Capítulo 16: Decepción.

Las luces citadinas resaltaban en la oscuridad y el sonoro ruido del día había dado paso al tranquilo murmullo del silencio nocturno. Sólo una ligera nave perturbaba la pasividad del ambiente, desplazándose a toda velocidad por las desoladas calles sin siquiera respetar las luces del semáforo ni las señalizaciones del tránsito.

"Vegeta, ¡conduces como loco! ¡Te dije que mejor conducía yo!" -exclamó Mirai Bulma temiendo que chocaran contra cualquier cosa.

"Bah, no te preocupes, no recuerdo una mierda pero esto no es nada para mí" -aseveró él, pisando aún más el acelerador.

"¿Cuando será el día que me hagas caso?" -preguntó Bulma con ojitos lagrimosos. "Por ahí nooooo, cuidadoooooooo bestiaaaaaaaaa"

Después de mil volteretas, un parabrisas roto, retrovisores extirpados y con Bulma con el corazón en la boca llegaron finalmente a su destino. Se trataba de una llanura bastante amplia, ideal como para entrenar. Bulma abrió la puerta de la nave, dando gracias que por fin el loco saiyajin había terminado de manejar.

"Bueno, supongo que en esta llanura tendrás suficiente espacio como para poner en práctica tu forma de pelear. Debo prepararte para la pelea que tendrás"

"Genial, lo único que faltaba es que una mujer me enseñara a pelear" -refunfuñó Vegeta molesto.

"¡Pero qué machista!" -exclamó ella al instante. "¿Acaso por ser mujer no te puedo enseñar a pelear? ¡Pues te equivocas! ¡Te puedo enseñar eso y mucho más!" -agregó ofuscada, no podía tolerar el machismo de esas palabras.

Vegeta liberó una pequeña sonrisa, porque la reacción de su mujer le había parecido muy divertida.

"A ver mujer, ¿eres una guerrera?"

"No"

"¿Hace cuánto que no le das una buena paliza a alguien?"

"Pues hace muchos años"

"¿Has pegado un buen puñetazo en vez de una cachetada?"

"Sí, pero me dolió la mano..."

"'¿Y una patada?"

"¡Ya ya!" -cortó ella las preguntas con rabia. "Está bien, reconozco que no sé pelear pero eso no significa que una mujer no te pueda enseñar de lucha. Por si no sabías también hay mujeres guerreras"

Vegeta le quitó la mirada con un gesto burlón.

"Pues traéme una porque no creo que tú me seas de gran ayuda"

"Me quieres provocar, ¿no? ¡Ja! Lo siento, pero no soy tan básica para caer en tu jueguito. Además no necesito pelear, eso se los dejo a brutos como tú y Goku. Yo puedo solucionar mis problemas hablando como una persona civilizada"

"Pues a ver si toda tu 'civilidad' te sirve para derrotar a ese tal Majin Buu" -le dijo Vegeta con sorna.

"Argh, ya cállate" -le dijo sacándola finalmente de sus casillas. "Pues si tanto te molesta que te ayude no te ayudaré" -le dijo con mirada ofendida.

El saiyajin le dio una mirada divertida.

"Como sea, es mejor intentarlo que no intentarlo... Hagámoslo, mujer"

Bulma asintió preparándose sin saber que haría exactamente, pero justo cuando iban a comenzar una inmensa onda expansiva recorrió todo el lugar. El viento que llegó fue tan fuerte que Bulma tuvo que sujetarse de un brazo de Vegeta para no caer directo al suelo . El saiya fijó su vista en los árboles que los rodeaban y pudo apreciar como sus copas se movían de manera muy turbulenta. Segundos después un sismo de gran magnitud se sintió en el lugar donde estaban.

"Una energía enorme acaba de estallar por todo el planeta" -comentó Vegeta mirando hacia donde podía percibir esa enorme presencia.

Bulma tragó saliva antes de responder.

"Es ese tal Majin Buu... con él tendrás que luchar"

Vegeta abrió los ojos completamente emocionado por el despliegue de poder que acaba de presenciar.

"¿Sorprendido?" -preguntó ella al leer su mirada.

Una sonrisa llena de autosuficiencia apareció en el rostro del saiya por un momento.

"Eso no es nada contra mi poder, mujer" -dijo a la vez que escupía al suelo con desprecio.

Bulma dio una carcajada que resonó por todos los lugares de la silente llanura.

"Ni con la amnesia se te quita lo arrogante" -alcanzó a decir mientras trataba de frenar su risa.

Vegeta no respondió, volvió a dirigir su vista al enorme ki que podía sentir muchos kilómetros más allá. Su mirada se depositó en el horizonte como si quisiera ver más allá de él. En sus ojos nació una ilusión, ilusión que lo hizo sentirse como un niño que mira fuegos artificiales por primera vez.

"No sé porque siento una emoción tan fuerte en el cuerpo. Es como si me palpitara cada célula de mi ser ansiando estar en esa batalla" -le dijo a su mujer con su mirada aún perdida en el horizonte.

"Supongo que eso es parte de ser un saiyajin, amar las peleas como los brutos que son" -afirmó la mujer.

"Te diré algo, Bulma" -dijo él, llamando enseguida la total atención de su mujer sólo por pronunciar su nombre. "A pesar de mi amnesia esta emoción que siento tiene un motivo... y siendo una científica no creo que ese motivo puedas entenderlo. No creo que puedas entender la belleza de una lucha. El código de honor que hay tras ella. La gloria que encierra machacar a tu enemigo. El superar tus límites y anular al miedo completamente... El sabor de la victoria tiene que ser inigualable..."

Bulma no respondió, había quedado sorprendida con esas palabras. Lo miró profundamente buscando su mirada para intentar ver el interior de su alma. Vegeta posó sus brazos en sus hombros haciendo que ambas miradas chocaran una contra otra, aunque chocar no es la palabra más adecuada en este caso, sino entrelazar, porque eso sintieron ambos.

"Ni siquiera puedo recordar alguna pelea que haya tenido, pero siento algo tan inexplicable en mi cuerpo que no puedo describirtelo en palabras... quiero luchar... quiero saborear esa pelea, mujer"

Bulma dio un suspiro resignado. Ni siquiera la amnesia había podido cambiar su esencia. Y en esa esencia estaba amar las batallas. Era así. Una melancólica sonrisa nació en su rostro. Habían cosas que jamás cambiarían y la esencia de Vegeta jamás podría cambiar. Pasara lo que pasara no cambiaría... aún si con ello conseguía la muerte, como sucedió con su verdadero esposo.

"Sé que no soy una guerrera... pero creo que entiendo lo que sientes, Vegeta. Yo también me moriría en vida si no pudiera seguir investigando, inventando, estudiando. Esa es mi pasión. Soy científica, así nací y así morí. Y si sientes lo mismo que yo entonces sí que puedo entenderte" -afirmó ella tomando sus manos enguantadas.

Un prolongado silencio se produjo en el ambiente. Ahora no sólo sus miradas se entrelazaron sino también sus manos, conectando así ambas almas en una sola. Pero no habían venido a una paseo de amor, sino a un entrenamiento, y Vegeta se encargó de recordar aquello.

"Bien, no perdamos más el tiempo en estas estupideces. Enséñame las técnicas que tenía" -ordenó el saiya.

"Sí, pero primero es lo primero, tienes que recordar como transformarte en Super Saiyajin" -ordenó la temporal maestra.

"Entonces dime cómo hacerlo" -exigió él al instante.

Bulma se quedó callada completamente. ¿Cómo demonios iba a saber eso si ella no era una saiya? Vegeta tampoco solía hablar de batallas con ella y en este tiempo jamás logró transformarse en super saiyajin. Pero si recordaba que tanto Goku, como su propio hijo le habían comentado que para transformarse en Super Saiya habían dejado fluir toda su ira, soltándola de una sola vez. Goku por la muerte de Krilin y Trunks por la muerte de Gohan. Pero cómo Vegeta ya poseía el don de transformarse no necesitaría una situación así de dramática para alcanzarlo. Seguramente con sólo enojarse debería lograrlo.

"A ver, intenta enfurecerte y concentrar toda tu energía. Cuando tengas mucha ira acumulada libérala de un sólo golpe junto con tu energía. Eso debería provocar el cambio"

"Dame un motivo para enfurecerme" -le ordenó.

"¿Pero qué dices? ¿Tengo que hacerte enojar también?

"¡Bueno quieres que me transforme o no!" -recriminó el saiya.

"¡Af, está bien está bien! ¿Pero cómo se supone que tengo que hacerte enojar?"

"¡Y yo que sé mujer! ¡Inventa algo o que sé yo!"

"¡Está bien! ¡Pero después no te quejes!"

¿Cómo podría hacerlo enojar? ¿Qué era lo que más odiaba Vegeta y qué era lo que podía provocar su enojo? ... ¡Claro! ¡Quien más que el subnormal de Goku! Siempre lo odio por ser más poderoso que él... pero lamentablemente aquí no daría resultado, Vegeta ni siquiera recordaba a su eterno rival.

"... ¿Recuerdas a Kakarotto?" -preguntó ella finalmente sólo para estar segura de que no lo recordaba.

"No... pero ese nombre me da mala espina. Cuando escucho ese nombre me dan ganas de pelear"

"Tal vez tú cuerpo te avisa de esa forma que él es tu rival a vencer"

"Así que él es mi enemigo a superar..." -musitó cerrando su puño.

"No, no" -se apresuró a corregir Bulma. "Él no es tú enemigo, pero sí un rival al que debes vencer. Tú objetivo en la vida era superar a Kakarotto y patearle el culo"

Vegeta se tomó el mentón en forma pensativa, ensimismando su mirada. Tras varios segundos su mirada volvió a recobrar viveza para mirar a Bulma.

"Bien mujer, estoy esperando que me hagas enfadar. Aunque te advierto que dudo que lo logres" -dijo el príncipe cruzando sus brazos con vehemencia, subestimándola completamente.

Bulma se sintió herida en su ego. Así que él pensaba que no lo lograría... ¡pues le demostraría todo lo contrario!

"¿Crees que no puedo?" -le preguntó desafiante. "Pues si quieres que te enfade eso tendrás. Te diré unas cuantas verdades que jamás te dije sólo para no herir tu gran orgullo" -una sonrisa burlona se formó en su rostro.

"Te escucho" -respondió él con provocatica soberbia.

"A ver... ¿te dije que eras excelente en la cama verdad? ¡Pues mentí! ¡Eres pésimo! Hasta Barney el dinosaurio podría darme más placer que tú"

"No tiene caso que me provoques de esa manera, sé que estás mintiendo. No dará resultado" -contestó con suprema indiferencia.

"Ja, ¿crees que miento? Pobre iluso. Ahora te diré toda la verdad, tienes el pene más pequeño que un pitufo"

Vegeta siguió mirándola de manera indiferente, menospreciando completamente sus afirmaciones.

"Aunque claro eso es porque eres un enano, tu miembro sólo tiene el tamaño acorde a tu estatura"

Vegeta cambió su mirada a un gesto de molestia casi imperceptible, pero que para la científica si que fue perceptible.

"Ah claro, eso también le molesta, que lo molesten por su altura" recordó Bulma al ver su mirada molesta, animándola a más.

"Eres tan pero tan pequeño que cuando entra una mosca a tu casa piensas que es un águila"

La mirada molesta de Vegeta aumentó aún más.

"¿Recuerdas al cartero que me saludó cuando llegamos a la Capsule Corp?"

"Sí" -fue la cortante respuesta del príncipe.

"Pues siempre me ha cortejado... imagina lo bien que podría pasarlo en la cama con él... imagíname haciendo el amor con él... es más... ¿y quien te asegura que no lo haya hecho...? Si no puedes recordar nada verdad..."

Unos pequeños rayos eléctricos surgieron en los puños de Vegeta al sólo imaginar algo así.

"Ah, y casi se me olvida, la verdad tu hijo es del cartero"

"Insecto de mierda, ¡sabía que ese puto te tenía ganas! ¡IAAAAAAAAAAHHH!

Una luminosidad dorada se apoderó de todo su cuerpo, mientras numeros rayos eléctricos lo recorrían de pies a cabeza. Sus cabellos se habían erizado aún más mientras sus oscuros ojos habían adquirido la tonalidad verde-azulada. Esa era la apariencia del poder en persona.

"¡Lo logré!" -exclamó Bulma emocionada.

"Como que 'lo logré' -objetó él- YO lo logré" -recalcó.

"¿Y quién te ayudo a lograrlo?" -respondió ella con sublime presuntuosidad.

"Grrr..." -gruñó como respuesta.

Bulma sonrió.

"Vamos hombre, reconoce que eres celoso... por eso mismo te enojaste" -le guiñó un ojo con complicidad.

"Bah, esos no son celos, sólo cuido lo que me pertenece" -volvió a cruzar sus brazos desviando su mirada a otro lugar.

"¡Hasta para reconocer algo tan evidente saliste terco!" -dijo ella entre sorprendida y divertida por la terquedad de su hombre.

"De todas maneras te tomaste muy en serio lo de hacerme enojar, si hasta lo disfrutaste mujer" -agregó con un gesto molesto, mirándola nuevamente.

"Jaja, te dije que no te quejarás, ¡tú lo pediste!" -se rió Mirai Bulma a carcajadas.

Vegeta apretó los dientes con impotencia. Tenía que reconocer que Bulma había logrado lo que se había propuesto.

"¿Y bueno cómo te sientes?" -preguntó ella.

"Siento una energía increíble recorriendo todo mi cuerpo" -explicó él mirando sus propias manos, mientras cerraba y abría sus puños lentamente.

"¡Excelente!" -exclamó animada. "Bueno ese fue el primer paso. Después pasarás a la segunda transformación, pero primero deja que tu cuerpo se acostumbre al primer nivel, supongo que pasar de inmediato al segundo puede dañar tu cuerpo"

Vegeta le dio una desafiante sonrisa.

"¿Y tú crees que te haré caso?"

"Jum, debí decirte lo contrario, si al final siempre haces exactamente lo opuesto a lo que te digo" -cruzó sus brazos ofendida.

"Te haré feliz sólo por esta vez mujer" -le dijo él con un leve tono cómplice, logrando que Bulma sonriera. "Y bien, comienza a recordarme mis técnicas. No hay tiempo que perder" -la incitó a que continuara con su labor.

No obstante, la bella científica quedo en silencio varios segundos. Sólo después de esos segundos volvió a hablar.

"... Bueno la verdad te tengo que ser sincera... nunca me hablaste de tus luchas ni tus técnicas y no es que yo estuviera muy interesada tampoco..." -una gran gota de sudor apareció en la cabeza de la científica.

"Entonces aquí sólo vinimos a perder tiempo" -dijo el saiya sin reprimir su molestia.

"Espera... pero si hay algo que puedo enseñarte... es la técnica más característica de Goku, o Kakarotto como le dices tú... y la ví varias veces... se llama Kamehame Ha"

Vegeta soltó una auténtica carcajada.

"Que nombre más ridículo... jamás le pondría un nombre tan ridículo a una técnica mía. ¿Además usar la técnica del que dices que es mi eterno rival? Estás loca mujer, jamás haría una bajeza como eso" -terminó gruñendo.

"Está bien, entiendo que tú orgullo no te lo permita... eres así de orgulloso y ni con la amnesia podré cambiarte" -terminó sonríendo para sí misma. "Pero al menos dejame darte una idea de cómo es para que tú mismo inventes una variante"

"Pues dáte prisa que no tengo toda la noche"

Bulma se rascó la frente un par de segundos, sintiendo como un recuerdo llegaba a ella.

"Ahora que lo pienso creo que mi hijo me contó de una técnica tuya que usaste contra un monstruo llamado Cell... es muy parecida al Kame Hame Ha de Goku, pero liberas tu energía de otra forma... creo que el nombre que me dijo Trunks para esa técnica tuya fue... 'Final Flash"

"Ese nombre sí suena bien, mujer" -dijo él soltando satisfacción.

"Según lo que me contó Trunks tienes que acumular la energía de tu cuerpo para liberarla finalmente a través de tus manos. No sé si el Final Flash captura partículas energéticas o sólo usa la energía de tú propio cuerpo. La verdad no tengo ni idea, pero haz lo que te digo"

El saiya entrelazó sus dedos un momento, para luego estirar brazos y piernas, preparándose para lo que tenía que hacer. Bulma, mientras tanto, se sintió feliz de poder ayudarlo en lo que le esperaba.


Mientras tanto, varios kilómetros más allá Piccoro y Goku preparaban sus cuerpos y almas para soportar la batalla más difícil que hayan tenido nunca. El demonio rosa finalmente había terminado su transformación, elevando su ki a niveles inimaginables. Pero no sólo su ki aumento mucho más, sino que también su físico tomó un cambio radical perceptible enseguida. Su cuerpo aumentó de tamaño llegando a medir lo mismo que Goku; sus ropas ahora eran exactamente iguales a las que usaban Kaioshin y Kibito. Como si esto fuera poco, otro cambio radical había aparecido en el monstruo, aunque los Z sólo lo percibirían instantes después.

Goku quedo sorprendido admirando el ki que poseía ahora el monstruo. Miró a Piccoro un momento y sabía que solamente con él no sería capaz de derrotarlo y a duras penas podrían soportar los ataques del monstruo un par de minutos.

"La hora de su muerte ha llegado" -retumbó una voz en el lugar, dejando a los Z sorprendidos.

Y ese era precisamente el cambio que no habían podido percibir, superando por mucho a su cambio físico. Esta vez Majin Buu, con la absorción de Kaioshin y Kibito, había logrado aumentar aún más su inteligencia, obteniendo el don de hablar con una fluidez muy natural. Tanto Piccoro como Goku quedaron absolutamente sorprendidos.

"Debo admitir -continuó el confiado monstruo- que no esperaba a un ser tan poderoso como tú Goku... ¿así te llamas no? Incluso hasta pudiste haberme vencido... pero ahora lamento informarte que no tienes ninguna posibilidad. Ni siquiera deberías osar mirarme. Soy el ser más poderoso que ha existido en toda la historia" -terminó riéndose con una carcajada triunfal.

"¡Vaya, ahora tienes un bonito hablamiento!" -dijo Goku impresionado por su nueva forma de expresarse, comparándola con los gruñidos toscos que solía decir antes.

"En vez de felicitarme deberías preocuparte por lo que te pasara ahora..." -advirtió el demonio. En menos de un segundo Goku debió bajar su mirada hacia su abdomen, en el cual tenía incrustada una rodilla. Debido al fuerte golpe escupió sangre a la vez que sentía como su respiración se dificultaba. Ese golpe lo hubiese detenido fácilmente en el estado anterior de Majin Buu, pero ahora ni siquiera pudo verlo. Fue prácticamente como si su rival se hubiese teletransportado.

"Ni siquiera pude verlo" -murmuró el hombre verde contemplando a Goku, a la vez que tragaba saliva. Si Majin Buu fue capaz de tomar por sorpresa al saiyajin, a él podría acabarlo en cosa de segundos si realmente lo quisiese.

Sin embargo un sonoro y prolongado grito llamó su atención nuevamente, retumbando por todo el desértico sector. Goku se había elevado al nivel tres nuevamente.

"No te será tan fácil" -le advirtió el saiya al monstruo.

"Así tiene que ser" -sonrió el monstruo desplantando confianza por todas sus células.

"Rápido Goku debemos escondernos para ganar tiempo" -intervino el namek.

"Prefiero pelear" -refutó Goku al instante.

"No seas idiota. No tienes posibilidad de vencer. Este combate no se trata de vencer sino de ganar tiempo hasta que vuelva Trunks con Gohan"

"Pero..." -intentó protestar Goku.

"No dejes que tu orgullo de guerrero te ciegue. El orgullo es un mal sustituto de la inteligencia" -sentenció el namek. "¿Como crees que David derrotó a Goliath? ¿Peleando de igual a igual? ¡No!" -afirmó terminantemente para luego continuar- "No puedes derrotar a tu enemigo precisamente en lo que es más fuerte"

"Tienes razón" -comprendió el esposo de Milk.

"¡Taiyouken!" -gritó el namek a todo pulmón a la vez que una luz sumamente intensa se propagó por todo el lugar, bloqueándole cualquier tipo de visión al monstruo rosa.

"¡Ahora!" -exclamó el namek mientras volaba a toda velocidad para refugiarse tras las montañas, a la vez que reducía su ki a la más mínima expresión. "Maldición, reduce tu ki a cero" -le espetó el namek a Goku, pues aún podía sentir su energía.

El saiya volvió a su estado normal y redujo su energía al mínimo.

"¡Alimañas! ¿Creen que con esto podrán vencerme?" -el terrible monstruo dejó escapar una tremenda carcajada.

Tras eso, el silencio conquistó el ambiente completamente. Hasta el leve zumbido de una mosca volando hubiera podido sentirse en ese mutismo espectral. Los dos Z se mantuvieron tras una montaña, pero la incertidumbre de Goku pudo más y decidió buscar a Majin Buu con su mirada para ver que se proponía hacer el monstruo. Pero sin darse cuenta afirmó una mano donde no debía y unas piedrecillas se escucharon caer en el lugar, provocando un sonido que en el desierto se hizo totalmente audible para el monstruo.

Buu al oírlo prestó atención hacia el lugar del sonido, dirigiendo su mirada aún difusa hacia allá.

Piccoro sintió que sus venas reventarían, porque parecía que Goku lo hacía a propósito. Fuera como fuera tuvo que encontrar una manera de estropear su genial plan de algún modo u otro.

"¡Goku cuando salgamos de esta te voy a matar!" -le gruñó exasperado hablándole telepáticamente.

El saiya comenzó a juguetear con sus dedos índices avergonzado de su error. Pero tendría que encontrar una forma arreglarlo.

Buu gritó a todo volumen convencido de que sus enemigos estaban justo detrás de esa montaña.

"¡Salgan cobardes!" -gritó exigiendo la aparición de sus contendientes.

"¡Salgan cobardes!", se repitió el grito en el ambiente y siguió emitiéndose un par de veces más.

Majin Buu frunció el ceño confundido. Volvió a gritar para salir de dudas.

"¡Salgan cobardes!" -se sintió en el ambiente nuevamente.

"¡Salgan cobardes! Salgan cobardes! ... cobardes... cobardes..." -se fue haciendo más y más lejano el sonido.

"Debe ser el eco" -dijo el chicle rosa para sí mismo.

"Debe ser el eco... debe ser el eco... debe ser el eco" - se sintió en el ambiente el mismo sonido unas tres o cuatro veces, pero haciéndose cada vez más inaudible.

Pero lo cierto es que no era el eco. Era el mismísimo Goku que gritaba después de Majin Buu simulando ser el eco.

Piccoro había quedado maravillado con la idea del saiya. ¡Si hasta la voz de Majin Buu la había imitado bien! A Goku se le había ocurrido algo bueno... ¡no era tan subnormal como creía! Una sonrisa se formó en el rostro del namek, la idea de Goku había sido realmente brillante.

"Que idea tan brillante Goku, permíteme felicitarte porque esta ha sido la mejor idea que has tenido en muchos años" -le habló telepáticamente, a lo cual Goku agradeció con una dichosa sonrisa.

Majin Buu perdió la atención sobre sus enemigos al enfocarse en aquel extraño eco que se producía emulando sus gritos. Colocando sus palmas a los lados su boca se preparó a dar otro grito, divirtiéndose como un niño con el sonido del eco.

"¡Viva tú hermana!"

"Viva tú hermana... viva tú hermana... tú hermana..." -se sintió el sonido del eco nuevamente.

"¡La peli de Dragon ball apesta!"

"¡La peli de Dragon ball apesta!" -se repitió el sonido nueva y continuamente hasta desaparecer.

El chicle rosa sonrió con felicidad, pero recordó que debía encontrar a sus enemigos. Eso si, antes daría un ultimo grito para concluir su diversión.

"¡Perro!" -gritó el monstruo a toda potencia.

"Guau... guau... guau..."

Majin Buu se dispuso a retirarse dándose media vuelta para buscar a sus enemigos, pero tras unos segundos y justamente cuando partiría se dio cuenta de que su perro... ¡había ladrado!

"Goku no eres más idiota porque no se puede ser más idiota, taradoooooooooooooooo" -gritó el namek mientras ahorcaba a Goku, y es que sino lo mataba Majin Buu lo haría el mismo.

"Es que los perros ladran, jeje..." -le explicó Goku con una voz apenas audible por la presión de las manos namekianas en su cuello.


El tiempo se volvió indefinible. Ni Vegeta ni Bulma hubieran podido determinar si estuvieron tan sólo unos minutos o varias horas. La concentración total en lo que estaban haciendo los llevó a un mundo en que la noción del tiempo no existió en ningún momento. Pero precisamente esa concentración fue lo que logró Vegeta se sintiera preparado para afrontar el desafío más grande de toda su vida... luchar sin siquiera recordar cómo hacerlo. De la práctica al hecho había un enorme trecho que saltar, trecho tan grande como el inmenso mar... sin embargo, allí estaba él, dispuesto como siempre a superar sus propios límites.

Un profundo suspiro de Bulma se sintió en el ambiente, dando muestra de que la hora de luchar había llegado.

"Llegó la hora... ahorá vere por mí mismo de lo que soy capaz" -dijo el saiya con mirada serena.

La científica sintió una corriente en su cuerpo... a pesar de ser algo tan diferente a lo que ella manejaba como científica, entrenar hizo que sintiera una conexión con él que fue única. Entender y compartir con él esa pasión por la lucha que tanto lo hacía disfrutar, también la pudo disfrutar ella. Pero ahora que se disponía a partir para luchar una mala sensación sintió en su corazón. No podía dejarlo partir sin antes decirle la verdad... tal vez después ya sería demasiado tarde.

"Vegeta, tengo que decirte algo antes que te vayas a pelear" -su semblante se puso más serio que nunca.

"Sí, ya sé mujer. Me dirás que me amas y todas esas porquerías innecesarias. Sí sí, yo también mujer, lo mismo te digo" -le dijo dándole la espalda, preparándose para partir.

"No es eso... Vegeta, no sé que vaya a pasar en esa batalla y la verdad no sé que será de la Tierra, pero no quiero quedarme con este sentimiento de culpa si es que algo malo llega a pasar..."

Vegeta se volteó a mirarla con ceño fruncido.

"¿Qué pasa mujer? ¿Dudas de que gane?" -preguntó cruzando sus brazos.

"No es que lo dude, pero una nunca sabe que pueda pasar. Ya una vez en el pasado perdí a todos mis amigos... y ni siquiera alcanzé a decirles todas las cosas que sí debi decirles en vida..."

El príncipe arrugó aún mas su frente.

"Hay algo que aún no me has contado, ¿no mujer? Era eso que me querías decir antes de que llegara Trunks a la clínica... -se hizo una pausa de unos cuantos segundos cruzando sus miradas- Sea lo que sea puede esperar, ahora en este momento no es relevante"

"Para mí si es relevante... no podré quedarme tranquila si no te digo lo que tengo que decirte" -insistió ella.

"Bah, ¿tú crees que hay algo más importante que salvar a este planeta? Sea lo que sea puede esperar y sabes que tengo razón... como siempre"

Bulma dio un suspiro, el destino se empeñaba a no dejarla decir su verdad pero después de todo él tenía razón, este no era el momento propicio para confesarle que ella no era su verdadera esposa.

"Lo sé... tampoco quiero sacarte de tu objetivo. Tienes razón, lo que tengo que decirte puede esperar... pero lo que no puede esperar es lo que siento por ti..."

Vegeta abrió un poco más sus ojos delatando sutilmente su sorpresa.

"No hay que desperdiciar el tiempo -continuó ella- tenemos tan poco tiempo de vida que no hay que dejar las cosas para un mañana, un mañana que puede que jamás llegue... "

"Que filosófica te pusiste... ¿Andas con la regla?"

"No... Vegeta, te amo. Pase lo que pase por favor nunca lo olvides, sólo eso te quiero decir. Eres el único hombre que me hace sentir esto, el único que me hace sentir que podría dártelo todo sin pedirte nada a cambio... nací para ser tuya... y esto que siento es porque te amo. Pase lo que pase en el futuro... nunca olvides que te amo con todo mi ser"

Un silencio total se hizo en el ambiente. Vegeta quedó petrificado por la emoción con que Bulma había dicho esas palabras. Su pasmo siguió por varios segundos, manteniendo su mirada en los ojos de ella. Esos preciosos ojos que lucían más claros que nunca, porque reflejaban abiertamente toda la emoción contenida en aquellas palabras que acababa de pronunciar. Finalmente comprendió el porqué la había elegido como pareja... más allá del deseo sexual y de la atracción química que había sentido por ella desde el primer momento... ahora él también se emocionó con el sentimiento puesto en cada una de sus palabras. Sentimientos sinceros que venían desde lo más profundo del alma de su mujer.

Se puso al frente de ella y sin mediar más palabras le dio el abrazo más intenso que hubiese podido dar. Se sintió reconfortado al tenerla entre sus brazos y sentir su corazón contra el suyo latiendo al mismo ritmo, uniéndose como si fueran un solo ser, fusionándose solamente con darse un abrazo, sin necesidad de hacer el amor ni besarse para lograrlo, sólo dejando fluir la comunión de dos almas que se aman la una a la otra.

"Pensé que no tenía corazón pero tú me acabas de recordar que si lo tengo, debo reconocerlo mujer" -le dijo sin dejar de abrazarla. "No sé que habrá pasado antes, ni tampoco que sea lo que tengas que decirme... lo único que me importa es lo que sientes y lo que yo siento por ti"

"Vegeta..." -pronunció su nombre aturdida, algo que sólo él podía provocar.

"Pero no puedo seguir perdiendo mi tiempo en estas estupideces -dijo separándose de ella y dándole la espalda continuó- Sólo te diré que volveré por ti..."

Bulma se sobrecogió al escuchar su profundo tono de voz.

"... Y volveré porque te amo"

Sin esperar respuesta el saiyajin alzó el vuelo hacia su destino. Bulma suspiró hondo mientras lo vió alejarse en el horizonte... sintió una mezcla de felicidad y tristeza, como si ambas emociones diametralmente opuestas se fusionaran en una sola... pero a pesar de la inmensa seguridad de sus últimas palabras no podía evitar el sentirse preocupada...una vez más iba a la batalla, una vez recordó a su Vegeta muerto, quien partió sin siquiera despedirse, ignorándola completamente... sólo esperaba que esta vez la vida no fuera tan cruel cómo para repetir el mismo trágico destino que sufrió él.


En el desierto la injusta batalla continuaba y Majin Buu claramente sólo se estaba divirtiendo con sus rivales. El chicle rosa los combatía con un solo brazo, mientras bostezaba con el otro. De esta manera humillante y de un solo golpe incrustó a los dos guerreros Z al medio de una montaña, pero como si aquel golpe hubiese iluminado la mente del saiya, una brillante idea sobrevino a su mente... Había encontrado una solución para acabar con este problema...

"Piccoro, tú y yo sabemos hacer la fusión metamoru..."

La mente de Piccoro se estremeció entera el escucharlo. No... ¡es que no podía ser verdad! ¿Acaso era la fusión lo que le estaba insinuando Goku?

"Quieres decir... ¿fusionarnos?" -preguntó el namek con miedo de decir esas palabras, como si una cruel pesadilla se estuviese volviendo realidad.

"¡Sí!" -gritó Goku emocionado. "¡Sólo imagina el poder que tendríamos!"

"¡NO!" -gritó Piccoro lleno de horror al imaginar la abominación que saldría de aquella fusión. Él siendo tan inteligente y tan astuto fusionarse con un... ¿subnormal como Goku? ¡Jamás!

Solamente ahora el hombre verde fue capaz de entender a la perfección la repulsión que también sintió Vegeta con la idea de fusionarse con Goku. Y además para él príncipe incluso debió ser más difícil, pues se trataba de su máximo rival.

"¡Vamos Piccoro! ¡Quieres salvar este planeta o no!" -espetó Goku.

Las palabras se clavaron en su corazón como una cruel daga en forma de palabras. Por mucho que lo lamentará no había otra solución, había que intentarlo a pesar de la abominación que pudiera salir. Si Vegeta pudo tragarse su orgullo para vengar a Bulma y salvar la Tierra, definitivamente él también tendría que hacerlo por mucho que detestara la idea.

"Está bien" -respondió Piccoro con un ánimo similar al de alguien que va al paredón.

"¡Yupi!" -gritó Goku lleno de emoción. "¡Sólo imaginate lo que saldrá de nuestra fusión!" -le dijo el saiya para animarlo.

"ESO es lo que me da miedo"

"Jaja, vamos Piccoro no seas pesimista, sólo imaginate, ¡con tu inteligencia y mi fuerza seremos invencibles!"

"Que horror... mi astucia se reducirá a un cero por ciento estando fusionado contigo" -se lamentó el namek apesadumbrado.

"Vamos, ¡si yo soy muy astuto en batalla!" -seguía Goku muy animado con la idea de fusionarse. "Ya hasta le tengo un nombre a nuestra fusión... ¡Goccoro! ¿Verdad que suena genial?" -preguntó con una sonrisa de oreja a oreja.

El namek estrelló una palma contra su frente de pura frustración, maldiciendo su suerte.

"Bueno ya que te no te gustó el nombre entonces nos llamaremos Piku. ¡También es genial eh!"

Piccoro dio un suspiro resignado. No había nada que hacer más que aceptar la cruda realidad.

"Bien, hagámoslo de una vez"


Mientras tanto, en el tiempo presente Mirai Trunks se preparaba para decirle si viajaría o no a su segunda madre... y tenía que preparar su respuesta porque sabía que su contestación no le sería de su agrado...

"¿Y bien?" -preguntó ella dejándose dominar por su impaciencia.

Trunks inhaló aire, provocando un profundo y sonoro suspiro.

"Mamá, lo siento pero no puedo llevarte" -contestó tras varios segundos.

Sus palabras fueron para Bulma como una dura bofetada a la cara.

"¿Por qué?" -preguntó después de reaccionar al duro golpe.

Trunks posó sus manos en los hombros de su progenitora, para mirarla lo más fijamente posible.

"Mamá, sé que tienes todo el derecho de ir pero perdóname, de verdad perdóname pero no puedo llevarte porque corremos peligro. De hecho ya estoy forzando la energía de la que dispone la máquina llevando a Gohan conmigo y si te llevo a ti también realmente no sé que pueda pasar. Si llevó más allá de sus límites a la máquina del tiempo podemos terminar perdidos en cualquiera era y aún peor, la máquina hasta podría estallar, perdiéndose para siempre la esperanza de poder salvar a la gente de mi tiempo"

Bulma hizo una mueca de molestia.

"¿Pero es seguro de que sea tan peligroso?"

"No sé que pueda pasar y ese es el riesgo, no sé si podamos llegar al futuro o si estallaremos en el intento... pero debes comprender que no puedo arriesgarme de esa forma por algo que es totalmente incierto, mamá"

Bulma permaneció en silencio para luego dirigir una mirada a Gohan quien no había dicho palabra alguna.

"A mí no me mires por favor" -le pidió él hijo mayor de Goku lleno de nervios, temiendo la furia de la científica. "La decisión es de Trunks y si no te lleva la culpa es de él" -terminó de afirmar.

"Gracias por tu ayuda, Gohan" -le dijo Trunks con ironía.

"¡La vida es lo primero!" -señaló el moreno con una mano detrás de su cabeza.

La aún joven peliazul había quedado sumida en su mutismo y con una mirada que parecía decir: '¡A quien se me cruzé en el camino lo mató!'. Hasta que finalmente decidió romper su silencio...

"A ver jovencito, ya te lo pedi una vez de buenas maneras así que ahora tendras que obedecerle a tu madre"

"Ay mamá mi orejaaaaaaaaaa" -gritó con lágrimas saliéndole.

"¡O me llevas o te quedas sin oreja! Ya que no te pude persuadir con lo de la madre sufriente... no me dejas otra alternativa que liberar al demonio que llevo dentro"

"Ay mamá mi orejitaaaaaaaaaa" -siguió chillando Trunks con ojos cada vez más húmedos. "Mamá, sé que me odiaras por esto y de verdad que me gustaría llevarte pero no puedo correr tanto riesgo" -volvió a reafirmar.

Bulma resopló ofuscada y decepcionada, a la vez que soltaba su oreja.

"Está bien, sino tengo más alternativa tendré que aceptarlo... y por supuesto que nunca podría odiarte si eres mi hijo, de otro tiempo pero sigues siendo mi hijo igual" -entrelazó sus dedos en el cabello de su hijo para acariciarlo con cariño maternal. "Sí, me decepciona claro, pero supongo que tienes razon, no puedo arriesgarte a que todo falle sólo por querer ir contigo"

"Gracias madre, muchas gracias por entender" -dijo el chico con voz emocionada.

"Pero eso sí, prométeme que apenas puedas me enviaras a Vegeta de vuelta y que cuidaras de él por mí" -exigió ella.

"Te doy mi palabra, mamá" -asintió él, estrechando su mano con la de ella como una forma de sellar el pacto recién forjado.

Así, tanto Trunks como Gohan abordaron la máquina del tiempo. El muchacho de la espada accionó varios interruptores dentro de la máquina, para después agitar su mano por la ventanilla en señal de despedida. Gohan también hizo lo mismo. De esta forma, la bella científica fue testigo de como la máquina del tiempo desaparecía ante sus ojos, aumentando aún más su desilusión. Lamentablemente ya no tendría más opción que esperar a que Vegeta regresara... pensando en ello, decidió volver a su laboratorio para seguir trabajando en uno de sus inventos... así podría mantener la mente despejada y hacer un poco más soportable su dolorosa decepción.

Continuará.


Pues sí, lamentablemente Bulma no pudo viajar al futuro :( yo tambien queria que viajara pero lamentablemente no siempre en la vida se tiene lo que se quiere. Reclamos y quejas seran bienvenidos, critiquenme, matenme y torturenme con toda confianza, y no se repriman porque soy masoquista xD

Y sí, se que es decepcionante ya que la gran mayoria queria que fuera al futuro (solo una lectora me dijo que no fuera), pero aun asi no se pierdan el proximo capitulo porque sera decisivo ;D Tambien muchas gracias a todas por sus comentarios, ideas y sugerencias porque me dan mucho animo para continuarlo mas seguido ^^ de verdad se los agradezco muchisimo y de corazon ^^

me despido y si quieren reclamar y lanzarme tomates háganlo con toda confianza :P