Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, únicamente los utilizo como entretenimiento y sin animo de lucro.
Advertencia: Slash
N/A: AU. Este fanfic participa en el reto "en otra vida" del foro "I am SHER locked". Disfrutenlo...
Capitulo 5
Unos meses antes...
— ¡Noooooo!— un grito desgarrado surca el silencio de la noche.
John se despierta sobresaltado, son la cuatro de la mañana cuando vuelven las pesadillas, sujeta su cabeza con desesperación; apenas si reconoce su apartamento, mira a su alrededor con temor por si hay alguien, ¡nadie! Se desploma en su cama, sudoroso, prácticamente asfixiado por su propia mano, que intenta vagamente que no se escuchen sus bocanadas.
Cada maldita noche era así, su terapeuta no hacia un gran trabajo, no; debía de cambiar de terapeuta o simplemente debería acabar él con todo… ¡Sería tan sencillo! Mientras mira su arma, ¿cuándo la había cogido? Tan sencillo… y, ¡tan cobarde! En que había quedado su vida, sus planes, reducidos a la nada, él ya no era nadie, sin futuro, sin familia, nada.
Londres amanecía nublado como siempre y como cada mañana John se disponía a salir a correr, necesitaba correr como si así pudiera huir de su vida, de sus pesadillas; alguna noche había llegado tan exhausto que consiguió dormir sin ellas, así que cada día se llevaba hasta el límite de sus fuerzas, para intentarlo nuevamente.
Pero aquella mañana algo era diferente, un coche negro apareció durante todo su recorrido, sabía perfectamente por donde iba a pasar, le seguían claramente, aquello era inquietante. Cuando ya terminaba el trayecto le interceptaron, del coche salieron dos hombres vestidos con traje y gafas de sol.
— ¡Perfecto!, ¿qué quiere el maldito servicio secreto de mi?—gritó bastante alterado.
—Acompáñenos por favor Capitán Watson—no sabe bien si por curiosidad o por su ya enraizado sentido de autodestrucción, accedió sin importarle mucho realmente.
El trayecto fue silencioso y largo, muy largo, ¿dónde me llevan? Parecía una zona industrial abandonada, edificios rotos y destartalados se agolpaban a su alrededor.
— ¿Saben podrían dedicarse a esto? Visitas turísticas por el Londres decadente… podrían forrarse, en serio…—por supuesto, ni le miraron.
Le guiaron por escaleras rotas y paredes semiderrumbadas, sin inmutarse les siguió hasta que alcanzaron una sala donde un hombre y su paraguas elegantemente vestidos le esperaban, imposible que ese haya pasado por donde yo sin mancharse.
—Siéntese por favor…Capitán Watson— su voz petulante le molestó e irritó por igual.
—No gracias, estoy bien— John adquirió una posición neutra, muy militar.
—Ya veo— el pelirrojo le observó mucho rato, como valorándolo, como si de una mirada pudiera saber todo sobre él, con esa mirada fría que helaría el alma a cualquiera, pero no a él, no a John Watson. Tranquilamente sacó una libreta de cuero marrón de su chaqueta y la observó— John Watson, licenciado hace 8 meses del ejercito, Brixton— chasqueó la boca— mala zona ¿no cree?— John solo lo observaba— su terapeuta cree que tiene desorden de estrés post-traumático, erróneamente por lo que veo..
—Explíquese— y sonó más a una orden de lo que había pensado.
—Mírese, está aquí siendo sometido a un gran estrés, cualquiera estaría temblando… cualquiera con ese desorden se habría venido abajo hace rato— se acercó a él, mirándolo de arriba abajo como con asombro— no Capitán Watson a usted no le atormentan los recuerdos de la guerra, no, usted la echa de menos…— John parpadeó ante tal afirmación pero permaneció estático plantando cara.
—Habrá visto cosas horribles durante la guerra ¿no?— esperó hasta que contestó.
—Sí, demasiado para una vida, suficiente— soltó muy tranquilo y una leve sonrisa se formó en la cara de su interlocutor, dándole una mueca casi tétrica.
— ¿Quiere ver más?— John no se digno a contestar a eso pero en su interior gritaba un, ¡por Dios, si!, tan alto que el extraño hombre enfrente suya, alzó su paraguas hacia una esquina sombría de la que apareció una joven, morena— Anthea le informará de todo, bienvenido... Capitán Watson.
oOo
Pasaron algunos meses en los que John intervino en algunas misiones encubiertas en la que simplemente uno no se podía fiar ni del servicio secreto británico, la única persona con autoridad sobre él era "Anthea", no conocía su nombre real pero no le importaba; dichas misiones eran claras, debía infiltrarse, permanecer cerca del objetivo, acompañarlo y en caso necesario interponerse entre el objetivo y una maldita bala, ¡un chaleco humano! Pero no le importaba y le valió un par de amonestaciones el ponerse innecesariamente en peligro.
John había sido guiado a un viejo almacén cerca de Loriston Garden, donde Anthea lo esperaba, siempre enganchada a su móvil.
—Podrías haberme llamado o mandado un mensaje.
—No para esto Watson— le cedió una carpeta, en ella fotografías de un joven de ascendencia asiática, no lo tenía muy claro, que podría tener quince años…
—Doce— Anthea siempre parecía leerle el pensamiento, dejó el móvil y lo miró— hay información suficiente para esperar un atentado en contra del príncipe Ausan, el cual es un invitado de la casa real británica y pasará los próximos tres meses en el palacio de Balmoral. Tu misión es la de siempre Capitán Watson, únicamente que esta vez será por más tiempo.
—Vale… ¡De acuerdo!— dio una palmada al aire, John se llevó una mirada reprobatoria— ¿qué?
—Tú solo intenta que no te maten, ¿vale?— no obtuvo más respuesta que una sonrisa torcida.
oOo
De camino a su apartamento revisaba el material que le aportaron para el caso, una identidad, un pasado, esas cosas… esta vez iba a ser el traductor oficial del príncipe Ausan, lo que le daría un motivo creíble a los ojos de cualquiera para acompañarlo a cualquier lado. El príncipe por supuesto había accedido a tenerlo de "guardaespaldas" por decirlo de alguna manera, pero únicamente fuera de sus habitaciones y por supuesto, este hablaba perfectamente inglés.
Esto iba a ser complicado, si bien John se consideraba bueno con las personas, era pésimo inventando y mintiendo, así que evitar el contacto con gente superflua iba a ser importante para el éxito de la misión.
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Las dos primeras semanas fueron fáciles, era un lugar constantemente controlado por un sistema cerrado de televisión, que según Anthea era prácticamente imposible evitar. Debía seguir constantemente al príncipe, pero como adolescente que era, le encantaba encerrarse en su habitación; era un prepotente, altivo y elitista, así que más de una vez le habían dado ganas de matarlo él mismo.
Al amanecer y al atardecer controlaba el perímetro, que no apareciera de golpe algo inesperado y lo camuflaba como mejor sabía, saliendo a correr.
La mañana del 8 de julio se dispuso a iniciar su rutina, ¡bendita rutina!, necesitaba quemar adrenalina y correr era lo que mejor le funcionaba. Al bordear el edificio algo llamó su atención, un cambio, se oía música proveniente de un salón cercano; era su deber investigarlo, no podía dejar ningún cabo de seguridad suelto. Así que se aproximó silenciosamente a la gran puerta de madera y observó. En el salón había un joven bailando, alto, delgado, con pantalón oscuro y camiseta morada, ¿descalzo?... y John se perdió en sus movimientos, parecía uno con la música, era increíble como se movía. Era tal vez la cosa más bella que John había visto en su vida, la música ceso y el joven quedo quieto, con los brazos en cruz y unos graciosos rizos negros le caían alborotados por todas partes; de pronto le miró y John notó un agujero abrirse en su estómago, su respiración tan descontrolada como la del joven y no pudo más que salir corriendo. Literalmente corriendo, pues comenzó con su rutina a controlar el perímetro. ¿Quién podía ser ese? No estaba entre sus datos.
Nada más ingresar en su habitación recibió un mensaje al móvil, ¡Odio estar tan controlado!
Clase de Baile. 10:00 am. Sherlock Holmes. Sujeto de confianza-A
;) Lo de avisar a tiempo no es lo tuyo, verdad? -JW
No esperaba respuesta, nunca había una respuesta.
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Esa mañana John se arregló a conciencia, ni el día de su graduación estaba así de nervioso mientras se preparaba para su cita "Mary Morstan", ¡dios que tiempos!, ¿por qué estoy pensando en esto? Se colocó su mejor pantalón con esa camisa azul que sabía le quedaba bien y su mejor jersey, le encantaban los jersey. Quería causarle una buena primera, ¿segunda impresión?, pero una vez en la puerta, cuando ya habían entrado todos se puso nervioso, él se debía a la misión. Cuando se decidió a entrar el profesor "Sherlock Holmes" estaba en el centro, sentía su mirada sobre él y si John tuviera que elegir dos palabras para describirlo serían elegante e inalcanzable.
Evitó completamente mirarlo a los ojos, pues al "traducir" al príncipe estaba actuando o mintiendo, como sea, él era muy malo interpretando.
Pese a todos sus firmes propósitos de evitarlo, al finalizar la sesión le invadió un impulso.
—John Watson— y él le tomo la mano en completo silencio, mirándole con unos ojos imposibles, completando el conjunto; sintió su contacto como si quemase, se le seco la boca y su corazón se altero, sabía que estaban siendo observados por el sistema de vigilancia y su deber era su protegido.
Nada más salir del salón recibió un mensaje al que nunca respondió...
¿Qué fue eso?-A
Concentrarse ese día fue una tarea imposible, pues en su mente solo habían unos ojos, ¿verdes, azules, amarillos?, simplemente… increíbles.
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No consiguió eliminar esa sensación en todo el día, la noche llegó al fin y con ella un poco de libertad, un día complicado sin duda y él solo quería correr; se colocó su pantalón corto rojo y una camiseta negra y salió de su habitación. Se dirigía hacia las escaleras cuando lo vio, allí fuera, en la terraza, ¿qué tenía ese Sherlock Holmes para hechizarlo de esa manera? Con ese pensamiento ahondando en su interior salió con más ímpetu a correr, debía conseguir agotarse lo suficiente para dejar de pensar, sino la noche iba a ser agitada.
Necesitado de correr, de desahogarse, de eliminar esa sensación de que estaba haciendo algo mal, y que probablemente le traería problemas. No se dio cuenta de que había variado su ruta usual, por una que le permitía tal vez volver a verlo... ¡allí está!, ¿fumando?, con su talento será… idiota .Aumento el ritmo al pasar, ¿de que huía?, al llegar al lago no lo pensó mucho y se tiró al agua, necesitaba agotarse, ¿le estaría mirando? ¡Dios parezco un adolescente hormonado!
Al regresar al edificio se sentía lo suficientemente agotado para afrontar la noche, abrió la puerta y prácticamente tropezó con él, Sherlock Holmes lo estaba mirando y no precisamente a la cara, su corazón se aceleró y alcanzó a oír lo que le pareció un suspiro y se sonrojó. Nervioso huyó literalmente al ser interrumpidos por personal del servicio, alcanzó rápidamente su habitación y se refugió en ella, ¡pero que carajos estoy haciendo!
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John apenas durmió, necesitaba pensar, no podía inmiscuirse en nada, se debía a su protegido esa era su misión y no su creciente necesidad de conocer al profesor. Salió a correr, apenas recorrió unos metros y la escucho, su música. Fue inevitable el que acudiera, Sherlock estaba tan concentrado que no se dio ni cuenta, ¿qué pantalón más raro lleva? Bailaba enérgicamente, muy distinto al día anterior, con precisión. John se perdió en el movimiento de su espalda que llegaba a límites insospechados, en su cadencia, era incapaz de dejar de mirarlo maravillado. ¡Esta mal y es potencialmente peligroso! En esos pensamientos estaba cuando le vio desplomarse e involuntariamente dio un paso dentro para ayudarlo pero retrocedió inmediatamente, y en ese momento le miró, esa mirada profunda clavada en él, le hizo temblar, a él a todo un Capitán del ejército, temblando por una mirada... y huyó.
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La semana pasó lenta y tortuosa, no podía dejar de pensar en él, cada mañana inevitablemente necesitaba compartir con él ese momento tan íntimo, su baile, donde lo veía abrumado, nervioso, necesitado… era una expresión tal de sentimientos que era increíble pensar que era el mismo hombre; y cada noche, al salir a correr lo veía, observandole desde la terraza y una leve esperanza anidó en su corazón.
Pero una noche él simplemente no estaba. Lo recordaba irritado durante el día, lo había mostrado en cada movimiento y se dio cuenta de una realidad, ¡él era inalcanzable! Aumento el ritmo, corriendo rabiosamente, enfadado con el mundo. Al llegar al lago paró e intentó recomponerse, pero alguien lo miraba muy cerca.
—Sherlock— susurro John casi sin aliento— pensé… ¡nada!
Sherlock dio un traspié y rápidamente lo sujetó, se aterrorizó, su corazón empezó a latir tan fuerte que no fue consciente del resto de la conversación, solo sabía que lo tenía entre sus brazos y Dios como deseaba besarlo, y lo hizo, muy suave, como el que acaricia una flor, pero al notar que no era correspondido cesó inmediatamente— yo… lo siento.
Y entonces Sherlock lo besó, con desesperación, con deseo y sabía que todo estaba perdido y no le importaba en absoluto, solo le importaban esos labios que lo besaban como nunca jamás nadie lo había hecho.
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John se pasó toda lo noche observándolo, tan bello, tan perfecto; jamás nadie se había entregado a él de esa manera y no podía con el sentimiento de que estaba viviendo una farsa, él no era quien Sherlock creía y eso lo había mantenido despierto. ¿Qué le digo? No le puedo decir nada. ¡Nada en absoluto! Lo estoy poniendo en peligro, con un posible atentado, Sherlock no puede estar aquí, no me arriesgaré a que algo le pase, debo conseguir que se vaya…
E hizo lo único que se le ocurrió sin alertar a todo el servicio de inteligencia, darle la espalda y pedirle que se fuera, no pudo enfrentarlo, no con ese nudo en su garganta, el estómago retorcido y el corazón saliéndose del pecho.
Pero Sherlock no se fue, él estaba sufriendo, no salía de su cuarto, no bailaba ,¡no comía! John cada noche acudía a su puerta y le entraba pánico, incapaz de llamar y con gran pesar se arrastraba a su habitación. ¡Tenía que hablar con él!, pero el sistema de grabación lo tenía tan controlado… esto le traería graves problemas… no podía contarle.¡Dios no podía ni mirarle ni tocarle sin que se enterara todo el maldito servicio secreto!
Estaba descuidando su misión, ya había sido amonestado por Anthea que creía que se había derrumbado emocionalmente y en cierta manera así era; estaba más preocupado por Sherlock, ¡que por todos los príncipes y princesas de Asia, Europa o lo que sea! Su misión era clara, si fuera necesario interponerse ante una bala, hace un mes no le habría importado en absoluto, incluso lo ansiaba pero hoy, necesitaba tiempo… un tiempo que tal vez ya no le queda.
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Cuando al tercer día lo escucho salir de su habitación no lo dudo, se vistió rápidamente y bajó al salón, escondido tras la puerta, escuchando… nada iba bien, Sherlock no paraba de despotricar y gritar frustrado, tras un silencio eterno volvió a escucharse la música y un gran golpe sonó, ¡no,no,no! John se abalanzó tan rápido como pudo, ni lo pensó, lo recogió del suelo, necesitaba saber que estaba bien y no, no estaba bien, estaba llorando; intentó borrar con sus dedos los surcos que esas lágrimas habían formado en su bello rostro, John temblaba, la mirada de Sherlock se le atragantó. Besó su frente y sus ojos con delicadeza, como a un niño y al besar sus labios, sintió que todo estaba perdido, que todo se acababa justo ahí y quería guardar esa sensación bien dentro para siempre, ¡más de uno estará estirandose de los pelos mientras lo besaba! Y no podía dejar de hacerlo, sabía que eso era todo, no podía ofrecerle más, lo retirarían de inmediato, pero ahora solo le importaba Sherlock.
No pudo ni salir del salón sin recibir la llamada de Anthea, muy contenida como siempre.
—Watson… enviaré un coche en 15 minutos.
—Por supuesto.
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¡Ahg! Pero que… Sherlock se removió desorientado, no podía abrir los ojos o tal vez los tenia abiertos y estaba muy oscuro; olía a humedad y óxido, al parecer tenía un golpe en su cabeza por cómo le dolía. Su cuerpo estaba entumecido, con esfuerzo busco entre sus ropas y lo localizó, su móvil, rápidamente tecleó…oía ruido cerca de él, alguien se acercaba… ¡NO!
Arma-SH
…
…
oOo
N/A: La verdad no sé si esconderme :(
en el anterior recibí un par de tomatazos bien merecidos ¡SI!
pero…. ¡tengo miedo!
Creo que John se merecía un capitulo entero para dar explicaciones XD
Comenten por favor... insisto (^_^)
Solo apiádense de mi ¡es mi primer longfic!
Besitos Lord
