Hola! sorry la demora pero en verdad he estado muy ocupado, tanto en los estudios como en mi vida personal y tampoco andaba inspirado como para escribir algo decente. Y no quiero escribir por la obligacion de continuarlo, sino con ganas ya que con ganas es mas facil que salga algo medianamente bueno xD Pero la espera termino porque por fin la inspiracion llegó xD

También quisiera dedicarle este capitulo a Tsukimei y Akai Yume por avisarme del problema que hubo en fanfic punto es (se borraron todos los fics o.o), y tambien un saludo a Any por recordarme este fic y por supuesto tambien a todos los que se dan el tiempo de dejar un review o simplemente leerlo. Gracias de verdad a todos ustedes por la paciencia ^^ Espero que les guste este capitulo ;D

Capítulo 17: Una impactante sorpresa.

La inmensa presión de poder en el enorme y vasto desierto hacía que la arena se levantara y oscilara por los aires provocando una espesa nube de polvo. En una esquina estaba el todopoderoso Majin Buu, mientras en la opuesta estaban Goku y Piccoro listos para cometer el loco plan de fusionarse. Una medida desesperada para una situación desesperada. El namek maldecía infinitamente su suerte pero si con ello lograba salvar la Tierra lo haría sin vacilar.

El demonio rosa arremetió nuevamente pero Piccoro le habló antes de que lo hiciera. Necesitaban el tiempo necesario para poder hacer la fusión.

"Espera Majin Buu. Los tres aquí sabemos cual será el resultado de esta pelea y no creo que eso sea divertido para ti... ¿quieres realmente tener una lucha emocionante contra un rival poderoso?"

El monstruo arrugó el ceño.

"¿Y quién sería ese rival?" -preguntó con creciente curiosidad.

"Sólo espera. Dános tan sólo treinta segundos y lo verás" -señaló Piccoro.

Majin Buu se rascó el cuello soltando indiferencia, ¿por qué tendría que dejarlos?

"No tengo porque darles ese tiempo. ¡Esto es una pelea, no una cita gusanos!" -exclamó irritado.

"¿De qué te sirve ser el más poderoso del universo sino puedes demostrárselo a nadie?" -replicó Piccolo a la vez con suma calma.

Las palabras del namek hicieron que el monstruo se tomara el mentón mientras reflexionaba esas palabras, para después de unos cuantos segundos dar su respuesta.

"Está bien, después de todo será divertido ver lo que intentan hacer" -sonrió mientras se relamió los labios.

Sin perder nada de tiempo tanto el namek como el saiya adoptaron la ridícula posicion de la fusión.

"¡Me encanta hacer esto!" -exclamó Goku animado con la idea de hacer la danza de la fusión.

Piccoro miró al cielo pidiéndole a éste que le diera paciencia.

"Además te ves muy divertido haciendo la fusión Piccoro" -bromeó Goku con una gran sonrisa.

"¡Ya cállate si no quieres que me arrepienta, animal!"

"Está bien, pero no te enojes, te hará mal para tu salud" -le recomendó él con su ánimo de siempre.

Las divertidas poses se adueñaron del lugar y el ridículo baile entró en escena, pero justo cuando ambos índices harían contacto alguien apareció para interrumpirlo todo... vestido de azul y con guantes blancos, un orgulloso guerrero sin memoria ha llegado.

Detuvo su vuelo y cruzó sus brazos mientras levitaba sin moverse un ápice, dando una despreciativa mirada al monstruo de rosa. Tras esto, viró su mirada a los dos tipos que aún estaban con los brazos extendidos y con sus índices casi tocándose... una imagen así era lo que menos esperaba ver en una batalla.

"Que mierda, esto parece más un show de circo que una batalla" -señaló con fastidio.

"¡Vegeta, amigo del alma!" -saludó Goku con una enorme sonrisa.

Vegeta frunció el ceño molesto.

"¿Amigo del alma me dices? ¿Quien rayos eres tú?" -preguntó frunciendo aún mas su ceño.

"Ah se me olvidaba que tienes amnesia, je. Soy tú amigable amigo Goku, o Kakarotto, como me sueles llamar tú"

Vegeta en un gesto inconsciente descruzó sus brazos, debido a la sorpresa... ¿así que aquel tipo era su eterno rival? No podía ser... ciertamente esperaba a otra persona. Fue chocante ver que lo que había imaginado estaba completamente equivocado. No podía asimilar que ese tipo fuera su gran rival... ¿de verdad ese tipo era su rival a vencer en la vida?

"¿Y tú de donde saliste insecto?" -preguntó desconcertado.

"De mi mamá, jeje"

El príncipe permaneció en silencio unos segundos, comprendiendo que la inteligencia no era la virtud mas destacable del tal Kakarotto.

"¿Y la lechuga con patas?"

El namek dio un tosco gruñido como respuesta.

"Él es Piccoro. Estabamos a punto de fusionarnos cuando llegaste" -explicó el otro saiyajin puro.

"¿Fusión?" -cuestionó el príncipe.

"Sí, mira se trata de fusionar a dos personas en una sola, uniendo las fuerzas de ambos en un solo ser..."

La explicación iba a continuar pero fue coartada repentinamente por el demonio rosa.

"Bueno bueno, me importa un comino quien sea este enano de azul pero no estamos aquí para una cita social, ¿no es así? Diviertánme un rato, ese será el honor que les daré antes de que los maté"

"¿Divertirte dices, insecto?" -preguntó Vegeta con sorna. "Yo sólo sé causar dolor a mis oponentes... y eso lo comprobarás por ti mismo"

Majin Buu sonrió con prepotencia.

"La ignorancia es bastante irrespetuosa. Si supieras el alcance de mi poder estarías temblando de miedo"

"Pues demuéstramelo" -lo desafió el príncipe. "Veo que sólo eres un chicle bocón... pero como todo chicle terminarás siendo basura" -le dijo con una sonrisa irritante, que logró su efecto pues el rostro del chicle, perdón, digo de Majin Buu, se puso rojo de furia.

Así, sin perder más tiempo el poderoso chicle se lanzó al ataque nuevamente causando estragos en los tres Z.


La luna seguía como dueña del cielo aunque más pronto que tarde el sol tomaría su lugar. Sola en aquella llanura, la imagen de Vegeta volando a la batalla se repetía una y otra vez en su mente. Sus ojos se clavaron el horizonte como si éste tuviera un magnetismo imposible del cual escapar. La estela que había dejado el príncipe saiyajin continuaba implícitamente allí.

"Rayos me siento tan impotente... toda mi genialidad no sirve de nada para detener a Majin Buu... y Vegeta... Vegeta... tengo un horrible presentimiento..."

Su mano se posó en su pecho, intentando apaciguar los intranquilos latidos de su corazón. Por inercia, un profundo suspiro soltó su cuerpo.

"¿Cómo afrontar este horrible sentimiento de impotencia? No puedo dejar que esto pase de nuevo... no puedo"

Bulma cerró sus puños con fuerza en señal de frustración. Hubiera dado su vida en este momento por poder ser una guerrera y luchar ella también... pero lamentablemente no había nacido para aquello.


La batalla era incesante, ni siquiera se había dado un segundo de descanso y esta vez Majin Buu no parecía estar jugando como antes, literalmente estaba masacrando a sus tres oponentes.

Piccoro era el que había llevado la peor parte pero aún podía mantenerse en pie, aunque haciendo un esfuerzo sobrehumano, o mejor dicho sobrenamekiano, en este caso.

"Gracias por provocarlo, Vegeta" -le agradeció el namek al príncipe con ironía.

El aludido no respondió, se limpió la sangre que escurría de su boca mientras observaba con sorpresa como el tal Kakarotto pasaba al super saiyajin de nivel tres. El poder que se sentía en el ambiente de él y de Majin Buu hacían que su corazón palpitara con más fuerza. Una emoción indescriptible lo inundaba hasta lo más profundo. Definitivamente para esto había nacido, un guerrero era lo que era. No cabía duda alguna.

El combate se reanudó enfocándose esta vez solamente entre Goku y Majin Buu, quienes intercambiaban golpes indetectables para el ojo humano. Sin embargo la fuerza del poderoso saiya con su máximo nivel de poder ni siquiera lograba causarle algún daño al terrible monstruo.

"Mierda, nunca pensé que Majin Buu pudiera volverse tan poderoso. Si seguimos a este paso realmente nos matará" -señaló Piccoro.

"Cállate insecto, nadie es invencible y él tampoco lo es. Sólo debemos encontrar una forma de acabarlo" -gruñó Vegeta.

Justo después de esas palabras, un potente puñetazo de Goku conectó de lleno en el rostro de Majin Buu causando sorpresa hasta en el mismísimo demonio, que sintió como un pequeño hilillo de sangre escurrió de sus labios.

El monstruo gruñó entre dientes presa de ira y tras un montón de golpes consecutivos al saiya de nivel tres, le propinó una feroz y terrible patada, enviándolo al mismo sitio donde estaban Vegeta y Piccoro.

El silencio permaneció en el ambiente unos cuantos segundos.

"Es muy fuerte, pero podemos matarlo" -reafirmó Goku. "Pero estoy en el límite de mi poder y ya no sé si pueda mantener el nivel tres siquiera cinco minutos más... tenemos que seguir con el plan de fusionarnos" -advirtió. "Pero esta vez contigo Vegeta. Fusionándonos ganaremos muchísimo poder" -le dijo con emoción.

Vegeta abrió los ojos como si fueran platos. La sola idea de hacer el bailecito estúpido lo asqueó hasta sus entrañas. Ni pensar en la repulsión que sintió al pensar en fusionarse con el tal Kakarotto.

"¿Fusionarnos? ¡Estás loco, ni en mi peor pesadilla me fusionaría contigo insecto!" -escupió Vegeta asqueado con la repulsiva idea.

"Es la única alternativa que nos queda, Vegeta. Y lo sabes" -recalcó el saiya de cabello alborotado.

"Tu microscópico cerebro parece que no entiende lo que quiere decir un no" -señaló el príncipe con fastidio.

"Déjalo Goku, él no entiende que la vida de la Tierra es más importante que su estúpido orgullo. Además no sacarías nada fusionándote con él... es igual que si pelearas solo" -recalcó el namek, con la idea fija de provocarlo.

"¡Qué dijiste bicho insolente!"

"Lo que escuchaste" -respondió el namek al instante.

"Cálmense amigos, nuestro enemigo es otro" -llamó a la cordura Goku. "Vegeta sino quieres fusionarte lo entiendo, pero piensa en lo que le pasará a Bulma y Trunks... sabes que no tenemos posibilidad de vencer los tres. No te mientas a ti mismo" -le explicó, sabiendo que por Bulma y Trunks el orgullo del saiya tendría que dar un paso al costado.

La sola idea de que algo malo les pudiera pasar hizo que Vegeta cerrara sus puños.

"¡Reacciona Vegeta! ¡No tenemos tiempo que perder!" -dijo Goku ante su silencio.

Rayos eléctricos surgieron de los puños de Vegeta, los que también comenzaron a recorrer su cuerpo.

"¡Argh! ¡Maldita sea! Sino me queda más alternativa tendré que hacer esta puta mierda... ¡pero será la primera y ultima vez!"

"¡Vegeta creéme que tomaste la mejor decisión!" -exclamó Goku feliz.

Un golpe resonó en el ambiente como si fuera un rayo que acaba de golpear el suelo. Las miradas de dos guerreros se dirigieron al lugar del sonoro golpe, pudiendo divisar como una sonmbra verde caía al suelo inconsciente. Erguido por detrás del cuerpo namekiano, Majin Buu cruzó sus brazos disfrutando la cara de sorpresa de Vegeta y Goku.

"Uno menos" -dijo con desdeño, como si se hubiera deshecho de una mosca.

"Eres un maldito" -dijo Goku apretando dientes y puños con impotencia.

"No tengo todo el día para jugar con ustedes, tengo un universo que destruir" -aclaró el demonio rosa, quien se movió quedando justo al frente de los dos Z restantes, a tan solo unos metros.

Vegeta escupió al suelo con furia.

"Sólo eres un chicle bocón. No te sirve de nada ser el más fuerte sino tienes a nadie a quien demostrárselo insecto patético" -la voz de Vegeta sonó asqueada.

Majin Buu dio una sonrisa irónica.

"No creas que soy estúpido, sé perfectamente que quieres provocarme para que les dé el tiempo que necesitan... pero aún así será divertido ver que es lo que sucede. Háganlo si eso es lo que quieren. Les demostraré en su cara quien es el ser más poderoso del universo" -sonrió confiadamente.

"Eso ya lo veremos, insecto rosa" -respondió al instante Vegeta.

"Vegeta, ¿cuando llegaste alcanzaste a ver como era la danza de la fusión?" -le preguntó Goku enseguida.

"Argh, ni me recuerdes que tengo que hacer esa mierda tan ridícula" -se golpeó la frente ofuscado.

"Jaja, no te preocupes que acá nadie te verá Vegeta"

"Eso espero Kakarotto inútil, porque esta estupidez no la haré dos veces" -sentenció el saiya de la realeza.

"Tienes que mantener tu ki al mismo nivel que el mío. Nos es tan fácil como parece" -le advirtió Goku.

"¡Bah! Sólo con verla una vez basta para hacerla" -aseguró el con plena confianza.

Así, se prepararon para hacer la danza. El simpático baile comenzaba y todo parecía ir a la perfección, pero en tan sólo un segundo un fuerte golpe en la nuca de Goku lo dejó total y completamente desmayado. Su cuerpo cayó al suelo como si fuera un saco de patatas, dándose un fuerte golpe en la cabeza.

La maniobra fue tan rápida que Vegeta sólo pudo divisar una sombra, la cual tras un segundo fue completamente nítida. Majin Buu había aprovechado el preciso momento en que Goku no tenía ninguna guardia para dejarlo completamente fuera de combate.

Una extraña electricidad recorrió la mente de Vegeta exaltándolo. Una breve imagen golpeó su cerebro, provocándole una sensación de repetición. Esa imagen de Kakarotto cayendo inconsciente por un golpe en su nuca ya lo había visto antes... estaba seguro. ¿Pero dónde? ¿Cuándo? Una punzada sintió en su cerebro sintiendo el dolor de no recordar. Pero no había tiempo para eso... y una malévola sonrisa de Majin Buu se lo hizo saber. Justo en frente, respirándole encima estaba el malvado monstruo.

Sin esperar, le propinó un salvaje golpe en el estómago haciendo que Vegeta se inclinara hacia abajo retorciéndose de dolor. Esa inclinación y el reciente golpe dado a Goku le hizo saber en un rapidísimo relampagueo mental que el chicle rosa lo dejaría inconsciente también. En menos de milésimas de segundo sujeto con ambas manos el golpe del Majin, quien abrió los ojos con sorpresa. Un segundo más tarde Vegeta estaba alejado varios metros más allá.

Majin Buu sonrió con la satisfacción de un ser que se sabe superior a otro.

"Muy bien. Te felicito. Aunque sólo lograste escapar porque ataqué a Goku antes. Sino estarías tirado en el suelo igual que él"

Vegeta no respondió. Majin Buu tenía razón, sino hubiera sido por aquello no habría sido capaz de bloquear lo que pretendía hacerle el demonio.

"¿Por qué atacaste primero a Kakarotto y no a mí?" -exigió una respuesta el saiya.

"¿Acaso no es obvio?" -preguntó él con burla. "Goku o Kakarotto, como quieras llamarlo, es el único que representa una mínima amenaza para mí. Tú, en cambio, sólo eres una basura que no merece ni ser tomada en cuenta... por eso te dejé para el final"

Las palabras se clavaron en su orgullo como una hiriente y afilada daga. Debía reconocerlo. Pero no le daría el placer de demostrárselo a ese insecto. De ninguna manera las palabras de esa abominación rosa le afectarían. ¡Jamás!

"Has cometido un grave error" -la más desafiante de sus sonrisas se formó en su rostro. "Te arrepentirás de no haberme noqueado a mí primero, insecto" -terminó con la más absoluta seguridad.

Majin Buu frunció el ceño contrariado.

"Da lo mismo lo que digas, enano. Ahora absorveré a Goku y seré cien veces más poderoso" -se relamió los labios mientras su mirada se dirigió al cuerpo sin conciencia del hijo de Bardock.

Una gran masa glucosa de color rosa apareció en su mano derecha para proceder a absorverlo y Vegeta se aprestó a atacarlo para impedirlo, pero justo en ese momento todo se interrumpió debido a que el demonio recibió una patada impresionante que lo movió a varios metros del cuerpo de Goku.

Dos sombras difusas aparecieron en el lugar, que tras unos cuantos segundos se hicieron visibles para Vegeta. El primero era su hijo quien lucía su espada más afilada que nunca y el otro era un chico de cabello azabache corto, que jamás había visto en su vida, o por lo menos eso creía él.

"Justo a tiempo" -dijo sonriendo Trunks.

"Uf, eso estuvo cerca" -dijo el joven moreno.

Pero no hubo tiempo ni siquiera para saludar, Majin Buu apareció por detrás de Gohan al instante tan rápidamente que fue prácticamente una teletransportación. Gohan recién había llegado a la batalla y por lo mismo confiadamente no estuvo alerta como debió estarlo, y el demonio lo noqueó tan rápidamente que Trunks abrió la boca totalmente asombrado. Todo fue tan rápido que el muchacho de cabello violeta no tuvo ni tiempo de esquivar otros golpes del monstruo, que lo castigó a su antojo como si fuera un muñeco de trapo. Cuando se disponía rematarlo una onda de energía de su padre lo salvó.

La ayuda esperanzadora de Trunks y Gohan había caído tan rápido como había llegado. Trunks por suerte, había logrado mantenerse consciente, pero su cuerpo quedó a muy mal traer. La desesperanza nació en su corazón. Con Goku, Gohan y Piccoro derrotados... ¿qué esperanza de salvar la Tierra habría? Apretó sus dientes mientras sintió como lágrimas querían escapar a través de sus ojos. El fin estaba cerca, los guerreros Z que tantas batallas habían ganado, que tantas veces habían demostrado que el bien prevalece por sobre el mal, esta vez no podían hacer nada para cambiar el destino impuesto por el maldito Majin Buu. La imagen de todos muriendo y la Tierra explotando apareció en la mente de Trunks. Su Nenis, y su recién nacida hija estaban en su corazón... ¿por qué tenía que perderlas? ¿por qué?

Sin embargo, algo lo obligó a volver a la realidad. Vegeta seguía parado a su lado con una mirada condenatoria. Al parecer se había dado cuenta de la desesperanza de su hijo.

"Lo lograremos" -le dijo con voz profunda y sin la más mínima muestra de vacilación.

Trunks abrió los ojos sorprendido. Esas palabras lo hicieron reaccionar, no podía dejarse vencer, no podía rendirse por nada del mundo. Aún estaba respirando, aún estaba vivo y mientras tuviera la última gota de vida en su cuerpo no debía rendirse. Eso es lo que haría y estaba haciendo su padre.

El chico de la espada hizo un ademán de querer incorporarse pero la mano de Vegeta le indicó que siguiera en el suelo sin levantarse. Frunció su ceño con extrañeza, viendo como la mirada de su padre se dirigía al terrible Majin.

"Te arrepentirás de haberme subestimado, insecto" -el orgulloso saiya cerró su puño en forma desafiante, mirando directamente a Majin Buu a los ojos.

La respuesta del demonio fue una sonora carcajada.

"¿Y qué podrías hacer tú, gusano?"

Vegeta escupió al suelo con desprecio.

"Dime algo" -exigió él ignorando la pregunta anterior. "¿Qué pretendes hacer cuando destruyas este mundo?"

Majin Buu se tomó el mentón pensativo.

"Buena pregunta, en realidad no lo había pensado... ¿pero para qué quieres saber eso? Sea como sea para ese momento ya estarás muerto" -sus labios formaron una sádica sonrisa.

"Kakarotto te da miedo, ¿verdad insecto? Por eso lo atacaste cobardemente mientras no tenía guardia"

El demonio soltó otra carcajada.

"¿Miedo yo? Ni siquiera conozco el significado de esa palabra"

Ahora fue Vegeta el que se rió a carcajadas.

"Admítelo gusano, Kakarotto te dio miedo y por eso lo noqueaste. Eres un insecto que ni siquiera puede considerarse un guerrero" -lo condenó con desprecio.

"Tú arrogancia comienza a resultarme molesta"

Tras un par de minutos, Vegeta siguió hablándole al monstruo rosa, intercambiando tanto afirmaciones como preguntas, mientras Buu seguía respondiéndolas sin preocuparse del tiempo que transcurría.

"Antes de luchar respóndeme una última cosa, insecto... ¿terminaste de absorver a los inútiles que te comiste?"

El demonio frunció el ceño extrañado por la pregunta.

"N..."

El poderoso monstruo no alcanzó a dar su respuesta, pues Vegeta lo tomó por detrás aprisionándolo con ambos brazos en la llave más efectiva que se pueda imaginar. Los brazos del demonio quedaron completamente inutilizados.

Majin Buu reaccionó finalmente de su sorpresa soltando una sonrisa confiada.

"Así que querías que me distrayera un segundo para poder atraparme... tengo que reconocer fue una buena idea... ¿pero crees que atrapándome lograrás vencerme? Que divertido pensamiento"

"Ja" se sintió en el ambiente, molestando a Majin Buu.

"De qué te ríes"

"¿Piensas que te detuve por nada imbécil? ¿Qué crees que he estado haciendo estos minutos hablándote? ¿O realmente crees que me agrada platicar con un chicle inútil?"

El monstruo frunció aún más su ceño contrariado por las palabras de su rival. Pero tras unos segundos, pudo percibir el inmenso ki que desplegaba Vegeta. Inmenso pero que había estado tan tranquilo, que se volvió prácticamente indetectable.

"Tú sobreconfianza será tu perdición" -sentenció el saiya.

"Es imposible que un ki de esta magnitud pueda mantenerse oculto" -comentó Majin Buu sin ocultar su sorpresa. "¿Acaso es posible tener un ki con tanta calma para volverlo indetectable? ¿Acaso alguien puede controlar todo ese poder y volverlo indetectable?" -cuestionó el monstruo.

"Para mí no hay imposibles" -afirmó el saiya con voz tétrica.

"Ya veo. Disfruta tu leve momento de gloria porque ya se terminó. ¿De qué te sirve toda esa energía si ni siquiera puedes moverte y luchar para atacarme?"

"Sino puedo destruirte luchando sólo me queda destruirte de otra forma"

Buu frunció el ceño con una sonrisa incrédula.

"¿De otra forma? ¿Acaso piensas que existe algo capaz de matarme?" -dijo acentuando su tono burlón.

"¿Acaso existe alguien que no pueda morir?" -contrapreguntó el saiya inmediatamente.

"Sí... yo" -contestó el monstruo rosa con soberbia absoluta.

"Kakarotto te hizo sangrar... y si sangras... puedes morir" -recalcó con voz maléfica.

"¡Ya cállate!" -terminó contestando con exasperación.

Vegeta se mofó con una sutil e hiriente risa.

"Suéltame estúpido, no lograrás nada teniéndome sujeto" -reclamó Majin Buu.

"Si todas tus partículas se regeneran... sólo tengo que destruirlas todas..." -su tono se volvió dramáticamente sombrío y maligno, cosa que impresionó hasta al mismísimo monstruo.

El silencio permaneció varios segundos.

"¡Liberaré toda mi energía para acabarte!"

Una corriente atravesó la columna del monstruo al escuchar esas palabras.

"¡Vas a morir imbécil" -le advirtió enseguida.

"Y tú conmigo" -le aseguró disfrutando su miedo.

"¡Estás desquiciado! ¡Te matarás en vano estúpido! ¡Yo no moriré!"

"Alguien como tú jamas lo entenderá" -cortó Vegeta. "Es curioso como un ser que se dice inmortal le teme a la muerte" -se mofó con maldad el príncipe.

"Cállate imbécil, yo no moriré pero tú sí. ¡Hazlo si eso es lo que quieres!" -lo desafió con ira.

"Así será" -fue la tajante respuesta de Vegeta.

Trunks había quedado completamente sorprendido con la astucia de su padre. Con sus preguntas había logrado que el monstruo se distrajera y eso en un combate era letal. Resultaba impresionante también como su resolución de sacrificarse se repetía en su mente amnésica, tal como antes lo había hecho con el Majin Buu del presente. Sino podía derrotarlo luchando, desintegrar todas sus células era la solución... solución que su mente ya había tomado dos veces sin siquiera saberlo.

Pero no podía dejar que su padre terminara así... ¡No! ¿De qué mierda le había servido ir por Gohan al pasado? Vegeta no debía morir, no podía. Tenía una familia en el tiempo presente, una familia que debía cuidar. Además le prometió a su madre del presente que Vegeta volvería. No podía dejar que su padre se sacrificara... ¡tenía que haber otra opción! ¡tenía que haberla!

"¡Papá morirás!" -exclamó Trunks intentando hacerlo reaccionar.

"Todos morimos" -contestó él enseguida, sin reflejar la más mínima gota de temor.

"¡Pero no así, no de esta manera!" -gritó Trunks.

"Moriré luchando aquí, ese es mi deseo. Yo decidiré donde morir y ni la mismísima muerte me arrebatara el placer de tomar esa decisión"

"Pero tiene que haber otra forma, ¡tiene que existir otra manera!"

"No tengo tiempo para dramatismos baratos. ¿Qué prefieres? ¿Qué muera un solo hombre o que todo este planeta sea aniquilado?"

Trunks bajó la cabeza y cerró su puño con total frustración. Sabía cual era la respuesta, pero era muy doloroso tener que darla. Su silencio fue su respuesta.

"No tuve el tiempo de conocerte lo suficiente... pero aún así tienes que hacer algo por mí... cuida de tú madre"

El chico de cabellos violetas quedó perplejo. A pesar de encarar a la mismísima muerte, Vegeta ni siquiera demostraba temor, ni siquiera estaba preocupado por sí mismo como debería estarlo, sino por su madre. Ése era uno de los gestos más nobles que pudieran existir, anteponer el bienestar de las personas que quería por encima del suyo propio. Trunks sintió como una inmensa admiración surgía en su corazón.

"Respeta mi decisión como un verdadero hombre, Trunks" -sentenció sin derecho a réplica.

El muchacho del futuro cerró los ojos, conteniendo sus lágrimas. No quería mirar ni aceptar lo que estaba pasando, pero con Goku, Gohan y Piccoro inconscientes no había otra opción por más doloroso que fuera. Debía respetar la decisión de su padre aunque se le partiera el alma.

El ki de Majin Buu irrumpió aumentando drásticamente en tan sólo un segundo. El cambio de poder fue tan inmensurable e impresionante como comparar la velocidad del sonido con la de la luz. Vegeta sintió como sus extremidades y su cuerpo entero ardían en dolor, mientras sangre comenzó a surgir de sus brazos. Fue una sensación tan hiriente que pensó que cada una de sus células se estaban destruyendo. Aún así puso toda su fuerza en seguir manteniendo la llave a pesar del intenso dolor.

"¡Suéltame gusano insolente!" -gruñó la creación de Babidi viendo como ni su absoluto poder era capaz de doblegar la determinación de su rival.

Vegeta respiró hondo y una desafiante sonrisa se formó en su rostro, a pesar del terrible sufrimiento físico al cual era sometido.

"Llegó tu hora, goma rosa" -sentenció con voz sombría.

La adrenalina fluyendo a través del ambiente podía sentirse en cada rincón del inmenso y desolado desierto. Por primera vez el confiado semblante que exhibía Majin Buu se desvaneció. Su ceño fruncido y ojos palpitantes delataban su implícito temor.

Tras inhalar aire profundamente, el príncipe saiyajin comenzó a acumular aún más energía provocando ondas de choque por todo el lugar. La arena comenzó a levantarse dificultando la visión mientras piedras y rocas de gran tamaño comenzaban a volar por los aires. Las montañas a su alrededor comienzan a desmoronarse y el suelo entero tiembla ante semejante presión de poder. Vientos huracanados se formaron en los cielos y las nubes corrían totalmente descontroladas como si quisieran huir de ese lugar. La naturaleza misma reflejaba en esos hechos el miedo que estaba sintiendo ante tanto poder.

El ki del orgulloso saiya seguía aumentando hasta que llegado un momento paró en seco. La luminosidad de su cuerpo era más que sorprendente.

"No lograrás nada. Por más que destruyas mi cuerpo no lograrás destruir todas mis células... y con una sola que sobreviva puedo renacer" -le advirtió el monstruo intentando simular la más absoluta convicción en sus palabras.

Vegeta soltó una desafiante sonrisa.

"Si estuvieras tan seguro... no tendrías porque advertírmelo..."

Majin Buu gruñó entredientes.

Vegeta posó sus ojos en el cielo admirando su vista por última vez. El inmenso firmamento con todas sus estrellas destellando acompañadas por la hermosa figura de la luna, formaban una de las vistas más encantadoras que podía ofrecer la diosa naturaleza. Eso sería lo último que vería en la vida. Sí, así quería que fuera. Así quería morir. Cerró los ojos, pensando en su hijo, aquel chico con el que apenas había intercambiado un par de palabras, pero sólo con eso bastó para darse cuenta de lo importante que era para él. Una vez más, Mirai Bulma vino a su corazón. La mujer que lo cuidó en la clínica... la que en tan sólo un día fue capaz de amarlo de una forma que valía por una vida entera... así lo sintió en su alma. Ella sería lo último que estaría en su corazón y en su mente antes del momento final... antes de la muerte.

Una extraña sensación de satisfacción nació en su ser... Sí, definitivamente así quería morir.

La energía acumulada comienza a expandirse infundiendo profundo temor en el monstruo rosa. La luminosidad fue aplastantemente destellante.

"¡Espera Vegeta!" -se sintió un sonoro grito.

Pero justo cuando el momento final llegaba una voz paró todo en seco de una sola vez.

"¡No lo hagas! ¡No lo hagas desgraciado! ¡No me puedes hacer esto!" -fue el lamento de una voz femenina que suplicaba por la vida del saiya.

Vegeta siguió con sus ojos cerrados pero su luminosidad bajo en intensidad inevitablemente. No podía creer que esa persona estuviera allí mismo. No podía creer que esa mujer pudiera ser tan terca.

Una extraña sensación sintió en su corazón... el destino que pensó que estaba escrito, ese destino que le deparaba una muerte gloriosa, fue interrumpido por esa mujer terca y estúpida... sí, porque tenía que que ser una estúpida para ir al mismísimo lugar de batalla.

Pero aún así, no podía negar el valor que tenía su esposa. Tanto valor como para llegar hasta allí sin siquiera ser una guerrera. Tanto valor como para recriminarlo en medio de la pelea. Era su mujer, después de todo. Su alma sonrió, aunque su cuerpo no lo demostró.

"Eres un imbécil, ¿lo sabías?"

Vegeta no supo si reír u odiarla por la terquedad que poseía su pareja.

"¡La imbécil eres tú que vienes a interrumpir una pelea de hombres!" -le respondió enseguida.

"Bah, ¿crees que voy a dejar que te mueras cuando hay más opciones? ¡No voy a dejar que te sacrifiques en vano!" -le espetó ella decidida. "Si eres capaz de matarte te juro que me suicido sólo para seguirte al infierno, al cielo, ¡o a donde quiera que vayas para recriminártelo!"

Vegeta respiró hondo para soportar la obstinación de su pareja. Majin Buu se liberó de la llave sin mayor esfuerzo, pues el príncipe aceptó que su plan había fallado gracias a su mujer. Sus fuerzas lo dejaban y sin ellas era imposible mantener a Majin Buu aprisionado.

Tras una patada que por poco le desencaja la quijada, el monstruo rosa comenzó a reír desenfrenadamente, una risa llena de locura y maldad.

"Esta fue la última oportunidad que tuvieron. Te agradezco el haberme evitado un mal rato, mujercilla, pero eso no te salvará del mismo destino que sufrirá todo este planeta. ¡Muere!"

Acto seguido el demonio le lanzó una onda de energía suficiente como para destruir toda una ciudad.

"¡No!" -gritó Vegeta desesperado sabiendo que no sería capaz de alcanzarla a salvar.

Bulma vió como la onda de energía se acercó, sin darle tiempo ni siquiera de cerrar los ojos. El final estaba justo en frente, pero una figura detuvo la energía enviándola hacia el vasto espacio exterior.

"Justo a tiempo" -dijo el sujeto colocándose delante de Bulma para protejerla. Había recobrado la conciencia precisamente en el momento más oportuno.

"Go-Gohan" -balbuceó Bulma anonadada. Después de tantos años sin verlo, volvía a ver un fantasma pero esta vez de carne y hueso. Un fantasma que lucía mas poderoso que nunca.

"Hola Bulma" -saludó el hijo mayor de Goku con una sonrisa cómplice.

Una gran felicidad sintió Bulma en su corazón al ver que el muchacho era tan fuerte como él que había conocido. Tantas memorias se produjeron en su mente al verlo, que por un momento se abstrajo completamente de lo que sucedía en el campo de batalla.

El joven de la espada apareció justo al lado de su madre para protejerla también.

"Gracias Gohan. Si le pasa algo a mi madre me muero"

"Trunks deberías llevarla lejos, es muy peligroso que este aquí" -recomendó el semisaiya hijo de Goku.

"¡De ningún modo!" -objetó Mirai Bulma. "Quiero estar aquí, si la Tierra será destruida da igual donde esté, moriré de todas formas"

"Pero mamá..." -Trunks hizo ademán de protestar pero Bulma lo cortó en seco.

"¡Nada de peros!"

El chico de cabello lila no tuvo más opción que resignarse. Ella podía ser tan obstinada como Vegeta y eso ya era decir una infinidad. No sacaba nada con protestarle. Un segundo más tarde fue Vegeta al que se unió al grupo para proteger a su mujer.

Pero de pronto algo llamó la atención de todos... un enorme ki surgió en todo el lugar, como si un fénix hubiera renacido de sus cenizas.

"¡Majin Buu nunca pensé que pudieras ser tan cobarde!" -se sintió un grito indignado con la cobardía del monstruo.

Todos dirigieron su mirada al sonido de la voz que se escuchó y pudieron divisar la figura del saiya más poderoso tomándose el cuello aún con dolor. Goku había vuelto de la inconsciencia al igual que su hijo, para seguir dando batalla.

"¡Ja! Eso no es cobardía... es astucia" - se justificó la abominación rosa.

"Metete tu astucia por el culo" -le vomitó Vegeta, que a su vez se tomaba la mandíbula. "Eso es cobardía aquí y en cualquier parte"

"No tengo porque explicarles nada a seres tan inferiores como ustedes" -escupió el demonio rosa. "Esta vez no tendré piedad malditos, ya me hartaron"

Acto seguido el ki del demonio volvio a incrementarse abruptamente destruyendo todo el suelo bajo él, a pesar de encontrarse elevado varios metros en el cielo. La presión de poder era impresionante.

Bulma tembló inevitablemente por la abrupta irrupción de poder en el ambiente. Era una presión completamente asfixiante para un ser humano común y corriente. Sin embargo, no se preocupó de ella. Sus ojos se posaron en Vegeta quien tenía numerosa sangre escurriendo.

"Vegeta, quedate aquí, ya estás malherido... no quiero que mueras" -le pidió con Bulma con ojos sufrientes.

Vegeta siguió con su mirada fija en sus ojos.

"Un guerrero no sirve de nada sin una lucha que pelear" -le respondió cerrando su puño. "Esta es mi razón de ser, mujer. Así como tú tampoco podrías vivir sin ser una científica"

Bulma viró su mirada hacia al lado para no verlo a los ojos. Dio un decepcionado suspiro, sabiendo que él tenía razón. Resopló frustrada sabiendo que su hombre tenía razón y no podía hacer nada para impedirle continuar con la batalla. Su terquedad era su maldición y su encanto a la vez. Odiaba esa obstinación cuando no hacía lo que ella quería... pero también la amaba porque esa terquedad y su decisión inquebrantable era lo que hacía Vegeta a un hombre como pocos.

"Hay gente que vive sin vivir... se olvidan de lo que realmente significa vivir. Sólo viven el día a día sin hacer lo que verdaderamente los llena... lo que los hace felices. Pero tú vives y luchas por lo que crees, y esa es tú manera de ser feliz... luchando. Admiro tu determinación, Vegeta" -le reconoció Bulma con emoción.

"Pues yo admiro la tuya, mujer. No cualquier mujer hubiera llegado hasta acá sabiendo que corre peligro de una muerte segura" -le devolvió el cumplido el saiya.

Ambas miradas se enfocaron la una en la otra. La frase que dice que los ojos son el reflejo del alma se hizo más cierta que nunca.

"Está bien, lo entiendo. Ve y continúa con tú lucha. Pero no mueras o lo pagarás caro" -le amenazó la hermosa mujer con su puño cerrado.

Vegeta soltó una levísima sonrisa.

"Así será"

Tras esto, el príncipe se unió junto a los demás Z para continuar la interminable lucha. Justo en ese momento el namek volvía de su inconsciencia también, uniéndose a la batalla también.

La escena era emocionante para cualquiera que la hubiera podido ver. Los cinco guerreros Z estaban más unidos que nunca para lograr la victoria y salvar el planeta. Al otro extremo Majin Buu los miraba con odio, dispuesto a no dejar ni siquiera una molécula delatando que hayan existido alguna vez.

"Trunks, Gohan, Piccoro, detengan al chicle un par de minutos. Tengo una idea" -demandó Vegeta con su voz más imperiosa.

"¿Qué idea?" -preguntó su hijo del futuro.

"Sólo háganlo. No hay tiempo para explicaciones"

Los tres aludidos se miraron entre ellos.

"Vegeta tiene razón, no hay tiempo para explicaciones, debemos confiar el uno en el otro si queremos vencer" -señaló Goku con una seriedad poco común en él.

"Entonces yo lo detendré" -aseguró Gohan chocando sus puños, preparándose para cumplir la misión encargada.

"Y yo lo ayudaré" -apoyó Trunks enpuñando con más firmeza su espada.

"Hágamoslo" -dijo también el namek.

"Confío en ti, Trunks" -depositó su padre toda su confianza en él.

Así, los tres se aprestaron a mantener ocupado al poderoso monstruo el máximo tiempo que pudieran.

"Kakarotto acumula toda tu energía" -le ordenó el orgulloso saiya apenas los tres guerreros partieron.

"¿Qué plan tienes Vegeta?" -preguntó Goku con curiosidad.

"Con nuestras técnicas más poderosas... mataremos a este insecto de un solo golpe"

"Entiendo Vegeta, pero no resultará por separado... tenemos que fusionarnos si realmente queremos acabar con él"

Vegeta escupió con furia al suelo.

"No me fusionaré contigo, insecto. No me convencerás nuevamente" -replicó con ojos inyectados de resolución.

"¿Quieres que Bulma y Trunks mueran por tu terquedad?" -cuestionó Goku. Sabía perfectamente que mencionándoselos el orgullo de Vegeta tendría que dar un paso atrás.

Un gruñido de ira e impotencia se sintió como respuesta del príncipe.

"La fusión aumentará nuestros poderes mucho más y no te preocupes por la duración, con el niver de poder que tendremos no durará mas de un minuto" -continuó Goku.

"Son solo palabrerías para convencerme, ni siquiera lo sabes realmente insecto"

"Si lo sé" -se apresuró a responder de inmediato. "La fusión de Goten y Trunks cuando pasa al nivel tres sólo dura cinco minutos. Con nosotros durará aún menos"

Vegeta dio un resoplido de molesta resignación.

"Maldito insecto de mierda, te maldigo y espero que pagues el resto de tu vida por esto"

"Yo también te estimo Vegeta, jeje" -fue la respuesta de Goku, divertido con el 'cariño fraternal' del príncipe.

Vegeta comenzó a acumular su energía, haciendo que el planeta entero comenzara a temblar.

"Fusionados haremos nuestras técnicas más poderosas. No tendremos más de un minuto para ejecutar a este insecto" -advirtió el saiya de la realeza.

"Sí, lo sé, pero me asalta una duda..." -continuó Goku. "¿Cuál es mi técnica más poderosa? ... es que tengo muchas sabes" -dudó con una risita nerviosa.

"¡Y YO QUE SÉ ESTÚPIDO! ¡NO VES QUE TENGO AMNESIA ANIMAL!"

Goku se encogió como un niño que es regañado por su padre.

"Jeje, perdón, es que se me olvido tu amnesia"

Vegeta sintió profundos deseos de reunir toda su energía para darse el gusto de matar al maldito subnormal de los cojones, pero lamentablemente Majin Buu era la prioridad.

"Haré el Kamehame ha usando el máximo de mi poder. La Genkidama toma demasiado tiempo hacerla y es demasiado lenta. Este Majin Buu podría esquivarla fácilmente"

"No hables como si tus palabras me interesaran" -dijo Vegeta con un gesto sutil de desprecio. "Sólo haz lo que tengas que hacer Kakarotto"

De esta manera ambos rivales comenzaron a acumular su ki para preparar sus técnicas más poderosas. Entretanto, Gohan, Trunks y Piccoro mantenían ocupado al terrible demonio, quien no demoraría más de un par de minutos en deshacerse de ellos.

El ambiente una vez más se retorció ante tal cantidad de poder. Explicar todos los acontecimientos que sufría la naturaleza resultaría completamente fútil... eran demasiados para poder describirlos.

"Con este nivel de poder la fusión no durará nada. Tenemos que matarlo enseguida Vegeta" -advirtió Goku.

Vegeta asintió sin hablar.

"Pero espera..." -intervino Goku. "Si matamos a Majin Buu también mataremos a Kaioshin y Kibito..."

"¿Quienes?"

"Los dioses que Majin Buu absorvió"

"¡Bah! Que son dos personas si a cambio podemos salvar la vida de todo este planeta"

"Pero..." -Goku hizo ademán de protestar pero Vegeta lo paró en seco.

"Eso es lo que ellos hubiesen querido, Kakarotto. No lo dudes"

Goku bajo su mirada en forma pensativa. Tras unos segundos volvió a alzar su mirada.

"Tienes razón. Eso es lo que cualquiera de nosotros querría y estoy seguro que ellos también lo desearían así. Hagámoslo"

"Así se habla, Kakarotto"

De esta forma, la danza de la fusión entre Vegeta y Goku comenzó. Sin duda esta sería la última vez en que ambos se fusionarían.

"Fusión... ¡HAAAAAAAAAA!" -fue el grito que retumbó por todo el gran desierto.

Un radiante destello se apoderó de todo el lugar, dando paso al surgimiento de la encarnación del poder absoluto en una sola persona. El ambiente completo se estremeció.

Piccoro cayó nuevamente inconsciente por un brutal golpe del demonio, mientras Gohan y Trunks cayeron también pero con leves signos de conciencia aún... pero eso ya no importaba, habían logrado lo que debían hacer. Habían cumplido su trabajo y ahora era el turno del nuevo guerrero de cumplir el suyo.

Majin Buu no pudo retraerse de la intensa luminosidad que se había apoderado del ambiente, llevando toda su atención a la fuente de tal destello. El nuevo guerrero quedó frente al monstruo mirándolo con desprecio. El silencio permaneció unos cuantos segundos.

"¿Quien eres tú?" -preguntó el monstruo totalmente sorprendido.

"Tú muerte" -respondió su contendiente con voz sumamente sombría.

El demonio rosa quedo mudo y sorprendido unos cuantos segundos. No habían sido las palabras, sino la forma en que las había dicho lo que lo perturbó.

"¿Mi muerte dices?" -preguntó él sin asimilar sus palabras.

El sujeto no contestó. Su cuerpo se tensó completamente, dando un gran grito con el que avanzó al tercer nivel. Tras transformarse extendió ambos brazos hacia los costados. La posición era similar a la del Final Flash. Partículas de energía comenzaron a aparecer en sus manos, dando una gran luminosidad en todo el sector.

La confianza de Buu se borró enseguida de su semblante. Sus ojos delataron su sorpresa.

La fusión seguía reuniendo una inmensa cantidad de energía y tras unos cuantos segundos sus manos y todo su cuerpo adoptaron la posición del Kamehame ha.

"No puedo creerlo, ni siquiera puedo moverme. La presión de su ki no me permite moverme" -dijo Trunks totalmente asombrado.

"El poder que se siente... es increíble" -acotó Gohan con voz temblorosa.

La bestia rosa había quedado pasmado con el nivel de ki que se sentía en el ambiente. Ni en su peor pesadilla hubiera podido imaginar que alguien pudiera tener una energía de esa magnitud. Aún así, todavía no estaba dicho y él sería el ganador cueste lo que cueste.

"No crean que por fusionarse tendrán una oportunidad. ¡Van a morir como las ratas que son!" -amenazó furibundo.

Su oponente ni siquiera le respondió. Era como si el monstruo rosa ni siquiera merecía una sola palabra suya. La cantidad de energía contenida en sus manos seguía creciendo como si fuera tan infinita como el universo mismo.

Majin Buu comenzó a acumular su ki para responder la técnica de su rival, completamente confiado en que lograría salir victorioso.

La fusión de Goku y Vegeta alzó su vista clavando sus penetrantes ojos en los de Majin Buu. El monstruo se estremeció al hacer contacto visual con su rival.

La sonrisa sádica del guerrero fusionado advirtió que el momento final había llegado. El destino de toda la gente de la Tierra y también del universo estaba en sus manos. Aunque la vida se les fuera en ello no debían fallar... no podían fallar.

"¡FINAL KAME HAME FLASHHHHHHHHHHHHHHHHHH!" -fue el feroz grito que hizo palidecer en intensidad al más terrible de los truenos.

"¡MUERAN GUSANOS!" -lanzó su técnica el monstruo, la cual era de un color rojizo intenso.

Ambas técnicas devastadoras chocan intendo desplazar la una a la otra sin lograrlo. La presión que se sentía en todo el lugar era espeluznantemente atemorizante.

"¡Muere!" -gritó la fusión de Goku y Vegeta a todo pulmón.

La increíble energía de ambos saiyas comenzó a ganar más y más terreno, sembrando el terror absoluto en el corazón del Majin.

"¡Es imposible! ¡Yo no puedo morir! ¡Yo soy el más fuerte del universoooooooooooooo!"

La técnica combinada de Goku y Vegeta logra empujar a la del temible monstruo irrefrenablemente, quien veía como ambas técnicas fusionadas se le acercaban más y más. La muerte había llegado a buscarlo sin vuelta atrás.

"¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!" -fue el último grito que se escuchó en el ambiente, que al instante fue apagado por la inmensa explosión subsiguiente.

El firmamento se tiñó de color fuego, creándose un enorme estallido con forma de hongo en pleno cielo, tal como los que se forman a consecuencia de una explosión nuclear.

Inmensos rayos de energía estallaron dividiéndose en mil pequeños rayos de energía más, que caían cual meteoritos sobre la superficie terrícola, causando estragos por todo el planeta. Afortunadamente la mayoría impactó en lugares no habitados, pero aún así varios más impactaron en ciudades causando una cifra importante de heridos. Se evitó una tragedia mucho mayor, pero aún así los daños habían sido cuantiosos. Sin embargo, los daños eran la nada misma comparado con lo que pudo haber sido. Finalmente el mundo se había salvado. Los guerreros Z habían logrado lo imposible una vez más. La Tierra entera podía respirar en paz una vez más.

No obstante, un alto costo podía ser el resultado de la hazaña... una gran tragedia podía estar pasando en el mismo desierto.

Los ojos de Trunks y Gohan se movían llenos de ansiedad buscando a sus padres, pero la inmensa explosión con base en el firmamento había cegado cualquier visibilidad y peor aún, las presencias de ambos saiyans habían desaparecido completamente.

"Sus ki..." -musitó Trunks lleno de preocupación.

Gohan tragó saliva antes de responder.

"Tampoco los siento" -confirmó él, tragando saliva.

"¡Pero no se queden parados allí, maldición!" -reclamó Bulma con una palma en su vista por la cegante luminosidad. "No ganan nada con lamentarse, búsquenlos" -fue la orden de la científica.

Tanto Gohan como Trunks parecieron reaccionar con esas palabras y sus ojos recobraron la vida que los había abandonado. Sin perder más tiempo, comenzaron a explorar el inmenso desierto en busca de sus padres.

¡Aquí estan! -gritó Trunks, tras unos diez minutos.

Gohan en un segundo ya se encontraba al lado del chico del futuro.

Un respiro de alivio pudo sentirse en el ambiente, aunque aún no podían alejar su preocupación porque ambos se veían seriamente lastimados. La fusión había concluido pero sangre emanaba de sus cuerpos sin detenerse y la pérdida del líquido vital podía desencadenar un trágico destino para ambos.

"¡Rayos! Debí traer semillas del ermitaño conmigo" -se reclamó Gohan a sí mismo.

"Nada sacamos con lamentarnos por lo que pudo ser" -afirmó Trunks. "Tenemos que llevarlos a la clínica Satán, estoy seguro que Videl logrará curarlos"

Al escuchar ese nombre Gohan dio un respingo. Una rara sensación de nerviosismo sintió al pensar en verla. Después de todo era algo sumamente extraño pero también interesante conocer a un clon de la mujer que amaba. Pero no había tiempo de pensar en ello, junto con Trunks volaron a toda velocidad hacia la clínica, mientras Piccoro, que ya había vuelto a recobrar la consciencia, cargó en sus brazos a Bulma.

Al llegar a la ciudad , descendieron a toda velocidad hasta llegar a la entrada de la clínica.

"¿La doctora Videl?" -preguntó Trunks enseguida al encargado.

"¿Qué pasó?" -preguntó él sorprendido con las heridas de los saiyas, pero dándose cuenta de la situación agregó enseguida- "¡Está al fondo en su oficina!"

"¡Gracias!" -agradeció el joven con espada.

Sin embargo, Gohan se detuvo mirando a la puerta del fondo del corredor con la duda clavada en sus ojos. Definitivamente no quería entrar. Trunks lo miró con extrañeza.

"¿Pasa algo, Gohan?" -preguntó Trunks para saciar sus dudas.

Sin embargo, el hijo de Vegeta no recibió respuesta.

"¿Gohan?" -preonunció su nombre para devolverlo a la realidad.

El aludido ni siquiera pensó la respuesta, dejo fluir las palabras a través de sus labios con lo que surgía en su mente, con su sinceridad acostumbrada.

"No sé, pero me siento nervioso y lo curioso es que no sé por que"

"¿Es por Videl?"

"Sí"

Trunks con las prisas que llevaba había olvidado por completo todo lo que Videl le había contado cuando se desahogó con él. Saber que el Gohan de este tiempo había muerto había sido un duro golpe para ella, y ver a un clon suyo realmente sería un tanto perturbador. Seguramente si lo viera tampoco podría concentrarse completamente en su trabajo.

"Gohan ahora que lo mencionas, quizás lo mejor es que te quedes aquí y que Videl no te vea todavía... hay mucho que tengo que explicarte aún" -sugirió el chico de cabello lila.

Gohan sintió como se liberaba de un peso, dando un suspiro de desahogo. Si hasta parecía que sus mejillas habían tomado más color del habitual.

"Que bueno, sabes creo que yo tampoco estoy preparado. Me siento nervioso y no entiendo la razón. ¿Qué raro verdad?" -preguntó con una sonrisa tímida.

"Necesitas tiempo para asimilar que existe otra mujer igual a la que amas" -aclaró Piccoro.

"Sí, supongo que sí señor Piccoro. Bueno, esperaré aquí entonces. Trunks, tú me avisas como va todo con Vegeta y mi padre"

"Claro, despreocúpate. Estoy seguro que estarán bien" -animó Trunks, completamente confiado en la recuperación de ambos.

Así, Trunks llegó con los malheridos saiyas y Videl no perdió tiempo alguno al ver el estado de ambos. Tras aplicarle las medidas necesarias para salvarlos y evitar que siguieran perdiendo sangre, dio su diagnóstico.

"Lo primero que tengo que decirles es que..."

Videl hizo una pausa dramática logrando que el ambiente se pusiera tenso, un ambiente preparado para dar malas noticias.

"¡Estarán bien!" -exclamó Videl disipando enseguida el temor.

Un grito de júbilo se sintió en el ambiente de parte de los Z y Bulma se emocionó hasta lo más profundo, con la renaciente esperanza de que todo saldría bien.

"¿Cuánto tiempo les tomará recuperarse?" -preguntó la científica.

"Uf, difícil saberlo. Puede ser un día o un mes entero. Estos estados de inconsciencia son muy difíciles de predecir. Pero de verdad les aseguró que no deben preocuparse porque ambos están completamente a salvo. No corren peligro de muerte de ninguna manera. Ahora sólo tenemos que esperar que recuperen la conciencia"

"De verdad no sabemos como agradecerle, Videl" -le estrechó la mano el saiya de cabello violeta.

"De verdad no ha sido nada"

"Ha sido mucho" -corrigió Bulma.

Videl soltó una sonrisa llena de felicidad.

"Bueno mi trabajo por ahora ha terminado. Me he enterado de que los rayos de energía que se dispersaron dejaron varios heridos en diversas ciudades así que me iré a ayudarlos. Primero iré a la ciudad de Parcelyte y luego a las otras que recibieron daños. Seré mucho más útil allá que acá"

"No será lo mismo sin ti, pero sé que debes cumplir con tu deber. Te deseo mucha suerte Videl" -le dijo Trunks tratándola de tú a tú con completa confianza, ya la podía considerar como una amiga.

"Gracias Trunks" -una gran sonrisa se formó en su rostro.

Tras la partida de Videl, Trunks le avisó a Gohan de las buenas noticias, quien lógicamente también se puso feliz al saberlas.

Así pasaron días y más días que parecieron interminables para los Z. A pesar de que el diagnóstico fue positivo tomando en cuenta la gravedad de ambos, la preocupación seguía estando allí. Hasta que por fin uno de los dos malheridos dio señales de conciencia.

Lentamente Goku dio un largo bostezo como si estuviera despertando de un largo sueño. Se frotó los ojos para despertar completamente y los abrió lo más que pudo para admirar la habitación en que estaba. Trunks, que era el que se encontraba allí en ese momento, quedó boquiabierto viendo como el poderoso saiya volvía de su letargo como si no hubiera pasado nada.

"¡Goku! ¡Por fin despertó!" -exclamó Trunks futuro al verlo por fin despertar.

El grito de alegría alertó a los demás Z que se encontraban afuera irrumpiendo en la habitación abruptamente.

"¡Papá estás bien!" -exclamó Gohan.

Goku no respondió, frunció el ceño denotando sorpresa.

"¿Padre?" -preguntó su hijo preocupado ante su inquisitiva mirada.

Sin embargo, no obtuvo ninguna respuesta de parte de su progenitor, sembrando la preocupación en todos los Z. Una relampagueante idea vino a sus mentes... es que acaso Goku... ¿también sufriría de amnesia? No podía ser posible, no podía ser que pasará lo mismo que con Vegeta... es que no podía ser tanta coincidencia... definitivamente no podía ser así.

"¿Goku?" -lo llamó por su nombre Trunks.

"¿Quien soy?" -preguntó el aludido dejando a todos asombrados hasta la médula.

Absolutamente todos quedaron quedaron con la boca abierta sin poder evitarlo. La amnesia también había llegado para quedarse en Goku.

"No puede ser... no es posible que tú también..." -musitó Gohan sin poder creerlo.

"¡Era broma! ¡Jajaja! ¡Lero lero cayeron todos!"

Un profundo silencio se hizo en el ambiente.

El namek movió su cabeza con resignación.

"Definitivamente contigo no hay remedio, Goku"

"¡Goku lo debería matar!" -exclamó Trunks sonríendo. "Ya pensaba que estaría con amnesia igual que mi padre jajaja"

"Je, bueno de eso se trataba la broma" -sonrió Goku con una mano detrás de su cabeza. "Pero... ¿y Vegeta?" -preguntó preocupado por no verlo.

"Aún no despierta, pero tranquilo, está bien para como ha estado antes. Tiene el cuerpo molido por los golpes pero nada grave, sólo sigue inconsciente pero esperamos que se recupere pronto" -aclaró Trunks.

"¡Bueno hierba mala nunca muere! Estoy seguro que se recuperará" -una gran sonrisa se formó en el rostro del saiya de cabello más desordenado. "¿Donde está Vegeta? ¿y Bulma? ¡quiero ir a verlos!"

"Vegeta está unos cuartos más allá y mi madre lo está cuidando" -le explicó Trunks.

Acto seguido Goku dio un salto de su cama como si nada hubiese pasado. Se veía igual de contento y feliz que siempre.

"Iré a verlos entonces"

"Nada de eso" -lo detuvo el namek. "Todavía estás convalesciente y tiene que revisarte un doctor para darte el alta médica"

"¡Pero si me siento perfectamente! ¡Me siento como si hubiera descansado un año entero! ¿Cuanto tiempo ha pasado?"

"Como cuatro semanas o un poco más" -respondió Trunks sin saber el tiempo exacto. "Pero Piccoro tiene razón, debe quedarse aquí para un chequeo médico"

"Iré por el doctor para que te examine" -avisó el namek. "Por cierto después de tanto tiempo en coma supongo que tienes sed, ¿quieres que te traiga un vaso de agua?" -le ofreció con una amabilidad casi inexistente en él.

"¡Sí, gracias Piccoro! Y si puedes me traes comida también, me comería un planeta entero jeje"

Acto seguido el namek fue por agua y unos aperitivos que cuando volvió le entregó a Goku, quien sonreía como un niño con su primera playstation.

"El doctor ya viene" -mencionó el hombre verde.

Goku no hizo ningún caso y se lanzó de cabeza encima de la comida. Justo en ese preciso momento entró el doctor a cargo, sustituto de Videl.

"Gracias, Piccoro esta comida está delicio... cof cof cof" -empezó a toser compulsivamente.

El malvado namek le dio un golpe en la espalda justo cuando comía, logrando que Goku se atragantara con las patatas fritas.

"Doctor, mire como despertó del coma este paciente. Está completamente resfriado, pónganle una inyección o enfermará aún más" -sugirió el namek con ojitos maliciosos.

Los ojos de Goku se aterrorizaron... acaso dijo... ¿INYECCIÓN? El solo temor a esa palabra hizo que se volviera a atorar con más comida.

"Cof cof cof"

"Pues sí, ¡vaya manera de toser que tiene señor! Definitivamente tenemos que prevenir que su resfrío pase a neumonía"

"Cof, cof cof" -trató de hablar Goku mientras recuperaba el aliento. "¡Pero si yo no tengo nada!" -logró decir tras tragar lo que se le había atorado.

"Sí sí, eso dicen todos, ¿pero quien es el doctor?"

Sin mediar más palabras el doctor dejó la habitación para llamar a la enfermera.

"¡Piccoro! ¡Por qué hiciste eso?" -preguntó Goku con cara llena de miedo.

"¿Te gustó bromear con lo de la amnesia verdad?" -respondió él disfrutando su miedo. ¿Además recuerdas cuando me preguntaste si es que tenía pene?" -agregó con una sonrisa malévola.

El semblante de Goku se puso pálido como si perteneciera a un fantasma y justo en ese preciso momento llegó la enfermera con una linda y bien puntiaguda inyección.

"¡Señor Goku llegó la hora de su inyección!" -le dijo ella con mucho ánimo, al parecer le encantaba ponerle inyecciones a sus pacientes.

"Nooooooooooooo, Piccoro malvadoooooooo"

"Vamos Trunks, dejemos a la enfermera hacer su trabajo" -le indicó el namek al joven.

"Sí" -contestó él muy divertido con la escena.

"¡Esta me la pagas Piccoro!"


Trunks caminó hacia el cuarto en que yacía su padre, siguiendo instintivamente el ki de su madre a pesar de que ya sabía muy bien la ubicación de la habitación. Quería ser el primero en darle la buena noticia sobre Goku. Eso la haría muy feliz y además su madre definitivamente necesitaba darse un descanso, pues había estado días y noches velando por el príncipe.

Tras abrir la puerta de la habitación, Trunks le contó lo de Goku, lo que le sacó enseguida una gran felicidad a la científica de cabello azulado.

"Que bueno, me alegró muchísimo. Ahora sólo falta que despierte este terco" -su mirada se clavó en su hombre, como exigiéndole que despertara de una vez.

"Sí, pero conociéndolo va a despertar hoy mismo. No permitirá que Goku despierte un día antes que él" -bromeó Trunks, logrando que su madre sonriera nuevamente.

"¡Ojala así sea! Bueno iré a saludar a Goku, ya tenía muchas ganas de que se recuperara"

De esta manera, la científica se levantó de la silla y tras dar un par de pasos inevitablemente su cuerpo tambaleó, debiendo poner ambas manos en la cama de Vegeta para poder sujetarse y no caerse de bruces al suelo.

"¿Que te pasa madre?" -preguntó Trunks preocupado, mientras se acercaba para afirmarla.

Bulma se pasó una mano por la frente, con gesto incómodo.

"Nada" -le restó importancia.

"¿Como qué nada?" -espetó su hijo con enojo. "Mamá casi te caes, tienes que descansar por favor, ya no tienes quince años" -le recordó él.

Bulma hizo una mueca de fastidio.

"¿Me estás diciendo vieja?" -preguntó ardiendo en llamas.

Trunks soltó una risita nerviosa.

"No, mamá, ¿cómo se te ocurre? Sólo digo que necesitas descansar"

"No te preocupes, sólo fue un mareo" -contestó ella.

"¿Mareada?" -preguntó él sorprendido. "Eso si que es raro, tú nunca has tenido mareos"

"Bueno, siempre hay una primera vez. De todas maneras tienes razón, descansaré y dormiré, pero aquí mismo, al lado de Vegeta. Él se quedó al lado mío cuando estuve inconsciente así que yo haré lo mismo y no intentes detenerme" -le aclaró para dejar obsoleta cualquier negativa que intentará darle su hijo.

Trunks suspiró con la terquedad de su madre.

"Y así te quejas de mi padre... si tú eres igual de terca mamá" -dijo él con tono de divertida resignación.

Bulma sonrió.

"Bueno no perdamos más el tiempo y vamos a ver a Goku"


Tras la recuperación completa de Goku una luz de esperanza renació para todos esperando que Vegeta saliera también de su largo letargo. La noche había llegado con sus preciosas estrellas una vez más y un nuevo renacer llegó para alguien que había estado en un profundo sueño.

Abrió sus párpados lentamente distinguiendo el blanco techo de la clínica a pesar de la oscuridad de la habitación. Una vez más estaba allí, donde creyó que nunca más volvería a estar. Después de unos segundos, viró su mirada hacia el costado y allí sentada en la silla y con su cabeza en el velador estaba durmiendo su esposa. Una indescriptible emoción sintió en su corazón al verla. Había dado por hecho que sacrificándose mataría a Majin Buu, teniendo la certeza de que nunca más volvería a estar con ella... pero la vida le daba una nueva oportunidad y eso lo emocionó a pesar de su naturaleza fría. Al verla dormitar, pensó en lo tierna que se veía sumergida en sus sueños. Tan tranquila, como pocas veces se le podía ver mientras estaba despierta. Era demasiado activa. La increíble conexión que se había formado entre ella y él en tan poco tiempo resultaba sorprendente, tiempo que realmente no había significado nada, pues en su corazón sentía que la conocía de toda la vida. Dejándose llevar por el extraño sentimiento de volver prácticamente desde la muerte, tomó su cabello acariciándola suavemente. Estaba feliz de poder verla una vez más. Con una delicadeza sorprendente tratándose de él, le continuó acariciando su precioso pelo. Pero no quería despertarla. Conociendo lo terca que era seguramente había pasado días cuidándolo, aunque tampoco podía dar fe de ello pues no sabía cuanto tiempo había pasado realmente.

Se incorporó en la cama lentamente, sintiendo como su cuerpo ya estaba hastiado de haber mantenido la misma posición tanto tiempo. Sus músculos parecían completamente adormecidos, dándole a entender que sí había pasado mucho tiempo desde que había caído inconsciente nuevamente. La imagen final del monstruo rosa siendo golpeado por su técnica apareció en su mente. Finalmente lo habían logrado, junto al inútil de Kakarotto... ¿pero él como estaría? ¿Había sobrevivido también? ¿Majin Buu realmente había muerto? El potente destello que se había producido no había dejado ver si el monstruo rosa se había desintegrado completamente... pero si el mundo estaba en paz entonces sí que lo habían logrado, Majin Buu definitivamente estaba muerto. El deber había sido cumplido.

Llevó su manos a la cara, sintiendo intensos deseos de darse una buena ducha. Estar inconsciente había sido una gran pérdida de tiempo, el cual podría haber ocupado para entrenar y superar al tarado de Kakarotto. Seguramente él también debía estar en la clínica. Iría a ver a su rival, no permitiría que muriera sin antes derrotarlo en combate.

Lentamente y cuidándose de no provocar ruido se puso en pie, dispuesto a dejar la habitación, pero justo en ese instante una enfermera entró a la habitación haciendo que Bulma despertará, quien quedo muda al verlo en pie.

La científica ni siquiera tuvo que pensar en que hacer, sin dudarlo se lanzó a darle un efusivo abrazo que el saiya correspondió.

La noticia llegó a oídos de los Z que rápidamente fueron a ver al recién levantado príncipe. Hasta Nenis con su hijita acurrucada entre sus brazos estaba allí con una sonrisa.

Vegeta enfocó su mirada en la pequeña criatura que dormía plácidamente en el regazo de su madre. Su cara tenía escrita la pregunta: ¿y esta mocosa quien es?

Como si Nenis pudiera leer su mente le respondió.

"Esta es su nieta, señor Vegeta"

Lo que no había logrado el poderoso Majin Buu, casi lo lograron esas palabras porque Vegeta casi se cayó ahí mismo.

"¿Acaso tanto tiempo estuve inconsciente que ya hasta nieta tengo?" -preguntó incrédulo.

"No" -negó Bulma con su cabeza- Estuviste un mes sin sentido, sólo que con todo lo de Majin Buu no había tenido tiempo de presentártela -le explicó la científica, aunque de inmediato agregó- Aunque tengo que explicarte algo muy importante todavía" -terminó sabiendo que debía aclararle que no pertenecía a este tiempo.

"¡Vegeta, te felicito! ¡Serás un muy buen abuelito!" -le dio un golpecito en la espalda Goku.

"Cállate imbécil, nadie te ha pedido tú opinión"

Todos se ríeron de buena gana.

"El mismo Vegeta de siempre" -acotó Piccoro.

"¿No quieres tomar en brazos a tu nieta?" -le preguntó Goku.

"¿Que yo qué?" -preguntó Vegeta con cara de espanto. Parecía que realmente le tenía miedo a los bebés.

"¿O tienes miedo?" -volvió a preguntar Goku divertido.

"¡Claro que no! ... pero la idea de tomar un bebé... es... como decirlo... extraña" -mencionó él dubitativo, como nunca se le veía. Una nieta, quien lo diría. Tenía que asimilarlo primero. Definitivamente requeriría tiempo para digerirlo.

Todos sonríeron con la reacción del príncipe.

"Bueno ya te acostumbrarás Vegeta" -dijo Goku divertido.

Tras hablar unas cuantas cosas y el chequeo médico del doctor, comprobando que todo estuviera en orden, los Z procedieron a despedirse.

"Bueno supongo que querrán estar solos, así que los dejo. Bulma estaremos comiendo un rico pollito" -le dijo Goku ya saboreando en su mente el delicioso plato.

"De acuerdo, vayan que nosotros bajaremos pronto. Supongo que también tienes mucha hambre, ¿no Vegeta?" -contestó la científica para luego dirigir su mirada a su pareja.

"Sí"

"¡Pues más vale que te apresures Vegeta o no te dejaré nada!" -le recomendó Goku.

"¡No seas tan goloso Goku!" -le reclamó la chica de cabellos azules.

"¡Jaja! Bueno nos vemos pronto"

Tras la salida de todos del cuarto, el silencio se hizo en él. Bulma y Vegeta intercambiaban profundas miradas disfrutando del silencio y de la atmósfera especial que éste había ayudado a crear. La luz de la luna colándose por la ventana lo hacía aún más especial, si es que cabía esa posibilidad.

"Me alegro tanto de que estés bien" -dijo la mujer con voz quebrada.

"Y qué creías que iba a morir tan fácilmente" -contestó él.

"Pues estuviste a punto, ¿o se te olvida que me ibas a abandonar? ¿Que quisiste sacrificarte ante Majin Buu?"

Vegeta cruzó sus brazos.

"Si me vas a protestar por eso está bien, lo acepto. Pero ese era mi deber y lo que tenía que hacer. Si tú fueras una guerrera habrías hecho lo mismo"

"Sí, no creas que te lo recrimino... de hecho me parece un gesto demasiado noble de tu parte" -lo halagó sin esa intención.

"No fue algo noble, lo cierto es que no iba a permitir que esa goma del demonio se saliera con la suya" -corrigió él.

Bulma sonrió.

"Vamos hombre, reconoce que no lo hiciste para vencer, lo hiciste para salvar la Tierra y ese es un acto puro de nobleza"

"Que no, y no me discutas"

Bulma terminó cediendo con una sonrisa.

"Está bien, está bien, lo que tú digas"

"Así me gusta"

"Lo bueno es que por fin terminó toda esta pesadilla"

Un respiro de alivio se sintió en el ambiente de parte de la bella científica, aunque su tono de voz sonó un tanto melancólico.

"¿Qué te pasa mujer?" -preguntó Vegeta percibiendo el cambio de tono de su esposa.

"Tengo algo que decirte"

"Pues hazlo"

Un profundo silencio de unos segundos se produjo.

"Vegeta... tú no perteneces a este lugar" -dijo ella finalmente.

"Claro que no pertenezco, odio esta clínica. El olor a hospital me repugna" -contestó él enseguida.

Bulma sonrió.

"No me refería a eso"

"¿A qué entonces?" -cuestionó al instante.

La mujer buscó las manos de él y las entrelazó con las suyas, conectándose ambos a través de ellas.

"Vegeta, por fin puedo decirte la verdad. No sabes lo tortuoso que se ha vuelto no haber podido decírtelo antes" -su voz se apagó ligeramente.

El saiya le dio una interrogante mirada.

"Habla" -la incitó.

"Te lo diré sin más rodeos... sólo quiero que sepas que estoy muy arrepentida de no habértelo dicho antes y que pase lo que pase y tomes como te lo tomes... te amo... por favor no lo olvides nunca"

"Habla de una vez, mujer" -ordenó él impaciéntandose.

Bulma suspiró inhalando aire profundamente. Por fin podría liberar la oscura y pesada carga que llevaba en su interior.

"Vegeta... yo no soy..."

"¡Vegeta!" -se escuchó un grito femenino en la entrada del cuarto, interrumpiendo abruptamente la inminente confesión.

Por inercia, Vegeta viró su mirada a la voz que pronunció su nombre y sin poder evitarlo abrió su boca debido a la sorpresa. Sus ojos literalmente saltaron de sus cuencas debido a la enorme sorpresa que tenía en frente. Es que era imposible, no podía ser cierto... ¿quien podría dar crédito a ver algo así? Era definitivamente una locura.

"¿Pero qué mierda significa esto?" -preguntó la mujer indignada, con el asombro brotando por todos sus poros.

Mirai Bulma también quedó de una pieza, igual que Vegeta. Sus ojos se clavaron en la mujer que tan decisivamente los estaba encarando. ¿Pero cómo había sido capaz de llegar allí? ¿Cómo? Sintió un peculiar nerviosismo recorriéndola a través de su espalda, como si se tratara de una fría serpiente que se deslizaba por su médula, dejándola helada de pies a cabeza.

La joven mujer que había llegado quedó pasmada con lo que habían visto sus ojos. Las manos entrelazadas de su esposo con otra mujer y esa cercanía que tenían ambos resultaba increíblemente molesta para su corazón. ¡Si hasta parecía que se iban a besar! Su alma escupió ira por todos los poros de su piel. Cerró sus puños como inevitable reacción de impotencia. La sorpresa había sido mucha, en sus pesadillas ya había soñado cosas similares pero vivirlo en un mal sueño resultaba completamente diferente a vivirlo en carne y hueso. Su pasmo fue tanto que su mente se refugió viajando a través de sus recuerdos recientes en un flashback mental... recuerdos que la hicieron sentirse satisfecha de haber tomado la decisión de venir aquí.

Las manos alzadas de Mirai Trunks y Gohan despidiéndose aparecieron. Allí estaba ella, decepcionada pero jamás resignada a aceptar un destino que no quería... Destino que con todas sus fuerzas intentaría cambiar. Curiosamente antes de que la máquina se desvaneciera, sus ojos se posaron caprichosamente en aquella palabra escrita en la máquina del tiempo, tan simple pero tan enormemente poderosa... una palabra que tenía un significado enorme... hope... esperanza... y eso era lo que su alma tenía ahora, una esperanza.

Con paso firme se dirigió a su estimado laboratorio, para volver a trabajar en uno de sus inventos... el más importante que haya hecho. Y habiendo examinado la máquina del tiempo hasta en el más mínimo detalle no le sería tan difícil a una genia como ella replicarla... una sonrisa llena de confianza iluminó su rostro... casi un mes después de un trabajo incesante y sobrehumano, la copia de la máquina del tiempo estaba lista y dispuesta para partir...lista para ayudarla a reclamar lo que le pertenecía.

En ese preciso momento volvió de sus recuerdos para centrarse en la realidad actual. Su clon del futuro estaba allí mismo... y el ambiente entero se estremeció guardando absoluto silencio. El mutismo que se produjo fue tan espectral que hasta podían escuchar los latidos de sus propios y agitados corazones.

Mirai Bulma, entretanto, seguía sin poder creer lo que veían sus ojos... justo al frente estaba esa mujer, con su largo cabello azulado con tonos verdosos, joven, radiante y a pesar de su evidente molestia y desconcierto, su desplante era incomparable... sus manos en las caderas y semblante desafiante eran inconfundibles... exactamente la misma postura que poseía ella... era verse al espejo con unos cuantos años menos... sí, la que está allí es nada más y nada menos que la Bulma del presente... su contraparte del pasado llegó para reclamar lo que es suyo... el momento cúlmine e inevitable finalmente ha llegado... Bulma y Mirai Bulma... frente a frente.

¡Continuará!