Capítulo 27: Descubrimiento.

Eran alrededor de las tres de la tarde y una joven pareja recién comenzaba a despertar después de soportar los repetidos llantos de su pequeña hija durante la noche... desvelarse había sido tan agotador que ni siquiera sintieron lo tarde que ya era. Las gruesas cortinas eran las culpables de aquello pues camuflaban el soleado día que resplandecía con audacia después de una noche de tormenta.

Todavía adormilado Mirai Trunks abrió lentamente sus párpados sintiendo el peso del sueño, pero haciendo un esfuerzo pudo aplacar la pereza que ensoñaba su cuerpo. Giró su mirada para ver si la mujer que tanto amaba seguía durmiendo y efectivamente pudo verla allí. Dormida tan tranquila que parecía un ángel. Alzó su vista por encima de su amada para ver a su pequeña bebé que yacía adormilada en su cuna. Sonrió al ver que finalmente había quedado tranquila después de tan agitada noche de llantos.

Sintió ganas de acariciar los cabellos de su pareja y sin contenerse así lo hizo. Embelesado por la belleza de su mujer agradeció con toda su alma el haberla encontrado, porque gracias a ella su vida dio un giro completo... gracias a ella la tristeza causada por los androides había dado paso a la felicidad.

El tic-tac del reloj hizo que su mirada virase hacia aquel instrumento y pudo comprobar lo tarde que era: las tres y cuarto de la tarde. Decidió levantarse sin despertar a Nenis, pero justo cuando se proponía a hacerlo la bella durmiente también comenzó a escapar de los brazos de Morfeo hasta regresar completamente a la vida real.

"Buenos días damita" -la saludó Trunks con una sonrisa.

Nenis sonrió enseguida al escuchar la encantadora voz de su esposo. Le dio el beso de buenos días y dirigió su mirada al retoño que yacía en la cuna apaciblemente dormida.

"Menos mal que esta demonia sigue dormida" -mencionó graciosamente la mujer en voz baja.

"Sí, por suerte" -respondió Trunks en el mismo tono. "Oh que sueeeeeeño. Dormiría todo el día si pudiera" -agregó estirando sus brazos y sin ningun ánimo de levantarse.

"Sí, la verdad es que sí. Yo también sigo muerta de sueño. Nuestra Any lloró mucho anoche"

"Ni que lo digas. Tendremos que acostumbrarnos, porque seguramente seguirán varias noches así..." -advirtió el pelilila con cara de funeral.

"Pero bueno queríamos ser padres y no todo podía ser miel sobre hojuelas. Ya nos acostumbraremos" -le guiñó un ojo a su amado.

La pareja procedió a levantarse con sumo cuidado y miraron al pequeño ser que dormía plácidamente en su cuna... tan apacible que nadie habría supuesto que fue aquella misma angelical criatura la que los desvelo con sus tremendos llantos.

Ambos mantuvieron el cuidado de sus pasos y salieron de la habitación para que la niña siguiera con su apacible sueño. Se dirigieron hacia el mismo baño juntos y mientras Trunks se lavaba los dientes Nenis decidió mirarse en el espejo antes de ducharse... grave error. El gran espejo le permitió verse de de cuerpo entero, golpeando duramente su vanidad de mujer... su figura claramente ya no era la misma antes del embarazo. El aumento de peso era evidente dejándole una nada agradable panza y senos que sin sujetadores estaban un tanto caídos por la rellena carga de leche que sostenían.

Entonces se decidió a hacerle una pregunta a su esposo, con la esperanza de que él le diera una respuesta que subiera su decaído ánimo.

"Amor... ¿estoy gorda?"

"Sí, mucho" -respondió con toda inocencia.

Un dramático y tenso silencio se hizo en el ambiente... mientras pucheros comenzaban a formarse en el rostro de la nueva madre...

"Buaaa me dijiste gorda" -lágrimas saltaron de sus ojos por todas partes.

"Pero si estás gorda amor"-confirmó él nuevamente con total e inocente sinceridad, mientras escupía lo que quedaba de dentífrico en el lavabo.

"¿Eres tonto o qué?" -comenzó a pegarle en la espalda para desquitarse mientras Trunks se acurrucaba para protegerse.

"¡Ay! ¡Pero si me preguntaste amor!" -se defendió él.

"¡Tonto! Te pregunte para que me subieras el ánimo, diciéndome que se me notaba muy poco lo gordita" -dejó de golpearlo para comenzar a hacer conmovedores pucheros.

"Huy definitivamente no entiendo a las mujeres... son un enigma total" -exclamó rascándose la cabeza. "¿Querías que te mintiera?"

"¡No! pero nada te costaba decirme aligerar la verdad. Tenias que decirme que me veia estupenda igual. ¡Malo!"

"¡Huy pero amor, gordita o flaquita te ves estupenda!" -le dio un besito cariñoso en su frente. "No te preocupes por eso, te amo igual" -le lanzó otro beso de amor pero esta vez en su boca.

Nenis sintió como ese delicioso beso apaciguaba su furia. Obviamente Trunks no lo había hecho por molestarla, sino que su extrema sinceridad a veces se convertía en un gran defecto.


El anaranjado color del ocaso se hacía presente anunciando el bello atardecer que emergía desde el vasto horizonte, avisando que la noche llegaría muy pronto.

Dos niños volando atravesaban el precioso cielo desplazándose cuales jets por la gran velocidad que llevaban. Ya llevaban tres cementerios en los cuales, a pesar de buscar minuciosamente hasta en el último rincón, no habían logrado encontrar la tumba de Mirai Goku. La sensación de frustración comenzó a hacerse presente en gran medida para mermar sus ánimos. Pero no se rendirían por más que la mala suerte atentara para joder su objetivo.

Finalmente descendieron en una ciudad de gran tamaño que también estaba medianamente cercana a la montaña Paos; caminaron por la calle hasta que vieron a una niña jugando alegremente más allá. Parecía tener la misma edad de ellos.

"¡Hola!" -saludó Trunks y enseguida Goten lo imitó.

"¡Hola!" -saludó la niña de cabellos azabaches.

"¿Por casualidad sabes si en esta ciudad hay un cementerio?" -preguntó el hijo de Bulma.

"Mmm... ¿y por qué quieren ir a un cementerio?"

"Curiosa como todas las niñas" -rió Trunks.

"Porque necesitamos encontrar una tumba" -explicó Goten.

La niña se tomó el mentón mientras recordaba donde quedaba exactamente el lugar de entierros.

"Sigan hacia allá -indicó con su índice- por unas cuarenta cuadras, luego doblan a la izquierda y lo encontrarán, es grande así que es fácil de ver pero a esta hora es muy tarde y está cerrado. El cementerio tiene algunos guardias que no los dejarán pasar" -les advirtió la niña.

"No importa, nos la arreglaremos de alguna manera" -Trunks sacó a relucir una vez más su determinación.

"¿Qué dices?" -protestó Goten enseguida. "Mejor nos vamos y volvemos mañana cuando sea de día. No quiero visitar un cementerio de noche" -agregó con nerviosismo.

"Jaja, tranquilo Goten que yo te cuidaré" -le dijo con acento burlón.

"Jum, pues no necesito que me cuides Trunks" -protestó el menor la afirmación de su amigo.

"Oye que valiente eres" -interrumpió la niña de cabello negro mirando al de cabellos violetas.

"¿Quién? ¿Yo? No es nada" -tosió con presuntuosidad ante el halago recibido.

"A mí si me daría nervios visitar un cementerio de noche" -agregó con admiración sin dejar de mirar a Trunks.

"Bueno para mí es algo común y corriente" -señaló Trunks inflando pecho.

"Bah, no alardées Trunks" -empezó a reírse Goten.

Tras intercambiar unas cuantas palabras, la niña les dio nuevamente la indicación de por donde llegar al camposanto, para terminar dándoles un consejo:

"Bueno y cuando lleguen allá, vayan por el camino de la derecha porque allí nunca hay guardias porque dicen que han visto fantasmas en ese sitio"

"¿Fa-fa... fantasmas?" -cuestionó Goten con voz temblorosa.

"Sí, así que tengan cuidado. ¡Suerte chicos!"

"Gracias, suerte para ti también" -contestó Trunks extrañamente nervioso, pero no por el cementerio sino por la dulce niña que recién lo había halagado.

Así, ambos niños despegaron y tras un par de minutos llegaron al lugar citado por la pequeña.

"Que niña tan agradable, nos dijo el lugar preciso y hasta nos dio consejos" -comentó Trunks.

"Bah, a mí me pareció que nos quería echar miedo" -se quejó Goten.

"Nah, es muy amable. Es linda, inteligente y tiene la simpatia de una fea. Y eso es raro" -señaló el hijo de Vegeta.

Goten frunció el ceño sumamente extrañado.

"¿Te gustó esa niñita, Trunks?" -el tono de Goten sonó claramente alarmado.

"¡No! claro que no" -refutó enseguida Trunks como si fuera una grave acusación. "No es que me guste por supuesto -se apresuró a negar con su cabeza- es sólo que algún día nos tendrán que gustar las niñas, nada más. Yo no encuentro que sean tan malas como dices tú Goten"

"Bah, las niñas no tienen nada interesante, son debiluchas, no podemos entrenar con ellas y se lo pasan llorando y haciendo berrinches"

"Te apuesto que cuando seas mayor te gustaran todas y serás todo un mujeriego" -se rió Trunks muy divertido.

"Nah, las niñas no me interesan ni me interesaran" -aseguró el hijo menor de Goku completamente seguro.

"Te castigará la lengua Goten" -se rió Trunks muy divertido.


La pureza del cielo que antes había sido tan tormentoso dejaba ver de manera sublime las preciosas estrellas que compartían su llamativa luz. Las mismas que tuvieron el privilegio de ser testigos de la reciente noche de pasión que había disfrutado una fogosa pareja que se amaba con toda su alma.

La candente sesión de amor había terminado por fin y ambos reposaban abrazados el uno al otro. Ahora la calma y el cariño habían tomado el lugar que antes perteneció a la pasión. Precisamente esa tranquilidad que llegó después de la tormenta sexual, hizo que Bulma sintiera un ardor que nacía entre sus piernas después de tan intensa sesión de sexo.

"Uf, de aquí voy a tener que salir en silla de ruedas. Me reventaste" -bromeó la científica mientras apretaba sus piernas como si eso calmase el naciente ardor.

"No es mi culpa tenerlo tan grande" -dijo él seriamente lleno de vanidad masculina.

"¡Presumido!" -le dio una mirada de esas que regañan aunque con una divertida sonrisa. No pudo evitar reírse con el comentario de su esposo.

El brillo en los ojos del saiya demostraron que se divirtieron con el regaño de su esposa.

"Bah, la burra hablando de orejas. Hablas como si tú no fueras presumida mujer" -le recordó que ella no era un ejemplo de humildad precisamente.

"Bueno, está bien lo acepto. Yo también lo soy y mucho" -aceptó con una sonrisa, acurrucándose más en el pecho de su amado.

La joven dio un placentero suspiro llena de dicha. Estaba tan feliz en aquel lugar, con su amado acompañándola, disfrutando la naturaleza y el perfume a flores tan exquisito que emanaba por el aire. Por si fuera poco los dulces destellos de luz estelar adornaban aún más el ambiente convirtiéndolo en algo tan romántico que hubiera querido prolongar aquella situación por toda la eternidad. Era tan escaso que Vegeta fuera así de expresivo con sentimientos tales como el amor y el cariño que debía aprovechar este momento al máximo.

"Me gustaría estar por siempre así" -comentó Bulma sus últimos pensamientos al hombre que tanto amaba.

"No sabía que te gustaba tanto estar desnuda" -cuestionó Vegeta.

"Jaja, no hombre. Desnuda no, pero así como estamos ahora, disfrutando nuestro amor, sin que nada más nos importe, sólo disfrutando este momento" -explicó divertida.

"Bah, es normal que te sientas así, sé que te mueres por mí"

"Presuntuoso..." -la científica iba a continuar hablando, pero el saiya le cerró la boca con un beso. Tras ponerle fin al sabroso contacto de labios y lenguas, Bulma volvió a hablar:

"Lástima que nada es eterno, tenemos otras cosas que hacer también"

"Y ahora que lo dices mujer, una de ellas es volver a nuestro tiempo" -aseguró el príncipe con severidad marcada en su rostro.

"Así es, aunque realmente no sé cuando podamos volver. Las máquinas del tiempo están descargadas de energía y les tomara mucho tiempo para recargar"

Vegeta permaneció en silencio aunque una mueca de disgusto se formó en su faz, dejándole ver a Bulma que la idea no le agradaba.

"A mí tampoco me gusta la idea, pero al parecer no tendremos alternativa" -comentó Bulma al leer el disgusto de esposo.

Vegeta se puso de pie sin soltar a su esposa que yacía en sus brazos cual bebé cobijada en una cuna.

"Bien mujer, ya es hora de volver" -ordenó con autoridad como siempre.

"¡Qué lata! Me gustaría quedarme aquí eternamente" -protestó ella enseguida.

"Bah, ya me apesta este olor a flores mujer. Además le encargué una misión al imbécil de Kakarotto y capaz que se teletransporte para reportarme que ya la cumplió. Si ese imbécil te ve así lo dejaré tan irreconocible que la estúpida de su mujer vendrá a reclamarme todos los días"

"¡Celoso!" -exclamó divertida. Le encantaba cuando su saiya la celaba auqnue él nunca lo reconociera.

"Bah, no son celos y que te quede claro de una vez. Sólo cuido lo que es mío porque tú me perteneces" -evidenció más que nunca su sentimiento de posesión.

"Así como tú también" -aclaró sintiendo como la misma posesión nacía en ella. "Por cierto... ¿dijiste que tú le encargaste una misión a Goku?"

"Le encomendé que le dijese a cien mujeres que no tenían tetas ni culo" -mencionó como si fuera lo más normal del mundo.

Bulma abrió los ojos y tras que su cerebro comprendiera a cabalidad el alcance maligno de una misión así comenzó a reírse a carcajadas.

"Y supongo que con lo tonto que es Goku, ¿él aceptó, no? Jajaja, tú eres el demonio en persona" -siguió riéndose a carcajadas.

"Bah, ahora estoy hasta meloso mujer. Y todo por tu culpa" -refunfuñó molesto.

"¿Meloso tú? ¡Eso si que es una buena broma!" -aclaró enseguida que no estaba de acuerdo con su última afirmación.

"Pero debes reconocer que contigo he cambiado muchísimo mujer. Aunque tú y solo tú eres la única que puede ver ese lado en mí"

"Lo sé... y te lo agradezco por mostrarmelo"

"Tú te lo ganaste" -sentenció enseguida con su voz firme de siempre.

Bulma se acercó aún más su amado y lo rodeó con sus brazos.

"Me alegro tanto de que hayas recuperado la memoria" -suspiró recordando los malos momentos sufridos por culpa de su amnesia.

"Bah, eso ya no importa. Lo que importa es que ahora estoy contigo y que jamás te abandonaré"

"Lo sé... pero sentí tanto miedo de perderte"

"No me perdiste, así que ya deja de pensar en eso mujer" -sentenció mientras profundizaba aún más su mirada hacia los ojos femeninos.

"Una amnesia puede cambiar el destino" -reafirmó ella con total seguridad.

La seguridad de sus palabras hizo que el saiya frunciera el ceño.

"Explícate"

"Goku cuando era sólo un bebé era un crío muy agresivo. Pero un día se cayó de un precipicio y se dio un golpe tan fuerte en la cabeza que olvidó su naturaleza saiyajin" -sus ojos ensimismados demostraron que estaba repasando recuerdos en su mente.

Vegeta cambió sus cejas arqueadas de su faz por un gesto de curiosidad. Aunque ya sabía aquello quería saber qué decía su esposa respecto a eso.

"Esa fue una amnesia que cambió totalmente su destino -continuó Bulma- De ahí perdió toda esa agresividad que tenía cuando era un bebé y a medida que creció se volvió una persona buena y comprensiva... por suerte esa vez ese golpe en la cabeza fue para bien... pero con lo que pasó contigo temí que me olvidarás para siempre" -posó una mano en la zona de su corazón con renaciente dolor.

"Ya no sirve pensar en el pasado mujer. Lo importante es que estamos juntos nuevamente. Y ahora no pierdas más tiempo, vístete y larguémonos a la Capsule Corp" -la dejó de cargar y la puso de pie en el suelo.

"Pero no puedo irme así, hiciste pedazos mi blusa. No pretenderás que ande con los pechos al aire" -rebatió ella.

Vegeta no respondió, tomó su camiseta de combate y se la pasó a Bulma.

"Ponétela"

La mujer sonrió con la simple solución que le dio su esposo y se la puso rápidamente. No le quedó tan suelta como pensaba que le quedaría y a pesar de no tener un espejo para verse presintió que se veía bien con la ropa superior de su esposo puesta.

Apenas terminó de vestirse completamente, Vegeta la cargó en sus brazos y se elevó por los cielos.

"Ahora rumbo a Capsule Corp" -sentenció y comenzó a volar a una velocidad en la cual su mujer no se sintiera incómoda.


La noche también había llegado para Videl quien recién terminaba su larga jornada laboral. Las últimas palabras de Bulma hacían eco en su mente una y otra vez, aunque conminó a su mente a centrarse en su trabajo que era lo más impoirtante en ese momento. La salud de las personas y el profesionalismo que requieren era más importante que un problema personal.

Se quitó el delantal blanco que delataba su profesión de doctora y volvió a andar de civil. Se despidió de sus colegas, tomó su cartera y tras cerrar con llave su oficina se dirigió al estacionamiento para irse en su automóvil, siempre acompañada por las divagaciones de su mente.

"Reaccioné mal... estuve incorrecta en la manera pero no en el fondo. Sigo pensando que está mal lo que piensa hacer Bulma... pero no debí presionarla. Debí apoyarla y aconsejarla para que cambiase de opinión... no presionarla", se cuestionó a sí misma.

Así, Videl terminado su turno partió a la Capsule Corp. dispuesta a hablar con Mirai Bulma para aclarar el asunto que tenían pendiente. Abordó finalmente su automóvil y partió decidida a solucionar el problema que había surgido con ella.

Llegó hasta el patio de la corporación y se sumergió por el camino de césped. Al tocar el timbre se encontró con la persona que precisamente menos esperaba encontrar... ¿pero cómo no pensó en eso? Era evidente que él estaría allí también.

Su corazón se agitó sólo con mirarlo... y se agitó aún más al acercarse para saludarlo. El joven llevaba un gran libro entre sus manos. Seguramente había estado estudiando antes.

"Go... Gohan" -tartamudeó por causa de la emoción.

El susodicho reflejó su sorpresa en toda la cara, que al instante cambió a una brillante de felicidad. Sus ojos radiaban energía.

"¡Hola Videl!" -sonrió con emoción también.

Instantáneamente su sonrisa contagió el rostro de la joven doctora.

"¡Hola!" -saludó ella también con el mismo entusiasmo.

"¿Qué haces por aquí? ¿Quieres que te enseñe a volar ya mismo?" -preguntó él animado.

"¡Me encantaría!" -contestó al instante. "Pero todavía no puedo, tengo que hablar con Bulma primero. Pero cuando termine de hablar con ella enséñame por favor, ¡ya me muero de ganas de volar por los cielos!"

"¡Claro! ¿pero con cual de las dos Bulmas quieres hablar?"

"La mayor"

"¡Pues tienes suerte! Justo está acá ella, la de mi tiempo no se encuentra ahora"

"Qué bueno, necesito hablar con ella lo más pronto posible"

"Dale pasa, está adentro. Seguro que se alegra de verte"

"Eso espero" -acotó Videl un poco nerviosa.

Como todo un caballero Gohan la acompañó hasta dejarla en la puerta de Mirai Bulma y se la abrió para que pudiera pasar, lo cual Videl agradeció encantada. Sin quitarle la mirada de encima, vio como el atento joven entraba a otra habitación para leer.

Videl volteó su mirada hacia el frente y se adentró en el gran cuarto con algo de temor, pues después de todo seguía siendo sólo una invitada en casa ajena y no quería inmiscuirse en donde no debía. La oscuridad del cuarto y la ausencia de más ruido le hizo parecer que no había nadie más allí. Pero no tuvo que buscar mucho más pues la persona que requería estaba un poco más allá, recargada en la amplia ventana que dejaba ver el patio de la corporación y el precioso cielo cubierto de estrellas.

"Hola Bulma" -saludó Videl con voz seria. Sabía que ella no se alegraría con verla.

"¿Quieres hablar con Vegeta?" -fue la primera pregunta de Mirai Bulma con voz grave, sin siquiera voltear.

"No... sino contigo" -aclaró Videl enseguida. Se acercó sin dudarlo y se afirmó en el respaldo del ventanal también. Aquella situación le hizo recordar a aquella noche en que Bulma había sido su consuelo en el hospital. "Lamento mucho mi reacción de antes -dijo tras unos cuantos segundos- Reaccioné mal, debí apoyarte y no criticarte. Es que a mí me llega mucho el tema de que Vegeta sea padre. Mi mamá murió y fui criada solamente por mi papá... entonces es un tema que me llega mucho. Cuando me contaste que no querías decirle nada a Vegeta me imaginé que hubiese sido de mí si nunca hubiera conocido a mi papá. Por eso creo que Vegeta tiene todo el derecho de saber que será padre"

La científica no respondió, siguió mirando fijamente los brillantes luceros que el cielo brindaba... tal vez buscando en ellos la respuesta apropiada. Tras una pausa dirigió una cálida mirada a su interlocutora.

"Mira, yo entiendo tu posición... pero simplemente no puedo contarle esto a Vegeta. Al menos no todavía. Ya arreglaré que cuando mi hijo tenga algunos años conozca a su padre. Viajaré al pasado y le daré la sorpresa a Vegeta. Tanto él como mi hijo deberán entender que lo hice por el bien de ellos. Además yo crie perfectamente a Mirai Trunks sola" -terminó de argumentar con cierto orgullo en esas palabras.

"Pero siempre faltara ese alguien... puedes preguntárselo a Trunks mismo. Por muy buena madre que seas no puedes suplir a un padre... siempre faltara ese alguien..."

Bulma dio un profundo y lastimoso suspiro. No hubiese querido escuchar esa respuesta...

"Sí, lo sé. Trunks siempre preguntó por su padre y siempre quiso conocerlo. Imaginate la ilusión que tenía cuando viajó hacia el pasado y podría por fin verlo"

"Me lo imagino" -asintió Videl.

"Pero no me queda otra alternativa. Guardarme este embarazo es lo mejor que puedo hacer" -razonó la científica una vez más.

Videl dio un profundo suspiro.

"Aunque no la comparta... respeto tu decisión. Así que no me meteré en un asunto que no me corresponde. Te pido mis más sinceras disculpas" -se excusó ella mirándola a los ojos.

"No te preocupes. Me alegro que hayas recapacitado" -mencionó Bulma con una sonrisa.

"Sí, es que si yo estuviera en tu caso no me gustaría que alguien me forzara a hacer algo que no quiero. Sólo espero que la decisión que has tomado sea la mejor para todos y sobre todo para tu hijo, pues es él quien más importa" -afirmó con completa seguridad.

"Cuando tuve a Trunks, Vegeta no sentía absolutamente nada hacia él. Y poco después murió luchando contra los androides... No le pude dar a mi hijo el padre que merecía" -el lamento en su voz fue estremecedor. "Aunque no es justo, los hijos pagan los pecados de los padres" -reafirmó con absoluta tristeza.

Videl no se animó a decir nada, prefirió seguir escuchando.

"Pero él -se tocó el vientre con cariño maternal- sí tendrá la posibilidad de conocer a su padre más pronto que tarde, te lo prometo... la única diferencia es que lo conocerá cuando llegue el momento preciso"

"Te entiendo y sé lo complicado que debe ser. Por eso mismo tienes todo mi apoyo sea cual sea tu decisión" -tomó sus manos entre las suyas haciendo que Mirai Bulma se emocionara liberando una sincera y agradable sonrisa.

"La semilla germina en su momento, la flor abre en su tiempo y así mismo también llegará el momento preciso para mi hijo... o hija, porque tengo el presentimiento que será una niñita" -sonrió Bulma.

"Es tu decisión y espero que sea la mejor. Te deseo mucha suerte" -le sonrió Videl también.

"Gracias" -agradeció de corazón Bulma.

"Y también déjame decirte que te envidio" -agregó Videl tras una pausa.

"¿Me envidias?" -repitió Bulma sorprendida. "¿Por qué?"

"¿Cómo por qué? ¡Vas a tener un hijo del hombre que amas! Sea como sea es una gran dicha, un hijo siempre es una bendición. No sabes cuanto me alegro por ti y la envidia que me das"

La científica quedó callada por un rato. Su faz indicaba que estaba meditando una idea. Dejo de mirar a Videl y sus ojos se posaron hacia donde sabía que estaba el hijo mayor de Goku... Videl captó enseguida lo que estaba cruzando por la mente de su amiga.

"Sí, lo mismo he pensado yo y me he llegado a sentir mal por pensar algo así" -se quejó la doctora con vergüenza.

"Aún así, me imagino lo feliz que serías con un hijo de él" -mencionó la mayor sin dejar de mirar al Gohan del presente.

"¡No sabes cuanto!" -exclamó Videl enseguida. "Pero no puedo ser tan egoísta como para embarazarme sólo por cumplir mi sueño de ser madre. Por muchas ganas que tenga de ser mamá y ser feliz, la felicidad que verdaderamente cuenta es la de mi hijo... él merece a un padre que lo pueda cuidar siempre y para eso debe ser de este tiempo" -a pesar de la enorme tristeza que sintió, esbozó una sonrisa resignada.

La científica quedó admirada con la madurez que demostraba la doctora. Le hizo recordar su propia situación con Vegeta.

"Te felicito de corazón Videl. Yo debí pensar mejor las cosas, tal como lo haces tú. Pero me gano mi impulsividad. En cambio tú tienes las cosas claras"

"No digas eso. Tú ya eras esposa de Vegeta, compartieron una vida y un hijo juntos, era lógico que fuera tan fuerte para ti volver a verlo y enamorarte nuevamente. En cambio yo ni siquiera alcancé a ser novia de Gohan... no creo que sea tan fuerte para mí perderlo como si lo fue para ti. Además no creas que no me cuesta, ahora mismo me encantaría lanzarme a sus brazos y olvidarme de todo"

"Eres una gran mujer Videl. Gracias por entenderme y siempre te agradeceré tu comprensión"

"No, gracias a ti por saber entenderme. Te quiero amiga"

"Y yo a ti Videl" -su faz formó una gran sonrisa. "Ahora ve, ve con Gohan que me imagino las ganas que debes tener de estar con él antes de que se marche a su tiempo"

Videl sintió como su cara se acaloraba hasta las orejas.

"¿Se me nota mucho?" -preguntó Videl tapándose las mejillas.

"No, es sólo que yo también viví lo mismo" -le guiñó un ojo.

"Je, bueno Bulma mucha suerte y exito en todo. Cuídate y no te olvides de los controles" -terminó por decirle mientras ya tomaba dirección hacia Gohan.

"¡Claro que no!" -le contestó animada.

Videl avanzó por el pasillo sintiendo que se había sacado un gran peso de encima. Ahora si podría estar tranquila. Instantáneamente la imagen de Gohan vino a su mente. Una sonrisa apareció en su rostro enseguida al pensar en él. Sin pensarlo más se dirigió a buscarlo al cuarto en el cual sabía que se encontraba.


Finalmente la oscuridad de la noche emergió completamente también para los pequeños que tras unos cuantos minutos llegaron al cementerio de aquella ciudad. Esperaban que esta vez la suerte si les diera una sonrisa pues ya se sentían decepcionados de no haber encontrado nada en los cementerios anteriores. El ser investigador era mucho más difícil de lo que habían pensado. La imponente reja de la entrada principal indicaba claramente que el cementerio ya estaba cerrado.

"Bueno Goten, este será el último cementerio que buscaremos. Si la tumba de Goku no esta aquí seguiremos mañana. Necesitamos comer" -señaló mientras se tomaba la panza a la vez que miraba la gran muralla que protegía el cementerio.

"Pero Trunks ya es de noche. No quiero entrar a un cementerio de noche, ¡buaaa que miedo!" -se quejó Goten con nervios.

"¡No pense que fueras tan miedoso Goten! Pero si te encantan los juegos de Resident Evil" -recordó aquellas tardes en que disfrutaban matando miles de zombies.

"Sí, pero no es lo mismo. Eso era sólo un juego"

"Bah, los muertos no te pueden hacer nada" -se rió muy divertido.

"Sí, tienes razón pero igual me da cosa" -terminó ríendo nerviosamente mientras veía temeroso las murallas del cementerio.

Rodearon las murallas hasta llegar a una parte bien alejada de la entrada principal, la misma que la niña les había indicado antes. Sin esperar más Trunks levitó con cuidado hasta sobrepasar el muro y descender del otro lado posándose en la que parecía ser el pasaje principal del cementerio, pues el suelo estaba cubierto por adoquines cuidadosamente puestos. Goten lo imitó segundos después y por fin ambos estuvieron dentro del cementerio... en plena noche.

Goten tragó saliva y Trunks lo miró divertido. La idea de pegarle un buen susto acosaba su mente... los genes paternos y el sadismo en ellos se hacía presente una vez más en el pequeño hijo de Vegeta...

La penumbra provocada por la noche y que el lugar fuera precisamente un cementerio conspiró para que el ambiente se sintiera sumamente tétrico. Dos grandes árboles adornaban ese sector cuales guardianes de las almas en descanso. Alrededor habían lápidas de enorme tamaño, que prácticamente parecían museos. Tumbas mejores que cualquier casa de una familia de clase media. El poder del dinero podía notarse aún después de muertos.

Siguieron avanzando hasta llegar a las tumbas que no pertenecían a la élite social.

Recorrieron la calle revisando las tumbas en donde estuviera Goku. Evidentemente su tumba debería ser más modesta que aquellos auténticos mausoleos de mármol.

"Goten, que tal si te cuento una historia de terror aquí. ¡Será emocionante!" -exclamó Trunks mientras se fijaba en las tumbas que desfilaban frente a sus ojos mientras caminaba.

"¡Estás loco! ¡Me quiero ir ya de aquí!" -respondió él con escalofríos en su espalda.

"Jaja, que exagerado eres, te recuerdo que nosotros ya estuvimos muertos"

"Sí, pero no es lo mismo. Eramos nosotros los muertos, no otras personas y ni siquiera fuimos enterrados..."

"Bueno otro día te contaré una historia de terror muy buena" -sonrió con su maligna idea.

"Como quieras, pero hoy si que no"

Siguieron avanzando hasta que se adentraron por un camino lleno de tumbas que lucían abandonadas pues no tenían cuidado alguno. Sin embargo, precisamente un poco más allá vieron dos tumbas que llamaron profundamente su atención. No lucían abandonadas ni descuidadas como el resto de sus compañeras. Flores aún frescas adornaban las lápidas. Era como si aquellas dos tumbas brillaran y destacaran por sobre todas las demás adyacentes. Goten, a pesar de su nerviosismo por estar en un cementerio de noche, por primera vez sintió una tranquilidad inexplicable.

Ya sin miedo ni temor siguió avanzando con tanta prisa que hasta incluso se adelantó a Trunks, quien vio con sorpresa como a su fiel amigo se le había quitado todo el miedo que había sentido antes.

Goten llegó hasta las lápidas y un par de segundos después también lo había hecho Trunks. Con ansiedad posaron sus vistas en los nombres escritos en las cruces y la emoción fue completamente indescriptible... las tumbas de Goku y Gohan estaban justo allí, una al lado de la otra. Padre e hijo compartían el descanso eterno en el mismo lugar.

Una extraña y conmovedora emoción recorrió sus cuerpos. Aunque no hubieran conocido al Goku y al Gohan de este tiempo fue como si los hubieran conocido. Sólo pensar en que los de su propio tiempo hubiesen corrido la misma suerte les sobrecogió el corazón por completo.

Fue una sensación tan extraña como confusa. Por una parte se habían alegrado por haber encontrado por fin sus sepulcros pero por otra se entristecieron por ver que realmente estaban muertos. Lo sabían a la perfección pero verlos justamente allí fue un puñetazo directo a la cara. Agradecieron que tanto Goku como Gohan siguieran vivos en el presente y valoraron la suerte que ellos sí podían tener.

Las tumbas de ambos lucían cuidadosamente limpias y unas bellísimas lilas las adornaban. Aunque no estaban completamente frescas se podía notar que no hacía mucho que las habían puesto. Aquello llamó profundamente su atención.

Trunks sintió como su cabeza comenzaba a dar vuelta ideas y más ideas intentando encontrar un atisbo de alguna pista en aquellas tumbas.

Goten mientras tanto ni se preocupo por ello, reacomodó las flores que estaban desordenadas por el paso del tiempo y sumergió su vista en las tumbas de su padre y hermano del futuro. El miedo que antes había sentido fue completamente anulado gracias a la presencia de ellos allí. Aunque sólo fueran sus tumbas, parecían irradiar tranquilidad.

Trunks mientras tanto, pensó, dudó, vaciló, divagó y un gran etcétera se formó en su mente, pero ninguna idea fue lo suficientemente buena. Aunque habían encontrado las tumbas que tanto buscaban no habían servido para tener más pistas... excepto que alguien había puesto flores en ellas... ¿Milk tal vez? ¿Esa era la prueba de que Milk seguía viva? Pero si podía visitar la tumba de Goku y Gohan... ¿por qué no podía visitar la tumba de Ox Satán?

Trunks chistó disgustado. Todo se volvía muy confuso, mucho más de lo que hubiese esperado.

"Goten..." -llamó a su amigo que seguía mirando los sepulcros. "¿crees que fue Milk quien puso estas flores?"

"Yo creo que sí, además las lilas son las flores favoritas de mi mamá" -mencionó el menor.

"Pero si es así, ¿por qué no va a ver a Ox Satán que es su padre?"

Goten hizo una mueca con su boca pensando en la respuesta.

"No sé... perdona que no te pueda ayudar más, pero no se me ocurre nada más" -se excusó sintiéndose inútil.

Trunks permaneció callado. Las ideas comenzaban a terminarse y ser detective era mucho más difícil de lo habría podido dimensionar.

"Pues esperaba encontrar alguna pista al encontrar sus tumba, pero no logramos nada" -murmuró el hijo de Vegeta con voz baja a causa de la frustración.

"Esto de ser detective es mucho más difícil de lo que pensamos Trunks"

"Sí, Goten" -confirmó él que tenía la misma opinión.

Aunque no lograron encontrar nada una muy extraña paz interior sintieron que surgía a borbotones a través de su alma. El ver las tumbas bien cuidadas y casi relucientes los hizo sentirse conformes. Era lo menos que merecían esas dos grandes personas. Honrar a los seres queridos después de muertos fue algo aliviador.

A pesar del desánimo ambos niños siguieron meditando y finalmente una idea llegó a la mente de Trunks que quizás serviría para hallar a Milk.

"¡Preguntémosle a los guardias del cementerio! ¡A lo mejor saben algo!"

Los ojos negros de Goten saltaron con emoción por la nueva idea.

"Sí, ¡es buena idea! No perdemos nada con intentarlo" -confirmó su apoyo inmediatamente.

"Sí, pero vamos por afuera y por la entrada porque si ven que estamos dentro se enojarán" -sugirió Trunks riéndose.

A pesar de lo difícil que resultaba la complicada situación, ellos ni siquiera pensaban en rendirse. Jamás se rendirían hasta saber a ciencia cierta lo que había pasado con Mirai Milk.


Videl iba a tocar la puerta de Gohan pero se percató de que la había dejado entreabierta, así que abriéndola más pudo ver al semisaiya quien se encontraba lanzado sobre la cama con el grueso libro entre sus manos.

"¿Tienes que estudiar mucho?" -lo sorprendió Videl.

"Ah, ¡hola de nuevo! Sí, es que tengo muchos exámenes en mi universidad pero ya no sé cuando volveré a mi tiempo. Pero al menos no quiero retrasarme con los estudios"

"Que bien, te felicito por eso" -asintió la doctora con una sonrisa.

"Gracias" -devolvió la sonrisa. "Por suerte esta Bulma también tiene muchos libros sobre todos los temas de la universidad" -agregó a la vez que se incorporaba. "Por cierto, ¿estás lista para aprender a volar?"

"¡Por supuesto!" -exclamó enseguida llena de dicha.

"¡Excelente! Me recuerda a cuando le enseñé a la Videl de mi tiempo. No tenía nada de paciencia" -sonrió muy entusiasmado y dejó su libro a un lado.

"Ah, pues intentaré ser mejor una mejor alumna" -sonrió ella.

"A mí me enseño el señor Piccolo. Es mi otro padre, pero esta vez me tocara a mí desempeñar la función de maestro y me encanta poder enseñarte algo tan importante como esto" -le señaló con dichoso orgullo.

"Ah, pues ahora yo seré tu feliz discípula, maestro" -bromeó Videl remarcando la última palabra.

"Sí, sólo espero ser uno bueno"

"¡Lo serás! Tenlo por seguro" -le guiñó un ojo animándolo.

Gohan se sintió avergonzado.

"Gracias"

"De nada" -respondió Videl.

"¿Y dónde podemos entrenar, necesitamos un lugar amplio y tranquilo para que puedas concentrarte totalmente. Para volar la primera vez necesitas mucha concentración y dudo que con el ruido de la ciudad logres concentrarte totalmente"

"Entonces vamos a un valle que queda más allá" -le indicó un lugar en el horizonte con su mirada.

"De acuerdo" -asintió Gohan y procedió a caminar.

"Ven, sígueme" -le indicó la joven.

Gohan se rió al ver aquello.

"Creo que nos demoraremos mucho menos si te llevo volando" -sugirió él con una sonrisa.

Ella también sonrió.

"Sí, es cierto. Pero no quería pecar de abuso de confianza" -explicó la doctora.

"Ja, no te preocupes" -la animo a quitarse la vergüenza.

Así Gohan la cargó en brazos y se elevaron por el cielo volando a una velocidad moderada para que a Videl no se le dificultase respirar.

La bella joven no podía creer lo que estaba sintiendo. Volar así era infinitamente diferente a volar en una aeronave o en un avión. Podía sentir el viento agitando sus cabellos y el paisaje que se podía ver desde los cielos era alucinante. Realmente era una sensación tan increíble que no se podía comparar con nada que haya vivido antes.

Lo alucinante del viaje le hizo perder la noción del tiempo y del lugar. Sólo veía maravillada el hermoso paisaje que desfilaba ante sus ojos.

Finalmente llegaron al sitio que Gohan había indicado antes y descendiendo muy lentamente bajó a tierra. La delicadeza con que Gohan la trataba la hacía sentir como si fuera una muñequita de porcelana. Incluso mejor que una princesa en sus brazos. Esos brazos que estaba segura que la protegerían de cualquier peligro.

"Bueno Gohan, ¿qué te parece este lugar?" -preguntó ella apenas hizo contacto con tierra.

"¡Estupendo! Es muy lindo" -dijo mientras miraba alrededores con asombro por la belleza del lugar.

"Yo ya lo conocía pero hacía muchos años que no venía para acá"

"Pues deberías, es precioso y lo mejor es que es tranquilo y hay espacio de sobra"

"Sí, es muy lindo. Pero como siempre ando tan ocupada con el trabajo apenas obtengo tiempo para dormir" -explicó ella.

"Pues deberías trabajar menos eh. Te terminarás estresando, es mucho mejor disfrutar de la naturaleza aunque sea de vez en cuando, pero vale la pena"

"Sí, creo que empezaré a trabajar menos"

"Ojalá" -celebró aquella intención con entusiasmo. "Bueno Videl comenzaremos desde ya mismo, ¿te parece?"

"¡Claro!"

De esta forma, ambos se sentaron en el verdoso pasto que cubría aquel valle. Gohan comenzó a explicarle todo sobre el ki, aunque ella ya tenía una leve idea al respecto, lo que la ayudó a captar perfectamente a qué se refería su amigo. Tras las intrucciones del semisaiya y de un montón de intentos por parte de Videl para poder controlar y canalizar su ki, finalmente tanto esfuerzo comenzaba a dar frutos. El pasto a su alrededor comenzó a moverse como si una fuerte corriente de aire proveniente desde sus pies lo moviera.

"¡Bien Videl! ¡Te felicito! A pesar de que no entrenaste mucho en este tiempo, ya estás logrando controlar tu energía. ¡Es un gran paso!" -la felicitó muy entusiasmado.

"No creo que sea tanto mi progreso, todavía no puedo volar... ni siquiera levitar un poquito" -se quejó ella sin ánimo.

"¡Vamos! ¡No te sobreexijas! Volar no es nada fácil, además si tuvieramos que volar tendríamos alas" -rió de buena gana. "Así que no te preocupes, sólo sigue practicando y lo lograras. Estoy completamente seguro de ello" -le inyectó ánimo con gran energía. Lo que menos quería era verla decaída.

"Gra... gracias" -tembló su voz al notar su preocupación.

"De nada"

Ambos se sentaron en el pasto, uno al lado del otro, con en el trasero en el pasto y las manos en las rodillas.

Comenzaron a hablar de un montón de cosas tanto del presente como del futuro. Estaban tan entretenidos que el volar del tiempo ni siquiera lo sintieron.

"¿Así que por los androides te hiciste doctora verdad?" -preguntó Gohan aprovechando que acababa de salir el tema de las vocaciones.

"Así es, quise ser doctora para ayudar a todos los heridos que dejaban los androides. Siempre había gente que quedaba muy herida y me dedique a aprender todo sobre la medicina. Después cuando supimos que los androides murieron fui a la universidad pero sólo para especializarme un poco más, porque en la práctica ya casi todo lo sabía"

Gohan la miró con genuina admiración. Infinitos deseos de felicitarla nacieron en su alma y sin pensarlo decidió hacerlo. Extendió una mano para felicitarla.

Videl miró su mano extendida extrañada.

"¿Por qué es eso?" -preguntó ella con curiosidad.

"Porque te admiro de corazón"

No fueron necesarias más palabras, Videl se emocionó y estrechó la mano que el joven tan amablemente le extendía.

La joven doctora lo miró directo a los ojos sin soltar su mano y pudo sentir como se perdía en sus ojos... pudo sentir como sus deseos le decían que terminaría besándolo con locura... pero a pesar de sus ansias no quería sentirse así... más bien dicho... no debía sentirse así. Le quitó la mirada abruptamente para fijar su vista al frente.

Gohan se extrañó con su reacción y por ello decidió preguntarle:

"¿Qué te pasó Videl?"

Tras varios segundos llegó la respuesta.

"Es que eres tan lindo que me da miedo..." -respondió con voz tambaleante de emoción. "Ya no puedo confiar en mí misma..." -agregó sin mirarlo, para después soltar un profundo suspiro.

Gohan frunció el ceño por lo extraña que había sido su respuesta... ¿Tan lindo que le daba miedo? ¿Que no podía confiar en sí misma?

"¿Por qué dices eso Videl?" -le cuestionó para aclarar las dudas que nacían en su mente.

La ojiazul dio otro profundo suspiro que su cuerpo dio para relajarse ante lo que vendría. No iba a seguir callando lo que su alma quería exclamar a gritos.

"Porque ya no puedo fingir que te volveré a ver... no puedo fingir que seré feliz cuando te vayas... no puedo fingir que no tengo sentimientos..."

El hijo de Goku no pudo sacar sus ojos de los de ella. La emoción en aquellos azulados ojos ejercían un magnetismo aún mayor que el de un magneto hacia el metal. No le podía despegar los ojos de encima. Sus ojos temblorosos de emoción eran muestra del profundo sentir con el que salían sus palabras. La imagen del casi beso en casa de la doctora volvió a su mente pensando si realmente había sido lo que había imaginado. Había creído, o mejor dicho, quiso creer que había sido solamente una malinterpretación suya.

"No tengo idea de como te tomarás esto... pero si sé que tengo que decírtelo, porque sino lo hago esto que llevo dentro me terminará carcomiendo..."

"¿Qué cosa?" -tembló su voz con el profundo sentir demostrado en las palabras de la joven.

"Siempre he buscado a la persona que me dé fuerzas para seguir luchando. La persona que me haga sentir que mi vida no está vacía... que tiene un sentido seguir viviendo... la persona que mueva mi corazón y por la cual sienta que soy capaz de cruzar mares sólo motivada por la fuerza de su amor..."

Gohan sintió como su corazón se aceleraba aún más... que también se perdía en la sinceridad de aquellos preciosos luceros azules.

"... Y esa persona eres tú Gohan" -tomó sus manos entre las suyas y una prolongada pausa se hizo. Finalmente el largo mutismo fue cortado.

"Te amo con toda mi alma"

No hubo más palabras... un conmovedor silencio se apoderó del ambiente...


Vegeta llevaba cargada a su mujer en lo alto del cielo con toda tranquilidad cuando una maligna idea se apoderó de su mente. Le pareció tan buena idea que ni siquiera vaciló en si hacerla o no.

Sin previo aviso, soltó a su mujer que no podía creer que de un momento a otro pasó de la seguridad de los brazos de su hombre a estar en caída libre hacia el suelo. Sin embargo, no sintió ningún temor pues sabía que el saiya solamente quería hacerla sufrir.

"Vegeta, ¡más te vale que me detengas ya!" -gritó evidentemente molesta.

El príncipe volvió a sostenerla en sus brazos sin ninguna dificultad.

"Vaya, no eres nada cobarde mujer. Pensé que te asustarías como una gallina" -le dijo él sin contener su sorpresa y con una perversa sonrisa.

"No me asusté porque confío en ti" -declaró con toda seguridad.

Sus palabras llamaron la atención del príncipe. No pudo determinar que sintió al escucharla... ¿felicidad tal vez? Frunció el ceño sin lograr descifrar por qué esas palabras tan simples le habían dado un golpe de alegría interior.

"¿Confías en mí a pesar de lo que pasó con Mirai Bulma?" -cuestionó él.

Bulma dio un profundo suspiro... no hubiese querido recordar aquello.

"Sí, confío en ti y seguiré confiando. Lo que pasó, pasó. Ya aclaramos todo y no permitiré que una clon y una puta amnesia terminé dañando nuestra relación. Te amo y eso es lo que realmente me importa"

El saiya se conmovió hasta lo más profundo de sus entrañas. Su Bulma lo amaba con todo el corazón y él también a ella. Jamás la volvería a dañar. Jamás. Se lo prometió a sí mismo con tanta fuerza que quedaría grabado para siempre en su mente.

"Sabias palabras. Y también debo decir que junto con Trunks, tú eres lo mejor que me ha pasado en la vida mujer" -la solemnidad de su voz conmovió a su mujer, quien rodeó su cuello y le dio un tierno beso como respuesta.

Tras un par de minutos más entraron a la ciudad, lo cual significaba que muy pronto llegarían a la Capsule Corporation.

"Vegeta, tenemos que volver a nuestro tiempo" -dijo ella antes de entrar al espacio aéreo en que yacía la casa del futuro.

"Así es mujer"

"¿Y cómo lo haremos? Las dos máquinas estan sin energía"

"¿Y a mí por qué rayos me preguntas? La científica eres tú, no yo"

"Es verdad. Se me olvida que tú solo sirves para luchar" -se burló ella.

"Y para otra cosa también, ¿o no mujer?" -se relamió los labios viéndola con lujuria.

La bella científica se ruborizó un poco. Debía reconocer que a pesar de su prepotente presuntuosidad en eso tenía razón. Era más que bueno en aquello.

Descendieron en el patio de la corporación y Mirai Bulma, gracias a estar en el ventanal mirando las estrellas, los vio llegar y la camiseta de Vegeta puesta en el cuerpo de Bulma le confirmó que había pasado lo que tenía que pasar.

Un doloroso suspiro soltó desde lo más profundo de su corazón... sabía que las cosas debían ser así, pero todavía era difícil aceptarlo. Decidida a no seguir lastimando su corazón viendo aquella escena, abandonó el enorme ventanal para dirigirse a su cuarto.

La pareja entró a la casa y por lo grande que era no pudieron divisar a nadie.

"¿No hay nadie?" -preguntó Bulma al no sentir ruido alguno.

"Están Mirai Bulma, Trunks y su mujer" -aseguró el príncipe como si nada.

"Vaya, que buena habilidad es esa de sentir energías" -lo envidió su esposa.

"Para un guerrero es esencial" -sentenció él.

"Deja de pensar en pelear alguna vez hombre" -lo recriminó ella divertida.

"También pienso en comer" -aclaró con divertida seriedad.

"¡Sabía que me dirías eso! Ya te conozco muy bien. Bueno me iré a bañar y después prepararé la cena" -le guiñó un ojo con amor.

"Yo iré al otro baño a ducharme también"

El príncipe caminó por el pasillo para llegar al segundo cuarto de baño, pero antes de llegar se encontró con su hijo del futuro quien iba por algo para su mujer y su hija.

Vegeta frunció el ceño al ver al joven. Otro bombazo cerebral estalló en su cabeza al tenerlo al frente.

"Padre me alegro mucho que ya hayas recuperado la memoria. Mamá ya me contó todo" -le habló él con una sonrisa.

Pero el saiya de la realeza no contestó. Quedo pegado en la imagen mental que había llegado a su mente...

Kakarotto había muerto en vano debido a que Cell volvió desde la muerte cual demonio regresando del infierno. La sorpresa de todos los guerreros Z era absoluta, ni con el sacrificio de Kakarotto habían logrado detener a la lagartija perfecta.

De pronto una onda de energía emergió a toda velocidad atravesando todo el intenso polvo que nublaba completamente la visión. Un desgarrador grito de dolor se escuchó en donde la técnica se perdió de vista. El príncipe volteó para ver al dueño del grito y totalmente desconcertante fue ver que el herido de muerte era su hijo del futuro...

¿Pero por qué sintió esa mezcla de dolor e impotencia si su hijo del futuro no le importaba? La respuesta era tan obvia que ni siquiera intentó negarla... era así porque realmente si le importaba. El incomprensible dolor que estaba sintiendo lo motivó a atacar a Cell con todas sus fuerzas en un ataque lleno de desesperación y furia sin límites. Cientos de rayos de energía uno tras otro lanzados a plena potencia, hasta quedar sin ni siquiera gotas de energía que pudieran defenderlo de un contraataque. El principe saiyajin debía acabar con Cell... por su orgullo... pero aún más importante que eso... para vengar a su hijo.

Volvió de sus recuerdos y fijó su vista en él. Mirai Trunks también le había dicho que era su padre, apoyando consciente o inconscientemente la mentira que había forjado Mirai Bulma.

"¿Por qué me dijiste que yo era tu padre cuando no lo soy?" -cuestionó el saiya con su mirada más dura.

La dureza con que fue formulada la pregunta sorprendió a Mirai Trunks, quien abrió más sus ojos evidenciando su sorpresa.

"Porque no quise confundirte más... Además con lo de Majin Buu ni siquiera tuvimos tiempo de hablar... pero aún más importante que eso... es porque te siento como mi verdadero padre" -aseguro con voz trémula llena de sentimientos.

El príncipe permaneció en silencio sin mover un sólo músculo. Sólo parpadeó un par de veces con naturalidad. Hasta que finalmente respondió:

"Aunque seas de otro tiempo, yo también te considero mi hijo" -aseguró Vegeta con una sonrisa llena de orgullo. Luego siguió su camino sin más.

Mirai Trunks quedó pegado en el mismo sitio sin ver como se alejaba el saiya puro a sus espaldas, pero si sintiendo sus pasos. Sabía que para él no fue nada fácil decir eso ni menos sonreír sinceramente. Felicidad inundó su corazón sabiendo que esas palabras, viniendo de alguien como él, tenían un enorme significado. Una linda sonrisa se formó en su rostro y tal como su padre, prosiguió su camino.


La hora de cenar llegó y Mirai Bulma definitivamente no iba a dejarse vencer por la tristeza. Ya todo había sido arreglado y nada podría cambiar la felicidad que estaba sintiendo por el embarazo. Por esa criatura no podía dejarse abatir. Se dirigió a la cocina dispuesta a cocinar la cena. Sin saber a cuantos debía cocinarles exactamente, decidió echar a cocinar un montón de carne que sacó del refrigerador. Trunks y Goten seguramente volverían pronto a menos de que hubiesen encontrado a Milk... su amiga vino a su mente. Ojalá la encontrasen, le encantaría volver a verla.

Acompañada sólo por sus propios pensamientos se dispuso a preparar una buena cena, tan buena que debía ser inolvidable. Después de todo, con la energía de las máquinas del tiempo apenas recargándose tendrían que aprender a convivir todos a pesar de tantos problemas que vivieron antes. Y peor aún, tendrían que convivir quizás durante varios meses... ¿así que para qué convertir la estancia en algo desagradable? Lo mejor era transformarlo en algo agradable para todos y comenzar desde ya mismo.

Cuando estuvo lista la cocción de las carnes y las patatas, procedió a servir la comida en la mesa. Aviso con un gran grito que la cena ya estaba servida.

"¡A comer!" -gritó a todo volumen.

Un par de segundos después los dos saiyajins de la casa, Vegeta y Trunks, ya estaban sentados alrededor de la mesa devorando las suculentas carnes como verdaderos animales.

En cambio, las damas de la casa hicieron gala de sus buenos modales sentándose con calma y sirviéndose como verdaderas señoritas. La científica de menor edad se alegró al ver que su colega había hecho la cena antes que ella, pues no tenía ganas de cocinar.

"Saiyajins, ¿cuando aprenderán a comer con decencia?" -preguntó la Bulma menor, quien a pesar de ya conocer las costumbres saiyanas en la mesa nunca se dejaría de sorprender.

"Nunca" -zanjó Mirai Bulma encogiéndose de hombros, mientras Nenis daba una risotada.

Así todos comieron sin ningún contratiempo. Tanto Bulma como Mirai Bulma dejaron de lado sus diferencias anteriores comentando encantadas sobre la niña de Trunks llamada Any. Como consentidoras abuelitas le hicieron arrumacos, cariños y todo lo que suelen hacer las abuelas con sus nietos.

Así llegó la hora de dormir para Nenis y Mirai Trunks, quienes aún sentían el acosador sueño que no pudieron conciliar completamente la noche anterior. Se retiraron de la mesa y quedaron solamente Vegeta, Bulma y Mirai Bulma, aunque la tensión del encuentro anterior entre los tres se había disipado completamente, tal vez debido a la dulce bebé que estuvo allí tan sólo unos segundos antes.

"¿Cuanto tiempo nos quedaremos en este tiempo?" -preguntó la científica menor.

"Ni idea... la energía de las máquinas tiene que recargarse y eso puede llevar mucho tiempo" -respondió su álter ego.

"Pues cómo la mía la hice con apuro no se recargará hasta unos ocho meses o incluso un año. La tuya supongo que se recargará antes, pero como Trunks la forzó para buscar a Gohan en el presente también puede tomarle mucho tiempo recargar su energía... lo que significa que deberemos permanecer acá por meses enteros"

"Me disgusta la idea... pero creo que no nos queda otra" -lamentó la mayor. Si eso pasaba ellos se darían cuenta de que estaba embarazada... pensando en eso, justo una gran idea iluminó su mente. "Aunque ahora que lo pienso..." -cortó sus palabras dando un involuntario aire de misterio.

"Espero que se te haya ocurrido una buena idea, mujer" -dijo Vegeta como si fuera una obligación.

"¡Por supuesto! Por algo soy la genia más brillante que ha conocido el universo entero" -comenzó a reírse con su clásica risa presumida.

"¡Ey! Yo soy la mejor científica del universo" -protestó Bulma joven enseguida.

"Que no, tú eres la segunda mejor. Yo tengo más experiencia que tú" -le debatió con sonrisa presuntuosa.

"¡No! Eso no tiene nada que ver. Eso significa que mi cerebro no está tan gastado como el tuyo" -lo dijo medio en broma, medio en serio.

La mayor iba a replicar pero Vegeta zanjó la discusión.

"No discutan por estupideces, las dos son las mejores y listo" -cortó el saiya para agregar enseguida: "Ahora habla mujer, explica de una vez cuál es esa genial idea"

La científica mayor carraspeó para aclarar su voz.

"Pues por separado las máquinas demorarán mucho para recargar energía... ¿pero qué tal si usamos una para abastecer a la otra? Combinando la energía de las máquinas en una sola en cosa de tres meses o incluso menos pueden irse de aquí"

"¡Hay que reconocer que es una excelente idea!" -la felicitó la otra científica, feliz de poder volver a su tiempo mucho antes de lo que esperaba.

"Pues empezemos desde ya mismo" -sugirió Mirai incorporándose de la mesa.

"Vaya, si hasta parece que tienes mas ganas tú de que nos vayamos que nosotros mismos" -mencionó Bulma con curiosidad.

"Es lo mejor para todos" -sentenció su gemela sin vacilar.

"Pero antes de empezar, ¿Trunks y Goten donde están?" -preguntó la más joven.

"Están buscando a Milk" -respondió enseguida su clon de mayor edad.

"¿Milk está viva?" -preguntó Bulma con sorpresa reflejada en sus ojos.

"Realmente no lo sé. Desapareció hace mucho tiempo y nunca más la volví a ver" -mencionó con un dejo de tristeza.

"Vaya, que lástima. Ojalá puedan encontrarla. Les dejaré pizzas a los niños en la mesa para que coman cuando lleguen. Quizás a que hora lleguen" -refunfuñó molesta.

"Déjalos mujer, llevan sangre saiyajin así que nada les puede pasar" -dijo Vegeta sacando a relucir el orgullo por su raza una vez más.

"Lo sé, pero deben seguir reglas porque también son mitad humanos" -argumentó su esposa.

"Deberían tener celulares, así los podrías llamar" -le aconsejó Mirai Bulma.

"¿Saiyajines usando celulares? Son tan brutos que los vivirían rompiendo" -se rió Bulma mirando a Vegeta.

"Bah, lo que pasa es que los humanos hacen cosas para niñitas de kinder, apenas las tocas y se rompen" -zanjó Vegeta.

Ambas mujeres rieron.

El príncipe se fue a dormir mientras ambas científicas se dirigían al laboratorio de esta Capsule Corp. A pesar de todas las discusiones anteriores, el consejo que le dio Mirai Bulma para que hablase con Vegeta, le había quitado a la menor esa intensa rabia interior que sintió contra su clon. La tensión que hubo antes se disipó completamente. Incluso había logrado llegar a comprenderla. Ahora las dos se unirían en un trabajo para el bien común y así podría por fin regresar a su propia época.

Así, llegaron al laboratorio que ocupaba el mismo lugar que tenía en la corporación del tiempo presente.

Mirai Bulma fue a buscar las herramientas con las que trabajaba, pero un inoportuno y maldito mareo la atacó haciéndola trastabillar. Cayó de bruces de manera peligrosa pero por suerte alcanzó a afirmarse con las manos en el suelo, impidiéndose darse un golpe fuerte.

"Por la mierda, ¿por qué me tenía que pasar esto justo ahora?" -maldijo mentalmente la mayor.

La clon menor quedó muda de la impresión. Por un momento llegó a pensar que su colega científica de mayor edad se rompería la cara contra el suelo.

Sin perder un solo segundo, corrió presurosa a ayudar a su clon y con prestancia la ayudó a ponerse de pie.

"¿Estás bien?" -le preguntó sinceramente preocupada.

"Eh, sí. No fue nada" -le bajó el perfil grave a su caída.

"¿Segura?" -preguntó la joven Bulma.

"Sí" -se limitó a responder ella.

Pasado el susto inicial Bulma respiró tranquila al ver que realmente estaba bien. Era una suerte que el accidente no hubiera pasado a mayores... pero... un escalofrío recorrió su espalda cuando, buscando respuesta a la causa de aquel infortunio, su mente comenzó a juzgar la situación.

"¿Por qué casi te caes?"

"Me tropecé" -dio enseguida la primera excusa que pensó su mente. Sabía muy bien lo vivaz que podía llegar a ser su clon y si no inventaba algo pronto podría sacar conclusiones que no debía sacar por nada del mundo.

"Qué extraño, no te ví tropezar con nada... más bien me pareció un mareo" -acotó ella.

Mirai Bulma divagó rápidamente en su mente cuál sería la mejor respuesta. Evidentemente su clon se había dado cuenta que no había tropezado con nada y si le reafirmaba lo mismo le generaría sospechas. Le diría que no se dio ni cuenta que pasó, eso sería lo mejor para alejar sospechas.

"En realidad no sé qué me paso... pienso que me tropecé pero realmente no sé" -terminó murmurando para sí misma.

"Pues a mí me pareció claramente que te dio un mareo... ¿Pero por qué te dio ese mareo?" -preguntó la joven con suspicacia.

"Cansancio" -sentenció ella rápidamente para cortar cualquier duda.

Bulma la miró sin cambiar su aguda mirada.

"No te preocupes, es sólo cansancio" -repitió sacando a relucir al máximo sus dotes de actriz para disimular de la mejor manera posible.

Bulma pensó en dejarlo pasar y no hacer mayor problema, pero su sexto sentido femenino le indicó que algo no encajaba con la explicación de la mujer. Definitivamente que se mareara era algo completamente anormal en ella. Una mujer acostumbrada a viajar en naves, en motos, hasta en una nave espacial a toda velocidad... pero en ninguna de esas ocasiones sintió mareos así... la única vez en su vida que había sentido mareos había sido cuando... su mente tembló con la respuesta que sus neuronas habían encontrado... sí, la única vez en que había sentido mareos fue... cuando esperaba a Trunks...

La idea sacudió sádicamente su mente y su corazón acusó el golpe acelerando los latidos que golpeaban intensamente su pecho.

¿Acaso Mirai Bulma estaba...? ... No, no podía ser... su mente le estaba jugando una mala pasada. Sí, claramente eso debía ser. Decidida a proseguir su trabajo y no darle más importancia caminó un poco, pero aunque intentó evitar pensar más en aquello no pudo lograrlo. Se detuvo nuevamente y su mente no dejaba de torturarla acosándola incansablemente con la misma idea... si ella había hecho el amor con Vegeta perfectamente podría haber quedado embarazada... Sintió una cruel punzada que atravesó su corazón...

Pero no esperaría que su alma siguiera sufriendo con aquellos tortuosos pensamientos... haría directamente su pregunta, sin dejar de mirarla a los ojos. La reacción que tuviera le indicaría el verdadero estado de su clon mayor. Sin rodeos, la encararía directamente y su reacción le señalaría la verdad. Sí, eso era lo mejor. A pesar del miedo que le causaba oír la respuesta debía arriesgarse a escucharla o sino no podría estar tranquila.

"¿Estás embarazada, cierto?" -preguntó con una voz tan firme que ni siquiera ella sabía como pudo salir así de firme, si por dentro su alma estaba temblando completamente.

Las pupilas de Mirai Bulma saltaron con la pregunta y sus labios se apretaron instantáneamente. Un doloroso nudo sintió en su garganta y tragó saliva para deshacerlo. Trató con todas sus fuerzas de contener la sorpresa para no indicarle a su clon que estaba en lo correcto. El más mínimo error la delataría. El corazón no dejaba de golpear su pecho y sintió como la respiración se le cortaba cual sentenciado a la horca. Todas estas reacciones fueron tan rápidas pero tan intensas que se manifestaron en tan sólo un par de segundos. No podía perder más tiempo, debía contestarle enseguida. Su silencio la terminaría por delatar.

Una sonrisa forzada pero convincente apareció en su rostro. No le agradaba mentirle pero ahora debía hacerlo mejor que nunca antes en su vida.

"¿De donde sacaste eso?" -sonrió para bajarle el perfil a la seria pregunta.

"No me respondas una pregunta con otra" -cortó Bulma con total decisión.

Mirai Bulma borró su sonrisa y acentuó su mirada.

"Respóndeme lo que te pregunte" -exigió la joven una vez más con voz calmada a pesar de la tormenta que se estaba desatando en su interior.

"Por supuesto que no estoy embarazada. ¿De dónde rayos sacas eso?" -contestó mezclando enojo y nerviosismo. Pero conminó al primero a prevalecer sobre el segundo porque le resultaba mucho más útil el enojo que los nervios.

"¿Pues de dónde crees tú? Si te acostaste con mi esposo perfectamente pudiste quedar embarazada" -espetó llevando sus manos a la cadera.

"Estás loca. Me largo de aquí, no perderé mi tiempo discutiendo algo tan inverosímil" -debía cerrar el asunto de inmediato o se daría cuenta.

Mirai Bulma se dio vuelta para marcharse pero la más joven la tomó de su muñeca con firmeza.

"¿Te cuidaste cuando te acostaste con Vegeta?" -la pregunta fue tan excesivamente directa que la mayor sintió como se estremeció su corazón.

"Sí" -respondió sin vacilar clavándole sus ojos, disimulando perfectamente su nerviosismo.

"Le preguntaré a Vegeta a ver si me dice lo mismo" -se dio media vuelta para hacer lo antes dicho.

"Espera" -esta vez fue Mirai Bulma quien la detuvo tomándola por su brazo. Bulma volteó nuevamente y ambas miradas chocaron una contra la otra. "No le preguntes nada que las cosas se pondrán peor... tienes razón, no nos cuidamos. No usó condón ni yo tampoco tomé píldoras" -el lamento en su voz fue indudable.

Ahora fue la mirada de la más joven la que osciló. Cerró los puños maldiciendo haber insistido en saber la verdad. ¿Por qué tenía que ser tan malditamente obstinada? ¿tanto le costaba seguir su camino e ignorar ese puto mareo? Se arrepintió sinceramente de ser así de curiosa... quizás sino hubiera insistido, nada habría pasado y podría seguir igual de feliz como lo estaba siendo con Vegeta...

Pero ya de nada servía arrepentirse... lo hecho, hecho estaba y el tiempo no se podía volver atrás. Ahora debía afrontar la situación que ella misma buscó.

"De mujer a mujer te lo pregunto y quiero que seas sincera pues si estás embarazada tarde o temprano me enteraré. Me quedaré acá los nueve meses si es necesario hasta que se te note la barriga. Es mejor que me lo digas de una vez"

Mirai Bulma bajó ligeramente su vista al piso con el ceño fruncido. Luego alzó su vista para ver a su gemela directamente.

Ambas suspiraron y el aire se encargó de mezclar el sonido de sus respiraciones transformando aquel sonido compuesto en sólo uno. Nuevamente una tensa e indescriptible situación las enfrentaba.

Finalmente, tras una larga pausa en que intercambiaron profundas miradas, Mirai Bulma soltó la respuesta que inevitablemente cambiaría sus destinos para siempre.

"Sí, estoy embarazada"

Continuará.

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hola! como reaccionara Gohan con la confesion de Videl? ella intentara algo mas? Gohan respondera?

que pasara con los chicos y su busqueda de Milk?

Y lo mas importante...Bulma joven finalmente se ha enterado de la verdad. Que debe hacer Bulma? callar el embarazo de mirai bulma o contarle la verdad a Vegeta? El final de esta historia depende exclusivamente de la decision que tome Bulma. Espero sus sugerencias ;D

tb quiero dar mis mas sinceros agradecimientos a todas las que se dan el tiempo de dejar un review pues este fic es para ustedes y es por ustedes por quienes escribo, asi que muchas gracias a todas ustedes ^^ y tb quiero agradecer especialmente a Vladlover porque su frase de que los hijos pagan los pecados de los padres que me dejo en un review me encanto y por eso la use aqui en este capitulo.

A Any por dejarme siempre reviews tan extensos y recordarme este fic pero siento decirte que Mirai Bulma SI esta embarazada, no es un error de menopausia como ya me has dicho varias veces xD ah y a la hija de Trunks y Nenis le puse tu nombre en tu honor ;D

Y tambien a mi gran amiga Solci (alias Ken-Trunks) por ser tan estupenda amiga, te quiero muchisimo niña =]

Y aviso que ya se acerca el gran final, creo que tres capitulos mas y esta historia termina (por fin xD)

Cuidense y exito en todo