Capítulo 14: Lo correcto y lo incorrecto.

Los claros rayos lunares siguieron invadiendo la habitación, adentrándose como si también quisieran despertar al inquilino que dormía plácidamente en aquella cama, quien se encontraba en otro mundo totalmente ausente de este. ¿Pero qué podría soñar una persona que no tiene ningún recuerdo? Misterio absoluto, secreto que seguramente ni él mismo podría desvelar al despertar. De pronto, comenzó lentamente a escapar de los brazos de Morfeo y comenzar a vivir la realidad del mundo no onírico. Restregó sus ojos y procedió a estirar sus brazos, para luego llevar una mano a su boca para tapar un bostezo. Tras despertar completamente, miró hacia el lado de su cama, lugar donde debería estar su esposa Bulma. Sin embargo, para su sorpresa la científica no se encontraba allí, lo que provocó su extrañeza. Movió su mano para tantear el lugar en donde la cama aún permanecía ligeramente hundida, emulando la figura de la bella mujer, y por la reminiscencia de calor que aún podía sentir dedujo que Bulma se había levantado hace poco. ¿Pero por qué se habría levantado? La noche era profunda y ni siquiera había un atisbo de que el sol quisiera tomar el lugar de la luna. Dirigió su mirada al velador para saber la hora y el reloj le permitió ubicarse en el tiempo, mostrándole que eran exactamente las once y cuarenta ocho minutos. La medianoche recién se acercaba y resultaba extraño que su mujer se hubiese levantado. Sea cual fuere la razón, él tampoco podía quedarse en la cama sin saber donde había ido su esposa. Tras levantarse sintió una sensación extraña, algo que no había sentido nunca, al menos desde que perdió su memoria. Una extraña inquietud lo acechó, como si su cuerpo le advirtiera de alguna manera que algo andaba mal. ¿Pero qué podría ser? Trató de imaginar la causa pero su intento fue completamente en vano, sin memoria nada podría recordar, sólo lo que había pasado desde que despertó en ese hospital y contempló a aquella mujer que afirmó ser su esposa. "Es extraño sentir esto" pensó para sí el saiya, que no podía explicarse porque sentía una sensación tan extraña, como si algo anduviera mal o hubiera hecho algo que no debía hacer.

"Deben ser tonterías mías por causa de esta puta amnesia" -se dijo a sí mismo. Acto seguido, comenzó a caminar y recorrer las habitaciones para encontrar a Bulma.


Entretanto, la científica se dirigía a la clínica en su aeronave sumida en sus propios pensamientos. Ni siquiera sintió pasar el tiempo, pues prácticamente al llegar a la clínica ni se dio cuenta que había manejado. Como correspondía a la medianoche, la clínica se veía mucho más tranquila, sin todo el ajetreo del trabajo diario. Sólo esperaba que le dejaran ver a su nieta pero sabía que esta hora no eran permitidas las visitas, aunque tenía la confianza que usando su simpatía no tendría problemas en convencer a quien estuviera a cargo. Y efectivamente fue así, tras un par de minutos hablando con el encargado éste le dio el permiso que ella necesitaba. Se adentró caminando por el oscuro pasillo que llevaba hacia la sala de bebés recien nacidos. Pero cual no fue su sorpresa al encontrar a la doctora Videl allí, afirmada en una ventana que tenía abierta, sintiendo la fresca brisa nocturna acariciar su rostro. Resultaba extraño encontrarla allí en esa soledad y en plena oscuridad, teniendo sólo por compañía a la hermosa luna. Bulma, como la mujer impulsiva que es, ni siquiera pensó en si podría incomodarla, se acercó decidida a saciar su propia curiosidad. Era casi como si pudiera sentir su aura y algo le decía que ella se encontraba triste por alguna razón. Caminó hacia ella y al parecer Videl estaba tan absorta con sus propios pensamientos que ni siquiera sintió el andar de la científica.

"Hola doctora Videl" -la saludó, sobresaltándola sin querer.

Videl dio un respingo al sentir su voz, e inmeditamente trató de ocultarle su rostro y llevo su mano derecha hacia sus ojos, restregándose suavemente, sin darle la cara a Bulma.

No era necesario ser una científica para saber que Videl estaba llorando, y que dio vuelta su rostro porque no quería que nadie la viera así.

"Hola" -saludó la doctora en un tono que pretendía sonar de lo más normal.

"Perdona si te incomodé, no fue esa mi intención" -se excusó la mujer de Vegeta, sabiendo que su impulsividad la había llevado a ser indiscreta.

"No se preocupe" -le respondió Videl todavía sin darle la cara.

"No quiero parecer entrometida, bueno sé que lo soy un poco, pero en serio si quieres desahogarte puedes hacerlo conmigo"

"¿Desahogarme?" -preguntó Videl haciéndose la desentendida.

"Vamos, no tienes porque ocultarme que estabas llorando. Si te sientes mal eso es lo mejor para desahogarse y no es bueno que por orgullo intentes disimular lo que realmente sientes"

"¿Tan evidente es que estaba llorando?" -le preguntó la joven dándole por fin la cara.

"No, pero a mi edad uno se da cuenta más fácil de ciertas cosas" -le sonrió Bulma. "Tu soledad, la oscuridad que hay aquí y la manera en que te volteaste para que no te viera la cara... no hay que ser una genia para ver que estabas llorando en soledad"

Videl dio un suspiro. Ninguna palabra salió de su boca.

"Sabes..." -prosiguió Bulma, afirmándose en la ventana también- yo también me siento triste, pero porque cometí un error y ahora no sé como remediarlo. Más que triste me siento culpable" -le explicó a su interlocutora, que enseguida arqueó una ceja con atención.

"¿Culpable? ¿Por qué?" -preguntó Videl, sin notar que era ahora ella la que estaba siendo indiscreta.

"Uf es una historia muy larga, pero sabes, sea lo que sea que te pase a ti, si te desahogas te sentirás mejor. No es bueno comerse el dolor sola"

"Lo sé" -le respondió Videl volviendo a fijar su mirada en la luna nuevamente. "Pero a veces, justo en el momento en que lo necesitas, no tienes a nadie con quien desahogarte" -afirmó con un dejo de tristeza.

"¿Por eso miras la luna verdad? Ella es tu compañía en la soledad" -dijo la mujer de cabellos verde azulados.

Videl movió su cabeza afirmativamente.

"Puede sonar raro, pero cuando me siento triste miro la luna y me da tranquilidad... es como si me inundara de paz" -le explicó la doctora.

"Pues yo justamente hacía lo mismo hace poco, en mi casa... la gente está tan ocupada y sumida en sus propios problemas y deberes que a veces no se da el tiempo de apreciar algo tan simple, pero a la vez tan reconfortante como apreciar la belleza de la luna, o disfrutar de la naturaleza en una noche tan preciosa como esta"

"Pues parece que somos las dos raras" -bromeó Videl con un poco más de ánimo.

"Puede ser, pero me encanta ser así" -le respondió Bulma con una sonrisa también.

Un relajante silencio se hizo entre las dos por un rato, dejándose llevar por la hermosura de la luna que contemplaban. Bulma había decidido compartir el silencio con Videl, apoyándola sólo con su compañía sin mediar más palabras. Pensó que si Videl quisiera contarle su problema lo haría por que le nacía, por que la joven realmente quería hablar acerca de lo que le pasaba y no porque ella estuviera preguntándole e incomodándola con su indiscreción. Y justamente tras el silencio de algunos minutos, la doctora le habló.

"Estaba llorando por algo que no pudo ser" -soltó de repente Videl, sorprendiendo a Bulma.

"No siempre podemos tener lo que queremos..." -respondió Bulma tras unos segundos, recordando a Vegeta.

"Lo sé... creeme lo que sé... pero no entiendo por que la vida tiene que ser tan injusta, en serio que no lo entiendo" -reclamó Videl, como si le reclamara a la vida misma.

Bulma se sobrecogió, eso ella lo había pensado tantas veces, pero tantas que parecerían infinitas. La vida había sido tan injusta, quitándole a su esposo y amigos y haciendo del mundo un infierno con esos malditos androides. Y ahora mismo la seguía castigando, dándole a Vegeta pero a la vez quitándoselo. Un Vegeta que ni siquiera recordaba quien era, y que en el fondo tampoco le pertenecía por más ilusiones que se hiciera, porque le pertenecía a su gemela del presente. Incluso a pesar de la felicidad que sintió haciendo el amor con él, no podía disfrutarlo a causa de la culpabilidad que estaba sintiendo ahora. Sí, la vida era injusta, no había duda de ello. Sin embargo, también recordó que la vida también le dio a un hijo al que quería con toda su alma y a una nieta preciosa que se encontraba en la misma clínica. Así mismo, le había dado la posibilidad de ver una vez más a sus amigos y para bien o para mal, también a Vegeta. Una caprichosa sonrisa se formó en sus labios.

"La vida te puede golpear muchas veces y herir hasta lo más profundo de tu alma, pero sabes... vale la pena vivirla. Con todos los dolores, con todos los sufrimientos que tiene, siempre hay algo porque luchar, algo por que vivir... y está en nosotros saber salir adelante y levantarse una y otra vez por más veces que nos caigamos. A fin de cuentas de eso se trata la vida, ¿no crees? ¿Cómo sabríamos cuando somos felices sino conocieramos el dolor? Así como la vida te quita también te da, sólo hay que saber aprender a ser feliz y disfrutar esos momentos al máximo... la vida es una lucha constante para alcanzar la felicidad"

Videl volteó su mirada para ver fijamente los ojos de Bulma, pensando en sus palabras. Y tenía toda la razón del mundo, pero a veces levantarse de los golpes costaba más de lo que uno pudiera pensar. Pero por su propio bien ella también tendría que levantarse. Tendría que luchar para recuperarse del dolor de su alma. Sí, tendría que luchar.

"Vivir es luchar" -afirmó Videl, reflexionando sus ultimos pensamientos.

"Y luchar es vivir" -agregó enseguida Bulma. "Eso habría dicho mi esposo, porque le encantan las peleas" -rió comparando a Vegeta con un niño malcriado. "Para él luchar es sentirse vivo"

"Comprendo, cada uno tiene sus propios motivos en la vida para lograr su felicidad" -asintió Videl.

"Pero ahora Vegeta ni siquiera puede recordar quien es" -dijo Bulma tras un lastimoso suspiro.

"Hay que tener fe en que su mente sanará"

"Sí" -consintió Bulma.

Nuevamente sus miradas se enfocaron en la luna.

"¿Y porque dices que llorabas por algo que no pudo ser?" -se animó a preguntar la mayor.

"Porque no pude estar con el hombre que amaba... tenía la esperanza de verlo algun día, pero la vida se encargó de arrebatarme la única ilusión que tenía... ahora sé que está muerto" -sus ojos reflejaron el intenso dolor de tener que pronunciar esas palabras.

Bulma quedo para adentro con la confesión de Videl, era una historia parecida a la que tuvo que vivir ella, aunque al menos ella sí pudo estar con su Vegeta y fruto de ello nació Trunks, la única razón por la que luchó incansablemente tratando de cambiar el cruel destino que habían impuesto los androides.

"Lo siento mucho" -atinó a decir Bulma, comprendiendo el dolor que sentía Videl.

"¿Ahora qué voy a hacer con mi vida? Estaba viviendo y alimentando una esperanza que era falsa... creer que podría encontrarlo y vivir mi amor con él... pero ahora ya no tengo nada, ni siquiera una falsa esperanza de la cual aferrarme" -la doctora cerró sus puños con impotencia y dolor.

"Lo lamento de verdad... a veces sólo nos toca rehacer nuestras vidas, aunque tengamos que reconstruirnos a pedazos" -meditó Bulma sus palabras bajando su mirada ensimismada.

"Si tan sólo hubiera podido agradecerle el haberme salvado la vida..."

"¿Te salvo la vida y nunca más lo pudiste volver a ver?" -preguntó la mayor sorprendida.

"Sí, ni siquiera le pude dar las gracias" -suspiró y cerró los ojos por unos segundos, aprisionando sus lágrimas que luchaban por salir.

"Vaya, que triste. Con razón te dejo marcada para siempre" -dijo la científica contagiándose con su dolor.

"Lo peor es que sólo le pude preguntar su nombre y ni siquiera atiné a decirle el mío. Me arrepentiré toda mi vida de ello"

"Lo siento mucho de verdad"

"Aunque este muerto jamás podré olvidarlo. No sabes cuan agradecida estoy de él. Sólo espero que si de verdad existe el otro mundo pueda reencontrarme con él cuando yo también muera"

Bulma la compadeció. Recién se venían conociendo pero su situación era parecida y ambas se parecían mucho en su forma de pensar. Cuando su Vegeta murió ella también tenía la esperanza de poder ver a su amado cuando también dejara este mundo.

"En fin, lo único que me queda es honrar su memoria y estarle agradecida eternamente por haberme salvado..." -alzó su mirada hacia el cielo y habló como si Gohan en el otro mundo pudiera escucharla- "Jamás te olvidaré, Gohan" -fueron sus emocionadas palabras.

Los ojos de Bulma saltaron al escuchar ese nombre, dejándola perpleja... y no era para menos... ¡o sea que el hombre al que se refería era Gohan! ... Increíble, no podía salir de su sorpresa, que fue tanta que incluso le costó hilvanar ideas. Gohan... cuanto lo llegó a querer también, si prácticamente fue un hermano y un padre para su Trunks. Pero que chico era el mundo... la doctora que atendió el parto de su nieta resultó estar enamorada de Gohan, a quien ella conoció desde que era un niño.

Videl notó que la cara de Bulma se había puesto más pálida y sus ojos declaraban su sorpresa. Aquello y su mutismo tan largo y repentino la llevaron a preguntarle que le pasaba.

"Es que..." -detuvó Bulma su hablar al seguir impactada- "Yo conocí a Gohan" -le dijo tras varios segundos.

"¡¿Qué? ¿En serio?" -exclamó Videl sacudiéndola por la emoción.

"Sí" -atinó a decir Bulma, sin más.

Los ojos de Videl recobraron vitalidad, dejando fluir la sensación de felicidad que tenía en su interior.

"No puedo creerlo... por favor, se lo ruego, cuénteme de su vida, que paso con él, todo. Muero por saber como era, que lo motivaba, que creía. De verdad me ayudaría tanto a sentirme mejor y no sentir esta impotencia horrible de no haberlo podido conocer a fondo"

"Entonces tu eras esa chica de la que Gohan me habló una vez..." -musitó Bulma aún anonadada por las coincidencias que deparaba la vida.

"¿Cómo?" -indagó Videl dejando su boca abierta despues de la pregunta, debido a la enorme sorpresa.

"Sí, entonces tú eres esa chica" -afirmó Bulma con total seguridad. "Gohan mencionó un par de veces a una chica que jamás olvidaría, de cabello azabache corto y ojos azulados que salvó de los androides. Una chica que lo impresionó por su belleza y su forma tan profunda de mirar. Gohan no solía hablar de su vida privada casi nunca, pero si una vez me contó que había encontrado a una chica con la que había sentido una química muy especial y que cuando acabara con los androides la buscaría. No sabía cómo pero te encontraría, y también se arrepintió de no haberte preguntado tu nombre. Con el peligro y la prisa que llevaba no alcanzó a preguntártelo..."

Lágrimas surcaron nuevamente el rostro de Videl, liberando toda su angustia contenida. Un dolor que llevaba contenido hacía muchos años. Entonces él si pensó en ella también... entonces él también la recordó. ¡Para Gohan ella también fue especial! Que desgracia haberlo perdido pero ya nada podria cambiar aquello. Por lo menos sintió el consuelo de por fin sacarse esa maldita duda, que parecía ser infinita, de que si ella significo algo para él como él si significo para ella. Al menos ya no tendría que vivir más con esa incertidumbre y sin aguantar más sus lágrimas escaparon, liberando su alma de aquel dolor que había sentido hacía años.

Bulma la acogió dándole un cariñoso abrazo, desatando todo su instinto maternal en él. Sonrió para sus adentros; había venido para desahogarse y se encontró con la doctora, a quien apenas conocía. Y resultaba que en vez de sentirse aliviada desahogándose, se sintió mejor consolando a Videl y despejando su tristeza. Las sorpresas de la vida y todos los caminos que ofrecía resultaban ser de lo más curiosos. Nuevamente sonrió.

"Videl, yo estaría feliz de contarte cosas sobre Gohan, tuve la suerte de conocerlo muy bien"

Y así, con la emoción de la joven brotando por todos sus poros, comenzaron a hablar nuevamente.


Mientras tanto, en el sitio donde la lucha contra Majin Buu se había llevado acabo, los Z se concentraban en percibir las dos presencias que volaban a gran velocidad hacia ellos. Su velocidad de desplazamiento era increíble, así que de ningún modo podría tratarse de terrícolas. Además sus ki eran impresionantes también, casi al nivel de un super saiyajin dos.

"¿Pero qué significa esto?" -miró Trunks a Piccoro ansiando una respuesta con su mirada.

"No lo sé, pero concéntrense en esos ki y no siento maldad en ellos" -aseguró el más serio del grupo.

"Tienes razón" -lo apoyó Goku.

"Es más, esos dos ki me resultan extrañamente familiares..." -comentó el namek.

"Yo igual... es como si a esos tipos ya los hubieramos conocido antes" -agregó el saiyajin puro.

"Lo importante no es eso -interrumpió el joven de la espada con semblante aún más preocupado- sino que el ki de Majin Buu antes de desaparecer se dirigía justo hacia ese lugar" -señaló con su índice el horizonte.

El namek y el saiyajin quedaron sin habla al escuchar el comentario del muchacho de cabello lila.

"Si esos dos ki no poseían maldad... y eran poderosos... ¡Majin Buu fue hacia ese lugar para absorverlos!" -gritó Trunks reafirmando su idea completamente alarmado.

"¡No puede ser!" -exclamó Goku, comprendiendo la magnitud de lo que significaban las palabras del joven.

Si Majin Buu absorvía a esos tipos que poseían tal nivel de energía, el poder del monstruo aumentaría mucho más... tanto que probablemente ni los tres juntos podrían detenerlo.

"Tranquilos" -llamó a la calma Piccoro. "Con la teletransportación podemos llegar en tan sólo unos segundos con esas dos presencias, antes de que lo haga Majin Buu" -afirmó con plena seguridad.

"Es cierto, tienes razón" -dijo Goku con una sonrisa admirando la astucia y sagacidad de su amigo namek. Incluso con el peligro encima, él seguía sin perder el control de la situación.

"¿Pero quienes serán esos sujetos?" -preguntó Trunks lleno de curiosidad.

"Sólo hay una forma de averiguarlo" -señaló Piccoro.

"Sí" -contestaron tanto Goku como Trunks.

Acto seguido, el saiyajin de pelo alborotado se preparó para teletransportar a todos junto a aquellas dos singulares presencias.


Atravesando el extenso cielo y a una enorme velocidad, dos sujetos muy diferentes el uno del otro volaban hacia donde habían sentido el ki de Goku y Majin Buu. Ambos usaban vestimentas muy parecidas y bastante extrañas, al menos desde el punto de vista de la moda humana rigente. El más pequeño poseía cabello al mismo estilo de los punk, de color blanco y parecía muy joven, viéndolo desde la óptica humana. También tenía largas orejas puntiagudas, de las cuales pendían dos aros dorados. Además, un mechón de pelo se mecía rebeldemente por su frente. El más alto era mucho más robusto, de largas orejas puntiagudas al igual que su acompañante y con un cabello largo y blanco que dejaba caer por su espalda; al juzgarlo físicamente, numerosas arrugas en su frente delataban que era de mayor edad que el más pequeño. A ambos la preocupación también los invadió al sentir desaparecer el ki de Majin Buu.

"Prepárate, el ki de Majin Buu desapareció..." -le advirtió el más pequeño al otro sujeto, que casi lo triplicaba en altura.

"Tal vez la persona que estaba luchando contra él lo acabo" -sugirió el sujeto grandote.

"¿Tú crees que exista alguien en el universo capaz de acabar con Majin Buu?" -preguntó el pequeño quitándole el piso al argumento de su compañero.

"No; sería imposible concebir a alguien con tanto poder" -aceptó su error sin chistar.

"Cómo sea, quien quiera que sea el que luchaba contra él tiene un poder inmenso realmente. Mucho más que el que nosotros mismos poseemos" -señaló con evidente sorpresa en su voz.

"Pero eso es imposible..." -protestó el grandote sin dar crédito a lo que escuchaba.

"Tú mismo sentiste ese ki y aún ahora que estamos cerca sigue estable. Eso significa que no fue un error debido a la distancia. Realmente es un sujeto extremadamente poderoso" -concluyó el más pequeño.

"Tiene razón" -lo apoyó finalmente. "Por lo menos no es un ki maligno en lo más mínimo" -acotó con seguridad.

"Sí, eso me tranquiliza. Debemos ir con él para que nos ayude a destruir a Majin Buu"

"Rayos, si tan sólo hubieramos llegado antes hubieramos podido alertarlos de la situación" -se lamentó el mayor.

"Que Majin Buu apareciera tan pronto estaba fuera de todo pronóstico. Simplemente no pudimos ir contra el destino" -afirmó él sabiendo que nada sacarían con lamentarse.

No hacía mas de unos segundos que ambos sujetos habían terminado de hablar cuando los Z aparecieron de la nada en frente de ellos, obligándoles a detener el vuelo abruptamente.

Goku y Piccoro lanzaron sus miradas inquisitivamente hacia el frente para ver a los dos enigmáticos sujetos dueños de los ki que habían sentido. Y ambos abrieron los ojos sorprendidos al ver a quienes se encontraban justo por delante. Trunks no quedo sorprendido, pero si muy extrañado puesto que jamás los había visto.

"Así que nos conocen..." -dijo el sujeto más pequeño, sorprendiéndose también.

"¿Cómo lo sabes?" -preguntó Goku asombrado.

"No se te olvide que él tiene la capacidad de leer la mente" -le respondió Piccolo.

"Ah, jeje, se me había olvidado ese detalle. ¡Pues bueno, que tal, como has estado Kaioshin! Me alegro de verte de nuevo" -le saludó Goku con una gran sonrisa.

"¿Pero como tienes el atrevimiento de tratar a un ser supremo con tanta confianza?" -protestó el mayor con evidente molestia.

"Kibito, tú no cambias verdad" -sonrió Goku divertido con su protesta.

Ambos eran idénticos a los del presente y tal como ellos, habían llegado a la Tierra pretendiendo detener a Babidi y el resurgimiento del terrible demonio llamado Majin Buu. Sin embargo, en este futuro no tenían ni la más mínima idea de quien era Goku, pues en este tiempo había muerto hacía ya muchos años. Además, lamentablemente para sus propósitos el malvado Babidi había logrado despertar al demonio rosa antes de lo que ellos mismos hubieran podido imaginar. Tras darse explicaciones unos a otros sobre los acontecimientos y la situación actual, decidieron buscar a Majin Buu y cuando lo encontraran alertar de su presencia comunicándose con Kaioshin usando la telepatía, o en caso contrario, si Kaioshin lo encontraba antes, él se comunicaría con el resto utilizando el mismo medio. Tras las explicaciones y decisiones correspondientes se prepararon todos a partir, aunque Piccolo aún tenía algo que decir.

"Trunks tú ve por tu padre, no sé porque aún no esta acá pero lo necesitamos lo más rapidamente posible" -argumentó el namek.

"Rayos, pero yo también quisiera ayudar a encontrar a Majin Buu" -se lamentó el más joven de todos los allí presentes.

"Lo sé, Trunks. Pero tú sabes mejor que nadie que necesitamos a Vegeta ahora más que nunca" -le señaló Piccolo.

"Lo entiendo" -soltó Trunks resignado, sin poner en duda que el namek estaba en lo correcto.

Así, el joven de la espada, sin perder tiempo partió a toda velocidad hacia la clínica Satán donde debía estar aún su padre.

"Nosotros debemos encontrar a Majin Buu lo antes posible. Ese monstruo es impredecible, no podemos confiarnos en que no destruirá este planeta... si le da la gana podría hacerlo en muy poco tiempo" -advirtió el supremo Kaioshin con el miedo de que ello ocurriese reflejado en su mirada.

"No lo hará" -dijo Goku con total seguridad, llamando la atención de todos.

"¿Por qué estás tan seguro?" -cuestionó Kibito.

"Porque Buu ama las peleas igual que yo. Si se retiró de la lucha para absorver a alguien... significa que sólo quiere volver a pelear conmigo, pero esta vez para patearme el trasero y demostrarme en mi cara que es el mejor" -señaló Goku con emoción. Pero sabía que no podía permitir que el monstruo absorviera a alguien más porque la situación escaparía completamente de sus manos.

"Entiendo su pensamiento Goku pero debe recordar que Majin Buu no es un guerrero, es un animal" -corrigió el joven dios.

Goku quedó pensativo con las ultimas palabras que escucho.

"Sea como sea no debemos perder tiempo" -interrumpió Piccolo. "Tendremos que buscarlo los cuatro sin separarnos"

"Así demoraremos demasiado" -señaló Kaioshin. "En pareja podremos cuidarnos la espalda uno con otro y no permitir que ese monstruo nos absorva" -indicó.

"¿Pero podrán cuidarse bien los dos?" -preguntó Goku dudoso mirando a Kibito y a Kaioshin.

"No nos subestimes Goku" -le reclamó Kibito enojado por la afrenta.

"Tranquilo Goku, nosotros conocemos a Majin Buu desde mucho antes que ustedes y sabemos el alcance de su poder. No permitiremos que su poder aumente aún más" -la seguridad de sus palabras se reflejó en todo su semblante.

"De acuerdo" -consintió Goku convencido. "No demoremos más y empezemos la búsqueda. ¡Buena suerte!"

Así, Goku partió con Piccolo mientras Kaioshin partió en dirección opuesta junto a Kibito.


Videl había podido desahogarse y por fin liberarse de ese enorme peso que cargaba en su alma, torturándola hacia ya varios años. Bulma había sido muy gentil con ella, siendo que apenas se conocían, pero tampoco podía olvidar que ella también tenía un problema. Era hora de devolverle la mano, o por lo menos intentarlo.

"Bulma no quiero ser indiscreta, pero me gustaría retribuirle por la ayuda que me ha dado. De verdad que ahora me siento mucho mejor, pero también me gustaría poder ayudarla, si es que me quiere dejar hacerlo" -sus sinceros ojos se clavaron en su acompañante.

"Bueno tú has sido muy sincera conmigo, y te agradezco la confianza que has tenido en mí, pero lo mío es una historia muy larga y complicada" -intentó excusarse.

Videl sonrió.

"No se preocupe por eso, tengo toda la noche. Aunque entenderé si es que no quiere hablar de ello" -asintió con comprensión. No a todas las personas les agradaba compartir sus problemas.

"No, está bien. Tú confiaste en mí y lo mínimo es que yo también lo haga" -correspondió convencida.

De este modo, la científica comenzó a confesarse con Videl, detallándole el problema que tenía aunque ocultando otras cosas por ser demasiado confusas o privadas. La chica de ojos azules escuchaba atentamente y estaba absolutamente absorta con el problema de Bulma. Era como si alguien se tuviera que debatir entre dos gemelas idénticas, tanto en físico como personalidad. Sin duda, la situación que debía enfrentar Vegeta era muy complicada. Finalmente, Bulma terminó de relatar su historia y Videl había quedado pasmada. Todo era demasiado enmarañado.

Se quedo pensativa varios segundos sin pronunciar ninguna palabra. Bulma la contemplaba sin ninguna sorpresa, pues sabía que cualquiera que escuchara un problema así quedaría igual de sorprendido. Lo cierto es que todo era complicadísimo. Tras cavilar muchas cosas, por fin Videl se decidió a hablar, terminando por fin con la incertidumbre de Bulma respecto a que le diría. Aunque no había pasado mucho tiempo, para Bulma se había hecho eterno.

"Sabe, yo no veo porque tendría que sentirse tan culpable si sólo está luchando por el hombre que ama. Sí, cometió un error, pero todos los cometemos. El gran error que veo es que no le ha dicho la verdad y que se aprovecho de su amnesia. Sí, fue algo bien feo pero no queda más que afrontarlo... ahora tiene que contarle toda la verdad porque eso es lo mejor... el amor no puede estar basado en un engaño..."

La mirada de Bulma demostró su tristeza tras escuchar las últimas palabras pero sabía que era la pura verdad, Videl tenía toda la razón.

"Pero pregúntese... -continuó ella- pregúntese a usted misma... ¿sentiría el mismo de sentimiento de culpa si Vegeta no padeciera de amnesia?" -la conminó a hacer un debate mental.

Bulma aceptó y reflexionó la pregunta de la doctora varios segundos.

"Definitivamente no me sentiría tan culpable como me siento ahora, pero de todas maneras sigue siendo incorrecto"

"¿Incorrecto para quien? ¿Para usted o para la sociedad?" -cuestionó enseguida.

"Pues... para mí, es como si le estuviera quitando el esposo a quien realmente le pertenece"

"Sabe, rara vez la vida da una segunda oportunidad de esta magnitud. ¿Por qué en vez de preocuparse si es correcto o incorrecto, sólo hace lo que realmente siente? La mejor manera de vivir la vida no es reprimirse, sino vivir y hacer lo que uno realmente quiere hacer. Dése cuenta que si se sigue reprimiendo, ¿qué es lo que va a ganar finalmente? ¿Ha pensado en qué pasara si es que Vegeta se va?"

Los ojos de Bulma saltaron con preocupación... lo cierto es que no había pensado en que sucedería cuando el príncipe regresara a su tiempo. Y un dolor intenso conquistó su pecho sólo al pensar en aquello.

"¿Ha pensado que cuando se vaya jamás volverá a verlo y que nunca más tendrá una oportunidad así?" -prosiguió la doctora. "¿Cómo cree que se va a sentir cuando se vaya y se dé cuenta que no lucho por él sólo por hacer lo correcto. Lo verdaderamente correcto es hacer lo que su corazón le dice" -afirmó ella con total seguridad.

"Pero... es que no puedo ilusionarme en vano, él no es mío ni jamás lo será... le pertenece a alguien más..."

"Él es quien tiene que decidir eso, no usted" -sentenció Videl.

"Pero..." -intentó discutir ella, pero las palabras de Videl fueron tan determinantes que nada vino a su mente.

"Él es quien tiene la decisión sobre con quien quedarse. Y si realmente lo ama debería luchar por él... al menos eso es lo que yo haría"

"Él es quien tiene la decisión..." -repitió Bulma como autómata, absorta reflexionando el consejo de Videl.

"De verdad no se sienta culpable porque no debe ser así. Usted sólo está luchando por el hombre que ama y eso no tiene nada de malo" -reafirmó una vez más con la seguridad desbordando por todo su semblante.

"Pero es como si el fin justificara los medios" -intentó protestar Bulma nuevamente.

"A veces para lograr la paz tenemos que hacer la guerra... y a veces para lograr el amor tenemos que luchar por él sin importar el resto, sino pensar en lo que realmente una quiere"

Bulma se quedo completamente callada... ¡pero que enredo! Mil ideas se venían a su mente pensado en lo correcto y lo incorrecto. Tenía claro que había cometido un error. Aprovecharse de su amnesia fue bajo y ruin, ¿pero luchar por él también lo era? ¿Luchar por amor también es bajo? Ni siquiera conocía a la otra Bulma, ni siquiera era su amiga. No le debía ninguna lealtad. ¿Por qué tendría que reprimirse entonces por alguien que ni siquiera conocía y que en el fondo era ella misma?

"Tienes razón, Videl. He sido una tonta. Cuando tenga la oportunidad le diré toda la verdad a Vegeta y espero que pueda perdonarme. Pero voy a luchar por él con todas mis fuerzas, porque después me arrepentiré toda mi vida de no haberlo hecho. Tienes razón, me la jugaré por él y él tendra la decisión final. Y si vuelve a su tiempo, al menos podre estar satisfecha de que luche y dí todo por el hombre que amo"

Una sonrisa de satisfacción nació en el rostro de Videl.

"De verdad le deseo toda la suerte del mundo, señora Bulma" -le extendió su mano con afectuoso cariño.

"Gracias... ¡pero no me digas señora que no soy tan vieja!" -protestó ella mientras estrechaba su mano.

"Jaja, ¡perdón!"

Las dos ríeron de buena gana.


Vegeta había buscado en toda la casa a su mujer, pero no logró encontrarla. Extrañado por la situación, aunque sin llegar a preocuparse todavía, sintió algo sumamente extraño que le llamo la atención. Era como si su cuerpo le avisara de alguna manera que su esposa estaba en otro lugar, como si pudiera sentir su energía y saber donde se encontraba exactamente. Frunció el ceño confundido por la particular sensación. Dudo en si seguir aquella energía o desistir pensando en que eran imaginaciones suyas. No tuvo que pensar mucho, solamente bastaron unos segundos para decidir seguir su instinto. De esta forma, salió hacia el patio de la Corporación Cápsula con la resolución de dirigirse hacia donde podía sentir la energía de su mujer.

Aprovechando la cálida noche y las calles despejadas debido a la medianoche decidió correr para ejercitarse y que el camino no se hiciera tan largo, pero apenas comenzó a correr chocó inevitablemente contra un semáforo, sin explicación alguna.

"Mierda, pero como rayos apareció esto de la nada" -reclamó iracundo mientras se sobaba la cabeza. Aunque al fijar su mirada hacia atrás vió que la calle en que estaba ahora era totalmente a la que se encontraba hacía tan sólo un momento. Completamente extrañado por ello, decidió correr nuevamente y notó que su velocidad era sorprendente.

"Hay muchas cosas que me quedan por descubrir todavia" -se dijo a sí mismo, sin imaginar que una sorpresa mucho mayor lo aguardaba, de parte de su propia 'esposa'.

Sin perder más tiempo se dirigió a gran velocidad hacia la presencia de Bulma.

Gracias a su rapidez tras un par de minutos llegó a la clínica siguiendo la energía de su esposa. Se detuvo frente a la puerta y frunció el ceño intentando deducir porque Bulma había regresado a la clínica donde él había estado. A pesar de su amnesia en su memoria estaba claramente el lugar en que había despertado, pues no podía recordar nada más antes de eso. ¿Pero por qué Bulma estaría en ese lugar a estas horas? ¿Tal vez quería hablar con la doctora sobre su salud? Sea como fuere definitivamente no iba a quedarse con la duda y prosiguió su camino entrando a la clínica. Tras decirle al encargado de manera poco amable que venía por Bulma avanzó adentrándose en la oscuridad del pasillo. Podía sentir la energía de su mujer cada vez más cerca hasta que finalmente la pudo divisar tan solo a unos metros de él. Con ella estaba la matasanos que lo había atendido, así que supuso inmediatamente que se encontraban hablando sobre su amnesia. Avanzó con paso firme, como él que solía llevar siempre, hasta que Bulma lo vió y era como si al verle hubiera visto un fantasma. El príncipe frunció su ceño.

"Ve... Vegeta" -tartamudeó la científica al verlo.

"¿Qué pasa mujer? ¿Por qué te levantaste de la cama?" -preguntó él yendo directo al grano y sin siquiera saludar a Videl.

La chica de ojos azules intuyó que este era el momento preciso para que Bulma le dijera toda la verdad y decidió retirarse del lugar, no sin antes darle una muestra de apoyo a Bulma.

"Bueno yo me voy, ustedes tienen cosas de que hablar así que los dejo. Le deseo mucha suerte Bulma, y en serio, muchas gracias por todo" -apretó sus manos contra las suyas con cariño fraternal y se retiró del lugar.

Vegeta la miró alejarse mientras su sexto sentido le decía que algo más estaba sucediendo.

Bulma dio un profundo suspiro. Estaba tan resuelta a contarle toda la verdad a Vegeta hacía tan sólo unos momentos, pero al verlo toda la seguridad que desprendía se desvaneció de un instante a otro. Esto sería mucho más difícil de lo que ella misma esperaba... pero pasara lo que pasara eso era lo correcto, Vegeta debía saber toda la verdad y ella debía afrontar las consecuencias de sus actos. Sabía que esto iba a ser doloroso para ella, pero no podía cargar más con su mentira, ella no era su verdadera esposa y Vegeta debía saberlo. Aún así, sucediese lo que sucediese, no iba a desistir en luchar por él, ahora estaba mas decidida que nunca a dar la batalla por él.

"Vegeta..." -se decidió por fin a hablar mientras se le apretaba el corazón.

"¿Qué pasa mujer?" -preguntó cruzándose de brazos.

"Tengo algo muy importante que decirte" -dijo tras un largo suspiro. Esto era mas difícil de lo que ella misma pensaba, las palabras no querían salir de su boca como si quisieran refugiarse del dolor que iban a provocar. Hace un momento pensar en contarle toda la verdad era sumamente fácil, pero tenerlo al frente y el dolor que iba a sentir con la reacción de Vegeta era algo totalmente distinto. Pero ya no había vuelta atrás, fuese cual fuese su reacción estaba preparada para todo y para soportar aquel dolor, que además ella merecía como castigo por haberlo engañado.

Vegeta frunció el ceño intranquilo. Algo andaba mal, sólo con verle la cara a Bulma bastaba para dar cuenta de ello. Su cara estaba descompensada, como si tuviera que decir algo muy difícil.

"¿Qué tienes que decirme?" -inquirió él ya preocupado.

"Yo..." -tambaleó su voz- "yo no soy..."

"¡Padre!" -se sintió un grito retumbar en el pasillo.

Tanto Bulma como Vegeta dirigieron sus miradas a Trunks, quien venía corriendo y se detuvo frente a ellos para retomar aliento. El nerviosismo y la adrenalina brotaban por todos sus poros.

"Padre, te necesitamos urgente, Majin Buu escapó y es demasiado peligroso. Piccolo dijo que lo más probable es que trate de absorvernos"

A pesar de la imperiosa necesidad de una respuesta rápida, Trunks obtuvo todo lo contrario. Vegeta permaneció en silencio, observándolo con la contrariedad reflejada en su rostro.

"¿Padre?" -volvió a llamar Trunks como para despertarlo de lo que estuviera pensando.

"Me dijiste padre..." -dijo Vegeta sin dejar de mirarlo con una mirada de absoluta sorpresa.

Ahora fue Trunks el que lo miró completamente confundido. La mano de Bulma se dejó caer en su hombro tras unos segundos.

"Trunks... Vegeta tiene amnesia... no recuerda nada" -le dijo sin ningún preámbulo.

Los ojos del muchacho se abrieron desmesuradamente por la enorme sorpresa. Su cuerpo y su mente no podían evadir la conmoción que estaba sintiendo. Bulma se había equivocado al no prepararlo para la noticia que quería darle, porque Trunks realmente pareció shockeado con lo de la amnesia.

Bulma comprendió que se había equivocado al decirle de esa manera la noticia sin siquiera prepararlo, pero cuando Trunks interrumpió lo que tenía que confesarle a Vegeta, una secreta alegría se apoderó de su corazón, impidiéndole pensar en nada más. De todas maneras le diría la verdad a su esposo a como diera lugar, sólo necesitaba que se diese el momento adecuado, que obviamente no era éste.

"Así que tú eres mi hijo..." -musitó Vegeta con una sensación muy difícil de describir.

Era como si muchos pensamientos se hubiesen mezclado en una amalgama de emociones. Y no era para menos... conocer a tú hijo de esta forma resultaba una experiencia muy fuerte. Jamás lo había visto en toda su vida, pero resultaba que ese muchacho era su hijo. ¿Cómo afrontar una situación así? ¿Cómo descifrar la mezcla de sentimientos y sensaciones que su corazón estaba sintiendo en ese momento? Fue un golpe fuerte, incluso para alguien frío como él, conocer a su hijo y no poder ni siquiera recordarlo.

El ambiente se enmudeció completamente. Padre e hijo se contemplaban totalmente confusos aunque por distintas razones. El muchacho no podía asimilar que su padre no pudiera recordarlo y peor aún, que tuviera amnesia justo en el momento en que lo necesitaban más que nunca. Majin Buu acechaba y esta vez se necesitaría de toda la ayuda posible para lograr detenerlo.

Bulma sintió dolor al verlos a ambos. Dolor por Trunks debido a ver a su padre con amnesia y también por Vegeta por no recordar a su hijo. Ciertamente era una situación muy difícil para ambos.

"No soy capaz de recordar a mi propio hijo" -maldijo Vegeta tomándose la cabeza con ambas manos sintiendo el dolor de la maldita amnesia.

Trunks salió por fin de su estado cataléptico, reaccionando ante las palabras de Vegeta y su muestra evidente de un dolor explícito en ellas. Sin embargo, no sabía como reaccionar ni que decir. Era como si su mente hubiese quedado en blanco. Su silencio permaneció varios segundos más hasta que Bulma finalmente habló.

"Hijo, ya tendrás tiempo para asimilar lo que está pasando, pero ahora tienes que decirme que está pasando. Venías corriendo con una cara muy preocupada" -le recordó su madre con agitado nerviosismo.

Eso hizo reaccionar a Trunks, recordando la razón que lo había llevado hasta allí. Pero si su padre padecía amnesia, ¿qué podría hacer?

"Padre" -lo llamó Trunks. "¿Tampoco recuerdas como luchar?"

El saiyajin siguió tomando su cabeza en señal de dolor; un punzante sufrimiento podía sentir recorriendo su cerebro.

Al no recibir respuesta Trunks dirigió su mirada a su madre, lamentando profundamente el estado de su padre.

"Mamá, tendré que regresar. El planeta entero corre peligro. Majin Buu escapó de la lucha que sostenía con Goku pero no sabemos que es lo que pretende ni cuales son sus verdaderas intenciones. Piccolo supuso que quiere tratar de absorvernos pero nada es seguro. Tengo que volver a ayudarlos en esto -le explicó posando sus brazos en sus hombros y dándole una mirada directa continuó- Por favor cuida de mi padre e intenta hacerle recordar que él es un gran peleador y la forma en que puede transformarse en un super saiyajin"

Vegeta se sintió como un completo inútil. Y cuanto detestaba tener esa maldita sensación.

"Espera" -llamó la atención de Trunks, quien estaba apunto de partir. "Dime enseguida, en pocas palabras, quien soy yo" -le ordenó el príncipe con voz potente.

El muchacho quedo sorprendido con su petición.

"¿Por qué?" -atinó a formular la primera pregunta que vino a su mente.

"Sólo respóndeme" -exigió su padre imperioso.

"Eres uno de los guerreros más poderosos del universo... y mi padre" -respondió instantáneamente Trunks a su demanda, aunque después de decirlo recordó que él no era su verdadero padre, pues el suyo había muerto hacía mucho tiempo. Sin embargo, en su corazón así lo sentía, él era su padre y decirle otra cosa sólo lo confundiría aún más.

"Eso era lo que necesitaba saber" -dijo el príncipe saiyajin cerrando su puño. "Ve y has lo que tengas que hacer. Yo también haré lo que tengo que hacer" -la decisión en sus ojos sorprendió tanto a Trunks como a Bulma.

"¿A qué te refieres?" -preguntó Trunks.

"¿Vegeta qué pretendes hacer?" -cuestionó también la científica temiendo que quisiera hacer una locura como las que solía hacer.

El mutismo de Vegeta sólo ayudó a aumentar más el sentimiento de preocupación e incertidumbre en ellos. Mutismo que tras unos segundos rompió.

"Voy a recordar que tan buen guerrero era. Si no puedo recordar las memorias de mi mente, al menos si podré poner en práctica mi forma de luchar, porque el luchar también es algo que es netamente instintivo. No todo son técnicas de lucha, sino también instinto para saber atacar y defenderte. Mi cuerpo sigue de la misma forma y tiene las mismas aptitudes que antes, lo comprobé al venir hacia acá y correr a una velocidad anormal"

"Entiendo" -asintió Trunks, apoyando la idea de su padre.

"Y tú mujer me ayudarás" -le dijo a Bulma señalándola con su vista, quien dio un respingo al sentir su decidida mirada sobre ella.

"Sí, asi será" -respondió ella enseguida.

Trunks sonrió. A pesar de la amnesia que tenía su padre, ello no había mermado en nada su enorme determinación. Nuevamente se sintió orgulloso de él.

"Bien hijo, no pierdas más tiempo. Ve y no te preocupes por mí, estoy seguro que podré retomar mi nivel de pelea" -la seguridad sobresalió por todos sus poros.

Trunks abrió los ojos sorprendido. Vegeta lo había llamado hijo, algo que jamás había hecho. Siempre lo llamaba por su nombre. No supo que pensar respecto a ello, si alegrarse por que le había llamado hijo o maldecir que tuviera amnesia. De todas maneras no había tiempo de pensar en eso, sólo de partir.

"De acuerdo. Por favor protege a mamá. No sabemos en que lugar puede aparecer Majin Buu" -le pidió el muchacho.

"Así será"

Trunks no perdió ni un solo segundo más y salió velozmente por la misma ventana por la que se colaba la bella luna, pensando en como darles la mala noticia de Vegeta a Piccoro y Goku.

El saiya de cabello erizado vió como Trunks se elevaba por los cielos pero que volara no le llamó en nada la atención, como debiera haberlo hecho. "Estoy seguro que yo también puedo hacer eso" pensó para sí. Al instante, viró su mirada hacia Bulma.

"Bien mujer, tienes que ayudarme a recordar que técnicas tenía y también como puedo transformarme en ese tal super tallarín o como se llame"

Bulma sonrió. Cualquiera en su situación se hubiese dejado vencer por el dolor de no recordar nada, pero él no. Se veía más determinado que nunca a salir adelante. Y por supuesto que ella lo ayudaría en ello.


Trunks ya se había unido a Goku y Piccolo, explicándoles lo de la amnesia de su padre. Los Z maldijeron su suerte y sólo quedaba esperar que Vegeta se recuperara pronto. Pensaban en eso, cuando de súbito el enorme ki de Majin Buu apareció con total intensidad, sorprendiendo a todos los guerreros que se encontraban buscándolo. Su energía era tal que podía sentirse en todo el planeta, incluso la gente que no tenía el aprendizaje para detectar un ki pudo captar su enorme energía. Pero lo peor sólo estaba por comenzar... su ki apareció exactamente en el mismo lugar donde podían sentirse las presencias del Supremo Kaioshin y de Kibito. Un escalofrío recorrió a los Z al pensar en lo que iba a ocurrir en ese lugar...

"¡Mierda! ¡Jamás debimos permitir que fueran solos!" -exclamó Piccolo exaltado, algo raro en él.

"¡No podemos perder ni un solo segundo!" -exclamó Goku a su vez.

Colocando dos de sus dedos en su frente se concentró en el ki de Majin Buu y no demoró mas de unos cuantos segundos en teletransportarse... pero lo que allí los esperaba los lleno de horror. Tanto Kaioshin como Kibito luchaban contra una infernal gelatina rosa que envolvía sus cuerpos. Pero su lucha fue en vano, la gelatina los envolvió completamente y ambas regresaron hacia su dueño, el letal Majin Buu, que procedió a fusionarlos a su propio cuerpo. Todo fue tan rápido que los Z no pudieron hacer absolutamente nada para ayudarlos.

"Noooooooooooooo" -gritó Trunks en forma desgarradora, liberando toda su impotencia.

De pronto, el cuerpo de Majin Buu comenzó a retorcerse, signo indudable de que su metamorfosis comenzaba. Ya era demasiado tarde, el malvado monstruo ya había absorvido al Supremo Kaioshin y a su fiel amigo y subordinado Kibito. Si Goku apenas pudo equilibrar el combate contra el monstruo, esta vez sería completamente inútil siquiera intentar pelear solo contra él. Definitivamente necesitaría la ayuda de Piccoro, Trunks y Vegeta o el mundo estaría completamente perdido. Pero el destino había querido que Vegeta no pudiera luchar junto a ellos y eso aumentó aún más la desesperación existente. El ki de Majin Buu crecía cada vez más, al mismo compás al que aumentaba la desesperanza en los Z... tal vez ya no había ninguna solución... ni siquiera todos juntos podrían detenerlo.

"Mierda, no podemos permitir que esto termine así" -dijo el namek lleno de impotencia.

"Mi padre tiene amnesia y no recuerda nada... y sólo los tres juntos no tenemos ninguna posibilidad de vencer. Tampoco podemos esperar a que recupere la memoria y recuerde todas sus técnicas y su forma de luchar. Si tan sólo los cuatro pudieramos pelear juntos al menos habría una esperanza..." -lamentó Trunks hasta lo mas hondo de su corazón que Vegeta estuviera en ese estado.

"¿Acaso no podemos hacer nada para salvar este mundo?" -gruñó Piccolo dejando fluir toda su impotencia cerrando los puños con ira sin igual, tanta ira que hasta rayos eléctricos surgían de él.

No hubo ninguna respuesta. El silencio imperó en el lugar aumentando aún mas la desesperación de no saber que hacer. Al frente, el poderosísimo monstruo seguía transformándose y verlo era como presenciar el mismísimo fin del mundo... Sólo quedaba luchar y morir con la frente en alto. Tanto Goku como Piccoro pensaban en ello, cuando algo los sacó súbitamente de esos pensamientos.

"Sólo hay una sola forma de poder solucionar esto" -mencionó Trunks, para después tragar saliva debido a la ansiedad.

"¿Cuál?" -preguntaron sus dos interlocutores al instante.

Trunks permaneció en silencio unos cuantos segundos, aumentando aún mas la ansiedad del namek y Goku. ¿Cuál podría ser la idea de Trunks?

Pero lejos de despejar sus dudas el joven siguió callado, como si estuviera meditando su naciente idea. Podía ser una locura o ser la única salvación.

"¡Ya dila que me matas de la curiosidad!" -reclamó Goku comiéndose las uñas.

Trunks sonrió con la impaciencia del saiya quien realmente se estaba comiendo las uñas, aunque retomó enseguida su seriedad para dar la idea que había forjado su mente.

"Ir al presente" -soltó el joven finalmente.

"¿Al presente?" -preguntó Goku sin entender a que se refería el hijo de Vegeta.

"Con Gohan tenemos la victoria segura" -aseguró Trunks finalmente, con la renaciente ilusión de una esperanza.

"Quieres decir... viajar al presente nuevamente para que Gohan luche junto a nosotros" -dijo el namek comprendiéndolo enseguida.

"Exacto" -reafirmó Trunks.

El tiempo pareció congelarse... la idea sin duda era excelente... ¿pero podría llevarse a cabo?

"¿Pero la máquina del tiempo tiene la energía suficiente para viajar otra vez ida y vuelta?" -cuestionó el namek dudoso.

"Dije que la máquina del tiempo sólo podía viajar con cuatro personas, incluyéndome a mí ¿verdad?" -preguntó Trunks a su vez.

"Sí" -contestaron al unísono tanto el saiya como el namek.

"Y que tendría que recargar energía unas semanas para poder viajar de nuevo, ¿verdad?"

"Sí" -fue de nuevo la respuesta que se escuchó en el ambiente.

"La primera vez que viajamos vinimos cuatro, incluyéndome a mí. Así que con la energía que aún le queda a la máquina más la que ya ha recuperado durante todos los días que ustedes han estado aquí, debería tener energía suficiente para transportar a Gohan a este tiempo. Incluso creo que hasta podría traer a alguien más desde el presente, además de Gohan" -señaló mientras se masajeaba el mentón.

"Dos personas más... ¿Gohan y quien más?" -inquirió Goku.

"Sólo con Gohan bastará, así no gastaré tanta energía en el viaje y será menos arriesgado, no sabemos que pueda pasar si viajamos tan rápido en el tiempo y forzamos la energía de la que dispone la máquina"

"¡Pues no se hable más! Viaja y trae a Gohan a este tiempo, dile que la seguridad del planeta esta en seria amenaza, eso es más importante que sus estudios y Milk tendra que entenderlo. Debo ponerme los pantalones" -aseguró Goku decidido.

"¡Goku! ¡Milk está detras tuyo!" -exclamó Trunks, señalando la dirección opuesta a la vista del saiya.

La mirada de Goku se lleno de miedo.

"¡Jajaja! ¡Era broma!"

"¡Qué malo eres Trunks! ¡Ya me estaba preparando para darle explicaciones!" -resopló el saiyajin aliviado.

"Me imagino" -sonrió Trunks divertido.

"No es el momento para hacer bromas" -aseveró Piccoro con dura voz, llamándolos a la realidad de nuevo. Majin Buu ya casi completaba su transformación. "Trunks no pierdas tiempo, ve al presente inmediatamente" -ordenó el namek.

"¿Creen poder aguantar a Majin Buu hasta que vuelva?" -interrogó Trunks preocupado por ambos.

"Nosotros lo detendremos el tiempo que sea necesario" -afirmó Goku cerrando su puño con decisión.

"Tú sólo date prisa" -agregó el namek, quitándose con violencia su pesada capa.

Así, Trunks sin perder ni un solo segundo partió hacia la Corporación Cápsula para abordar la máquina del tiempo. Ir al tiempo presente para traer a Gohan al futuro era su objetivo, y nada ni nadie podría interponerse en lograrlo. Pero... ¿qué consecuencias traerá este viaje hacia el presente? Si Gohan viaja hacia al futuro ¿se encontrará con Videl? Y aún más importante... ¿querrá alguien más viajar con él? ... o mejor dicho... ¿querrá cierta científica de cabellos turquesas viajar al futuro también? ¡Sorpresa absoluta!

¡Continuará!