantes-

Ron bufó fastidiado. Guardó el cigarrillo y bebió su taza de café. Fue solo probarla y poner la peor cara de asco que alguien pudiera imaginar.

¿Qué es esto?- alegó

Café- dijo la chica y dio un sorbo al suyo.

Esto no es café-

Claro que lo es. Café descafeinado. Sano, muy sano-

Es solo cebada quemada. ¿Cómo puedes tomarte esto?- la miró horrorizado al verla tomar otro sorbo.

No suelo tomar mucho café. Prefiero el té de hierbas, pero ya que tú querías café…-

Insisto en que esto no es café-

Se levantó y desapareció de la vista de la chica para meterse en el cuartito que ella le acondicionara. Luego volvió llevando algo en las manos.

¿Tienes cafetera?-

¿Qué vas a hacer?-

Verdadero café-

Sin permiso empezó a revisar las repisas hasta que encontró la cafetera que necesitaba. Hermione a cada minuto se ponía más furiosa.

Debería pedirme permiso. No respeta las normas-

Sigues sin tutearme. Tampoco las respetas tú.- Hermione tomó otro trago para calmarse. Ron movió la cabeza negativamente- este si es café de verdad- vertió el contenido de la bolsa que traía en la cafetera-. Una vez que lo pruebes ya no podrás negar a él nunca más y tirarás por la ventana esa cebada-

Me gusta la cebada- contestó la muchacha.

Por un momento Ron dedicó toda su atención a su cometido. Hermione golpeaba la mesa con las yemas de los dedos.

Tendremos que comprar comida. Tu despensa está algo ligera-

Claro. Supongo que no comes nada que contenga cebada-

Quiero compartir los gastos, por supuesto-

Bueno, como quieras- pero ella le miró y se preguntó si él tendría el dinero para pagar siquiera una pieza de pan- Una de las cosas que quería decirte es que si llegáramos a toparnos con alguno de mis amigos. Bueno he estado pensando en que les vamos a decir-

¿Y en que pensaste?-

Pues… que eres un amigo que conocí en un viaje. Que admiro tu música y que estarás unos días en la ciudad y que quise ofrecerte alojamiento- Luego la chica miró hacia cualquier parte para no mirar a Ron a los ojos- … que eres gay…-

Ron se dio la vuelta y frunció el ceño.

No soy gay y no pienso simular serlo-

Dios, es que debo justificar el hecho de tener a un hombre durmiendo en mi casa-

Podemos decir que somos primos-

No, nadie creería eso.-

Pues puedes decir que tengo algún lio político- Hermione lo miró- ser un terrorista del IRA... que eres tan solidaria que me ayudas a esconderme…no sé… darle emoción.-

Eso del terrorismo no me gusta. Pero sería una buena escusa- Ron volvió a su lugar en la mesa.

Solo diles que soy un amigo. Eres algo perseguida. Relájate. Si tiendes a dar muchas explicaciones te enredas pronto en tus propias palabras-

La cafetera aun no terminaba su trabajo. El silencio volvió a meterse entre ambos. Ron Quiso sacar su cigarrillo pero entonces Hermione le miró con una ceja levantada. Lo volvió a guardar y quiso tomar un sorbo del tazón, pero entonces recordó que cual era el líquido que este contenía. Suspiró.

Iba a ser una semana muy larga.

Ese sábado fueron ambos al supermercado. Hermione estaba seleccionando unas frutas mientras Ron llevaba el carrito. Ella tomó un melón y lo puso dentro pero Ron lo tomó, lo olfateó y le dijo que lo cambiara pues aun no estaba maduro. Ella pestañeó y se mordió los labios, pero en silencio obedeció la orden.

Después ella buscó en los estantes sus cereales, su granola. Las semillas que comía. Ron al ver lo que metía en el carro lo vio y la observó a ella.

¿Tienes pájaros? No vi ninguno-

No es comida para pájaros. Es para mí-

¿Comes semillas y alpiste?-

Es alimento vegetariano. Es saludable-

No creo que comer alpiste sea saludable- Luego el joven caminó hasta el sector de carnes y puso en el carrito una buena pieza de lomo vetado- Me ofrezco a cocinar estos días. Te prepararé una buena comida irlandesa. Mi madre me enseñó unas recetas muy buenas-

No como carne-

Deberías. Estas delgadísima-

Pues tú deberías comer menos carne-

¿También me dirás que estoy gordo cómo lo hizo tu novio?-

Ella sonrió y lo dejó con la palabra en la boca para alejarse de él.

Caminó por los estantes y miró hacia atrás. Ron escarbaba entre los lácteos. Ella ya estaba cansada de la situación. La pasada noche ella se había encerrado con seguro en su cuarto y estuvo por dos horas sentada en la cama mirando la puerta con el miedo de que ese hombre la rompiera y la atacara. Ella había tomado su raqueta de tenis y temblaba de pies a cabeza.

Pero él no hizo nada de eso.

Ahora estaba enojada al ver como el carrito se llenaba de cosas que ella no comía y que su propio alimento fuera reprobado. Quería alejarse de Ron todo lo posible.

Dio la vuelta para meterse en otro estante y entonces rápidamente se giró y trató de escapar.

¿Hermione? ¡Hermione! ¿No me oyes?-

¿por qué, Dios? ¿por qué?- susurró en un lamento.

Hermione, hola, hola-

Hemione se giró y miró a la chica con la mejor de sus sonrisa. Al menos Ron no estaba cerca en ese momento.

Hola, Marlene-

¿Me estabas evitando?-

No, claro que no…- miró a los lados- es que en verdad no te vi-

Qué curioso encontrarnos. Justo esta noche es la cena de mi madre. No esperaba verte hasta la noche-

Si… que curioso-

¿Y qué cuentas de interesante?-

Eh… ¿yo?... nada- y al decir esto la castaña le sonrió incómoda.

Marlene entrecerró los ojos y apretó los labios.

Estás rara. ¿De seguro no tienes nada interesante que contar?-

Hermione no sabía que decir. Las manos ya le sudaban.

Y entonces…

Hola- escuchó en una profunda y aterciopelada voz.

Marlene parpadeó varias veces al recién llegado para luego mirar a Hermione, levantar una ceja y al final escanear detenidamente al pelirrojo que se había colocado frente a ella.

Hola- le contestó con la más sexy de sus sonrisas.

Hermione sintió como si le hubieran pateado el estómago.