Hola :D aqui estoy despues de más de 2 años volviendo a escribir pero el tiempo pasa volando realmente, supongo q no me creerian si les digo que lo hice para darle mas suspenso verdad? xd no la verdad es que lamentablemente tengo muchas responsabilidades que cumplir y el tiempo libre que tengo lo ocupo en otras cosas. asi que les pido mil disculpas a toda la gente que esperaba un capi mas de esta historia y mis disculpas a la buena gente que se dio el tiempo de dejarme un review y yo recien los veo y puedo responder. He sido muy descortes pero creanme que tengo mis motivos pero de todas formas si quieren darme tomatazos, amenazas de muerte, torturas, cuchillazos,balazos y demas pueden hacerlo con toda confianza porque se que me lo merezco ^^u y una vez mas muchas gracias a las personas que han seguido este fic y espero que les guste este capitulo :)

ahora contestare los reviews que no puedo responder en forma privada y en serio mil disculpas por responder tan tarde, me llego a sentir mal por ello, creanme ^^u

Essli: muchas gracias por el review y lamento responder tan tarde. Me alegra que el fic y mi manejo de personajes te haya gustado :)

MissTongue: Gracias me encanta que te guste el drama de este fic. Sobre mi preferencia por Mirai Bulma no profundizare mas xd aunque si debo decir que me encanto el personaje en la peli del futuro :P muchas gracias por tu review y espero que puedas ver esta respuesta si es que sigues leyendo fics, ojala que si.

Teresa Vera: Hola! No ves el capitulo 29 porque no lo escribi xd sorry! espero que te guste este si es que lo ves ;)

Sophia: gracias! intentare darme prisa con el final :P

Johannys: Gracias de verdad!

Heavychick: muchas gracias tb :D

Marilu Moreno: no te preocupes que esta historia no quedara inconclusa a menos que me muera xD Y la verdad el tiempo escasea,tb estuve mucho tiempo trabajando y estudiando al mismo tiempo asi que te imaginaras lo pesado que se hace. Pero seguramente terminare mas o menos pronto este fic. Muchas gracias por tu review :)

Guest: Ahora actualice xd, sorry por el retraso ^^u

Yan: hola! estoy muy consciente de todos los peligros que conlleva un embarazo a la edad de mirai bulma y por eso sera un factor muy importante en el desarrollo del fic.

En lo de que su embarazo provocaria un caos en el espacio-tiempo no estoy de acuerdo. Vi hace muchos años volver al futuro y segun recuerdo alli (como tb en Terminator que me encanta) si haces cambios en el pasado el futuro se ve afectado precisamente por esos cambios. Pero en DBZ Mirai Trunks cambio el pasado y sin embargo su tiempo no cambio en nada. Eso quiere decir claramente que se trata de dos realidades distintas, universos paralelos o como quieras llamarlo.

Y sobre tu opinion de Mirai Bulma ahi no me meto jajaja pero me encanta que el fic te provoque esas sensaciones xd. Muchas gracias por tus comentarios :D

Carx: leiste todo en un dia? Guau que puedo decir, muchisimas gracias por darte el tiempo de leerlo y ademas de dejarme un review. Lo aprecio muchisimo ^^

Y UNA VEZ MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS A TODAS USTEDES, INCLUYENDO A LAS QUE PUDE RESPONDERLES POR PRIVADO POR SUPUESTO :D

Y ahora un breve resumen de lo que paso anteriormente ya que yo tampoco me acordaba y tuve que releerlo para saber en que habia quedado.

Vegeta se entero de que sera padre con Mirai Bulma porque Bulma se lo conto, mientras Trunks y Goten por fin consiguen pistas que indican que Milk posiblemente esta viva. Mirai Videl se le declaro a Gohan pero no buscando ser novios sino para desahogar sus sentimientos. Mientras a Goku ya solo le falta el ultimo paso para cumplir su mision de las mujeres sin tetas ni culo xd.

y sin mas preambulos espero que disfruten este capi.


Capítulo 29: "La búsqueda termina"

"Mirai Bulma está embarazada. Serás padre" -las palabras de la joven rebotaron a través de las blancas paredes del límpido laboratorio.

Todos los músculos del saiya se contrajeron. Los párpados hicieron también un súbito movimiento. Su respiración se hizo tan irregular que el aire a su alrededor se contagió con su desconcertación. Un segundo o quince minutos... daba exactamente igual. Aunque le dieran todo el tiempo del mundo Vegeta seguiría resistiéndose a creerlo... un bebé... un indeseado bebé... ¿Hasta cuando las putas sorpresas? ¿es que acaso no había sido suficiente ya? ¿Qué más tendría que vivir en este desgraciado tiempo?

Un gran mueca de disgusto formó su mente, pero aquel malestar no fue capaz de expresarse a través de su faz. La sorpresa había sido tanta que mente y cuerpo se desconectaron uno del otro, provocando que el príncipe se abstrajera de lo que sucedía por un par de minutos... con la mirada pérdida en un punto fijo de la pared... completamente anonadado... shockeado...

Mientras tanto, las féminas contemplaron al saiya con declarada angustia. Tras unos momentos en que ambas parecieron ponerse de acuerdo en respetar su confusión, Mirai Bulma miró a su joven clon con reproche. La destinataria de aquella mirada contestó con fiereza indómita en sus ojos, absolutamente convencida de que contárselo había sido lo mejor.

"¿Vegeta?" -se decidió a preguntar la más joven, verdaderamente preocupada por la ausencia de semblante alguno en él. Parecía un autista ido de la realidad.

Pero el saiya estaba demasiado ocupado para prestar atención a su voz; su mente volaba a través de mil obstáculos que dificultaban su pensamiento racional... obstáculos que su mente no lograba eludir.

"¿Vegeta? ¿estás ahí?" -volvió a insistir con aún más preocupación, ansiando una respuesta que parecía no querer llegar.

Mientras la joven intentaba atraerlo de vuelta al mundo real, Mirai Bulma observaba consternada al saiya intentando adivinar que estaría pensando él en ese preciso momento. ¿Cómo reaccionaría? No tenía idea ni tampoco podría hacerse una... ya sabía que ponerse en su lugar era un misterio sin resolver... un enigma imposible de descifrar debido a esa coraza de hielo, unido a lo impredecible que resultaba ser el príncipe.

De no haber sido porque conocían muy bien a Vegeta, ambas habrían pensado que en cualquier momento se desmayaría por lo pálido que se había puesto.

"¿Estás bien Vegeta?" -esta vez fue la mayor la que preguntó, pero tampoco recibió respuesta.

"Vegeta reacciona" -pidió su verdadera esposa llena de preocupación al imaginar el doloroso shock que debía estar sufriendo el príncipe.

"Déjanos solos Bulma" -respondió finalmente el saiya con firme voz sin dignarse en mirar a la más joven.

"Pero Vegeta..." -protestó la aludida sorprendida.

Vegeta giró su faz para verla directamente con una cara de grave seriedad. Ni siquiera necesitó hablar para que su verdadera esposa captara que no era un capricho, sino algo necesario. En este caso, la expresión facial del saiya valía por más de mil palabras. La joven chistó sin deseos de seguir los deseos de su esposo pero no tenía más remedio que hacerlo. Fue entonces que dirigió su mirada hacia su clon y notó como la angustia se apoderaba de su gemela mayor. Definitivamente no le gustaría estar en su lugar. Un brillo de compasión nació en sus ojos al pensarlo.

Sin perder más tiempo la joven caminó hacia la puerta de salida y la cerró por fuera. Pero su curiosidad no podía ser derrotada tan fácilmente, así que pego su oído a la puerta para intentar escuchar que le diría su esposo a la mujer del futuro. Sin embargo, cuando iba a hacerlo algo la detuvo... su conciencia. Vegeta le había pedido que los dejara solos y lo moral era respetar su deseo. Tanto Vegeta como Mirai Bulma merecían hablar sin que ella se inmiscuyera. Se alejó de la puerta y se dispuso a invocar la poca paciencia que tenía en el pasillo. Sólo por respeto se contuvo.

"Maldita conciencia tenías que aparecer en el momento más inoportuno", bufó mientras cruzaba sus brazos con fastidio.

Entretanto, en el interior del amplio cuarto, el espeluznante silencio superaba lo imaginable. La mujer del futuro sintió como su corazón se apretaba fuertemente... sabía que vendría una gran discusión. Cuanto le hubiese gustado poder evitarla... pero no podía hacerlo. Ella misma había provocado toda esta engorrosa y delicada situación. Una mezcla descarnada de emociones golpeaba el lugar con fiereza mientras cada minuto parecia dividirse una y otra vez en un momento interminable de tensión.

"¿Por qué rayos no me lo dijiste mujer?" -cuestionó el saiya con su fría mirada, rompiendo el prolongado silencio sepulcral que se había hecho.

"Es muy largo de explicar..." -atinó a contestar a la vez que cerraba sus párpados, no porque no pudiera mirar al saiya a los ojos, sino porque realmente ya estaba agotada de todo. Sabía que una fuerte discusión vendría y las fuerzas le faltaban. Habría podido hablar en cualquier otro momento menos precisamente en este... estaba demasiado cansada, tanto física como mentalmente.

"No quiero esquivas. Respóndeme" -exigió al instante alzando la potencia de su voz.

Bulma dio un suspiro con resignación. Si Vegeta estaba al frente no cesaría hasta obtener respuestas... así que lo haría como sabía hacerlo. Aunando fuerzas de flaqueza defendería su postura pues tenía la convicción de que era lo mejor para todos.

"Porque pensé que era lo mejor para ti, para tu esposa y para el pequeño Trunks... por eso lo hice" -su voz retomó fuerza al decirlo. Sonaba absolutamente convencida de sus palabras.

"¿Lo mejor era ocultarme que voy a ser padre?" -contrarrestó el saiya inmediatamente. "No dejas de sorprenderme mujer. Cada día agregas otra sorpresa desagradable a tu lista" -laceró con extremo disgusto.

"Pues lo lamento, pero si tuviera que hacer de nuevo lo mejor para todos lo haría sin dudar" -la seguridad en sus palabras fue sorprendente.

El varón abrió los ojos sorprendido sintiendo como la furia crecía niveles en su cuerpo. Una rabia tremenda se apoderó de él al ver que ella ni siquiera comprendía que lo que iba a hacer era un error.

"¿Lo mejor?" -cuestionó el saiya tras la sorpresa. "Te llenas la boca diciendo que quieres lo mejor, pero la realidad es que haces todo lo contrario mujer" -volvió a aumentar su volumen de voz, ya faltando muy poco para convertirse en gritos. "¿Cómo mierda puede ser lo mejor ocultarme que tendré un hijo?"

"Vegeta, trata de entenderme... -quiso darse una pausa, pero que él pudiese tomar la palabra antes que ella la decidió a continuar enseguida- tienes una familia, a tu hijo Trunks y a tu verdadera esposa... no puedes quedarte aquí y hacerte cargo de un hijo abandonando al otro"

El príncipe cerró su puño con fuerza descomunal. La furia que estaba produciendo su alma quería volverse incontenible. Si tan sólo hubiese sido un hombre el que estuviese al frente le hubiese dado una zurra que jamás olvidase en su vida.

"Esa decisión no te corresponde a ti, sino a mí" -bufó entre dientes. "¡Me ocultaste que estabas esperando un hijo mío mujer!" -explotó por fin. "¡Cómo mierda te atreviste! ¡Yo soy el padre, tenía todo el derecho a saberlo, maldición!" -desató todo lo que llevaba en su interior.

Mirai Bulma como reacción sólo atinó a bajar su cabeza. Hizo una leve pausa y volvió a alzar su mirada nuevamente.

"Por supuesto que tienes el derecho, por eso yo te juro que te lo iba a decir... pero cuando fuera el momento apropiado. En unos años más cuando mi hijo ya tuviese conciencia" -habló suavemente; su tono delicado intentaba paliar la furia del saiya.

Los dientes del guerrero rechinaron por la fricción de sus tensionadas mandíbulas.

"¡Patrañas! ¡Esa decisión la debo tomar yo mujer!"

"Vegeta, yo solamente quería lo mejor para todos..."

"Te equivocaste una vez más mujer idiota" -negó con su cabeza sin poder creer lo que pasaba. "Tenía todo el derecho a saberlo. Es mi hijo... ¡mi hijo! ¡no cualquier cosa! Un hijo jamas debe ocultarse. ¡Jamás!"

Mirai Bulma fijó su vista en él pero ya no con ojos dominados por la aflicción, sino por la sorpresa. El saiya estaba ardiendo en dolor por la noticia de un hijo inesperado. ¿Pero por qué le estaba doliendo tanto? Muchos años atrás, cuando le dijo que estaba esperando a Trunks su reacción fue totalmente distinta. De hecho ni siquiera le importó un ápice que sería padre. Pero ahora estaba colmado de dolor... ¿era dolor por haberle ocultado la verdad? ¿dolor porque sería padre con ella? ¿dolor porque no podría hacerse cargo de su hijo? Vegeta había cambiado tanto que a pesar de todo lo vivido no podía dejar de sorprenderse de ello. Lo más fácil habría sido huir como ya había pasado en muchos casos de la vida ordinaria... hombres incapaces de comprender la bendición que significaba ser padre. Pero con Trunks quedaba claro que Vegeta había aprendido todo lo que un hijo significaba. Él no estaba sufriendo porque se lo había ocultado. Estaba sufriendo porque ese pequeño era el que iba a sufrir. Estaba pensando en su hijo, no en él. Por fin, la mujer del futuro comprendió que se había equivocado. Tal como dijo el saiya, la decisión que estaba tomando no le correspondía a ella.

"Fui una estúpida" -contestó finalmente con ojos seguros. "Tienes razón, la decisión de qué hacer te pertenece -tomó un breve respiro para luego continuar- Aprendiste lo que significa ser padre. Lo entendiste con Trunks. Ese pequeño te enseñó el valor del amor de un padre a un hijo. Lo siento mucho, Vegeta" -su voz empezó a quebrarse. "Fui tan injusta contigo. Ahora me doy cuenta del error que estaba cometiendo"

El saiya aceró su mirada profundamente hacia los ojos de ella. Sus puños cerrados con suprema fuerza comenzaron a ceder parcialmente su presión.

"Por fin lo entendiste, aunque demasiado tarde. Es una suerte que mi verdadera mujer me haya confesado la verdad. A diferencia tuya, ella si tiene los ovarios bien puestos" -sentenció con dureza.

La científica ensimismó su mirada sintiendo remordimiento ante las palabras pronunciadas por él... tenía razón... su otro yo había tenido los ovarios que ella no tuvo. Debió haberle dicho la verdad al saiya porque eso era lo correcto, trajese las consecuencias que trajese. Vegeta debía saber que sería padre.

"Me equivoqué... lo acepto... pero yo sólo quería hacer lo mejor para todos... evitar un daño mayor" -justificó la razón de su equivocación.

"Sea cuales fueren tus razones, no debiste ocultarlo mujer. Me volviste a decepcionar cuando pensé que ya nada más podría pasar" -sentenció él con un tono difícil de descifrar.

Un gran y agotado suspiro atravesó la habitación, cual gaviota cansada de volar sin haber divisado la playa.

"Pues siento mucho haberte decepcionado una vez más, pero lo hice pensando en el bien de todos" -su voz recobró firmeza al decirlo.

"Primero te aprovechas de mi amnesia y luego me ocultas que tendré un hijo" -le sacó en cara con voz llena de rabia, tan apuñaladora que parecía una bofetada dada con un guante incrustado de crueles púas.

"Sólo pensé que era lo mejor para todos. Ya acepté que me equivoqué... ¿qué más quieres Vegeta?" -su voz esta vez vibró como nunca lo hacía.

Pero Vegeta ya no escuchaba razones, quería destruirla a través de palabras. Sus ojos estaban cada vez más desorbitados, inyectados en cólera.

"Dime mujer, -exigió con vehemencia- ¿si estabas segura de que ibas a hacer lo mejor por qué me lo ocultaste? ¿Por qué no fuiste capaz de decírmelo? ¿Sabes por qué mujer? ¡Porque en el fondo sabías que no estabas haciendo lo mejor! ¡Por eso me ocultaste que tendría un hijo! ¡Deberías estar sufriendo infinitamente por la culpa, maldita!" -fustigó lleno de inquina en su voz.

Mirai Bulma permaneció en silencio reflexionando esas ultimas palabras cargadas de rencor. Tal vez lo que él querían era verla sufriendo, recriminándose a sí misma una y otra vez por su error. Un suspiro nació en su corazón. Pero a pesar del resentimiento él tenía razón. ¿Por qué mierda había tomado tan malas decisiones ultimamente? No lo podía entender. Si ella era una mujer tan firme y noble en sus convicciones por qué rayos se había equivocado tanto este ultimo tiempo... ya había errado de una manera tan grave con lo de la amnesia y ahora volvía a hacerlo ocultándole a Vegeta que esperaba un hijo. ¿Por qué rayos estoy tomando tan malas decisiones? ¿Qué diablos me pasa?", vociferó mentalmente llena de odio contra sí misma.

"Eres una mierda de mujer. No vales nada, absolutamente nada" -continuó Vegeta su diatriba mientras ella reflexionaba. "Es una mierda que sea padre con una mujer como tú. Es lo peor" -sus palabras fueron cuchillas que se enterraron directamente en el centro del corazón femenino. Sin embargo, la reacción de su interlocutora lo descolocaría completamente, pues se esperaba otra cosa. Que le gritase o que se sumiera en dolor era lo que esperaba el saiya.

"Tienes razón" -aceptó ella sin evidenciar el dolor interior que le habían causado esas palabras. "Oculté mi embarazo porque pensaba evitar un mal mayor haciendo un mal menor pero me equivoqué. Debí decíterlo. Pasase lo que pasase debí decírtelo porque era tu derecho saberlo. Mi convicción de que era lo mejor para todos estaba errada" -aceptó mientras sentía una creciente indignación contra sí misma. Esta vez fue ella la que cerró su puño con fuerza.

Vegeta se percató del gesto de la científica, llamándole la atención. Vislumbró claramente la culpa que ella estaba sintiendo. Quería hacerla sufrir, hacerla pagar por el error cometido, castigarla por haberle ocultado la verdad. Gritarle mil improperios y denigrarla hasta el grado máximo. Se lo merecía.

"Por lo menos tienes la decencia de reconocer tu error" -manifestó el saiya dando a entender que de ella no se podía esperar nada.

"No sé porque me he equivocado tanto ultimamente... no solía pasar en mí. No se qué rayos me ha pasado. Sé que ya es tarde para remediarlo pero al menos también tengo la decencia de pedirte perdón"

"¿De qué me sirve eso? No te mereces ni siquiera eso, maldita"

Una lágrima comenzó a recorrer la mejilla de la orgullosa mujer. Enseguida la hizo a un lado usando su índice. No iba a romper en llanto dando lástima. No lo haría. Aunque hubiese querido vaciar toda la tristeza que llevaba por dentro esa única lágrima sería todo lo que el saiya vería. Sus ojos fueron forzados a contener su angustia.

Por una extraña razón ver esa lágrima en la faz de la científica trajo algo de calma al furioso corazón del guerrero. Exhaló un profundo respiro de hastío al ver que ya la discusión no tendría ningún sentido, salvo seguir maltratándola. Dio media vuelta sin mediar más palabras y dedicándole una última mirada de desprecio se retiró.

La científica suspiró también fatigada y con un intenso dolor en su corazón. Sólo había querido hacer lo mejor para todos pero el tiro le había salido por la culata de una forma tan dolorosa que no se la habría deseado ni a su peor enemigo. Cuando Vegeta atravesó la puerta pudo por fin liberar sus lágrimas sin vergüenza.

En las afueras del laboratorio la impaciencia se comía viva a la joven quien no cesaba de cavilar distintas cosas. Esta complicadísima situación podía contraer tantos caminos que arrojaba excesiva incertidumbre. ¿Qué diría su hijo Trunks cuando lo supiese? ¿Qué haría Vegeta? No podía dejar de pensar en ello cuando su esposo surgió del laboratorio.

"¡Vegeta...! -mencionó su nombre con emoción. "¿estás bien?" -se apresuró a preguntar.

"Gracias por contarme la verdad mujer" -respondió con voz sobria sin hacer caso a lo anterior. Su mirada seguía mirando hacia el cuarto en donde había dejado a Mirai Bulma.

"Creéme que para mí también fue muy difícil hacerlo... entiendo que ella quería proteger a todos... pero no era la forma de hacerlo. Había que enfrentar este problema" -afirmó completamente convencida.

El saiya no respondió, sólo guardó silencio mientras su mirada se enfocó ahora en su mujer.

"¿Ella como está?" -cuestionó la joven preocupada por su otro yo.

"Me importa una mierda como este" -vociferó el saiya sintiendo como la furia lo conquistaba nuevamente solamente al recordar a esa mujer.

Bulma abrió los ojos sorprendida con el odio que llevaban esas palabras.

"Vegeta... ¿no la trataste muy mal verdad? Tú puedes ser demasiado duro" -conocía muy bien a su hombre.

"Bah, da igual, ella misma se ha buscado esto. Que lo pague y se vaya a la mierda" -volvió a dirigir su mirada hacia el laboratorio, como ansiando que sus palabras fueran escuchadas por ella.

Su mujer esta vez abrió su boca por la sorpresa.

"Vegeta... creo que se te está pasando la mano con ella... es el rencor el que está hablando por ti... No la justifico, pero no lo hizo con mala intención, ella en verdad quería lo mejor para todos"

"Bah, dejáme tranquilo, mujer. La trataré como se merece" -la inquina hablaba por él.

Ella posó sus manos en los hombros de su esposo haciendo chocar sus miradas.

"Todo lo que pasó está muy fresco. Debes pensar muchas cosas pero ya con la mente fría y sin que el rencor te domine. No la trates mal por favor, ella está embarazada y por lo tanto estará más sensible. Necesita estar tranquila. Una mujer embarazada no debe pasar angustias. Además un embarazo a su edad es peligroso" -le aconsejó con voz comprensiva.

El guerrero frunció el cejo con sorpresa. A pesar de que Mirai Bulma estaba esperando un hijo de él, su joven mujer tenía la nobleza para preocuparse del estado de su otro yo...

"¿Que harás?" -cuestionó ella interrupiendo sus cavilaciones.

"Necesito estar solo" -respondió sin siquiera pensarlo.

Un brillo de tristeza se asomó en los ojos de la joven.

"Vegeta... lo entiendo. Tienes mucho que meditar. Sólo quiero decirte que sea cual sea tu decisión y pase lo que pase yo te voy a apoyar. Recuerda eso siempre" -afirmó con sorprendente resolución.

El príncipe se emocionó con el incondicional apoyo que le profesaba su esposa. Que gran mujer era Bulma. Debía agradecer eternamente por tenerla a su lado. Después de todo lo que había sufrido soportando su maligno carácter en el presente, que en un comienzo no tuviese ningún interés en Trunks, que aunque haya pasado todo esto que pasó en este futuro... ella... ella seguía apoyándolo... él no se merecía tanto. Pero juró por toda su estirpe saiya que pasaría el resto de su vida dejando la vida por ella sólo para sentirse merecedor de todo ese infinito amor que su esposa le profesaba. Así sería por toda la vida y se mataría por cumplirlo.

Cuanto le hubiese gustado poderle decir todo lo que su mente estaba pensando. Decirle un te amo sin más miramientos. Apoyarse en su hombro y desahogar el terrible nudo que su alma sentía... que lindo debía sentirse ser consolado por el amor de tu vida. Debía ser una bendición... pero una bendición que él jamás podría permitirse. El orgullo debía estar primero.

"Gracias, mujer" - se limitó a decir secamente.

Bulma sólo asintió como respuesta, lo conocía demasiado bien.

El moreno prosiguió su camino dispuesto a salir de la corporación pero algo lo detuvo. Accidentalmente fijó su vista en la pared atraído por algo que llamó poderosamente su atención... una fotografía estaba colgada allí casi escondida. Se acercó para observarla mejor y vio a Mirai Bulma junto a todos los guerreros Z en el jardín de Capsule Corp.

Krilin, Yamcha, Piccolo, Tenshinhan, Chaoz, Gohan, Kakarotto... y también su propio clon... el Vegeta del futuro también estaba allí... al fondo, totalmente alejado del resto... solo como de costumbre. Pero a pesar de ello también aparecía en la foto.

El resto de los Z se veían felices y la mujer del futuro también tenía una radiante sonrisa en su faz... todos a quienes Mirai Bulma había amado estaban allí...

Bulma siguiendo la mirada del saiya contempló la foto también... su semblante se sumió en un dejo de tristeza.

Vegeta siguió mirando la fotografía un largo momento sumido en completo silencio. Luego prosiguió su camino y se largó de la corporación.


Siguiendo las pistas utilizables para hallar a Mirai Milk, Goten y Trunks habían llegado al lugar opuesto de donde se plantaba la Capsule Corp., en el otro lado del mundo. Los niños, tras haber hablado con el guardia del cementerio en donde descansaban las tumbas de Goku y Gohan, finalmente habían logrado dar con el indicio definitivo de que Milk posiblemente siguiese viva y que además se encontraría cerca. La noche se hizo una vez más después de haber pasado todo el día buscándola. Decepcionados por no haber logrado nada durante todo el día, repentinamente algo los sobresaltó mientras caminaban. Una leve energía muy familiar se hizo presente en el lugar. Instantáneamente se miraron sorprendidos, comprobando también que ambos estaban percibiendo aquella energía. Un escalofrío de emoción recorrió sus cuerpos.

"Ese... es el ki de tu mamá" -mencionó Trunks mientras sus labios esbozaban una gran sonrisa.

"¡Sí! ¡Es ella!" -exclamó Goten al instante sin dudarlo.

Con agitados corazones, se dirigieron hacía la dirección en donde la fuerza del ki de Milk se incrementaba a medida que se acercaban. Sin embargo, su ki era tan débil que nadie que estuviese a más de un kilómetrro del lugar podría sentirlo. Eso explicaba el por qué su ki no se sentía en el planeta y porque les había costado tanto encontrarla, pero no explicaba la razón de que su energía estuviera tan sumamente débil. Ambos menores hicieron mil conjeturas en sus cabezas pero nada sacaban con hacer suposiciones. Ya faltaba tan poco para hallarla que todas sus dudas se disiparían muy pronto... o al menos eso esperaban.

Siguiendo la fuente de donde emanaba su energía llegaron hasta una enorme casona, que a su vez estaba repleta de múltiples ki de pequeños niños. Sino fuera por su sencillez cualquiera podía haber pensado que se trataba de una mansión por lo extenso de su territorio. Trunks y Goten se acercaron, notando que todos dormían plácidamente debido a las altas horas de la noche.

Los pequeños semisaiyas fruncieron sus ceños con contrariedad y sorpresa.

"Es de noche y todos duermen" -señaló el de cabellos lilas mientras se rascaba la cabeza pensando en que debían hacer ahora.

"¿Qué hacemos?" -preguntó Goten precisamente lo mismo que su amigo meditaba.

"Pues no podemos tocar a estas horas de la noche. Sigamos la energía de Milk y tratemos de ubicarla. Ya encontraremos algún lado por donde podemos entrar a esta casona"

"Pero no está bien meternos escondidos como si fuesemos ladrones Trunks" -acotó el hijo menor de Goku.

"¡como si fuera primera vez que lo hiciesemos! Además no robaremos nada" -sonrió divertido. "¿Encontrar a Milk es más importante no crees?"

"Sí, claro que si amigo" -respondió él al instante.

"Así me gusta. ¿Pero y cómo entraremos?" -volvió a rascarse la cabeza.

"Jajaja, ¡no sabes nada Trunks!" -señaló Goten, orgulloso de ser esta vez quien había encontrado una solución.

El mayor frunció el ceño ansiando la idea de su amigo.

"Entraremos como Santa Claus, por la chimenea, ¡jojojo!" -imitó la risa del regordete vestido de rojo.

"Excelente idea Goten" -declaró Trunks tras reírse de buena gana.

Miraron hacia el techo y pudieron ver tres chimeneas en la gran casona. Sin perder tiempo se introdujeron por una y siguieron la energía debilitada de la supuesta Mirai Milk. Avanzaron con cuidado de no hacer ruido para no despertar a nadie. Todos los niños dormían plácidamente y no pudieron divisar a ningún adulto por allí.

Lentamente el ki de mirai Milk se hizo cada vez más sensible en sus cuerpos... su energía tan especial era única... aunque estaba muy débil... casi imperceptible debido a lo apagada que se encontraba. Pero a pesar de ello, su ki seguía siendo inconfundible... idéntico al de Milk del presente.

Prosiguieron su emocionado andar hasta que finalmente ambos se detuvieron al mismo tiempo frente a una añeja puerta de color café. La energía que estaban siguiendo emanaba precisamente del ulterior de esa entrada. Ambos se miraron con ansiedad y nerviosismo. Dudas surgieron en sus miradas. Abrirla no sería nada fácil porque si Milk no estaba tras ella significaría que jamás la encontrarían. O estaba allí o definitivamente había muerto.

Aquella puerta aparecía como el último gran obstáculo para descubrir la verdad. Después de tanta investigación todo se dilucidaría con lo que hubiera tras ella. ¿Su búsqueda terminaría en buen puerto o sería una gran y tremenda decepción? Esa era la pregunta que lleno de vacilación a los pequeños. El eterno cara o sello de la vida se hacía presente una vez más.

Trunks fue el que finalmente tuvo el coraje de abrir la puerta. Suspiró profundo y procedió a empujarla. Goten se pegó a él con los nervios erizados debido a la emoción incontrolable que surgía en su corazón, físicamente pequeño pero espiritualmente gigante.

El lento sonar de la puerta abriendose pareció simular una eternidad. El cuarto era de mediano tamaño e iluminado escuálidamente por la luz de la luna que se colaba a través de la ventana y sus delgadas cortinas. Sus ansiosas miradas se dirigieron hacia el fondo de la habitación esperando ver a Mirai Milk... y lo que encontraron allí los dejó completamente anonadados...


Una vez más el príncipe saiya volaba a toda velocidad surcando el cielo como si de un jet se tratase. Pero a diferencia de veces anteriores ahora no se detendría... quería volar y volar sin parar sin llegar a ningún destino en especial. Inconscientemente quería emular lo que sentía en este momento. Un hombre sin destino... un hombre con un destino totalmente incierto. Daría mil vueltas a la Tierra si fuese necesario, pero no pararía hasta desfallecer de cansancio y olvidarse de todo.

Sería padre... con la mujer equivocada. Sería padre en un tiempo que no era el suyo. Sería padre por segunda vez con quién no debía. Sería padre por una maldición del doloroso destino.

¡Mierda! -gruñó con impotencia sin darle importancia a una montaña de gran altitud que intentó interponerse en su camino. Debería haberse destruido al chocar contra el saiya, pero él la atravesó con tanta fiereza que el boquete perfecto que dejó no la hizo colapsar.

Las estrellas se difuminaban tan rápido como aparecían debido a la gran velocidad que llevaba. Siguió así un tiempo indeterminado hasta que no pudo evitar reducir gradualmente su vuelo. Una sorpresa lo esperaba allí mismo a mitad del firmamento. Jamás se había detenido a observar algo tan llamativo y precioso a la vez. En su vertiginosa carrera por el cielo había llegado precisamente al lugar donde noche y día se mezclaban y se separaban al mismo tiempo. El amanecer resultaba especialmente majestuoso visto desde el cielo. Ante tan sublime paisaje, el guerrero olvidó por un lapso el gran problema que yacía entre sus enguantadas manos. El espectáculo era realmente hermoso.

Siguió unos minutos allí hasta que su cuerpo le exigió seguir moviéndose. Sin cuestionar la orden prosiguió su vuelo a gran velocidad, reanudando también sus cavilaciones.

"Trunks... ¿cómo mierda te explicaré esto? ¿cómo te lo vas a tomar?... ¿Y qué rayos haré con mi futuro hijo? ¿Cómo voy a poder hacerme cargo de él? ... No puedo quedarme en este tiempo para criarlo porque no puedo abandonar a mi verdadera familia. Pero tampoco puedo dejarlo a su propia fortuna... es mi hijo. Sé que ella lo criaría muy bien, tal como hizo con el Trunks de este tiempo, pero... es mi responsabilidad también.

Apretó su puño con suprema fuerza. Cientos de dudas azotaban su mente en un bombardeo incesante. Mil recuerdos aparecieron uno tras otro... ellas, Bulma y Mirai Bulma se sucedían en una serie de remembranzas sucesivas.

"¿Entonces qué mierda haré ahora?" -se cuestionó nuevamente. "Voy a ser padre nuevamente, yo siendo padre de nuevo con quien no corresponde" -detuvo su vuelo y pasó una mano por su frente como si una fuerte fiebre lo hubiese atacado. "Jamás pensé vivir esta situación tan humana. ¡Yo soy el príncipe saiyajin maldición! ¡No un maldito cambiapañales!" -lanzó un rayo de energía hacia el espacio como una forma de liberar tanta rabia contenida. "¿Por qué mierda tengo que vivir esto yo? El príncipe saiyajin viviendo una historia de mierda que parece una asquerosa novela... ¡Maldición!" -esta vez en vez de lanzar una descarga energética gritó con tanta furia que se convirtió en super saiyajin sin desearlo.

Un perplejo silencio se apoderó del ambiente. La situación era tan difícil que tomase el camino que tomase todos iban a terminar sufriendo, de una u otra forma. No había ninguna solución que arreglara de cuajo todo este inmenso problema. ¿Acaso podría haber solución para algo así? No, lamentablemente no la había. Reflexionando aquello, de pronto los ojos del saiya saltaron denotando que a su mente había llegado una idea. Una idea tan particular y sorpresiva que el super saiyajin que se había apoderado de él momentos antes lo había dejado instantáneamente.

"¿Y si... ?", se cuestionó a sí mismo, sin terminar de formular la pregunta.

Sacudió su cabeza. Que idea tan abominable se le había venido a la mente. Por supuesto que esa no era la solución. Se recriminó duramente a sí mismo por pensar en tal cosa, aunque dada la situación también era normal pensarlo. Mirai Bulma tenía ya una edad en la cual era muy peligroso tener un bebé... no sólo para ella sino para el bebé mismo. Tanto ella como la criatura podían morir por complicaciones con su embarazo... o el bebé podría venir con deformaciones congénitas e irreparables... que le impedirían llevar una vida digna... vivir una vida así... ¿se podía considerar realmente vida? Después de todo pensar en ello era algo normal. Pensarlo lo era, pero cometer un aborto sería un acto deleznable... o tal vez... no...


Sus ansiosas miradas se dirigieron hacia el fondo de la habitación esperando ver a Mirai Milk... y lo que encontraron allí los dejó completamente anonadados... ¡porque era ella! Sí, Mirai Milk estaba allí durmiendo. Todas sus búsquedas lo habían logrado. Todo el esfuerzo y todas las horas invertidas habían valido la pena. Sus corazones estallaron de emoción y una increíble sonrisa se formó en sus rostros. Las ganas de gritar para liberar tanta emoción fueron tremendas... pero no querían perturbar el sueño de la dama que en aquella cama se encontraba. Sin embargo, la gran felicidad que sintieron por haberla encontrado se apagó paulatinamente al acercarse a verla con más detenimiento. Su faz ya se parecía poco a la Milk del presente... lucía demacrada y oxidada. Su rostro no exhibía ninguna vitalidad, como si quisiera imitar la cara de un cádaver. Su antes azabache cabello ahora dejaba lucir muchas canas, tantas que la vida parecía haber pasado más veces por ella que por alguien de su misma edad. Sin duda, ello era el vestigio de todo el sufrimiento que la pobre mujer había tenido que vivir en este aterrador futuro. La angustia vivida había resultado demasiado dura para su cuerpo. Sin embargo, su delgada figura iba más allá del sufrimiento padecido... no era necesario ser un genio para darse cuenta que Mirai Milk se encontraba enferma... quizás... una enfermedad terminal. Lamentablemente la mujer de Goku parecía pertenecer más al otro mundo que a éste.

"Casi no puedo creer que sea Milk... luce tan mal" -comentó el hijo de Vegeta en voz baja.

"Mi mamá está enferma" -la carita de Goten fue de total sufrimiento al decirlo.

"Sí, es evidente" -correspondió su afirmación con dolor también. "¿Qué haremos Goten?"

"Pues si la buscamos tanto es para hablar con ella, ¡obvio!"

"Sí, claro que sí, pero será una tremenda sorpresa para ella... ¿cómo nos presentaremos? ¿Debemos despertarla o esperamos a que amanezca?"

"No sé..."

"Esto es mucho más difícil de lo que pensaba..." -mencionó el de pelos lilas sin saber qué hacer tampoco.

"Uf, ni que lo digas amigo... ¡además me estoy muriendo de nervios! ¡mucho más que esa vez en que nos disfrazamos de Mighty Mask!" -recordó el menor aquella situación que se había grabado en su memoria como una de sus vivencias más emocionantes.

"¡Pero eso fue muy divertido, Goten! Lástima que Dieciocho nos descalificó sino habríamos ganado el campeonato adulto" -formó una mueca de disgusto al recordar a la androide.

"Sí y todo por tu culpa Trunks, ¡porque no te moviste hacia el mismo lugar que yo!" -reclamó Goten a su compañero.

"¿¡Qué!?" -preguntó sorprendido intentando no alzar su voz. "Eso fue tu culpa porque debías seguirme"

"¡Oye eras tú el que tenía que moverse donde mí"

"No, porque yo era la cabeza y la cabeza manda al cuerpo" -sentenció con seguridad.

"No, porque yo era los pies y el cuerpo va donde los pies mandan, así que tenías que seguirme" -protestó el menor.

"Pero la cabeza da la orden a los pies"

"Pero sino tienes pies no puedes moverte aunque la cabeza lo mande"

Un quejido de Milk los sacó inmediatamente de su intelectual discusión.

"Cuidado amigo bajemos el volumen o la despertaremos" -advirtió Trunks con preocupación.

De forma innata el silencio volvió a la sala.

"Ella no me conoce Trunks -retomó lo importante Goten- porque en este futuro yo jamás nací. A ti si debe conocerte porque tú si alcanzaste a nacer"

"¿Quieres decir que yo me presente con ella primero...?" -formuló Trunks con voz llena de dudas. Se angustió sólo con pensarlo.

Fue entonces, al notar el nerviosismo de su gran amigo, que a Goten se le ocurrió una idea para enfrentar mejor esta situación:

"¿Y si buscamos a mi papá también? ¡Seguro que nos ayudará y también se alegrará un montón con verla! Además, mi mamá también se pondrá muy feliz de ver a mi papá" -exclamó todo su cuerpo con vivaz emoción pero con cuidado de alzar su voz.

"Sí, ¡es buena idea! "-respondió Trunks con el mismo tono, sintiendo que el alma le volvía al cuerpo. Si nos presentamos con él a nuestro lado se nos hará mucho más fácil"

Así, el entusiasmo rellenó sus cuerpos para cumplir la nueva enmienda que se habían propuesto. Siguiendo el ki de Goku no demorarían nada en hallarlo. De esta forma, partieron a toda velocidad.


Mientras pajarillos cantaban alegres por el nuevo amanecer, un alegre saiya se encontraba dormitando en el pasto seco a la sombra de un árbol que lo cobijó durante la noche. El sonido de los pajarillos y la luminosidad de un nuevo día termino por traer de vuelta a Goku al mundo real y consciente.

"Ah, que bien dormí" -se levanto del césped muy animado. Alzo su mirada al cielo y se regocijo al ver un lindo día con un resplandeciente sol iluminándolo y dándole el amado calor matutino. "¡Genial, que lindo día! ¡Seguro que será un muy buen día!" -cualquiera que lo hubiese visto despertar habría envidiado el ánimo con que despertaba todos los días.

Tras dar un prolongado bostezo y estirar sus aún adormecidos músculos comenzó a hacer algunas sentadillas y ejercicios para despertar del todo su cuerpo.

"¿Bueno qué tenía que hacer hoy?" -se preguntó a sí mismo, tomándose la barbilla tratando de recordar aquello que quiso memorizar la noche anterior. "¡Ah, claro! ¡ahora lo recuerdo! ¡tenía que decirle a Bulma que no tenía tetas ni culo!"

Se disponía a ello cuando pudo notar que dos figuras se acercaban volando en el horizonte. No tuvo que esperar nada pues enseguida llegaron a su lado por la gran rapidez que traían.

"¡Papá! ¡Tienes que venir con nosotros!" -exclamó Goten tomándolo de un brazo.

"¡Hol...!" -no alcanzó a terminar su frase porque el hijo de Vegeta se le adelantó.

"¡Tío Goku tiene que acompañarnos!" -exclamó también Trunks tomándolo del otro brazo.

No habían pasado un par de segundos y ambos niños ya se encontraban jalándolo de los brazos con mucha ansiedad hacia la dirección donde se encontraba Milk.

"...a! ¿qué pasa niños?" -recién pudo terminar su saludo, a la vez que requería información.

"Te explicamos todo mientras vamos volando. Es muy importante que vengas con nosotros papá"

"¡Vamos entonces!" -respondió enseguida. Por la ansiedad de los niños debía tratarse de algo importante. "Pero podemos hacer la teletransportación para llegar en un instante" -acotó Goku sin olvidar su prodigiosa técnica.

"¿Pero cómo te explicaremos todo? Además este ki no podrás sentirlo para teletransportarte porque está muy débil. Vamos volando mejor, asi te contamos todo en el transcurso" -argumentó Trunks.

"De acuerdo" -asintió el cien por ciento saiya.


Lanzada encima de su cama, con los brazos cruzados haciendo la labor de almohada se encontraba una bella chica de ojos azulados. La luz de la luna era su única compañía. Y sin el coqueteo del sueño para sumirla en el descanso, el silencio reinante le ayudó a traer aquellos momentos que había vivido recientemente con Gohan. Intentó con todas las fuerzas de su mente pensar en otra cosa... distraerse con otros pensamientos... pensar en su trabajo... pero no... no podía... el joven saiya volvía una vez a su mente sin cesar su acoso...

Acoso... que divertida sonaba aquella palabra cuando Gohan ni siquiera debía imaginarse cuanto tiempo pensaba en él. ¿Él acosándola? Una sonrisa nació al instante en su rostro al pensarlo. Y sonrió todavía más al pensar en cuanto le gustaria que eso sucediese...

Pero su sonrisa desapareció paulatinamente al pensar en que esa felicidad no podría tenerla... Cuánto deseaba no tener que pensar a cada minuto en él, ¡cuánto deseaba no tener corazón para dejar de sentir el amor que sentía! Pero por más que lo quisiese no podía evitarlo... lo quería tanto que eso mismo dañaba de forma enorme su alma... olvidarlo era una misión imposible. Aunque intentaba con todas las fuerzas de su mente... era más grande que ella lo que sentía por él.

Pero, ¿cómo hacemos para amar a alguien que no te puede amar? ¿Se puede dejar ir a la persona que amas sin luchar por ella?... ¿Se puede amar a alguien que no te puede amar?... ¿Amar al ser equivocado es amar?

"Tantas preguntas acosan mi mente... tantas preguntas que no sé si realmente tengan una respuesta... Sé que el amor es ciego porque no nos deja elección, no pregunta ni escoge al correcto... a quién no nos hará sufrir, al que es perfecto... sí, el amor definitivamente es ciego... ciego e irracional. No podemos dejar de amar aunque nos lo propongamos con toda la fuerza de nuestra razón. Dicen que el amor no correspondido es la montaña que se debe escalar... que hay que luchar para ser feliz... que cuando uno ama nada es demasiado...

El amor puede ser lo más hermoso que existe en el mundo... el motivo para vivir, la razón por la que nacemos... la causa de la felicidad más linda que puede existir... pero también puede ser el peligro más grande... porque el daño que puede causar es indescriptible.

La línea que separa la obsesión del amor es delgada... quizás demasiado tenue...

Hay que luchar por amor... pero también hay que saber cual es el sentido de aquel amor... porque si se convierte en una obsesión o un capricho puede causar mucho daño... cuando sólo velas por tu propia felicidad más que por la felicidad del otro entonces pasa a ser egoísmo... y lo mas importante, cuando eso pasa... deja de ser amor"

Un momento de silencio se produjo. Un latido de dolor dio su corazón. Pero a pesar del sufrimiento la determinación se apoderó de ella.

"Sé lo que tengo que hacer"


Finalmente los niños y Goku habían llegado al lugar. Se introdujeron por la chimenea escogida y avanzaron a través del largo pasillo hasta llegar finalmente al cuarto donde se encontraba Mirai Milk.

El saiya más poderoso abrió la puerta y se adentró con mucha inquietud. Tras de él se adentraron también los niños, quienes permanecieron detrás suyo. Goku comenzó a sentir una emoción a la que no estaba acostumbrado ni a la que jamás se acostumbraría. No había ningún enemigo ni ninguna amenaza pero la preocupación que sentía era mayor que en cualquier situación de aquellas. Los latidos de su corazón se aceleraron cada vez más confirmándole aquella perturbadora sensación.

Escrutó la habitación poniendo interés a cada detalle. Enseguida, la cama del fondo llamó su atención. Caminó lentamente hasta ella, como si tuviera temor de ver más allá. Se fijó en cada detalle del lecho, los cuales se agrandaban a medida que se acercaba más y más. Accidentalmente su mirada se desvió hacia el velador pues allí algo destacaba por sobre la oscuridad. Ahí yacía una muy peculiar flor... tan bien cuidada que llamaba la atención, tanto por su estado como por su precioso y brillante color azulado. Se trataba de una preciosa rosa azul...

Su mirada volvió a la cama y sus latidos golpearon fuertemente su pecho al divisar la razón por la qué había venido. Encima de ella estaba la persona que había venido a buscar, durmiendo con una faz de aflicción y dando quejidos apenas audibles, como si estuviese soñando alguna cruel pesadilla.

Tragó saliva con dolor por lo mal que lucía Milk. Dio unos pasos hasta quedar a su lado y acercó su palma lentamente a la frente de la mujer del futuro... tan lentamente que se podía percibir claramente su temor emocional a través del tremor de su mano. El Goku despreocupado y juguetón, que siempre estaba presente la gran mayoría del tiempo, cedió a un Goku preocupado y nervioso...

Sin duda manejar peleas era mucho más fácil que esto.

Por fin la piel tensa de su mano hizo contacto con la cálida frente de la mujer del futuro. Con mucha ternura le acarició la frente y su cabello y lentamente los quejidos de Milk se fueron silenciando, tanto que llegó un punto en que ya no se sintió ninguno más.

Goku quedó sorprendido de que su sola mano hubiese podido calmar aquello que mortificaba notoriamente a la mujer. Ahora ella lucía un semblante lleno de... ¿paz? ¿tranquilidad? No supo definirlo... pero una sonrisa nació en su rostro al darse cuenta de lo que el cariño podía lograr.

Los niños se miraron entre ellos con una sonrisa incrustada en sus rostros. Sin duda que traer al saiya había sido una gran decisión.

Goku permaneció haciéndole cariño en sus cabellos un tiempo indescifrable y habría podido seguir así todo el tiempo necesario, pero finalmente sucedió lo que el destino había escrito en sus designios... Milk comenzó a salir de su trance onírico... sus párpados se abrieron tan lentamente que el tiempo pareció detenerse. Goku de inmediato retiró su mano para no asustarla. Inevitablemente una intensa emoción azotó su corazón sin saber la razón.

La mujer no había dado cuenta de que alguién más estaba allí con ella. Sin embargo, a pesar de que no se había percatado de quien tenía en frente su cuerpo dio un súbito estremecimiento que la recorrió entera hasta las últimas células de su cuerpo. Se sobresaltó sin el saber por qué e instintivamente restregó sus aletargados ojos para poder ver... la oscuridad del cuarto unido a la nubosidad imperante en sus ojos le impidió reconocer la silueta en frente, pero su sorpresa se volvería indescriptible cuando pudo por fin notar aquellos cabellos alborotados tan familiares. Su boca se abrió totalmente por la sorpresa. Y se abrió aún más al notar que bajo esos cabellos estaba la faz de quien pensó que jamás volvería a ver... Un espasmo dio su corazón acelerando exageradamente sus latidos. Negó con su cabeza y volvió a cerrar sus ojos sin poder creer lo que estaba viendo. Pensó que había despertado pero al verlo creyó que debía seguir soñando... Sí, eso debía ser... tranquilizó su agitada respiración mientras con suma ansiedad se volvíó a frotar sus ojos. Los abrió aún más que en la primera ocasión y esta vez ya nada pudo impedir como su cuerpo daba un tremendo sobresalto.

Mente, corazón, alma y espíritu se congelaron del todo. La dualidad cuerpo-alma se unió por completo ante tan impactante sensación. Un escalofrío de descarnada emoción recorrió todo su ser invadiéndola por completo...

Es que no podía ser él...

Después de tantos años...

Después de tanto dolor...

Después de tanto sufrimiento...

No podía ser verdad...

Era absolutamente imposible...

"Milk..." -sonó aquella voz inconfundible. La pronunciación fue tan lastimera que cualquiera habría pensado que el enfermo realmente era él.

Los ojos de la mujer se abrieron lentamente para luego dar paso a una desorbitación total. El golpe de adrenalina que recorrió su cuerpo al escuchar esa voz hizo que todos sus sentidos se encendieran de inmediato. Pero precisamente ese golpe adrenalínico, propuesto para hacer reaccionar, fue tan excesivo que paradójicamente le impidió aquello. Sus ojos incrédulos deseaban abrirse incluso más de lo que podían biológicamente. Su ceño fruncido delataba que no podía creer lo que estaba ante sus pupilas... era sencillamente imposible... ¿acaso debía sentir miedo de ver un fantasma? Todo lo contrario, no sintió ni siquiera una pizca porque la energía positiva que desprendía ese ser que tan bien conocía la lleno de infinita paz. Instintivamente su mano se estiró cual ciego intentando encontrar una faz en la oscuridad.

"Goku..." -brotó de sus labios, con tenue fuerza, el nombre que había marcado su vida por siempre.

El saiya aferró suavemente la mano que pretendía encontrarlo.

"Milk..." -fue la emocionada respuesta que se escuchó.

Continuará.