Hola:

Y al fin escribí la actualización. Quería aprovechar que hoy tuve un poco de libertad y he terminado. Espero que no se aburran mucho.

Creo que ya quedan pocos capítulos. Espero que sigan conmigo hasta el final.

Saludos

Yaem Gy

Capítulo 5: Construyendo una relación.

Subieron el ascensor en silencio. Ron parecía perdido en pensamientos muy profundos y distantes, mientras, Hermione solo podía mirar al suelo del cubículo. Al llegar a su piso la chica intentó abrir la puerta pero la llave se trababa un poco. Ron quiso ayudarla, pero Hermione esquivó la mano que acudía en su ayuda.

La llave giró al fin y la muchacha entró dejando la puerta abierta y yendo a su cuarto directamente. Ron, que ya se estaba acostumbrando a que ella se alejara siempre de él sin decirle nunca adiós, fue a la cocina a prepararse una taza de café. Para esperar que la cafetera terminase su trabajo, subió hasta la azotea y encendió ese cigarrillo que tanto le hacía falta.

La noche en Nueva York era fría, pero muy iluminada por las luces. El pelirrojo se dedicó a mirar el panorama y no sintió cuando Hermione ya estaba a su lado intentando adivinar hacía que lugar él miraba.

No deberías fumar tanto-

Ron dio un salto por la sorpresa.

¿Qué haces aquí? Pensé que ya estabas atrincherada en tu cuarto, con la puerta con siete cerrojos y un bate de baseball en las manos-

Hermione sonrió.

Quería agradecerte por lo que hiciste en la cena.-

No tienes nada que agradecer. La verdad es que si quiero que me ayudes con lo de la residencia permanente en Estados Unidos, tengo que poner de mi parte. Soy tu esposo, mi misión es hacerte feliz- la castaña pestañeó varias veces por el comentario. Ron entonces trató de arreglar sus palabras- Me refiero a que tú me ayudas, yo te ayudo. Así los dos conseguimos lo que queremos-

Claro-

Ron se giró y empezó a silbar, volviendo su atención a la noche Neoyorkina. Hermione le dijo que de seguro el café debía estar hirviendo y Ron asintió con la cabeza para luego ponerse el cigarro en la boca y caminar hacia el departamento. Al notar que la chica no iba a su lado se volteó y vio como Hermione le miraba con una ceja levantada.

El cigarro, si, si… si ya pensaba apagarlo-

Pero no lo apagó, simplemente lo lanzó por la azotea.

No tienes buenos modos- dijo la chica divertida-. Quizás a alguien allá abajo no le ha parecido bien lo que acabas de hacer-

No creo haber quemado a alguien- dijo el muchacho y se encogió de hombros- ya habría gritado.

Hermione preparó té para ella mientras Ron paseaba por la casa y anotaba cosas en su libreta. El tazón humeante con el café recién hecho le esperaba en la mesa y el joven no demoró en acompañarlo. Siguió anotando y silbando, haciendo que Hermione se sentara frente a él para mirarle curiosa.

¿Qué anotas?-

Cosas que pudiera olvidar. Cuál es tu crema, tu shampoo, Que libros lees…- siguió silbando y concentrado en la libreta.

¿Qué silbas?-

¿Silbar?-

Sí, has estado silbando desde que llegamos-

Ah… no es nada… solo ruido-

No parece ruido. Suena bien… me agrada-

Qué bueno que al fin algo te agrade de mí- dijo él mirándola directamente a los ojos.

Está bien… sé que he sido una niña caprichosa. Lo siento-

Ron se volvió a alzar de hombros.

No te culpo. Yo también he sido muy abusador. Me apoderé de tu espacio. A nadie le gusta eso. Solo espero quieras trabajar conmigo en esto. Una semana puede parecer muy larga, pero no te das cuenta cuando ya se ha terminado-

Luego el muchacho dio un suspiro y bebió un largo sorbo de café.

Hermione le quedó mirando y comprendió que la verdad no tenían demasiado tiempo. Solo tenían ocho días para conocerse a fondo y convencer a los entrevistadores de que su unión era verdadera. Pero solo habían peleado desde que se quedaran en el mismo techo.

Tienes razón… pues, a trabajar-

Y diciendo esto, la chica se levantó de la mesa y dejó al pelirrojo solo y perplejo en la cocina.

Esa es la casa de mis abuelos en la playa. Íbamos todos los veranos, pero al morir mi abuela, mi abuelo la vendió. Dijo que no podría soportar el mar sin tenerla a su lado-

Hombre romántico-

Sí. Solo vivió tres años más. Creo que no pudo soportar ningún lugar sin ella.- Hermione cambió la página del álbum y mostró varias fotos de ella de niña- estas son del colegio…-

¿Jugabas tenis?-

Sí… aun lo juego. Es mi deporte favorito.- cambió a otra página- Ellos son mis padres, Hugo y Jane. Son dos personas preciosas, el único problema es que papá se hizo muchas expectativas conmigo. Soy su única hija y él soñó todo un cuento rosa a mi alrededor-

¿Qué quieres decir?-

Para él siempre fui su princesita. Quería que me convirtiera en toda una socialité, una damita de alta sociedad. No entendía que yo prefiriera quedarme leyendo libros y jugando con plantas a ir de compras, vestir lindos vestidos y maquillarme. Yo era feliz con unos jeans, zapatillas, una polera cómoda y el cabello amarrado para que no me molestara al leer y cultivar. Papá quería que estudiara artes, literatura o solo fuera una linda chica. Nunca pensó que mi afán con las plantas y los libros se convertiría en profesión. A él nunca le ha gustado que trabaje, pero ya sabe que no puede contra ello-

Se me imagina que es un padre sobreprotector como el mío. Creo que todos los padres son iguales. Mi padre adora a mi hermanita y si por él fuera, a mi hermana no podrían tocarla ni con el pétalo de una rosa-

¿Tienes más hermanos, Ron?-

Tengo hermanos hasta para regalar- sonrió el hombre- somos siete en total. Bill, Charlie, Percy, los gemelos Fred y George, Ginny y yo. Mi casa siempre fue un caos permanente. Pero lo pasábamos bien juntos-

Siguieron contándose anécdotas familiares. Hermione le habló de sus vacaciones en California, París y Madrid y Londres. Ron le comentó de su veraneos en el lago alto en Wicklow, como pasaba días enteros pescando y nadando. Disfrutando de la vista más hermosa de Irlanda.

Luego hablaron de conocidos, amigos, gente que había pasado por sus vidas. Pronto un ser que había estado en las vidas de ambos salió a la luz.

A Fletcher lo conozco desde que era un mocoso que apenas se limpiaba la nariz. Me parecía divertido en ese entonces, pero desde que vivo en los Estados Unidos ya no me pareció tan gracioso-

Es un hombre… especial-

¿Especial?- rió el pelirrojo- es un estafador, un mentiroso y un ladrón. Si aun no lo han atrapado los de la Migra es porque es muy astuto. Ese es su mayor don-

¿No te preocupa su futuro?-

¿A ti te preocupa?-

Es que… si lo atrapan y habla…-

No hablará… Se nota que no conoces a los irlandeses. Un irlandés tiene honor, por muy bandido que sea. Y sobretodo nunca delataría a un compatriota. Mundungus será muchas cosas, pero soplón no es-

Volvieron álbum de fotos. Hermione le relató de sus años en la secundaria, sus amigas, sus actividades. Ron vio muchas fotos de ella.

¿Te gusta el ballet?-

Es un hobby que tengo. Papá también quiso que fuera bailarina clásica, pero…-

No es tan interesante cuando los árboles no te pueden seguir el ritmo-

Ambos sonrieron.

Estos son mis primos. Éste es mi primo Regan, gracias a él pude contactarme con Fletcher-

Entonces tu primo no debe ser un trigo muy limpio-

No- sonrió de nuevo la chica- creo que no-

Dio la vuelta a las páginas y le mostró otras personas y se las fue nombrando. Giró otra hoja y Cormac Mclagen apareció de lleno abrazando a Hermione por la cintura.

Bueno… él… él-

Es tu novio-

Sí-

El vegetariano-

Bueno, le gusta la vida sana y cuida lo que come-

No como yo… que fumo, tomo café negro y como carne. Cada uno es lo que come, así que él es un chivo y yo un cerdo- Y Ron hizo el sonido típico de los puercos.

No… ¿qué dices? Él no es un chivo…-

¿Y yo si soy un cerdo?- preguntó Ron levantando esa ceja que inquietaba siempre a la chica.

No, no he dicho eso- luego la chica hizo una pausa para luego preguntar - ¿Qué te hizo venir aquí?-

La propaganda-

¿Cómo?-

América, la tierra de las oportunidades- dijo el pelirrojo con solemnidad- como todos los inmigrantes, quise probar suerte aquí-

¿Y cómo te ha ido?-

No tan bien, pero tampoco tan mal. He podido conocer lugares, pero a veces no de la mejor manera-

¿Has estado en la cárcel?-

Sí- Hermione pestañeó de la impresión- robo de coches, alguna pequeña estafa. Nada grave-

Comprendo-

Se produjo un silencio incómodo. Hermione volvió a mirar el álbum, pero Ron la miró a ella y trató de encontrar la manera de preguntar eso que sabía que tenía que preguntar pero que no sabía cómo. La chica levantó la vista y frunció el ceño al ver la expresión del hombre.

¿Pasa algo?-

Ehm… bueno… yo….-

¿Qué?-

Perdón… pero… ¿Cuándo…- se aclaró la garganta- … ¿Cuándo tienes tu período?-

Hermione se puso roja como un tomate, y su rostro hacía perfecto juego con las orejas de Ron.

Oh… eh… em…-

Ya… ya sabes… se supone… se supone que yo… sé esas cosas-

Oh… sí… se supone que las sabes…-

¿Y…?-

La chica se movió en su sitio por la presión y la incomodidad. Llevaba dos días de estar conociendo a ese hombre y ya debía decirle cosas demasiado privadas.

A… a principios de mes- dijo tratando de no mirarle a los ojos.

Bien-

Ron anotó el dato en la libreta y eso puso más colorada a la chica de lo que estaba.

¿Tú no tienes nada que yo debería saber?-

Eh… tengo… tengo una cicatriz...- señaló con el dedo un lugar entre el vientre y la cadera- tuve un accidente de niño y desde entonces la tengo. No es muy grande, pero no creo conveniente mostrártela-

No… claro que no- se apresuró a decir ella.

El silencio incómodo volvió.

No… no puedo creer que de verdad seas compositor- dijo Hermione de pronto, mirando a Ron- he dicho tantas mentiras que ahora dudo de que es verdad-

A veces te tienes que dejar llevar por el instinto- dijo Ron- Yo… yo no soy compositor en realidad. Solo tuve algunas clases de música gracias a un buen amigo que después se convirtió en mi cuñado. Todo lo que sé se lo debo a él. Se podría decir que soy un poco autodidacta. Amo la música y solo quiero crear melodía. Así de simple-

Pero tocaste muy bien el piano…-

Solo dejé que mi alma hablara en él-

Se quedaron mirando mutuamente. Hermione sintió en la piel el calor de esa mirada azul y se sintió frágil. Una sensación extraña la fue invadiendo y tuvo miedo. Por lo cual rompió el contacto visual y puso todas sus energías en el álbum que llevaba en las manos.

Este… este fue mi primer novio… también tocaba música. Tocaba el trombón…-

Hermione había roto el contacto visual, pero Ron no, cuando ella se puso a hablar, el pelirrojo solo se quedó mirando detenidamente como ella movía su boca. Una boca que parecía tersa y dulce como una fruta.

Él… ¿él fue el primero en besar esos labios?-

La chica levantó la vista bruscamente, sobrepasada. .

No creo que pregunten eso en la entrevista. Buenas noches-

Se levantó y, vulnerable, se refugió otra vez en su cuarto. Ron se quedó un momento más, para luego marcharse al cuartito la lado del balcón.

Hermione se cambió pronto de ropa, pero sentía que en cualquier momento el calor de otro cuerpo abrazaría el suyo. Miró a la puerta para asegurarse de que el seguro estaba puesto y suspiró al ver si que lo estaba. Se abrazó a sí misma y buscó a su compañera raqueta para que durmiera con ella una noche más. Se arrebujó en las mantas e intentó dormir, pero todo su cuerpo se puso en alerta al sentir el ruido de pasos en el pasillo.

Su corazón latió poderosamente y se acurrucó más en sí misma. Sintió la puerta del baño y soltó el aire que contenía. Cerró los ojos para al fin dormir, pero al cabo de unos minutos los pasos se volvieron a escuchar. Grande fue su susto, su ansiedad, su extraña sensación al ver la sombra de unos pies en su puerta.

Se mordió los labios para no dejar al sonido angustioso que quería escapar de su garganta. Pestañeó repetidas veces y volvió a contener el aliento. Entonces miró el pomo de la puerta y creía verlo girar.

¿Hermione?-

Escucharlo llamarla, robó un pequeño gemido.

¿S… sí?-

¿De qué lado duermes en la cama?-

La pregunta provocó que su estómago bajara a sus pies.

De… del lado… derecho-

Ok… entonces yo dormiré del izquierdo-

La chica se tapó la boca y se abrazó de la almohada. Ahora estaba segura de que la manilla estaba girando.

Buenas, noches-

La sombra se alejó y la luz del pasillo se apagó. A los pocos segundos el sonido de una puerta cerrarse reinó en el ambiente.

Luego, la calma absoluta se hizo presente. Hermione quiso tranquilizarse, pero solo lo consiguió cuando el sonido de unos leves ronquidos llegó desde afuera. Suspiró de alivio y ya no tuvo más problemas para conciliar el sueño.

Idiota-. Se susurró a sí mismo. Miró al techo y lamentó no poder fumarse un cigarrillo en ese preciso instante.

Estaba acostado boca arriba y usando su brazo derecho como almohada. La manta le cubría hasta la cintura. El pecho solo lo tenía cubierto por una camiseta sin mangas que dejaban a la vista sus brazos y su cuello y garganta. Un pantaloncillo corto completaba el atuendo, por lo cual sus piernas también estarían desnudas si la manta no las cubriera.

¿Cómo se me ocurrió preguntarle eso?- se regañó otra vez- ella al fin estaba empezando a calmarse conmigo y yo le pregunto lo del beso.- se acostó de lado.

Trató de dormir, pero esos labios no salían de su cabeza. Tampoco ese cabello rizado, ni ese delicioso aroma a azucenas.

Ron pensó que tal vez porque le gustaban tanto las plantas, Hermione quería emular a una flor. Él sonrió al compararla con una. Se imaginaba que su cabello eran como los pétalos, su perfume caro era como su aroma, y sus labios… sus labios eran como el néctar.

Y él se sentía como un insecto que quería probar ese néctar.

Ya, Ron… deja de pensar tonterías. Está bien, la chica está muy buena, pero no debes tocarla. No puedes…- suspiró- Sería más fácil conseguir una noche entera con Marlene que un solo beso de Hermione- Tomó la almohada y se tapó la cabeza con ella bruscamente- Dios, es que es tan linda… tan delicada… tan…-

Se sentó en la cama y sacudió la cabeza. Luego se dio palmaditas en el rostro para espantar los traviesos pensamientos que empezaban a invadir su cerebro.

No puedo pensar cosas con ella… ¡es mi esposa!- susurró. Luego se dio cuenta de lo que dijo y rió bajito- Sí, mi esposa y no me la puedo follar- se acostó de nuevo con ambos brazos detrás de la cabeza- Ay, Ron… En qué lío te has metido. Si al menos le gustaras podrías conseguir algo, pero Mundungus tenía razón, ella lo único que quiere es tenerme a mil kilómetros de distancia. Creo que le doy un poco de asco-

Sus ojos brillaban como luceros en medio de la habitación oscurecida. Sus labios esbozaron una coqueta sonrisa de medio lado. Después cerró los ojos y la imagen de ella con las mejillas encendidas luego que él le preguntara sobre su período abarcó toda su atención. Luego, esa atención bajó hacia la boca, el cuello y al cuerpo grácil como el flexible tallo de una flor.

Por todos los demonios- susurró- que ganas de exigir mis derechos de esposo-

La habitación se quedó en silencio. Ron abría y cerraba los ojos cada cierto tiempo. Quería besar esa boca, quería tocar ese cuerpo. Quería acariciar ese cabello. No podía evitar ser hombre y comprender que Hermione era preciosa. Tal vez era bastante histérica, fastidiosa y chillona, pero era bella, y cuando tenía el cabello suelto y los labios rojos como esa noche…

Rayos- se volvió a tapar la cara con la almohada- Mejor que no vuelva a llevar el cabello suelto… me está gustando mucho…-

Tuvo que ir a la cocina por un vaso frío de agua. Lo bebió de un solo viaje para después mojarse la cara y el cuello. Se rió de sí mismo. Hacía años que ninguna chica le ponía así. Desde que era un chiquillo espinilludo que no se turbaba con una chica que no podía tener. Ahora era distinto, si una mujer le gustaba, la seducía. Sabía que no era feo, que tenía "su gracia" y que varias mujeres le miraban con intenciones que podrían espantar a un cura, pero con Hermione tenía que resignarse.

Ella era algo totalmente fuera de su nivel.

No solo era el hecho que estaban amarrados a causa de la farsa del matrimonio. Que ella no le soportaba y que hasta parecía que le tenía miedo. Ella era una señorita de alta alcurnia que no lo miraría con interés a menos que él fuera un arbusto para investigar. Además se notaba que Hermione no era de ese tipo de mujer que podía tener un affaire de una noche. Se veía que era quizás demasiado compuesta como para consentir algo así.

Que era de esas mujeres que se comprometían, que buscaban un compañero, no una aventura.

Un marido- susurró.

Bebió otro vaso de agua y caminó hacia el cuarto. No sentía nervio alguno de que Hermione lo viera así, semi desnudo, sabía que ella estaba encerrada con todos los seguros de la puerta puestos y que algún otro artículo le acompañaba para fortalecer su seguridad.

No saldría de su cuarto hasta que el sol apareciera en la mañana.

Se metió en la cama y dejó que el sueño ganara la batalla. No sacaba nada con desear siquiera un beso de Hermione. Ese era asunto perdido.

El domingo lo encontró boca abajo en la cama. Sus brazos formaban un paréntesis a ambos lados de su cabeza y su cabello cubría su rostro. Una pierna había escapado de las frazadas dejando a la vista un muslo fuerte.

Hermione se recriminó de estarlo mirando desde el marco de la puerta, pero la imagen era como un imán. Estaba pegada al suelo. Sus ojos pegados a la espalda, los brazos, el muslo, el cabello rojo fuego.

Hermione tragó saliva y tironeó de sí misma para salir de su trinchera. Caminó a la cocina y puso agua en la tetera, su propósito original antes de ser atraída por la sensual imagen en el cuarto, y luego pasó velozmente por el pasillo para no mirar otra vez al hombre que dormía plácidamente. Se metió al baño y se dio una ducha para después ir a su cuarto y vestirse, al salir de allí sintió el silbato de la tetera, pero no alcanzó a apagarla, pues Ron ya lo estaba haciendo. Ella hizo un breve escáner y vio que él se había puesto unos jeans, pero que seguía llevando la camiseta sin mangas y los pies descalzos. El hombre se giró para verla le saludó con un movimiento de cejas y pasó por su lado para meterse en el baño.

Hermione no pudo evitar percibir su olor natural. No era un olor fuerte ni desagradable, sino que fue un aroma que la perturbó. Ron no llevaba en el cuerpo perfume o colonia masculina. No como Cormac que olía a Armani todo el tiempo.

El olor de Ron… era olor a hombre.

Un relámpago le recorrió la columna. Sus sentidos se habían activado. El olor de ese hombre había alterado su cuerpo. Fue al fregadero y mojó y manos para darse palmaditas en la cara. Luego fue al invernadero a regar las plantas. Al volver a la cocina, Ron ya estaba bañado y vestido, tomando su ya conocido café. La algarabía en la chica no disminuyó al verlo. Ahora el pelirrojo llevaba el cabello húmedo y eso solo la alteró un poco más.

Se regañó y exigió a su cuerpo compostura. Fue hasta la tetera y se preparó un té de hierbas para calmar los nervios.

Hoy podríamos divertirnos un poco-

Hermione soltó todo su té al escuchar esas palabras.

¿Perdón?-

Antes de hablar, Ron la miró extrañado. Parece que había amanecido más histérica que lo normal.

Que podríamos hacer algo. No tenemos fotos que justifiquen nuestra relación. Podríamos pasar el día tomándonos fotos simulando vacaciones y otras cosas-

Oh, claro, tienes razón-

Pues, bien, aprovechemos que el día está soleado… Vámonos a la playa- Y le guiñó un ojo.

Una hora después, la azotea estaba adornada con sillas de playa, una radio cassette, un quitasol y una pelota grande.

Se tomaron varias fotos, con Hermione luciendo un traje de baño de cuerpo completo pero cubriendo el cuerpo con un pareo largo y sombrero de ala ancha. Ron llevaba una polera y pantaloncillos a la rodilla. Luego se cambiaron de ropa y ahora la azotea estaba convertida en un centro de esquí. Ron llevaba puesto un traje que Hermione guardaba de su padre. Simulaba estar en plena faena, esquiando.

Después de almorzar, se fueron al invernadero y recrearon una visita a un parque natural. Ron se vistió con jeans gastado y una polera vieja, y buscó herramientas. Cuando Hermione lo vio le preguntó con la cara que quería hacer.

Si soy el dueño de casa, se supone que debo reparar las averías del hogar-

¿Ah, sí? Mi madre nunca dejó que papá arreglara nada. Siempre ha dicho que para eso existen los fontaneros-

Pues en casa mi padre hacía loa arreglos, aunque a mi madre no le gustara nada-

Ron posó como reparando el sifón del fregadero con cara muy concentrada. A Hermione le causó gracia y sonreía tomando las fotos.

De pronto el citófono sonó y ambos se miraron con sorpresa.

Hermione caminó y lo contestó. De inmediato se puso pálida como el papel.

¡Ron!-

¿Qué? ¿Qué pasa?-

Tienes que irte, ¡Debes irte ahora mismo!-

¿Pero… por qué?-

Mis… mis padres… ¡mis padres están subiendo por el ascensor!-

Ambos corrieron por la casa recogiendo todo el tiradero que habían dejado. Ron llevaba los esquíes, Hermione, el quitasol.

La castaña, de los puros nervios cerró la puerta del armario y Ron tuvo que golpear para que ella se enterara que lo había dejado encerrado.

Luego de mirar que todo estuviera en orden, Hermione tomó a Ron del brazo para sacarlo del departamento, pero ya era tarde, el timbre sonaba.

Mis padres- susurró aterrada la chica.

Demonios- susurró Ron, tan aterrado como ella.