hola! Vuelvo despues de unas merecidas vacaciones ^^ espero que esten muy bien y que les guste este capitulo tanto como a mi hacerlo. Y por cierto ya falta muy poco para que el fic termine :D
y ahora respondere un par de reviews de personas no registradas:
Yan: No me acordaba de esa escena, tuve que releerla y si te entendi bien no es como dices, Mirai Bulma le dijo que SI podia quedar embarazada, que no estaba tan vieja (capitulo 7 un sujeto inoportuno). Despues lo del engaño a Vegeta con su amnesia, fue entre conciente e inconscientemente. La tipica lucha del angelito bueno contra el malo y en este caso gano el diablillo xD El engañ fue porque se dejo llevar tanto por lo que queria su inconsciente que fue este el que prevalecio sobre la razon consciente. Sobre porque no penso en que podia quedar embarzada tus dudas se contestaran precisamente en este capitulo (o eso espero xD). La ultima duda que me preguntas (lo de Bra) no puedo respondertela pues eso se contestara en el mismo fic muy pronto. Muchas gracias por tus reviews y suerte con tus estudios ;)
Lily: Gracias! Pues si, la ventaja de este fic es que podia tomar muchos caminos distintos por eso no fue dificil volverlo impredecible xd Y las comillas las uso por simple costumbre, me gusta mas como se ven las comillas que los guiones, una mania mia :P y tb muchas gracias por tu review ^^
Por ultimo este capitulo va extensamente dedicado a Mirai Milk, pero sin olvidar a las Bulmas y Vegeta. Me salio largo y creanme que me canse haciendolo pero bueno, es una compensacion por el tiempo que las hago esperar XD espero sus reviews con sus opiniones, criticas o no ya que siempre son una motivacion mas para seguir escribiendo :) Sin mas que decir disfruten o sufran con este capitulo.
Capítulo 30: Aborto.
Aquí estoy yo, contemplando sus cristalinos ojos... tan claros que puedo notar claramente el agotamiento que emana de ellos. Se ve tan cansada... pobrecita... cuanto ha debido sufrir en este terrible futuro. Nunca he sido bueno para fijarme en detalles... pero a pesar de ello puedo notar que, a pesar del cansancio, sus ojos cobran un lindo brillo... ¿será acaso por verme nuevamente? Supongo que sí... oh Milk, como me gustaria hacer algo para que te sientas mejor. Me duele verte de esta manera... ¡cuanto has sufrido aquí! ¿qué puedo hacer para ayudarte? Si pudiera dar mi vida por la tuya la daría sin dudarlo un instante. La he dado por la Tierra feliz y si es por ti la entregaría aún más feliz todavía.
Mis ojos se llenan de emoción al contemplar esa mirada llena de pureza una vez más... pensé que nunca mas vería tu mirada... no sabes cuanto me dolía pensar en ello y ver que ya nunca más te tendría a mi lado. Siempre tuve la esperanza que quizás en el otro mundo podría verte... pero ahora estás aquí conmigo... ¿De verdad estás aquí conmigo? ¿No es un sueño? O quizás... estoy muriendo y por eso te estoy viendo una vez más... siempre escuché que al morir veías toda tu vida en un segundo y podías ver por ultima vez a aquellos que amaste... oh Goku, si en verdad estoy muriendo me alegro de que me hagas compañía en mis ultimos momentos. Guíame al descanso eterno junto a ti mi amor... Te amo.
La luz de la luna intentaba colarse a través de las cortinas como si quisiese ser testigo de este conmovedor momento de reencuentro, mientras el saiya aferraba la mano de Mirai Milk, sorprendiéndose al sentir la frialdad que emanaba de aquel apéndice. Se notaba tan helada que parecía no tener vida y por increíble que pareciese tampoco pulsaciones. El saiya sintió como lo desbordó la preocupación al darse cuenta de ello. Sin siquiera pensarlo comenzó a frotar la fría mano con suavidad para intentar darle calor.
La fémina, por primera vez en mucho tiempo, sintió que el brío que siempre tuvo había vuelto por un momento... aunque sólo se tratase de una simple idea... aunque sólo se tratase de una ilusión y su cuerpo siguiera sin responderle y siguiera igual de enferma y débil... una fortaleza inexplicable surgió en su corazón sólo con verlo. Su faz esbozó una dificultosa pero sincera sonrisa. Al parecer hasta un gesto tan simple como sonreír le costaba trabajo a la mujer.
La emoción que destiló cada rincón de ese cuarto no podría ser equiparable a nada que pudiese explicarse a través de palabras... aquellas, claramente, resultaban insuficientes para explicar algo así.
Milk trató de incorporarse en la cama pero se le hizo imposible, tal era la debilidad que tenía en este momento. Fue Goku quien al ver su esfuerzo la incorporó con suavidad, acomodando la almohada para que afirmara su espalda en ella.
La mano izquierda fememina posó sus ansiosos dedos en la mejilla del saiya. Seguía sin poder creer que el hombre que había amado estaba en frente suyo. Que podía sentir el calor de su piel una vez más.
Después de un largo rato de sobrecogimiento que, sin embargo, en realidad habían sido tan solo unos segundos, la mujer pudo a duras penas dominar su conmoción para poder hablar con fluidez:
"Goku... ¿estoy muriendo verdad?"
El aludido parpadeó rápidamente y abrió su boca por causa de la evidente sorpresa.
"¿Muriendo? ¿Por qué dices eso Milk?" -inquirió tras una pequeña pausa, frunciendo su ceño con ansiosa curiosidad.
"Porque sé que mi hora está muy cerca... y si estás aquí es porque vienes a llevarme al otro mundo, ¿verdad Goku?" -pensaba que iba a morir, pero no se veía tristeza en su rostro. Al contrario, por fin podría descansar junto a él y sus seres amados que la esperaban en el más allá.
Las pupilas del supuesto clase baja delataron una vez más la sorpresa que sintió.
"Milk no digas eso... tú no vas a morir todavía. No lo permitiré" -negó su cabeza con fervor.
"Goku..." -esta vez la sorprendida fue ella. "¿Pero cómo te estoy viendo entonces?" -cuestionó sin comprender nada.
"¡Pues con los ojos Milk!" -sonrió él como si hubiese descubierto algo muy importante.
La fémina permaneció perpleja un par de segundos, pero reaccionó con una linda sonrisa. Definitivamente era Goku, no cabía duda alguna.
"Me refiero a cómo es posible que estés aquí... tú moriste hace muchos años" -su voz se tornó angustiada. A pesar de los años que habían pasado aún le dolía el corazón al recordar ese trágico momento.
"¡Ah, era eso! ¡Qué tonto soy, jeje! Es un poco complicado de explicar pero lo haré lo mejor que pueda" -como solía hacer cada vez que se ponía nervioso, puso una mano detrás de su cabeza. "Pues Milk, no estás soñando. Soy Goku, aunque yo vengo del pasado pero sigo siendo la misma persona"
Milk parpadeó rápidamente por la sorpresa. Su cerebro no pudo procesar con suficiente rapidez la información recibida... pero el corazón si pudo hacerlo, procediendo a darle un emocionante abrazo lleno de sentimientos. Goku amplió aún más su sonrisa y correspondió el abrazo con la misma emoción.
Ella enterró su rostro en el hombro del saiya. Lágrimas de felicidad surgieron de los cristalinos ojos de la mujer. Goku sintió como su hombro se humedecía y la apartó un poco para secarle la faz con sus dedos. La cariñosa sonrisa persistió en su rostro, pues no era la primera vez que veía a Milk llorar de alegría. Tras acomodarla aún más en su cama, la hija de Ox-Satán tomó la palabra.
"Goku..." -pronunció su nombre una vez más con emocionada voz.- ... ¿De verdad eres tú?" -seguía sin poder creer que podía sentir su piel una vez más. Sabía que podía sonar persistente con la misma pregunta, pero lo que estaba sucediendo era increíble, por decir lo menos. Todavía no podía creer que no fuera un sueño.
Él le dio una linda sonrisa como confirmación.
"¿Pero como es posible?" -preguntó ella con la voz más asombrada que se le pudiese imaginar.
Goku dio una risa nerviosa mientras se agarraba la cabeza por detrás.
"Ehm... -dudó de si podría aclararle sus inquietudes- Bueno yo nunca he sido bueno con las explicaciones jeje... pero trataré de hacerlo lo mejor que pueda" -expuso con su ánimo característico.
Milk sintió como la ternura conquistaba su corazón. Esa sonrisa... ver ese gesto una vez más le hizo recordar lo que era sonreír nuevamente... algo que había olvidado durante tanto tiempo. Aquella muestra de alegría renació también en su rostro.
"Yo soy el Goku del pasado. Lo que pasó es que la Bulma de este tiempo inventó una máquina del tiempo y..." -y así fue explicándole los detalles lo mejor que pudo.
Milk guardó silencio un par de minutos, masticando todo lo que él le contó. Era mucha información y había que digerirla antes de poder hablar coherentemente.
Mientras la enferma hacía trabajar a su mente se sintieron unos carraspeos en la habitación. Procedían de los niños que habían permanecido callados por respeto a un momento tan íntimo que había surgido entre el saiya y la mujer, pero ya no podían seguir aguantando las ganas de ser presentados.
Goku miró hacia atrás y recordó que los niños también estaban allí. Con la gran emoción se había olvidado completamente de ellos.
"Milk, permíteme presentarte a los niños que lograron encontrarte. Fue gracias a ellos que pudimos encontrarte pues te buscaron como locos" -le explicó el hombre mientras les señalaba con su mano que se acercaran sin vergüenza.
Ambos niños se acercaron, pero fue sólo Trunks quien se puso justo al lado de la ventana para que la mujer lo pudiese ver mejor en aquella oscuridad yacente. Los dos pequeños sintieron nervios en sus corazones.
Una vez más la mujer de Goku parpadeó con sorpresa y una gran 'O' formó su boca.
"¡Hola!" -saludó el pequeño de cabellos violetas con efusividad. "Soy Trunks y también vengo del pasado. Es un gusto conocerla señora Milk del futuro" -se acercó aún más para que pudiese verlo mejor.
Milk se agarró firme el corazón por el impacto causado. Ya habían sido demasiadas sorpresas y su cuerpo le avisaba que tenía que cuidar su delicado corazón. ¡Y es que era idéntico al hijo de Bulma! Más pequeño, pero salvo por ese detalle no cabía ninguna diferencia.
Reaccionó por fin y movió su mano lentamente, acariciando el cabello del pequeño.
"¡Hola!" -a pesar de su debilidad pudo exclamar el saludo. "Eres igual al hijo de Bulma. Sino lo viera no lo podría creer" -acercó un poco más su rostro para observarlo mejor.
"Lo mismo digo, señora Milk"
"Señora suena muy formal, puedes decirme tía si quieres" -le guiñó un ojo.
"Bueno tía" -sonrió feliz.
"Muchas gracias por haberme buscado..." -agradeció con notable emoción en su voz. Nunca pensó que un pequeño de esa edad haría un esfuerzo así de grande sólo para hallarla.
"No fue nada" -se sonrojó un poco avergonzado. "Pero no fui yo solo eh, sin mi amigo Goten jamás podría haberlo logrado" -mencionó de inmediato a su gran amigo.
"¿Goten?" -indagó ella.
El susodicho al escuchar su nombre sintió como su corazón le dio un retorcijón.
"Ven hijo, es tu turno de presentarte" -interrumpió el saiya mayor llamando a su descendencia.
La mujer del futuro sintió una corriente eléctrica atravesar toda su espalda al escuchar las palabras que Goku había pronunciado. Acaso había dicho... ¿hijo?
La minicopia de Goku permaneció en su lugar sin querer avanzar. Se chupó un dedo como si fuera un bebé, seguramente debido a los nervios que estaba sintiendo.
"¡Ven Goten! ¿Ahora te pones tímido?" -lo llamó su gran amigo.
El pequeño de cabellos negros pareció reaccionar y finalmente se acercó dejando que Milk comprendiera a fondo el significado de la palabra "anonadada". ¡Es que era igual que Goku! Un clon pequeño de su esposo.
"No... no lo puedo creer..." -musitó entrecortada. "Eres idéntico a Goku..." -tras recuperarse un poco de la impresión, una mano se acercó para hacerle cariño en el cabello, enredándolo entre sus dedos.
"Goten es el hijo que tuvimos en el pasado. El pasado que el Trunks de este tiempo logró cambiar"
Shockeada... así se puede describir lo que sintió Milk en ese momento. Conocer al hijo que no alcanzaste a tener porque tu pareja murió iba más allá de lo impactante. Él y Goku eran como dos gotas de agua... idénticos en todo sentido. Bajó su mirada un momento pensativa y tras un par de segundos le dio un emocionante abrazo con todas las fuerzas de las que disponía a pesar de su enfermedad.
Goten sintió como la alegría recorría su cuerpo entero. Era exactamente igual que un abrazo de su madre del presente. Por un momento recordó el momento en que conoció a su papá en el último torneo de artes marciales.
Tanto Trunks como Goku se miraron entre sí y sonríeron felices con la escena. Tras el emocionante momento e intercambiar palabras con Goten, Milk dirigió su mirada al saiya mayor para hacerle una pregunta:
"Eso quiere decir... que si tú no hubieses muerto... ¿hubieramos tenido un hijo más verdad?"
"Así es Milk"
"Oh, que lindo hubiese sido" -su tono de voz fue difícil de descifrar.
El silencio se hizo en la habitación. Fue como si con esas palabras los demás se hubieran dado cuenta una vez más de todo lo que había sufrido ella en este dramático futuro.
Milk no tardó más de unos segundos en comprender lo que sus palabras habían provocado y no quería arruinar un momento de dicha con tristeza.
"Pero ahora puedo conocerte" -miró feliz al pequeño de cabellos negros. "No sabes lo feliz que me pone eso" -la voz de Milk no había cobrado tal entusiasmo desde cuando Gohan todavía seguía con vida. Abrazaba con mucha ternura al hijo que no alcanzó a tener.
"¡A mí también!" -respondió Goten dichoso.
De esta manera, explicaciones iban y venían. Todo lo del tiempo pasado fue desgranándose a través de las palabras del cien por ciento saiya y de los pequeños semisaiyas. Milk sonreía feliz al saber los detalles y saber una vez más de su amiga Bulma. Después de todo ella lo había logrado. Había finalizado la máquina del tiempo y gracias a ello, Mirai Trunks pudo acabar con los malvados androides del futuro.
"Sí, supe que Trunks había acabado con los androides. Él me prometió que lo haría. Gohan estaría tan orgulloso de él" -la nostalgia se apoderó de su femenina voz.
"¡Gohan también está aca!" -le mencionó su esposo del pasado de inmediato. Estaba seguro que tal noticia la emocionaría mucho.
Milk sintió como su corazón se paralizó por un par de segundos, al igual que su cuerpo entero. Parecía que querían matarla dándole tantas sorpresas.
"Mi... mi hijo... ¿también está aca?" -tambaleó su voz por causa de la emoción.
"¡Así es Milk! Él no sabe nada de que los niños te encontraron pero muy pronto le avisaré" -aseguró Goku.
La mujer respiró hondo pues sintió que el aire se le escapaba. Nuevamente se agarró el pecho justo en el lugar donde yacía su corazón, pero esta vez se lo tomó con ambas manos.
"Siento que mi corazón se saldrá de mi pecho, como un alien recién nacido" - comentó seria, pues su decripición no sonaba muy bonita que digamos.
"¡Esas películas son geniales!" -comentaron ambos niños al unísono muy entusiasmados, demostrando una vez más lo parecidos que eran.
"Tengo que ver a Gohan antes de morir" -comentó ella. No podía morir sin ver a su hijo del pasado. No podía permitírselo. Debía ser más poderosa que la muerte en esta ocasión.
"Así será Milk, y muy pronto" -aseguró Goku dichoso.
Así siguieron conversando animadamente. Hasta ese momento todo habían sido respuestas de ellos hacia Milk, pero ahora le correspondía el turno a ella de explicar que había sido de su vida y fue Goku quien le señaló ello.
"Y bueno Milk, ahora es tu turno de explicarnos que ha sido de ti" -dijo a la vez que se sentaba a su lado en la cama, mientras cogía una de sus manos con ternura.
Una mirada llena de tristeza se apoderaron de sus ojos. El hombre notó enseguida aquello.
"Aunque si no quieres hablar nosotros lo entendemos perfectamente" -acotó él, preocupado de verla así. Lo que menos quería era verla triste.
Fue entonces que Milk recobró viveza en su mirada y respondió con seguridad:
"No... no hay problema. Después de tanto esfuerzo que pusieron en buscarme -miró a los niños- merecen que les cuente lo que ha pasado... aunque advierto que es triste. Quizá unos niños no deberían escuchar todo lo que debo contar" -vaciló, pues todo lo que había tenido que vivir no era algo alegre de escuchar, menos para unos niños.
"No se preocupe tía Milk. Aunque no lo parezca nosotros tenemos madurez... ehm... bueno quizás no tanto... -sonrió Trunks- ... pero al menos yo soy mucho más maduro que Goten" -afirmó completamente convencido de ello.
"¡Oye Trunks! ¡Eso no es verdad! ¡Yo soy más maduro que tú!" -protestó enseguida.
"No, Goten, yo soy más maduro" -señaló con sonrisa presuntuosa. "Además no te preocupes, soy mayor que tú así que es normal" -con eso conformaría a su amigo.
"Oye, un año es nada" -volvió a alegar.
"Bueno, bueno para que no discutamos el inmaduro aquí es el señor Goku" -afirmó el hijo de Vegeta indicándolo con su índice.
"¿Qué yo qué?" -preguntó confundido el saiya.
"Usted es el menos maduro señor Goku, al menos para su edad" -afirmó Trunks convencido.
"Ah, bueno... -aceptó sin chistar- ¿pero y para qué sirve la madurez?" -sonrió mientras ponía una mano detrás de su cabeza.
Ambos niños se sorprendieron con la pregunta.
"Pues la verdad no sé, papá" -rió Goten, al darse cuenta de que estaba discutiendo por algo que ni siquiera sabía que significaba realmente.
Trunks a su vez se rascó la cabeza pensando una respuesta.
"Pues la verdad que yo tampoco lo sé, pero siempre dicen que la madurez es una virtud. Supongo que es tomarse las cosas en serio..."
"¿O sea madurez es ser como el señor Piccolo?" -preguntó Goten asustado.
"Pero como va ser maduro si el está verde" -comentó Trunks.
"El que esté verde no significa que no esté maduro. Él no es una fruta" -rió Goku, contagiando a todos.
Milk sonrió como hacía mucho tiempo no lo hacía. El ánimo de ellos tres era realmente contagioso.
"Así que puede contarnos todo tía Milk" -retomó el tema Trunks. "Yo ya soy maduro y Goten lo será pronto" -aseguró Trunks demostrando una vez que había heredado el orgullo de su padre.
"Pues si madurez es ser como el señor Piccolo prefiero que tú seas más maduro que yo" -aclaró Goten poniendo una mano detrás de su cabeza, emulando el gesto característico de su padre.
"Lo mismo digo yo" -apoyó Goku a su hijo.
Milk volvió a sonreír. Realmente estaba feliz.
"Así que adelante tía Milk. ¡Cuéntenos por favor! ¡estamos ansiosos por saber!"
"¡Sí, mamá!" -apoyó el menor.
La fémina se sorprendió sobremanera al oír que alguien la llamaba de esa forma.
"Mamá...", que palabra tan linda. El oírla nuevamente fue como si sus oídos alucinaran de felicidad. Pensó que jamás en su vida volvería a escucharla...
"Sí tía Milk. Cuéntenos porque nosotros ya somos muy fuertes" -aseguró Trunks con decisión.
La mujer de cabellos azabaches posó su mirada en el pequeño hijo de Bulma y vio como Vegeta seguía viviendo en él.
"Tienes el orgullo de Vegeta" -lo halagó ella.
"Mi padre es mi ejemplo a seguir" -señaló él con gran orgullo.
"Pues no lo sigas tanto, eh" -recomendó Milk algo molesta, haciendo recordar a la antigua. Si el Vegeta del pasado era igual al del presente era mejor que no lo imitase mucho.
"No te preocupes, Milk. Vegeta ha cambiado un montón. Si lo vieras no lo reconocerías respecto al que tú conociste. Ama a Trunks y Bulma muchísimo" -aclaró Goku.
"Me alegro mucho de ello" -nació una sonrisa en su rostro.
"Bueno Milk... ahora te toca contarnos a ti que fue de tu vida y que es lo que tienes" -mencionó el hombre con mucha curiosidad.
La mirada de la mujer se posó en la ventana para observar más allá de ella. Intentó acercar su cuerpo pero no le respondió como quería, recordándole la debilidad que había olvidado. Así que desistió de hacerlo. Invocó sus recuerdos del pasado y sintió como la melancolía llegaba como si la hubiese invocado también. Era inevitable... ambas cosas iban de la mano. Dio un profundo suspiro que salió desde lo más profundo de su pecho y se preparó a contar su historia...
La científica que no estaba en su propio tiempo siguió contemplando aquella fotografía de todos los Z que colgaba en la pared. Su clon había perdido todo lo que ella si tenía. Cerró su puño con frustración. Como había cambiado la vida en aquel futuro sin las esferas. ¿Por qué Piccolo había tenido que ser tan arrojado enfrentando a los androides? ¿Por qué no pensaron mejor las cosas? Con las esferas siendo funcionales hubiesen podido revivir a los caídos y haber cambiado el desgraciado destino que tuvo este futuro.
En sus cavilaciones sobre la desgraciia que cayó en este tiempo, Bulma recordó a su doble y la reciente discusión que había tenido con Vegeta. Sin duda alguna que el príncipe podía ser muy duro cuando quería serlo. Preocupada por su clon caminó hacia el laboratorio con la idea de intentar consolarla, aunque al llegar a la puerta vaciló por un momento. Se conocía bien a sí misma y tal vez su clon se lo tomaría mal. Probablemente no querría hablar con nadie. Lo meditó un tiempo hasta que finalmente decidió proseguir con su idea. Abrió la puerta con cuidado, pero antes de ingresar decidió hablar:
"¿Puedo pasar?" -preguntó a la vez que indagaba con su mirada donde yacía su clon.
Mirai Bulma estaba de espaldas. Al sentir su voz se enjugó sus lágrimas con prisa. No quería que nadie la viese de esa forma.
"¿Para qué?" -preguntó sólo para ganar tiempo pues conocía perfectamente la razón.
"Quiero hablar contigo... si no te molesta"
"Adelante" -a la vez que decía esto, tomó sus herramientas y las ordenó en los anaqueles para poder seguir dándole la espalda.
Bulma se adentró en el cuarto casi con timidez. Quería verle el rostro a su clon pues le gustaba hablar mirando a los ojos, pero decidió no importunarla.
"Perdóname por decirle la verdad a Vegeta... pero si no la decía no iba a poder guardar un secreto tan grande mucho tiempo" -bajó su cabeza apenada.
Un fuerte y corto resoplido se sintió en la habitación.
"Está bien, no te preocupes. Después de todo, hiciste lo correcto" -indicó ella, mientras seguía acomodando sus herramientas.
"Gracias por entender" -dijo sintiéndose más aliviada.
"No es nada, si hubiera estado en tu situación yo habría hecho lo mismo y creo que tú en la mía habrías optado por la decisión que yo estaba tomando"
La más joven asintió.
"Creo que sí... después de todo no podemos dejar de ser la misma persona"
La joven sintió que se quitaba un peso de encima con su comprensión, pues a pesar de sentir que había hecho lo correcto le remordía el dolor que había provocado en su gemela, tomando en cuenta su actual estado de gravidez.
"¿Te puedo preguntar algo?" -dijo la menor mientras daba unos pasos hacia ella, acercándose más.
"De hecho ya me estás haciendo una pregunta" -le señaló Mirai, mientras terminaba de guardar la ultima herramienta.
"Ehm... sí, pero es una pregunta personal" -aclaró la joven.
La mayor cerró el estante y se volteó para verla. Fue entonces que la mirada de su joven clon saltó con inquietud al observar sus enrojecidos ojos.
"No te preocupes" -dijo la mayor al notar la preocupación en las pupilas de la joven. "Me entró polvo a los ojos" -explicó con una sonrisa que, aunque forzada, pareció natural.
Bulma sonrió con lo idénticas que eran. Ni con la tristeza se iría su orgullo.
"De acuerdo" -consintió la joven, mientras se afirmaba en la mesa de trabajo.
"Mataría por un cigarro en este momento... pero los vicios no están permitidos en un embarazo" -comentó el clon del futuro con voz levemente divertida.
"Salvo el vicio de comer como unas cerdas" -bromeó la joven.
"Bueno pero no es de golosas, eso es sólo para que el bebé crezca fuerte y sano" -sonrió ella también.
Ambas intercambiaron miradas cómplices. Las dos ya habían pasado por un embarazo, así que sabían bien todo lo que aquello significaba. La joven había imaginado encontrar a su otro yo más abatida por su reciente discusión con Vegeta, pero le alegró ver que de derrotada no tenía nada.
"¿Bueno y cuál era tu pregunta?" -recordó la mayor.
"No te lo vayas a tomar mal, no te estoy recriminando nada, es sólo que me da curiosidad saber esto... ¿Nunca pensaste que podías quedar embarazada?"
Las pupilas de la científica futura saltaron de sorpresa con la pregunta. Antes de responder acercó una silla y se dejó caer en ella.
"No, la verdad que ni siquiera pensé en eso. Además, mi período ya era muy irregular. Jamás pensé que podría quedar embarazada" -sus labios formaron una mueca de molestia. "Argh -bufó con enojo- Me comporté como una adolescente irresponsable. Créeme que ni yo misma lo puedo entender"
La joven tomó otra silla y se sentó frente a la mujer, quedando ambas miradas a la misma altura.
"Bueno, no eres la primera ni serás la ultima a la cual le pasa algo así" -intentó darle un consuelo, mientras cruzaba sus piernas.
Los labios de Mirai Bulma formaron algo parecido a una sonrisa.
"Eres muy amable... pero yo ya tengo mis años. No soy una nena de quince años. No sé como pude dejarme llevar así" -se lamentó una vez más. "Ahora mi hijo corre riesgo de sufrir alguna enfermedad congénita... todo por mi culpa... por no pensar las cosas. Por dejar que el amor venciera a la razón" -cerró sus puños con impotencia. "Es imperdonable"
"Oye, no seas tan dura contigo misma. Todos cometemos errores. Además ya lo hecho, hecho está" -dijo preocupada. "Ya estás embarazada, no hay vuelta atrás. Ahora lo importante es que ese niño crezca fuerte y saludable"
Mirai Bulma no contestó, un profundo y triste suspiro fue lo único que surgió como respuesta.
"Creéme, no vale la pena llorar sobre la cerveza derramada" -dijo la menor a la vez que posaba sus manos en las rodillas de ella.
Esta vez Mirai posó sus ojos profundamente en los de ella.
"Sí, tienes razón" -aceptó formando una tenue sonrisa.
"Además no eres la primera cincuentona que queda embarazada" -bromeó mientras le daba una palmadita en sus piernas.
"En otra ocasión te habría respondido que cincuentona será tu abuela -rió- pero has sido muy amable conmigo, así que lo de cincuentona por esta vez te lo dejaré pasar" -terminó guiñándole un ojo.
La joven le dedicó una sonrisa. Acto seguido, se levantó de su silla y comenzó a caminar impacientemente por el laboratorio. Detuvo su vista en las dos máquinas del tiempo, se afirmó en una y luego se giró para ver a su interlocutora.
"Sabes algo... eres tú quien está embarazada... pero no sé... me siento muy ilusionada con ese niño que viene en camino. Te juro que me siento casi como si yo fuera la embarazada"
"¿En serio?" -preguntó Mirai completamente sorprendida.
"¡Sí! ¡Te lo juro!" -casi gritó de emoción y volvió a acercarse a su clon pero esta vez sin sentarse. "Estoy tan emocionada que ni yo misma lo entiendo. Mi esposo va a tener un hijo contigo, pero por alguna extraña razón... me siento feliz"
Mirai Bulma se emocionó con sus palabras pues le llegaron directo a su corazón.
"Así que no dudes ni siquiera un segundo que te ayudaré en todo lo que necesites" -agregó la joven con la determinación que siempre poseía.
La mayor sonrió a más no poder y agradeció sinceramente el apoyo brindado.
"Qué linda, gracias por tu ayuda"
Ambas disfrutaron el grato silencio que se había hecho, mientras compartían profundas miradas. Fue entonces que a la mayor le vino una genial idea a su mente.
"¿No estarás embarazada tú también?" -preguntó Mirai sorprendiendo a la joven hasta el infinito y más allá.
Los ojos de la aludida se revolucionaron dentro de sus cuencas oculares. Si hasta pareció que hubiesen dado unos giros cual carrusel.
"¿Yo?" -liberó su mente anonadada.
"No, ¡tu abuela! ... Obvio que tú, ¿quién más si no?" -rió ella muy divertida con su reacción.
Los ojos de la joven se clavaron en su vientre y tras unos cuantos segundos posó una incrédula mano en él.
"No, no es posible" -rechazó tras meditarlo. "Me he estado cuidando" -protestó la idea, no quería ilusionarse en vano.
"Bueno ningún método es cien por ciento seguro... ¿Además estás segura que te has cuidado siempre?" -dudó la mayor alzando una ceja con diversión, pues con lo desordenadas que eran no era raro que fallara tomándose las píldoras como debía ser. A eso le agregamos lo impulsivas que eran y ¡voilá! teníamos un bebé en camino.
Como si esa pregunta le hubiese prendido el cerebro, la joven Bulma recordó la ultima vez que había hecho el amor con su esposo en aquella fascinante pradera llena de flores... y en aquella ocasión no se había cuidado... así que un embarazo era perfectamente factible. Sus ojos brillaron de incontenible ilusión. Pero... no podía ser... eso significaría... ¡que Vegeta sería padre por partida doble! ¡Se iba a volver loco!
Una incontenible sonrisa formaron sus labios con tan sólo imaginar la reacción que tendría su esposo de ser cierto.
"Por el bien de Vegeta espero que no sea cierto" -rió animada.
"¿Por qué?"
"¿Te imaginas siendo padre de dos niños al mismo tiempo? ¡Se muere de un infarto del miedo!"
"¡Jajaja! Sería digna de ver su reacción" -se estaba carcajeando. Hacía un rato estuvo soltando lágrimas y ahora se reía a carcajadas. Todo gracias a ella.
"Pobrecito. Ya me lo imagino con dos biberones para cada bebé" -agregó la menor.
"Y peor aún, cambiando pañales" -no podía dejar de reír.
Tras un buen rato de risas imaginándose al príncipe sufriendo, Bulma joven se puso seria.
"De todas maneras no creo que esté embarazada"
"Puede que sí o puede que no... de todas formas deberías hacerte el test" -aconsejó.
Ella movió su cabeza afirmativamente confirmando que se haría el test de embarazo e insconcientemente llevó la mano derecha a su vientre, dándose cuenta de algo.
"Te has puesto a pensar..." -no terminó su frase, provocando un suspenso voluntario.
"¿Qué?" -requirió información la mayor.
"... Que nuestros hijos serían iguales"
Mirai abrió sus ojos y boca sorprendida. A causa del impacto provocado, ni siquiera hizo ademán de responder.
"¡Pues claro!" -reafirmó la más joven entusiasmada. "Si somos la misma persona... el bebé que tendrás significa que yo también tendría el mismo bebé con Vegeta"
"Tienes razón" -reaccionó por fin la mayor.
"Sería increíble" -agregó la del pasado emocionada.
"Lo increíble sería ver la reacción de Vegeta" -mencionó Mirai muy divertida.
"Ni que lo digas. Además tengo el presentimiento de que sería una niñita" -compartió su entusiasmo la joven.
"¿Sabes qué? ... yo tengo el mismo presentimiento" -volvió a sonreír.
Ambas compartieron miradas divertidas. Después de todo lo que había pasado si hasta parecían las mejores amigas del mundo. Por lo visto, otra curiosidad de la misteriosa vida se había hecho presente con ellas.
La científica que si estaba en su tiempo se levantó de su silla.
"Bulma... - guardó silencio un par de segundos - me siento extraña diciéndote mi nombre -finalizó divertida al darse cuenta de ello.
"A mí también, créeme" -rió la menor también.
"Bueno Bulma, me retiro a la cama porque estoy muy cansada y necesito dormir, tanto por mí cómo por mi bebé"
"Sí, adelante. Necesitas descansar"
La de más edad pasó a su lado dirigiéndose a la puerta de salida, pero antes de atravesarla se volteó para mirar a su gemela menor.
"Bulma..."
"¿Qué?" -preguntó extrañada.
"Gracias"
La joven iba a preguntar el por qué pero no tardó más de un segundo en saber porque se lo decía y formó una dichosa sonrisa en su rostro como respuesta.
La señora de Goku se alistó para contar su dramática historia, pero una duda esencial la asaltó antes de comenzar.
"¿Desde dónde empiezo?" -una gotita de vergüenza apareció en su cabeza.
"Desde que naciste" -respondió Goku con ojitos ilusionados.
"Je... eso es demasiado largo. Pero ahora ya sé desde donde comenzar" -borró su sonrisa y su faz se puso seria a la vez que daba un profundo y triste suspiro. No quería hacer decaer el ánimo que había, pero contando esto sería inevitable. Finalmente hizo volar su mente hasta esos oscuros días en que el mismo infierno había aparecido en la Tierra.
"Recuerdo tan bien ese día... -su voz sonó triste enseguida- Ese día en que Gohan murió... no había podido dormir bien... sabía algo que iba a pasar... mi corazón me lo decía... tenía un presentimiento que castigó mi ser durante horas y más horas. Esa mañana fue el último día que ví a Gohan... partiendo como siempre a salvar a tantas personas como pudiese de las garras de esos malditos androides... ya me había acostumbrado al dolor de verlo partir cada mañana... muchas veces intenté convencerlo de que no fuera... pero finalmente entendí que tu sangre -miró a Goku- corría por sus venas... él no podía quedarse en sosiego mientras la gente sufría por causa de esos desgraciados robots... si no hubiera hecho nada... para él hubiese sido estar muerto en vida. No podía detenerlo ni aunque lo hubiese intentado un millón de veces. Creo que era el precio que tuve que pagar por tener un hijo guerrero... pero sobre todo, era el precio por tener un hijo tan noble y bueno de corazón...
Todo ese día anduve con un dolor en mi corazón... pero no un dolor físico... era una angustia muy difícil de explicar. Llegó la noche... pasaron las horas... y Gohan no llegaba. Él siempre llegaba a casa... aunque no llegase a dormir... porque a veces podía quedarse la noche entera rescatando gente... decía que como los androides jamás descansaban él tampoco podía hacerlo... y yo siempre intentaba hacerle ver que a pesar de ser un saiya también necesitaba descansar... él no era un androide como esos demonios. Pero él siempre se presionó más allá de sus límites.
Cada noche, aunque no se quedara a dormir, llegaba a avisarme que estaba bien y me daba un gran abrazo... pero esa noche ese abrazo nunca llegó.
Estaba tan preocupada que sentía que muy pronto me daría un colapso... mi padre fue quien me contuvo en ese momento. Permanecí sentada en el comedor mirando hacia la puerta por horas esperando que tocase y entrase por ella como siempre... mi Gohan...
Finalmente cuando sentí unos golpes en la puerta mi corazón resplandeció de alegría. Había llegado mi hijo... no saben la felicidad que sentí después de haber estado tan preocupada.
Pero al abrirla vi lo que jamás en mi vida podré olvidar... vi lo que nunca esperé ver" -las lágrimas afloraron tan abundantes que no era exagerado decir que parecían un mar.
Goku le acarició el cabello, mientras los niños le tomaban las manos. No pronunciaron palabra alguna. La consolaron en un respetuoso silencio.
"Estaba tan ilusionada con que fuera él... pero lo primero que vi fue la faz de Trunks... estaba llorando como nunca había visto llorar a nadie. A pesar de que la lluvia era torrencial, sus lágrimas se rehusaban a confundirse con la lluvia. 'Lo siento tanto, Milk', fue lo que me dijo él con tanto sufrimiento que jamás se me olvidara en la vida. Fue entonces que ví hacia abajo... y en sus brazos estaba él... mi hijo... Gohan... estaba muerto"
La desgarradora emoción hizo que los niños comenzaran a soltar lágrimas junto con ella. Goku tragó saliva angustiado y aunque también quería llorar junto a ella decidió tragarse las lágrimas. Él debía ser su apoyo en este momento.
"Sujeté el rostro de Gohan sin ninguna conciencia de mí misma, le hablé como si pudiese escucharme... le hablé una y otra vez... Él no podía estar muerto... no podía. Lloré como nunca lo había hecho y sentí como mis brazos y rodillas temblaban como si fuesen de gelatina al terminar entendiendo que nunca más me respondería. Me dejé caer en el suelo y grité de tanto dolor. Sentí que el sufrimiento me estaba calcinando por dentro... sentí que me consumía... que me carcomía... que mi alma moría en ese instante junto a mi hijo. En ese instante moría lo último que quedaba de la antigua Milk" -dio un terrible suspiro inundado de dolor. La emoción apenas la estaba dejando hablar.
"Trunks se dejó caer también - continuó Milk tras dominar su dolor- y me abrazó llorando junto a mí. Los dos estabamos deshechos. Mi papá se acercó y nos abrazó también. Los tres fuimos destruidos en vida...No sé cuanto rato estuvimos allí, pero cuando el sol ya iluminaba en lo alto del cielo fue mi papá quien nos dijo que debíamos levantarnos para sepultar a Gohan como se lo merecía.
Yo no quería nada... sólo morir. Quería morir, desaparecer siempre. Mi vida sin Gohan no tenía ningún sentido ya. Era una muerta en vida. Podía respirar, hablar y lo que fuese que hace un ser vivo... pero mi alma había muerto por completo.
Lo enterraríamos al lado de su padre, tal como Gohan hubiese querido. Descansar eternamente junto a su padre. Bulma también estuvo allí, intentando consolarme una y otra vez... pero nada podía lograr aquello.
Ver el ataúd de mi hijo descendiendo hacia su nuevo aposento fueron los minutos más largos y desgarradores que sentí pasar en mi vida. Todos los días, al cerrar los ojos antes de acostarme, veo a mi Gohan dentro de ese sepulcro en vez de su sonrisa. Todos los días antes de dormir me preguntó porque mi hijo tuvo que sufrir ese destino cuando el no se lo merecía. Él tenía tantos proyectos por cumplir... ser un gran investigador... tener una mujer que lo quisiera y a la cual hacer feliz... tener hijos a los cuales consentir... y todo eso... todo eso se perdió para siempre por culpa de los androides...
Cuando sentí un lamento miré a Trunks. Era tan sólo un niño recién entrando a la adolescencia y había tenido que vivir tantas cosas ya. Él no lloraba a pesar de que sé que sentía tanto dolor como yo. Gohan fue la imagen paterna de Trunks, fue su amigo y su hermano al mismo tiempo. Gohan siempre me hablaba de lo orgulloso que estaba de él. Lo amaba demasiado. Pero Trunks no lloró, se tragó sus lágrimas. Fue entonces que pude ver que el orgullo de Vegeta vivía en él también. Se acercó a mí y recuerdo claramente como me pedía perdón con un gran temblor en su voz, muestra de que estaba conteniendo el llanto a duras penas. Recuerdo sus palabras como si las hubiese dicho ayer..."
"Señora Milk... - apenas le salió su voz - perdóneme por no salvar a Gohan" -me pidió disculpas como si él hubiese sido el culpable de su muerte. ¿Por qué un niño como él tenía que cargar con una responsabilidad y un dolor tan grande en sus hombros?"
Aunque apenas tenía fuerza para hablar, junte valor para hacerle ver que él no tenía nada de que sentirse responsable.
"Por favor Trunks no digas jamás eso. Porque eso me lastima y sé que a Gohan también lo dañaría muchísimo que pienses algo así. Tú no tienes culpa de absolutamente nada" -le afirmé más convencida que nunca en mi vida.
"Pero... si tan sólo hubiese sido más fuerte. Si tan sólo hubiese logrado convertirme en un super saiyajin antes... ¡esto no habría pasado!" -se dejó caer arrodillado frente a la tumba de Gohan, mientras apretaba sus puños llenos de horrible frustración.
Yo también me arrodillé, tomé su rostro e hice que sus ojos se fijaran en los míos.
"Trunks apenas eres un adolescente y has logrado convertirte en super saiyajin. Mi Goku apenas pudo lograr ese cambio siendo un adulto. Gohan también... y tu lo has logrado antes que nadie"
"¿Pero a qué precio, señora Milk? Gohan... tuvo que morir... y yo no pude hacer nada para ayudarlo... ¡no pude hacer nada!" -una solitaria lágrima rodó por su mejilla, mientras trataba de contener a las compañeras que querían sumársele.
"No te culpes por ello. Por favor Trunks... jamás pienses que la culpa es tuya. La culpa la tienen esos infernales androides. Ellos sí tienen la culpa. Por favor... no te dejes abatir por un sentimiento que no debes tener. Has que la muerte de mi hijo no sea en vano... y salva este mundo de esos demonios... por favor Trunks" -le rogué mientras cogía sus manos entre las mías.
Fue entonces que él pareció reaccionar. Sus ojos se apoderaron de violencia... de sed de venganza... podía notar ese brillo... pero aún más fuerte que esos sentimientos... se apoderaron de resolución de salvar este mundo en honor a Gohan.
Sus manos volvieron a cobrar vida entre las mías y clavó sus fulgurantes ojos en los míos, diciéndome algo que jamás olvidaría.
"Se lo prometo, señora Milk. No olvide estas palabras por favor. Soy un hombre de palabra. Salvaré este mundo de esos engendros y Gohan podrá descansar completamente en paz. Su muerte no será en vano. Se lo juro señora Milk"
Él lo había entendido. Él no era el culpable. Sonreí para mis adentros y por un momento desvié mi mirada hacia Bulma y vi que su mirada también sonreía... sí, una mirada también podía sonreír y en ese momento me dí cuenta de eso.
Milk volvió de sus recuerdos dando un profunso y lastimero suspiro. Llevó ambas manos a sus ojos y se enjugó el transparente líquido que emanaba de ellos.
"Una jamás está preparada para asimilar la muerte de un ser querido... pero al menos tenemos la idea de que alguna vez veremos partir a nuestros padres antes que nosotros... incluso para ver partir a tu esposo antes que tú... pero ver partir a un hijo es el dolor más grande que se puede sentir. Va contra natura. Va contra todo -hacía profundos esfuerzos por contener sus lágrimas pero no pudo lograrlo. Volvieron a brotar sin parar. "Gohan se merecía ser más feliz que nadie" -finalizó tan acongojada que cuando inventaron esa palabra debieron haber pensando en Milk.
Los pequeños niños jamás habían visto a nadie llorar de esa manera, conmoviéndolos hasta el rincón mas profundo de sus almas. Era inevitable llorar junto con ella. Era demasiado dolor. Goku sintió que sus ojos se volvían acuosos, pero estaba decidido a no llorar porque debía darle sus fuerzas a Milk. Debía consolarla ahora más que nunca.
"Sé que gracias a Gohan mucha gente se salvó de una muerte segura. El fue un gran hombre Milk y estoy seguro que desde el otro mundo él no quiere verte sufrir. Gohan sabe que el mundo fue salvado por Mirai Trunks y tiene que estar feliz por ello. Créeme que él no quiere verte sufriendo" -aseguró Goku mientras le daba un emocionante abrazo.
"¿De verdad crees que él me está viendo desde el más allá?" -le preguntó su mujer.
"No lo creo... lo sé" -aseguró con la más solemne convicción.
Milk correspondió su abrazo con más fuerza. Después de tantos años de sufrimiento y dolor... por fin podía sentirse consolada por el hombre que había marcado su vida eternamente.
Los niños guardaron solemne silencio mientras se secaban las lágrimas. Sabían que lo que le había tocado vivir a la Milk de este tiempo había sido duro pero jamás imaginaron cuanto. En el presente tenían las esferas del dragón para burlar a la muerte... pero aquí eso no era posible.
"Tras la muerte de Gohan se derrumbó mi vida entera" -prosiguió su madre tras separarse un poco del abrazo de Goku. "No quería seguir viviendo. Fue tan doloroso que recuerdo que después del funeral caí en cama por días sin poder levantarme más. Quería desaparecer del mundo. Simplemente morir. Fue mi papá quien me cuidó y me mantuvo con vida. Sino hubiese sido por él habría muerto sin remedio. Y él también fue mi contención, pues apenas tuve un poco de vigor para levantarme quise ir a vengarme de los malignos androides. No podía esperar a que Trunks lo hiciera, tenía que hacerlo yo, debía hacerlo con mis propias manos. Y aunque me matasen al menos podría cesar mi dolor dando la vida para vengar a mi Gohan. Pero nuevamente mi papá me contuvo. Me hizo darme cuenta de que era desperdiciar mi vida y que mi hijo nunca hubiese querido eso para mí.
Sin embargo, un día fui por provisiones porque ya se nos acababan las que teníamos... cuando sentí gritos en el pueblo alertando de que los androides lo sobrevolaban. Todos huyeron pensando que atacarían el pueblo, pero los malditos prosiguieron su vuelo... iban camino al monte Paoz... corrí tan de prisa que recuerdo perfectamente como me dolían las piernas... pero no fui lo suficientemente rápida... cuando finalmente llegué a la casa fue terrible lo que ví. Mi papá estaba muerto tirado en el suelo... todavía puedo ver claramente en mi mente como la sangre escurría del agujero que tenía en el pecho, en el lugar donde una vez había estado su corazón... sus ojos abiertos e inertes mirando en dirección a la puerta... como si me hubiese estado esperando. Ahora mismo se me congela el cuerpo entero con esa visión... como cada vez que pienso en él. ¿Por qué no morí yo también? ¿Porque no morí junto a él? ¡Por qué no morí yo y no mi papá!" -finalizó exclamando con un desgarrador tono de voz.
Una vez más Milk no pudo contener sus lágrimas... pero nadie podría hacerlo con tan intenso dolor. Los pequeños estaban mudos por la tormentosa pena que los había inundado. Goku ni siquiera podía hablar, tragando saliva conmocionado. Si ellos sufrían así solo escuchándola, cuanto debió sufrir ella...
Tras un sonoro suspiro la fémina continuó:
"Sabía que habían sido los androides... seguramente de alguna manera se habían enterado donde vivías Goku" -miró a su esposo con tristeza.
"Milk... lo siento tanto. Todo lo que pasó fue por mi culpa" -el hombre cerró su puño sintiéndose terriblemente culpable. Ya en el pasado se había sentido responsable por lo acontecido con los androides y Cell... y por ello había decidido permanecer muerto. Pero al menos en el pasado habían derrotado a Cell sin que causase mayores daños. Aquí los malditos androides habían convertido la vida en un infierno.
Su esposa del futuro reaccionó mirándolo sorprendida.
"Si dices eso de nuevo me enojaré contigo, Goku" -amenazó sin ningún miramiento.
El saiya a su vez también reaccionó sorprendido.
"Pero Milk... es verdad. Si no hubiese sido por mí nada de esto habría sucedido" -argumentó convencido el saiya.
"Tonterías" -rechazó ella de inmediato. "Tú salvaste al mundo de Piccolo y de Vegeta, quienes lo hubiesen destruido de cualquier manera y además el maníaco que creó a esos androides quería conquistar el mundo fuese como fuese. De una forma o de otra el mundo habría sufrido igual. Con o sin ti Goku" -recalcó con la firmeza característica que Milk siempre había tenido.
Goku bajó su mirada pensativo.
"Así que si vuelves a decir eso Goku, me enojaré y ya sabes como soy yo cuando estoy enojada" -advirtió seriamente. Sus ojos recobraron el fulgor que las lágrimas habían desvanecido.
"De acuerdo, Milk" -consintió tragando saliva a la vez que sonreía. Él quería consolarla a ella y resultaba que su mujer había terminándolo consolándolo a él. Se prometió que no volvería pasar. Él amortiguaría su dolor aunque la vida se le fuese en ello.
La mujer dio otro profundo suspiró y prosiguió.
"Así que temiendo que los androides volviesen sepulté rápidamente a mi papá al lado de casa y me fui del lugar. Habría esperado a que volviesen para pelear contra ellos aunque me matasen... pero sólo por honor a mi papá no lo hice. Él en vida me contuvo de hacerlo y se hubiese sentido horriblemente decepcionado si finalmente hubiera tomado ese camino"
Un conmovedor silencio se hizo dueño del ambiente.
"Oh Goku... niños... cuanto me gustaría no llorar frente a ustedes... ser la misma mujer fuerte de antes... pero el dolor es muy hondo... perdí todo lo que amaba..." -lágrimas surcaron nuevamente su malogrado rostro envejecido y cansado.
"Llore... llore todo lo que tenga que llorar tía Milk... nosotros estamos aquí para apoyarla" -afirmó el pequeño Trunks con increíble convicción.
"Sí mamá. Nosotros estamos aquí para consolarte" -apoyó el menor a su gran amigo, a la vez que lloraba junto a ella.
"Así es Milk" -Goku sintió como un nudo surgió en su garganta y tragó saliva para desanudarlo. Su garganta estaba tan seca que incluso sintió un ardor cuando tragó su propia saliva. Se arrepintió de haberle pedido que explicase lo que había sucedido con ella, pues le hizo recordar todos esos momentos tan ingratos a su mujer. Aferró sus manos entre las suyas una vez más y comenzó a acariciárselas con ternura.
"Muchas gracias" -declaró ella mientras renovaba sus fuerzas. Tenerlos ahí con ellos era una bendición. "Como pueden entender, vivir y morir era lo mismo para mí... de hecho tal vez la muerte era la única manera de obtener la libertad de tanto sufrimiento" -un brillo de tristeza se reflejaron en sus ojos. Bajó su lagrimosa mirada al rememorar una vez más sus trágicos recuerdos. "La muerte tuya - miró a Goku - de Gohan y más tarde la de mi papá convirtieron mi vida en un dolor incesante... había perdido todo lo que había amado. ¿Cómo se podía sobrevivir a eso? ¿Cómo poder superar el dolor de haber perdido a toda tu familia?" -cuestionó ella, lo que se preguntaba cada día. "Es algo demasiado difícil de imaginar y mucho más difícil todavía... de superar. Imagínate perder todo lo que amabas... tu esposo, hijo, padre y amigos. Quedar completamente sola y a la deriva... sin apoyo de nadie... con el dolor carcomiéndote todos los días desde el amanecer hasta el anochecer... un dolor de tanta magnitud podía lograr someter hasta el espíritu más fuerte, creánme. Yo ya no tenía ninguna razón para seguir existiendo... era solo un cuerpo que vivía biológicamente... pero sin alma ni sentido. Sin ninguna razón de ser... sin ningún motivo para vivir... sin esperanza alguna... Por ello... no saben cuantas veces pense en suicidarme... un día tras otro despertaba con esa idea en mi mente... y un día tras otro buscaba algún motivo para seguir existiendo. El suicidio equivalía a una bendición porque así habría dejado de sentir tanto dolor. Tanto me dolía vivir que llegue a pensar que la muerte era mejor que la vida... La vida era un mal sueño del cual quería despertar. Así era... la vida era una pesadilla... y muy pronto despertaría. La muerte me despertaría..."
"Me imagino todo el dolor que debías sentir para pensar en matarte, Milk" -comentó Goku con voz y mirada triste.
"Para mi la vida era una enfermedad... y la única cura era la muerte... -contestó con su voz apagándose de dolor. Tragó saliva, dio un sufrido suspiro y continuó. "Por eso estuve buscando una razón para vivir todo este tiempo y no la encontraba... mi alma llego a estar hundida en un pozo del cual no podía escapar... pero un día... algo me hizo cambiar. Algo me hizo poder salir de ese sombrío foso en que había caído. Cuando pasó lo de mi padre no quería saber nada más... no quería recordar mi pasado... no quería recordar que alguna vez fui la más feliz de las mujeres... y que me perdone mi amiga Bulma, pero tampoco quería saber nada de ella. Sólo quería olvidarlo todo... como si eso me fuera a curar del infinito dolor que sentía. Así llegué a ésta destrozada ciudad que ahora ya no lo está... pero en ese tiempo estaba prácticamente abandonada y yo caminaba por sus calles como una autómata... a la que no le importaba hacía donde iba o de donde venía... sólo daba pasos como una autista... cuando de pronto, algo se movió más allá de los escombros y contemplé ávidamente los destrozos que esos malditos androides habían causado. Y fue en ese día... en aquella ocasión... que encontré algo que le dio un sentido a mi vida. Una niña yacía en la derruida calle, descalza y con ropa desgarrada... tenía una muñeca en sus brazos como único vestigio de su vida pasada. Me acerqué a ella... no se realmente por qué... quizás fue mi instinto materno que despertó después de estar dormido... y cuando hablamos me contó que había perdido a sus padres por causa de los androides. También estaba sola en el mundo... pero sin embargo, algo que me diría me conmovió hasta lo más profundo de mi ser"
Renacientes lágrimas aparecieron en sus ojos queriendo rodar por sus mejillas, conmoviendo aún más a los presentes.
"A pesar de las malas condiciones en que estaba, esa niña no me pidió comida... no me pidió abrigo... no me pidió ayuda. ¿Saben que fue lo único que me pidió?"
"¿Qué?" -preguntaron los tres al unísono con temblorosas voces de emoción.
"... Me preguntó si quería jugar con ella..." -estalló en lágrimas al decirlo.
El conmovedor silencio conquistó el ambiente una vez más. Hasta el aire parecía estremecerse con toda la emoción que emanaba la fémina.
"Esa niña sólo quería jugar conmigo... y a pesar del tiempo que ha pasado todavía no puedo creerlo. Ella quería ser feliz. Ella si quería vivir. Ella si tenía las ganas de seguir luchando. Quería sobrevivir. Me sorprendió tanto que una niña quisiera salir adelante... y yo... y yo siendo una adulta no quería hacerlo... no podía ser así, me sentí mal de siquiera haber pensado en matarme. Cuan decepcionados habrían estado Gohan y tú si hubiese elegido esa opción. Yo podía ayudar a esa niña y a tantos otros también. Finalmente entendí que yo si tenía una razón para vivir... en realidad todos la tenemos... sólo tenemos que descubrirla. Y gracias a esa niña yo encontré la mía... tenía que ayudar a todos esos pequeños que habían quedado huérfanos por culpa de esos androides. Ese fue el momento en que deje de lamentarme y comprendí que mi vida si tenía un camino. Que no podía desperdiciar la bendición de vivir suicidándome por el dolor que sentía. Todavía podía hacer algo útil por los demás... todavía podía hacer algo útil por esas personitas que lo habían perdido todo igual que yo. Todavía podía... vivir, en todo el sentido de la palabra. No sólo biológicamente, sino con todo lo que significa aquella palabra realmente. Podía vivir de verdad"
Un grato y emocionante mutismo estuvo en el ambiente por más de un minuto, pues tanto los niños como Goku reflexionaban lo que Milk les acababa de contar.
"Tenemos que conocer a esa niña" -exclamó Goten ansioso, rompiendo el silencio. Tenía que conocer a la niña que había obrado ese milagro en su mamá del futuro.
"¡Sísísísísísísísí!" -agregó Trunks enseguida sin respirar de la emoción.
"¡Yo también!" -añadió también Goku sin dudar.
"Se las presentaré muy pronto, les encantará cuando la conozcan" -respondió Milk con una linda sonrisa y luego continuó. "Así que no podía desperdiciar mi vida... a pesar de todo el sufrimiento padecido, si seguía viva era por esta razón... esta era la razón por la cual debía seguir luchando... el sentido por el cual seguir enfrentando la vida" -finalizó mezclando orgullo, vigor y felicidad.
Tanto Goku como los niños quedaron en completo silencio. Sus palabras, unidas a la emoción que brotaba a través de sus ojos y que terminaba desbordándose por todo su cuerpo fue conmovedora.
"Entonces todos los ki de niños que sentimos en esta casa son los niños que has ayudado" -comprendió Trunks.
"Así es" -sonrió orgullosa. "Pero no he sido solamente yo. Hay gente que también me ha ayudado en esta labor"
Si hubiesen podido aplaudir en aquel silencio de la noche, los tres lo habrían hecho.
"No sabes cuanto me alegro, Milk. O sea ahora eres como una parvularia a tiempo completo" -asimiló el saiya más poderoso con una sonrisa.
"Sí, algo así Goku" -sonrió también con felicidad. Goku siempre miraba las cosas con una simpleza pura para poder entenderlas, sin las complicaciones que al resto de la gente les encantaba agregar.
Todos se miraron emocionados. La historia de Milk, a pesar de todo lo triste que había sido, había tenido un final feliz... "hasta ahora" pensó Goku recordando lo enferma que estaba.
"Que lindo todo lo que cuentas Milk... me alegro muchisimo de eso... pero..." -no alcanzó a terminar la pregunta que iba a formular.
"¿Es sobre porque estoy así?" -interrumpió su mujer, adivinándole sus pensamientos, tal como lograba predecir cuando su esposo quería llevar a Gohan a alguna batalla.
"Exactamente Milk" -respondió él sin sorprenderse de que ella lo conociese tan bien. "¿Por qué estas tan débil?" -la voz del saiya cogió un dejo de tristeza.
Milk suspiró antes de responder.
"Mi hora de partir ya está muy cerca..." -esbozó una sonrisa resignada.
Inevitablemente la muerte llamaría a su puerta muy pronto... pero ella lucía tranquila. No se le veía temor. No se le veía ni una pizca de miedo... ¿cómo se podía enfrentar algo tan misterioso y desconocido como la muerte sin sentir temor?
"Pero incluso sonríes... ¿no tienes miedo mamá?" -preguntó el mini clon de Goku.
La mirada vió a su hijo del pasado y su sonrisa se acentuó aun mas.
"La verdad no. Creo que es la tranquilidad que se siente cuando sientes que ya cumpliste todo lo que tenías hacer en la vida. Es la tranquilidad que te da el mirar hacia atrás y decir 'sabes, a pesar de todas las penas y sufrimientos que viví... valio la pena vivir'. Valio la pena a pesar de todo. Puedo morir tranquila sabiendo que no desperdicié mi vida... porque sé que viví de la manera más honesta y noble posible. Me iré de este mundo con la satisfaccion del deber cumplido... y me iré feliz despues de verlos a ustedes"
"Milk, hablas muy lindo" -la halagó Goku. "Pero aún hay tiempo de salvarte. No vamos a permitir que mueras" -sus ojos destellaron resolución.
Milk sonrió con tristeza.
"La muerte es inevitable chicos..."
"Sí, así es, pero no nos vamos a rendir tan fácilmente... la muerte llegará, pero no queremos que sea ahora, sino en muchos años mas, aún tienes que cuidar a estos pequeños bajo tu cargo" -rechazó Goku de inmediato. Los niños también lo apoyaron con efusividad.
"No quisiera decirles esto... pero lo siento... mi cuerpo está demasiado débil... sé que muy pronto moriré..." -no hubo ningún temblor en su voz. Para ella, la muerte era tan sólo otro paso.
"No Milk. Siempre hay una esperanza y por eso jamás nos rendiremos" -rechazó Goku con tanta resolución que sorprendió a la misma Milk.
"Goku..." -murmulló el nombre de su amor emocionada.
Tras un conmovedor y breve silencio Goten habló para hacer una importante pregunta.
"¿Qué enfermedad tienes mamá?"
"¿Cáncer tal vez?" -agregó otra pregunta el de cabellos lilas.
"Ese es el problema... nadie sabe que tengo. Es una enfermedad muy rara que ningún médico ha logrado diagnosticar. Sólo sé que cada vez me siento más cansada, como si toda mi energía fuese chupada y de repente también me dan unos retorcijones en el corazón"
Los rostros de los tres saltaron de preocupación con la información dada.
"Pobrecita Milk..." -el saiya le acarició su cabello con suma ternura, enredando sus dedos en él.
Mientras el mayor permanecía ocupado en su cariñosa labor, los chicos se tomaron sus mentones invocando ideas que pudiesen servir. Fue entonces que el hijo de Vegeta recordó a alguien que podría ayudarlos.
"¿Y si la doctora Videl nos ayuda?"
"¡Sí!" -gritó emocionado Goten al instante.
"Es verdad niños, quizás ella pueda ayudarnos a detectar que tiene Milk" -añadió Goku.
"Pero ya muchos médicos lo han intentado..." -dudó ella.
"¡Vamos Milk, no seas pesimista!" -le inyectó ánimo Goku, como siempre solía hacerlo.
"Sí, tienes razón" -asintió con una sonrisa.
"Además todavía no lo sabes mamá, pero Videl es la novia de mi hermano en el pasado"
Las pupilas de Milk se inflamaron, pareciendo ocuparle todo el globo ocular a causa de la sorpresa producida.
"Sí, pero en este tiempo no pudieron terminar como novios" -agregó Trunks con un suspiro triste.
La boca de Milk se abrió tanto que podría haberse comido un gato de una sola zampada. Y un gato grande, hay que agregar.
"Sí, Milk. La doctora Videl hubiese sido tu nuera en este mundo" -añadió Goku con una linda sonrisa. Videl era una mujer fuerte y valiente como pocas. La mujer ideal para Gohan. "Y además aquí es doctora y excelente además. Cuando estuvimos en coma Vegeta y yo después de pelear contra Majin Buu ella nos recuperó" -terminó señalando, sin darse cuenta que mencionando 'coma' y 'Majin Buu' estaba logrando confundir más a Milk. Todavía no terminaba de procesar siquiera lo de Videl.
"Huy, perdón, no quería confundirte. Después te explicaré lo de Majin Buu" -sonrió el saiya dándose cuenta por el cariz de su faz de que la estaba confundiendo. "Lo importante es que ella es una gran doctora y sabemos que puede ayudarte, Milk"
"Por favor, quiero conocerla... no importa que no pueda ayudarme... pero quiero conocerla" -aseguró la esposa de Goku casi enseguida.
"Pero... yo siempre he escuchado que suegras y nueras no se llevan muy bien" -comentó Trunks algo preocupado.
Milk no pudo evitar sonreír con tal afirmación.
"Bueno... en el pasado pudo haber sido así... ¡cualquier mujer que hubiese querido estar con mi Gohan debía pasar mil pruebas!" -aseguró ella, imaginándose a su supuesta nuera pasando por piedras calientes o cortándose una oreja como Van Gogh. "Pero en las circunstancias actuales, creánme que no tengo ninguna intención de discutir. Quiero saber como es la que hubiese sido la novia de Gohan" -sonrió feliz. Siempre había querido tener una hija y Videl lo hubiera sido de no haber sido por esos putos androides, que ni siquiera merecían ser mencionados.
"¡No se diga más entonces!" -señaló Goku con brío renovado. "Niños, vayan a buscar a Videl y yo cuidaré a Milk mientras ustedes llegan. Usaría la teletransportación para hacerlo más rápido, pero el ki de Milk está tan débil que no podría volver acá de todos modos. Así que vayan ustedes mientras yo la cuido"
"¡Sí!" -contestaron ambos al unísono completamente entusiasmados. Sin perder tiempo, ambos niños se despidieron de la mujer con tiernos besos llenos de amor en su mejilla. Pero cuando se disponían a partir la fémina los detuvo.
"Por favor... si pueden también traigan a Gohan. Tengo que ver a mi hijo del pasado" -su voz sonó como una súplica.
"¡Por supuesto!" -contestaron ambos al mismo tiempo.
"Y a Bulma también por favor" -recordó que le debía una explicación a su amiga.
"¡Así será!"
"Niños, vayan a buscar a Piccolo también" -agregó el saiya también.
"¿A Piccolo? ¿Acaso quieres que me coma?" -preguntó Milk asustada.
Los tres ríeron de buena gana con su peculiar pregunta.
"No te preocupes, Milk. Piccolo no es taaaan parco como solía serlo" -explicó divertido Goku.
"Bueno, está bien. Sólo porque Gohan lo quería muchísimo aceptaré que ese rebelde verdoso venga para acá"
"Lo que no entiendo, papá, es para qué quieres que el señor Piccolo venga aquí también"
"Sí, tío Goku. El señor Piccolo no es médico" -agregó Trunks.
"Ni aunque quisiera podría ser doctor. ¡Con su cara de ogro gruñón asustaría a todos los pacientes!" -dijo Goten totalmente convencido de ello.
"Y ahora que hablas de ogros amigo, ¡yo creo que Piccolo y Shrek son parientes!" -señaló el niño mayor.
"Sí, en realidad se parecen" -afirmó el menor convencido.
"Jajaja, no sean malos niños, ¡recuerden que también es su maestro! ¿O se olvidan de quién les enseñó la fusión?"
"Uy, es verdad. Si nos viera ahora como hablamos a sus espaldas nos mataría, jeje" -rió el menor de todos.
"Ay ni me lo recuerdes Goten, parece que todavía siento sus coscorrones en mi cabeza" -se sobó el cráneo Trunks como si un dolor le hubiese renacido. "¿Pero por qué vamos a buscar a Piccolo?" -finalizó preguntando con curiosidad.
"Él fue Kamisama de la Tierra y como tal debe saber muchas cosas, quizás sepa algo de esta enfermedad que tiene ella. No es que dude de Videl, pero si otros médicos no han podido a lo mejor a ella también le costará bastante descubrir lo que tiene y el gran conocimiento de Piccolo nos resultaría útil. Yo confío plenamente en la sabiduría de Piccolo"
"¡Sí! Él es muy inteligente y aunque no sea médico puede ayudar con algo" - lo apoyó Goten.
"¡Okei! Entonces iremos por Videl primero, después por Gohan y por mi mamá y finalmente por el señor Piccolo. ¡Los traeremos a todos!" -señaló Trunks con fuerza entusiasmante.
"¡Así es!" -apoyó Goten con el mismo fervor.
"¡Tía Milk! Mientras estemos aquí no vamos a permitir que muera. Nosotros traeremos a la gran médica Videl y ella descubrirá que tiene usted. Y el señor Piccolo, Gohan y mi mamá también nos ayudarán. Ya verá que todo saldrá bien" -los ojos del niño de cabellos violáceos resplandecieron con la misma decisión que siempre poseía Vegeta.
"Sí, mamá, ¡no te preocupes porque todo saldrá bien!"
Acto seguido, ambos niños se despidieron nuevamente con gran efusividad, abrieron la ventana del cuarto y partieron a toda velocidad a buscar a la hija de mister Satán y los demás.
Acto seguido, Goku cerró la ventana para que no entrase la brisa nocturna y se acercó a su señora del futuro.
"No morirás, Milk. Siempre hay una esperanza y no nos rendiremos" -sonrió Goku, dándole un cálido y tierno beso en su frente.
Tras hablar con su doble del futuro, la joven científica caminó hacia la cocina para prepararse un café. La idea de estar embarazada seguía rondando por su mente. Definitivamente tendría que hacerse el test para salir de dudas. Se haría un café bien cargado... que más daba que la cafeína le impidiera dormir si de todas maneras no tenía nada de sueño.
"Dormir es perder el tiempo" -pensó divertida. "Si no fuera absolutamente necesario no lo haría. Y pensar que la tercera parte de nuestras vidas la pasamos durmiendo. Una persona de 75 años, 25 los pasó durmiendo. O sea que de mis 3... -vaciló antes de decir su edad- ¡ejem! Mejor dicho de mis 20 añitos... -sonrió para sí al pensarlo- ... 6,6 años los he pasado durmiendo. ¡Cuantas cosas más podría haber investigado y creado durante ese tiempo!"
Suspiró con un poco de fastidio. Así era la vida, había que dormir si o sí. Pero al menos en este momento no le hacía falta. Además dormir no era nada malo, de hecho también era muy agradable pasar una tarde durmiendo y desconectarse del ajetreo de la vida diaria unas cuantas horas.
La tetera la sacó de sus pensamientos, anunciando con su sonoro pitido que el agua ya estaba hervida. Procedió a mezclar el café con el agua y agregar finalmente el ázucar. Una vez listo, el aroma del café inundó sus pulmones. Decidió esperar a que se enfriara, pero sus distractores pensamientos la llevaron a ignorar el poco tiempo transcurrido y el abundante vapor que despedía. Tras menos de un minuto, llevó sin reparos el líquido hasta su boca con el consiguiente chillido al quemar su paladar. Tras jadear como un perro con la lengua afuera para que se le enfriara pegó un par de maldiciones. A veces tener la mente ocupada en otras cosas resultaba peligroso.
"Mujer" -sintió una voz sobresaltándola. Por suerte había dejado el café en la mesa o seguramente ya estaría en el suelo por el susto propinado.
Ni siquiera necesitó voltear para saber de quien se trataba. Sólo una persona la llamaba así.
"Vegeta" -pronunció su nombre sin voltearse- un día me vas a matar de un susto hombre" -le advirtió mientras ahora si se giraba para verlo.
"Se necesita más que eso para matar a la mujer del príncipe saiyajin" -aseguró él sin dudas.
"Que sea tu mujer no significa que sea una saiyajin también" -sonrió divertida.
"No tienes que ser una saiya para ser la mujer más fuerte que conozco"
Bulma mantuvo su sonrisa, pero frunció el ceño extrañada. Era excepcionalmente raro que su esposo la halagara. Algo debía pasarle... seguramente algo relacionado con el embarazo de su doble.
"Vegeta, me alegro de que hayas vuelto. Pensé que no volverías hasta mañana por lo menos" -comentó mientras llevaba un pequeño sorbo de café a su boca, esta vez asegurándose de no quemar su lengua en el proceso. El saiya tenía reclinada su espalda en el marco de la puerta, con su mirada perdida en el marco contrario.
"¿Cómo estás?" -preguntó al no escuchar comentario alguno de él.
Nuevamente no hubo respuesta. Acto seguido, sorbió un poco de café cuidadosamente asegurándose de que ya no se quemaría. Al fijarse con más detenimiento en su hombre, la joven notó que su semblante lucía sombrío.
"Mujer, dime tu opinión sobre al aborto" -demandó con su voz fría sin preparativo alguno. Directo y tajante como siempre.
Bulma llegó a tragar todo el sorbo de café que tenía en su boca de un solo golpe, sintiendo como esta vez, además de su paladar, también le quemó el esófago. Pero su sorpresa fue más fuerte que el dolor de su garganta, ignorándo el ardor casi por completo. Dejó la taza en la mesa para luego dar paso a una faz de incredulidad total. ¿Aborto? ¿Realmente había escuchado bien? ¿Por qué le estaba preguntando un tema tan polémico como el aborto? ... ¿Acaso se debía a...? ... le dio miedo hasta terminar su idea.
"¿Sobre qué?" -cuestionó ella para confirmar que su oído no le había fallado.
"Sobre el aborto" -confirmó él con su voz segura de siempre.
No, su oído no le había jugado una mala pasada. Frunció el ceño como nunca debido a la sorpresiva pregunta. Aborto... si hasta la sola palabra le generaba resquemor por lo grave que sonaba y todo lo que implicaba.
"¿Por qué me preguntas eso?" -soltó por fin Bulma sintiendo como su garganta aún sentía el calor del café.
"Responde" -exigió, a la vez que ignoraba su pregunta.
La científica ni siquiera tuvo que recibir la respuesta del saiya para saber la razón de aquella pregunta. Era muy obvio que se debía al embarazo de Mirai Bulma. Jamás había conversado un tema así con Vegeta y solamente había una razón por la que estuviese cuestionándole precisamente aquello. Se masajeó la sien antes de responder.
"Es un tema muy delicado y complejo, Vegeta" -advirtió para preparar lo que le diría. "La respuesta depende de la moral y ética de cada persona. De hecho el tema es tan controvertido que en muchos países el aborto es un delito penalizado, mientras en otros tantos el aborto es un derecho. Para que te hagas idea de lo complicado que es"
El saiya permaneció impasible con su mirada pegada al marco de la puerta. Ante su mutismo Bulma continuó:
"El tema es muy discutido porque se basa en criterios y desde el mismo momento en que se usa un criterio no puede haber objetividad alguna, pues los criterios no son datos objetivos"
Bulma hizo una pausa esperando alguna palabra del saiya, pero él siguió sin hablar. Sólo cerró sus ojos como si quisiera escuchar más con la mayor concentración posible.
"Para unos es legítimo - continuó ella- pues ven al cigoto como una simple célula, tal como las que tenemos en una mano o un pie. Por ello en muchos países el aborto es legal, porque consideran que el embrión no es una persona, en cambio la madre si lo es. Entonces, la madre, siendo una persona, puede disponer de su cuerpo. No obstante, otros ven que esa célula es una persona en potencia, por lo cual sino se obstruye su desarrollo terminará convirtiéndose en una persona sí o sí"
"Cigoto es el embrión, supongo" -dedujo el saiya.
"Es la célula resultante de la unión del espermio con el óvulo. Se puede decir que es la primera fase de un futuro bebé" -explicó ella con certeza, pues cuando quedó embarazada de Trunks se preocupó de leer sobre cada detalle del embarazo.
El saiya no respondió, pero esta vez giró su faz, abrió sus ojos y la miró fijamente.
"Prosigue" -ordenó.
La mujer masajeó su sien en busca de ideas. Luego continuó.
"Es un tema que se puede debatir infinitamente pues depende de la moral de cada persona y de si se considera a esa célula como una persona o no. Además toma diferentes aristas según cual sea la situación por la que se quiere abortar. Se podría decir que hay tres posiciones, quienes apoyan el aborto en todos los casos, quienes están totalmente en contra y quienes estan en contra, pero que aceptan el aborto en casos excepcionales"
"Desarrolla esas posturas" -su voz fue imperativa como siempre.
La mujer se tomó el mentón pensativa. Tomó otro sorbo de café y prosiguió.
"Bueno, los que están a favor por ejemplo argumentan que la mujer tiene el derecho de decidir que hacer con algo que forma parte de su cuerpo, pues sin la sustentabilidad que le da el cuerpo de la mujer al embrión éste no podría subsistir. Entonces, la mujer tendría el derecho de decidir si quiere tener al bebé o no. Además ven al cigoto como una simple célula que no tiene ningún derecho, a diferencia de la madre que sí los tiene. Esas son las razones que recuerdo por ahora. Respecto a los que están en contra del aborto salvo en casos excepcionales... ellos están de acuerdo en abortar por ejemplo en casos de violación, cuando el bebé pone en peligro la vida de la madre o cuando es un bebé inviable, o sea, si el bebé no tiene cabeza o algo así. Ven al embrión como una persona en potencia que debe ser protegida, pero también están conscientes de que la mujer también tiene derecho a ser protegida pues ella ya es una persona completamente desarrollada. Pero este derecho a ser protegida sólo es permisible en casos muy específicos, como los que te mencioné. Pero incluso entre ellos también hay discrepancias, pues algunos no ven que sea lo mismo abortar a un bebé inviable que no tiene posibilidad de vivir a uno producto de una violación, que sí la tiene" -se dio un respiro antes de continuar. "Y por último tenemos a los que están totalmente en contra, quienes argumentan que el embrión es una futura persona, por lo tanto tiene el derecho primordial, el cual es el derecho a vivir. Es por esta diferencia de criterios por la que los diferentes países tienen leyes tan distintas respecto al aborto" -terminó dando un suspiro. Luego volvió a tomar su taza de café y bebió otro sorbo. Vegeta permaneció en silencio pero mirándola profundamente. Luego de un momento, el saiya descruzó sus brazos y caminó hacia ella.
"Me queda claro, pero en realidad no me importa lo que piense el resto ni tampoco las legislaciones de cada país... me interesa saber que es lo que piensas tú, mujer" -la fuerza de su mirada se intensificó.
El silencio pensó que conquistaría el ambiente, pero para su desgracia Bulma no estaba dispuesta a ello.
"Yo estoy en contra" -afirmó tras un segundo sin vacilación alguna. Cruzó sus piernas y apoyó un brazo en el escritorio, mientras con el otro sostenía la taza de café. "Si estuviera a favor no hubiese tenido a Trunks" -sorbió más café al finalizar su respuesta.
La mirada del saiya se acentuó aún más y su ceño se frunció.
"Dame tus razones" -el saiya se había transformado en un verdadero cazador de respuestas.
"Porque todos tenemos derecho a la vida y a tener una oportunidad" -la decisión era un ente que había poseído sus ojos.
"Esa célula no tiene derecho a nada pues ni siquiera existe como persona" -refutó el príncipe con impasible voz.
"Vegeta..." -musitó su nombre como única reacción, porque no esperaba una respuesta así. La faz de su esposa tomó el cariz de sorpresa, dilatando sus pupilas a la vez que parpadeaba rápidamente. Permaneció así unos segundos hasta que su mente volvió en sí nuevamente: "Para decir que el embrión no tiene derecho a nada primero tenemos que definir qué es una persona. ¿Desde cuando crees tú que se es una persona?" -interrogó con la díficil pregunta.
El guerrero pareció reflexionar el cuestionamiento. Aunque no lo demostraría su cerebro colapsó meditándola.
"Eso no importa, mujer" -zanjó con seguridad una pregunta imposible de responder. "Aunque no se puede definir con certeza cuando alguien se vuelve una persona, si estoy completamente seguro de que una simple célula no lo es"
Bulma se masajeó el mentón pensativa.
"No, no es una persona... pero lo será. Y ahí esta el punto principal de discusión"
"El punto es que, guste o no, esa célula no es una persona ni por asomo. En cambio la madre, sí lo es. Por lo tanto ella tiene todo el derecho a abortar si así lo desea. Tiene el derecho a decidir que hacer con su cuerpo"
Bulma dio un profundo suspiro. Si él tenía esa posición entonces sería un debate eterno.
"Ves, por eso es un tema que se puede debatir una y otra vez sin llegar a una conclusión satisfactoria" -llevó una mano a su cabello y comenzó a juguetear con un mechón.
El saiya no respondió. Descruzó sus brazos y avanzó hacia ella nuevamente hasta quedar a pcoos centímetros.
"Y en el caso de una mujer de casi cinco décadas, ¿qué opinas?"
"¿Realmente estás pensando que Mirai Bulma debe abortar?" -preguntó ella enseguida reconociendo de inmediato que se refería a su doble.
"Sólo responde. Después te daré mis motivos mujer" -cortó él de forma tajante.
Bulma permaneció en silencio, pensativa. Eso conminó al saiya a tomar la palabra.
"¿Crees que es correcto que una mujer de casi 50 años tenga un bebé? ¿Crees que es correcto que una mujer tenga un hijo que fue engendrado por un accidente del destino? Un niño que jamás deseamos" -aseguró el saiya cruzándose de brazos delante de su mujer. Parecía una muralla infranqueable que la mujer debería derribar.
"Que sea correcto o incorrecto no es relevante. El hecho es que ese niño ya existe. El hecho es que no puedes matar a una criatura inocente" -se levantó de su silla y se sentó en la mesa, quedando a la altura del saiya.
"Una criatura que ni siquiera sabrá que lo mataron pues no tiene conciencia alguna. No se puede usar ni siquiera el termino 'matar' con eso. Es aún menos que un insecto" -aseguró con desdeño.
La científica llegó a abrir bastante su boca debido al asombro. Vegeta le dijo sin vacilación alguna que esa célula valía menos que un insecto pues no tenía conciencia. ¿Cómo podía hablar así? El saiya era experto en sorprenderla siempre, pero nunca pensó que de esta manera también lo haría.
"Vegeta... no puedo creer que estés diciendo algo así" -pronunció con dolor en su voz y ojos angustiados.
"¿Acaso es mentira?" -preguntó él con su frialdad habitual.
"Puede que no tenga conciencia ahora mismo, pero la tendrá. Sólo por eso merece respeto"
"Lo que sea en el futuro da igual. Lo que importa es lo que es ahora. ¿Cómo se llama ese premio estúpido? ¿Nobel no? No le entregan ese premio a quien tiene la potencia para hacerlo, sino a quien lo hizo. Da igual que alguién pueda ser un posible asesino si no se convierte en uno. Lo que es en el presente es lo que importa, no lo que será en el futuro. Y ahora mismo esa célula sólo es una cosa sin conciencia ni capacidad de sentir dolor. Lo que pueda ser en el futuro es irrelevante. Lo que importa es el ahora" -la palabra seguridad y el nombre Vegeta se habían convertido en un sinónimo.
"No es así. Si fuera así nadie haría nada para el futuro. Nadie criaría a sus hijos pensando en darles un buen futuro. Nadie investigaría o inventaría pues los resultados de aquel trabajo sólo se verían en el futuro. Mirai Bulma jamás hubiese inventado la máquina del tiempo pues su uso sólo era valorable en un futuro y así también con un montón de ejemplos más... el futuro sí importa, Vegeta, como también importa lo que esa célula será en el futuro" -tras lo dicho, cerró sus puños en sus caderas demostrando que tenía tanta convicción como el saiya.
"Eso da igual mujer. Si Mirai Bulma hubiese muerto mientras trabajaba en la máquina del tiempo, ¿hubiese existido la máquina del tiempo? No. Tal como ese bebé tampoco existiría si se aborta. El futuro no son más que planes e ilusiones, nada más que eso. Pero lo realmente importante es el presente. Lo que eres aquí y ahora. No lo que seas en un futuro. Y esa célula es sólo eso. Una simple célula. El futuro es totalmente incierto, por lo cual el presente siempre será más importante que el futuro"
Bulma dio un profundo suspiro. Nunca había debatido con Vegeta a este nivel. Discusiones habían tenido miles, pero jamás sobre un asunto tan complicado como el aborto. Además, como si fuera poco, justo sucedía cuando el saiya iba en camino a ser padre con otra mujer. ¿Qué lo había llevado a pensar a favor del aborto? No quería creerlo ni admitirlo, pero el saiya parecía realmente decidido a abortar... Así que de todos los debates que había tenido en su vida, nunca había tenido tantos deseos de ganar una discusión como ahora.
"¿Y qué paso mujer? ¿Te quedaste sin argumentos?" -cuestionó el saiya con voz sobria ante su silencio.
"No, sólo estaba reflexionando qué te llevo a pensar de esta manera" -explicó algo consternada.
"Eso da igual. Prosigamos. Qué importa más, mujer, ¿el presente o el futuro?"
"El presente, te concedo eso, pero el futuro también es importante"
"Punto a favor mío. El presente importa más, por lo tanto esa cosa es sólo una célula" -aseguró con voz triunfante.
"No, es una persona en potencia" -rechazó inmediatamente.
"Da igual, si se aborta nunca se convertirá en una persona" -reafirmó al instante también.
"No da igual, porque si no se interrumpe su vida puede ser feliz. Tiene derecho a tener la oportunidad de ser feliz" -sus ojos ahora estaban bañados por un matiz de molestia.
"No tiene derecho a nada pues no es una persona. ¿Además quien te dice que será feliz? Puede ser el más infeliz de los infelices"
"Como dijiste tú mismo, el futuro es incierto. Debe tener por lo menos la oportunidad para crear su propio destino y ser feliz. Si pensaramos que podemos ser siempre infelices entonces ni siquiera valdría la pena vivir"
"Pues por esa oportunidad que mencionas muchos niños se cagan de hambre y sufren un dolor interminable por no haber sido abortados"
Bulma bajó su mirada. Tenía razón en ello. Tristeza acopió su corazón al pensarlo.
"Es verdad y no sabes cuanto lamento eso. Pero mientras exista la oportunidad de ser feliz... el niño tiene derecho a tenerla, aunque no logré ser feliz finalmente. Pero hay que darle la oportunidad"
"Es preferible evitar un sufrimiento a que tenga una felicidad que es incierta" -objetó él.
"Tampoco sabemos si sufrirá porque tal como dijiste el futuro es incierto. Por lo tanto mientras exista la esperanza de que pueda ser feliz ese niño debe tener esa posibilidad"
"Sigo pensando que es mejor evitar un sufrimiento a dar opción a una posible felicidad. Además, si la madre no lo quiere tener lo más probable es que descargue su frustración con aquel chico produciendo el consecuente maltrato"
"Pues si no quieren tenerlo... existe la adopción. Hay muchas familias que adoptan"
"¿Adopción? Muchos niños nunca son adoptados y están condenados a vivir en hogares de menores que en su mayoría los maltratan. No me relaciono con los inmundos humanos, pero por lo que veo se llenan la boca de que el bebé debe nacer pero después de que nace da igual lo que pase con él y que tenga una vida de mierda. Es curioso que los que apoyan la adopción no adopten"
La científica parpadeó con sorpresa.
"Estás bien informado" -comentó ella reaccionando tras la sorpresa.
"Sé más de este planeta de lo que te imaginas. Después de todo vivo aquí" -aseguró el saiya tranquilamente.
La científica comprobó una vez más que el saiya nunca dejaría de sorprenderla.
"Lamentablemente hay casos en que los niños no son adoptados nunca, pero también hay muchas personas que han sido adoptadas, que ahora son felices y están muy agradecidos por haber tenido la oportunidad de vivir. Por eso tengo la convicción de que si no quieres un bebé hay que darlo en adopción en vez de matarlo. Debe tener la oportunidad de vivir y ser feliz. Además... ¿acaso a Goku no lo adoptó su abuelo? Tu más grande rival fue adoptado aquí en la Tierra. Él quizás pudo llevar una vida llena de muerte y destrucción... como la que llevaste tú... pero los valores que su abuelo le inculcó hicieron de Goku la buena persona que es hoy"
"Olvidas que Kakarotto se golpeó la cabeza y quedó con amnesia. De no haber sido por ello habría acabado con la humanidad" -aseguró totalmente convencido.
"Que se haya golpeado la cabeza no lo convirtió en alguien bueno porque sí. Sólo olvidó su misión, pero fueron los valores de su abuelo los que formaron su personalidad. Son Gohan lo adoptó y gracias a ello tu más grande rival puede ser feliz... si su abuelo no lo hubiera adoptado Goku habría llevado una vida vacía de muerte y destrucción, tal como la que llevaste tú... quizás el caso de mi amigo no se ajusta exactamente al de un aborto... pero si se ajusta a que una persona puede ser feliz siendo adoptada.
El silencio se hizo. No porque el saiya no tuviera una respuesta, sino porque debía razonarla.
"No niego que alguien adoptado pueda ser feliz, mujer" -dijo tras unos segundos. "Pero muchos niños no tienen la suerte de Kakarotto y terminan sufriendo de una manera terrible. Ese es el problema. Cuando un hijo es no deseado lo más probable es que sufra por ello. El aborto es la mejor solución para que él no sufra y además también es la mejor solución para quienes no quieren tener un hijo que jamás desearon. Ambos, tanto el futuro niño como la madre que no lo quiere, salen ganando. Es la mejor opción" -sentenció con el aplomo de un juez dando veredicto.
La científica desvió su mirada del saiya por un momento, clavándola en el suelo. Suspiró y volvió a alzarla con ojos llenos de decisión.
"No lo comparto Vegeta. Además si estuviese a favor del aborto no hubiese tenido a Trunks... el hijo que tanto quieres"
Nuevamente silencio. La única reacción del guerrero fue entrecerrar levemente el ojo izquierdo.
"La diferencia es que tú si querías tener a nuestro hijo. Pero hay miles de mujeres que no. ¿Por qué tendrían que abstenerse de abortar sino comparten tus mismos valores? Tú misma has dicho que es cuestión de criterios, entonces no tienen porque ajustarse a tu criterio si el de ellas es distinto"
"Lo sé, a lo que tienen que ajustarse es la la legislación de cada país. Yo sólo doy mi opinión. Y por eso mismo digo que no me parece para nada que aborten. Que asuman como mujercitas si no se cuidaron, así de simple. Hay que enfrentar las responsabilidades, no huir de ellas. Si no creyera eso yo hubiese abortado a Trunks" -concluyó segura.
"Y estoy orgulloso de tu decisión mujer. A pesar de que nunca te apoyé en tu embarazo y siempre te dejé claro que no me interesaba en lo más mínimo lo que pasase con ustedes... gracias a tu decisión ahora puedo disfrutar de Trunks, que es lo que más amo en el mundo" -terminó diciendo con voz solemne.
Bulma sonrió. Aquellas palabras la llenaron de orgullo, pero además sirvieron para distensionar un poco el denso ambiente que se había hecho.
"Sin embargo -prosiguió el príncipe- tu si querías tener a Trunks. Tomaste tu opción. Las mujeres que optan por abortar también tienen derecho a tomar su opción"
"Es que allí está el problema... la decisión no afecta sólo a ellas, sino también la vida de otro ser humano"
"No es humano todavía" -refutó con total resolución.
"No lo es, pero lo será. Y allí está la razón principal del debate" -rechazó ella con la misma fuerza.
Ambos se tomaron una pausa. Bulma vació su taza sorbiendo lo último de café y Vegeta descruzó sus brazos, fue hacia el refrigerador, sacó una gran presa de carne y la puso en el microondas.
"Como puedes ver, Vegeta, es un tema muy complejo. Tal como dije antes, es una cuestión de criterios. A fin de cuentas las personas no se tienen que ajustar a lo que yo pienso, sino a la legislación de sus respectivos países"
"Así es, mujer. En eso si estoy de acuerdo" -concordó el saiya.
El silencio se prolongó un tiempo. Vegeta dejo su posición y caminó hacia el ventanal para mirar mejor el horizonte a través de él, mientras esperaba a que su jugosa carne estuviese lista.
"En fin, no es algo que me importe realmente lo que hagan las humanas con sus patéticas vidas. Dejemos de hablar del aborto como algo general. Quiero enfocarme en Mirai Bulma"
"¿Entonces de verdad quieres que ella aborté?" -preguntó con suma tristeza. Por la forma en que antes había argumentado, imaginaba cuál sería la respuesta de su esposo... pero tenía la esperanza de que no fuese así.
"Así es" -confirmó él, haciendo añicos aquella esperanza.
Para pesar de su mujer él realmente quería que su clon abortara. Su faz se llenó de tristeza.
"¿Por qué?"
"¿Sabes los riesgos que tiene su embarazo?" -contrapreguntó de inmediato, dándose vuelta para encararla.
"Pero eso hay que saberlo a través de ecografías. Ver como se va desarrollando el embrión" -aseveró ella con voz segura.
"Mirai Bulma tiene que abortar" -sentenció el príncipe mientras dejaba de ver el horizonte para mirarla a ella sin ningún rasgo de emoción en sus ojos.
"Pero Vegeta... ¿qué estás diciendo?" -esta vez se levantó de la mesa con vehemencia. "Puedo entender que tengas una opinión positiva del aborto en general pues es respetable, pero ahora estamos hablando de Mirai Bulma. Yo estoy segura de que ella quiere tener a su bebé" -se sintió afligida y por ello puso una mano en su corazón. "Además tú no eres así. Esa es la solución fácil y tú no eres un hombre que tome el camino fácil. Tú no eres un cobarde Vegeta" -recriminó con firmeza la actitud que su esposo estaba tomando.
"No es cobardía salvarle la vida a ella ni evitarle a mi hijo alguna enfermedad congénita" -rechazó él de forma imperturbable.
"¡Claro que lo es cuando no lo sabes!" -se acercó hasta que su faz estuviera a sólo centímetros de la de él, a lo cual Vegeta ni siquiera se inmutó. "¿Vegeta cómo puedes pensar eso? Tú no eres así... cuando yo esperaba a Trunks jamás me sugeriste abortar" -recordó su propio embarazo.
"Esta vez es distinto. La Bulma de este tiempo tiene casi cincuenta años. Ese embarazo es muy peligroso, tanto para ella como para el bebé" -sintió en su propia piel como la respiración de su mujer se aceleraba.
La joven sintió como se acongojaba su alma. Nuevamente tuvo la sensación de que jamás en toda su vida había querido ganar una discusión con tanto fervor como el que estaba sintiendo ahora. Debía convencerlo, ese niño tenía que vivir y ni el más alto de los precios podía ser un impedimento para ello.
"Si la dejaste embarazada entonces debes asumir como hombre" -espetó ella lo primero que vino a su mente.
"Olvidas que ella me hizo creer que era mi verdadera esposa" -le recordó él con voz molesta.
"Como sea, lo hecho, hecho está. Hay que asumir las consecuencias de lo que pasó y ya te dije antes que tienes todo mi apoyo. Ahora hay dos máquinas del tiempo, puedes visitar al niño prácticamente cuando quieras. Además, existen muchas familias en que padre y madre viven separados y el padre puede cumplir su rol"
"Nunca será lo mismo" -refutó el saiya una vez más. "Pero eso me da igual, lo que yo quiero, y escúchame bien mujer porque no lo repetiré -descruzó sus brazos y el cariz de su cara se volvió intimidante - lo que quiero es evitar que Mirai Bulma muera o que ese niño tenga alguna deformación congénita. Tan simple como eso"
"Eso no puedes anticiparlo ni saberlo, Vegeta" -rechazó ella a su vez.
"Las posibilidades son altas"
"Pero también hay posibilidades de que todo salga bien. Hay muchos casos de mujeres que han tenido hijos a esas edades y los niños han nacido sanos"
"¿O sea que quieres arriesgarte? Claro, es fácil para ti decirlo porque no vivirás la vida de ese niño si sale deforme o con problemas mentales" -su tono irónico fue lacerante.
"No es necesario que seas irónico Vegeta. -se sintió dolida, pero prosiguió- Lo más importante es que una vida está en juego... ¿cómo vas a tirar la toalla?. ¿Como piensas eso? Ese chico debe nacer y tener la oportunidad de ser feliz. Le vas a quitar su única oportunidad"
"¡No le estoy quitando nada! -reaccionó alzando la voz. "Él no puede decidir nada pues no tiene conciencia alguna. Ni siquiera tendría la más remota idea de que existió" -zanjó comenzando a fastidiarse.
"¡Pero la tendrá si no lo abortas!" -ahora fue ella quien subió su tono.
"¿Y eso qué importa? Volvemos a lo mismo de antes. Lo que importa es el presente, no el futuro"
El microondas comenzó a sonar avisando que la carne ya estaba lista, pero ninguno de los dos prestó atención a ello.
"No es así. Si fuera de ese modo nadie haría nada por el futuro. Nadie criaría a sus hijos pensando en darles un buen futuro"
"El punto, mujer, es que ahora eso es una cosa incapaz de sentir dolor y sin ninguna conciencia. Hay que abortarlo antes de que la tenga"
Poco a poco la mujer fue perdiendo la calma. Comenzaba a sentirse exasperada con la obstinación del saiya. Lo que no sabía ella era que el saiya comenzaba a sentirse exactamente de la misma manera.
"¿Cual es el objetivo del aborto que propones? ¿Matar a un niño porque no quieres hacerte cargo de él? No tienes ningún motivo justificable, salvo el hecho de que no quieres ser padre con ella" -fustigó con vigor.
"¡Cómo que no tengo ninguno! Voy a prevenirle a ese niño una enfermedad genética irremediable y a Mirai Bulma su muerte" -reafirmó él con enorme convicción.
"¡Eso no lo sabes! ¡Tu mismo dices que el presente es lo que importa, no el futuro! ¡Te estás contradiciendo Vegeta!"
"No me contradigo" -rechazó al instante. "¿Cuando he dicho que quiero abortarlo ahora mismo? Esperare a ver que dicen las ecografías y si el embrión es inviable entonces el aborto tiene que ser un hecho. Después de todo supongo que Mirai Bulma quiere tenerlo y en este caso su opinión es más importante que la mía, aunque no me guste. No puedo forzarla a hacer algo que no quiere... tendría que convencerla... aunque si realmente quisiera también podría forzarla a abortar -una maquiavélica sonrisa se formó en su rostro.
La científica no podía creer que su esposo hubiese formado una sonrisa al pensar en forzar un aborto. Le recordó a aquel hombre que poseía tatuada una 'M' en su frente y que fue capaz de matar a varios espectadores del último torneo sin remordimiento alguno, a la vez que sonreía de forma extremadamente sádica. Tal como esa vez un dolor tremendo inundó su corazón. Se sintió totalmente decepcionada del hombre que amaba. Nunca creyó que volvería a sentir una desilusión así hacia él nuevamente.
"Por favor no sigas... me estás decepcionando como no tienes idea. Me estás destrozando completamente. Cuando yo quedé embarazada de Trunks jamás me hablaste de abortar... te dio lo mismo. Pero ahora... nunca pensé que serías capaz de tomar una decisión así... menos actuar de esa manera... y menos todavía que pudieses sonreír de esa manera sádica al pensar en forzar un aborto" -un ligero ruido hizo su garganta cuando tragó saliva por los nervios.
Los ojos de Vegeta brillaron. Era como si su cuerpo entero hubiese liberado satisfacción con las palabras de su esposa.
"Bah, nunca se termina de conocer a las personas, mujer. Ni siquiera terminarías de conocerte a ti misma ¿y quieres conocerme a mí? Las personas cambian según la situación que sea. Tú misma me dijiste hace muy poco que cualquiera que fuese mi decisión me apoyarías. Sin embargo, fue una vil mentira" -recordó lo que ella le había dicho después de su discusión con Mirai Bulma.
"Vegeta, perdóname pero no puedo apoyarte en algo así. Va en contra de mis principios" -negó con su cabeza inconscientemente.
"Entonces no digas que me vas a apoyar siempre" -gruñó molesto. "Tus palabras fueron vacías... eso me enseña que nunca hay que esperar nada de nadie, ni siquiera de tu propia mujer" -su voz sonó desilusionada.
La joven de cabellos turquesas sintió como su corazón se comprimió. Su órgano vital parecía querer encontrar otro lugar dentro de su pecho en el cual esconderse. La afirmación del saiya le dolió hasta los más profundos cimientos de su alma.
"Vegeta no digas eso... sabes que yo te amo y te apoyo siempre, pero en esto no puedo estar de acuerdo. Perdóname pero no puedo..." -sus ojos se estaban comenzando a humedecer. Se sentía decepcionada del saiya y al parecer él también de ella. Sintió un malestar inexplicable y bajó su mirada, no quería seguir mirando a su esposo. Ojalá nunca las cosas hubiesen sido de esta manera.
El saiya pareció reaccionar ante los ojos acuosos de la mujer. Parecía que faltaba muy poco para que se largase a llorar. Sin perder tiempo, depositó una de sus manos enguantadas en los hombros femeninos y con la otra la tomó de su barbilla alzando su rostro. Cuando ambas miradas chocaron tal como quería el saiya, se sacó los guantes y tomó su faz con ambas manos.
"Tranquila mujer, no tienes porque llorar. Sólo te estaba poniendo a prueba" -afirmó con voz tranquila mientras acariciaba una de sus mejillas.
"¿Qué dices?" -la confusión se volvió su dueña completa en este momento.
A pesar de lo que le costaba sonreír, Vegeta liberó una pequeña sonrisa.
"¿En verdad creíste que tomaría el camino del aborto?"
"¿Cómo?" -reaccionó su boca independientemente del cerebro.
"Jamás pensaría en abortar a mi propio hijo. No lo pensé cuando quedaste embarazada, menos ahora que Trunks me enseñó todo lo que significa ser padre. Sabes que amo a Trunks como a nadie y no permitiría que mi próximo hijo no naciera, sea por la razón que sea" -afirmó con sus negros ojos fijos en la mirada de ella.
El cerebro de la científica siguió desconcertado por varios segundos. Llevó la palma derecha a su pecho, intentando controlar su acelerado corazón. Le tomó tiempo poder reaccionar hasta que la misma mano que había tomado su propio corazón se levantó para tomar una mejilla del saiya. Luego su otra mano imitó a su compañera. Aquel gesto demostraba que su mente comenzaba a canalizar las palabras del saiya. Sintió que su acongojada alma volvía a su cuerpo.
"Entonces... ¿sólo me estabas poniendo a prueba?... -el saiya respondió moviendo su cabeza afirmativamente. "¡Qué desgraciado!" -con molestia, quitó ambas manos de las saiyanescas mejillas, mientras arrugaba su ceño con una mezcla de rabia y felicidad a la vez. Rabia por haberla hecho pasar por esto y felicidad por que había sido solamente eso.
"Ya me conoces, mujer. Sabes que me gusta pelear y este tema era ideal para hacerlo" -su rostro tan serio, contrastaba con lo divertida que sonó su voz.
"¡Argh!" - gruñó Bulma con impotencia a la vez que le daba la espalda. Su hombre la había puesto tan tensa que ganas de darle una tunda le sobraron. Tanto así que cerró sus puños con fuerza. "No sabes como se me apretó el corazón Vegeta. ¡Si hasta sonreíste cuando dijiste que podías hacer abortar a Mirai! Eso es maldad Vegeta" -se quejó ella indignada.
"Bah, tengo que hacerte sufrir de vez en cuando ¿no? Admite que en el fondo te gusta... si no tuvieses una parte masoquista jamás me habrías soportado tantos años" -se burló él.
"Eres un maldito" -se quejó Bulma intentando simular furia, pero no podía borrar su naciente sonrisa, que por suerte él no podía ver. Su hombre siempre se encargaba de sorprenderla de una manera o de otra.
"Ser un maldito es mi esencia" -señaló con orgullo presuntuoso.
"¿O sea que me pusiste a prueba sólo porque querías debatir sobre el aborto?" -le preguntó mientras se giraba a verlo nuevamente. Además tener al saiya detrás suyo la ponía nerviosa.
"No era sólo para discutir, sino también por que la idea del aborto se me vino a la mente. Aunque ya tenia la decision tomada pensé en el aborto como una posibilidad... por eso quería ponerte a prueba. Para conocer lo que tu pensabas y si tu decisión era tan firme como para oponerte a mí con la fuerza necesaria" -explicó mientras posaba sus manos en los femeninos hombros.
"¿Quieres decir que me pusiste a prueba para saciar tu curiosidad y también reafirmar tu decisión?"
"Así es" -confirmó tranquilamente.
"Oh, Vegeta... por que me haces sufrir así" -sin reprimirse le empezó a pegar en el pecho con sus puños cerrados. Sin embargo, la piel del saiya parecía de acero y como si ella no hubiese sufrido lo suficiente ya, también sintió dolor en sus manos así que tuvo que dejar de hacerlo.
"Yo de verdad estaba preocupada de que fueras a hacer eso" -le dijo mirándolo profundamente a los ojos.
"No mujer, mi hijo será un saiya igual que yo. Es imposible que salga con alguna anomalía pues lleva mi sangre, la sangre del príncipe saiyajin" -un orgullo solemne a más no poder derramó todo su semblante.
"¡Siiiiiiiií! ¡Así me gusta!" -exclamó con esntusiamo. "Me gusta tu optimismo... y creo que tienes razón. Siendo un saiyajin no debería pasar nada" -se masajeó su cuello para desanudar la tensión que había acumulado.
Al ver su gesto el saiya reemplazó las femeninas manos por las suyas y procedió a darle un masaje para pagar el pecado de haberla hecho sufrir.
"¡Pero es la última vez que te las das de actor, Vegeta!" -amenazó como una felina ante su presa. "Además no creas que no me las pagarás" -volvió a pegarle con sus puños en el pecho pero nuevamente la adolorida resultó ella. "¡Ay!" -exclamó por lo mismo.
Vegeta no pudo evitar formar una leve sonrisa en su rostro.
"No tienes manera de hacerme pagar porque eres una debilucha" -se mofó el saiya sin piedad.
"Ah, con qué eso crees" -su voz sonó desafiante. Sin perder tiempo bajó su mano derecha hasta coger los testículos del saiya por encima del pantalón. Misericordiosamente, apretó sólo con un poco de fuerza, pues tampoco quería que el saiya terminase hablando con voz de mujer.
Una mezcla entre gruñido y quejido se sintió en el ambiente, mientras la cara del saiya se tornaba roja. De no haber sido por su orgullo habría estando chillando como una verdadera nena.
"¡Que sea la ultima vez que me haces algo así, Vegeta" -amenazó ella divertida de tener el control esta vez. "¿De acuerdo?"
"¿Y si no quiero?" -preguntó él con una voz apenas audible, pero con su carácter rebelde de siempre.
El apretón de la científica se incrementó un poco más, dejándole ver lo que pasaría.
"De... acuerdo... mujer" -aceptó el saiya rezongando.
Bulma sonrió dichosa, sacó sus manos de la sensible zona masculina y agarrando las mejillas del saiya le brindó un apasionado beso, el cual Vegeta tardó en responder pero finalmente terminó contestándolo.
"No... creas... que..." -intentó hablar pero simplemente no podía resistirse. Fue tanto el vigor que pusieron que sin darse cuenta botaron al suelo la tetera que por suerte ya no tenía agua. Acabado el fogoso beso prosiguió con su idea.
"No creas que con un beso vas a hacer que se me olvide esto, mujer" -le objetó él.
"Oye no seas sinvergüenza, la ofendida debería ser yo" -protestó ella juguetonamente.
"De acuerdo... pero esto duele..." -ojitos acuosos aparecieron en el saiya sintiendo como le dolían las joyas de la familia todavía.
"Era la idea" -mencionó ella divertida. "Pero sabes que te amo" -declaró su amor con cariño.
"Lo sé" -contestó el príncipe.
Los labios de la mujer formaron un puchero.
"Tienes que decirme que me amas también" -puso ojitos de gato con botas.
"¿Por qué quieres escucharlo si ya lo sabes?" -cuestionó frunciendo su ceño.
"Porque me lo dices tan pocas veces que necesito escucharlo de vez en cuando. No sabes lo feliz que me haces cuando me lo dices"
El saiya resopló con frustración.
"Ya, está bien mujer. T-e a-m-o." -deletreó con fastidio. "¿Contenta ahora?"
"¡Sí!" -su semblante irradiaba felicidad.
"Ahora déjame sacar la carne del microondas o se enfriara" -trató de hacerlo pero su señora se lo impidió.
"Déjalo, después la calientas de nuevo" -dicho esto, se acurrucó en el pecho de su hombre como si fuese una niña pequeña.
El príncipe la cobijó y acarició sus cabellos turquesas con toda la 'ternura' que un saiya enamorado podía dar.
"Mujer..."
"¿Sí?"
"Tienes caspa" -la molestó.
"¡Cállate!" -refunfuñó ella.
Así, siguieron abrazados un tiempo en el cual nada más existió, sólo ellos y nada más. Hasta el mismo universo pareció ser pequeño comparado a la fuerza del amor que ambos se tenían.
Al igual que Vegeta con Bulma, Goku acariciaba la cabellera de Milk del futuro. Estaban tan cerca uno del otro que podían sentir sus respiraciones confundiéndose. El saiyajin más poderoso sintió nervios sin saber por qué y se alejó para asegurarse de que la ventana había quedado bien cerrada. Fue entonces que su mirada volvió a fijarse en el velador y en aquella rosa azulada que allí yacía.
"Oye Milk, ¿y esa rosa azul?" -preguntó el saiya recordando que cuando entró a su cuarto le llamó la atención enseguida.
"¿Es linda verdad?" -respondió animada enseguida. "La tengo de hace dos semanas y todavía no se marchita. Es muy linda"
"Sí, es verdad. Me llamó la atención apenas entré aquí. Pensé que tus flores favoritas eran las lilas"
"Lo siguen siendo... pero esa rosa azul tiene un significado muy especial"
La mirada de Goku cambió a una de confusión.
"¿Qué significado puede tener una flor?" -la cara de Goku parecía consternada, tal como si alguien le estuviera hablando en ruso.
"Hombres... -musitó resignada- Goku, Bulma una vez me contó una historia"
"¿Una historia?"
"Sí, pero te la contaré resumida para no aburrirte. Seguramente tú quieres escuchar alguna historia de peleas" -refunfuñó como en los viejos tiempos.
Goku rió nervioso. Le recordó a su Milk enseguida. La de este tiempo parecía más traquila y dócil que la del presente, pero era muy obvio que sólo era por la debilidad que tenía por su enfermedad.
"No te preocupes Milk. Cuéntamela como quieras, con detalles o no"
"Bueno, pero después no te quejes" -advirtió ella con voz amenazante.
"No lo haré" -asintió él con una sonrisa.
"Había una vez... - comenzó ella como lo solían hacer la gran mayoría de los cuentos - una chica de clase alta que se enamoró de alguien de clase baja.
Goku abrió la boca sorprendido.
"Eso me recuerda a lo que me decía Vegeta antes, de que yo era un soldado de clase baja" -mencionó sorprendido.
"Bueno es parecido, aunque en este caso me refiero a las clases sociales y a los grados de riqueza que cada persona tiene. A veces algo como las clases sociales pueden dificultar el verdadero amor"
"Vaya, que lástima"
"Bueno, el padre de la joven se enteró de ese amor secreto porque una de las sirvientas lo supo y se lo contó"
"¡Qué chismosa!" -la acribilló Goku.
"Sí, verdad, fue toda una bruja" -agregó ella. "Bueno, el padre al enterarse de ese secreto amor se enojó pues pensó que su hija merecía algo mejor que un simple hombre que trabajaba de panadero. Así que envió a la joven muy lejos, a la casa de unos familiares que la cuidarían y que tendrían siempre presente quemar cualquier carta que fuese dirigida hacia ella, así como jamás envíar ninguna carta que la joven le escribiese a él"
"¡Qué mal papá era!" -agregó Goku esta vez.
"Bueno, no era exactamente malo... los padres también se equivocan" -lo defendió Milk pues sabía la historia completa.
Goku torció su labio pensativo.
"Continuaré... bien, antes de partir la chica se juntó con su enamorado, dejándole la dirección de donde viviría y ambos prometieron escribirse todos los días"
"¡Ah ya entiendo! pero como el padre ordenó quemar todas las cartas que le llegasen a su hija entonces ninguna carta de él le llegó. Y como también le ordenó a su familia no envíar ninguna carta de ella tampoco le llegó ninguna carta suya a él"
Milk abrió los ojos sorprendida, el saiya había entendido prefectamente. No sólo era sorprendente que Goku hubiese entendido algo en esta vida -sonrió al pensarlo- sino que eso significaba que le estaba poniendo completa atención.
"Así es" -confirmó ella. "Pasó el tiempo y ninguno de los enamorados tuvo contacto con el otro. Fue entonces que el padre de la joven echó a correr por el pueblo el rumor de que su hija se había enamorado y estaba muy feliz en donde vivía ahora. Cuando supo eso, al joven panadero se le partió el corazón y creyó entender el por qué no había recibido cartas de ella. Pensó en irla a buscar, pero como fue convencido de que ella estaba feliz, prefirió no hacerlo y dejarla ser feliz con el otro hombre del cual se había enamorado. Así que se fue del pueblo hacia el extranjero con la esperanza de comenzar una nueva vida y olvidar a la mujer que tanto había amado.
"Pobrecito"
"La enamorada chica pasó unos cuantos meses donde sus familiares, pero al no saber noticias de su amor se rebeló y decidió volver a su verdadero hogar junto a su padre, para saber que había sucedido con su novio. Fue entonces que supo que su enamorado se había marchado para siempre de allí. Ella quiso averiguar hacia donde pero no pudo descubrirlo y sintió como el dolor del amor perdido conquistó su corazón. Así, cada día que pasaba la chica fue decayendo más y más su ánimo. Se negaba a comer y sus ojos llenos de tristeza conmovieron a su padre. Él trató de consolarla dándole lujosos regalos, consintiéndola con mil cosas materiales, sin darse cuenta de que su hija no necesitaba nada de aquello... sino la felicidad del verdadero amor. Cuando ella cayó en cama enferma por la depresión que sentía, su padre llamó a los médicos mas eminentes, no sólo del pueblo sino de otras ciudades también, pero ninguno fue capaz de ayudarla. Aunque seguía creyendo que lo de su hija era sólo un capricho, comprendió que si no hacía algo ella moriría y decidió a ir a buscar a ese muchacho con el que ella se había encaprichado. Después de muchísimo tiempo de buscarlo finalmente pudo encontrarlo, pero el joven panadero había rehecho su vida. Se encontraba felizmente casado, con un hijo y con una buena situación económica. Sus ganas de surgir le habían ayudado a salir de la pobreza"
"Guau, las vueltas de la vida... pero pobre chica. Ya nunca más podría estar con su amor" -comentó el saiya, quien se había adentrado completamente en la historia.
"Así era... el padre se sintió muy culpable porque su hija había caído en ese deplorable estado por su culpa y superficialidad. No todo en la vida era el dinero, pero se dio cuenta muy tarde de eso. Así, derrotado y buscando alguna forma de poder mejorar a su hija fue donde el sabio más eminente del oriente. Le contó su problema y el sabio lo llevó a su huerto, que estaba cubierto de miles de rosas El padre de la joven caminó por allí sintiendo como el aroma a rosas penetraba sus pulmones. Sin duda eran lindas, hasta para un hombre" -sonrió Milk, pues sabía que el género masculino no era muy apreciador de las flores.
"Pues deben haber sido extremadamente lindas, como la flor azul que tienes aquí" -dijo Goku compartiendo el mismo pensamiento, pues para él las flores tampoco tenían nada llamativo a excepción de esa rosa azulada en el velador de Milk.
Ella sonrió y prosiguió.
"Fue entonces que al llegar al final del huerto el padre de la chica vio unas hermosas rosas azules. El sabio cortó una hermosa rosa de ese color y se la pasó al papá de la chiquilla, diciéndole que, si el amor que su hija sentía era verdadero y puro, el perfume de esa azul flor haría desaparecer el dolor que habitaba en su corazón, pero siempre y cuando ella tuviese ganas de vivir guardadas en su corazón"
"¿Y qué pasó?" -preguntó el saiya sin creer que estuviese ansioso.
"El hombre creyó que no funcionaría pues era tan terco como Vegeta, así que seguía pensando que lo de su hija era sólo un capricho, pero como no tenía más alternativa regresó presuroso a su hogar... pero al llegar encontró a todos los sirvientes deprimidos y con los ojos llorosos. Pensó que había llegado demasiado tarde y sin hacer caso de nada ni de nadie corrió hacia la alcoba de su hija con la esperanza de que siguiese con vida"
"¿Y estaba muerta?" -preguntó el saiya preocupado.
"No, por suerte la joven aún seguía con vida, pero ya la muerte se aprontaría en venir a buscarla pues estaba demasiado débil. Su papá acercó la rosa a su nariz y a medida que la joven respiraba la fragancia de la rosa el color volvió a sus mejillas mientras la vitalidad invadía de nuevo su cara. La rosa pasó de azul a negra y la jovencita se recuperó del todo. Su padre lloraba de felicidad. Le rogó que lo perdonase por lo que había pasado con su novio, pero la respuesta de ella lo dejo sorprendido. Ella ya no lo recordaba. Y ahí él entendió que, para aquellos que habían amado de verdad con toda su alma, esa rosa azul era la flor del olvido. Ella realmente sí lo había amado con todo su corazón. Fue entonces que el padre comprendió que se había equivocado y le había quitado egoístamente la felicidad a su retoño. Y se prometió que nunca jamás volvería a impedir a su hija ser feliz. Y así, su hija volvió a ser la chiquilla traviesa y alegre que siempre había sido"
Goku quedó definitivamente sorprendido.
"Cuando empezaste a contarlo pense que sería la típica historia en que terminan los dos juntos"
"La vida no siempre es así. A veces hay que olvidar o superar el pasado para poder ser felices... o simplemente para sobrevivir... a veces sólo nos queda superar aquello que nos duele, aunque sea olvidándolo..."
La mente de Goku se prendió como pocas veces e hizo una analogía de la respuesta de Milk con el cuento que le acababa de contar.
"¿Quieres decir... qué querías olvidarme?" -preguntó con mucha curiosidad.
Milk sonrió.
"No, jamás podría hacerlo. Pero aunque existiese una rosa azul capaz de hacerte olvidar, tampoco la querría. Creo que la metáfora del cuento, además de que no importa la clase social cuando existe amor de verdad, es que tenemos que superar el dolor por más fuerte que sea y tener ganas de vivir hasta el último momento. Siempre, por más tristes y deprimidos que estemos, guardamos en nuestra alma una llamita de luz que nos permite salir adelante. La rosa azul encendió la llamita de esa joven en el cuento. Pero nosotros tenemos que convertirnos en nuestra propia rosa azul. Tenemos que sacar fuerzas de flaqueza y encender esa llama para que ilumine con fulgor, tal como lo hice yo. Aunque pensé en matarme salí adelante. Y ahora mi cuerpo puede estar enfermo y débil, pero mi ánimo no. Y menos ahora que tú estás aquí conmigo"
"Guau, entonces por eso tienes esa rosa azul aquí"
"Así es. Además de que es muy linda me recuerda esa historia"
"¿Y de dónde sacaste ese cuento Milk?"
"Me lo contó Bulma una vez y ella lo leyó en internet, bueno cuando existía internet antes de que los androides destruyesen todo"
"Vaya, es una bonita historia, ¡pero le faltó alguna pelea!" -comentó el saiya divertido.
Milk rió feliz. Su Goku jamás cambiaría.
"Sabes, recordaré esta historia para contársela algun día a Vegeta si es que tiene una hija algun día. Conociéndolo no la dejaría tener novio nunca, sea panadero o millonario le dará igual quien sea" -rió Goku pensando en el orgulloso príncipe. "¡Quizás con esta historia se le ablandé el corazón y la deje tener un novio!"
Milk se contagió de su alegría también.
Tras el gracioso momento, el saiya guardó silencio para contemplarla con más concentración. A pesar de que Milk lucía mal a él le parecía tener la misma belleza de siempre. Sus miradas emocionadas se cruzaron nuevamente. Era inevitable como surgía un lindo destello en sus ojos cada vez que hacían contacto visual. Sin duda, los ojos de un ser tan querido podían ser tan atrayentes como un magneto atrayendo el metal. Fue Milk quien interrumpió el trance que se había formado.
"Goku..."
"Dime, Milk" -se ofreció solícito.
"¿Puedes acercar mi cama a la ventana y abrir las cortinas para poder mirar mejor?"
"¡Claro Milk!"
"Pero sin destrozar la cama, ¿bueno?, recuerda que a veces te cuesta controlar tu fuerza" -le recordó ella.
Goku sonrió avergonzado.
"Tranquila, Milk. Ahora controlo mejor mi fuerza"
Milk sonrió.
Así, el saiya procedió a abrir las cortinas y luego movió la cama hasta que chocase contra la pared. Rodeó la cama y se sentó justo al lado de su esposa del futuro, quien agradeció tomándole una mano a la vez que su mirada se posaba en la bella noche.
La luna llena destacando en el cielo y bañándola con su luz era una imagen tan hermosa que sintió tristeza al imaginar que quizás nunca más la volvería a ver... ni a ella ni a nada más en este mundo. No tenía ningún miedo a la muerte... pero tenía que reconocer que, a pesar de todo el sufrimiento vivido, le daba tristeza dejar este mundo. Fue entonces que sintió en su corazón que debía decirle algo a su esposo antes de que no pudiese hacerlo nunca.
"Goku... perdóname por hacerte casar por una promesa. Nunca debiste hacer algo que ni siquiera comprendías..."
Bajó su mirada y sus ojos tenían una tonalidad melancólica.
Goku frunció el ceño sorprendido por causa de la confusión... ¿porqué ella le estaba pidiendo disculpas?
"¿Por qué te disculpas Milk?" -cuestionó enseguida, liberando lo que su mente pensaba.
"Porque me deje llevar por lo que yo quería y no por lo que tú deseabas. Fui una mujer egoísta"
"No te entiendo Milk, tú jamás has sido egoísta conmigo. ¿Por qué me dices eso ahora?"
"Porque mi hora de partir está muy cerca... y siempre pensé que ya una vez casados te habías enamorado de mí... pero siendo sincera, nunca lo supe con certeza. Quizás si te hubieses casado enamorado y no por una promesa hubieses sido más feliz" -su mano se acercó a la faz del saiya y le acarició su alborotado cabello.
"Oh vamos Milk... no tienes porque pedirme disculpas. Yo he sido muy feliz junto a ti" -afirmó él con una gran sonrisa mientras le acariciaba una mejilla.
Milk sonrió con la ternura del saiya. Era evidente que él nunca se había cuestionado lo que era amar, pues nunca se preocupó de lo que era el verdadero amor. Las cosas simplemente eran como eran. Lo que más apasionaba al saiya eran las peleas. Después de todo, quizás ellas eran su verdadero amor.
"Quizas todavía no lo entiendas..." -musitó Milk pensando en ello.
"¿Entender qué?" -cuestionó el saiya cada vez más confundido.
La mirada de la mujer se perdió en el horizonte a través de la ventana. Tantos recuerdos volviendo a su mente al ver a Goku nuevamente, unido al hecho de que su muerte estaba muy cercana le contagiaron melancolía una vez más.
"Entender lo que es amar..."
"Oh vamos Milk que te hace decir eso. Yo te amo... ¡ejem! -carraspeó para corregir- o sea amo a mi esposa del pasado... o sea... ah que rayos, si son la misma persona despues de todo. Ahora entiendo el lío que tenia Vegeta en su cabeza" -rió animado al recordarlo.
"¿A qué te refieres?"
"Ah, verdad que tú no lo sabes" -recordó enseguida. "La Bulma de acá se enamoró del Vegeta del pasado"
La hija de Ox-Satán abrió la boca hasta casi llegarle al pecho.
"A mí también me sorprendió mucho" -comentó él divertido viendo su gesto. Seguramente él había tenido la misma reacción. "Pero es comprensible porque en el fondo son la misma persona, sólo que con unos cuantos años más. De hecho yo también no veo ninguna diferencia entre tú y la Milk que siempre he conocido"
Mirai Milk volvió a sonreír. Hacía tanto tiempo que no sonreía tan seguido.
"No digas eso. Me debo ver horrible comparada con ella" -se sintió avergonzada al recordar que ella era una sombra de lo linda que había sido alguna vez.
"¡Claro que no!" -rechazó el saiya de inmediato. "No importa los años que pasen ni que estés enfermita, te ves preciosa igual"
Ella sintió como la dicha inundó su corazón, si esas palabras hubiesen provenido de otra persona las habría tomado como un falso halago... pero el saiya no sabía mentir. Fue precisamente el saber que sus palabras eran sinceras lo que la llenó de alegría.
"Así que me imaginó que algo tuvo que pasar entre Bulma y Vegeta, ¿no?" -retomó el tema anterior, adivinando lo que había pasado sin que fuese necesario que Goku se lo contara. Conocía muy bien a su amiga. "Bulma sigue tan impulsiva como siempre... siempre se dejo llevar por sus sentimientos" -sonrió por ello.
"Es que esos dos son unos locos" -comentó él divertido.
"Te salió en rima" -se rió nuevamente.
"¿Qué es rima?" -preguntó él a su vez.
Esta vez Milk no sonrió, sino que batió su mandíbula a carcajadas.
"Tú nunca cambiarás, Goku. Esa fue una de las cosas que me enamoró de ti"
"¿El no saber qué es una rima?" -cuestionó él feliz de verla tan contenta.
"No, tu corazón tan puro"
El saiya sonrió con felicidad absoluta.
"Y a mí también el tuyo. Y también lo tierna y linda que eras conmigo"
Milk suspiró.
"Que lindo lo que me dices... pero siempre tuve la duda de si realmente me llegaste a amar..."
Goku iba a preguntar la razón de las dudas, pero en vez de aquello decidió negar aquella afirmación rotundamente de inmediato.
"No la tengas. Te amo" -afirmó con total convicción.
Como respuesta Milk formó otra linda sonrisa en su rostro.
"Sé que me quieres muchísimo... ¿pero sabes cual es la diferencia entre querer y amar?"
El saiya se rasco la cabeza confundido.
"¿La diferencia entre querer y amar? ¿Acaso no son lo mismo?"
La mirada de ella se alzó desde el horizonte hacia las brillantes estrellas. El cielo lucía todo lo hermoso que podía llegar a ser, quedando Milk hipnotizada ante aquella magnífica belleza. La brillante y magnética luna esparcía su llamativa luz, al igual que los preciosos astros estelares. Era un paisaje tan cautivante que resultaba difícil escapar de él. Después de un lapso bajó su mirada para ver al saiya que tanto amaba. Contempló su faz y luego profundizó su mirada hacia sus ojos. Su alma pareció perderse en aquellos azabaches ojos masculinos que tanto adoraba. No quería volver a mirar el cielo mientras su Goku estuviese allí. Y una vez más comprobó, sin ninguna duda, que ni toda la inmensa belleza del firmamento podía compararse a la fascinación y el amor que aquella encantadora mirada le inspiraba. Para ella, aquellos ojos eran más grandes que el mismo universo. Quizás esa era la diferencia entre querer y amar.
"La diferencia es... que... yo..."
Goku ansió la respuesta, pero esta jamás llegaría. La tierna voz de Milk fue reemplazada por un doloroso y casi mudo quejido. Enseguida se tomó la zona del corazón con el rostro más angustiado que el saiya le había visto nunca.
Los ojos del guerrero se desorbitaron al verla así. Un calambrazo horrible sintió a través de todo su cuerpo, previniéndole de que algo malo iba a suceder.
"¡Milk! ¡Qué te pasa!" -su voz tembló como nunca debido al susto.
La mujer apretó con su mano izquierda el brazo del saiya con una fuerza que él jamás pensó que tendría. La faz de Milk sufría terribles contorsiones... lamentablemente ya no podría darle jamás una respuesta. Sin embargo, aún así parecía querer decir algo pues sus labios trataban de formar una palabra. Cada dificultoso respiro que daba parecía ser el último... pero a pesar de ese dolor que pareció ser eterno, finalmente pudo lograr decir lo que quería.
"Te... amo"
La sufriente y débil voz se contradecía totalmente con la fuerza inherente de sus palabras.
"¡Milk! ¡Resiste por favor!"
El saiya la tomaba desesperado entre sus brazos sin saber qué hacer. Sólo guardó la inútil esperanza de que todo pasaría a la brevedad y todo volvería a la normalidad, pero de pronto dejó de sentir el agarre que Milk tenía en su brazo. Vio hacia abajo y pudo captar que sus dos brazos colgaban como si ya no tuviesen vida.
Como si no tuviesen vida...
Los ojos del hombre se humedecieron de inmediato.
No podía ser verdad... las cosas tenían que salir bien... así debía ser siempre. Tenía tanta fe en que las cosas saldrían de buena forma que el golpe resultó demasiado fuerte. Aceptar lo peor cuando se espera lo mejor siempre es extremadamente doloroso. Ella no podía morir. ¡No! Él le había dicho que no iba a permitir que la muerte se la llevase. No podía dejarla morir... cerró sus puños con tanta impotencia que sangre comenzó a surgir de ellos. No podía hacer nada para salvarla. Ni todo su inmenso poder podía salvarle la vida. Sabía que a quien tenía en sus brazos no era su verdadera mujer, pero la sentía como si realmente lo fuera. Tal como Mirai Trunks siempre llamaba padre a Vegeta del presente. Tal como Bulma llamaba hijo a Mirai Trunks. Tal como Mirai Bulma se había enamorado de Vegeta del presente nuevamente. Aunque no fuese exactamente su esposa la sintió como tal. Era la misma Milk que había conocido. Era su Milk también.
El dolor que sintió iba más allá de lo imaginable... y por primera vez Goku se dio cuenta de todo el sufrimiento al que la había sometido. Por primera vez comprendió todo lo que esa mujer había tenido que soportar al haberse convertido en su esposa. Siempre había sido él quien había corrido peligro de muerte. Siempre había sido él quien estuvo en riesgo de morir... pero esta vez todo era distinto... esta vez quien iba a fallecer era ella... en esta ocasión iba a sentir en carne propia por lo que su esposa había tenido que pasar en el presente... Mirai Milk iba a morir... y él... él no podía hacer nada para evitarlo. Finalmente comprendió toda la impotencia y todo el dolor que su mujer había sufrido con sus dos sacrificios... y todo el padecimiento que le dio también con esos largos siete años de ausencia que él mismo había impuesto.
Ella siempre habia estado para él... siempre ahí, dispuesta a regañarlo... pero mucho más importante que eso... siempre dispuesta a hacerlo feliz. Siempre estuvo junto a él... pero él no había estado con ella de la misma manera. No se había entregado de la misma forma. ¿Acaso pelear había sido más importante que ella? Finalmente entendió que había cometido un error tan habitual como el resto de la gente... no saber lo que se tiene hasta que se pierde. Ahora ya no podría estar más junto a ella, ni compartir ningún momento más... y sólo con pensarlo su corazón lloró lágrimas de sangre.
¿Por qué antes no le dijo más veces todo lo que la amaba? ¿Por qué no le dijo todo lo que significaba realmente para él? ¿Por qué no hizo hasta lo imposible por hacerla más feliz?
Bastaba con decírselo mas veces... bastaba con algo tan simple como acompañarla a ir de compras un par de veces en vez de entrenar...
Pero ya era demasiado tarde. Por fin el saiya estaba al otro lado de la moneda... y algunas lágrimas comenzaron a salir desde sus hinchados y enrojecidos ojos. Ya era demasiado tarde para expresarle lo que estaba sintiendo. Cuanto quería hacerle ver que no tenía porque dudarlo... hacerle saber que él si la había amado realmente... pero ya era demasiado tarde... el cruel destino se la estaba llevando para siempre.
"¡Milk! ¡resiste por favor!" -gritó desesperado, mientras gotas de sangre comenzaron a salir de la femenina nariz. A pesar de sus esfuerzos por llamarla de vuelta a la vida todo quedó en el más terrorífico y absoluto silencio... un silencio que despedazo su alma en mil pedazos. La mujer lucía ya sin evidencia de vida entre sus brazos.
El saiya se congeló totalmente al ver que el cuerpo de Milk permaneció inerte. La agitó entre sus brazos con desesperación una y otra vez para intentar despertarla.
"Milk despierta" -rogó con lágrimas que surcaban su rostro como un tortuoso río de dolor. "Milk... despierta por favor..." -musitó a duras penas, sintiendo que su garganta se cerraba por el estremecimiento que estaba sintiendo.
Pero sus intensos ruegos se perdieron a través del aire de la habitación. Sólo silencio había. Un silencio que, paradójicamente, resultaba ensordecedor.
"Por favor..." -suplicó nuevamente como nunca en su vida lo había hecho. "¡Por favor!" -gritó con total congoja al ver que ni el ruego más profundo de su alma era contestado. Lamentablemente la mujer del futuro ya no oía nada... ni nunca más podría hacerlo...
El alma del saiya se sumió en el más cruento y lacerante dolor... El maldito destino confirmaba una vez más que la vida era una esclava de la muerte...
Ninguna súplica ni grito fue escuchado... nada causó el efecto esperado. Sólo tras unos segundos eternos, Goku pudo reaccionar para dar el grito más grande que había dado en toda su vida, pronunciando el nombre de la mujer del futuro con el dolor más desgarrador que se pudiese imaginar.
Continuará.
