Queridos lectores:
No pensé que demoraría en escribir este capítulo, pero ya ven. Así fue.
La idea era que yo debía actualizar "El Cazador" y después este fic, pero he tenido problemas para cumplir mi objetivo.
"El Cazador" está estancado, así que mejor preferí actualizar "Matrimonio por conveniencia"
Espero les guste. Un saludo a todos.
Yaem Gy
P.E. Le dejo el tema que más le gusta a Ron. Les pido lo escuchen en el momento apropiado. Al leer lo descubrirán.
"Baker Street" de Gerry Rafferty
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Le sigo anunciando que a partir del siguiente capítulo, primero lo subiré en mi página "Fanfics de Emily Weasley" (cuyo link está en mi perfil) y una o dos semanas después lo subiré a esta página.
Capítulo 6: The Baker Street Boy
El terror se reflejaba en ambos rostros. Ron se contrajo en sí mismo. Hermione se mordió los labios. Fue ella quien aspiró mucho aire para poder controlarse. Tomó a Ron del codo y le dijo que no dijera ni media palabra, solo que dijera que la cañería estaba lista y que desapareciera por al menos dos horas.
Hermione se apretó ambos pulgares con las palmas y abrió la puerta.
Pero allí… no estaban sus padres.
Señora Weasley, señor Weasley. Necesito hablar con los dos-
¿Qué? ¿ahora?- preguntó Hermione mirando nerviosamente la puerta del ascensor.
Es necesario. Ayer me visitaron unos agentes de Inmigración-
Ah… bueno… eso…-
¿Hay problemas? Señor Weasley, ¿tiene líos con la ley?-
La Duquesa estaba bien plantada en el piso del pasillo. Su bastón estaba clavado en el espacio que dejaba la puerta abierta. Su porte altivo y sus cejas levantadas demostraban que estaba alarmada por los extraños sucesos que envolvían al joven matrimonio.
Bueno, eso… es que…-
No quiero problemas en mi edificio. Todos los inquilinos son personas respetables. Si ustedes…-
Nosotros somos muy respetables- intervino Ron- Lo de Inmigración es para terminar unos papeleos solo eso-
¿papeleos? ¿Qué clase de…-
Las puertas del ascensor se abrieron y por ellas cruzó una pareja. La dama era de la misma altura de Hermione y compartía también el rizado cabello. El caballero era más alto, más delgado, pero también de rostro más severo. Ron sintió que se le congelaba el estómago al verlo.
Papá, mamá. Hola-
Oh, querida. Qué alegría- dijo la madre.
Ron no pudo soportar la presión y se metió al departamento hecho un bólido y llegó a la cocina para esconderse en ella. Hermione pestañeó asustada por la repentina acción, pero tuvo que recuperarse y sonreír encantadoramente a sus padres.
Pasen, pasen- Con toda la tranquilidad que pudo reunir, metió a sus padres en el lugar.
Tenemos que terminar esta conversación, señor…-
Ahora no puedo, mi familia. Usted entiende.-
Pero y los agentes…-
Más tarde…-
Sentí ruidos molestos anoche-
Hablamos más tarde. Saludos-
Pero…-
Hermione cerró la puerta y puso el seguro con una rapidez nada habitual en ella.
Bueno, así que este es el sitio por el cual nos abandonaste- dijo el padre mirando todo el lugar
Eh, papá… no los he abandonado-
Pero no has ido a visitarnos- Oh, vamos, Hugo. No molestes a la niña-
La señora Granger miró a su alrededor y su mirada quedó prendada de la cúpula que se veía desde la ventana.- ¿es allí? ¿Allí está tu invernadero?-
Sí, bueno, siéntense-
Como la cocina estaba a pocos metros del recibidor, Ron era perfectamente visible para los Granger. Hugo le miró de pies a cabeza y levantó la ceja en gesto de pregunta. Ron sonrió y le saludó con un breve movimiento de cabeza.
Oh, ¿Quién es este joven?- preguntó la madre también prestándole atención.
Él… es Ron… es el fontanero-
Para reafirmar su condición, el pelirrojo extendió la huincha de medir, poniendo la mirada más transparente que poseía.
¿Ya tienes las cañerías malas? ¿o el lavaplatos? ¿en que clase de lugar te metiste, hija?- preguntó mañoso el padre.
No, es que… solo había una pequeña fuga de agua… y… -
Estoy reparando los muebles también- dijo Ron, pero Hermione le indicó con la mirada que estaba metiendo la pata- Pero no es mucho-
Bueno, Ron. Ve y termina. Después puedes marcharte- le dijo la chica imperativa y agitadamente.
No debiste pedir que te vinieran a arreglar las cosas. Yo pude hacerlo perfectamente- dijo Hugo
No, cariño. Es mejor dejar a los profesionales-
Sí, claro. Siempre dices lo mismo- dijo entre dientes el señor.
Papá, ¿qué pasa? Pareces molesto-
No preguntes, Hermione- susurró la madre.
¿Molesto? ¡Estoy furioso! Trabajé en ese contrato por semanas. Estábamos listos y resulta que esos tipos solo querían timarme-
Ron seguía la conversación sin levantar la vista y aparentando tomar medidas en un mueble.
Papá…-
Odio las mentiras. Odio a la gente que miente. Los mentirosos deberían ser castigados con penas muy duras-
Hermione se encogió de hombros y volvió a esconder los pulgares en las palmas.
Ya, Hugo. Deja tu mal humor en otra parte. Vinimos a visitar a nuestra niña y no vas a arruinar el paseo. Te calmas-
Hugo gruñó algo que nadie pudo entender y cuando quiso decir algo en voz alta, le distrajo la forma en la que Ron movía la huincha de medir de un lado para el otro.
¿Qué pasa, hijo?-
Eh… yo… medidas… tomaba medidas-
Ron, ve a la cocina a ver la fuga de agua, ¿quieres?-
El joven acató la orden de inmediato. Es que la mirada de Hermione acuchillaba.
Hermione se dedicó por completo a atender a sus padres. Les sirvió té, panecillos. Jane complementó la merienda con un biscocho y galletas que había traído. Conversaron mucho y por un rato nadie se acordó de Ron. Éste seguía metido en el fregadero, aparentando que arreglaba algo. Pero él miraba y miraba el sifón. Había hecho muchos trabajitos en su trayectoria hasta llegar a América, pero nunca había sabido lo que era arreglar un sifón.
La posición era muy incómoda. Ya le dolía la espalda. Además tenía hambre y rogaba que los Granger se marcharan luego y le dejaran al menos una pieza de pastel. Se intentó levantar y, para su mala suerte, se dio de lleno en la cabeza con la puerta abierta de una de las alacenas.
¡Demonios!- el grito se le escapó y como acto reflejo se tapó la boca.
Parece que tu fontanero tiene algún problema- dijo Hugo Granger
No, no. No pasa nada. ¿Más té papá?-
Hermione trató de poner más té en la taza de su padre, pero éste puso su mano sobre ella y se levantó para husmear lo que el fontanero estaba haciendo.
Papá, no te preocupes-
Solo quiero ayudar al muchacho-
Pero…-
Déjalo, siempre termina mirando como los fontaneros hacen su trabajo. Así se distrae un poco y se le pasa el mal genio-
Ay, Dios- susurró la chica.
Mejor vamos a tu invernadero. Estoy deseosa de ver tus plantas-
Oh, claro. Pero deben tener prisa. De seguro querrán irse temprano-
No, no hay prisa. Tu padre alquiló una habitación. Pasaremos la noche en la ciudad. Vamos a ver esas plantitas-
Hermione sentía el estrujón en el estómago viendo como su padre se metía de lleno en la cocina y quedaba a dos pasos de un Ron que de lejos se notaba que no tenía ni idea de lo que estaba haciendo.
¿Hermione?-
Sí, si mamá- y fue a acompañar a su madre al invernadero.
¿Mucho trabajo, muchacho?-
Eh, yo, sí, un poco-
Inútilmente Ron aparentaba su labor.
Hugo se agachó y dio un vistazo al sifón. Luego miró a Ron y le hizo un gesto para que se levantase. Ron sentía como se le helaba el cuerpo mientras lo hacía.
Ese sifón está completamente intacto, ehh ¿Cuál es tu nombre?-
Ron, señor. Ron Weasley- el pelirrojo no hallaba donde meterse.
No eres fontanero, ¿cierto?-
Ron le miró a los ojos y asumió que era mejor no continuar con la farsa.
No, señor. Soy músico. O intento serlo-
Vaya, nunca conocí un fontanero que tocara música.- sonrió el hombre- Sabes, este tipo de labores debería realizarlas el hombre de la casa. No extraños que le roban el dinero a uno-
Mi padre dice algo parecido. Siempre le ha gustado arreglar las cosas. Pero mi madre…-
Las mujeres son unas exageradas-
Hugo se sentó en una silla y apoyó su mano sobre la mesa. Allí, bajo su palma, estaban la licencia de matrimonio junto a algunas de las fotos que se tomaran Ron y Hermione con la cámara Polaroid que la castaña poseía. Ron se puso pálido como el papel y solo atinó a tratar de tomar los documentos.
Tan torpe fue su intento que todos los papeles terminaron en el suelo. El pelirrojo atrapó la licencia, pero Hugo levantó con sus dedos una de las fotos. En ella, Ron y Hermione salían abrazos, vestidos con ropa para esquiar. El padre de Hermione miró atentamente la foto para luego posar sus ojos en Ron que tragaba saliva a montones.
Luce feliz. No siempre sale con esa sonrisa en las fotos- dijo
Este… yo…-
¿Papá? ¿hay algún problema?-
No, ninguno. Ve con tu madre-
Pero…-
Anda, ve. Yo y Ron estamos hablando animadamente de fontanería, de música y de esquíes-
¿Esquíes?- Ahora era Hermione quien tragaba saliva.
Vete, hija. Este es el sector de los hombres. Ve con tu madre-
La castaña no tuvo más remedio que obedecer y caminar nerviosamente hasta el invernadero. Allí miró como Hugo Granger conversaba y reía con Ron. Jane también los observaba con una amplia sonrisa.
Creo que tu Ron es adorable. Se ha puesto a tu padre en el bolsillo-
No es mi Ron-
¿No? Pues, ¿entonces qué es? Porque esa excusa del fontanero fue mala desde el principio. Nunca conocí a uno que fuera tan guapo-
¡Mamá!-
Oh, Hernione, no eres ciega porque desde pequeña me aseguré que cuidaras tu vista. Mucho menos eres tonta. Si ese joven no es algo tuyo, pues, deberías considerar la idea- sonrió y levantó las cejas- No sabe nada de fontanería, pero de seguro debe tener algún talento oculto-
¿Qué dices, mamá?-
Pues a tu padre le encantó. Y sabes lo que le cuesta que le agraden los hombres que se te acercan. No puede ver a ese Cormac. Lo encuentra un arrogante. Tu Ron parece más simpático-
Ya te dije que no es mi Ron.-
Pues, si no te apuras… otra con más astucia te lo va a ganar-
Con la excusa del fontanero arruinada, Ron tuvo que sentarse en la mesa con los Granger a tomar más té. Sus ojos brillaron cuando Hermione le sirvió un buen trozo de pastel. Hugo le miraba entretenido mientras comía.
Ni Hugo ni Jane hicieron más preguntas de el porqué Ron estaba ese domingo por la tarde en el departamento. Ambos habían sacado sus propias conclusiones y solo conversaban con el joven sobre trivialidades. Hermione se sentía vulnerable, sabía perfectamente lo que sus padres estaban pensando. Pero ya no hizo ningún esfuerzo por cambiarles el pensamiento. Tal como había dicho Ron antes, "Cuando mucho te explicas, te complicas", y ella ya no quería seguir complicándose la vida.
La despedida fue fraterna. Ron tomó su chaqueta para hacerles creer a los Granger que él también se marchaba, pero Hugo lo detuvo en la puerta y le tomó del hombro.
Ya no sigas con esto, muchacho. Solo te pido que me la cuides mucho. Es mi princesa-
Le palmeó la espalda y tomando a su esposa de la mano se dirigieron al ascensor. Antes que las puertas cerraran, Jane Granger le guiñó un ojo a si hija.
Rayos. Rayos, rayos…-
Bueno, como fontanero me muero de hambre-
Estoy perdida. Mamá ya no me dejará en paz. Tendré que inventar una buena historia para justificar que no te vuelvan a ver-
No te han pedido más explicaciones. Si tú las empiezas a dar sin que te las pidan…-
¡Creen que somos novios! ¡Me pedirán explicaciones!-
Si supieran que somos esposos-
Ron entró al departamento y se metió a su cuartito a cambiarse de ropa. Hermione se había quedado en el sillón, mordiéndose las uñas. Estaba más nerviosa que cuando habían venido los de la Migra.
Ya no te angusties más. Ya nada puedes hacer. Solo tenemos que seguir construyendo una historia creíble para la entrevista-
Ya no quiero seguir por hoy-
Pero si aun no hemos sacado las fotos de nuestra fiesta de bodas, ni escrito las cartas que se supone nos hemos escrito y…-
Que no, Ron. Que no quiero. Mañana tengo que levantarme temprano e ir a trabajar-
Yo no tengo la culpa de que ellos vinieran-
Pero si la tienes en no saber simular ser un fontanero-
Pudimos decirles desde un principio que éramos amigos o novios. Viste que su suposición no se la tomaron mal-
No entiendes nada. Ellos no son desconocidos ni seudo amigos a los que podemos decirles cualquier cosa. ¡Son mis padres! ¡Yo no les miento nunca!-
Pues lo hiciste. Y ya no lo puedes arreglar. Y no me eches a mí toda la culpa. Traté de hacer todo como me dijiste. Mejor me voy a dormir-
El silencio reinó en el departamento una hora más tarde. Hermione daba vueltas en la cama y no dejaba de recordar todo lo pasado ese día. Se sentía mal. Ron había intentado complacerla y había acatado sus órdenes sin chistar. No podía culparlo.
Avergonzada de su actitud, se levantó y, luego de ponerse su bata, salió al pasillo para llegar hasta la puerta entreabierta que daba al cuartito de Ron. Se puso muy tensa y le costó levantar la mano para dar un par de golpecitos en la madera. No abrió, solo esperó que Ron lo hiciera.
El pelirrojo abrió la hoja y la quedó mirando. No parecía enojado, pero si un poco decepcionado. Hermione pestañeó varias veces antes de hablar.
Lo siento-
No te preocupes-
Es que me puse muy nerviosa-
Lo sé. Yo también estaba nervioso-
Ya no quiero pelear más-
¿Crees que podamos no hacerlo? Estoy empezando a pensar que es parte de nuestra comunicación- el pelirrojo sonrió cálidamente.
Prometo que mañana, al llegar del trabajo, me dedicaré de lleno a escribir esas cartas que dijiste-
Está bien. Entonces, hasta mañana-
Hermione no se movió un centímetro de su lugar. Estaba pegada al piso.
Su madre tenía razón. No era ciega en lo absoluto. Había quedado avasallada por el atuendo desordenadamente encantador que llevaba Ron. Una polera ajustada, unos pantaloncillos a medio muslo. El cabello derramado a voluntad. La mirada azul más profunda a causa de la poca luz. Su nariz volvía a percibir el masculino aroma.
Sus pupilas quedaron fijas en las del hombre.
Solo el sonido de sus respiraciones invadía el espacio a su alrededor. Hermione sentía que el corazón se le asustaba, pero no podía moverse.
Ron se acercó. Toda Hermione fue presa del relámpago en la espalda. No atinó a nada. Solo seguir allí. Seguir paralizada.
Un delicado beso llenó su mejilla derecha.
Buenas noches, Hermione-
El contacto del aliento de Ron en su rostro al fin provocó el movimiento en su cuerpo.
Buenas… noches-
Salió casi corriendo y cerró la puerta como pudo. Se puso la mano en el pecho y pudo sentir como su corazón zapateaba con bríos. Sacudió la cabeza y fue hasta la mesita de noche para beberse el agua del vaso que tenía allí de un solo golpe. Estaba abrumada. Ron la estaba aturdiendo.
En el cuartito las cosas no eran distintas. Ron se golpeaba la cabeza con la puerta cada cierto tiempo. Había estado a punto de besarla. Su cuerpo se lo había pedido a gritos. Hermione había llegado a su puerta con su propio pie. Estaba allí, con el cabello suelto como a él le fascinaba. Con esos ojos de miel que parecían joyas luminosas. Con esa boca que le llamaba. Envuelta en esa bata. Quizás el camisón que tenía escondido debajo era tentador.
Toda ella era tentadora.
Se había dejado llevar por el impulso hasta que su cabeza puso la alarma, desviando su dirección de la boca a la mejilla. Y aún así, quedó demudado al sentir la delicada piel en los labios.
Demonios, demonios. Que ganas de besarla. ¿por qué no lo hice? ¿por qué?- y seguía dándose golpecitos en la puerta.
Las cosas estaban mal. Ron cada vez se sentía más atraído a la mujer. Y no podía. No debía.
Este era un trato, una sociedad para mentir y engañar. Ambos necesitaban mantener la farsa para conseguir sus objetivos. Si algo más pasaba todo podría irse al infierno. No podían comprometer emociones, mucho menos sentimientos. Ron tenía que ahogar el revoltijo de deseo que estaba llenándole las venas. No podía arruinarlo.
Pero las cosas se estaban poniendo difíciles. Ella venía a su puerta. Se quedaba pegada al suelo como esperando que él actuara. Que él tomara la iniciativa. Y él quería, claro que quería. Pero estaba seguro que si lo hacía lo echaría todo a perder.
Por un momento estuvo a punto de seguirla. De abrir como fuera la puerta de la chica y tomar ese beso que había quedado mutilado. Pero sabía que su oportunidad había pasado. Que ahora solo provocaría un conflicto.
Rabioso por la situación y consigo mismo, se metió en la cama y luego de mucho esfuerzo al fin logró pegar pestaña.
Hermione salió temprano del departamento. Ron despertó media hora después que ella se marchara y ordenó a medias el lugar. Salió y trabajó todo el día sin parar y sin hacer uso de su cabeza. No quería pensar. No se atrevía a pensar en Hermione.
Llegó a buena hora y preparó la cena. Quiso intentar hacer que Hermione comiera carne sin tenerle miedo, pero se aseguró de tenerle una buena ensalada por si sus intentos eran infructuosos.
Ella llegó cuando la mesa ya estaba servida. Al ver como Ron acomodaba en la mesa una fuente con ensalada a rebozar, sonrió ampliamente.
La cena está lista, señora. La puedo servir cuando usted lo ordene-
¿Y qué comeremos hoy?- preguntó ella con ademán elegante y algo presuntuoso.
Bueno, el menú indica Res con guarnición de verduras. Una crema de tomate y de postre…unos duraznos en almíbar-
Oh, bueno. Me quedo con las verduras y la sopa-
Vamos, que daño puede hacerte comer solo un trocito. Te aseguró que mi carne es deliciosa-
Hermione trató de borrar todas las alusiones que llegaron a su mente al oír esas palabras.
Tal como Ron lo había predicho, la cena estaba resultando buenísima. Hermione disfrutó de la sopa y probó con gusto las verduras. No hubo manera de que aceptara un pedazao de carne, pero Ron no se iba a quedar tranquilo.
Cortó un trocito con el cuchillo y enterró el tenedor en él para dirigirlo a la boca de la chica.
Come-
No, Ron, ya sabes…-
Solo es un trocito-
No me gusta la carne-
No has probado esta. No conoces su sabor.-
Es que…-
¿Me dejarás con la mano extendida?-
La sonrisa y el rostro inclinado hacia el hombro izquierdo de Ron la fueron convenciendo. Hermione miró el trocito que permanecía a pocos centímetros de su boca e hizo acopio de toda su voluntad. Cerró los ojos fuertemente y abrió la boca. Ron amplió más la sonrisa, divertido, y metió el trocito de carne. Hermione la probó y no pudo negar que el sabor era algo nuevo y exquisito que nunca antes había probado. Masticó lentamente y miró a Ron con un poco de asombro.
Está… rica-
Claro, la hice yo-
El pelirrojo trozó una pieza de carne un poco más grande y la puso en el plato de la castaña. Ella acercaba y alejaba el tenedor y el cuchillo sin atreverse a tocar la comida.
No le tengas miedo- dijo el hombre, estaba cada vez más risueño.
Es que… es que… yo no debo-
Solo un poquito. No te hará daño-
Ron, yo no como carne. Son seres vivos. Es un crimen-
Las plantas también son seres vivos y lo más bien que te las comes-
Ufff… olvido que esto es una causa perdida con un carnívoro-
Ya comiste un trocito. Ya no tienes moral, bonita-
La mujer frunció el ceño y le miró con reprobación. Aún así cortó un trocito y lo comió.
Al terminar la cena, y luego de llevarse su tazones con duraznos en almíbar, ambos fueron al recibidor, en donde Hermione se instaló para empezar a escribir. Ron hizo lo propio y por al menos una hora ninguno de los dos se apartó de su cometido.
El pelirrojo tenía varias líneas escritas. Se rascó la cabeza sin tener más ideas. Sabía que no podría convencer a los agentes de su amor profundo por Hermione con una sola carta, pero no era capaz de más. Simplemente eso no era lo suyo.
Leyó en susurros el breve texto, aun no convencido.
Hermione, preciosa:
¿Cómo has estado? ¿Me has extrañado? Aquí todo está tranquilo. Atacama es un lugar caluroso, el aire es seco. Fui al desierto. Es bonito, pero muy arenoso.
Vi varias alpacas, estaban tensas. Creo que las puse nerviosas.
Quiero verte. ¿Cuándo vendrás a Chile a verme?
Te amo
Ron
Contempló su obra. Era pésima. Se encogió de hombros.
Hermione tenía más desarrollo en su trabajo. Era rápida y ya llevaba tres cartas cuando Ron apenas había terminado una.
Leyó la más reciente y sonrió.
Cariño:
Estoy emocionada. El departamento es todo lo que ambos soñábamos. El invernadero es amplio, todo el lugar irradia luz.
Tenemos una azotea para nosotros solos, ¿puedes creerlo? He pensado que cuando regreses podemos hacer una pequeña fiesta con los amigos más cercanos.
Estas semanas sin ti han sido muy silenciosas. Extraño tu música. Extraño tus silbidos melodiosos rodeándome. Extraño tu deliciosa carne de res con guarnición de verduras.
Regresa pronto para que ambos podamos mirar Nueva York desde nuestra azotea. Yo con mi té, tú con tu café y tu cigarrillo.
Quien te ama.
Hermione.
Ron ya no supo que más escribir. Se levantó de su lugar y fue a su cuarto. Trajo consigo un vinilo que puso en el tocadiscos. Puso la aguja y una melodía bastante agradable sonó en el ambiente.
¿Quién canta?- preguntó Hermione
Gerry Rafferty. Es mi cantante favorito-
No lo he escuchado mucho-
Aquí en América aun no es demasiado conocido, pero lo será, te lo aseguro. En Inglaterra en grito y plata. Este es su último disco. Lo mejor que he escuchado en mi vida-
¿Ah, sí?-
Ya verás que este disco en varios años más será un clásico. Es mi tesoro. Lo llevo conmigo a todo lugar al que voy-
Ron se instaló en el sillón y tarareó toda la primera canción. Hermione, completamente distraída por la melodía, se sentó a poca distancia del pelirrojo.
Amo este disco- le escuchó decir.
Otra melodía sonó, luego una sonido potente de saxofón estalló. El tono era dramático, intenso, hasta casi sensual. Entonces una voz comenzó un canto que parecía el relato de una historia difícil.
De todas las canciones ésta y la siguiente son mis favoritas. Es más, muchas veces he pensado que el Gerry cuenta un poco mi propia historia-
¿Cómo se llama la canción?-
Baker Street. Es en alusión a la famosa calle de Londres. Ya sabes… esa en la que vivía Sherlock Holmes. Si escuchas bien, habla de un alma sin rumbo y sin futuro. Un alma que… que solo sueña algo que no llega-
Ron se quedó mirando al techo. El sonido del saxo volvía a surgir. Hermione sentía que el vibrato tocaba su cuerpo. Observó a Ron y se preguntó cuantas cosas pudo él vivir todo ese tiempo que demoró en llegar a su puerta. Antes no había tenido curiosidad. No le había importado que experiencias tuviera el pelirrojo, pero en ese momento quería saber, quería escucharle.
¿Me contarías más sobre ti?-
El hombre giró su rostro hacia ella.
Creí que no te interesaba-
Despertaste mi curiosidad-
Ron, amparado en la música, empezó a contarle de su disparatada idea de conocer el mundo cuando tenía 15 años. Como, ahogado del encierro en Dublín, escapó de casa para perderse por dos meses hasta volver una tarde cualquiera.
Le contó de los abrazos desesperados de su madre al volverlo a ver y de la única paliza que le diera su padre en la vida. Le contó de sus ansias de conocer, de explorar, de encontrar un futuro, el que creía muy lejos de la propiedad de su familia.
Le contó como a los diecisiete años decidió marcharse definitivamente y de cómo llegó de polizonte a Gales para después ir viajando hacia el norte, a Escocia. Le relató los momentos divertidos, los difíciles y los amargos, que vivió en ciudades tan distintas, desde la bella Edimburgo hasta llegar a la sofisticada Londres.
Londres no era tan impresionante cuando llegué. Era día nublado y no pude ver la torre, el Big ben. Pero con el paso de las semanas fui encontrando muchas cosas. Para un turista, Londres es un paisaje de sueño, pero para mí, un loco ilegal, todo fue más sombrío. Tuve demasiados problemas para poner mis papeles al día. Los ingleses no miran con buenos ojos a los irlandeses- Se levantó y puso otra vez el disco por el lado A. Lo dejó andar y se sentó otra vez junto a Hermione- Tuve un lio muy feo por culpa de una mujer. Casi me mataron. Era una prostituta a la cual me sentí muy atraído. Mira- levantó la manga de la camisa y le mostró un tatuaje. Uno era un corazón traspasado por una espada, Hermione ya lo había visto cuando lo encontrara vestido con la polera sin mangas- este tatuaje me lo hice unas semanas después de la paliza que el proxeneta de esa chica me dio con sus gorilas.-
¿Qué significa?-
Es una promesa. Una promesa que le hice a esa chica-
¿La amaste?-
No. La quise, pero no la amé. El problema es que ella a mí sí. La mataron esa misma noche. La promesa es que encontraría a ese malnacido y le haría pagar lo que le hizo a ella-
Hermione se asustó. Pero trató de mantener la calma.
Ron se abrió la camisa y otro tatuaje apareció justo sobre su pecho. Era otro corazón, pero solo llenado por la mitad.
Este me lo hice para nunca olvidar quien soy.-
¿Cómo?-
Todos tenemos una dualidad. No somos ni completamente buenos ni completamente malos. Esto representa mi honestidad. Sin ser hipócrita, sin aparentar algo que no soy-
Ron se cerró la camisa otra vez y siguió tarareando la canción, que volvía a Baker Street.
Cuando compré el disco, memoricé esta canción. Ya conocía a Harry no hacía mucho que lo había llevado a Dublín para que conociera a mi familia. Mi hermana lo volvió loco y el muy tonto ya no volvió más a Londres. Una tarde caminé por la calle Baker y me puse a cantar muy bajito. Me imaginé que yo relataba la historia. Pensarás que estoy demente-
No, pero ahora te imagino caminando por esa calle acompañado del sonido del saxo- Hermione sonrió.
El saxo es lo que más me gusta de la canción. No sé, pero Baker Street soy yo-
Ron miró hacia el techo y siguió el ritmo musical. Hermione le miró bajó su mirada hacia un tatuaje del cual Ron no le había mencionado nada. Lo había notado desde que él se descubriera el brazo y había esperado pacientemente la explicación, pero ésta no llegaba.
¿Qué significa el tatuaje en tu muñeca?-
Ron bajó la mirada a su mano y se miró la cara interna de la muñeca. Allí se alojaban tres puntos negros como toda obra.
Son puntos suspensivos. Los hice dos días antes de venir a América-
¿Por qué?-
Ron sonrió.
¿No sabes acaso que significan tres puntos suspensivos?-
Sí, pero…-
Representan todo lo que no sabía de América. Todo lo que me tocaba por vivir, por experimentar. Es la incertidumbre de no saber qué demonios va a pasarme en la vida. Y vaya que ha tenido significado. He dormido sin techo, he pasado días sin comer. Y otras veces me he abarrotado de comida, y he podido dormir en lugares realmente cómodos. Nunca antes creí que me casaría, ni por amor ni por conveniencia, pero aquí estoy, casado con una linda americana, alojado en un cómodo departamento, con un invernadero impresionante y con una azotea que me deja ver un Nueva York que pareciera que no puede lastimarme. Soy una piedra rodante, como dice la canción. Lo único que tengo claro es que en una semana estaré lejos de aquí, pero ¿Dónde estaré para entonces? Solo Dios sabe-
Yo tendría mucho miedo de vivir así-
Tú nunca vivirás eso, bonita. Tú naciste del otro lado de la cama. La adversidad nunca podrá tocarte. Eres una princesa. Yo solo soy un tipo cualquiera- sonrió.
¿Cómo sabes que yo nunca viviré la incertidumbre? He vivido en ella todos estos días-
Pero no necesitas los tres puntos en tu muñeca. Tu incertidumbre es pasajera. Una vez que yo me marche, tu vida volverá a la tranquilidad-
Ambos quedaron callados. Solo las canciones de Gerry Refferty podían escucharse. Al terminar el disco, Ron lo sacó con mucho cuidado y lo guardó en su estuche. Se despidió de la chica solo con un gesto de cabeza y se metió en su cuartito para quedarse mirando por la ventana.
No había pensado en que llegado el lunes siguiente debería largarse de allí. Pero ahora la afirmación se asentaba en su cabeza. Tenía que pensar ya en ello. No debía acostumbrarse a la comodidad del departamento ni a la compañía de Hermione.
Porque en siete días tenía que marcharse.
Hermione se acostó y pensó también en las palabras de Ron.
La canción ganaba terreno en su cabeza. No dejaba de escuchar el saxofón. De ahora en adelante no podría escucharlo sin pensar en Ron.
Cerró los ojos y los últimos versos se marcaron a fuego en su interior.
"But you know he'll always keep movin'
You know he's never gonna stop movin'
'Cause he's rollin'
He's the rolling stone
And when you wake up it's a new mornin'
The sun is shining it's a new mornin'
And you're going, you're going home"
(Gerry Rafferty- Baker Street)
Ron tenía razón. Lo único cierto era que él se marcharía muy pronto.
