Hola que tal! ahora me demore mucho menos en publicar eh :P habia que aprovechar que aun sigo inspirado xD Tb como publique el ultimo capitulo apurado se me olvido agregar notas finales asi que las pongo ahora. Lo del viaje de Bulma lo tenia planeado desde el principio del fic pero no estaba completamente decidido en hacerla viajar o no, pues tenia en mente dos finales muy distintos para esta historia. Uno que me facilitaria el trabajo y otro mas complicado que alargaria mas el fic. Finalmente opte por el segundo aunque me sera mas complicado ^^u Pero el encuentro entre ambas Bulmas era demasiado interesante como para desecharlo,asi que no podia dejar a Bulma en el presente nomas xd. Y para que fuera sorpresa hice pensar que Bulma se quedaria en el presente para que su aparicion causara impacto y por lo visto resulto ^^ Otra escritora y buena amiga (saludos por cierto Lau ^^) era la unica que lo sabia pues me insistio tanto en saber que pasaria que tuve que contarle lo del viaje de Bulma xD

Tb tengo que decir que este capitulo que leeran ahora ha sido el mas dificil que he escrito hasta ahora, realmente mi mente se agotó escribiendo, porque el encuentro de ambas Bulmas es una situación sumamente complicada que cuesta manejarla y escribirla. Espero que les guste ;D

Por ultimo, este capitulo va dedicado a todas las personas que me animan a continuar esta historia con sus animos y comentarios, creanme que las tengo muy presentes en mi mente ^^ y con el permiso de todas ustedes, quiero dedicarle este capitulo especialmente a Akai Yume.

Sin mas que decir, disfruten la lectura ;D


Capítulo 18: Pelea de leonas.

No puedo creer que Vegeta me este haciendo esto. ¡No lo puedo creer! Maldito, ¿por qué tienes tus manos entre las suyas? ¿por qué tienes esa cercanía con ella? ¿por qué me haces esto? Espera Bulma, respira hondo, cálmate. Tal vez estás malinterpretando las cosas. Tal vez lo que ven tus ojos te está confundiendo. Espera a ver lo que Vegeta te dice. Eso es lo mejor. Pero me duele ver esa cercanía que tiene con ella, es obvio que tenía que reaccionar si sangre corre por mis venas, no soy una máquina. Por nada del mundo volveré a sufrir lo que tuve que vivir con Yamcha. Pero Vegeta no es así, Vegeta no me engañaría. Tengo que confiar en él. Le daré la oportunidad de que me explique que está pasando.


Mis ojos se abrieron inevitablemente ante esta sorpresa. Estaba esperando lo que mi mujer tenía que contarme y que ya había intentado decirme un par de veces antes. Pero justo en ese momento entró ella, esa mujer que jamás había visto en toda mi vida pero tan parecida a mi esposa. ¿Por qué demonios estoy viendo dos Bulmas? Estoy viendo doble... ¡y ni tomo alcohol! Y como si fuera poco, tiene el descaro de encararme como si yo fuera algo de su propiedad. ¿Que se creerá esta tipa? Si alguien tiene derecho a encararme esa es mi mujer, y con reservas. Ahora mismo dejaré a esta tipeja en su lugar, el lugar que le corresponde. ¿Qué se ha creído esta hembra? Aunque su parecido con Bulma es realmente sorprendente, pero más joven. ¿Será su hermana menor? Bah, que me importa en realidad. Ahora mismo veré quien es esta mujer.


No puedo creerlo... ¡esto será el infierno en la tierra! Y justo cuando le confesaría toda la verdad a Vegeta... no pudiste llegar en peor momento que éste, gemela. Tengo que respirar profundo y preparar mi espíritu para lo que se viene. Tengo que explicarles muchas cosas tanto a ella como a Vegeta... y lo peor es que no sé como hacerlo ni por donde empezar. Pero vamos, tengo que encarar esto con la frente alto, como toda una mujer, como tiene que ser. Que pase lo que tenga que pasar. Al menos puedo quedar tranquila porque haré lo que tengo que hacer. Sólo espero que mis palabras causen menos dolor del que quisiera provocar, pero lamentablemente sé que no será así. Tengo que ser fuerte, fuerte como lo he sido toda mi vida.


"¿Y qué tienes que decir sobre esto, Vegeta? Estoy esperando tú explicación" -demandó la más joven intentando dar un tono más relajado a su tono de voz, sin lograrlo.

"¿Y quién mierda eres tú para exigirme explicaciones a mí?" -cuestionó el aludido con agresividad y ceño fruncido. No iba a permitir que una vulgar desconocida lo tratara de esa manera.

La científica del presente abrió aún más sus ojos ante esa respuesta, demostrando abiertamente su sorpresa, confusión e ira.

Mirai Bulma no esperó a que la situación siguiera avanzando. Sin mediar palabras, se puso por delante de Vegeta como si quisiera protegerlo. Vegeta quedó pasmado con su reacción.

"No encares a Vegeta, él no tiene culpa de nada" -le advirtió a su gemela del presente.

La joven quedo sorprendida con la actitud de su otro yo, y aún más asombrada con la pasividad del saiya, quien quedó sorprendido mirando a la que él creía su verdadera mujer. Vegeta no era un tipo que se quedara así de tranquilo ante una situación así. Definitivamente el shock lo había afectado, pero eso Bulma del presente no tenía como saberlo.

"¡Pero qué rayos te pasa Vegeta! ¡Vas a esconderte detrás de la falda de una mujer!" -espetó con una mirada fulminantemente acerada.

Vegeta salió enseguida de su abstracción al escuchar esas palabras. Sus ojos entraron en cólera.

"¿¡Qué dijiste mujer atrevida! ¿Por qué rayos tendría que darte alguna explicación? ¿Quién diablos eres tú?"

"¿Cómo que no sabes quien soy descarado? ¿Ahora quieres hacerte el tonto?"

"Bulma contrólate" -se sintió extraña diciéndole su nombre a su otro yo. "¡Vegeta tiene amnesia!" -le gritó con fuerza para que se diese cuenta de la situación.

Bulma abrió sus ojos de par en par, incluso aún más de lo que ya estaban. Sus pupilas se estremecieron.

¿Amnesia? ¿Pero cómo? Mil pensamientos la abordaron tal como piratas abordarían un barco lleno de oro. Algo tan sumamente complicado como una amnesia podía dar luz a un sinfín de situaciones graves. Sintió enseguida un dolor en su corazón. Esa era la manera en que su ser le avisaba que algo andaba mal, a través de su corazón. Sus pulsaciones aumentaron y su desilusión se hizo mas profunda. Algo había pasado, estaba segura. Ahora sólo necesitaba la confirmación que corroborara aquella mala sensación...

"Exijo que me digan ahora mismo que mierda está pasando aca" -demandó el saiya interrumpiendo sus pensamientos, irritado ya completamente. Era detestable no saber que diablos pasaba.

La mujer del futuro se volteó y posó sus ojos con él. Hubiera deseado tomarle las manos pero no podía hacerlo justo en frente de la otra Bulma, pues eso le incendiaría aún más los ánimos.

"Vegeta, por favor déjanos hablar a solas. Tenemos que hablar de mujer a mujer" -le pidió con serenidad. Serenidad que necesitaba porque tenía que ser ella la que mantuviera el control de sus emociones.

"De ninguna manera. Exijo saber en este mismo momento que demonios sucede y por qué esta mujer tan vulgar me trata con tanta confianza" -le lanzó una mordaz mirada a la chica más joven.

"¿Mujer vulgar?" -repitió la mujer del presente sintiendo como la furia invadía todo su cuerpo.

"Bulma, por favor" -se giró la mayor para calmarla, pues sabía que su clon iba a explotar en cualquier momento con esas palabras. "Tenemos que hablar las dos" -dijo resuelta sin dejar de mirarla.

La aludida frunció el cejo, mientras la mayor volvió a voltearse para fijar sus ojos en los de Vegeta.

"Vegeta, siempre he intentado respetar todas tus decisiones aunque no haya estado de acuerdo. Por favor, respeta esta vez mi decisión. Necesito hablar con ella de mujer a mujer. Después te explicaré todo a ti, te lo prometo"

Vegeta gruñó entredientes, pero si su mujer se lo pedía de esa forma tan inusual accedería a su petición. Después de todo era lo que menos merecía después de todo lo que ella había hecho por él.

"Está bien, mujer. Esperaré afuera, pero ni crean que les daré todo el tiempo del mundo" -señaló con profundo fastidio.

"Gracias de verdad por entender. Por favor, diles a Goku y los demás que pase lo que pase y sientan lo que sientan no entren a esta habitación"

Vegeta frunció el ceño completamente contrariado.

"¿Habrá una pelea aquí o qué?" -preguntó el príncipe.

"Ojalá sólo fuera eso" -contestó ella enseguida.

Las palabras finales de la científica le dejaron entender al saiya que algo muy grave estaba pasando. Se quedó estático unos segundos pensando si realmente debía dejar la habitación y dejarlas a solas. Sin embargo, respetaría la decisión de su mujer. Caminó hacia la puerta de salida con paso firme, pasando al lado de la chica del presente sin siquiera mirarla. Aquello le resultó muy doloroso a ella. Segundos después el portazo furioso que se oyó les indicó que Vegeta había salido de la habitación.

Un gran suspiro soltó Mirai Bulma. Un profundo e intenso silencio se produjo en la habitación. Ambas mujeres se estaban encarando sólo con las miradas.

"¿Cómo llegaste hasta acá?" -fue la primera pregunta que formuló la mayor debido a la curiosidad, cortando el silencio imperante.

"Soy científica también, recuérdalo... fue fácil replicar tu máquina del tiempo una vez que la examiné hasta en el mínimo más detalle. Aunque fue fácil porque yo tenía todos los datos. Para ti debe haber sido un trabajo realmente difícil porque partiste de un cero absoluto"

Mirai Bulma no respondió. Su clon del pasado apenas terminó de decir aquellas palabras avanzó hasta quedar frente a frente.

"Pero eso no es lo importante, ¿es verdad que Vegeta tiene amnesia? ¿Total o parcial?" -cortó el silencio imperante, con un nerviosismo evidente por lo complicado de hablar de una amnesia en el hombre que ama.

"Sí, Vegeta tiene amnesia, no recuerda absolutamente nada" -confirmó ella.

La chica de menor edad guardó silencio. Silencio que invitó a Mirai Bulma a seguir hablando.

"Quiero ser bien mujer y que sepas por mí misma lo que ha pasado durante este tiempo. Ese es tú derecho"

"Habla" -le respondió enseguida sin esperar un solo segundo.

Un profundo suspiro se sintió en el ambiente.

"Como ya te habrá contado mi hijo en su último viaje al pasado, Majin Buu apareció aquí también. Vegeta fue a pelear con él y recibió un golpe tan fuerte en su cabeza que dañó una zona de su cerebro, provocándole amnesia"

La más joven perdió su semblante desafiante instantáneamente. La preocupación fue la que dominó su semblante esta vez.

"Pero entonces..." -se formó una pausa, como si tuviera miedo de decir lo que quería decir. "¿Vegeta no recuperará su memoria?" -preguntó asustada.

"No lo sé. Realmente no lo sé. Quisiera decirte que sí, que recuperará su memoria y todo será como antes, pero la vida no es así de fácil. La vida puede ser muy injusta... eso lo sé muy bien" -aunque había intentado que no se notase, su voz sonó triste.

Bulma quedó anonadada. Su mente se rehusaba a procesar y aceptar la idea de que Vegeta pudiera haber olvidado todo para siempre. De hecho le costaba asimilar que tuviera amnesia... mucho más difícil le resultaba aceptar que podía quedar amnésico eternamente.

"Pero de todas maneras el pronóstico fue favorable" -continuó ella al ver los ojos llenos de angustia de su gemela. "Lo más probable es que recupere su memoria pues el daño en su cerebro no fue severo. Y no te lo digo por consolarte o darte falsas esperanzas, realmente es así"

Una luz de esperanza afloraron en los ojos de la joven científica.

"¿Sabes cuando podría recuperar su memoria?"

"La verdad que no tengo idea. Puede ser un mes o un año. En realidad es tan impredecible de descifrar como la vida misma"

"Entonces tengo que hablar enseguida. Tal vez si habló con él sobre todos sus recuerdos logre algo" -se aprestó a ir en busca de Vegeta, pero su interlocutora la detuvo.

"Espera. Aún no lo sabes todo... tengo que decirte algo más importante todavía..."

"¿Qué cosa?" -frunció el ceño ante el tono de voz ciertamente angustiado de su clon.

Otro profundo suspiro se escuchó en el cuarto.

"Vegeta cree que yo soy su esposa... su verdadera esposa"

"¿¡Qué!" -gritó ella desatando un cúmulo de sensaciones mezcladas.

"Más bien dicho... le hice creer que yo era su esposa" -terminó de explicar ella.

"¿Qué tú qué?" -volvió a gritar sin dar crédito a lo que estaba escuchando. "¡¿Por qué mierda hiciste eso?" -si la mirada de la más joven hubiese sido una navaja la mayor ya hubiera muerto desangrada por incontables puñaladas.

Mirai Bulma vaciló antes de contestar.

"... No lo sé... me sigo preguntando porque lo hice. Fue un deseo inconsciente que no pude controlar. No lo pude controlar" -repitió. "Mi mente buscó la excusa de ayudarlo de esa forma y que no se confundiera aún más con lo de su esposa del pasado"

Una mirada acusadora e hiriente se clavó en los ojos de Mirai Bulma.

"Sé que hice mal y te pido las disculpas que te mereces"

"¿Tú crees que eso arregla algo? ¿Tú crees que tus disculpas me sirven de algo?" -espetó furiosa.

"Sé que no... pero es lo mínimo que puedo hacer"

Bulma resopló indignada hasta en el rincón más recóndito de su ser... sin saber que lo peor aún estaba por llegar.

La científica de más edad inhaló aire profusamente, sabiendo que lo que vendría sería sumamente difícil.

"Y también tengo que decirte... -inhaló aire pues sintió que se le escapaba nuevamente- ... que me terminé enamorando nuevamente de Vegeta"

Esta vez Bulma no gritó un qué ni nada. Quedó perpleja ante esta nueva sorpresa. Su cuerpo y su mente no podían salir de su asombro. Sus más profundos temores se habían vuelto realidad. Sus noches en vela en el tiempo presente habían estado en lo correcto. Lo sabía, sabía que ver a Vegeta nuevamente resucitaría sentimientos en la mujer del futuro. Después de todo era ella misma, sólo que con unos cuantos año más. Por lo tanto conocía su forma de sentir... sabía que posiblemente de haber estado en la situación de su clon, ella también hubiera sentido lo mismo.

"Y aún tengo que decirte algo peor..." -pronunció la mayor, haciendo que la más joven volviera de golpe a la realidad actual. Realidad de la cual no podría escapar.

Mirai Bulma sintió lo mismo que siente alguien que será fusilado por confesar un crimen. Verdaderamente no hubiese querido decirle esto, pero era mejor que lo supiera enseguida. Que lo supiera por ella y no por Vegeta. Tenía que afrontar las consecuencias de sus acciones como una verdadera mujer. Tenía que decirle que se había acostado con él.

"Yo... yo..." -tambaleó su voz inevitablemente. Sabía el dolor que provocaría y sabía el dolor que sentiría ella también. De hecho ya se estaba sintiendo de una forma horrible.

"Yo hice el amor con Vegeta"

El tiempo se paralizó. Literalmente. Cada segundo se convirtió en una eternidad. Tantos pensamientos, tantas imágenes, tanta sorpresa, tanto dolor... fue un grandísimo golpe a su corazón. Quedó petrificada. Sin reaccionar, sin pestañear, sin moverse un sólo ápice. Hasta su respiración se cortó. Fue prácticamente como si la vida misma la hubiese abandonado con tal noticia. Fueron las peores palabras que pudo haber escuchado. Su mirada perdió todo lo que le daba vida y su corazón se retorció de sufrimiento. Esas palabras lo habían destrozado. Sus latidos estaban llenos de dolor. Cada latido era un grito incontenible de dolor.

El sólo imaginarse a su Vegeta haciéndole el amor fue una sensación terrible. Le dolió todo, alma, cuerpo, mente, corazón, espíritu. Todo. Fue un golpe desgarrador. El más cruel y crudo sufrimiento se apoderó de su ser.

"¡Te voy a matar puta de mierda!" -clamó por venganza totalmente fuera de control.

Sus ojos se pusieron como los del más feroz demonio imaginable y sus manos se dirigieron directo a su cuello, estrangulándola sin compasión. La ira hizo desaparecer cualquier rastro de cordura. La mujer del futuro sintió como se le escapaba el aire y trató de zafarse de sus brazos, pero le resultó imposible. La ira del momento le estaba dando una fuerza irracional que no podía contrarrestar. Tendría que convencerla o golpearla con el florero que había en el velador, el cual sujetó firmemente para defenderse si no lograba zafarse.

"Eres... una... científica..." -fue el susurro casi inaudible y entrecortado que se oyó.

La presión de las manos en su cuello disminuyó casi imperceptiblemente.

"Y... como científica... no puedes caer... tan bajo" -apenas pudo musitar con aquella presión tan asfixiante de las manos que exigían venganza.

La presión volvió a decaer un poco más, Bulma recobraba paulatinamente su cordura con esas últimas palabras, hasta que finalmente la razón pudo volver a controlar sus impulsos. Tras un par de segundos la soltó definitivamente, dándole la espalda.

"Debería matarte aquí mismo perra desgraciada" -le dijo sin mirarla y con los puños completamente cerrados por la cólera.

La mayor carraspeó sofocadamente, por la falta temporal de aire. Inspiró profundamente para llenar sus pulmones del vital oxígeno nuevamente.

"Por favor no nos rebajemos peleando como unas vulgares" -advirtió la mayor que no quería caer tan bajo como para agarrarse a golpes con su clon. Eso no era digno de una científica.

"¿Tú crees que me importa eso?" -se giró con violencia para encararla. "Ahora te importa no caer en vulgaridades, pero no te importó caer tan bajo como para engañar a mi esposo y acostarte con él verdad" -le clavó afiladas dagas con sus ojos.

"Te pido perdón y de verdad lo lamento mucho. Pero tengo que explicarte muchas cosas, al menos dame la oportunidad de defenderme"

"¿Defenderte?" -espetó con suma incredulidad. "¡Eres una perra maldita!"

Una pausa de unos segundos se hizo.

"Entiendo que estés furiosa porque yo también lo estaría en tú caso. Pero dame la oportunidad de explicarte porque pasó lo que pasó" -volvió a insistir.

"¡¿Como pretendes defender esta traición?" -el control de sus emociones se había desvanecido casi en su totalidad. A duras penas estaba resistiendo los deseos de matarla allí mismo.

"¿Traición? ¿Y por qué tendría que serte leal? ¿Te conozco? ¿Eres mi amiga acaso? No te debo ninguna lealtad" -así de terminante fue su respuesta.

Aquello sólo incendió aún más los ánimos. Fue una dura bofetada para la chica del pasado que no esperaba una contestación así. Su labio inferior comenzó a temblar por la furia de cada palabra de esa mujer. Si el ambiente seguía con esa tensión abrumante, la habitación se transformaría en una zona de guerra, literalmente.

"¿Esa es la moral que tienes?" -cuestionó mirándola con odio, esforzándose al máximo para reprimir sus deseos de golpearla. "Acepto que no somos amigas y que ni siquiera nos conocemos, pero hay algo que se llama respeto. Respeto por el prójimo, respeto por un matrimonio feliz. ¿Sabes realmente lo que es el respeto o tengo que enseñártelo?"

"Sé muy bien lo que es el respeto, porque a Trunks siempre se lo inculqué desde que era un bebé. Así que no me vengas a juzgar con tus aires de grandeza moral. Cometí un error y lo acepto aquí y en tú propia cara, como lo tiene que hacer una mujer hecha y derecha. Te vuelvo a pedir mis disculpas aunque sé que de muy poco sirven. Pero no vengas con tú aire de moralidad impecable, porque sigues siendo humana y como tal siempre cometerás errores"

"Tengo todo el derecho a tratarte como se me dé la gana. Es lo menos que te mereces. No puedo creer que te hayas metido con un hombre casado" -la acusó con penetrantes ojos.

"¿Y qué habrías hecho tú en mi situación?"

"Respetar un matrimonio feliz. Respetar a la familia que tengo. Eso habría hecho. Y eso habría hecho cualquier mujer decente" -la castigó con la más fulminante de las miradas.

"¡Patrañas!" -rechazó enseguida. "Habrías hecho lo mismo que yo. ¿Sabes por qué? ¡Por que quieras o no somos la misma persona!"

"¡No! Yo tengo valores sólidos. ¡No soy una puta como tú!"

Mirai Bulma quedó perpleja al escuchar su insulto, aunque comprendió que la ira podía provocar eso y mucho más... por esa razón decidió permanecer en calma.

"Entiendo que estes furiosa conmigo y sé que merezco un castigo por lo que hice, pero no aceptaré que me llames puta porque no lo soy" -le advirtió ensombreciendo su voz.

"Me da igual lo que digas, tú te has buscado esto... ¡Tú perdiste a tú Vegeta, acéptalo y resígnate como toda la gente que ha perdido un ser querido!"

"¡Toda esa gente no tiene la oportunidad que tengo yo! ¡Yo si la tengo!"

Los gritos se acallaron tras esas últimas palabras. Ambas guardaron silencio intentando controlar sus impetús. Después de todo estaban en un hospital y aunque la puerta y las murallas fueran aislantes debían conservar la compostura para poder argumentar y discutir con fundamentos. Lo menos deseable era provocar una pelea.

"¿Sabes el dolor que estoy sintiendo? ¿Te puedes imaginar que está sintiendo mi alma ahora mismo?" -dijo la joven llevando la mano a la izquierda a su corazón, o mejor dicho, lo que le quedaba de su destrozado corazón.

Mirai Bulma tragó saliva acongojada. En el momento en que hizo el amor con Vegeta simplemente se olvidó de todo, ni siquiera pensó en las consecuencias que traería. No pensó en todo el dolor que iba a provocar.

"Lo siento... te juro que si pudiera volver el tiempo atrás y cambiar lo que hice lo cambiaría sin dudarlo... pero no puedo. Lo hecho, hecho está y ya no lo puedo cambiar. En verdad lo siento" -el sincero arrepentimiento se notó claramente en su voz.

"Tengo ganas de matarte. Es lo que te mereces" -sus ojos parecían ardientes llamas, ansiosas por incendiar a la mujer del futuro de pies a cabeza.

"Sí eso te hace feliz, golpéame. Me lo merezco" -le dijo dándole una mejilla para que le diese una bofetada.

"¿Te crees una mártir ahora? Ganas de golpearte me sobran y debería hacerlo. Créeme que te lo mereces... pero no quiero caer tan bajo como tú" -explicó a la vez que cruzaba sus brazos, pues con las manos libres no sería capaz de contenerse ante tan tentadora oferta.

Bulma futura movió su faz para quedar frente a frente nuevamente.

"Como quieras, pero si no lo haces no podrás liberar la furia que tienes dentro. Y así dudo que podamos hablar calmadamente, de mujer a mujer" -explicó ella su postura.

"¿Calmarme? ¿Quieres que me calmé después de recibir una noticia así? No sabes el dolor que estoy sintiendo, no sabes el sufrimiento que me da imaginar a Vegeta haciéndote el amor. Me desgarra el alma... estoy destrozada... ¿y quieres que me calme?" -preguntó con incredulidad absoluta.

"¡Sé que quieres golpearme! ¡hácelo de una vez, no te contengas más!" -la incitó con total vehemencia.

"No te daré lo que deseas sólo porque quieres sentirte mejor" -cortó de inmediato. "Quieres que te golpée porque así te sentirás menos culpable, quieres que te golpée porque así te desharás de la culpa que llevas por dentro y te sentirás algo más aliviada... pues no te daré lo que quieres"

"Te aseguró que no lo hago por mí, sino por tí. Sé el dolor que debes llevar por dentro, después de todo tenemos la misma forma de sentir. Despúes de todo somos la misma persona"

"¡No! ¡Yo no soy una puta como tú!"

Un incómodo silencio se hizo durante unos segundos.

"Ignoraré ese insulto por última vez. Ya me lo has dicho más de una vez y no lo toleraré más. Entiendo que estés furiosa, pero no voy a permitir que me insultes nuevamente. Te juro que sí lo haces no respondo por mí" -le advirtió sin contemplación.

No le importaría recibir golpes, pero sí que le molestaba que le dijera puta, pues no lo era y por muy grande que haya sido el error que cometió no se dejaría pasar a llevar. Golpes podría aceptarlos porque se los merecía, pero que la llamase prostituta jamás, porque no lo era.

La más joven no respondió, giró su cuerpo y de un puntapié desplazó la cama hacia el rincón de la habitación. En una situación normal esa patada le hubiera dolido un montón, pero esta vez ni siquiera sintió algo, pues el dolor de su alma superaba por mucho a cualquier sufrimiento físico que pudiera sentir.

"Insisto, si quieres golpearme hazlo" -reafirmó Mirai Bulma.

"Cállate" -le ordenó con una mirada no fría, sino glacial.

Acto seguido le volvio a dar patadas y puñetazos a la cama, que quedó a muy mal traer. Pero aquello le había servido para aminorar toda esa inmensa energía de venganza que tenía reprimida.

Mirai Bulma miró la cama y no pudo evitar un leve temor que recorrió su espalda al ver el estado en que había quedado. Tal vez ella hubiera quedado de igual forma. Curiosamente su temor dio paso a una sonrisa interior, al pensar que la cama no tenía culpa de nada y se había llevado la peor parte. Pero no era momento para sonreír, asi que se obligó a ocultar su sonrisa por su propio bien.

"¿Podemos hablar ahora?" -preguntó la mayor.

"¿Quieres justificar lo injustificable? No tengo porque escucharte" -un profundo brillo de odio destelló en sus ojos.

"Por favor cálmate" -le pidió de la manera más amable que podía dar en una situación así. "Mira, quiero que te pongas en mi lugar tan sólo un momento. ¿Cómo crees que me sentí cuando volví a ver a Vegeta después de tantos años?"

Bulma permaneció en silencio.

"¿Cómo crees que me sentí al ver que había cambiado? ¿Qué ya no era el mismo maldito frío y sin sentimientos de antes? ¿Cómo crees que me siento cuando pienso en que yo no tuve la posibilidad de cambiarlo porque esos malditos androides me quitaron esa oportunidad? Esa oportunidad que sino fuera por mí tú tampoco hubieras tenido"

Bulma le quitó su cara con desdén.

"Aunque me mires ofendida sabes que tengo razón. Aunque te duela reconocerlo, todo lo que tienes me lo debes a mí. Fui yo la que perdí a todos mis amigos. Fui yo la que pasé noches enteras en vela. Fui yo la que crié a Trunks completamente sola. Sino fuera por mí no tendrías a Vegeta ni amigos ni nada. Fui yo la que inventé la máquina del tiempo después de años y años de investigación. Día y noche sin parar. Apenas cogía tiempo para dormir. Fui yo la que cambié tú maldito destino. Entiéndelo de una vez. Todo lo que tienes, absolutamente todo lo que tienes me lo debes a mí. Que me escuches es lo mínimo que merezco" -fueron sus emocionadas palabras cargadas con un dejo de rencor, maldiciendo el que su clon tuviera todo lo que ella perdió.

Bulma le hizo un desaire por frustración, manteniendo su silencio, impactada por el tono y la forma en que había dicho esas palabras. Esa afirmación no la podría contrarrestar aunque quisiera, pues ella tenía razón en aquello. Sino fuera por su clon del futuro habría vivido lo mismo. Gracias a la máquina del tiempo que ella inventó su destino cambió.

"Dáte cuenta -prosiguió la mayor- era inevitable que después de tantos años este sentimiento surgiera de nuevo en mi corazón. Me enamoré, simplemente no lo pude evitar. Te pido mis más sinceras disculpas y te las doy de todo corazón, aunque no te sirvan de nada. Pero entiende, yo no soy una mujer inmoral... sólo soy una mujer enamorada" -exhaló profundamente, aliviándose de una pesada carga.

"Perfecto, ¿o sea que según tú eso te da el derecho de acostarte con mi esposo?" -preguntó sin cambiar su tono agresivo.

"No, claro que no me da derecho. ¿Pero que querías que hiciera? Simplemente no lo pude evitar. Traté de evitarlo, te juro que traté de que no pasará nada, pero cuando me toca pierdo la razón. ¿Qué quieres que haga? Estoy enamorada, después de todo"

"Y una enamorada muy caliente por cierto" -le respondió con una hiriente ironía.

"Bueno tendré mi edad pero todavía tengo mis hormonas bien puestas" -le respondió en el mismo tono.

"¿Y ni siquiera te inmutas para decirme eso? Eres más descarada de lo que pensaba" -reclamó indignada.

"Sabes no quiero seguir discutiendo. Ya te pedí perdón y con eso es suficiente. Lo demás es una total pérdida de tiempo. Ni tú cambiaras lo que piensas ni yo tengo porque darte explicaciones. A quien tengo que darle explicaciones es a Vegeta, no a ti. Él fue el engañado, y sí, me aproveche de él y fui una descarada con él. Vegeta tiene todo el derecho a tratarme como quiera, ¿pero tú? Tú no tienes ningún derecho, a ti no te debo ninguna lealtad y entiéndelo de una buena vez, ¿quieres a Vegeta? ¿lo amas? Pues tendras que luchar por él, porque te digo aquí y en tú propia cara que yo voy a luchar por él. ¿Sabes por qué? ¡Porque lo amo!"

Los ojos de Bulma se abrieron desmesuradamente sin poder creer lo que escuchaba. Además de haberse acostado con él... ¿también pretendía quitárselo? No lo podía creer... no lo podía procesar... no lo podía aceptar... ¿acaso estaba en una pesadilla? No... era la cruda realidad, que muchas veces podía superar fácilmente a la peor de las pesadillas.

"¡El amor no te da derecho a destruir una pareja feliz! ¡Entiéndelo!" -argumentó presa de furia.

"Eso lo tendrá que decidir Vegeta" -respondió ella al instante sin vacilación. "Él debe decidir quien es su felicidad... a cual de las dos ama. Y realmente espero y deseo con todo mi corazón que pronto recuperé la memoria para que sea una pelea justa. Quiero ganar su amor en buena lid, sin ningún engaño" -cualquiera hubiera pensado que ella era la determinación en persona.

Un severo frío sintió la mujer que no estaba en su propio tiempo. Un frío que fue capaz de petrificar los latidos de su corazón durante un instante. La enorme resolución que demostraba Mirai Bulma la dejó congelada. Realmente se aventuraría por Vegeta. Realmente iba a luchar por él. No podía terminar de asimilarlo.

"Amarlo no justifica lo que estás haciendo. No puedes usar el amor como una excusa para destruir la felicidad de otros ni hacer lo que se te antoje"

"Es fácil para ti decirlo cuando lo tienes todo. ¿Te vas a morir si pierdes a Vegeta?" -le cuestionó.

"No, claro que no, ¿pero crees que me merezco ese sufrimiento? ¿realmente crees que me merezco ese dolor?"

"¿Y tú crees que me merecí perder a todos mis amigos? ¿Tú crees que merecí pasar todos estos años sola? También tengo derecho a ser feliz como lo has sido tú. Si la vida me da otra oportunidad tengo que tomarla" -sus ojos se emocionaron al decirlo. "Eres una mujer fuerte, sabrás salir adelante si pierdes a Vegeta" -concluyó sin dudar.

"No sólo soy yo la que pierde a Vegeta, también mi hijo lo perderá" -refutó ella.

Los ojos de Mirai Bulma perdieron su tranquilidad. Hasta ahora no había pensado en el pequeño Trunks del pasado. Rápidas ideas y sensaciones invadieron su mente sin ninguna claridad. Que su ahora rival metiera a su hijo en esto le pareció un golpe bajo, pues hasta ahora ella se había reservado algo muy importante en su corazón bajo un impenetrable candado. Pero no se lo sacaría en cara, no, definitivamente no lo haría. Tras unos segundos volvió a hablar.

"¿Qué edad tiene?" -inquirió preocupada por el chico.

"Nueve años" -contestó ella, viendo por primera vez un dejo de duda en el semblante de la mayor.

La científica de más años bajó su mirada ensimismada. Nueve años fue la palabra que dio vueltas en su mente una y otra vez. No era un bebé, pero tampoco un chico en plena madurez. Pensó seriamente en desistir al pensar en el niño, pero algo más importante la convenció de lo contrario. Algo sumamente fuerte que todavía no podría revelar.

"Me parece bajo que metas a tú hijo en esto. Esto es entre tú y yo. De mujer a mujer. No te excuses usando a tú hijo" -le dijo sin camuflar lo que pensaba.

"No lo uso" -rebatió con inquebrantable firmeza. "Lo meto porque él es quien me importa. Él será el que más sufrirá con todo esto" -le advirtió, sintiendo la premonición de que por Trunks desistiría de su decisión.

Mirai Bulma guardó silencio. Definitivamente el argumento de su gemela la habría terminado de convencer y hubiera desistido de estar en otra situación, pero tenía algo más importante porque luchar. Hubiera querido gritárselo en la cara, pero tenía que contenerse. No podía cesar en su resolución, aunque su decisión pudiera parecerle cruel a su gemela. Finalmente, las palabras que buscaba surgieron en su mente y brotaron a través de sus labios.

"Ya tiene nueve años. Sufrirá en un primer momento pero tú hijo debe ser un chico fuerte, al igual que mi hijo, y con el tiempo sabrá aceptar que su padre se enamoró de nuevo, pues también está en juego la felicidad de Vegeta. Como hijo, él también querrá lo mejor para su padre. Y si Trunks quiere ver a su padre yo jamás se lo prohibiré, pues es su legítimo derecho. Con dos máquinas del tiempo puede verlo cuando quiera y estar con él cuando quiera" -sabía que su argumento sonaría duro de buenas a primeras, pero no podía vacilar. Había algo muy importante por lo cual seguir luchando.

"¿Qué mierda dices? ¿Tú crees que es lo mismo para Trunks ver a su padre conmigo o con otra mujer? ¿Crees que no sufrirá si nos separamos? No te imaginas el dolor que le provocarás. Es tan sólo un niño, entiéndelo maldición"

"Si quieres sacarme eso en cara yo también te puedo decir algo muy importante sobre mí... -su silencio permaneció varios segundos- ... pero no quiero caer en lo mismo que tú. Esto es de mujer a mujer"

Bulma frunció el ceño; un gran signo de interrogación apareció impresa implícitamente en su cara.

"¿Qué cosa tienes que decirme? ¿O es que te quedaste sin argumentos y no tienes como responder?" -le cuestionó duramente.

El silencio se impusó una vez más en el blanco cuarto durante un par de segundos.

"Me da lo mismo que pienses que no tengo argumentos. Esto va más allá de eso" -cortó toda chance de una respuesta.

Bulma quedó extrañada y contrariada. ¿Qué era eso que Mirai Bulma señalaba como tan importante, pero que a la vez no quería decir? ¿Y por qué no lo quería decir?

"Te puedo prometer que no intervendré más con Vegeta" -interrumpió los pensamientos de la joven. "Ni siquiera lo veré, por lo menos hasta que se recupere de su amnesia y pueda saber y decidir a cual de las dos ama"

"Eso no es suficiente. Vegeta no te pertenece. Aléjate de él" -el más autoritario de los tonos de voz existentes fue el que se escuchó en esa habitación.

"Eso lo deberá decidir él, no tú" -la vacilación no tenía el más mínimo espacio de aparecer en su decidido semblante.

Bulma movió su cabeza en signo de negación sin creer lo que estaba pasando.

"Te lo diré por última vez... aléjate de Vegeta. Te lo advierto" -su voz le hubiera dado un escarmiento a cualquiera que se hubiera opuesto a sus deseos en ese momento, pero Mirai Bulma no era cualquiera...

"¿A qué le tienes tanto miedo? ¿Por qué me reclamas tanto? Ya te dije que lucharé por él en buena lid... y si son tan felices como dices, pase lo que pase, su relación no se destruirá. Si él te ama se quedará contigo, sino te ama me elegirá a mí"

"Déjalo. Te daré la última oportunidad para que reflexiones tu decisión. Soy capaz hasta de perdonar que hayas tenido sexo con mi esposo. Yo no lo hubiera hecho, pero como dijiste antes, eres humana y todos cometemos errores. Aunque no lo creas, estoy dispuesta a perdonar tu imperdonable error... siempre y cuando desistas de lo que pretendes hacer. Lo tuyo no es amor, es obsesión. No es algo sano como tiene que ser el amor... es algo dañino, algo que sólo provocará dolor... tanto a mí, como a tí, como a Vegeta y a Trunks... piénsalo"

Sus miradas cruzadas se pusieron aún mas penetrantes que antes. La fogosidad de sus almas eran claramente reflejadas a través de sus ojos.

"Perdona, pero no puedo ignorar lo que siento... no puedo hacer como si no tuviera corazón y convertir mis sentimientos en algo prohibido. Los sentimientos no pueden prohibirse, no deben prohibirse. Sólo te dañan si te guardas algo tan importante como el amor. Sólo te carcomen si ocultas algo tan fuerte. Lo siento, pero no convertiré lo que siento en sentimientos prohibidos"

"No puedes ser feliz a costa de la felicidad de otros. No puedes ser feliz haciendo sufrir a los demás. No es correcto, dáte cuenta"

"No me importa si es correcto o incorrecto. No me importa si está bien o está mal. ¿Quién decide lo que es correcto? El amor jamás va a ser algo incorrecto. Amar jamás será algo malo. Lo verdaderamente correcto es luchar por lo que se ama. Y por eso te digo, con toda la buena fe del mundo y en buena lid, voy a luchar por Vegeta. Voy a luchar por su amor, por que yo también me merezco ser feliz. Tú lo tienes todo, mis amigos, a Vegeta, un hijo que siempre puede contar con su padre y una vida feliz. Yo sólo tengo a Trunks y nada más. ¿No crees que también me merezco ser feliz después de tanto sufrimiento? ¿No crees que si la vida me da otra oportunidad tengo que tomarla? Pues yo si creo eso. Amo a Vegeta y no lo puedo cambiar. Y lucharé por él porque el sentimiento más lindo que existe es lo que me da la fuerza para luchar. Lucharé por él porque el amor es lo que me guía" -todo su ser se emocionó al terminar sus palabras.

Un silencio espectral se produjo. Hasta el hospital entero pareció estremecerse ante la fuerza de carácter de ambas mujeres. La intensa tensión del aire podía sentirse en cada rincón de la habitación.

"No puedo creer lo que escucho... tú no tienes moral ni nada. Veo que tantos años sola realmente te afectaron. Pregúntale a cualquier persona decente que es lo qué opina de esto y te aseguro que todos te dirán que la equivocada eres tú"

"Sinceramente me importa una mierda lo que piense el resto. Hay que luchar por lo que una cree, no por lo que el resto piense o deje de pensar" -afirmó sin derecho a réplica.

Bulma quedó perpleja hasta lo más profundo de su ser. ¿Es que realmente esta descarada además de haberse acostado con su esposo no desistiría en quitárselo definitivamente? Profundos deseos de matarla surgieron desde lo más profundo de su ser.

Una sonora cachetada resonó por la habitación, liberando aquellos deseos incontenibles.

"No me contendré más por intentar ser decente... ¿sabes como se les dice a las mujeres como tú? ¡Putas! Eso es lo que eres aunque no quieras aceptarlo, ¡perra roba hombres!"

La cachetada fue tan fuerte que la cabeza de Mirai Bulma giró completamente hacia el costado. Se tomó su mejilla sin poder creer que había recibido un golpe así de fuerte. Sin embargo, aquel golpe lo hubiera aceptado sin chistar ni reclamar, pero definitivamente lo que no iba a aceptar era que le dijera puta una vez más.

"Yo no te he tratado de ramera ni tampoco te he agredido... tú golpe te lo puedo aceptar... pero que me insultes nuevamente no te lo aguantaré maldita"

Dejando toda su racionalidad de lado ambas se lanzaron una sobre la otra y una temible batalla de leonas comenzó. Sabido es que los hombres tienen más fuerza física que las mujeres, pero cualquier hombre hubiera vacilado y lo hubiera pensado dos veces antes de atreverse a intervenir en una pelea así. Tirones de pelo, arañazos, golpes y cachetadas duraron por más de dos minutos hasta que ambas se separaron mirándose frente a frente, respirando agitadamente debido al cansancio. Era una obra divina del destino que no fueran guerreras entrenadas como los saiyajins, pues si lo hubiesen sido una de las dos, o hasta ambas, podrían haber resultado muertas.

Curiosamente, la pelea había ayudado a que ambas descargaran toda la energía que tenían contenida. Con ojos rabiosos se miraron la una a la otra.

"No pelearé más" -cortó Mirai Bulma, deshaciéndose de un gran mechón de cabello de su rival.

"Ni yo tampoco, no te mereces ni siquiera mis golpes" -respondió ella, pisoteando otro mechón que le había arrancado a la científica mayor.

Ambas trataron de tranquilizar sus respiraciones, mientras arreglaban su cabello instintivamente, con la dificultad de no tener un espejo que pudiera ayudarlas. Sus ropas también daban señales de la pelea, obligándolas a reacomodarse sus respectivas faldas y ropa interior.

"Nunca pensé que mi clon del futuro fuera tan inmoral" -se acomodó la falda más abajo, para no mostrar lo que no debía mostrar cuando saliera de la habitación.

"Y yo nunca pensé que mi clon del pasado fuera tan irrespetuosa e insultante" -sus manos se pasearon por su sien, llevando su desordenado cabello hacia atrás, al lugar que le correspondía.

"Sabes, no quiero ser una inmoral como tú, así que te doy mis disculpas aunque no te las merezcas. No debí insultarte ni pegarte, aunque créeme que te lo mereces con creces. ¿Quieres luchar por Vegeta? Perfecto. Pero desde ya te digo que es una guerra perdida. Vegeta es mío y siempre lo será, por más que te duela. Cuando recupere la memoria veremos si prefiere quedarse con una mujer descarada que lo engaño sin verguenza, o conmigo, que soy su verdadera esposa, la que siempre le ha sido leal" -la decisión de sus ojos hubiera hecho retroceder a cualquier rival, pero Mirai Bulma no era precisamente cualquier rival.

"Digas lo que digas Vegeta tiene la decisión, no tú" -le volvió a recalcar en forma terminante.

Nuevamente sus miradas se cruzaron cual afiladas dagas.

"La verdad ahora que lo pienso ni siquiera debería estar enojada" -el tono de la joven cambio a uno completamente diferente al anterior, su voz esta vez se escuchó mucho más relajada. "Es más, me das pena. Me da pena que tú soledad te impulse a hacer algo que está equivocado. Espero que reflexiones lo que estás haciendo. Espero que te des cuenta que estás equivocada. Piénsalo. Aunque me gustaría decirte hasta nunca sólo te diré hasta pronto, porque sé que nos volveremos a ver las caras"

"Es lo que crees y lo respeto, pero yo pienso de forma diferente. Solamente espero que la próxima vez estes más calmada para que podamos hablar como corresponde... porque nos volveremos a ver... es inevitable" -señaló Bulma futura.

"Lamentablemente" -confirmó ella, dispuesta a abandonar la habitación. Pero antes de que lo hiciera un llamado de su otro yo la detuvo.

"Si puedes, déjame hablar con Vegeta. Él aún no sabe lo que está pasando y tengo que explícarselo"

Instantáneamente una sonrisa ansiosa de venganza nació en el alma de la más joven.

"Hácelo, yo encantada. Después me cuentas que reacción tendrá Vegeta cuando sepa toda la verdad... porque conociéndolo como lo conozco... y aún con la amnesia que tiene... será mucho peor que el enfrentamiento que tuviste conmigo recién..." -una perversa sonrisa se formó en su rostro sin poder evitarlo.

Las palabras de la joven se clavaron cual cuchillas en el corazón de la mayor, porque tenía razón. ¿Cómo reaccionaría Vegeta cuando supiera la verdad? Un escalofrío la recorrió entera con sólo pensarlo.

"Te deseo mucha suerte" -su tono irónico se acentuó más que nunca. "Porque la necesitarás..." -terminó diciendo con voz de ultratumba.

Mirai Bulma tragó saliva con cierto nerviosismo. A pesar de su clara intención de darse prisa caminó lentamente, su cuerpo se resistía a obedecerle a su mente. La confesión y el posible enfrentamiento que tendría con Vegeta le resultaría mucho más doloroso que el que recién había tenido con su gemela, pues su clon no significaba nada para ella, no era nadie más que una desconocida... pero con Vegeta era distinto... él era el hombre que amaba, el hombre por el que daría su vida... y cualquier palabra hiriente de él le haría cien veces más daño que cualquier insulto que pudiera darle su gemela. Pero a pesar de eso, su semblante recobró su decisión y su cuerpo volvió a obedecerle a su mente. Sus pasos volvieron a ponerse firmes y seguros, como siempre. Pasara lo que pasara, no dejaría que nada amilanara la fuerza con que debía encarar esto. Sin vacilar más, preparó su alma para hablar con Vegeta y soportar sus probables quejas y palabras hirientes, que además merecía completamente. Las aceptaría como la mujer que era, la mujer valiente que siempre había sido.

De esta forma, los destinos de ambas mujeres se cruzaron sin vuelta atrás. Nada ni nadie podría cambiar aquello. Cada una con la firme convicción de luchar por lo que creían. La vida les estaba poniendo a ambas una prueba muy díficil... una prueba que sólo con temple y decisión podrían superar... ¿pero tomarán las decisiones correctas? Sólo el tiempo lo dirá. La batalla más grande de todas apenas inicia... lo más difícil recién comienza.

Continuará.