hola! espero que todas esten muy bien, he estado muy ocupado este tiempo y con un torbellino que azota mi vida pero aqui estoy publicando de nuevo despues que una gran amiga me obligara a escribir xD Quizas tenga algunos errores que luego con mas tiempo corregire pero nada importante, asi que espero que les guste esta capitulo y sino echen la culpa a mi amiga xD

se cuidan ;D

Capítulo 28: Revelación

"Sí, estoy embarazada"

Aquellas dolorosas palabras se clavaron cuales dagas en mi corazón. Mi mente trata de mascullar todo lo que significaban esas palabras, mientras un shock mental atraviesa mi cerebro como una malévola estaca.

¿Por qué tenía que ser así?... ¿Por qué siento que me estoy muriendo?... ¿Por qué me duele tanto el corazón que parece que va a reventar?

Las malditas palabras rebotan una y otra vez en mi mente atrevesando cada rincón de mi cerebro sin poder evitarlo. Me dan ganas de suspirar una y otra vez sin parar... el dolor tan punzante que estoy sintiendo en mi pecho me esta quemando el alma.

¿Por qué se me llenan los ojos de lagrimas? ¿por qué siento esta tremenda presión en mi pecho?

Está embarazada... y me duele tanto creerlo. ¿Por qué me duele tanto aceptarlo? ... Ya había aceptado lo que había pasado entre ella y Vegeta... ya sentía que lo había superado... pero esto... esto es tan duro... es tan duro que no hay forma de poder explicarlo...

Ya había superado lo que pasó entre Vegeta y ella... ¿pero cómo asimilar que tenga un hijo con ella? ¿Cómo aceptar que será padre nuevamente con otra mujer antes que conmigo?

Los malditos pensamientos no dejan de torturar mi cerebro. Tantas cosas inundan mi mente. Por un momento siento que mi cabeza va a estallar. Nunca pense que los pensamientos pudieran doler tanto... pero así es... los pensamientos duelen... duele pensar. Duele asimilar todo esto... duele aceptar la cruda realidad. Otra vez suspiro... ¿¡por qué? ¿¡por qué duele tanto maldición!

Cierro los ojos... como si hacerlo me pudiera llevar fuera de esta realidad. Los mantengo cerrados abrigando una mínima y absurda esperanza en mi corazón... tal vez al abrirlos nuevamente me daría cuenta de que sólo es una pesadilla... pero sonrió tristemente al comprender que mi mente intenta negar la realidad... sé perfectamente que negar la realidad sería mejor que aceptarla. Negarla sería la solución para no sentir tanto dolor... ese dolor que me está carcomiendo... que me está destrozando cada célula...

Pero no puedo huir del dolor... porque está allí presente recorriendo todo mi ser. No puedo escapar de él porque existe aunque no quiera aceptarlo... no puedo escapar de mis pensamientos. No puedo inventarme un mundo falso sólo para evitar esta maldita realidad.

Por mucho que sienta que mi alma se destroza más con esto... debo dar el primer paso... aceptar el dolor... aceptar la maldita realidad que me está consumiendo.

Como si suspirar me ayudara en esa labor lo hago repetidas veces... y por fin mi mente procesa que definitivamente mi clon está esperando un hijo. Vuelvo a abrir los ojos ya sin esperanzas de que todo esto fuera una pesadilla... ya había dado el primer paso... aceptarlo.

Ahora quedaba dar el segundo... asimilarlo.

¿Qué dirá Trunks cuando se enteré? ¿Qué pensara cuando sepa que va a tener un hermano engendrado por otra mujer?

Un nuevo suspiro lastimero suelta mi cuerpo. La felicidad que estaba sintiendo con Vegeta se borró de un segundo a otro. Ya no sé ni siquiera que debo sentir o como debo reaccionar. Quiero llorar y llorar sin parar, me siento tan absolutamente decepcionada. Me siento morir en vida.

Mis ojos se posan en los de ella y doy otro suspiro. Miro su vientre y siento como la envidia me corrompe y arde en mi interior. Como me gustaría ser yo la que esperase mi segundo hijo y no ella... No ella porque no debía ser así... yo soy la mujer de Vegeta, yo soy la que debería tener un hijo suyo... ¡No ella maldición! ¡No ella!

El maldito rencor que brota me está corrompiendo y la frustración arde recorriendo todas mis venas. Siento como la sangre aumenta su presión con descontrol. Siento como mi tristeza comienza a transformarse en rabia. Siento como mi sangre empieza circular con más fulgor a través de mis venas y me suplica porque descargue la intensa furia que estoy sintiendo. Soy como un volcán que necesita explotar... pero no, ¿para qué? ¿Qué saco con pelear si ya le dije todo lo que debía decirle antes?

Doy un profundo respiro para tranquiliarme y siento como mi furia se apacigua paulatinamente para ser reemplazada nuevamente por la tristeza.

Mis ojos se ponen lagrimosos... veo su faz y noto su evidente preocupación. Clavó mis ojos restregándole solamente con ellos mi tremenda tristeza.


"Lo siento... no quería que te enterases" -musitó Mirai Bulma bajando su voz apesadumbrada.

"Que más da. Ahora ya lo sé" -respondió la más joven tras una larga pausa.

"Si quieres recriminarme... puedes hacerlo"

La más joven formó una mueca de disgusto en su cara.

"¿Para qué? ¿Qué saco ya? ¿Ganaré algo? Nada. Nada de nada. Además estás embarazada. No voy a pelear con una embarazada" -terminó ironizando. La situación era propicia para ello.

Mirai Bulma se sorprendió con la reacción de su clon. Esperaba que su manera de reaccionar fuera mucho más agresiva... mucho más descontrolada... pero no. De hecho se veía extrañamente tranquila... evidentemente molesta pero tranquila después de todo. Una mujer embarazada de su esposo estaba justo en frente, pero la joven permaneció calmada. Una vez más se comprobaba que las reacciones podían ser tan diferentes como impredecibles.

Mientras tanto, a la más joven le llegó otra idea atacando su mente. La inolvidable pelea que ambas tuvieron cuando recién había llegado a este futuro surgió en su cerebro.

Claro... ahora recordaba bien que Mirai Bulma le había dicho que ella tenía que luchar por Vegeta por una razón muy importante... ahora todo quedaba claro... esa razón era su embarazo.

"¿Por eso en la primera discusión que tuvimos querías luchar por Vegeta verdad? Porque querías darle un padre a tu hijo. El padre que Mirai Trunks no tuvo" -transformó en palabras la deducción que había sacudido antes su mente.

Mirai Bulma dio un leve respingo por lo sorpresiva que había sido la pregunta y la herramienta que llevaba en la mano se remeció siguiendo el compás impuesto por el involuntario respingo.

"Sí... -confirmó tras unos cuantos segundos- por eso estaba tan decidida. Mi embarazo era lo que no te dije y que callé esa vez"

Bulma permaneció en silencio tras su respuesta, lo cual conminó a la mayor a proseguir:

"Ahora ya sabes la verdad... y comprenderás porque lo mejor para todos es que te mantengas en silencio" -pidió con voz sufriente.

La menor parpadeó sumamente sorprendida. La idea de guardar el secreto golpeó su mente de una manera tan fuerte que la confundió por un largo instante. El proceso mental que estaba desarrollándose en su cabeza parecía un verdadero torbellino. Su vista perdida daba prueba de ello, hasta que finalmente su mirada se agudizó nuevamente.

"¿Callarlo? ¿Cómo quieres callar algo así?" -protestó con decidora vehemencia. "No puedo ocultarle algo tan grande a Vegeta. Si esto nos separa pues que así sea. No voy a poder vivir en mi tiempo pensando en que a Vegeta le estoy ocultando algo tan grande. Me carcomería la conciencia"

Mirai Bulma miró hacia un costado y se mordió una parte del labio inferior a causa de la frustración. Precisamente esa era la respuesta que no quería oír.

"Es lo mejor para todos... para ti, para mí, pero por sobre todas las cosas... para tu Trunks también será lo mejor" -insistió dirigiendo nuevamente sus ojos a la mirada de su joven clon, la que respondió frunciendo el ceño.

"¿Lo mejor es mentir? Yo no lo creo. No creo que lo mejor sea mentir" -contrarrestó ella.

"No es mentir. No le estás mintiendo... digamos que... sólo le estás ocultando algo" -intentó alivianar las cosas aunque ni ella misma sonó convencida de sus propias palabras.

La más joven sonrió con disgusto.

"Vamos, lo que dices es un disfraz. Ocultar algo tan grande para mí es igual que mentir. No voy a ocultarle algo así" -sentenció casi sin esperar.

"Entonces medita bien lo que harás" -le advirtió Mirai Bulma también sin esperar. "Cuando Vegeta se entere, ¿qué reacción crees que tendrá?"

La más joven permaneció callada un largo momento, mientras Mirai Bulma compartía su mutismo mirándola a los ojos. El silencio impuesto pareció volverse aún más vigoroso, inundando el ambiente de misterio por la respuesta que vendría. Como si la tensión no fuese suficiente un recóndito y lastimero aullido de un perro se perdía en las afueras de la corporación.

Justo cuando Mirai Bulma hablaría para deshacer la pesada tensión del aire la respuesta de la menor llegó:

"Sabré la reacción de Vegeta cuando se lo diga" -afirmó con seguridad, denotando que se lo diría de cualquier manera.

"¿Estás segura?" -titubeó la voz de la mayor. "Es mejor que no lo hagas. Tu hijo sufrirá mucho al enterarse de esto. Puedes incluso perder a Vegeta... ¿te das cuenta de eso?"

Bulma calló pero esta vez solo por un breve momento.

"Si pierdo a Vegeta... que así sea"

Mirai Bulma quedó muda. Conocía lo terca que podía llegar a ser y convencerla en este momento le costaría sangre, sudor y lágrimas, sino es que incluso más. Y por lo decidido que lucía su semblante este no era el instante adecuado para hacerlo... tendría que esperar otro momento más propicio.

Entretando, la mirada de la joven se dirigió a la primera máquina del tiempo... la originaria de su condena. Todo había pasado por esa maldita máquina del tiempo. Si tan sólo Vegeta nunca hubiera viajado a este puto futuro toda esta lamentable situación se habría evitado... cerró sus puños con fuerza al pensarlo... Pero los volvió a relajar cuando recordó que sin esa máquina ella hubiera vivido el mismo destino que la científica mayor... paradójicamente aquella máquina del tiempo había sido una maldición y una bendición al mismo tiempo.

"En fin... con esto comprenderás que no tengo ningunas ganas de trabajar en las máquinas del tiempo. Lo dejamos para otro día" -su voz sonó tan apagada que parecía que todo su ánimo se lo succionó de cuajo un maligno súcubo.

"Piénsalo, porfavor. Será lo mejor para los dos. Mi bebé sólo me necesita a mí. Es más adelante cuando ya tenga conciencia que un padre se hace importante, pero por mientras tu Trunks necesita a Vegeta mucho más que mi bebé"

Bulma no respondió, simplemente dio media vuelta y se fue dejándola con sus propios pensamientos. El silencio se adueño espectralmente del ambiente... esta vez sólo ellas dos eran las dueñas de la verdad... Videl ya no sería un problema. No había nadie que las pudiera delatar... la tristeza fue la única testigo.

Bulma avanzó por el lúgubre pasillo sin ánimo de nada... sólo quería dormir y ojalá poder olvidarse de todo. Que le hubiese dado una amnesia en este caso hubiera sido casi una bendición. Llegó al cuarto que compartía con Vegeta, abrió la puerta y procedió a desvestirse para colocarse el pijama. Terminado el proceso abrió las frazadas para colarse al lado de su esposo, quien dormía profundamente o al menos eso parecía.

¿Cómo reaccionaría él cuando le dijera que iba a ser padre con otra mujer? Al imaginar su reacción toda la determinación que había sentido antes se desvaneció como un globo que se escapa de las manos.


"Te amo con toda mi alma"... una y otra vez aquellas palabras se repetían acosando la perturbada mente del semisaiya con la declaración de Videl. La confusión dominó su ser, sin saber que pensar, que decir o como reaccionar. Como suele pasar, la negación apareció como primer recurso. Tenía que ser un error. Sí, claro. Estaba confundida... eso era... claro que eso debía ser.

"Videl..." -a pesar de sus temblorosos labios, pudo articular su nombre con firmeza. "Yo creo... yo creo que estás confundida"

Para extrañeza de Gohan, Videl dio un suspiro y sonrió. Al parecer estaba esperando una respuesta de ese tipo.

"No, no lo estoy. Mis sentimientos no están confundidos... sé perfectamente lo que siento y sé que te amo con todo mi corazón" -fue la absoluta y decidida respuesta.

"Es que... no puede ser" -intentó negarlo nuevamente con voz oscilante. Por un momento pareció ser un tartamudo.

"Si que puede ser... sé que es difícil de aceptarlo y sé que es difícil que lo asimiles tan rápido... pero creéme... es así... no puedo evitarlo... simplemente te amo"

Gohan permaneció en silencio tragando saliva con dificultad. La seguridad que desplantaba la clon de su novia del presente lo dejo perplejo. Ya no podía insinuarle que era una confusión... la seguridad que tenía era irrechazable y omnipotente.

El hijo de Milk parpadeaba una y otra vez de manera constante, demostrando los nervios que querían librarse del cuerpo por algún lado. Parpadeó tantas veces que hasta pareció ser un tic nervioso.

"Te amo Gohan y me alegro de que ahora ya esté todo claro" -un suspiro de alivio surgió de su pecho. La carga que había llevado en su interior por fin había sido liberada.

El joven bajó su mirada para meditar lo que recién había sucedido. Canalizar las ideas de una manera apropiada le estaba resultando difícil. Más difícil que cualquier ejercicio matemático que le haya tocado resolver en su universidad. Tras un tiempo pensando volvió a alzar su mirada para mirar directamente a la clon de su novia.

"Sabes, todavía me rehuso a creerlo. Recién me dijiste "ahora ya está todo claro" e iba a protestar, te iba a decir que a lo mejor no es así... ahí se nota que sigo tratando de negarlo"

"Te comprendo. Tienes que asimilarlo. Tómate un respiro y piénsalo bien. Me imagino lo difícil que es para ti" -su tono de voz sonó dulcemente comprensivo, sorprendiendo al chico, quien volvió a enmudecer sintiendo como una tormenta de pensamientos se desataba dentro de su mente.

"No te pido que seas mi novio... sé que es imposible... La verdad sólo quería desahogar este nudo que estaba sintiendo atorado en la garganta... necesitaba desatarlo... necesitaba decirte lo que siento por ti porque sino lo hacía me iba a arrepentir toda mi vida de no haberlo hecho" -dio un profundo suspiro de regocijante alivio.

El corazón de Gohan sintió como se derretía solamente con mirarla. Todo en ella era exquisito... su forma de hablar, su suave tono de voz, sus gestos, su expresividad corporal... tenía absolutamente todo... lo que había hecho que se enamorase de la Videl del presente... también lo tenía ella.

"... Entiendo" -musitó Gohan con un rostro que mezclaba preocupación y seriedad al sentir como su cuerpo le estaba exigiendo algo que él mismo no podía comprender, por lo difícil que le resultaba descifrar aquella sensación.

Al notar la preocupación en los ojos del chico la doctora por un momento sintió que no debió habérselo confesado... pero lo hecho hecho estaba y por esta vez sería egoísta... necesitaba decírselo de cualquier forma porque sino lo que llevaba en su interior le terminaría explotando por dentro, dañándola de una forma invisible pero letal. Pero no quería que algo que se suponía lindo como debía ser una declaración se transformara en algo desagradable, así que sin dudarlo haría algo para remediar aquello.

"¡Pero ey!" -exclamó llamando la atención de su amor imposible. "¡Anímate! No lo dije para que te pusieras así ni para que te preocuparas... te lo dije sólo porque necesitaba decírtelo. Nada más. No te preocupes por favor, yo no te estoy pidiendo nada y sé que lo nuestro sería imposible. Así que anímate, ¿vale?" -le pidió con una sonrisa cómplice.

El hijo mayor de Goku enfocó sus ojos en los de ella y vió el destello luminoso que brotaba a través de ellos. No le estaba pidiendo nada... no lo estaba presionando con nada... solamente le había dicho que lo amaba dejando fluir el verdadero sentir que yacía en su corazón. Sí, tenía razón... por ella tendría que animarse.

"De acuerdo" -sonrió complementando su respuesta. "¿Te llevo a casa?"

"Sí, por favor" -le pidió mientras sus ojos intensificaban aún más su brillo.

De esta manera, Gohan la tomó en sus brazos y pudo sentir como una extraña energía recorría su corazón haciendo que diera latidos llenos de emoción. Los nervios estaban consumiendo su piel a la vez que sus poros despedían un sudor cálido de nerviosismo. Algo hacía que su cuerpo reaccionara de esa forma al tenerla tan cerca. ¿Por qué? ¿Por qué se sentía asi?

Videl, entretanto, se sentía encantada al estar sujeta en los brazos del hombre que amaba. Era tan tierno, tan sencillo, tan inocente... tan tímido y tan bueno de corazón. Era un encanto de hombre. Por eso precisamente se había enamorado de él. Todo había comenzado aquella vez en que Mirai Gohan la había salvado de una muerte segura y había concluido con su clon del tiempo presente. Simplemente no lo pudo evitar. Ambos Gohan eran demasiado parecidos y estar entre los brazos de él, mirando las estrellas, viendo como aquellos cabellos se movían al ritmo que el viento imponía, le removió todo su ser. Su faz tan hermosa. Sus ojos brillantes. Su fibroso pecho... sin poder evitarlo se acurrucó como si fuera una bebé entre sus brazos... no quería pensar nada más... sólo disfrutar esa inmensa sensación de tranquilidad que él era capaz de traspasarle. Aunque no pudiera estar mucho tiempo así... lo disfrutaría al máximo.

Tras la catarsis de volar sintiendo los corazones del otro ansiándose, el joven descendió y con sumo cuidado puso a Videl en tierra, dejándola en la puerta de su casa.

"Bueno ha sido un gusto enseñarte a volar... lo pasé muy bien -murmuró con evidente nerviosismo, todavía pensando en la confesión que antes había recibido- ... Cuídate mucho, por favor. Adiós Videl"

"Hasta pronto... Gohan" -contestó ella con emocionada voz.

Emocionada porque hubiese querido besarlo con toda el alma. Despedirse del hombre que amaba como realmente quería. Era muy hermoso lo que estaba sintiendo... pero también una maldición... era una maldición tener tan cerca al hombre que amaba y no poder tenerlo realmente. Resultaba muy difícil estar cerca pero a la vez tan lejos. Tan cercanos pero tan distantes a la vez, en una mezcla de cosas tan dispares y diferentes que parecían no poder mezclarse... pero lamentablemente si se podían mezclar... convirtiéndolo en un doloroso amor.


Los pequeños levitaron para salir del cementerio y siguieron el camino hasta llegar a la entrada principal. No había nadie, así que sin siquiera pensarlo llamaron con una exclamación a ver si alguien salía. No tuvieron que esperar mucho porque se asomó un hombre de mediana edad, con un pronunciado y cuidado bigote. Portaba un uniforme azul que indicaba que se trataba de un guardia.

"¿Qué pasa chiquitines? ¿No deberían estar con mami en casa?" -se burló el guardia al ver al par de mocosos.

"Mire señor, no nos trate de chiquitines porque eso nos molesta" -le advirtió Trunks con voz grave e imitando la mirada asesina de su padre.

El guardia frunció el ceño sorprendido con la seriedad del pequeño.

"Bueno" -asintió él sin darle mayor importancia. "¿Qué se les ofrece a estas horas? El cementerio ya está cerrado"

"Lo sabemos, es sólo que queremos encontrar pistas de una mujer... sí, ya sabemos lo díficil que es -se adelantó Trunks a la evidente protesta que haría el guardia- pero no es una mujer común y corriente.

El guardia alzó una ceja al escuchar eso de que no era una mujer común y corriente, ¿en qué se diferenciaría a las demás?

"Bueno yo sólo hago guardia nocturna así que no tengo idea de quienes vengan en el día, eso sin contar que tampoco hay registro de visitantes y además son tantos que dudo que alguien pueda reconocer a alguien entre tantas personas" -argumentó el guardia con seguridad.

La faz de Goten lució su decepción.

"Pero a lo mejor el viejo Ben sabe algo, tiene muy buena memoria y siempre se pone a hablar con gente para matar el tiempo. A lo mejor sabe algo, aunque no creo. Pero de todas formas si quieren lo puedo llamar"

"¡Sí! por favor señor, ¡se lo agradeceríamos muchísimo!" -suplicó Goten poniendo la cara más tierna que podía dar.

"Vale, esperénme un momento y ya vengo" -acto seguido, el guardia se perdió por el fondo para ir a buscar a su compañero.

"¿Crees que él sepa algo Trunks?" -preguntó el de cabellos negros con incredulidad.

"Pues es mejor intentarlo que no" -aseguró el cuestionado aunando optimismo.

Así, pasaron un par de minutos hasta que llegó el guardia de mayor edad. Se asomó hasta la entrada dejando ver claramente su marchito rostro a través de la reja.

"¡Hola! señor perdone las molestias, pero mire, en el patio número cinco hay dos tumbas, una de alguien que se llamó Goku y otro que se llama Gohan. Ambas están muy bien cuidadas comparadas a las otras. Sé que es díficil pero me gustaría prreguntarle si por casualidad sabe quien ha ido a esas tumbas"

El hombre se masajeó la barbilla invocando recuerdos. Tras un minuto de completa tranquilidad, repentinamente chascó sus gruesos dedos para expresar la llegada de un importante recuerdo.

"Sí, claro que lo sé. De hecho jamás me olvidaría de una mujer así porque venía tooodos los días para acá. Tenía su cara totalmente demacrada, como si tuviera muchos más años de los que tiene. Antes venía todos los días al cementerio y por eso un día me atreví a conversar con ella, era muy amable, pero con el paso del tiempo sus visitas cada vez se hicieron menos frecuentes. De hecho la última vez que vino fue hace como dos meses. Desde entonces nunca más la ví"

Ambos niños abrieron sus ojos con la sorpresa adueñada totalmente de ellos.

"¿Demacrada?" -preguntó el mayor todavía con la boca abierta.

"Sí, como si estuviera enferma o algo así. Parece que la muerte de ellos le afectó muchísimo"

Ambos niños pusieron caras afligidas.

"¿Me puede describir a esa mujer por favor?" -preguntó Trunks.

"Te puedo describir algo aún mejor... es de piel blanca, cabello negro, pelo recogido en una coleta, de estatura mediana... de hecho connversé con ella varias veces y también sé como se llama..." -terminó dejando un voluntario suspenso.

"¿¡Cómo se llama?" -preguntaron los dos niños totalmente desesperados.

El guardia guardó silencio mientras llevaba una mano a su bolsillo y de allí sacó un cigarrillo como si fuera el dueño del tiempo, disfrutando a fondo las ansias de los mocosos. Sacó el encendedor y prendió su cigarrillo dando una intensa bocanada hasta sentir el calor del humo recorriendo toda su zona respiratoria.

"¡No nos haga sufrir más!" -exclamó Goten sin poder contener las ansias.

El guardia sonrió y finalmente dijo el nombre que tanto ansiaban escuchar los chicos:

"Se llama Milk"

Los chicos quedaron tan sorprendidos que todos los músculos de su cuerpo detuvieron sus movimientos, incluyendo hasta a sus mismísimos corazones. Ese nombre se había convertido en lo más ansiado, lo más buscado y escucharlo fue sentir una corriente llena de felicidad atravesándolos de pies a cabeza. Las pistas que tanto habían buscado y todo el esfuerzo puesto en ello finalmente hahbían dado resultado.

"¡Es mi mamá!" -exclamó Goten reaccionando por fin de la impresión. Sin duda que en ese momento él era la persona más feliz que estaba pisando el planeta.

"¡Sí Goten!" -Trunks se sintió inmensamente feliz por su amigo también y con ganas de compartir su felicidad lo rodeo con un brazo en un abrazo del más puro compañerismo.

"¿Sabe dónde encontrarla?" -preguntó el pequeño de cabellos violetas.

El hombre negó con su cabeza, para después complementar su respuesta con su ronca voz.

"No, pero supongo que debe vivir por acá cerca. O al menos vivía. Porque antes venía todos los días para acá, asi que de muy lejos no debe ser" -señaló él. "Me gustaría poder ayudarlos más, pero no tengo más datos de ella. Lo que si les puedo decir nuevamente es que lucía muy demacrada, como si estuviera enferma o algo"

El rostro de felicidad de los niños, en un abrir y cerrar de ojos, desapareció para dar paso a la preocupación.

"¿Por qué estará así?" -cuestionó el amor más para sí mismo que para Goten.

"Ni idea, sólo espero que esté bien" -respondió él.

"Bueno espero que les haya podido servir de ayuda en algo, lamentablemente no sé más de ella pero repito, tiene que vivir cerca de aquí porque venía todos los días, entonces muy lejos no debe vivir"

"¡Nos ha servido de muchísimo señor! ¡No sabe cuánto!" -exclamó Goten profundamente agradecido. "Con esto al menos ya sabemos que está viva y que debe vivir cerca de aquí" -complementó su comentario dirigiéndole su mirada a Trunks.

"Me alegro mucho de haberles ayudado pequeños. Bueno yo me devuelvo a mi turno que Roberto me está cubriendo. Les deseo suerte niños" -se despidió con un saludo de su mano y volvió a cumplir con el deber.

"Estoy tan feliz Trunks, ahora ya sabemos que está viva" -el hijo de Goku estaba envuelto en un trance de felicidad.

"Bueno Goten... -carraspeó- tengo algunos reparos... si antes venía todos los días pero ahora no viene hace dos meses tiene que haber alguna razón fuerte" -mencionó cambiando su tono de voz antes alegre a uno más amargo.

El moreno se contagió con la preocupación de su amigo y, Trunks, dándose cuenta de ello, sintió que había cometido un error. Pero arreglaría esa equivocación, debía inyectarle nuevas esperanzas a como diera lugar.

"Pero sabes, tienes razón, esta noticia es demasiado buena como para pensar tonterías negativas. ¡Está viva y la encontraremos Goten!" -profirió con una enorme sonrisa llena de resolución.

"¿En serio crees eso amigo?" -preguntó Goten sin estar completamente convencido.

"¡Por supuesto Goten! ¡Así que anímate que la vamos a encontrar!"

"¡Sí! ¡la encontraremos!" -consintió él con otra exclamación aún mas sonora, relleno de nuevos bríos.

"¡Bien Goten! ¡Así se habla! Al menos ya sabemos que vive por acá cerca. Nos tomará tiempo, pero la hallaremos"

"¡Sí! revisaremos todas las casas, pueblos y ciudades cercanas y una por una si es necesario, ¡hasta que la encontremos Trunks!"

"¡Sí! ¡Aunque nos tome muchos días la encontraremos!"

Ambos chicos irradiaban una determinación tan poderosa que, de haber más personas allí, era seguro que aquella enorme resolución se la habrían contagiado a ellas también, de una manera tan enigmática como poderosa.

"Bueno Goten, entonces volvamos a la corporación a comer porque me muero de hambre. Y tenemos que dormir también, necesitaremos toda nuestra energía para continuar la búsqueda mañana"


Mientras tanto, el hombre más poderoso del universo, seguía sumergido en su divertida misión de decirle a cien chicas que no tenían tetas ni culo. Precisamente había logrado cumplir con la número noventa y una nueve esquivando una furibunda cachetada.

"Uf de la que me salvé" -sonrió Goku feliz. "¡Una chica más y cumplo esta misión! pero para la número cien lo haré con una chica que sea especial, además que así me ahorraré un golpe. No siempre los puedo esquivar y eso que soy rápido, ¡pero las mujeres ofendidas son terribles!" -dijo Goku sorprendido de ello. "Así que mejor la cumpliré con alguien que no me pegue... ya me están doliendo mucho las mejillas" -una lagrimita corrió por su faz. "¡Así que Bulma voy por ti! ¡Como es mi amiga seguro que no me pegara ni nada! ¡Soy un genio!"

Una enorme sonrisa se formó en el rostro de Goku al sentir que cada día era más inteligente.

"¿Pero qué era lo que tenía que decirle? Ah si, claro, ¡que si quiere hacer un trío conmigo y que no tiene tetas ni culo! ¿Aunque mejor le pregunto que significa hacer un trío? Bueno, ya decidiré que le pregunto primero" -se rió Goku feliz recordando a su gran amiga.

Acto seguido, se concentró en sentir el ki de Bulma joven pero como era de suponerse sintió dos ki exactamente iguales. Tendría que elegir una al azar y dejar que la suerte lo ayudará. Sino simplemente volvería a teletransportarse. Pero justo cuando iba a hacerlo una duda surgió en el hombre más fuerte del universo.

"A lo mejor está con Vegeta... y si llego en un momento inoportuno Vegeta me partirá la madre. Mejor dormiré con la naturaleza de nuevo recordando mis tiempos de niñez. ¡Sí! ¡eso haré! Mañana me teletransportaré entonces. Así que bueno, le preguntaré a Bulma en el amanecer, por ahora tengo mucho sueño así que mañana terminaré estas malditas misiones jeje"


Así un nuevo día llegó para los valientes guerreros Z. Un amanecer que sería como cualquier otro para cada uno de ellos... excepto para aquella científica que tenía el corazón destrozado en mil pedazos. A duras penas logró conciliar el sueño un par de horas. tantos pensamientos y tantas preocupaciones le habían impedido dormir. Para complicar aún más la situación tendría que disimular toda su pena para que Vegeta no sospechase nada. Pero... ¿cómo iba a poder disimular su deprimente estado de ánimo? ... Era demasiado difícil siquiera intentarlo.

Dio un profundo respiro que pareció azotar su pecho por lo profundo que fue. Sentía una presión en el corazón que parecía emanciparse a través de todo su cuerpo. Se levantó sin querer sentir más esa desagradable sensación... después de todo ella era la gran Bulma Briefs... la que siempre se había sobrepuesto a cualquier cosa que se enfrentase... y esta no podía ser la excepción... a pesar de que le faltasen las fuerzas no podía dejarse desfallecer. Tendría que luchar... como lo había hecho toda su vida.

Tras servir el desayuno y los Z se sentaron listos para engullir la deliciosa comida matinal, a excepción de Goku que todavía dormía como si fuera un oso hibernando, y de Mirai Bulma, quien había dejado una nota avisando que había salido.

"¿Y el señor Goku?" -preguntó Mirai Trunks al recordarlo y no verlo en la mesa.

"Bah, ese tarado debe estar durmiendo después de la misión cabrona que le encomendé" -dijo Vegeta sin demostrar nada, a excepción de un particular brillo en sus ojos.

"¿Qué misión?" -preguntaron ambos Trunks con curiosidad.

"Ya lo verán, cuando venga ese imbécil que él mismo se los explique" -zanjó vegeta con su locuacidad habitual.

Mientras tanto eso ocurría, la joven de cabellos turquesas dio con la idea que le permitiría distraerse y dejar de torturarse a sí misma con tantas divagaciones.

"Pues ya que nos vamos a quedar aquí unos meses, ¿por qué no vamos de paseo?" -sugirió Bulma, quien no quería dejarse vencer por la tristeza. Y peor aún, si demostraba su real estado de ánimo los Z comenzarían a sospechar y más importante aún, el mismísimo Vegeta, comenzaría a sospechar y eso si que sería grave. Al menos dando un paseo podría aliviar la tremenda carga que llevaba su alma, porque estando en casa sin hacer nada seguramente iba a caer en una inevitable y severa depresión.

Mirai Trunks esbozó enseguida un gesto de aelgre consentimiento a la idea de la más joven de sus madres.

"¡Me parece muy buena idea! No hemos tenido la oportunidad de compartir todos adecuadamente"

El príncipe frunció el ceño para luego hacer un gesto de asco hacia su esposa. "No iré a ninguna parte" -sentenció con su acostumbrada manera tajante. "Sé que ese paseo significa pasar a comprar todo tipo de basura a los centros comerciales" -aumentó aún más su gesto de repulsión en la cara.

Mirai Trunks sonrió divertido, sabía que su padre diría algo así.

"Oh vamos papá. Nunca pude compartir un momento así contigo" -intentó motivarlo Mirai Trunks.

"¡Bah! Estuvimos un año encerrados en esa puta habitación del tiempo, ¿para qué mierda quieres más?"

"Sí, pero sólo entrenando, no es que allí hubiera mucho que hacer" -justificó Mirai su petición.

"Sí papá. Además podemos pasar al parque de diversiones" -los ojos de Trunks se iluminaron. "¡Además tu me lo prometiste en el presente!" -exclamó con mucho entusiasmo recordándole aquella promesa.

El príncipe saiya rechistó severamente disgustado.

"Dije que no y punto. No insistan gusanos"

Bulma por un momento sintió desvanecer su tristeza ante el reto que había surgido. Desafiar a Vegeta y subyugar su voluntad de acero era un desafío al que no se resistiría. Lentamente se acercó casi ronroneándole al oído.

"Me lo merezco por todo lo que me hiciste sufrir..." -el excitante susurro simuló ser una corriente eléctrica que recorrió desde su oído hasta llegar al alma del orgulloso saiya. "Además después te lo pagaré..." -si el saiya la hubiera podido desnudar allí mismo lon habría hecho sin perder un solo segundo. Maldita mujer, era el único ser en todo el universo capaz de deshacer una decisión suya con esa facilidad.

Vegeta la miró por el rabillo del ojo y un breve destello en sus ojos dejó ver la respuesta antes de que la dijese.

"Jodida mujer y jodida familia. Está bien, iré insectos. Pero esta será la única vez que haga esto. Y sólo por ti condenada mujer" -sentenció mirando a su esposa, quien sonrió sinceramente como agradecimiento.

Así los Z partieron rumbo al paseo en que posiblemente, durante los meses que Vegeta estaría en el futuro, sería el único momento en que podrían compartir con él, porque el orgulloso príncipe no aceptaría hacerlo nuevamente.

Así, Vegeta y Bulma, en compañía de Mirai Trunks y Nenis y los dos pequeños salieron a pasear por la ciudad en la que sería la única vez en que todos compartirían juntos un paseo. Y a pesar de que el príncipe llevaba una cara de apestado terrible encima... valía la pena de todas maneras.

Tras caminar solo unas cuantas cuadras los pequeños comenzaron a sentir el tedio de hacer algo que no les atraía y Trunks sin esperar preguntó sobre lo que realmente qeurían hacer.

"Oye papá, ¿cuando iremos al parque de diversiones?"

Justo cuando el príncipe iba a responder su hijo del futuro se adelantó respondiéndole a su clon.

"Ah, se me olvido decirte gemelo, acá no hay parque de diversiones..." -una sonrisa maliciosa se forjó en su faz.

"¡¿Qué? ¿Pero cómo no van a tener parque de diversiones?" -reclamó exasperado hasta la última célula del pie.

"Te recuerdo que acá hubieron androides destruyéndolo todo y eso incluía hasta parques de diversiones, y hasta ahora nadie se ha interesado en reabrir un parque de diversiones aquí"

"¡Pero si eso es lo más importante! ¡Una ciudad sin parque de diversiones no es ciudad!"

"Pues quizás más adelante hagan uno" -le respondió él como consuelo.

"Buuu nosotros vinimos porque creíamos que había parque de diversiones" -reclamó Goten.

"¿Por qué no nos dijiste antes que no había parque de diversiones?" -preguntó el Trunks miniatura.

"Porque se me olvido" -señaló Mirai traviesamente con la lengua afuera, mientras Gohan se reía con la mala suerte de los pequeños.

"¡Que lata! Entonces nosotros nos iremos para seguir buscando a Milk"

"No maldito mocoso, te quedas aquí" -sentenció el príncipe sin misericordia, quien a pesar de su indiferencia externa prestaba atención a su alrededor.

"Pero papá, ¿por qué?"

"Porque no voy a ser el único que va a soportar a tu madre probándose toda la tienda durante horas" -sentenció con voz tan malévola que hizo recordar su etapa como Majin.

Ambos niños hicieron tronar y rechinar sus dientes con impotencia.

"Todo por culpa de Mirai Trunks que no nos dijo..." -estaba mascullando su impotencia cuando justo una brillante pero malévola idea azotó su mente. "La maldad de mi papá se me contagió, por algo soy su hijo" -una sonrisa llena de orgullo formaron sus labios.

Había encontrado la forma en que podría vengarse de Mirai... sólo esperaba que su idea resultara excatamente de acuerdo a su plan. Haber conocido al mestro Roshi le había enseñado muchas cosas sobre la vida.

"Jeje, el haber conocido al maestro Roshi me sirvió para aprender algunas cosas que me sirven justo para este momento..." -pensó sin poder contener su sonrisa maliciosa.

De esta manera, el travieso pequeño se dedicó a esperar el instante preciso para cometer su genial idea. Precisamente el instante llegó cuando Nenis y Bulma se posaron fascinadas frente a una vitrina con hermosos vestidos.

Justo cuando una mujer los sobrepasó Trunks hizo la graciosa travesura.

"Oye clon, ¿por qué le mirabas el culo a esa mujer que pasó?" -preguntó el pequeño fingiendo inocencia.

"¿Que yo qué?" -preguntó Mirai sorprendido con la pregunta.

"Eso, ¿por qué le mirabas el culo a esa mujer?" -preguntó Trunks sosteniendo su carita más inocente, como un verdadero angelito.

Nenis, quien se encontraba alucinada viendo un vestido tras aquella vitrina, paró orejas apenas escuchó el comentario del pequeño y se dio media vuelta sin perder un solo segundo dándole una mirada fulminante a su esposo.

"¿Con qué mirándole el culo a otras verdad?" -la cara de asesina no se la quitaba nadie.

"Pe-pero amor, ¡no es verdad!" -alegó Mirai en su defensa.

"¡No te creo! Por algo él lo dice -señaló al Trunks pequeño con su índice- ¡no se lo iba a inventar si es tan sólo un niño!"

"¡Es que no es verdad! Estoy seguro que quiere vengarse por lo del parque de diversiones, es un niño diabólico" -dijo con lágrimas en los ojos.

"¡Descarado!" -exclamó Nenis ofendida. "Todo porque ya no tengo la figura de antes del embarazo... ¡mal hombre!" -espetó haciendo pucheros.

"Pero en mirar no hay engaño" -trató de ayudarlo Gohan al ver que el pobre Mirai estaba en aprietos.

"Eso mismo le diré a Videl cuando volvamos al presente" -mencionó el pequeño Trunks con malicia, orgulloso del problemón que estaba causando.

"¡No, no lo hagas Trunks! Videl se pondrá celosa y tendré problemas" -respondió el hijo de Goku con nerviosismo.

"Como escuché alguna vez, eres dueño de tu silencio y esclavo de tus palabras" -se inmiscuyó Bulma disfrutando la divertida escena.

Mientras Gohan discutía con los niños y Mirai Trunks con su esposa, el príncipe saiya no podía quedarse atrás y también intervino dando su sabia opinión.

"¡Bah! Los ojos son para mirar. Si hay una hembra que está bien buena hay que mirarla, ¿o prefieres que se vuelva maricón?"

"¿¡Qué?" -espetó Bulma interrumpiendo también. "¿O sea que tú también le miras el culo a otras mujeres? ¡No pensé que fueras ese tipo de hombre Vegeta!" -espetó indignada.

"No me interesa ver a ridículas terrícolas" -aseveró el saiya con voz de hierro. "Pero si mi hijo lo hace no veo ningún problema" -zanjó con un semblante que hasta pareció destellar orgullo.

"Ey, ¿pero qué tiene de malo mirar culos? ¿Por qué se ponen así?" -a diferencia de Trunks, Goten preguntó con verdadera inocencia.

"Es normal, también te pasara a ti cuando estes más grande" -contestó Mirai Trunks inconscientemente, lo que incendiaría aún más los ánimos de Nenis.

"¡Ah con que es verdad!" -alegó Nenis al instante.

"¡No amor! Me refería a que es normal que mire el culo de otras mujeres... cuando esté más grande y soltero" -sonrió con nerviosismo al notar que su excusa no era precisamente de lo más convincente.

"Ves, ni tú te crees tu excusa, ¡Buaaaaaaaaaaa! "¡Hombres! ¡Son todos iguales!"

"Huy amor pero si ni siquiera vi a esa chica amorcito lindo precioso, mi clon quiere vengarse por lo del parque de diversiones"

"Bueno, pero seguramente has visto el trasero de otras, ¿no?"

"Ehhmmm... bueno pero no me culpes amor, si el trasero de las chicas tiene vida propia" -rió con una mano en su nuca sonrojado. "Es algo normal pero ahora sólo tengo ojos para ti" -le dijo mientras le daba un besito calmador.

Pero aquello no fue suficiente porque sintió como su Nenis le daba un codazo.

"¿Con que los culos tienen vida propia no? Mira, mejor déjalo así porque mientras más hablas más la cagas"

"Amor no seas tan celosita, si sabés que te amo sólo a ti" -terminó riéndose Mirai con los celos de su mujer.

"Jum..." -resopló ella sintiendo como su ofuscación se iba calmando poco a poco.

"Además ustedes también miran, ¡no se hagan las que no!" -argumento Mirai Trunks a su favor.

"Bueno puede ser, ¡pero al menos disimulamos!"

"Eso es peorrrr, son hipócritas" -se rió el Trunks mayor de buena gana.

"¡No generalizes amor!" -rechazó ella.

Mientras la discusión sucedía el pequeño Trunks sonreía orgulloso con su gran astucia, mientras le explicaba a Goten el porque se había armado la discusión y que era lo malo de mirar culos ajenos.

De esta forma, a pesar de la poca disposición de Vegeta, los Z pasaron una entretenida pero corta salida. Ni Vegeta ni los niños estaban dispuestos a soportar tanto tiempo en los centros comerciales, así que todos volvieron finalmente a la Capsule Corp.

Sin duda, la que mejor lo había pasado con el paseo había sido la dueña de la idea, la joven Bulma, a quien precisamente le sirvió par adistraerse de todo el drama mental sufrido antes. No obstante, al volver a casa las sombras volvieron a aparecer y tenía que mantener la mente ocupada sino quería volver a deprimirse. Decidida a no dejarse vencer y aprovechando que Mirai Bulma ya estaba en casa, partió a buscarla para seguir trabajando con las máquinas del tiempo y abastecer de energía una con otra.

Cuando ambas ya llevaban un tiempo trabajando en el laboratorio, el saiya también llegó somo si fuera su el jefe que las venía a supervisar.

"Si tan grandes científicas son supongo que terminarán pronto con esto, ¿no mujeres?" -afirmó Vegeta con su acostumbrada impaciencia.

"Esto es mucho más difícil que pelear Vegeta" -aseveró su verdadera mujer.

"Pero aún a pesar de lo difícil que es, sí, terminaremos pronto" -afirmó la mayor con toda seguridad.

Después, sólo sería cosa de esperar el tiempo necesario para que la máquina recargase energía y así, por fin, la hora de partir llegaría... demasiadas desventuras habían pasado ya en este tiempo y la vuelta a casa, sin duda, sería el merecido descanso para recobrarse de aquellas situaciones dolorosas.

La máquina que recibiría la energía parecía brillar esperando a recargarse para devolver a los Z al tiempo que verdaderamente les correspondía y, tras el intenso trabajo que ambas científicas realizarían, finalmente volverían a su verdadero tiempo.

Pero a pesar de estar concentrada trabajando, Bulma no podía dejar de pensar en sí debía o no contarle la verdad a Vegeta... sus ojos estaban opacos de tanto divagar... sin brillo ni ánimo... aunque el príncipe no se percató de ello.

Conforme al ver el empeño que ponían ambas científicas en su trabajo, el saiya perteneciente a la realeza se dio la vuelta para marcharse. Pero una voz lo detuvo... una voz con un tono que llevaba una carga intrínseca de dolor.

"Vegeta, no podemos irnos todavía" -aseveró aquella voz a la vez que se enderezaba.

El príncipe frunció el ceño como nunca antes lo había hecho en toda su vida.

"¿Qué rayos dijiste? ¿Quieres vacacionar en este tiempo o qué mujer?"

"Hay una razón muy importante por la cual debes quedarte" -musitó Bulma tras un suspiro.

Cuando el ceño del saiya parecía que no podría fruncirse más, se encargó de demostrar lo contrario.

"Pero si tú eras la que más quería irse o no mujer idiota" -cuestionó exasperándose enseguida.

"Hay algo que debes saber..." -murmuró Bulma haciendo caso omiso de lo anterior. Tenía que prepararse para decírselo.

"Détente, no lo hagas" -pidió la mayor con la más absoluta seriedad reflejada en su faz.

Bulma la miró y la absoluta decisión reflejada en sus ojos le hizo ver a su clon que no daría marcha atrás dijese lo que le dijese.

Vegeta seguía sin entender qué diablos estaba pasando.

"Ya déjense de tonterías. Dime de una vez lo que pasa. No puede ser tan grave"

Un prolongado mutismo se hizo en el ambiente hasta que la científica mayor habló nuevamente.

"Bulma, no lo hagas" -le volvió a pedir con temblorosa voz.

"Mereces saberlo Vegeta... -continuó la más joven ignorando a su clon- mereces saberlo porque te amo... y tal como tu no me ocultaste nada yo tampoco quiero hacerlo..."

"Habla" -exigió enseguida el saiya sin dejar de tener sus brazos cruzados.

Bulma respiró profundamente con dolor; giró su cabeza y clavó sus ojos en los de la sufriente Mirai Bulma, quien sólo usando su mirada le pedía que no lo hiciera.

Por un momento dudó en si hacerlo o no hacerlo... pero esa vacilación fue de tan sólo un par de segundos. Definitivamente no podría cargar semejante secreto en el presente. No podría cargarlo porque allá le carcomería el alma. Tenía que liberar estas palabras o finalmente sería mucho peor...

"Vegeta..." -una larga pausa se formó, realmente no quería decir esas palabras porque con ellas sentía que todo el dolor explotaría dentro de su cuerpo. Pero si no lo hacía sabía que lo que sentiría su alma después sería incluso peor.

Todo el semblante de Vegeta tomó un cariz que mezcló extrañeza y preocupación. El tono de voz de la mujer salía sufriente... algo malo se avecinaba, su cuerpo se lo dejaba sentir a través de un murmullo que recorría sus células.

Finalmente Bulma dio un último y largo suspiro, botando el aire por la boca. El corazón le dolía mucho más de lo que se pudiera imaginar. Finalmente las palabras pudieron salir a través de sus temblorosos labios.

"Mirai Bulma está embarazada. Serás padre"

Continuará.