Al salir de la casa de John (y después de haberlo dejado encerrado), Dave bajó por las escaleras, ya que el ascensor se tardaba una puta eternidad, de todas formas bajar 8 pisos era mas fácil que subirlos.
Ya en planta baja se acomodó las gafas de sol, (las cuales no se quitaba a menos que fuera a dormir o a tomar una ducha) ocultó sus expresiones faciales, mostrando su mejor cara de poker; como si nada hubiera pasado, como si nada le hubiera afectado.
Al salir del edificio tomó un taxi. No vivía tan lejos de ese lugar, pero quería volver lo mas rápido posible; junto a John.
El viaje duró aproximadamente diez minutos, era un desperdicio de dinero (sabiendo que fácilmente podría llegar caminando), sin embargo tenía una buena razón.
Al llegar a su apartamento todo estaba en silencio. Se dedico a buscar su bolso de viajes, en el cual iba guardando las cosas que le parecían necesarias: ropa... su cuaderno y bolígrafo... ¿que más? ¿jugo de manzana, quizá? Realmente no tenía ni idea que llevar. Tardó unos minutos en guardar lo primero que se le cruzaba a la vista. Si hubiera tenido un gato probablemente también lo hubiera metido dentro del bolso.
Miró a su mesita de luz, un porta-retratos con una foto, lo miró por un instante, dudando, para finalmente llevárselo.
Al abandonar la habitación se dirigió a hablar con la recepcionista.
—Hola preciosa, ¿como estás?— preguntó con tono irónico.
—H-hola señor Strider, ¡bien! Gracias— contestó. ¿Y usted, como está?— preguntó nerviosa.
—Mm, yo genial—
La recepcionista esbozó una hermosa sonrisa y le preguntó a Dave que necesitaba.
—Pues, vengo para avisar que ya no viviré aquí—
—¿Qué?— exclamó la chica. No habría de tener mas de 19 años.
Dave sabía que la tenía en su parrilla.
—O al menos por aproximadamente un mes entero no estaré viviendo aquí, aunque seguiré pagando el alquiler.—
—Oh... ya veo— La sonrisa de la chica había desaparecido, contuvo sus ganas de preguntarle a donde iría, pero recordó que ella no tenía el porqué preguntar.
Antes de volver a tomarse el taxi que lo llevaría hacia donde John, fue al supermercado a comprar varias cosas.
Ya en el taxi se dedicó a terminar un rap (usando su cuaderno y bolígrafo), el cual había empezado hace tres semanas atrás; jamás había tardado tanto, no era capaz de encontrar las palabras correctas.
Si alguien entrara a su habitación, encontraría botellas vacías de jugo manzana y papeles arrugados(que tenían escrito varias estrofas)tirados en el suelo. Esa había sido toda su última semana.
Finalmente llegó al edificio en el cuál se encontraba John, pero antes de entrar volvió a meterse en una galería. Si que tenia dinero para gastar.
Luego subió hasta el piso 8, esta vez en ascensor, tenía mucho equipaje.
Ya en la puerta intento no hacer ruido, no sabía el porqué pero tan solo no quería hacerlo. Sacó las llaves de su abrigo y abrió la puerta.
—
Abrió los ojos lentamente, mirando la oscuridad. Se mantuvo de esa forma por varios minutos, hasta que volvió en sí, recordó todos sus problemas, cuando uno se despierta la realidad puede ser tan cruel.
—¿Qué paso?— se preguntó.
Recordó al tonto de Dave, y que este lo había dejado encerrado en su propia casa.
Se levantó de golpe, causando su propia caída. —Tsk— Ayudándose de su cama se puso de pie. Caminó despacio, con cuidado, y abrió la puerta de lo que parecía ser su habitación. No recordaba haberse ido a dormir por su propia cuenta, a menos que todo esto fuera tan solo un sueño. Lo cual era incorrecto.
Al abrir la puerta se encontró con el mismísimo Dave Strider, el cual por cierto parecía estar "cocinando"; y que también estaba muy cómodo en casa ajena. No llevaba camiseta, no tenía zapatillas, y el aire acondicionado estaba prendido. Era un extraño verano donde el clima cambiaba de un momento a otro.
—¿Dave?— ¿Qué paso? ¿Que haces aquí? ¿Qué estás haciendo? y ¿Por qué estás casi desnudo?—
—wow, tranquilo, una pregunta a la vez, amigo.— Como ves estoy cocinando— le mostró una sartén donde se freían papas.
—Le doy algo de placer a tus ojos, como habrás notado hace un puto calor.—
Dave tenía razón, cuando John había salido a comprar comida llevaba puesta una campera, pero ahora había subido mucho la temperatura.
—Cuando llegué aquí estabas tirado en el sillón, asumí que te habías quedado dormido, así que como no podía estar tranquilo con tu cara dormida al descubierto, te cargué en mis brazos como un puto bebe y te llevé a la cama— Por cierto John, deberías comer mas, eres jodidamente liviano.—
—¡C-callate! ¡Eso no responde que estás haciendo aquí!—
—¿Cocinar?—
—No, eso no, idiota, ¿Qué haces en mi departamento?—
—Ah, seh. Decidí que no puedo dejarte solo después de ver esas mierdas que te hiciste en las muñecas.— De hecho me tomé la molestia de sacar de tu vista cada elemento que considere peligroso para ti, guardándolo en un lugar seguro.—
—¿Ah sí? ¡No me digas! ¿Qué, acaso eres mi nueva madre o qué?—exclamó John.
—Tal vez—
—No me jodas Dave—
—Ya es muy tarde— le mostró la maleta. —Te avisé que prepares una cama o algo así, me quedo por un mes—
John aún no había comido nada, la verdad que no tenía energías para discutir, tal vez luego consiga sacar a Dave de su casa, no soportaba la idea de que alguien lo estuviera cuidando como si fuera un niño.
—Un mes... o más tiempo quizá, eso depende de ti—
—¿De mí?—
—Sí, no quiero que mi puto amigo de la infancia se quite la vida. Vas a superar esto, vamos a superarlo juntos— Dave se mordió el labio inferior y volvió a cocinar.
John no dijo ni una palabra.
Ambos se sentaron en la mesa, pollo con arroz para John, pollo con papas fritas para Dave.
—¡Oye! ¿Por qué tu papas y yo arroz?—pensó. Tenía tanta hambre que solo le dio las gracias y empezó a comer.
Mierda, la comida estaba tan buena que si fuera una persona real se casaría con ella en las vegas.
—¿Quién te enseño a cocinar, Dave?—
—Mi hermano—
"..."
Al terminar de comer, Dave se echo al sillón a mirar la TV, invitó a John pero este se negó. Dave ya lo tenía previsto. De su bolso sacó un CD, el cual había comprado anteriormente en la galería. Era una de las películas favoritas de John, su punto débil. Dave quería mantener la mente de su amigo enfocada en otras cosas.
John aceptó, acto seguido se echo al sillón, sin embargo Dave se levantó. John frunció el ceño.
Tan solo se había levantado para ir a buscar jugo de manzana del refi.
Empezó la película, ahora solo necesitaba esperar a que terminara, Dave pensaba que el gusto de John para las películas era penoso.
Por suerte el tiempo pasó rápido, ni siquiera había prestado atención a la película. Se la pasó todo el tiempo mirando a John, el cual por supuesto no se dio cuenta, ya que estaba ahogado en la terrible emoción.
John parecía feliz, Dave se alegró.
—Hey John...—
—Dime—
—Mm, me iré a tomar una ducha, pero antes de eso, dime, ¿en donde voy a dormir?—
—Ah eso... pues,— pensó y pensó; en su cama no podía ser porque sería...raro. ¿En la habitación de su padre? no, no, por supuesto que no.
—Aquí— John le dio palmadas al sillón.
—Que bien, dormiré durante un mes donde se han calentado diferentes tipos de culos— dijo empleando su tono irónico.
John se rió.
"..."
Dave desempacó su ropa, se fue hacia el baño y se tomó una ducha.
Mientras lo hacía se ponía a cantar.
John se sentía muy raro, recibir mucha atención de repente, era abrumador.
Al salir del baño, su amigo ya se había ido a dormir. Se cambió, claro, si cambiarse significaba andar en boxer's por ahí, hacía mucho calor.
El también iría a dormir, solo necesitaba una almohada. No quería despertar a John, solo entraría a su habitación, sigilosamente a robarle una.
Al acercase a la habitación se detuvo en la puerta, ¿debería golpear o no? por las dudas. No.
Abrió un poco, era John, no estaba durmiendo, estaba... llorando.
Esto destrozó a Dave, no sabía que hacer. Quería abrazarlo y decirle que todo estaría bien, aunque fuera una gran mentira.
Con la cabeza gacha volvió hacia el sillón. Tomó la campera de John que estaba en una mesita de luz; la usó de almohada.
De los bolsillos de esa campera sacó el movil y los audífonos de su amigo, se los puso, subió la música a todo volúmen. No quería escucharlo llorar. ¿Por qué no podía hacerlo feliz? Lo más doloroso era que el sabía por lo que John estaba pasando, y no quería que John lo sintiera, nunca.
capítulo corto, horrible, cliché y aburrido. (:*)
