Hola! espero que todos esten muy bien y hayan pasado un muy buen año nuevo ^^ Como siempre agradezco muchisimo todos sus reviews, a toda la gente que ha agregado este fic a favoritos y a todas las personas que se dan el tiempo de leerlo. espero que les guste este capitulo ;D

Capítulo 21: "Una difícil decisión"

Una vez más el tiempo pareció detenerse. Una invasión de emociones la atacó súbitamente, desencajándola completamente. ¿Cómo podría imaginar siquiera, que el tipo que tenía al frente era Gohan? ¿pero cómo era posible? Gohan estaba muerto. ¿Porque aparecía un fantasma en su vida? Realmente no sabía como reaccionar... ¿Sentir felicidad por verlo o sentir susto por ver a un fantasma que regresaba a su vida? Cuerpo y mente no podían ponerse de acuerdo. Sintió como su confusión la comenzaba a devorar, quitándole cualquier atisbo de claridad.

"No puede ser" -retrocedió un paso inconscientemente, como si el que estuviera viendo fuera realmente un fantasma.

Gohan percibió el susto en sus ojos, algo que ciertamente no quería darle por nada del mundo.

"Tranquila Videl no soy un fantasma" -le aclaró con una sonrisa.

Esa agradable sonrisa calmó prácticamente enseguida la inquieta sensación de temor en la doctora. Era una sonrisa cálida, amable y sincera, capaz de contagiar el mismo ánimo del dueño. Se sintió tranquila nuevamente, pero su confusión seguía sin disparse.

El moreno dio cuenta enseguida de lo que estaba sintiendo ella y no perdería tiempo: "Soy el Gohan del tiempo pasado" -le aclaró sin demora al notar claramente sus confundidos ojos.

La única respuesta de Videl fue una expansión desmedida de sus pupilas, agitando también sus azulados iris.

No había que ser un maestro en el arte de la percepción para darse cuenta de la sorpresa que había causado, así que no dudaría en tomar la palabra antes que ella:

"La verdad no sé cómo empezar Videl. Me había imaginado como sería antes este encuentro -sonrió nerviosamente - incluso me había imaginado las palabras que te diría, pero ahora que te tengo al frente... no sé que decir" -se sintió particularmente inútil. Las palabras que había ensayado para este crucial momento se desmoronaron cual castillo de arena azotado por las olas.

Videl no podía sacar sus ojos de la mirada del semisaiya, quien la veía con un brillo especial en sus ojos. Estaba alegre de verla, se le notaba en todo su semblante. Pero la desorientación de ambos era mucha como para poder hilvanar ideas concretas.

La chica retrocedió otro poco pero esta vez para mirarlo completamente. Observó cada detalle, cada línea, cada curva masculina de su cuerpo, su cabello, su piel, su altura, la forma de sus hombros, todo. Definitivamente era Gohan, aunque los años parecían no haber transcurrido por él. Sin embargo, era algo lógico pues él mismo ya le había aclarado que era Gohan del tiempo pasado. Pero sin duda alguna quien tenía al frente era Gohan.

La chica dio rienda suelta a sus sentimientos y se lanzó a sus brazos dándole un emocionante abrazo, conmovida hasta lo más íntimo de su ser.

Gohan se estremeció al hacer contacto con la chica, pues era igual que sentir a su novia del presente... una sensación singularmente pertubadora sintió.

La bella doctora sintió una sensación encantadora al aferrarse a él, tan sólo estar entre sus brazos, tan sólo sentir su corazón le disipó todas las dudas que estaba sintiendo... era Gohan, era indudable. Sólo él podría haberla hecho sentir así, tan tranquila... tan protegida... tan alucinada. Como si se tratara de un ser de otro planeta.

"Eres igual al Gohan que conocí yo -dijo soltando un poco su apretado abrazo para verlo directamente a su faz- El parecido es asombroso... al menos físicamente eres idéntico a él" -estaba completa absorta, su cuerpo parecía poseído por un ente llamado felicidad.

Sus miradas se fundieron la una con la otra, manteniendo férreas sus vistas en el otro. Ninguno cedió en la obsesión por clavar sus ojos en los del otro, hasta que Gohan llevó una mano a su nuca sintiéndose avergonzado.

La chica sonrió al comprobar que él estaba tan o más nervioso que ella.

"Increíble..." -atinó a decir sin encontrar las palabras precisas. "No puedo dejar de mirarte... eres igual a él" -se restregó los ojos para intentar despertar. Estaba empezando a sospechar seriamente que todo se trataba de un sueño.

Al terminar de fregar sus ojos fijó su mirada nuevamente en el chico... él seguía allí. Pero todavía no estaba completamente convencida de que fuera real.

"Gohan, dame un pellizco" -le solicitó.

"No, como crees que te voy a pellizcar" -rió con la extraña petición.

"Dále, no te preocupes sino es nada malo" -sonrió ella disfrutando su timidez.

Acto seguido el hijo de Goku siguió la orden y le pellizco un brazo con mucha suavidad para no hacerle daño.

"Más fuerte, no siento nada" -exigió ella.

Pero mejor no hubiera pedido nada porque el dolor de su brazo se multiplicó bastante.

"¡Ay!" -gritó sintiendo el intenso dolor del pellizco. Acto seguido se empezó a sobar su extremidad.

"¡Perdón!" -sonrió él avergonzado, a veces costaba mucho controlar la propia fuerza.

La mirada de Videl ganó viveza del todo. La vida misma se apoderó de sus ojos, que brillaban de una forma impresionante.

"¡Es increíble! ¡De verdad no estoy soñando!"

Una dicha enorme invadió su corazón y se volvió a aferrar a él en un profundo abrazo lleno de sentimientos.

"Tengo tantas cosas que preguntarte, tanto de que hablar" -le dijo tras separarse de él esbozando una enorme sonrisa- "Sé que no eres el Gohan que conocí yo, pero en el fondo sigues siendo la misma persona. Quiero saber tantas cosas de ti, pero tantas, te juro que necesito hablar contigo"

Gohan disfrutó su felicidad a fondo. El destello de sus ojos era precioso. La felicidad inundaba sus azulados iris de una forma en que su mirada resultaba realmente adictiva.

...

Bulma del presente por fin se devolvía a la clínica después de hablar con Vegeta. Un mal sabor de boca le dejó su encuentro con él, dejándola estática en ése mismo lugar un tiempo indefinible. "La amo", fue la palabra que se enterraba una y otra vez malhiriendo más y más su dañado corazón. La amaba, amaba a esa... no quiso decir la palabra que vino a su mente. El rencor que estaba sintiendo hacia su clon era indescriptible, ¿cómo podría intentar calmar la furia que estaba sintiendo hacia ella si le estaba quitando al hombre que amaba? Cerró su puño con fuerza, maldiciendo y preguntándose por qué le tenía que pasar eso justo a ella. ¿Se lo merecía acaso? ¿Era una mala persona como para que la vida la maltratara de esta forma? ¿Por qué la dañaba de esta manera? ¿Por qué? ... Nadie le explicaría la razón pues la vida jamás daba explicaciones... la única certeza que tenía es que debía seguir adelante fuera como fuera.

Cruzó la calle hacia el hospital sin siquiera poner atención. Sus pensamientos se habían apoderado de toda la concentración que podría poner en su alrededor. De suerte no la habían atropellado pues el flujo vehicular nocturno era muy escaso y en ese momento la calle estaba vacía.

Pero algo la devolvió al mundo real, frunciendo el ceño al ver a dos figuras apenas distinguibles un poco más alla. Al acercarse comprobó que su vista no le había fallado en su primera suposición, el hombre que veía era Gohan. ¿Pero quién era la figura femenina que lo acompañaba? Por inercia, caminó más rápido para saciar su creciente curiosidad, hasta que la cercanía le dejó comprobar de quien se trataba.

"Videl" -pronunció su nombre completamente sorprendida.

Al escuchar la voz que musitó su nombre, la chica volteó para ver de quien se trataba, abriendo sus ojos sin poder creer lo que estaban viendo.

Sin duda era Bulma, aunque más joven. No tuvo que pensar más de unos cuantos segundos dándose cuenta de que, tal como Gohan, ella debía ser la Bulma del pasado. Una sonrisa nació instantáneamente en ella.

"¡Otra Bulma!" -exclamó animada y con ojos más felices que un borracho ante una botella llena de ron.

"Hola" -saludó la aludida sin disimular su desgano.

"¡Hola Bulma!" -saludó Gohan igual de animado que Videl.

El chico se veía muy feliz... "tal vez más de lo necesario", pensó la mayor enseguida.

Bulma miró a Videl con cierta suspicacia. ¿Acaso esta chica también intentaría robarle a Gohan a su verdadera dueña? No lo sabía, ni tampoco podría juzgarla por lo que hizo Mirai Bulma, pero un cierto resquemor sintió al verla tan animada junto a Gohan. Si Mirai Videl realmente se lo propusiera, quizás pondría a Gohan en la misma situación que tuvo que vivir Vegeta.

Sin querer hablar más para no decir algo desagradable decidió partir y buscar a su hijo.

"Perdona Videl, pero estoy muy cansada" -dijo con tono hastiado. "No tengo ganas de hablar, tal vez otro día" -prosiguió su camino sin decir nada más.

La chica de azabaches cabellos no se molestó a pesar del desaire; en vez de molestarse la miró con curiosidad.

"¿Qué le pasa?" -atinó a preguntarle dirigiendo su preciosa mirada a Gohan.

"Ni idea" -se rascó la cabeza formulándose la misma pregunta.

Fue en ese preciso momento que una idea explotó en la mente de Videl. La conversación que tuvo con Mirai Bulma sobre lo correcto y lo incorrecto reflotó inmediatamente en su mente. Así que esa Bulma era la verdadera esposa de Vegeta... increíble... el enredo de sentimientos debía ser una cosa indescriptible.

Reflexionando aquello otra idea vinó a atacarla... si Vegeta tenía esposa en el tiempo presente... entonces Gohan...

"¿La Videl del pasado es tu novia verdad?" -preguntó ella enseguida para confirmar su sospecha.

"Sí, somos novios" -confirmó mientras sus mejillas volvieron a tomar color. Aún le costaba acostumbrarse a la palabra 'novios'.

Mirai Videl enmudeció. Ahora si que podía entender perfectamente a Mirai Bulma. Ahora la comprendió de una forma increíble. Allí estaba Gohan también, justo frente a ella, provocándole una tremenda emoción imposible de explicar. Una idea se clavó en su mente casi instantáneamente... ¿Acaso lucharía por él también? Ella le había dado el consejo a Mirai Bulma de luchar por Vegeta, porque valía la pena luchar por amor... ¿pero lucharía ella también por Gohan? ¿Acaso seguiría su propio consejo?

Tragó saliva inevitablemente. Gohan estaba allí, pero se notaba más tímido y más ingenuo que su contraparte del futuro... pero a pesar de que no era el mismo Gohan que ella había conocido la química que sentía hacia él era exactamente igual. Era como si su mismísimo cuerpo le exigiera estar con él.

Agitó su cabeza para no pensar más. Era demasiado pronto como para sacar conclusiones de lo que debía o no debía hacer. Lo mejor no era pensar en ello todavía, sino disfrutar la maravillosa oportunidad de conocerlo a fondo. La segunda oportunidad que le ofrecía la vida tenía que tomarla sí o sí... más adelante podría cuestionarse sus dudas morales y éticas, pero por ahora lo más importante era conocerlo a cabalidad.

Ambos podrían haber estado abrazados por una eternidad pues era lo que deseaban sus corazones pero lluvia comenzó a caer, obligándolos a salirse de su encantadora ensoñación.

"Ven, te llevaré a mi casa y a mi cuarto. Te quiero dar algo muy íntimo que tengo"

Tras unos cuantos segundos se dio cuenta de las palabras que había usado, sintiendo como sus mejillas tomaban el color de los tomates. Cualquier amante de los dobles sentidos podría haber visto segundas intenciones . Y es que eso había sonado un tanto insinuante, sintiéndose avergonzada hasta la médula. No había sido esa su intención pero sus palabras podían tomarse claramente en doble sentido. Se llenó de vergüenza.

Gohan iba a decir algo pero Videl lo cortó de inmediato.

"¡No es lo que piensas!" -comenzó a negar con sus manos completamente nerviosa. Su cara estaba rojísima.

Gohan la miró confundido.

"¿Pensar qué?" -sonrió él sin entender su divertida reacción.

Videl lo miró extrañada pero suspiró aliviada, era una suerte que él no tuviera el doble sentido a flor de piel.

"Ehhhh, no nada, no te preocupes" -sonrió ella disfrutando de su propio alivio.

"Bueno. Por cierto claro que me encantaría ir a tu casa, pero antes pasaré a decirle a mi padre y al señor Piccoro para que no se preocupen, ¿te parece?"

"Sí, claro" -volvió a sonreír por lo atento que demostraba ser.

...

Aprovechando que los niños se alejaron para jugar entre ellos, el namek le indicó con un gesto a Goku que lo siguiera al pasillo que iba en dirección contraria. El saiya siguió su indicación curioso con lo que Piccoro quería decirle. Tras otear el lugar y ver que no había nadie cerca, el namek afirmó su espalda en el muro mientras su mirada se clavaba por la ventana que daba hacia el parque. Cruzó sus brazos y se dispuso a hablar. El saiya clavó también su animada mirada hacia la plaza.

"Goku te voy a decir algo muy importante, pero quiero que mantengas el secreto. Esto no debes decírselo a nadie" -le advirtió con la más absoluta seriedad.

"Sí Piccoro, ¡yo soy tumba!" -exclamó emocionado por lo del secreto.

"A las tumbas las pueden profanar..." -profirió el namek dudoso.

"A mí no porque estoy reforzado con cemento y acero extra duro, así que cuenta nomás que no me profanaran jeje"

El namek lo miró con cuidado sintiéndose conforme con su respuesta.

"La Bulma de este tiempo se volvió a enamorar de Vegeta" -le dijo sin anestesia.

El '¿qué?' que se escuchó fue tan fuerte que prácticamente lo oyó media ciudad.

"¡Callate imbécil!" -le regañó Piccoro tapando la boca del saiya con su mano. "Te dije que era un secreto, tonto del culo" -apretó aún más su verde mano en la boca del saiya.

"kjdajd jdhdj jsyety"

"¿Qué dijiste?"

"dpjdljksm dlsiejs jkjskjj" -acto seguido Goku le gesticuló a su amigo que sacara su namekiana mano de su boca.

"Ah, sí claro" -tosió el namek dándose cuenta de su error. Las mejillas del namek tomaron un poco de color ya que no solía cometer errores y menos uno tan evidente.

"Ahora sí puedo hablar" -dijo Goku dichoso.

El namek cruzó sus brazos para volver a lo suyo.

"¿Y qué piensas?" -le preguntó al saiya mas poderoso.

"¿Es en serio? ¿De verdad Bulma futura se enamoró de Vegeta nuevamente?" -preguntó Goku con los ojos bien abiertos sin poder dar crédito a lo que había escuchado.

"Sí, ella y la Bulma de nuestro tiempo tuvieron una discusión fuerte. Gracias a mi oído hiperdesarrollado escuche todo lo que hablaron en el cuarto"

Goku abrió sus ojos como platos. No cabía duda de lo grave de la situación si hasta él era capaz de darse cuenta de las complicadas circunstancias. Por extraño que pareciera, el saiya permaneció en silencio meditando.

"¿Qué harías si apareciera otra Milk en tú vida y ella luchara por ti?" -preguntó el namek unos segundos después con una mueca de curiosidad en su rostro.

La pregunta dejó a Goku con el ceño fruncido, no entendiendo del todo.

"¿A qué te refieres exactamente Piccoro?"

"Imagina que Milk de este tiempo está viva y si te viera acá se enamora de ti... ¿qué harías?"

Goku llevó una mano a su barbilla totalmente pensativo. La seriedad en su cara la habría disfrutado cualquier chica amante de los hombres serios.

"Es complicada la pregunta" -se rascó la cabeza bajando su mirada.

"Te la pongo de otra manera... ¿a quién apoyas, a Bulma a o a Mirai Bulma?"

Goku cruzó sus brazos y bajó su mirada nuevamente; tras unos cuantos segundos volvió a alzar su vista.

"Uf, vaya es muy complicado. No quisiera estar en las botas de Vegeta"

"El amor es muy complicado por lo visto, menos mal que yo no me enamoro" -sonrió aliviado el namek. No conocer nunca el amor de pareja era lo mejor que le podía pasar.

"Oh vamos Piccoro el amor es muy lindo, aunque sea complicado -le explicó Goku dándole un palmadita en la espalda - además si quieres una pareja cuando volvamos a nuestra época le pedimos a Shenlong que te haga una namekiana" -bromeó divertido con la idea.

"No gracias, prefiero que sigamos siendo amigos" -le advirtió con su mirada.

El ambiente distendido cedió a la seriedad nuevamente. Goku, pensativo, volvió a poner una mano en su mentón.

"¿Crees que nosotros debamos intervenir y hacer algo Piccoro?" -preguntó él, preocupado por ambas.

"¿Intervenir dices?" -su tono sonó claramante alarmado. "Eso es asunto de ellas. Además prefiero pelear con diez Majin Buus antes que intervenir en algo así"

"Es que no quiero que ninguna de las dos sufra, las dos tienen derecho a ser felices" -explicó Goku su postura.

"Estoy de acuerdo pero en este caso, quieras o no, una de las dos perderá" -sentenció Piccoro sin vacilar.

Goku siguió reflexionando tras las últimas palabras de su amigo namek, hasta que una brillantísima idea azotó su mente, había encontrado la solución para este gran problema.

"¡Pero pueden hacer un trío! ¡He escuchado que se pasa muy bien en esas cosas!" -señaló muy alegre, pues algo bueno había escuchado sobre los tríos aunque no tenía ni idea de que se trataba realmente, sólo que involucraba a tres personas... ¡Y precisamente Bulma, Vegeta y Mirai Bulma eran tres personas!

El namek lo miró igual como quien mira a un loco.

"¿Sabes lo que es hacer un trío?" -preguntó el hombre verde sabiendo que de Goku se podía esperar cualquier cosa.

"¿Pues tiene que ver con comida no? ¡Con comida todo se arregla!" -exclamó realmente animado.

"Me lo supuse -soltó el namek golpeando su frente con frustración- Si eres tan estúpido como para haber pensado que matrimonio significa comida me imagino que para ti un trío significa una comilona o algo así"

"¿Pues sino es comida, entonces qué es hacer un trío?" -preguntó el saiya con mucha curiosidad.

El namek le iba a responder de una manera certera, pero sintió como si el mismo demonio se le hubiera metido en el cuerpo... "Echénme agua bendita" pidió mentalmente para no cometer su idea. Pero era una idea tan brillante que no podría desecharla por maligna que fuera. Precisamente una leve sonrisa malévola apareció en su rostro, haciendo recordar al antiguo Piccoro Daimaoh.

"Soy un namek así que no sé muy bien que es un trío, pero si quieres saberlo pregúntale a varias mujeres si quieren hacer un trío contigo... entonces tendrás tú respuesta"

"¡Vale! -exclamó el saiya alegre con la ayuda namekiana - Gracias Piccoro, les preguntaré ahora mismo, ¡eres un gran amigo!"

"Lo sé" -haciendo un esfuerzo supremo logró reprimir una carcajada. Sonrió en sus adentros al imaginar la reacción que tendrían las chicas con el ingenuo saiya.

Así, sin perder más tiempo Goku iniciaría su divertida misión de preguntarle a algunas chicas si querían hacer un trío con él... sin imaginarse lo que le deparaba el cruel futuro.

...

Tras ver a su madre partir hacia la Capsule Corp. Mirai Trunks se adentró en el salón de descanso de la clínica. Su preocupación no se desharía así como así, aunque por suerte quedó más tranquilo al ver el renaciente ánimo de su madre. Sin embargo muchas dudas asaltaban su mente. ¿Cómo había sido el encuentro entre ambas Bulmas? ¿Qué es lo que había pasado realmente? Su madre tenía algunos rastros de una pelea reciente, aunque conociendo el cáracter de ambas no resultaba extraño que hubieran peleado.

Muchas cavilaciones promovió su mente, sabiendo a la perfección que una situación sumamente complicada acontecía con la llegada de Bulma del presente.

Justo en ese preciso momento la susodicha entró a la sala para buscar a su pequeño hijo Trunks. Ambas miradas se encontraron enseguida. Mirai Trunks dudó en si llamarla madre o llamarla por su nombre, aunque no tuvo que pensar más de un par de segundos.

"Mamá, me puedes decir que pasó con mi verdadera madre" -le pidió con mirada preocupada.

Una pausa de unos cuantos segundos se produjo.

"Creo que eso no es algo que tenga que decirte yo, es algo que le corresponde a ella contarte" -le contestó ella aunque no completamente convencida.

"Entiendo" -no se conformó con su respuesta, pero tenía razón. "¿Te traigo un café o algo mamá?" -le ofreció con una amable sonrisa.

"Sí puedes traéme un cigarro, mataría por uno"

"Mamá fumar hace daño" -le recordó el joven.

"De algo hay que morirse así que no te preocupes, además fumo de vez en cuando y ahora realmente necesito uno" -le explicó.

"Está bien, esperame aquí vuelvo enseguida"

Tras no más de un minuto el chico volvió con un cigarrillo.

"Gracias por avisarme de que mi madre podría estar mal" -le agradeció Mirai Trunks, mientras le pasaba su pedido.

"No fue nada" -tomó el cigarrillo y lo dejo en la mesita de espera, la cual contenía muchas revistas para los que quisieran matar el tiempo de espera leyendo. "Después de todo aunque no seas exactamente mi hijo, en el fondo lo sigues siendo" -le sonrió sinceramente. Acto seguido, sacó un encendedor, tomó el cigarro y caminó hacia las afueras para fumar al aire libre, pues aunque no podía ver ningún cartel que dijera que no se podía fumar, resultaba algo obvio que en una clínica estaba prohibido hacerlo.

Mirai Trunks la siguió hasta la entrada trasera, quedando ambos en el exterior bajo la cornisa que los protegía de la lluvía que caía. Bulma prendió su cigarrillo y lo llevó enseguida a sus labios dando una rápida bocanada de humo, demostrando algo de ansiedad.

El joven posó sus manos en los hombros de Bulma mirando directamente su faz. El rostro de su segunda madre tenía algunos pequeños arañazos también, pero lo realmente inquietante era lo triste que lucía su rostro.

"¿Estás bien madre?"

La susodicha dio un lastimero suspiro.

"No; no estoy nada bien" -le dijo sin querer ocultar su dolor a su hijo.

"Entiendo; ¿puedo hacer algo para ayudarte?" -le ofreció solícito.

Bulma soltó un hondo suspiro.

"Nadie podría... pero agradezco mucho tu ofrecimiento"

"No es nada. No sé que habrá pasado entre Vegeta y mi verdadera madre, pero sólo te pido que no la culpes... ella no es una mala mujer ni tampoco querría hacerte daño" -le explicó.

Bulma aspiró su cigarro haciendo que la punta de éste ardiera, resaltando en la oscuridad. Luego exhaló el humo a traves de su nariz antes de volver a hablar.

"Mira, jamás querría ponerte en contra de tú propia madre pues es algo que nunca haría pero sí creo que tienes el derecho de saber lo que está pasando. ¿Sabes lo que quiere hacer? Pretende robarme a mi esposo" -apoyó una mano en su dolido corazón.

Mirai Trunks se quedó estático.

"¿Encuentras que eso está bien? ¿Qué eso es correcto? ¿Qué el fin justifica los medios?" -le preguntó con verdadero dolor.

El joven dio un lastimero suspiro.

"Lamento que esto se haya dado así, ojalá nunca hubiera ocurrido nada mamá. Pero uno no puede controlar sus sentimientos como si manejara un carro. Uno no puede elegir de quien se enamora ni apagar los sentimientos como quien apaga la luz. Tal vez no te guste lo que te diga, pero ella es mi madre y también merece ser feliz después de tanto dolor. Bien o mal, sólo te puedo decir que yo no soy quien para juzgarla"

El silencio fue pasmoso.

"Entiendo tu posición, es lo más lógico si eres su hijo" -le dijo finalmente, aceptando su opinión sin reparos.

"Gracias por entenderme. Pero aunque ella sea mi verdadera madre, tú también lo eres. También me preocupa lo que pase contigo... pero perdóname por no poder ayudarte más"

Bulma sonrió con la ternura del muchacho.

"No te preocupes, te entiendo a la perfección. Esto es algo entre nosotras. Tú no tienes porque involucrarte ni tomar una postura hacia mí. No tienes que pedirme disculpas, créeme que te comprendo muy bien" -le acarició su pelo revolviéndoselo. "Aunque ahora que lo mencionas si puedes ayudarme en algo... -sus mejillas se sonrojaron un poco- es que hice pedazos una cama aquí en este hospital y no traje dinero para pagarla"

"Jeje, mejor ni pregunto porque la hiciste pedazos -sonrió divertido- pero no te preocupes, yo tengo dinero así que yo la cancelaré, no te preocupes" -le guiñó un ojo con complicidad.

"Gracias"

Mirai Trunks le dedicó una linda sonrisa y dejándose llevar por lo que sentía le dio un emocionante abrazo. Tras intercambiar miradas, se animó a hacerle una pregunta que lo estaba inquietando: "¿Madre y tú que hubieras hecho en lugar de mi mamá?"

"No habría hecho lo mismo" -afirmó tajante inmediatamente.

Trunks caminó unos pasos hacia delante, quedando de espalda a ella.

"Mamá cuando tú pediste que te trajera a este tiempo es porque tenías un mal presentimiento, ¿verdad?" -alzó su mirada hacia el oscuro y lluvioso cielo.

"Sí" -afirmó ella sin querer recordar eso.

El joven de la espada se volteó para verla directamente a su faz.

"Y esa mala sensación la tenías porque creías que podría pasar algo entre mi verdadera madre y Vegeta... estoy seguro"

Bulma no lo negó.

"Y si sentías eso en el tiempo presente es porque te conoces a ti misma... es porque sabes que también habrías sentido lo mismo que mi madre"

La mujer de cabello turquesa quedó para adentro. Desvió su mirada hacia otro lugar pensando en lo que le dijo el muchacho. Ella conocía bien sus propios sentimientos... por eso mismo en el tiempo presente tenía una mala espina cruzada en su garganta. Ambas poseían la misma forma de sentir... por eso sabía que para su gemela ver a Vegeta nuevamente sería reenamorarse de él. Quien mejor que una misma para conocer sus propios sentimientos... después de todo, a pesar de pertenecer a tiempos diferentes ambas seguían siendo la misma persona y teniendo la misma forma de sentir y amar.

Tal vez su hijo del futuro tuviera razón... pero nunca lo sabría realmente. La joven científica no quiso negar la afirmación de su hijo del futuro... pero tampoco lo confirmaría.

Justo en ese momento el pequeño Trunks apareció junto a su siempre fiel amigo Goten, interrumpiéndolos.

"¡Hola!" -saludaron ambos niños al unísono.

Los mayores respondieron también, apartando de sus mentes lo que estaban hablando. El pequeño Trunks ni siquiera espero para quitarle lo que le quedaba de cigarro a su madre.

Lo tiró al suelo y lo pisotéo como a un insecto. Bulma ni siquiera alcanzó a formular una protesta cuando su pequeño hijo le habló:

"Mamá, no quiero que fumes esta mierda dañina. Deberías darme el ejemplo y no fumar nunca, ¿o quieres que más adelante fume como tú y me cague mis pulmones?" -le cuestionó su hijo con una personalidad avasalladora que sin duda había heredado tanto de Vegeta como de ella.

"Todos tenemos algún vicio, hijo" -se intentó justificar sorprendida con su audacia.

"Este vicio es muy dañino -le volvió a recalcar- pero bueno si quieres que yo también fume cuando grande pues síguele"

"Está bien está bien" -sonrió derrotada. No había nada que protestar ante la firmeza del pequeño.

Trunks sonrió orgulloso. No era fácil que un adulto le hiciera caso a un niño. Tras su breve momento de ego, formuló la importante petición que tenía en mente:

"Mamá, ¿ya puedo ver a mi papá?"

"No todavía... tú padre está muy confundido. Tengo que explicarte algo hijo"

"¿Qué tiene amnesia verdad? Ya me lo dijo el señor Goku. Por eso mismo tengo que verlo, estoy seguro que cuando me vea me recordará"

"No Trunks, yo recién lo vi y necesita estar un tiempo solo. Mañana lo verás, créeme es lo mejor tanto para él como para ti" -no fue una orden, sino un consejo.

"De acuerdo mamá" -soltó él desilusionado. "Pero mañana lo veré sea como sea" -exclamó toalmente decidido.

"Sí, y yo te acompañaré amigo. Yo también quiero ver al tío Vegeta"

"¡Goten! Ya te he dicho que no le digas tío. ¿No te acuerdas que te hizo la ultima vez que le dijiste tío?"

"Ay si, ni me lo recuerdes Trunks" -se sobó la cabeza recordando el chichón que se había ganado.

Bulma esbozó una divertida sonrisa destacando en medio de sus cavilaciones. El ánimo de ambos niños era muy contagioso.

"Bueno mamá ya quiero irme a la Capsule Corp. No me gustan los hospitales ni el olor a remedios y todas esas cosas raras que hay acá" -le pidió el niño de pelos lilas.

"No me quedare en la Capsule Corp." -refutó Bulma al instante.

"¿Por qué no?" -preguntó Mirai Trunks, adelántandose a su pequeño clon.

"Tú ya sabes la razón" -explicó sin ahondar más.

"Pero mamá tú eres bienvenida allá, tú sabes que me encantaría tenerte en mi casa" -le recalcó el mayor con tono animoso.

"Oye te recuerdo que ella es mi mamá y no la tuya" -le mencionó su pequeña copia con celos al ver que él también le decía mamá.

Bulma rió con los celos del pequeño. Sabía defender lo que era suyo. Era encantador cómo a pesar de su tristeza el pequeño Trunks fuera su gran alegría en medio del dolor. De hecho gracias a él y a Mirai Trunks ya se estaba sintiendo mejor.

"Sí gemelo no te preocupes que no te quitaré a tu madre" -le explicó su álter ego mayor muy divertido.

"Me parece bien" -señaló conforme, para luego añadir: "¡Mamá pues yo si quiero ir a la Capsule Corp! Además quiero conocer a mi mamá de este tiempo" -mencionó muy animado. Conocer a otra mamá debía ser muy emocionante.

Bulma chistó disgustada por lo irónica que era la vida. El pequeño se moría de ganas de conocer a su madre del futuro sin saber que ella misma trataba de quitarle a su padre. Sin embargo, no le diría nada sobre aquello pues Trunks era aún pequeño como para envenenarse con tóxicas riñas de adultos.

Tras las divertidas súplicas de Trunks y Goten, Bulma finalmente accedió en ir a Capsule Corp, aunque ése no fuera su verdadero deseo. Mirai Trunks fue por su señora Nenis y su hijita que también estaban en la clínica. Bulma quedó encantada con la esposa de Trunks y la pequeña nietecita recién nacida que tenía en este tiempo. Así todos partieron hacia Capsule Corp a excepción de Piccoro que prefirió quedarse meditanto en otro sitio sin compañía. También les indicó que Gohan y Videl conversaban y que Goku había comenzado una pequeña misión masoquista y que no se preocuparan por él. Aceptando su consejo, los demás se dirigieron a la famosa corporación Cápsula.

Al llegar al hogar-corporación notaron el gran parecido con la del presente. La casa seguía siendo enorme pero conservando la misma atmósfera encantadora.

Trunks niño se veía muy ansioso por conocer a su otra madre. Bulma formó una mueca de molestia en su cara, pero no iba a prohibirle su deseo al pequeño.

"Si esta durmiendo no la molestes" -le aconsejó Bulma a su hijo.

"Sí mamá, sólo vere si está despierta o no" -le explicó él.

Todos a excepción del pequeño Trunks partieron a la cocina a servirse un refrigerio antes de dormir.

El niño de pelos violetas le pidió a Goten que lo esperara en la cocina, y siguiendo el ki de Mirai Bulma, caminó presuroso para conocer a su madre del futuro, quien yacía recostada en su cama por encima de las frazadas, aún sin dormirse.

La puerta estaba abierta y cuando vió al niño asomarse una gran mueca de sorpresa apareció en la científica. No había sentido a nadie llegar, probablemente debido a que los visitantes no quisieron hacer ruido suponiéndola dormida o a su concentración total en sus propios pensamientos.

"¡Hola! -saludó sin esperar- Así que tú eres mi mamá del futuro" -musitó sorprendido. Nunca pensó que pudiera conocer a otra madre.

Mirai Bulma quedó atónita. La visita del niño la tomó totalmente por sorpresa. Nunca se habría imaginado que su clon lo traería a él también. Daba por seguro que solamente ella había viajado.

Su presencia la aturdió por un largo momento, hasta que finalmente sus labios formaron una linda sonrisa. El pequeño era idéntico a su hijo. Era como si Mirai Trunks hubiera vuelto a la infancia. Muchos recuerdos de la época en que su hijo era tan sólo un niño llegaron a su mente. Era revivir el pasado de una manera vívida y emocionante. También resultaba curioso que siendo la mayor y sacándole tantos años de ventaja, fuera ella la que se sintiera realmente nerviosa con verlo.

"¡Hola!" -saludó a su vez también, sin haber imaginado nunca que conocería al pequeño.

"Así que así lucirá mi mamá con más edad... guau, pues se verá muy bien" -la halagó con la pureza de un niño, esbozando una hermosa sonrisa.

Un escueto 'gracias' fueron sus únicas palabras, pues todo lo demás que quisiera decirle se había atorado en su garganta. La sorpresa había sido muy grande. Logrando salir finalmente de ella le sonrió gentilmente, acercándose para agacharse y darle un abrazo.

Trunks, con la curiosidad propia de un niño de su edad, observó con cuidado el cuarto de la mujer. Luego cruzó sus brazos con mirada ensimismada.

"Sé que mi padre en este tiempo murió... lo lamentó mucho" -musitó él con ojitos tristes. Si su padre hubiera muerto en su tiempo se hubiera sentido horrible. Al pensar en aquello, el Trunks mayor llegó a su mente. El tuvo que vivir y criarse sólo con ella.

Mirai Bulma guardó silencio. El pequeño ya estaba al tanto de la situación en este tiempo, pero para ella era un tema aún complicado de hablar, más aún con un niño.

"Tal vez sería bueno que hablara con mi clon, me gustaría saber como fue para él criarse sin padre. Sería una buena conversación" -mencionó él más para sí mismo que para ella.

La científica quedó impresionada con la viveza del pequeño. A pesar de su corta edad era muy vivaz y mordaz a la vez. Sin duda alguna que Vegeta había logrado una gran influencia en él. Sus brazos cruzados, cejo fruncido y ojos intensos eran un calco exacto de Vegeta.

"Bueno sólo vine por un momento para conocerte, espero que mañana podamos hablar. El Trunks viejo le dice a MI madre mamá también, así que yo creo que también puedo llamarte mamá ¿verdad?. No sería justo que él llame a MI madre mamá y yo no pueda llamarte mamá a ti" -se quejó él.

"Sí claro" -le afirmó divertida mientras acariciaba su cabello con ternura maternal.

"Bueno mamá, ¿te puedo decir mamá verdad?" -preguntó él dudándolo. Tal vez a ella no le pareciera que le dijera de esa forma.

"Por supuesto" -sonrió sinceramente. El pequeño era una copia exacta de su hijo. Era como si su Trunks hubiera vuelto a ser un chico de nueve años.

"Pero antes de dormir te presentaré a Goten también, seguro que te caerá muy bien"

"¿Goten?" -preguntó ella al escuchar ese nombre.

"Sí, es el hijo menor Goku. Es como mi hermano" -sus ojos brillaban al mencionarlo.

La boca de la mujer formó una 'o' debido a la sorpresa. Ya estaba al tanto del segundo hijo de su gran amigo, pero jamás se habría imaginado que podría conocerlo.

"Te lo presentaré ahora mismo" -mencionó muy animado. "No es muy listo jeje, pero es un gran amigo" -le explicó sintiendo orgullo de ser amigo de él. "¡Goten!" -lo llamó con un grito.

Tras unos cuantos segundos el niño apareció en la habitación también.

"¡Dime Trunks!" -saludó la miniatura de Goku, quien entró por la puerta al grito de su amigo.

"Mira quiero presentarte a mi mamá del futuro" -le dijo indicándosela.

"¡Hola señora Bulma!" -la saludó enseguida con gran entusiasmo.

No es necesario decir la enorme sorpresa que se llevó la científica al ver el increíble parecido con su padre, ¡si eran idénticos!

"¡Hola! Es un gusto, pero no me digas señora que me haces sentir vieja jeje. Llámame Bulma o tía Bulma, como prefieras" -le guiñó un ojo con una sonrisa.

"Gracias tía Bulma"

"¡Trunks!" -se sintió la voz de la Bulma más joven llamando a su hijo.

"Mamá tengo que irme que mi madre nos dijo que nos acostemos ahora mismo. Mañana iré a ver a mi padre, sera enojón y todo pero ya me muero de ganas por verlo" -señaló él con emocionante ansiedad. "Bueno fue un gusto conocerte, ahora nos iremos a dormir para levantarnos temprano y hacer maldades con Goten también" -sonrió divertido al pensar en ello. "Nos vemos mañana" -se despidió y cerró la puerta.

Mirai Bulma se despidió de los pequeños, quedando su mirada petrificada viendo hacia la puerta por donde habían salido. Había sido tan irreal que parecía abiertamente un sueño. El chico se veía tan feliz y tan ilusionado con ver a su padre que removió todas sus entrañas. Algo cambió definitivamente en ella al ver al pequeño.

Se sentó en su cama para pensar. De haber sido sólo un asunto personal hubiera desistido de su cruzada por Vegeta, pero el saber de su embarazo la había incentivado a tomar la decisión de luchar por él. Su hijo no tenía porque pagar por el error que había cometido ella... ¿pero acaso el pequeño Trunks sí debía pagar su error? ¿Él si debía quedarse sin padre?

"Me enamoré de la persona equivocada" -musitó con un dolor capaz de destrozar almas. Hasta el mismo aliento se le escapó debido al sufrimiento que estaba sintiendo.

El encuentro con el pequeño devoró cualquier intención de continuar con su cruzada. ¿Cómo podría ser capaz de quitarle su padre a él? No se merecía por nada del mundo ese sufrimiento... ¿pero el pequeño bebé que venía en camino sí merecía quedarse sin padre? ¿Él sí tenía que pagar por su error?

Las dudas carcomían su conciencia. Era todo pero tan complicado. Por un lado la felicidad del pequeño Trunks estaba en juego, pero por otro la felicidad de su bebé también lo estaba. ¿Qué hacer? ¿Qué hacer con algo así de complicado y doloroso? ¿Dejaría a su hijo sin padre en beneficio de Trunks? ¿Eso sería lo correcto? ¿Que sería lo correcto realmente? ... En el fondo, las dos cosas estaban bien... tanto seguir su batalla para darle un padre a su bebé, como abandonar su lucha en beneficio de Trunks. Nadie podría criticarla por querer hacer feliz a su hijo y darle su derecho irrenunciable de tener un padre... Pero si ambas cosas son correctas, ¿qué debía hacer?

Bajó su mirada cerrando sus párpados con dolor. Sus latidos seguían al mismo ritmo aunque el más profundo de los dolores podía sentir en su corazón. Cada latido era como un cruel latigazo directo a su pecho. La respuesta vino como una daga atravesando su cerebro... si las dos decisiones eran correctas... tendría que elegir la opción más correcta de las dos.

El dolor más grande que haya sentido en toda su vida sintió en su corazón.

"Perdóname hijo, de verdad perdóname" -le pidió disculpas a su retoño mientras profusas lágrimas caían por sus mejillas, posando ambas manos en su vientre.

Tantas lágrimas, tanto dolor... le desgarraban el alma entera. Su bebé merecía un padre, pero no podría dárselo por hacer lo más apropiado... para hacer lo más correcto tendría que renunciar a lo que más quería sin vuelta atrás.

Un sufrido suspiro exhaló su cuerpo. Tras un largo momento sintiendo como sus pensamientos devoraban su mente, se levantó de la cama y a paso lento se dirigió a abrir su puerta nuevamente. No tenía más opción que criar a su hijo sola una vez más, tal como lo hizo con el pequeño Mirai Trunks.

"Tal vez más adelante le pueda presentar a su padre, cuando tenga la conciencia necesaria para entender lo que pasó. Pero no le quitaré a su padre a un niño de nueve años que lo necesita más que nunca" -sus ojos se humedecieron con sumo dolor.

...

Bulma del presente y Mirai Trunks fueron a dejar personalmente a los niños a la habitación que les tocaría a los pequeños. Bulma ya conocía bien lo inquietos que podían ser, así que se aseguraría de dejarlos acostados. A pesar de ser guerreros muy poderosos seguían siendo sólo unos niños y necesitaban descansar y seguir una buena disciplina.

"Que pasen buenas noches" -se despidieron Bulma y Mirai Trunks de los chicos.

"Buenas noches, que descansen" -contestaron los dos al unísono como si se hubiesen puesto de acuerdo.

Acto seguido ambos pusieron su mejor carita de angelitos inocentes con ojitos sumamente brillantes y radiantes de inocencia, muy similares a los del gato con botas en Shrek.

Los mayores sonríeron, quien los vería así se sorprendería, porque parecía que no matarían ni una mosca.

Tras el cierre de la puerta ambos pequeños disfrutaron de la oscuridad que se hizo como si fuera una bendición.

"Bien Goten, cúbreme y vigila que nadie venga. Iré a buscar a mi padre" -le cuchicheó.

"Pero no es justo Trunks, yo también quiero ir" -protestó usando el mismo tono.

"Preferiría que te quedarás acá por si acaso, pero bueno que más da. Si nos descubren que nos castiguen a los dos jeje"

Así ambos niños abrieron la ventana y partieron igual que silentes ninjas a través de la lluvia.

...

Mirai Trunks y su esposa fueron a despedirse de Mirai Bulma, pero al ver su puerta cerrada la supusieron ya dormida. Decidido a dormir el joven cargó a su Nenis en sus brazos -quien a su vez llevaba a su hijita en el regazo maternal- para llevarla hasta la habitación matrimonial. La pequeña hija de ambos estaba tan cansada que seguramente dormiría lo que quedaba de noche como si fuera hija de Morfeo.

"Espero que ya termine la cuarentena de una buena vez" -le dijo con picardía Mirai Trunks a su señora.

"Créeme que yo también" -sonrió maliciosa también. Era imposible no desearlo.

Así la joven pareja cerró su puerta y se dispuso a dormir, mientras dejaban a su retoña en la adornada cuna.

...

Mirai Bulma caminaba con cabeza gacha por el corredor, el cual le pareció más sombrío y lúgubre que nunca. Una deprimente sensación se adueñó de todo su ser, sintiendo como si cada uno de sus lentos pasos se dirigieran hacia un cruel patíbulo.

La Capsule Corp estaba sumida en el más profundo de los silencios, señal de que sus inquilinos dormían plácidamente, aunque para ser exactos solo Mirai Trunks, Nenis y su hija dormían realmente. Trunks y Goten iban volando siguiendo el ki de Vegeta mientras Bulma del presente estaba lanzada en la cómoda cama que la acobijaba, aunque ni la comodidad de la que dispone una princesa habría logrado que el sueño se adueñara de ella. Todo el enredo mental que tenía no la dejaba dormir. Fue en ese preciso momento cuando una figura femenina se asomó en su puerta, poniéndola alerta. Se puso de pie sabiendo a la perfección a quien tenía al frente a pesar de la oscuridad. Prendió la lámpara de su velador y comprobó que su deducción había sido acertada, Mirai Bulma estaba justo allí.

Una vez más ambas estaban frente a frente. El ímpetu y fuerza de sus almas era indescriptible.

"Te advierto que no quería quedarme en tú casa, si estoy aquí es sólo porque Trunks me rogó por venir aquí. Y aunque no quiera, no puedo dejarlo solo" -explicó la más joven con acento algo molesto. La ira que sentía hacia su clon aún latía fuerte en su corazón. Todo estaba demasiado fresco como para poder reprimir completamente su ira hacia ella. ¿Qué sentía hacia su clon del futuro? ¿Odio? No. ¿Rencor? Sí. Pero después de todo no podía dejar que su enojo la pusiera a la defensiva cada vez que la viera, si se iba a quedar allí tendría que aprender a vivir con su gemela y aún más difícil, aprender a convivir con su propio rencor.

"No te preocupes, yo no tengo nada contra ti. Entiendo perfectamente que no quieras quedarte, pero aunque no lo creas eres bienvenida acá. Que hayamos sido rivales no nos obliga a ser enemigas. E incluso si lo fueramos hasta entre los enemigos más acérrimos puede haber respeto hacia el otro"

"Tienes razón... -consintió ella suavizando su voz- ¿pero por qué hablas en pasado con lo de la rivalidad? Que yo sepa seguimos siendo rivales" -cuestionó frunciendo su ceño.

"No, ya no lo somos"

La mujer de menor edad arrugó aún más su ceño, sin comprender del todo.

"¿Qué quieres decir?" -la curiosidad logró apaciguar completamente su ira.

"No lucharé por Vegeta" -afirmó categórica.

La más joven quedo estupefacta. Ni un músculo de su cuerpo se movió, a excepción de sus párpados repetidas veces. Después del encontrón que tuvo con ella, después de verla tan absolutamente decidida a luchar por él... ¿se retractaba? ¿pospondría su propia felicidad por la de ella y Trunks?

"¿Qué dijiste?" -atinó a preguntar nuevamente para cerciorarse de que lo que habían escuchado sus oídos era verdad.

Mirai Bulma cerró sus ojos con indescriptible dolor. No hubiese querido decirlo... mucho menos aún repetirlo... pero ya no había vuelta atrás. Volvió a abrir sus ojos de color con suma tristeza, pero también con un brillo enorme de decisión.

"Vegeta es tuyo... Yo ya no lucharé por él" -dijo con tono impersonal, como quien habla con cualquier desconocida. Pero aunque su tono fuera así, sus ojos estaban claramente sumidos en la más honda de las tristezas.

La joven científica enmudeció completamente, quedando estática al cien por ciento. Su desconcierto era tal como si a una niñita de kinder básica le explicaran física cuántica con todos sus detalles. Lo que debió haber sido un orgasmo para sus oídos, se convirtió sólo en preguntas y más preguntas. ¿Por qué?, la pregunta se clavó tantas veces en su mente en un período tan corto de tiempo, que pareció violar todas las leyes del tiempo rigentes.

"¿Por qué?" -liberó lo que su mente pensaba. No podía creerlo.

"Eso ya no importa. Sólo sé feliz, nada más te puedo decir. Te deseo mucha suerte" -su voz fue tan sincera que la chica quedó aún mas desconcertada.

Los ojos de la mayor se humedecieron hasta el límite. Lágrimas luchaban con más fuerza que nunca para liberarse de la amarga prisión de sus ojos. Querían liberarse y recorrer el camino de sus mejillas. Mirai Bulma sintió como su voluntad no podría controlarlas y sin querer demostrar su dolor se dio media vuelta para irse del lugar, mientras antes mejor.

Bulma notó como aquellos ojos estaban inundados en profundo dolor y que a duras penas estaban conteniendo el doloroso llanto. Por eso se había dado media vuelta, para no demostrárselo.

"Espera" -le pidió la más joven, que quería salir de tantas dudas que agredían su mente.

La mayor se detuvo pero no volteó.

"No quiero hablar, sólo cuida de Vegeta y sé feliz" -su voz se quebró sin poder evitarlo.

Sin querer decir nada más siguió su camino alejándose hacia su cuarto mientras incontables lágrimas recorrían el camino de sus mejillas. El dolor era demasiado grande y profundo para poder contenerlo.

Verla alejarse le provocó una sensación tan extraña a la más joven que no se podría explicar. Los ojos de su clon del futuro estaban muy tristes, pero tan tristes que parecía la encarnación de la mismísima tristeza. Por primera vez ella se puso en el lugar de su clon.

Ya no sentía la furia que sintió hacia ella en su primera confrontación. Esta vez esa tristeza de sus ojos la descolocó completamente... si tanto le dolía hacerlo, ¿por qué se retractaba?

¿Qué hubiera hecho ella en su lugar? Una fija apareció incrustándose en su mente. Cerró sus puños apretándolos con fuerza a la vez que se sentía enrabiada consigo misma. Las palabras de su hijo del futuro resonaron en su mente. Quería desechar la idea, no quería admitirla... pero sí, por más que lo intentara rechazar no podía negar algo que era evidente. Tenía que escuchar a su corazón aunque no quisiera... hubiera sentido lo mismo que su clon. Se hubiera vuelto a enamorar de Vegeta y habría luchado por él. Hubiera luchado por amor aunque quizás más tarde también se habría arrepentido tal como lo estaba haciendo ella.

"Tantas preguntas se apoderan de mi mente. ¿Quien soy para juzgarla realmente si yo en su lugar también habría hecho lo mismo? ¿Con qué moral puedo criticarla si en mi corazón sé perfectamente que también me habría enamorado y luchado por Vegeta?

Que sensación tan molesta. Que desista de su decisión debería alegrarme de una manera enorme... pero no es así. Es todo lo contrario. ¿Por qué me siento así? ¿Por qué las emociones tienen que ser tan dispares e impredecibles? A pesar de mi rencor hacia ella ver tanta tristeza en sus ojos no me sienta mejor, me siento peor. Yo estaba completamente decidida a luchar por Vegeta, incluso me sentía con una determinación increíble para afrontar lo que se me venía encima... pero esos ojos llenos de dolor y tristeza no los olvidare jamás en todo lo que me queda de vida.

La lucha terminó pero la victoria no fue como yo esperaba... no quería que fuera de esta manera... "

Volteó y alzó su faz mirando hacia la ventana de su cuarto, viendo como la lluvia la golpeaba con vehemencia.

"Pero si que desistiera era lo que yo realmente quería... ¿por qué me estoy sintiendo así de descontenta? Ni yo misma lo sé"

Continuará.