hola que tal! gracias por todos sus reviews los agradezco mucho y los tengo muy en cuenta todos. De verdad gracias a cada una de ustedes
hola Any ^^ espero que estes muy bien. Sobre tu idea de escribir otro fic con Vegeta amnesico me parece muy buena pero primero quiero terminar este y despues seguir con otro que estaba escribiendo junto a Chispeg llamado "La muerte de Vegeta", pero ella es muuuuy lenta para actualizar sus fics (yo actualizo rapidisimo a comparacion de ella, que actualiza 2 o 3 veces al año xD), asi que ese fic lo agregare a mi cuenta y lo continuare solo. Podría escribir varios fics mas que tengo en mente, pero no me gusta que escribir se vuelva una obligacion por actualizar sino escribir inspirado y disfrutandolo. Por eso me tomo mi tiempo xD
por ultimo con el permiso de todas quiero dedicarle este capitulo especialmente a mi buena amiga Lissette (alias Tsukimei) que estuvo de cumple, felicidades amiga ;D
Capítulo 24: Cercanía lejana.
La lluvia no daba tregua en su lucha por castigar a la tierra con todas sus fuerzas, lluvia tan incesante que parecía que el cielo hubiera acumulado agua durante años sin poder liberarla hasta ahora, pero eso no les importaba en nada a un padre y un hijo que disfrutaban de un momento de gran emoción. Entretanto, un rayo destelló iluminando el lugar mientras Goten contemplaba la encantadora escena sintiéndose dichoso por su amigo.
"Bien, ya fue suficiente de estos sentimentalismos inútiles" -le dijo Vegeta a su hijo mirándolo hacia abajo.
El pequeño correspondió su mirada hacia arriba y sonrió orgullosamente como respuesta.
"Estoy de acuerdo, papá" -asintió él.
Vegeta dejó de abrazar a su retoño mientras le daba una inquisitiva mirada a Goten.
"No pretenderas que te abraze a ti también, ¿no Goten?" -recalcó su nombre para que se diera cuenta de que también lo había recordado.
Una sonrisa nació en el niño al entender la razón por la cual había remarcado su nombre.
"Por supuesto que no señor Vegeta"
El saiyajin puro caminó unos pasos y extendió su mano en señal de saludo; ese era un privilegio que casi nadie podía presumir de haber tenido. Goten, sorprendido y emocionado a la vez, le correspondió y se dieron un apretón de manos.
"¿Ese es el apretón que te enseñó Kakarotto?" -le cuestionó al niño, quien frunció el ceño con confusión. "Tu apretón de manos debe ser fuerte y firme, que sea igual que tu voluntad. Como todo un hombre Goten"
"Sí, señor Vegeta" -acordó con su cabeza afirmativamente. Acto seguido la fuerza del apretón se incrementó.
"Así me gusta" -dio su aprobación el príncipe, a lo que Goten sonrió.
Un nuevo relámpago atravesó el cielo desatando su brillante destello, iluminando brevemente el lugar. Vegeta giró su cuerpo dirigiendo su mirada hacia el horizonte donde el destello había aparecido. De soslayo les dio otra mirada a los niños que seguían empapándose bajo la golpeante lluvia.
"Mocosos vayan a dormir" -les ordenó el príncipe guerrero.
Los niños se miraron entre sí; no tenían ganas de irse a acostar porque no tenían nada de sueño pero el tono de Vegeta sonó tan autoritario que no se animaron a presentar alguna queja.
"Sí papá, ahora mismo voy a dormir" -respondió Trunks.
"Sí, yo también tío Vegeta"
"No soy tu tío, mocoso"
Un gran coscorrón se comió el hijo menor de Milk. Lagrimitas le salieron de los ojos, las cuales se mezclaron con la lluvia que lo azotaba.
"No seas confianzudo Goten, te dije que no le dijeras tío" -rió Trunks a carcajada limpia.
"Se me olvido" -dijo él sobandose la cabeza. "Otro chichón para mi cuenta"
Vegeta permaneció impasible, aunque ciertamente le hizo gracia el comentario.
"Bueno de todas maneras -habló Trunks - antes de irme a dormir te quiero decir que me alegro mucho de que me recordaras, papá"
El príncipe lo miró profundamente. Al niño realmente le brillaban los ojos y a Goten también, por curioso que le pareciera.
"Bah, ya era hora de que esta amnesia de mierda cediera"
Ambos niños sonríeron.
"¿Qué fue lo que recordaste, papá?"
"¿Te crees policía ahora mocoso?" -le dijo con su clásica amabilidad.
"Oh vamos papá, ¡cuéntame por favor!" -le pidió con ojitos llenos de ilusión.
Tras unos cuantos segundos llegó la respuesta:
"Está bien niño insistente, agradece que estoy más amable que de costumbre por haber recuperado parte de mi memoria"
Los labios del pequeño formaron una gran sonrisa como agradecimiento.
"Recorde el preciso momento en que me sacrifique contra Majin Buu y eso me regresó varias memorias perdidas. Ese sacrificio era el recuerdo que tenía más profundamente metido en mi mente, por eso pude recordarte finalmente"
Trunks se sorprendió mucho con la respuesta de su padre y se dio cuenta una vez más de lo importante que era para él. Una orgullosa sonrisa volvió a nacer en su rostro.
"¿Y a mamá la lograste recordar?"
El príncipe no esperó más de un segundo para dar su respuesta:
"Sí mocoso aunque vagamente, pero estoy seguro que voy a recordar lo que me falta muy pronto cuando la vea. Sólo necesitaba el empujón que prendiera mi mente y mis recuerdos nuevamente... y ese empujón me lo diste tú Trunks" -le dio una soslayada mirada, manteniendo sus brazos cruzados.
"¡Que bueno! Ahora puedo estar orgulloso" -mencionó el niño feliz con su hazaña.
"Debes estarlo. Ahora iré a ver a tú madre para recuperar lo que me falta de mis memorias" -descruzó sus brazos para caminar.
"Nosotros queremos ver cuando te veas con mi mamá" -pidió Trunks con ojitos llenos de ilusión.
"Sí, señor Vegeta" -apoyó Goten a su amigo muy entusiasmado.
Vegeta se divirtió interiormente al verlos, pero como ya era una costumbre en él no demostraría nada.
"Ya basta de cháchara inútil, se largan a sus cuartos ahora mismo, ¿o quieren verme enojado el par de mocosos?"
"¡No!" -exclamaron al unísono. "Ahora mismo vamos" -con paso presuroso entraron por la ventana de la cual habían salido.
Vegeta los siguió y entró por la misma ventana con suma prestancia, sin provocar ni el más mínimo ruido.
"No sabía que también tenía habilidades de ninja señor Vegeta" -comentó Goten.
"A tú cama mocoso malcriado" -le ordenó con su mejor cara de pocos amigos.
...
Dos jóvenes iban en un autómóvil a moderada velocidad por las vacías calles nocturnas, mientras la lluvia golpeaba el parabrisas con vehemencia. Gohan había permanecido en silencio durante los tres o cuatro minutos que llevaban de trayecto.
Una tormenta eléctrica se había desatado, de esas que tanto le gustaban a ella. El destello de un rayo le produjo una sonrisa, pues era algo que le era muy llamativo.
"Se desató una tormenta" -la femenina voz le comentó lo obvio a su acompañante para iniciar una conversación.
"Sí, pero tú pareces estar feliz" -le respondió notando la sonrisa que le produjo el destello del rayo.
"Sí, es que hoy ha sido un día muy bueno. No sé porque pero siempre me han gustado las tormentas, desde que era una nenita" -lo miró y le sonrío. "Además apareciste tú y eso me pone mucho más feliz todavía" -le dijo con toda sinceridad dándole una mirada directa a sus ojos.
El joven sintió calor en su rostro.
"Gracias" -atinó a decir él con cierta timidez, bajando su mirada.
Videl sonrió. No es que ella fuera un desborde de personalidad, de hecho también tenía su dosis de timidez, pero al parecer el muchacho era mucho más tímido que ella. Eso la animó a tomar el control de la situación.
"Eres más tímido que el Gohan que conocí yo" -le comentó al notar que le costaba mantener la mirada en sus azulados ojos.
"Sí, yo creo que sí" -afirmó él divertido. "Es que también es una situación extraña para mí... eres igual a mi novia y no sé como reaccionar. Además el Gohan de este tiempo y yo tuvimos vidas distintas así que debimos ser diferentes también" -le explicó él, a lo que Videl asintió.
Tras doblar por una esquina la hermosa joven procedió a estacionar el vehículo en la cochera. Terminada la acción ambos descendieron y Videl llevó a su invitado a la entrada de su hogar. Aunque debido a la noche no se podía apreciar con claridad, su casa lucía austera y un tanto descuidada, por lo menos exteriormente.
Como si Videl hubiese adivinado los pensamientos de Gohan se excusó.
"Sé que no luce muy linda que digamos pero la verdad es que casi no paro en casa. Casi todo mi tiempo lo paso en la clínica"
"Eres muy trabajólica entonces" -afirmó él.
"Sí, la verdad sí. Me concentro mucho en mi trabajo... me sirve para distraerme y mantener siempre mi mente ocupada"
"Vaya... ¿y no te sientes sola?"
"Bueno a veces sí, pero estoy acostumbrada. Además la soledad no tiene porque ser mala. Sólo es mala si te sientes mal con ella y yo me siento bien así. Hay gente a la que le gusta estar sola y yo soy una, al menos por ahora es mi elección" -le explicó con tono animado.
"Sí, lo sé bien. Al señor Piccolo le encanta la soledad" -comentó él recordando a su segundo padre.
"¿Te refieres al sujeto verde con capa verdad?"
"Sí"
"Ah pues sí, se nota" -confirmó ella, recordando al llamativo sujeto de largas orejas.
Abrió la puerta con la llave que sacó de su bolsillo e invitó a Gohan a pasar. Se sacudió sus zapatos antes de entrar y el hijo mayor de Milk hizo lo mismo.
La sala de estar lucía ordenada y bien adornada. Las paredes color crema sostenían unos cuantos cuadros con hermosos paisajes de la naturaleza y algunos floreros estaban bien puestos en las esquinas. El toque femenino se podía notar apenas se entraba en la casa.
"Que bonita casa, es muy acogedora" -comentó animado, mientras se acercaba a un cuadro para admirarlo de cerca.
"Gracias, no es muy grande pero por eso mismo me gusta, prefiero las casas pequeñas, son más acogedoras"
"Bueno mi casa que está en el monte Paoz también es pequeña jeje, seguro que te gustaría si la vieras"
"¿Monte Paoz? ¿Allí vivías?" -preguntó con gran curiosidad.
"¡Sí! Está lejos de las ciudades pero es un lugar muy bonito para vivir" -menciono él emocionado recordando su hogar.
Videl notó la emoción de su mirada, deduciendo lo mucho que quería a su hogar como para ponerse así por sólo recordarlo.
"Que bueno que vivas en un lugar así de lindo" -se contagió de la emoción de su acompañante- ¡Tengo tantas cosas que preguntarte! ¡Me muero de ganas!" -tomó una pausa para respirar, debido a su emoción estaba hablando muy rápidamente. "Pero antes no puedo ser tan descortés como para no ofrecerte algo, ¿gustas un café, un té o una cerveza?"
"Por el momento nada, gracias" -contestó sin pensarlo.
"De acuerdo. ¿Por cierto tienes hambre?"
"Soy mitad saiyajin y los saiyajin siempre tenemos hambre" -rió con muchos ánimos mientras se tomaba el estómago.
"Je, entonces te preparare algo, ¿vale? No demoraré mas de quince minutos"
"Gracias. ¿No quieres que te ayude?" -se ofreció él con amabilidad.
"No te preocupes, tú eres mi invitado. Quiero que esta noche no la olvides"
"Bueno, pero te acompaño mientras preparas la comida. No quiero sentir que me aprovecho de tu hospitalidad"
Ella sonrió.
"Eres demasiado amable"
Ambos caminaron y entraron a la cocina. Gohan se sentó en una silla a unos cuantos metros de distancia para no molestarla con su labor de chef, mientras la doctora sacaba los utensilios de cocina que utilizaría.
Así comenzaron a charlar animadamente en una amena conversación entre dos personas que desde el principio sintieron una inmensa química hacia la otra.
Videl prendió la estufa de cocina y se dispuso a hacer un delicioso bistec con arroz. Hacía mucho que no cocinaba pues debido a su trabajo generalmente comía en un restaurant que quedaba tan sólo saliendo del hospital. Si no le apetecía ir al restaurant simplemente compraba comida preparada o pizza para calentar en el microondas.
Puso la carne y el arroz a cocer sin preocuparse mucho. Su conversación con Gohan la distraía muchísimo. Se sentía muy feliz de poder compartir un momento con él. De pronto recordó la comida y se fijó en como iba la cocción del arroz que había puesto, notando que tenía un color muy amarillento.
"Uf Videl, ¡por qué haces cosas que no sabes! Parece que le puse muy poca agua. En fin la apariencia es lo de menos, lo importante va por dentro. Así que debe estar exquisito" -se conformó mentalmente con esa excusa.
Dirigió entonces su mirada a la carne, la cual había tomado un color café muy intenso. Pero como no salió olor a quemado supuso que estaría bien.
Recordó el consejo de una amiga de echarle vino blanco a la carne para que agarrara más sabor y así lo hizo, aunque no pudo recordar cuanta era la dosis exacta. Así que vació casi toda la botella en la carne ilusionada con que resultara a la perfección.
Unos minutos después el platillo estaba listo. A sus ojos era un precioso arroz amarillento, una linda carne café y para hacerlo aún mejor con un exquisito aroma a vino.
Gohan le dio una vista al plato y su instinto le advirtió enseguida que no era precisamente lo más apetecible.
"¡Bien terminé por fin! ¡Ojalá te guste!" -Videl le sirvió el plato en la mesa con ojitos llenos de ilusión.
A Gohan le dieron ganas de persinarse antes de degustar la comida preparada, pero se aguantó sus deseos como hombre.
Con algo de miedo pinchó la sólida carne -a duras penas lo logró- y la llevó a su boca sin masticarla ni degustarla. Llevó el arroz también y cuando ambos estuvieron juntos procedió a masticarla y degustarla.
Como era de suponer el arroz sabía horrible de quemado y la carne parecía de acero por lo abrasada que estaba. Además el exceso de vino resultaba náuseabundo. Comida insalubre era la palabra más adecuada.
"¡Huácala! ¡hasta yo cocino mejor!", pensó para sus adentros, pero Videl tenía sus ojitos tan llenos de ilusión que no podría hacerle un desaire así.
"¿Y bien qué tal?" -preguntó ella con ojitos brillositos esperando su opinión mientras cruzaba sus manos como si hiciera una plegaria.
Gohan pensó antes de dar su respuesta.
"Pobrecita se ve tan ilusionada... tendré que decirle una mentira blanca. Me convertiré en Pinocho 2" -rió en sus adentros.
"¡Están deliciosos! ¡Cocinas muy bien Videl!" -la halagó sin vergüenza alguna.
"¿En serio?" -preguntó ella dudosa. Sabía que no era precisamente una buena cocinera. "Pues aunque no tengo hambre comeré un poquito a ver que tal están" -asió un tenedor lista para asaltar su propia comida.
"No, ¡no lo hagas!" -le advirtió Gohan inconscientemente para salvar el estómago femenino que no merecía sufrir de esa manera.
"¿Por qué?"
El semisaiya tragó saliva completamente nervioso, ¿cómo podría decirle que su comida sabía horrible?
"Tendre que sacrificarme" -algunas lagrimitas aparecieron en sus ojos. "Esto será una tortura... prepárate Gohan, esto será peor que pelear contra Majin Buu" -una gota de sudor apareció ligeramente en su cabeza.
"¡Es que tengo mucha hambre así que me lo comeré todo yo!" -le explicó con fingido entusiasmo.
Acto seguido se zampó casi todo el plato en un santiamén.
"¿Qué te pasa?" -preguntó ella al ver que se refregaba los ojos para borrar sus lagrimitas.
"Nada, me entraron una basuritas a los ojos"
"Bueno de todas formas a mí también me dio hambre ahora, así que comere un poco también" -dijo decidida.
El destino ya había sido decidido, tendría que probar su propio veneno... ejem digo... su propia comida.
La bella chica llevó un bocadillo a su boca y cuando comenzaría el proceso de masticar su faz tomó un color prácticamente verde, tanto que hasta se habría podido decir que ella era una nueva familiar de Piccolo.
"Videl... ¿estás bien?" -le preguntó el chico preocupado.
Tras una pausa la respuesta llegó:
"¡Puaj! ¡No sabía que cocinaba tan mal!"
"Oh vamos tan mal no cocinas, digamos que no te vendría mal tomar una clase..."
"Jaja" -rió ella divertida, Gohan era excesivamente amable. "¿Una clase? ¡Necesito muchas!" -volvió a reír.
Gohan terminó riéndose junto a ella.
"Pobre de ti, lo siento mucho de verdad. No era mi intención envenenarte" -se excusó con vergüenza.
"¡Jaja! Tampoco es para tanto, no es que me hayas envenenado" -rió él también con una mano detrás de su nuca.
"Eres muy tierno por ocultar que cocino horrible" -sus ojitos destellaron.
"N-no fue nada" -tartamudeó.
"Soy una doctora que da comida venenosa, si hasta suena divertido" -se rió de sí misma, una cualidad que no muchas personas tenían.
"Lamento mi mentira blanca, es que no quería que te desilusionaras" -se excusó Gohan avergonzado.
"No te preocupes que yo no me enojo, me gusta que sean honestos conmigo. Todo va en como se digan las cosas y sé que tú nunca me dirías algo con mala intención. Además ya vi que eres bastante sutil" -le guiñó un ojo.
"Ehh..." -su corazón comenzó a latir aceleradamente debido a los nervios.
"Bueno una vez más te pido mis disculpas. Lo siento, quería prepararte algo delicioso pero ya te diste cuenta que como cocinera me muero de hambre"
"No te preocupes, en serio no es nada, además con mucho respeto te dire algo... con tu comida nunca me enfermaré del estómago pues ganare resistencia a lo tóxico" -bromeó muy animado.
"¡Ya lo creo!" -rió ella también. "Pero en serio lo siento mucho, parece que pasaremos el resto de la noche sin comer" -se lamentó avergonzada. Quería cocinarle algo delicioso pero el tiro le salio por la culata.
"De eso nada" -soltó Gohan con decisión. "Cocinaremos de nuevo, pero esta vez los dos juntos. Yo te ayudaré, no es que sea un cocinero experto pero entre los dos creo que quedara más decente" -sugirió él muy animado.
"¿Me ayudaras?" -preguntó ella con voz incrédula.
"¿Por qué te sorprende tanto?" -respondió él con otra pregunta.
"Ehmm, es que hace mucho tiempo que nadie me ayudaba en algo"
"Es que eres una chica autosuficiente" -sonrió él. "Pero yo estare encantado de ayudarte ahora"
Los ojos femeninos se iluminaron.
"Gracias"
...
La clínica "Satán" estaba casi vacía; faltaba poco para que el reloj anunciara que una nueva mañana había llegado. Pero mientras el amanecer llegaba, un guerrero de cabello muy desordenado y ropa naranja caminaba por el pasillo pensando en la nueva misión que debía llevar a efecto.
"Bueno, ¿qué era lo que tenía hacer?" -se preguntó para aclarar bien en su cerebro la meta que debía cumplir. "¡Ah sí!" -se exclamó al recordar las palabras del namek- tenía que encontrar chicas y preguntarles si quieren hacer un trío conmigo. Así sabré que es hacer un trío. ¡Que buen amigo es Piccoro!" -una enorme sonrisa apareció en su faz al recordar a su gran amigo namekiano.
Siguió avanzando por el pasillo hasta que se topó con una enfermera que iba en dirección contraria.
"Holaaaaaa enfermera" -usó el mismo tono que había visto en Animaniacs.
"Buenas noches señor, ¿en qué le puedo ayudar?" -le dijo con mucha amabilidad, a la vez que se detenía.
"¿Le gustaría hacer un trío conmigo?" -le preguntó sin anestesia.
Una feroz cachetada resonó por la habitación.
"Ay ay ay ay ay ay ay"
"¡Atrevido! ¡Ni siquiera te conozco! ¡Jum!"
La enfermera siguió su camino muy ofendida mientras Goku se tomaba su mejilla que había quedado igual que un tomate.
"Ay ay ay que mujer tan loca" -se quejó con lagrimitas en los ojos. "¿Por qué me habrá pegado? En fin, tendre que buscar más chicas porque esta no me explicó nada"
Siguió caminando hacia la salida de la clínica y vió como la lluvia azotaba intensamente las oscuras calles nocturnas.
"Con esta lluvia y a estas horas me será díficil encontrar chicas caminando" -reflexionó Goku. "Bueno iré a otra ciudad en la cual no esté lloviendo, ¡esto de la teletransportación es muy útil!"
Acto seguido puso dos dedos en su frente y se concentró en sentir algun ki alejado. Tras sentir una energía se teletransportó junto a ella. Al materializarse alzó su vista al cielo comprobando que allí no llovía y que la mañana ya estaba llegando, pues rayitos de sol se colaban en el horizonte.
Una mujer de mediana edad caminaba un poco más allá. Ese era el ki que había sentido. Presuroso fue en su búsqueda.
"¡Oiga señorita! ¿quiere hacer un trío conmigo?" -le pidió con una gran sonrisa amable.
La mujer abrió ojos del tamaño de una pelota de fútbol y sin esperar más de diez segundos se sacó sus tacones, los cuales estaban especialmente afilados para sacar ojos.
"¡Depravado!" -persiguió a Goku a toda velocidad.
El saiya echó a correr como alma que lleva el diablo.
"¡Auxilio! ¡Alguien ayúdeme!" -gritó intentando salvar su vida. A duras penas logró dejar atrás a la enfurecida loba asesina.
"Uf esto es mucho más difícil de lo que pensaba. Piccoro debió advertirme del peligro que correría. Al parecer esto de los tríos no era tan bueno como yo había pensado. Pero no me rendiré, ¡seguiré intentándolo hasta que comprenda de que se trata esto!
Siguió corriendo hasta perder definitivamente de vista a su agresora. Justo un poco más adelante otra chica iba caminando y por supuesto Goku no perdería su oportunidad.
"¡Hola!"
La chica lo miró extrañada, no era normal que un desconocido la saludara. Aunque su cara amable le quitó cualquier desconfianza.
"Hola" -respondió a su saludo.
"Oye, ¿quieres hacer un trío conmigo?"
La chica abrió su boca y ojos totalmente sorprendida.
"¡No soy tan fácil! ¡Invítame unas cervezas por lo menos!"
Goku se puso una mano en su nuca avergonzado.
"Es que no tengo dinero"
"¡Además de pervertido, eres pobre! ¡Adiós!"
Goku cerró los ojos lleno de miedo esperando otra cachetada pero nada llegó. La chica se había ido ya del lugar.
"¡Juiu que alivio! ¡Al menos ésta no me pegó! ¡Voy mejorando!"
...
Finalmente ambos jóvenes prepararon una comida que, aunque no fuera precisamente un manjar, si resultó mucho más decente y apetecible que la anterior. Tras un breve reposo Videl recordó que quería darle algo muy especial a su invitado.
"Gohan, te quiero dar algo muy importante. Es lo que te dije cuando te ví en la clínica y es algo muy íntimo para mí"
Gohan no se sintió con el derecho de recibir algo así.
"Si es tan importante e íntimo no creo que me corresponda recibirlo. Recién nos estamos conociendo" -le aconsejó que lo pensara nuevamente.
"Eso no importa. Siento que te conozco desde siempre" -le mencionó con ternura.
El muchacho volvió a sentir como una nerviosa timidez recorría su cuerpo de pies a cabeza.
"¿Estás segura que quieres darmelo a mí?" -volvió a preguntar dudoso.
"Sí. A ti te corresponde" -reafirmó ella otra vez con total seguridad.
Gohan finalmente asintió, mientras Videl le indicó que la siguiera a su cuarto. El semisaiya la siguió hacia el fondo del pasillo.
"Eres al primero que se lo voy a mostrar" -esta vez fue ella la que se sonrojó mientras abría la puerta.
"No sé que decir, es un halago" -atinó a responder él nerviosamente. Ella tenía la capacidad de ponerlo así de nervioso sin siquiera intentarlo.
Así, Videl se adentró en el cuarto y avanzó hasta su velador. Gohan permaneció en la puerta sin animarse a entrar más.
"Ven y no te preocupes. Pasa con toda confianza" -lo animó ella a deshacerse de su timidez.
Gohan pasó y se quedó detrás de la fémina a poco más de un metro.
Videl tomó algo que yacía encima de su velador pero Gohan no pudo ver de que se trataba, pues ella todavía no le daba la cara.
La bella doctora le habló, sin girarse todavía.
"Mira, esto lo hice para dárselo al Gohan de este tiempo cuando pudiera encontrarlo..." -su voz se apagó con sufrimiento, sobrecogiendo al moreno. "Pero ahora sé que está muerto" -a sus azulados ojos los invadió la tristeza.
"Lo siento mucho Videl" -atinó a decir imaginando su dolor.
"Pero como él ya no está, quiero regalártelo a ti" -se giró dedicándole una profunda mirada junto a una también profunda sonrisa.
"¿A mí? No merezco tanto" -le dijo sinceramente avergonzado.
"Vamos, no puedes rechazar el regalo de una dama, es de mala educación" -le guiñó un ojo divertida.
"Sí, es verdad. Perdón" -dijo él avergonzado con una mano en su nuca. Los genes paternos se hicieron presentes.
Gohan bajó su mirada para ver lo que la joven tenía entre sus manos. Era el reverso de una hoja de grueso papel. El hijo mayor de Goku frunció el ceño con curiosidad al verla. Si el regalo de Videl era un papel eso significaba que podía ser una carta, un poema o un... No tuvo que seguir pensando, Videl se lo mostró de frente y resultó ser tal como su última deducción le había indicado... un dibujo.
Tomó el dibujo y sus ojos se deleitaron ante la visión que presenciaban. Era un retrato idéntico al Gohan del futuro. Quedó impresionado de lo bien hecho que lucía. Las líneas, el sombreado, la proporción respecto al fondo de árboles, era sencillamente la perfección hecha dibujo. Era indudable que Videl le había puesto muchas ganas a ese trabajo, le había salido del alma.
"No sé que decir... no tengo palabras para agradecerte" -realmente había quedado impresionado con tan dedicado trabajo.
"No es nada" -sonrió ella feliz con su reacción. Se notaba en su cara que le había gustado.
Videl con una perenne sonrisa caminó hasta la pared para apagar la luz principal y luego se dirigió al velador para prender la luz más tenue de la lámpara. La media luz de la habitación creó instantáneamente un momento agradablemente íntimo.
"Y bien cuéntame de ti, quiero saberlo todo" -le pidió Videl muy animada mientras se sentaba en la cama.
Gohan sin esperar tomó una silla que estaba allí mismo y la puso al revés, de modo que sus brazos se afirmasen en el respaldo.
"Nuestra infancia fue igual pero la vida del Gohan de este tiempo cambió drásticamente a partir de los androides. Desde allí nuestras historias cambiaron completamente... la mía es muy distinta. El Gohan de este tiempo debió sufrir mucho más que yo" -le explicó para dejarle clara que había una diferencia entre ellos. "Aunque fuimos la misma persona puede que por los diferentes hechos que tuvimos que vivir nuestras personalidades hayan sido un tanto distintas"
"Entiendo, de hecho tú pareces más tímido que él... pero igual me encantaría conocerte. Tu infancia, tú pasado, lo que crees, lo que piensas" -le insistió ella muy ilusionada. Se le notaba por todo el cuerpo el ánimo que le producía saber más de él.
Gohan masajeó su mentón con su mano derecha, como si estuviera pensando o dudando.
"¡Oh vamos! ¡No seas tímido!" -lo incitó ella dándole un golpecito en la espalda.
"Bueno, espero que no te aburras porque es una larga historia. Con mi padre vivimos muchas aventuras, aprendimos de los saiyas, de Freezer, de los nameks y mucho más"
"Quiero saberlo todo"
Así Gohan fue contándole paso a paso lo que había sucedido mientras ella se sorprendía y se volvía a sorprender una y otra vez. Desde la llegada de Raditz hasta toda la gran aventura en Namek.
Así llegó el punto en que la historia de ambos Gohan tomaron caminos muy distintos y él le advirtió aquello a Videl. La llegada de los androides y lo del Trunks de este tiempo que logró cambiar el pasado.
"Aquí en el futuro mi padre, Goku, murió por una enfermedad del corazón. En cambio en el pasado se pudo salvar, pero igualmente murió después..."
Gohan detuvo su hablar, tragando saliva con un gesto amargo en su faz. Al parecer por lo sombrío de su semblante iba a contar algo de lo que le era difícil hablar.
Videl puso atención a su cara y sus sufrientes ojos. Sintió algo en su corazón al verlo de ese modo. Un martillazo en su corazón que no supo explicarse. No quería por nada del mundo verlo sufriendo.
"Gohan -lo interrumpió diciendo su nombre- sino quieres hablar de ello lo entenderé. En serio" -le dijo con un tono sumamente comprensivo.
Gohan dio un hondo suspiro. Se notaba que le era un tema que lo complicaba y el cual todavía no había superado completamente.
"No te preocupes, es algo que me cuesta contar pero hablándolo lograré superarlo definitivamente"
"¿Estás seguro? No quiero verte sufrir" -Videl se dejó llevar y le tomó sus manos, entrelazando sus dedos entre los de él.
Él se sintió reconfortado al sentir sus suaves y delicadas manos entre las suyas. Era como si a través de su manos le contagiara una energía especial que lo hacía sentirse mejor.
"Cuando murió mi padre mi mundo se vino abajo..." -su voz sonó muy apagada.
"Créeme que te entiendo muy bien. Yo también perdí al mío y me costó mucho superarlo" -le explicó ella a su vez.
El semisaiya desenlazó una mano para poder acariciar el dorso de la mano derecha de Videl. Ella también se sintió reconfortada con su muestra de cariño.
"Lo lamento mucho. ¿Cómo murió?" -preguntó él.
"Los androides"
Gohan sintió como las manos de Videl apretaban las suyas con dolor.
"No sabes cuanto lo siento. Pero que bueno que al menos no tuviste que soportar el sentimiento de culpa que yo si tuve que cargar"
"¿A qué te refieres?" -preguntó ella abriendo sus ojos sorprendida.
"Sabes, en mi tiempo tuvimos que luchar contra un androide muy poderoso llamado Cell. Además en nuestro tiempo hubo otro androide que acá jamás apareció, el número 16. Pero él no tenía ninguna parte humana, era cien por ciento máquina, pero no era maligno y lo más extraño de todo es que siendo una máquina tenía una sensibilidad especial, se llevaba muy bien con los animales y ellos se sentían bien junto a él" -la imagen del pelirrojo robot apareció en su mente, recordando cada detalle de su amable faz.
Videl abrió los ojos completamente sorprendida.
"¿Una máquina es capaz de ser así?" -dudó ella con incredulidad.
"Sí" -contestó él sin vacilar. "Por eso cuando Cell lo destruyó estalló toda mi furia interior y me convertí en super saiyajin dos. Le dí una paliza inolvidable, pero cometí un error muy grande... me dejé llevar por la ira y el rencor y quise lastimar más de la cuenta a ese maldito... torturarlo hasta los huesos para que pagara por todo el mal que había hecho"
Gohan tomó un respiro y bajó su cabeza, triste por ese mal recuerdo.
"¿Y qué pasó?" -preguntó Videl preocupada por lo que vendría al ver su reacción.
"Le dí demasiado tiempo a Cell y con una técnica suicida intentó destruir todo el planeta. Mi padre usó una técnica llamada teletransportación y salvó el planeta pero... murió" -explicó con mirada perdida, como si estuviera imaginando ese preciso momento.
Videl no pudo evitar abrir la boca a causa de la sorpresa.
"Estuve mucho tiempo culpándome a mí mismo por la muerte de mi padre. Si yo hubiera matado a Cell cuando debí hacerlo mi padre habría vivido. No sabes todo el tiempo que me lo cuestione una y otra vez... " -un dejo de enorme tristeza podía escucharse claramente en su voz.
Videl enmudeció comprendiendo su dolor. El sentimiento de culpa podía ser una de las peores afecciones que se podían sentir. La impotencia, el arrepentimiento y el sentimiento de poder haber hecho mejor las cosas podían carcomer el alma de una persona.
"Mi madre se quedó sin él, mi hermanito se quedó sin padre... pensaba que tal vez todo era culpa mía" -su voz sonaba quebrada.
"Lo siento mucho" -le comentó Videl mientras apretaba más su mano con cariño fraternal.
Una media sonrisa se formó en el rostro de Gohan ante su gesto. Era algo reconfortante.
"Pero después de un buen tiempo torturándome a mí mismo me di cuenta que no fue culpa mía. Eso era lo que quería mi papá y nadie más. Él pudo regresar cuando se llevó a Cell si realmente lo hubiese querido. Tampoco quiso ser resucitado por las esferas del dragón argumentando que él ponía en peligro a la Tierra. Porque primero fue su lucha contra Piccolo, luego los saiyajins que vinieron a buscarlo, luego Freezer, los androides 17 y 18 y por último Cell. Tenía su parte de razón pero no sabes cuanto nos costó aceptar su decisión a mi madre y a mí. Pero finalmente fue su decisión y tuvimos que respetarla. Mi padre es un buen padre, pero como todas las personas comete errores. Siempre pensó en las peleas y en el bienestar de todas las personas de la Tierra, desplazando incluso a su propia familia. Pero no podría culparlo porque esa es su esencia. Mi madre sufrió muchísimo con su muerte, tanto o más que yo. Estoy seguro que si mi padre se hubiese dado cuenta de eso no hubiera tomado la decisión que tomó. Como él es fuerte piensa que todos somos igual de fuertes que él"
"Entiendo lo díficil que fue para ti"
"Sí, fue muy duro porque yo aún era solamente un niño. Pero gracias al señor Piccoro y sus consejos, más el apoyo de mi madre y la felicidad que sentí viendo crecer a mi nuevo hermanito llegó un momento en el cual deje de lamentarme por lo que pasó, dejé de llorar sobre la leche derramada y me di cuenta que debía seguir adelante. ¿Qué sacaba con dejarme vencer y seguir llorando por algo que no tenía arreglo?"
"Nada, sólo más pena y más dolor" -respondió ella al instante.
Gohan le dio una sonrisa cómplice como respuesta.
"Pero lo bueno es que después de siete años pudo volver a la vida nuevamente, cuando peleó contra Majin Buu" -le mencionó con una sonrisa.
"Que bueno me alegro mucho. Algo ya me habían contado tus amigos sobre las tales esferas del dragón"
"Sí, pero mi padre volvió a la vida gracias a un antiguo Kaioshin. Pero aunque haya vuelto a la vida después, igual sufrí muchísimo con su muerte..."
"Debiste sentirte como yo me siento ahora..." -comentó Videl bajando su voz.
"¿A qué te refieres?"
"Cuando yo supe de tú muerte también todo mi mundo se me vino abajo... había albergado la esperanza de encontrarte algún día... de poder ser feliz junto a ti... " -su voz se quebró inevitablemente- pero aquí moriste y con eso se fue mi ultima esperanza de ser feliz" -todo su cuerpo liberó el dolor que estaba sintiendo. Era como si una cruel sombra se hubiera apoderado de todo su semblante.
Gohan se conmovió hasta la última fibra de su ser. El cruel destino le había quitado a su contraparte. Quería hablarle pero sus palabras se atoraron. A cambio de eso, volvió a acariciar sus dulces manos con mucha ternura.
Permanecieron así un par de minutos sólo en compañía del silencio. Presenciándose, explorándose con sus miradas que tenían tantos sentimientos por demostrar. Finalmente Gohan encontró las palabras que buscaba:
"Eres una chica fuerte Videl, igual que la del presente. Con esa gran fuerza de voluntad que tienes saldrás adelante. Tienes que rehacer tu vida y ser feliz... porque te lo mereces. Eso es lo que habría querido Gohan para ti"
Los ojos de Videl relampaguearon con sorpresa. Aferró aún más sus manos a las de él y bajó su cabeza cavilando... pensando...
"Sabes la vida es cruel pero así mismo aprendes de ella... precisamente los golpes que más nos duelen son los que más nos enseñan" -le comentó él.
"Así es... pero me duele tanto. Me duele tanto pensar que existe otra Videl que si puede ser feliz. Es tan injusto, tan cruel, tan duro" -se quejó amargamente.
Gohan no respondió, sólo bajó su mirada ensimismado.
"Sabes -continuó Videl- intentó ser feliz pero me cuesta muchísimo. Perdí a mi padre, a mis amigos y también te perdi a ti que eras el hombre de mi vida, estoy segura de eso. ¿Vale la pena vivir así realmente? ¿Vale la pena vivir cuando la vida te castiga tanto?"
El primógenito de Goku se tomó un tiempo para reflexionar las preguntas de Videl.
"Yo creo que cuando cambies tú perspectiva de la vida te darás cuenta que a pesar del dolor hay muchas cosas por las cuales ser feliz. Cuando dejas de pensar que la vida esta en contra tuya tu ánimo cambiara. Pienso que cuando cambiamos nuestra perspectiva la vida la vemos mejor. Al menos eso es lo que creo yo"
"Entiendo lo que quieres decir, pero una cosa es ser idealista y otra realista. Por más que cambies tu perspectiva no puedes cambiar la cruel realidad" -refutó ella con seguridad.
"Sí, es verdad... no puedes cambiar la cruda realidad... -sus ojos se clavaron aún más en ella con emoción- ... Pero la puedes sobrellevar"
Sus azulados iris se profundizaron hacia la mirada de Gohan. Era prácticamente como si sus almas estuvieran conectadas a través del enlace que habían formado sus manos.
"Así logré superar la muerte de mi padre y volver a ser feliz" -una honesta sonrisa formaron sus labios. "Hay que seguir adelante por más que nos cueste. Creo que levantarnos una vez más cuando ya no tienes las fuerzas para hacerlo es lo que nos hace especiales. Y si lo logras y miras hacia atrás, estarás orgullosa de que lo lograste cuando creías que no podías más. Eso me lo dijo una vez el señor Piccoro" -recordó las palabras que una vez le había dicho su segundo padre.
Sus vistas se entrelazaron. Era increíble la conexión que se podía sentir en toda la atmósfera. La doctora no había sentido algo así desde hacía muchísimo tiempo atrás, precisamente con Mirai Gohan.
Videl veía como esos tiernos ojos la contemplaban con cariño. Podía sentir su aroma tan cerca, podía sentir su piel tocándola. Escuchar esa voz que pensó jamás volver a escuchar. Estaba allí... tan cerca... pero tan lejos. Era una cruel cercanía lejana.
...
Una dulce abuelita iba por la calle, con un bastón entre sus manos. Caminaba encorvada y por lo marchita de su piel resultaba indudable que tenía más de setenta años... ¡pero para Goku ni las abuelitas se salvarían!
"¡Hola que tal! ¿La ayudo a cruzar bella señora?"
"Gracias hijo, que bueno es ver que aún quedan jóvenes atentos como tú"
"De nada" -sonrió Goku contento de poder ayudarla.
Así la ayudó a cruzar la calle. Terminada su labor formuló su intelectual pregunta:
"Oiga abuelita, ¿no le gustaría hacer un trío conmigo?"
"¡Degenerado!" -acto seguido lo agarró a bastonazos limpios correteándolo por toda la vereda.
"Ay ay ay ay" -Goku corrió desesperado para salvar su vida. Por suerte la señora era lenta así que la dejó atras fácilmente.
"¡Esta juventud está cada vez más pervertida!" -le gritó la anciana antes de retomar su camino.
El saiya se tomó su corazón que se había agitado por el susto.
"Uf esto del trío es más difícil de lo que yo pensaba. Pero todavía no entiendo de que se trata... ¿por qué se enojaran y me dirán pervertido? Pero bueno, seguiré intentando. ¡Nunca me rendiré!" -clavó su índice en el horizonte con total decisión, mientras un drámatico viento azotaba sus cabellos.
Después de comerse varias bofetadas más que le habían dejado sus mejillas más que rojas, por fin la suerte le sonreiría a Goku. Una hermosa chica de unos veinte años o un poco más pasó por frente en suyo. La chica tenía un hálito alcohólico, venía muy contentilla y se le notaba por todos lados. Además de ser muy liberal, la mezcla con el alcohol resultaba en una peligrosa combinación.
"¡Hola! ¿como estás?" -saludó Goku con su ánimo acostumbrado. Ni el intenso dolor de sus mejillas mermaría su felicidad característica.
"¡Hola!" -saludó ella con ánimo también. "Pues llegando de una fiesta ¿y tú?"
"¡Yo muy bien, gracias! ¿Oye te gustaría hacer un trío conmigo?"
La chica parpadeó sorprendida, pero aprovechó de mirarlo concienzudamente. Su rostro lucía muy amable y su físico estaba en excelente estado, la forma de su cuerpo estaba en total armonía y sus musculosos brazos resultaban muy atractivos. Era un tipo que llamaba la atención y ciertamente resultaba guapo a los ojos. Además tenía una linda sonrisa y parecía muy simpático.
"Vaya eres un hombre directo" -lo siguió repasando con la mirada. Quedó pensando y se le vino una pregunta a su mente. "¿Y ella es linda?" -le preguntó refiriéndose a su pareja. "¿No es muy grande?" -le volvió a preguntar refiriéndose a si su pareja tenía muchos años o no.
"¿Linda y grande? ¿A qué se referirá...?" -pensó Goku para sí mismo. "Ah sí, ¡por supuesto! ¡A mi cola! Tendré que decirle que me la cortaron"
"Pues si, era bien grande y también muy linda, llamaba mucho la atención. Lo malo es que me la cortaron. Ya no la tengo"
La chica abrió los ojos como platos, suponiendo que había malinterpretado su pregunta y que se refería a su verga.
"¿Te la cortaron?" -preguntó completamente en shock.
"Sí"
"Pobrecito" -lo compadeció sinceramente. "¿Y por qué te la cortaron?" -fue la primera pregunta que formuló su mente mientras asimilaba tan terrible noticia.
"Es que era muy peligrosa, podía hacer mucho daño con ella"
La chica quedó completamente para adentro.
"Uf debía ser bestial entonces" -comentó anonadada.
"De hecho me costó acostumbrarme a no tenerla. Con ella me equilibraba al caminar y cuando la perdí es como si hubiera tenido que aprender a caminar de nuevo"
La joven nuevamente abrió ojos como platos.
"¿Oye a ti no te decían el tres piernas?"
"No, pero era como una tercera pierna para mí. Cuando me caía con ella me afirmaba"
"Guau" -soltó absolutamente admirada.
"Sí, incluso me servía para pelear. Una vez me defendí de Tenshinhan pegándole con ella en el torneo de artes marciales"
"¿La usabas para pegarle a la gente?"
"Sí, pero sólo para defenderme jeje" -le aclaró con una mano en su nuca.
"Ehhhmmm, oye lo tuyo no es normal eh. ¿Tenías una anaconda o qué? ¿De qué estas hablando tú?" -le preguntó muy sonrojada. No era para nada una chica que se ruborizara pero él lo había logrado.
"¡Pues de mi cola! Lástima que ya la perdí. A veces la extraño, pero fue mejor así. Así no me convierto en King Kong"
"¿Tenías cola? ¿King Kong?" -preguntó parpadeando rápidamente por la sorpresa, el tipo resultaba particularmente extraño. "¿Oye tú no fumas de los cigarros que dan risa verdad?"
"No, no fumo. Fumar hace daño"
"Pues entonces lo raro te viene de nacimiento. Eres un tipo muy extraño la verdad, pero se nota que eres muy simpático. Mira, no quiero parecer tan fácil pero me caíste muy bien. Te dejaré mi número de celular, cuando te decidas me llamas y salimos y así conozco a tú pareja. ¿Tu pareja está de acuerdo con lo del trío verdad?"
"Pues no sé, aún no le he dicho pero supongo que sí. No creo que Milk tenga ningún problema" -le dijo sin siquiera sospechar que si ella se enterase le cercenaría sus órganos más preciados.
"Vale, pues yo soy muy liberal asi que no estaría mal probar algo nuevo. Cuando hables con tu pareja pues me llamas y lo podemos conversar" -sacó un papelito de su cartera y le anotó su numero allí, luego se lo pasó en la mano. "Ahora tengo que irme porque sino duermo moriré jeje. ¡Cuídate! ¡nos vemos guapo!"
"¡Gracias! Cuídate mucho tú tambien, ¡adiós!"
La vió alejarse y comenzó a rascarse la cabeza confundido.
"Bueno sólo me quedo claro que necesito a Milk, pero eso ya lo sabía... Mmm... no me queda claro que es un trío... ¡Ah ya sé! ¡quizás es mejor preguntarles qué es un trío y no pedirles un trío!" -se iluminó la erudita mente de Goku. "¡Soy un genio! Pues mejor lo preguntaré de esa forma porque de la otra ya me está doliendo mucho jeje" -se sobó sus mejillas sintiendo todo lo que le ardían.
...
Ambos jóvenes seguían con sus manos entrelazadas sin notar el paso del tiempo. Un reloj de mesa tomó importancia cuando Gohan sintió que su cuerpo le exigía dormir de forma urgente. Dirigió su mirada al reloj y comprobó que el tiempo realmente pasaba volando cuando se compartía de forma tan amena. De no ser por la tormenta que se había desatado rayos de sol hubieran anunciado que un nuevo amanecer había llegado.
"Bueno ya me iré a dormir que me muero de sueño jeje. Que pases muy buenas noches... o mejor dicho buenas mañanas. Nos vemos amiga"
"Amiga..." -musitó esa palabra inconscientemente.
"¡Sí!" -exclamó Gohan animado. "Eres una excelente persona, eso se nota al instante, ya te puedo considerar como una amiga"
"¿En tan poco tiempo ya me consideras una amiga?"
"¡Claro! ¡Si eres igual a mi novia! Aunque si crees que es un exceso de confianza de mi parte lo siento mucho" -le dijo él al ver su cara dudosa.
"¡No! Me encanta que me consideres de esa forma" -una sonrisa llena de dicha iluminaba su rostro.
"¡Que bueno! Me alegro mucho" -una gran sonrisa nació en su rostro también. "Bueno Videl ya tengo que irme, ya está a punto de amanecer y necesito dormir" -le explicó apuntando su reloj.
"Pero te mojarás todo si te vas volando, ¿te llevo en mi auto?" -le ofreció solícita.
"No, ¿cómo se te ocurre? No quiero ser una molestia"
"¡No lo eres!" -le recalcó enseguida con énfasis.
"Aunque digas que no, es así. Además también debes estar cansada y la Capsule Corp está al otro lado de la ciudad" -le recordó el largo trayecto.
"Bueno sí, pero si quieres te quedas a alojar acá. El cuarto de invitados es acogedor, estoy segura que te encantará"
"¿En serio? Sería genial pues estoy muerto de sueño y no tengo ganas de mojarme" -sonrió con una mano en su nuca.
"Pues nada más sea dicho. Te llevaré hacia allá"
"Bueno pero antes tengo que cepillarme los dientes, pero aquí no tengo cepillo"
"No te preocupes soy doctora, siempre tengo cepillos extra" -sonrió.
Así ambos se cepillaron los dientes y partieron juntos hacia el cuarto que Videl le designaría.
"Mira ese es tu cuarto" -le indicó abriéndole la puerta.
"Está muy lindo, gracias" -le dijo después de echarle una ojeada.
"Espero que duermas muy bien, Gohan. Te deseo muy buenas noches" -se acercó y le dio un cálido y tierno beso en su mejilla.
El muchacho se estremeció al sentir sus húmedos labios en su cara. Fue una sensación que lo hizo estremecer por el increíble parecido con su novia del pasado. El mismo aroma, la misma forma de rozar sus cabellos... la misma emoción al sentir sus labios tocando su piel... Sacudió su mente para no seguir pensando.
"Gracias, buenas noches también para ti" -le sonrió sonrojado, aún pensando en el beso.
Videl agradeció con una sonrisa, caminó y cerró la puerta tras de sí. Se afirmó en la madera de la puerta con las manos en su espalda. Ver a Gohan y conversar con él de esa forma definitivamente la marcaría para el resto de su vida. Esta noche no la olvidaría jamás porque había sido tan feliz como hacía mucho tiempo que no se sentía.
Iba a dirigirse hacia su cuarto pero se retractó de su propósito, volviendo a abrir la puerta de su invitado. Él ya se había quitado la camisa que llevaba, quedando a torso descubierto.
"Oh perdona, no sabía que te acostarías tan rápido" -hizo un esfuerzo por quitar su mirada del vigoroso cuerpo del joven pero le fue imposible, su mirada se quedó pegada sin poder evitarlo.
"Me va a dar un infarto...", habló su mente al ver ese cuerpo varonil tan bien formado. Los trabajados músculos y los marcados abdominales eran una atrayente visión para cualquier mirada femenina.
"No te preocupes" -le mencionó Gohan con una sonrisa- ¿te pasa algo Videl?" -le preguntó al ver que no hablaba. En su candor nunca se habría dado cuenta de lo que podía causar su bien formado cuerpo.
Videl volvió a alzar su mirada sintiendo como toda la sangre de su cuerpo se iba a sus mejillas.
"No, sólo quería decirte algo antes de despedirme"
"Sí claro, dime Videl"
"... Gracias"
"¿Gracias por qué?" -pregunto él con mucha curiosidad.
Una pausa de varios segundos se hizo.
"Por hacerme feliz" -una linda sonrisa nació en su rostro y cerró la puerta nuevamente.
"Feliz..." -iteró él inconscientemente. La mente de Gohan quedó pegada pensando en ello.
Feliz...
...
El príncipe saiyajin salió del cuarto de los niños concentrándose en sus propios pensamientos. ¿Qué haría cuando viera a su verdadera mujer nuevamente? Sólo había una forma de averiguarlo... yendo con ella.
Se concentró en sentir la presencia de Bulma del presente pero sintió dos ki prácticamente idénticos. La diferencia era mínimamente perceptible. Cerró los ojos concentrándose al máximo para poder dilucidar cual de las dos energías pertenecía a su verdadera mujer.
Inspiró profundamente pero por más que lo intentó no pudo aclarar cual de los ki correspondía a su esposa. Pero no perdería más tiempo pensando y se dejó llevar solamente por su instinto, el cual le indicó que tomara la puerta de la izquierda.
Llegó hasta la puerta que su instinto había escogido, se paró frente a ella y sin vacilar tocó fuertemente.
El silencio al interior del cuarto permaneció durante varios segundos. Justo cuando Vegeta tocaría nuevamente de manera aún más fuerte, se sintieron pasos lentos por dentro de la habitación, como si la mujer que yacía en su interior dudara de si abrir o no, o al menos eso dedujo el príncipe al notar su demora.
Se detuvo el ruido de los pasos y la puerta finalmente se abrió, dejando a Vegeta muy sorprendido...
La mujer de cabellos turquesas abrió la puerta empapada de sudor y con una cara llena de preocupación.
Ver a Vegeta se suponía que debía serle una gran alegría pero no fue así. Un sentimiento de profundo temor se apoderó de su corazón. Vegeta estaba en su puerta, tal y como lo había soñado en su horripilante pesadilla. Dio un paso hacia atrás sin conciencia de ello, sólo instintivamente. ¿Acaso su pesadilla fue un sueño premonitorio? ¿Por qué Vegeta estaba justo allí igual que en su sueño?
Sintió temor de tener que oír las palabras del saiya... si esas palabras eran las mismas que las de su sueño la destrozarían completamente. Permaneció en silencio un lapso de tiempo sin saber que pensar ni qué decir.
El príncipe se sorprendió de verla tan agitada y con ojos temerosos, tal como si hubiera visto un fantasma. Clavó su profunda mirada en ella observándola hasta en el más mínimo detalle y sintió como un bombazo estalló en su cerebro, martillando su cráneo una y otra vez. Pero curiosa y extrañamente, su dolor mental alegró a su corazón... su mente finalmente sólo se dejo llevar por sus sentimientos... pensando... recordando...
...
"Y tú nombre pequeño, ¿es Vegeta verdad?" -la femenina voz lo llamó así con toda confianza. No parecía tenerle ningún miedo ya.
"¿Eh? ¿Me dijo pequeño?" -se preguntó a sí mismo sin poder creer las palabras de esa atrevida mujer.
Bulma acababa de invitar a los namekianos a la Capsule Corp después de la explosión de su planeta natal, aprovechando también de invitar a Vegeta, quien se encontraba afirmado en un árbol más allá.
"¿Por qué no vienes sino tienes un lugar a donde ir?" -lo invitó muy animada. "Te serviré mucha comida. Me imagino que comes igual que Goku, ¿o me equivoco? Pero no permitiré que te enamores de mí aunque me encuentres muy atractiva" -le advirtió sin miramientos con una sonrisa despampanante de confianza.
"Qué mujer tan vulgar... ¡y como grita!" -dijo él fastidiado, aceptando su invitación ante su insistencia.
Ese fue el comienzo de todo...
Curiosamente también recordó el gracioso momento cuando esa mujer descarada le pasó esa camisa rosada con el nombre BadMan estampado atrás. "Hombre malo" le calzaba a la perfección, pero lo que no le quedaba para nada era ese tierno color rosa, comúnmente identificado como un color propio del sexo femenino. Sin duda esa mujer tenía un buen par de ovarios para haberse atrevido a hacer esa travesura.
¿Cómo olvidar el momento en que la cámara de gravedad explotó debido a su brutal entrenamiento para alcanzar el super saiyajin? Ella realmente se preocupó por él, cuidándolo como él nunca podría haberse imaginado. Por eso lo sorprendió tanto cuando al despertar de su inconsciencia la vió durmiendo a su lado en el velador. Ella se había preocupado por él... ¿pero por qué?
La primera vez que hizo el amor con Bulma vinó a su mente. Hacer el amor... cuantas veces lo intentó negar obligándose a pensar que sólo había sido sexo y nada más. Placer carnal puro y duro. Después de todo Bulma era una hembra atractiva y saludable. Pero si solamente eran sesiones de sexo... ¿por qué con ella se sintió totalmente distinto? ¿por qué con ella había sentido algo tan fuerte y profundo? La pregunta rondó muchas veces por su mente, cuestionando infinitas veces la relación que estaba sosteniendo con esa mujer. ¿Por qué con ella ya no se sentía tan solo? ¿Por qué con ella sentía que llenaba su alma? Bah, no era más que una simple calentura por una hembra terrícola. Miéntete y sigue mintiéndote que así terminarás convenciéndote, le aconsejaba su voz no consciente.
Finalmente desechó sus cuestionamientos absurdos, pensando en lo beneficioso que era tener una mujer que le diera comida, le arreglara su bendita cámara de gravedad y a la vez darle una buena e intensa sesión de sexo cada noche. Pero después llegó el momento fatídico... algo que jamás se borraría de su mente... Bulma le confesó que había quedado embarazada. ¿Pero cómo rayos pudo cometer un error así? El príncipe saiyajin dejando preñada a una vulgar terrícola. Ese niño no era nada suyo, podía morir y a él no le importaría en lo más mínimo. "¡Mujer estúpida si quedaste embarazada asume las consecuencias!" -bramaba cada vez que recordaba el maldito embarazo del demonio.
Recordó las variadas discusiones que tuvo con ella debido a su embarazo y toda esa gran fuerza de voluntad que demostró en salir adelante, incluso cuando él ya le había advertido varias veces que no le importaba en lo más mínimo su retoño.
Sí, era una mujer fuerte y digna como ninguna. Era su mujer, después de todo. Fuerte y decidida como él.
Sufrimiento y muchas lágrimas había perdido Bulma intentando cambiarlo. Cualquier otra mujer hubiera desistido, cualquier otra mujer se hubiera alejado al no soportar su maldito orgullo. Pero ella no. Ella siguió firme junto a él... ¿por qué no lo abandono o lo mando a la mierda cansada de todo? ... La respuesta era tan simple que espantaba... porque creyo en él... porque sabía que detrás de esa coraza de hielo tenía sentimientos... simplemente porque lo amaba.
Todo había comenzado con esa invitación a la Capsule Corp. cuando apenas se tragaban el uno al otro. Otra ironía más de la vida... nunca podría haber imaginado cuán drásticamente cambiaría su existencia al aceptar esa invitación. Finalmente se terminó enamorando perdidamente por más que le costase admitirlo.
Gracias a ella había podido enmendar el rumbo y gracias a ella podía disfrutar de ese pequeño al que ahora amaba con toda su alma. En definitiva gracias a ella entendió lo que era el amor...
El amor...
Su agitada mente terminó su explosión de recuerdos, centrándose en la realidad actual.
"¿Quién eres?" -le preguntó su propia conciencia sin siquiera esperar que se recuperase del bombardeo mental que había sufrido.
Un drámatico silencio se produjo... si su mente era capaz de responder esa pregunta tan simple significaría que su memoria habría vuelto. Pasados muchos segundos, la importante respuesta llegó finalmente a su mente:
"Soy Vegeta, esposo de Bulma, padre de Trunks y el príncipe de los saiyajins"
...
Su mujer estaba justo en frente, trémula, temerosa. Contemplándolo.
"¿Qué pasa?" -preguntó la joven ante su prolongado silencio, interrumpiendo sus pensamientos y encarándolo con decisión.
El príncipe de los saiyas permaneció en silencio, agudizando aún más su mirada.
"Si vienes a decirme lo del parque no quiero escuchar. Ya sé lo que sientes" -le advirtió totalmente decidida, no permitiría que su cruel pesadilla se volviera realidad.
"Cada vez que abres la boca pruebas tu estupidez mujer"
Bulma abrió los ojos ante sus agresivas palabras. ¿Por qué la estaba mirando de esa forma tan diferente? ¿Por qué sentía como si la energía de Vegeta fluyera a través de ella? Estaba distinto... lo sentía distinto... y cuando se encontraron por primera vez Vegeta no le dio ninguna palabra tan agresiva. De hecho parecía que la amnesia le había quitado parte de su clásica agresividad. Pero ahora le dijo con toda la confianza del mundo que sus palabras eran una estupidez. Acaso esa confianza se debía a que...
"¿Vegeta...?" -preguntó sin creerlo. "¿Mi Vegeta?" -volvió a preguntar llena de esperanza, sintiendo como su corazón latía a mil por segundo.
"Sí mujer estúpida, soy yo" -abrió sus brazos para recibir un abrazo.
Una enorme sonrisa surgió en su faz y corrió a abrazarlo con una dicha inexplicable; la increíble emoción que sentía la desbordó completamente, agitando su corazón en forma desmedida. Era tanta la felicidad que recorría toda su alma, que sería necesario inventar una nueva palabra como para poder describirla.
Continuará.
