hola! como siempre muchas gracias por sus reviews, los tengo muy en cuenta todos ;) y para la gente que se da el tiempo de comentar me gustaria que me ayudaran en una cosa. Acabo de ver la peli del futuro ya que hacia años que la vi y veo que como recordaba, Milk aparece en el futuro junto con su padre en el monte Paos aunque luce algo demacrada. Esa fue la unica vez que aparecio en toda la peli y fue antes de que Gohan perdiera su brazo
me extraña que mirai Milk y Mirai Bulma no se juntaran nunca,ni que Milk nunca mas apareciera ni mostraran su reaccion por la muerte de Gohan. Me gustaria saber que creen que le paso a Milk en el futuro?Murio? Se volvio ermitaña? Reanudo su vida formando una nueva familia?
Yo siempre he tenido la idea de que Milk murio poco despues que muriera Gohan porque haber perdido tanto a Goku como a su hijo debio ser un dolor muy grande, entonces pienso que fue a pelear con los androides ella misma para vengar sus muertes,aun sabiendo que moriria pero con todo el dolor que llevaba encima preferia morir intentando vengar a Gohan que seguir viviendo sin el ni Goku
pero hablando con una amiga (saludos tsukimei ^^) me dijo que Milk hubiera decidido seguir con su vida en honor a Goku y a Gohan y se hubiera ido muy lejos, tal como hicieron tenshinhan y chaoz en el presente. Pero como no hay nada concreto que indique a Milk viva o muerta, me gustaria mucho saber que creen que paso con ella
gracias de antemano y espero que les guste el capitulo =]
...
Capítulo 22: Sufrimiento
Dos niños volaban por la oscura noche aunque no faltaría mucho para que la mañana llegara anunciado que un nuevo día nacía. La ruidosa lluvia se volvió aún más copiosa. Al parecer una tormenta eléctrica se desataría en cuestión de minutos.
"Espera Trunks, está lloviendo muy fuerte y nos vamos a resfríar si seguimos así" -detuvó su vuelo el hijo menor de Goku y Milk.
"¡Uy pero que niñita saliste!" -se burló con una gran sonrisa. "Somos mitad saiyajins así que no creo que nos resfríemos"
"¡No soy ninguna niñita! ¿Pero quieres una inyección en el culo?"
"No gracias"
"Ves, por eso te lo digo"
"Mmm..." -el chico de cabellos lilas llevó el dedo índice derecho a su mentón. "Creo que tienes razón, mejor esperemos a que amaine la lluvia un poco. Capaz que nos resfriamos mucho y me dan miedo las inyecciones. Además así pensaremos en cómo presentarnos ante mi padre. Tiene amnesia y si mi madre nos advirtió que lo vieramos hasta mañana debe tener una razón fuerte. Tal vez no le guste vernos. Hay que pensar en la mejor manera de presentarnos" -meditó el pequeño.
"¡Sí!" -apoyó a su amigo. "Pero ahora busquemos un lugar para refugiarnos un rato de la lluvia mientras disminuye" -sugirió.
No tuvieron que volar mucho hasta encontrar un puente que los podría proteger de la incesante lluvia. Bajaron allí y se acomodaron.
"¿Qué hora son?" -le dijo Trunks a su amigo.
Goten se alejó de él con mirada asustada.
"¿Qué te pasa?" -preguntó el mayor de ambos.
"No sabía que te habías cambiado de bando"
"¿Cambiarme de bando?" -preguntó confundido.
"Me dijiste corazón recién"
"Animal, ¡te dije que hora son, no corazón!"
"Ahhh, menos mal, ya me estabas asustando" -dijo con una sonrisita burlona.
"Mejor para la próxima te preguntaré que hora es"
...
Vegeta sintió como fuertes gotas de lluvia golpeaban su rostro. Abrió sus ojos saliendo de la abstracción del mundo de pensamientos en el que se había cerrado. La lluvia lo devolvió al mundo real al sentir cada fuerte gota impactando contra su piel. El ulular del viento se incrementó mucho más. La naturaleza parecía querer impedir que durmiera. Alzó su faz y miró al cielo con vista desafiante, reprochando al maldito clima que le quitaba horas de sueño.
Tendría que buscar otro lugar para dormir, una cueva o la ladera profunda de una montaña podrían servir. Sin embargo, la lluvia le había quitado todo rastro de sueño.
"Las cosas pasan por alguna razón" -meditó. Muchas cuestiones en su mente giraban una y otra vez, tantas veces que si su cerebro hubiera sido una ampolleta ya le habría dado cortocircuito. Precisamente todas esas cuestiones que repasaban su mente no lo dejarían tranquilo y lo único que habría impedido seguir cavilando hubiera sido dormir, pero con la ropa toda mojada y la lluvia golpeándolo el sueño se había alejado completamente.
Por una razón inexplicable se sentía inquieto. Sin duda alguna si tenía ese sentimiento de intranquilidad era porque algo había quedado incluso... y volvería a concluir lo que había empezado.
La lluvia torrencial mojaba su cuerpo mientras sus cabellos mojados no daban tregua. Ni la lluvia podría lograr que su rebelde cabello erguido se doblegara. Tal como si poseyeran el mismo orgullo del dueño.
Inició su vuelo a una velocidad normal. Ni rápida ni lenta. De aquello se podía inferir que no tenía prisa ni llevaba ansiedad. Al parecer tenía claro a lo que iba y lo que quería decirle a la persona con la cual quería hablar.
Tras volar unos cuantos minutos llegó a la famosa Capsule Corp. Caminó por el patio exterior de ella y vió el cuarto en donde había hecho el amor con Mirai Bulma. Lo recordaba muy bien. Nunca olvidaría algo así... aunque pensándolo bien quizás cuantas cosas igual de importantes había logrado borrar la amnesia acerca de su verdadera mujer.
Su vida pasada se había borrado completamente de su mente. Quizás cuantos momentos bellos, felices, tristes y agrios se habían perdido en su mente sobre Bulma del presente. Toda una vida se había perdido. Toda una vida había quedado atrás... toda una vida había sido borrada sin dejarle prueba alguna de quien era realmente. Sino hubiera sido por Mirai Bulma ni siquiera sabría quien era. Y aún con su ayuda todavía no tenía claro que lugar ocupaba en el mundo.
Si no tienes pasado, ¿cómo saber quién eres? ¿cómo saber que clase de persona eras? ¿qué hiciste? ¿si eras una buena o mala persona?. No tener recuerdos es partir de un cero prácticamente absoluto. ¿Que más podía hacer además de confiar en Mirai Bulma? No tenía más opción, no tenía más alternativa. Sus ojos parecían sinceros... los de una persona honesta.
¿Qué lleva a una persona honesta a mentir? ... Pueden ser muchas razones, tantas que no se terminarían nunca de enumerar... entonces la pregunta debía ser formulada de una mejor manera... ¿Qué llevó a Mirai Bulma a mentirle?
Tras un minuto la respuesta vinó otra vez a su mente, tal como ella se lo había dicho... el amor. El amor la llevó a mentirle.
Se equivocó... de una manera baja y ruin, pero no fue un daño intencional. No fue con el afán de hacer daño... sin embargo lo hizo. ¿El amor seria una excusa para perdonarla?
"¿Perdonarla digo?" -reaccionó en voz alta. "¿Por qué estoy pensando en perdonarla? Ella merece el más severo de los castigos. Ni perdón ni olvido" -zanjó sintiendo como su sangre ardía nuevamente con la sensación del engaño.
Tal vez lo mejor era mantenerse alejado de ambas mujeres. Tal vez realmente lo mejor era buscarse a otra hembra. Fuera cual fuera la decisión y aunque realmente no tuviese nada claro, definitivamente tenía que hablar tanto con su verdadera esposa como con Mirai Bulma.
Siguió caminando por las afueras de la corporación cuando un llanto sumamente afligido lo hizo parar en seco. El lastimoso sollozo hubiera sido capaz de conmover hasta el corazón más frío. Era un lamento lleno de tanto dolor que hasta era capaz de contagiar el sufrimiento de la dueña. Dueña, porque sin duda era un llanto femenino. Con esa idea en la mente, en un tris dos mujeres vinieron a la mente del príncipe guerrero. ¿Cuál de las dos sería? Apegó su oído a la pared y dejándose guiar por él llego hasta el lugar donde el lastimero sonido subía su volumen. Llegó hasta la ventana, por la cual se asomó con cuidado para no ser visto. Mirai Bulma yacía tirada en su cama mojando su almohada con lágrimas que parecían no tener fin. Era un llanto sumamente conmovedor.
Verla llorando de esa manera fue capaz de sobrecoger su fría alma. Trató por todos los medios que no lo afectará verla así, ¡era lo que merecía! ¡tenía que pagar y llorar porque ese era su castigo! Pero si era eso lo que realmente merecía... ¿por qué le dolía tanto verla así? ¿Por qué sintió una profunda punzada en su corazón? ¿Por qué sintió tantas ganas de ir a consolarla?
Se alejó de la ventana y se apoyó en la pared para no ser visto. Justo en ese instante un rayo iluminó efímeramente el lugar. Luego el sonoro tronar del cielo se escuchó con brío.
La respuesta llegó a su mente como si ese mismo rayo la hubiese prendido... ¿Por qué le dolía verla así? ... Porque la amaba, definitivamente la seguía amando. Por eso verla llorando con tanto dolor, tan sufriente, de esa forma tan tortuosa, lo afectó tanto. Porque la amaba y esto sólo volvió a reafirmar lo que sentía por ella...
No necesitaba pensar más. Caminó hasta la puerta de entrada de la corporación y cómo supuso ésta yacía cerrada. Usando una pequeñísima parte de su fuerza no le costó nada romper el seguro. Que más daba si después lo podía arreglar fácilmente. Se adentró por el umbrío pasillo denotando la seguridad de sus pasos, no importándole si debido al silencio reinante los inquilinos pudieran escuchar su andar.
Ganas de entrar y consolar a Mirai Bulma nacieron en su corazón al ver la puerta de su cuarto un tanto más allá, pero antes de verla necesitaba hablar con la que era su verdadera esposa. Se posó frente a su puerta pero esta vez, a diferencia de la puerta principal, tocó.
Por dentro se sintieron los pasos de una dama que se levantaba a abrir. Y al hacerlo sus ojos saltaron al ver a su esposo. Ambos estaban frente a frente una vez más.
"Vegeta..." -musitó su nombre sorprendida, al percatarse inmediatamente de quien se trataba.
"Tenemos que hablar" -acto seguido, se adentró en el cuarto sin esperar invitación.
Bulma lo vió adentrarse sintiendo una gran felicidad. ¡Vegeta había vuelto para hablar con ella! Eso significaba que lo que le había dicho logró entrar en su corazón. Quizás mucho, quizás poco, pero por esa razón él estaba allí con ella.
Sin embargo su cara no era precisamente como para dar tranquilidad. Su semblante parecía inquieto. La mujer de cabello turquesa lo miró concienzudamente, percatándose de que el saiya estaba completamente mojado por causa de la incesante lluvia.
"Estás todo mojado, te traeré ropa para que te cambies" -le dijo ella preocupada, iniciando su caminar para cometer lo que se proponía.
"Eso no tiene ninguna relevancia mujer" -la detuvó tomándola por el brazo con firmeza pero suavidad a la vez. La mujer dio un respingo al hacer ese contacto mínimo con él.
"Sí... tienes razón. Es una nimiedad" -concordó ella con voz trémula.
El príncipe soltó su brazo y avanzó hasta topar con la ventana. Bulma caminó detrás de él y se sentó en la cama esperando con ansias lo que él tuviera que decirle.
Vegeta siguió mirando por la ventana, dándole la espalda. Respiró profundamente antes de proseguir.
"No importa mi pasado ni el futuro, lo único que me importa es el presente, lo que estoy viviendo y sintiendo ahora"
La cimbreante mirada de Bulma se profundizó hacia él. Sus palabras junto al tono que había usado la perturbó. Un mal presentimiento afloró en su espíritu.
"¿Qué quieres decir?" -preguntó con miedo de oír la respuesta.
El príncipe siguió con su vista pegada en el horizonte a través de la ventana. Con brazos cruzados y semblante impenetrable. Luego de una larga pausa, que para Bulma se hizo eterna, volvió a hablar:
"Mujer, amo a mi Bulma"
Sus palabras fueron un verdadero latigazo letal a su corazón. Ese fue el peor de los castigos. El peor. ¿Por qué tenía que iterarlo?
"¿No fue suficiente con lo que me dijiste en el parque? ¿Ahora también vienes a repetírmelo?" -se quejó con una voz inundada de dolor.
"Lo lamento por ti mujer pero mis sentimientos no cambiarán" -hizo caso omiso de su afligida queja. "La amo, sólo ella me importa y nadie más. Mis sentimientos no cambiarán porque la amo"
Una oleada del más profundo dolor recorrió todo el cuerpo de la joven. Desde la punta de sus azulados cabellos hasta el dedo más pequeño de su pie. El dolor fue tan pero tan grande que apenas pudo contener lágrimas que humedecían sus ojos.
"Tendrás que aceptarlo mujer. La amo y no puedo evitarlo. Puedes volver por donde viniste porque esta es mi decisión final y nada ni nadie la cambiará. La elijo a ella... y la elijo porque la amo" -zanjó de una vez.
El príncipe, por estar de espalda, no pudo ver las silenciosas lágrimas femeninas que luchaban por liberarse. Tal vez si las hubiera visto sus palabras no habrían sido tan duras.
"Pero Vegeta..."
"No cuestiones mi decisión" -no fue una petición, sino una orden.
"¿Que no la cuestione? ¡No puedes ser tan descarado!" -se violentó por el inmenso dolor que sentía, aunque tomó una pausa para calmarse inspirando profundamente. "Vegeta, soy tú verdadera mujer. Soy yo la que te he sido leal siempre, soy yo la que te ama con todo su ser. Tú eres mío y yo soy tuya, y eso ni siquiera la amnesia logrará cambiarlo. Tienes que darme una oportunidad, es lo que merezco"-le exigió con tono decidido, a la vez que se frotó los ojos para borrar cualquier rastro de humedad en ellos.
Ante el silencio masculino la joven posó ambas manos en sus hombros, masajéandole suavemente sus hombros, mientras él saiya se negaba todavía a girar.
"No niegues que sientes lo mismo que yo cuando estoy cerca tuyo. Por más que lo disimules sé que te pasan cosas cuando estamos tan cerca, tal como me pasan a mí"
El príncipe se giró por fin para mirarla directamente a sus ojos, haciendo que chocaran sus miradas. Bulma acercó aún más su faz para sostener su penetrante mirada. El saiya siguió de brazos cruzados y con ojos tranquilos.
"No te lo negaré" -respondió él finalmente después de una pausa. "Pero eso no significa nada" -afirmó con completa seguridad. "Eso no cambia en nada que amo a la Bulma que yo conocí... la que me cuidó, la que se entregó a mí, la que me demostró que el amor no tiene límites"
Un navajazo directo a su corazón. Un hachazo que le provocó un horrible nudo en su estómago.
"No es justo... no es justo que hables así de ella. Ella te engaño Vegeta, ¡te engaño! ¡dáte cuenta!" -le gritó sin contenerse. Tenía que reaccionar maldición.
Un profundo mutismo se hizo en la habitación. Silencio que pareció durar por horas.
"No voy a cambiar lo que estoy sintiendo, mujer. La amo y punto"
Las manos de la científica se clavaron aún más en sus hombros desatando su frustración inconscientemente. El guerrero pudo sentir como las femeninas uñas se clavaban un tanto en su piel, por encima de su ropa.
"¿Y qué haras cuando recuperes la memoria? ¿Qué haras cuando comprendas que yo soy la mujer que amas? La otra es solamente una aparecida, nada más. Una mala jugada del destino, algo que nunca debió suceder"
"¿Y quién te asegura que recuperaré la memoria, mujer? El mañana es totalmente incierto, y aunque no tenga recuerdos de algo si estoy seguro... no puedo amarte cuando sigo amando a otra mujer"
Otra cuchillada directa a su corazón. Otra maldita daga atravesándola como un cuchillo partiendo el queso. Pero no se rendiría. Movió sus manos que se posaban en los hombros masculinos aprisionando a su príncipe por detrás de su nuca. Sin dudarlo acercó sus labios al saiya, quien mantuvo su cara más inexpresiva. Sin titubear, Bulma cerró sus ojos y le dio un beso humedeciendo sus labios contra los suyos. Cuanto deseaba esto, cuanto deseaba sentir la calidez de su boca, cuanto deseaba este momento... pero hubo un problema... Vegeta no respondió el beso. Sus labios permanecieron impasibles. No se movieron ni un solo ápice. No correspondieron su beso en lo más mínimo. Volvió a abrir sus ojos y pudo ver como Vegeta seguía con la misma expresión en sus ojos. Esa expresión era una verdadera bofetada a su faz, bofetada que le decía que no lo intentara más.
Su pecho ardió de tanto dolor... tal vez lo mejor era retirarse para evitarse más dolor.
"Si luchas ganas o pierdes... sino lo haces ya perdiste" -le dijo su conciencia para reanimarla, haciéndole resurgir nuevos bríos.
Una vez más chocó sus labios sobre los de Vegeta esperando la tan ansiada respuesta. Siguió así varios segundos que se hicieron eternos, pues el saiya seguía sin corresponderle. No obstante, cuando parecía que todo estaba perdido Vegeta comenzó a besarla con pasión. ¡Lo había logrado! ¡Lo había conseguido! Su alma parecía que iba a estallar de felicidad. Era indescriptible. El príncipe posó sus manos en su cintura y la siguió besando lleno de ansias. Sus bocas se habían convertido en súplicas llenas de deseo.
Pero la felicidad de ambos fue efímera. Tras un tiempo que se volvió indefinible el saiya le quitó el rostro y soltó su cintura, tomando con sus brazos los de Bulma y quitándose la cariñosa prisión que había formado alrededor de su cuello.
"Vegeta..." -musitó la científica en una mezcla de sorpresa y dolor a la vez.
"Esto no está bien mujer"
"Pero Vegeta yo soy tú esposa... tú verdadera esposa. ¡Por supuesto que está bien!" -gritó para hacerlo reaccionar.
El saiya le quitó su mirada y caminó lentamente hacia las afueras del cuarto sin pronunciar palabra. Sólo cuando llegó a la puerta se pronunció dedicándole una última mirada:
"Ya te lo dije, la amo. Lo siento por ti, pero mi decisión ya está tomada. Y nada ni nadie me hará retroceder"
El maldito dolor la volvió a atacar sin compasión. ¿Por qué me pasa esto? ¿Qué hice mal? Vegeta dejó de amarme cuando perdió la memoria. Ya tomó su decisión. No tengo nada más que hacer aquí.
Sin embargo, la imagen de Trunks apareció en su mente.
No, no puedo rendirme tan fácilmente. No puedo. Pero lo acaba de decir con tanta seguridad... con tanta que creo que podría quebrantar hasta la fuerza de voluntad más sólida. Siento que me estoy cayendo a pedazos... siento que todo mi ser se rompió en mil trozos más. Mirai Bulma se rindió, ¿pero de qué me sirve eso si Vegeta quiere estar con ella? Ni siquiera me dio una oportunidad, ni siquiera me dio la oportunidad que me merecía. Ni siquiera me dio la maldita oportunidad de luchar por él. Me siento tan pero tan mal que sólo quiero llorar y llorar sin parar.
Vegeta abrió la puerta y justo llegando por el pasillo apareció Mirai Bulma. Su llanto había cesado, pero sus ojos enrojecidos eran testimonio de cuantas lágrimas habían escapado a través de ellos. Su rostro conservaba los dos caminos que sus lágrimas habían forjado en él.
El último grito de su gemela menor la había alertado y ,preocupada, decidió ir a verla a su cuarto para ver que pasaba. Indescriptible fue su asombro al ver que Vegeta estaba allí.
"Vegeta..." -pronunció su nombre sorprendida.
Él la vió y sin ni siquiera pensarlo le dio un beso cargado de toda la pasión del mundo. Beso que a Mirai Bulma la confundió totalmente, pero que terminó correspondiendo con locura.
El guerrero de azabaches cabellos se separó de ella un instante.
"Te amo" -le dijo emocionado, como nunca se le veía.
"Y yo a ti... Vegeta" -saboreó su nombre llena de amor.
La menor veía todo y fue como si le hubieran quitado el alma y se la hubieran cambiado sólo por dolor y más dolor. Verlos besándose fue la peor sensación que había sentido en mucho tiempo. Las lágrimas eran un tortuoso río que recorrían sus mejillas. Su corazón realmente quiso dejar de latir para no seguir sufriendo tanto. Que ahora la muerte llegara a buscarla hubiera sido una verdadera bendición. Morir era mejor que seguir sintiendo tanto dolor.
"Perdí a Vegeta... y lo perdí para siempre" -su voz se apagó de forma tan sufriente, que pareció ser la misma muerte la causante.
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Un gran grito se ahogó en su garganta, sin poder soltarlo. Sólo un murmullo mudo se sintió en el ambiente pues el grito se atoró sin poder salir. Jadeos agitados se sintieron después. Llevó su mano a su pecho para calmar a su agitadísimo corazón, tan agitado que parecía que se saldría de su pecho. Su alma estaba inundada en dolor, sin siquiera poder reaccionar. Su cuerpo estaba empapado en sudor y a duras penas el corazón contuvo las ganas de salirse por su boca.
Miró al frente y luego a su alrededor escrutando el lugar donde estaba, dándose cuenta que se había quedado dormida. Mucho sudor recorría su cuerpo haciendo que su ropa se le pegoteara al cuerpo. Llevó acongojada ambas manos a su cara que sudaba incluso más que su cuerpo... todo había sido una horrible pesadilla. La más horrible que haya tenido. Pensar en que Vegeta le dijera esas palabras le destrozaron el alma. Verlo besándose con su clon fue como una espada destrozando su corazón. ¡Que maldita pesadilla! ¡Maldito sueño por qué tuvo que ser tan real! Realmente había creído que Vegeta había elegido a Mirai Bulma, realmente lo había dado por perdido. Que dolor tan tremendo, tan grande que resultaba indescriptible.
Llevó ambas palmas a su rostro para masajearse tanto cara como párpados. Había sido una experiencia onírica aterradora. Sin embargo, ese sueño tenía una razón. Ese sueño reflejaba lo que ambas, consciencia e inconsciencia, tanto temían... perder a Vegeta y perderlo para siempre.
¿Existen los sueños premonitorios? ¿Un sueño puede convertirse en realidad? De ser así, más valía que este jamás se cumpliera... porque si ya se había sentido tremendamente mal sólo por un sueño... ni imaginar el dolor que sentiría si todo fuera verdaderamente cierto.
Continuará.
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esta fue una pequeña pesadilla que no pude evitar hacer, sorry a las fans de Bulma del presente xd
En el siguiente capitulo por fin Vegeta y su hijo hablaran! que pasara con Videl y Gohan? Y con el embarazo de mirai Bulma? y con la suicida mision de Goku? paciencia que ya vendran las respuestas xd
chao!
