Konnichiwa Minna~san ^-^)7 ! Bien, de ahora en adelante quizá actualice algo tarde es que ya no hay más imaginación en mi cabeza, por lo tanto me demoraré algo en el capítulo 8, 9 y 10 :3 lo lamento, además que ya no escribo en clases porque... Bueno, estoy en exámenes TwT aparte de que ya no sé si haya exoneraciones, tendré que estudiar para unas materias, y tengo que prestar atención en clases TwT por lo tanto no podré pasarme volando en las nubes mientras los maestros se la pasan hablando x3

Go-gomen~nasa n no actualicé temprano, como lo lamento TwT pero tengo exámenes y tareas que me faltan, me voy a demorar en actualizar TwT gomen~nasai

Ah sí, perdón por unas 5 faltas que encontré TwT créanme que esa "i" en vez de "y" es un error, la computadora me corrigió xD eso y que las computadoras de mi salón son difíciles de escribir, lamento los errores ortográficos que encontraron por ahí TT~TT

Me cambié de nombre a Nutella Cup, ^^ cómo adoro la Nutella *u* no se sorprendan si ya no ven a Syrup ñ.ñ Nos leemos abajo n.n

Esta historia pertenece al proyecto abecedario.

Disclaimer: Ni Maid-sama ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Hiro Fujirawa.

Letra: A

Artista: Sandoval

A quien tú decidiste amar

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By: Nutella Cup

Capítulo VII: Verde de los celos

"No, no son celos. Simplemente no me agrada que mire, toque y bese a alguien que no sea yo."

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— ¡Este es el reto! El que tanto esperé —comentó Sakura fascinada, manteniendo la libreta apegada a su pecho

— "Ce-los" —leyó el Shintani—. ¿Debemos darle celos a Misaki-chan?

— ¡Exactamente! Quien le dé celos, gana. ~Uh, como esperé este desafío.

— Hmm, pues por mí está bien —dijo el rubio, hasta después sentir una ligera vibración en su bolsillo izquierdo—. Tengo una llamada —musitó, alejándose a contestar su celular.

— Yo también me tengo que retirar, Sakura-chan y Shizuko. Ayer Suzuna no apareció en el parque, estoy preocupado porque no tengo ni un solo mensaje de ella. Creo que algo le sucedió, así que iré a verla, ¡nos vemos! —anunció el joven castaño retirándose del lugar.

— Yo le doy plazo hasta el próximo desafío —dedujo Sakura, soltando de golpe lo que recientemente acababa de decir.

— ¿Eh? ¿De qué hablas? —cuestionó la de lentes, quien ya no estaba enojada con la muchacha de ojos canela.

— Creo que Shintani-kun se confesará a Suzuna-chan, o si quiera que se dé cuenta de que no siente nada por Misaki-chan, en el desafío #6.

— No, algo temprano como para que se dé cuenta. Es muy tonto y despistado, yo le apuesto a que se da cuenta después de terminar con "¿Quién se quedará con Misaki?".

— ¿Oh, quieres hacer una apuesta conmigo? —preguntó la Hanazono con un tono desafiante.

— Claro que sí —contestó extendiendo su mano. Ella no era una de esas personas extrovertidas, que se lanzaban directo al ojo del huracán, y mucho menos de esas que solían hacer apuestas, sin embargo, hubo algo que la atrajo a meterse en ese lío, ya tenía bien ideado lo que querría si ganaba la apuesta, eso y que sabía que iba a ganar—. Si yo gano, dejarás de mantener contacto con Kuuga.

¿Es mi imaginación o también oyeron un cristal romperse?

— ¿Qué? —reaccionó incrédula— ¡No, todos menos eso! —suplicó, minutos después su foco se encendió, permitiendo que una sonrisa maligna surcara por su rostro— ¿Segura que ese es tu premio?

— Sí, estoy más que segura, no voy a cambiar de opinión.

— ~Bien —contestó manteniendo su cínica sonrisa.

Sakura Hanazono no es el dulce de miel que todos creen.

— Si yo gano, te harás lesbiana —sentenció la castaña, dejando a Shizuko impactada.

— ¿Q-qué?

— Tampoco pienso cambiar de opinión. ¿Y qué dices? ¿Es una apuesta?

Shizuko estaba segura que ganaría, no había dudas. Pero todavía quedaba ese 0.001% que daba posibilidad a la deducción de su amiga una futura victoria. ¿Y si eso sucedía? ¡NO! ¡Ella no iba a ser lesbiana! ¡No se arriesgaría hasta tal punto!

— N-no, yo cambiaré mi trato si tú lo haces.

— Te escucho~ —canturreó volviendo a la normalidad, con su personalidad de una chica dulce e infantil.

— Si yo gano, tu dejarás de meterte en la vida personal de los demás.

— P-pero... Shizuko-san, esa es mi vida —lloriqueó.

— Es eso o dejar de salir con Kuuga.

— Está bien —refunfuño rechinando sus lentes, pensó y pensó, no podía encontrar el premio perfecto para ella si es que llegase a ganar, hasta que después una idea instantánea flotó en su cabeza—, y si gano me comprarás todos los dulces que quiera —contestó, hace mucho que no probaba esas golosinas, su mamá le prohibió porque encontró la reserva secreta de dulces que guardaba en su armario. Cómo extrañaba esas pequeñas pastillitas de felicidad momentánea.

Llegó el momento de la despedida, adiós mesada de la semana, mes, año y de las próximas cuatro décadas, Sakura Hanazono era una máquina devora-dulces. Se podría decir que en el ámbito de dulces y golosinas, Sakura come más que Hinata.

— Ok —respondió de mala gana, todo sea por ganar la apuesta y no estarse metiendo en líos debido a las insensateces que comete la muchacha.

Y un fuerte apretón de manos fue aquel que selló el pacto que recién acababan de hacer. Sólo faltaba esperar a que todo diera sus frutos. Por otra parte, Usui no recibió ninguna llamada sólo de pura casualidad, al contrario. La llamada era de su preciado abuelo Richard.

— Moshi Moshi —contestó el rubio.

"!Usui! Me alegra que hayas contestado rápido, de seguro te has de preguntar a qué se debe mi llamada."

— Algo así, no es muy usual que usted me llame. ¿Sucedió algo?

"¿Recuerdas a María Miyazono, la hija de tu tutora de inglés cuando eras pequeño?"

— Sí, aún recuerdo cómo los hombres se lanzaban sobre ella cada vez que salía a la calle —mencionó fastidiado, no eran celos, más bien sería enojo, puesto que había veces en que huía con la hija de su tutora para comprar unos helados, y cada que lo hacían siempre terminaban siendo perseguidos por una bola de hormonas masculinas. ¡Ah~, infancia!

"Ella siempre soñó con ir a Japón, ya cumplió los 24 hace un par de días y pues... Ahora está dirigiéndose hacia Tokyo-Japón."

— ¿Uhm? ¿Y eso qué tiene que ver con la llamada?

"A eso iba. Para comenzar, como no tiene con quién quedarse su madre pensó 'Oh, pero si Usui vive ahí, ¿por qué no le piden que le dé hospedaje hasta que consiga un departamento fijo?', por lo tanto, me preguntaba si María podría quedarse contigo, son solo 2 semanas en lo que ella hace el papeleo para su departamento."

— Está bien, mi departamento tiene una habitación extra.

"Siguiente punto, también la habían dejado ir a Japón porque la familia se preocupó por ti, por lo que la mandaron allá para supervisarte, también será la nueva maestra de inglés en Seika, seguramente ha de pasar más tiempo contigo, espero que puedas atenderla y darle un pequeño tour por Tokyo."

— Mhm —musitó impactado, ¿Qué, acaso tenía siete años para que lo estén vigilando?

"Y el último y final, su avión aterrizará en 10 minutos, ¿podrías ir a verla al aeropuerto, por favor?"

— Sí, ¿eso es todo o hay algo más de lo que debería enterarme?

"No, nada más. Gracias por todo, nieto."

Y tras eso la llamada cortó, ahora si estaba metido en serios aprietos, además de que no podía despegarse de María por un buen tiempo. Ah, y aún más cuando tenía este reto. La suerte no estaba de su lado hoy. Cerró su celular y fue donde se encontraban ambas chicas, tenía que irse pronto si quería cumplir las órdenes de su abuelo al pie de la letra.

— Lamento haber tenido que contestar —se disculpó el oji-esmeralda llegando a donde estaban Shizuko y Sakura—. ¿Esas eran todas las instrucciones sobre el reto?

— Sí —respondieron al unísono.

— Entonces me retiro, adiós Sakura, Shizuko —habló comenzando a caminar rumbo a su departamento, el cual no quedaba muy lejos de allí.

Por primera vez, se había decidido por no acompañar a Misaki hasta el Caffe Latte, su abuelo lo mataría si es que no fuese a recoger a María a tiempo. Además de que no la acompañó, no la había visto en casi todo el día, excepto en clases, aunque no hubo contacto alguno. Una vez dentro del inmenso edificio subió las escaleras hasta llegar a su habitación, no estuvo adentro del lugar por mucho tiempo, únicamente entró para poder coger sus llaves e irse al estacionamiento.

Usui jamás había sido tan desordenado, es más, nunca lo había sido. Pero esta vez fue la primera en que le costó encontrar las llaves. No estaban en la cocina, no estaban e su habitación, no estaban en el baño, no estaban en el comedor, no estaban en la sala, tampoco en la habitación de los invitados. Volvió a revisar en sus cajones, se podría decir que sería la cuarta vez que buscaba, pero nada, seguía sin encontrar nada. Una brillante idea recorrió su cabeza al escuchar el pequeño maullido de Litch.

— Gato ladrón —musitó yendo hasta donde dormía el adorable felino, pudiendo encontrar las llaves que tanto buscaba. Sin embargo, también encontró otra cosa, algo de más importancia—. Robó hasta la cadena.

Retiró cuidadosamente el pequeño dije de oro que poseía el minino entre sus garras, observó detalladamente la forma de corazón que poseía, recordando lo que llevaba dentro de sí. Sonrió, lo guardó en sus bolsillos y salió del departamento.

Bajó hasta el subsuelo del estacionamiento, caminando por los diversos puestos de lo inquilinos de la residencia, finalmente llegó hasta su lugar pudiendo apreciar el hermoso Ferrari negro que tenía. Nunca le gustó conducir, pero ese auto era un obsequio de su abuelo, lo más irónico de todo esto es que jamás consiguió su licencia para conducir.

Ya no faltaba mucho para poder llegar hasta el aeropuerto, observó la hora en el reloj de la radio, 4:40 p.m., aún estaba a tiempo para llegar hasta su destino sin recibir ni un solo regaño. Discretamente volvió a observar hasta la radio, pudiendo apreciar el dije de oro que estaba situado en uno bajo la radio.

Ayuzawa.

Realmente estaba metido en aprietos, no podía actuar en el reto por la llegada de María. Supondría que esta sería la única vez en que le regalaría el punto a Hinata, ya lo empató dos veces, podría con una tercera. Sería el primer y último reto en que le dejaría ganar a su contrincante, sabía bien que ganaría el próximo desafío. ¿Pero qué pasaba si no lo hacía? Perdería a Misaki para siempre. 'Siempre' era demasiado largo como para que el Takumi pudiese soportarlo. Y sin saber ni cuándo ni cómo, él ya se hallaba estacionado en el aeropuerto, afuera de su auto, recostado contra la pintura negra de este.

Oh vaya, Misaki le quitaba la conciencia.

Esperó un par de minutos hasta que le llegó una llamada, supuso que sería su abuelo de nuevo, pero se llevó una gran sorpresa al encontrar el letrero que decía "Número desconocido" resplandeciendo en su pantalla. Bueno, tendría que contestar si quería saber quién estaba llamándolo.

— ¿Moshi moshi?

"¿Hablo con Takumi Usui?" —cuestionó la voz al otro lado del parlante, extrañamente aquella voz le sonaba cercana y muy familiar.

— Hai, ¿quién habla?

"Date la vuelta."

Un giro de 180˚ fue suficiente para poder apreciar a aquella joven que lo acababa de llamar. Era ella, era María Miyazono quien estaba a sus espaldas. De un impulso sentimental, María se lanzó a su pecho, abrazándolo con fervor y ternura, hundiendo su cara pudiendo aspirar el embriagante aroma del Takumi.

— Usui —susurró la mujer de 24. Lo extrañaba tanto. Tampoco había podido controlarse al observarlo, simplemente quería abrazarlo y decirle cuanto lo extrañaba, pero las palabras no salían—. Te extrañé todo este tiempo —sinceró mirándolo fijamente, con sus ojos llorosos.

Y él de la impresión lo único que pudo hacer fue acariciar la cabeza de la muchacha con lentitud. No pensaba que ella fuera a reaccionar así. ¿Qué pasaría si SU Ayuzawa lo viera en esa situación diariamente?

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Caminaba despreocupadamente por la vereda de la calle, en un par de avenidas más y pronto llegaría a la casa de Suzuna. Esa chiquilla le preocupó cuando no se había aparecido el día anterior por el parque. Una enorme lista de posibilidades rondó por su mente, creando una preocupación mayor a la que ya poseía. No podría permitir que algo malo le sucediera, a pesar de ya tener 14 años, todavía seguiría siendo una niña pequeña frente los ojos de Shintani. Se podría decir que... Suzuna creaba sensaciones que nunca antes había sentido, ni con Misaki ni con nadie.

Era algo vergonzoso de decirlo, pero Suzuna se había convertido en su más grande tesoro.

Ya hasta estaba recapacitando que tenía cierta debilidad por las Ayuzawas. Primero le fue gustando Misaki, pero ahora era Suzuna, por más que le cueste decirlo sabía que era completamente cierto. Cheese-chan estaba ganándose su amor de poco en poco, creía que en poco tiempo Misaki le dejase de gustar y únicamente quiera a Suzuna, aunque eso no tenía nada de malo.

No se esforzó por renunciar ante esos pensamientos, y mucho menos por desvanecerlos, una vez que comenzó a aceptar sus sentimientos, aquellos pensamientos ya no le fastidiaban. Es más, si su reacción fue completamente inesperada.

Corrió.

Quería verla, quería saber cómo estaba, simplemente quería verla.

— ¡Allá voy, Suzuna-chan! —gritó corriendo las 4 cuadras que le faltaban para poder llegar a la residencia Ayuzawa.

Estaba cansado y agitado, miró detenidamente las rejas hasta que se le dio por pasarlas y tocar la puerta. Una, dos, tres veces y nadie abría. Se puso a pensar en que la joven podía estar en clases. 'Oh, que idiota.' Estaba tan emocionado que se olvidó que los chicos van a clase.

— ¡Achú! —oyó él.

No, definitivamente había alguien dentro de la casa. Y no cabía duda de que esa era Suzuna, Misaki se debía estar encargando de su trabajo en el Maid Latte. Volvió a tocar la puerta pero nada, seguían sin abrirle. Así que por puro impulso lo único que consiguió fue abrir la puerta bruscamente.

— ¡Mou~! Eso duele, desconocido que abrió la puerta —se quejó Suzuna botada en el suelo.

— ¡Cheese-chan! —exclamó él lleno de conmoción al ver a la chica. Después se dio cuenta de que ella estaba tirada en el suelo— ¡Oh! Deja te ayudo —completó extendiendo su mano, ella se paró con su ayuda, sin embargo jamás soltó su mano—, estás helada.

— Misaki-chan no está aquí —informó la castaña, suponiendo que sólo venía para ver a su hermana.

— No vine a verla a ella —sinceró, sonriéndole ampliamente—, vine a verte a ti, ¿cómo estás, pequeña?

No hubo respuesta, pero el aspecto de la joven daba a entender toda la situación.

Nariz roja, ojos hinchados, casa desordenada, tres basureros llenos de papel higiénico ya usado, los resoplidos constantes de la muchacha, piel más pálida de lo normal, ojeras, se veía frágil y débil (más de lo habitual), ah, y cabe mencionar ese rollo que tiene en la mano. Bien doctor, tenemos un diagnóstico, sufre de gripe.

— Tienes gripe —musitó él.

— Jeje, adivina de quién fue la culpa —rió irónica.

— No tengo ni la menor idea, pero quien sea que haya sido el desgraciado, recibirá su merecido de mi parte —contestó golpeando su puño contra su palma.

— Ay, jamás cambiarás —dijo riendo débilmente, tosió un poco y después estornudó, sonándose con el rollo de papel que tenía a su mano.

— Estás muy mal —comentó cargándola en su espalda.

— ¿Qu-qué estás haciendo? —preguntó sonrojada.

— Cuidaré de Suzuna-chan mientras está enferma —canturreó sonriendo de la alegría, más tiempo con ella.

— Pe-pero tienes qu- ¡Achú! Que completar el reto.

— No importa. Le daré el privilegio a Usui de que me gane, hoy sólo me ocuparé de ti, Cheese-chan.

Un sentimiento cálido albergó el corazón de Suzuna, que, en ese momento, latía suavemente. Llegaron hasta la alcoba de ella, Hinata la dejó despacio sobre su cama, acomodándola entre las mantas, lentamente se fue a sentar al filo de la cama, observándola directamente.

— ¿Q-qué me ves? —inquirió nerviosa y avergonzada.

— Pareces un pequeño bebé —contestó sonriendo dulcemente, acercándose nuevamente hasta el rostro de ella.

Estaba tan cerca, podía apreciar perfectamente los ojos chocolate que poseía el Shintani, tenía aroma de canela, pronto lo único que pudo apreciar fue sus ojos. Y se sonrojó más de lo que ya estaba, aplastando sus párpados esperando a que todo lo que tuviera que suceder; sucediese.

Pero nada pasó.

Simplemente sintió una tersa mano sobre su frente, la cual descendió hasta su barbilla y finalizó en su mejilla derecha, empezando a acariciar con su pulgar la suave mejilla de la oji-ámbar.

— Tienes fiebre —informó sonriendo—, estabas tan roja que imaginé que tuviste algo de temperatura.

Así que ese fue su plan, más lo que se ilusionó pensando que la besaría cuando su intención era otra; tomarle la temperatura. Fue en ese momento en el que quiso morirse de vergüenza, esperando a que pronto la tierra tuviese algo de hambre y comenzara a tragarla a ella.

— Descansa un poco, mientras yo iré a arreglar tu casa y traeré un... No sé, quizá algo de fruta para que te puedas recuperar —empezó a caminar hacia el baño y regresó con rapidez, trayendo consigo una toalla mojada, colocándola de manera suave sobre la frente de ésta—. Con esto se te pasará un poco la fiebre, hoy seré yo quien te cuide, así que no hagas mucho esfuerzo, volveré pronto.

— P-pero y- —ya fue muy tarde como para reprocharle, el joven salió de su habitación dejando a Suzuna con la palabra en boca. Bufó de molestia, resoplando unos que otros mechones que caían rebeldemente sobre su frente.

Se removió inquieta sobre la almohada hasta quedar boca abajo. Soltando un brusco grito, el cual fue ahogado. ¿Cómo podía amar tanto a ese mastodonte tan insensible? Jamás supo entender al amor, es más, esta era su primera vez en la que se enamoraba, y no sólo eso, en la que sentía que amaba a alguien. Uy, y la suerte no pudo ser peor, el destino la hizo enamorarse de él, aquel castaño de aspecto atractivo y que, increíblemente, podía comer más que toda una manada de elefantes sin tan sólo engordar un kilo, y eso no era todo. A veces era tan tonto que la hacía confundirse, sus gestos de amabilidad la enamoraban cada vez más, se preocupaba tanto por ella que su corazón comenzaba a saltar. Aunque después de todo, el sentimiento era reconfortante.

Esas y muchas cosas más crearon que se llegase a enamorar de Shintani Hinata.

— ¿Por qué a mí? —gritó bajo la almohada.

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Pasaron horas y horas, a fin de cuentas, Suzuna seguía observando un punto indefinido en el techo de su habitación, no podía conciliar el sueño a pesar que se sentía sumamente cansada, estuvo esperando a que Hinata llegara, y por fin la puerta se abrió revelando la figura del castaño.

— Veo que todavía no te duermes —dijo reposando un plato de manzanas sobre la mesa de noche que se encontraba a lado de la cama.

— No puedo conciliar el sueño, creo que Morfeo tuvo día libre y no asistió al trabajo —murmuró con un pequeño hilo de voz.

— Bueno, entonces tendremos que esperar a que venga su remplazo —rió ante su comentario, elevando el plato con manzanas—. ¿Comes tú o te doy de comer yo?

— Pued- —nuevamente interrumpida.

— En todo caso tendré que darte de comer —sonrió de satisfacción agarrando un trozo de manzana—. Dí "Aaa" Cheese-chan.

— Debes estar bromeando —carcajeó animadamente, claro que tras eso comenzó a toser—, puedo comer sola, gracias.

— Ja, ja.

Comió aquel trozo de manzana, al cabo de un rato el plato se encontraba vació y ambos muchachos satisfechos por el aperitivo. Hinata, involuntariamente, se había recostado a lado de Suzuna, ambos admirando la mancha que tenía el techo, en un silencio tranquilizador.

— Gracias —masculló la castaña algo avergonzada.

— ¿Eh, por qué me agradeces? —rectificó dándose la vuelta, pudiendo observarla con más detalles.

— Por todo lo que has hecho por mí, hoy. Debió de ser difícil el abandonar ese reto sólo para cuidarme.

— No hay de qué —sonrió—. Eres una de las personas más importantes para mí.

¿Estaría mal si con eso su corazón se hinchara de felicidad?

— Tengo sueño —comentó adormilada, acomodándose entre sus mantas.

— ¡Tengo una idea! —alertó levantándose bruscamente, sorprendiendo a la chica—. Te cantaré algo.

— No es necesario.

— ~Estrellita donde estás, quiero verte titilar, en el cielo o en el mar, un diamante de verdad~.

Y el perro del vecino comenzó a aullar.

— Cantas peor que hurraca —rió la Ayuzawa.

— Ay, eres mala conmigo, Suzuna-chan —lloriqueó el Shintani.

— Pero no importa, ¿podrías cantarme un poco más, por favor? —pidió Suzuna, acomodándose entre su espacio, lista para dormirse. Puede que Hinata no cante muy bien (¡ni si quiera canta!), pero si lo hacía por ella... Tenía cierto valor significativo.

Sorprendido por su comentario, cantó una canción de cuna. Duró a lo mucho unos cinco a siete minutos, para cuando terminó con su (espeluznante) canto, se encontró con una Suzuna completamente dormida, ese pequeño acto cautivó el corazón del muchacho.

Se acercó a ella y depositó un suave beso en su frente, a señal de protección. Caminó hacia la puerta, y, ya estando al marco de ésta, hecho un vistazo a la angelical niña que dormía plácidamente.

— Fue divertido pasar la tarde contigo, Cheese-chan —susurró cerrando suavemente la puerta.

— Igualmente, Hamburguer-kun —murmuró entre sueños.

Hinata salió de la casa de las Ayuzawas más renovado, se sentía alegre y muy feliz, fue una tarde magnífica. Se divirtió y pasó más tiempo con Suzuna, esa idea no le desagradó en lo absoluto. Fue tanta su emoción que tarareó hasta llegar a su casa, esa sonrisa de felino que poseía no se la quitaría ni en 3 semanas.

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— Me parece raro que Usui-kun no haya venido hoy, suele ser un cliente habitual —comentó Subaru desde una caja registradora, mirando fijamente a Misaki, quien estaba atendiendo a un par de clientes.

— Es verdad, ya son las ocho y no hay rastros de él. Misa-chan no ha parado de observar la puerta por si Usui-kun se aparece —dijo Honoka, espiando tras la puerta de empleados—, se ve algo desesperada.

— "Sé que vendrá, sé que vendrá" —murmuraba Ayuzawa de manera mental, estaba añorando la presencia del rubio, ya se le iba haciendo costumbre tenerlo en el local todos los días, pero esta vez él no estaba.

La campanilla de la puerta vibró dando a indicar que habían nuevos clientes, la peli-negra suspiró aliviada al divisar una cabellera rubia, se dirigió a atender a los recientes clientes con una sonrisa encarada.

— Bienvenidos am- —miró impactada a la bella acompañante de Usui, aquella enana castaña que estaba abrazando el brazo del joven.

"Pero quién rayos es ella" gritó Mini-chan, destruyendo todo lo que se encontraba en la cabeza de la oji-ámbar, jalándose los pelos y, si escuchaban bien, gritando a más no poder.

— Oh oh, problemas —gimió Satsuki tapándose la boca—, ¡Erika, ve a ayudarla!

— A la orden gerente —acudió la pelirroja yendo hacia la puerta—, bienvenidos amos, dejen que los lleve a una mesa.

— Oh, este lugar es encantador —admiró María aferrándose más al brazo del chico, quien avanzó incómodo hasta la mesa correspondiente—, de seguro la comida debe ser muy buena. Ya veo por qué te gusta venir aquí muy seguido, Usui-kun.

"¡Se atrevió a llamarlo 'Usui-kun'! ¡KYAAAAA! Déjamelo a mí que yo la mataré sin dejar evidencias" amenazó la vocecilla de la Ayuzawa. Comenzando a avanzar directo a la mesa.

— Nee, tu debes ser Misaki-chan Ayuzawa. Un gusto, soy María Miyazono, Usui-kun me habló mucho de ti en lo que estuve en Japón.

Miró a Usui inquiriendo una respuesta, él se veía tranquilo y calmado, a pesar de que en su interior estaba muriéndose de la preocupación. No estuvo en sus planes visitar el Maid Latte, y mucho menos con la compañía de María, pero ella había insistido tanto cuando encontró el collar de oro que tenía en el automóvil, diciendo que quería conocer a la "afortunada".

— L-lo lamento ama, pero en el local está prohibido decir el nombre de las Maids, es un código de seguridad —reiteró Erika, riendo nerviosamente al observar la mirada asesina de Misaki.

— Qué despistada, jeje —se lamentó riendo animadamente. Sin embargo, la Ayuzawa pudo jurar que eso lo hizo apropósito, conociendo lo que hacía.

Falsa.

Eso era lo que Misaki veía, la castaña era tan falsa como un oasis en el desierto. No, no, tan falsa como decir que los cerdos son flacos. Odiaba a las personas como ella, fingían lo que no eran. Y más aún, María parecía odiarla con tan sólo la mirada que llegaron a compartir, definitivamente Miyazono era una de las peores personas que jamás conoció. Oh, y eso no es todo. Estaba con Usui, sí, María Miyazono ya se hallaba encabezando la lista negra de la Ayuzawa.

— Mm, yo quisiera un té helado por favor —pidió observando fijamente el menú, para después cerrarlo y dejarlo descansar sobre la mesa.

— Yo no quiero nada, muchas gracias —especuló el oji-esmeralda.

— En seguida vengo con su orden —dijo Erika dirigiéndose a la cocina, siendo seguida por Misaki.

— Espera Misa-chan, si te puedo llamar así, claro —rió, nuevamente—. Quisiera que te quedes un poco más, hay algo de lo que quisiera hablar contigo —exigió. La peli-negra miró con duda a Erika, quien simplemente asintió diciendo un ''Hazlo y no te molestará más".

— ¿Qué sucede, ama?

— Toma asiento —dijo señalando la desolada silla que restaba—. Soy amiga cercana de Usui-kun, nos conocimos desde que éramos unos niños, es un placer conocerte Misa-chan, él me ha hablado mucho de ti, me mencionó que trabajabas aquí en Maid Latte, pero no te preocupes, no se lo diré a nadie, es un secreto —susurró—, también me dijo que estudiaban en el mismo colegio, Seika. ¿Es verdad? —Misaki asintió con resentimiento—. Oh, qué bien, porque yo también asistiré a ese colegio. Eso quiere decir que nos veremos TODOS los días, ¡seremos muy buenas amigas! Lo prometo —gritó conmocionada, abrazando a la muchacha quien todavía se encontraba en Shock.

La muchachilla esa era una falsa hipócrita, estaría en su mismo colegio y, por la altura que aparentaba, estaría en su curso, la suerte seguramente no estará de su lado por lo que compartirán el mismo curso. Y eso no es todo. Tenía un problema más grande, ¡Usui! Sí, él. ¿Cómo pudo decirle que trabajaba en el Maid Latte? ¡Pensaba que guardaría el secreto! Además que nunca antes había mencionado que tenía una amiga llamada María, a la que le contaba todo, y para colmo es que se conocían desde la infancia, ¡estaba tiritando de los celos! Esperen, ¿qué acababa de decir? Ella no sufría de tan absurda enfermedad, para nada. Únicamente no podía soportar que el rubio esté en manos de una vil hipócrita.

"Eso se llama celos, querida" contestó la voz dentro de su cabeza, nuevamente.

No, eso jamás. Simplemente no dejaría a SU Usui en manos de una arpía venenosa a la que se le notan las ganas que tiene de avalanzarse encima del joven. Esos no eran celos, ¿cierto?

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— ¿S-se encuentra bien? —cuestionó la Hanazono escondiéndose tras Shizuko, observando fijamente a Misaki, quien parecía estar echando humo por la nariz.

— ¿Crees que se ve bien? —preguntó Shizuko de manera irónica.

— N-nee, Misaki-chan, ¿sucede algo, te encuentras bien?

— Estoy de maravilla, Sakura-chan —informó Misaki sonriendo ampliamente, sin contar que volteó la cabeza como el exorcista.

— T-te estas poniendo verde —habló con un hilo de voz.

— Verde de los celos —murmuró la de lentes desviando su mirada.

— ¡¿QUÉ HAS DICHO?! —gritó histérica.

— Nada —recriminaron ambas dando varios pasos atrás.

— ¿Que habrá hecho Usui para hacerla enojar tanto? —susurró Sakura, escondida tras un árbol. Era claramente obvio que Usui era único causante, pero jamás pensó que las consecuencias fueran tan grave.

— Deja de temblar, Sakura —regañó Shizuko.

— Gomen.

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Evento #5: Celos

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Los celos son la debilidad de toda mujer, es algo imposible de controlar. Y todos sabemos que Misaki tiene los suyos, su misión en esta parte es hacerla tener celos, no ha de ser tan complicado, aunque claro que está mal estar por ahí coqueteándole. El que haga que Misaki Ayuzawa demuestre sus celos, ganará.

3-Usui:Hinata-3

Hinata escribió

"Yo, realmente, no me esforcé para este desafío, estuve todo el día con Suzuna."

Usui escribió

"Yo tampoco, tuve asuntos que atender."

Hinata escribió

"¡Espera! Entonces... ¿Cómo hiciste que Misaki-chan tuviera celos?"

Usui escribió

"Es porque ella siente algo por mí~."

Hinata escribió

"Eso es mentira, no inventes estupideces."

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Letra: A

Artista: Sandoval

A quien tú decidiste amar

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By: Nutella Cup

Capítulo VII: Verde de los celos

"No, no son celos. Simplemente no me agrada que mire, toque y bese a alguien que no sea yo."

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NOTA: Lamento si es que encuentran algunas faltas ortográficas como: ojo-azul, pelo-negro o algo semejante xD también lo de las tildes, aquí en la parte baja no me preocupo, pero en la historia intento no hacerlo.

Ya sé, ya sé, este capítulo me salió con mucho SuzunaxHinata uwu creo que debería cambiar la pareja y poner "Suzuna A. & Hinata S." Pero les prometo que el próximo capítulo será puro UsuixMisaki *u* O woah, esto esta muy largo .-.

En este capítulo aparecieron 3 personajes nuevos, quien me los adivine ganara... uh... No sé, creo que podrá dar una idea de lo que sucederá en el capítulo 9 ._. Quién participa ^-^?

¡Kya! ¿Les ha gustado los celos? Bueno, no son tantos celos xD para aquellos que ya leyeron el manga, sabrán que María suele enamorarse de mujeres, en todo caso, de Misaki, pero en esta historia la haré que se enamore de un hombre :3 Uhm, bien, el siguiente capítulo lo tengo bien ideado, espero que les vaya a gustar porque me encantó idearlo e imaginarlo n.n aunque creo que me pasé un poquito ewe

Uhmm, shi, creo que ya no voy a actualizar cada semana porque mi imaginación está peleada con mi cerebro TwT qué idiotas, cómo se les ocurre pelearse cuando ya llevan 13 años de casados. Por lo tanto no va a haber capítulo 11 gomen, y también me falta idear el 9 y el 10, el 8 ya está hermoso *u* (a mi parecer xD) no podré actualizar seguido o cada semana por lo exámenes, eso y ya no tendré club de computación

Hoy no hay mucho que comentar, puesto que no estoy del todo bien n.n así que andando a contestar comentarios *o* chanchanchan! Agh, ya no quiero esos puntos feos xD son tan difíciles de poner :3

Agradezco a los reviews de:

Nagisa del Mar: No importa, me alegro que estés de viaje n.n yo estoy en exámenes así que no podré viajar por un largo tiempo TwT uh, apropósito, ya sospechaba que tú eras Guest ewe. Alma gemela, ¿dónde estuviste toda mi vida? okno xD si, es verdad, somos parecidas n.n Salvo que supongo que eres mayor que yo x3 uhm, de nada n.n yo lamento esos errores que encontraste, las máquinas de mi salón están locas D: se comió palabras y hasta las borró TwT no puedo creer que me haya equivocado poniendo una "i" oh, maldita máquina -.- whahaha, entonces prepare sus pistolas señorita vaquera, que la voy a matar *con una nariz de payaso y una pistola de juguete* xD me alegra que te haya agradado la historia C: uh, esas faltas ortográficas me hacen martiriar TwT iba a corregirlas y volver a editar el capítulo, pero después dije "nah, que flojera x3".

Criss .Nyan: Shi, tú serás porrista y yo perteneceré a la banda de USUI TEAM *u* U.T. ganará *u* y sino... Pues le sobornamos al árbitro x3 sie, pero uf, espero que no haya una cuarta vez TwT de la cuarta ya no me salvo x3 siempre ha sido "la tercera es la vencida". Exacto, es como un magiciero *u* (mago, en idioma "yo" xD) también dicen que si te nombran tú estornudas, en Hinata se aplica lo de "dicen mal tu nombre y tú tienes que estornudar". Es verdad, el muy idiota la deja plantada y para colmo le manda un mensaje corto, ay por Dios, la pubertad xD Hinata a veces es tan indiferente x3 Espero que te haya gustado este capítulo n.n Sayonnara n.n)/

Artemisa Neko-chan: De nada n.n creo xD oh, a mí también me encantó la escena del secuestro *-* me gustó mucho escribirla :3 oki n.n espero que te haya agradado este capítulo n.n ya no he de actualizar mucho TwT

Sora Daishi: Uh~, ¿enserio? ¿Te saca sonrisas? Me alegro n.n pensé que eso no sucedía con nadie TwT n-nee, arigato n.n yo creo que es normal n.n más me gusta tu historia n.n la de "Pelea entre bandas", esa sí está hermosa *-* whahaha xD esa parte me mató xD mejor robemos la dulcería, ¿shi~?

Guest: Te respondí algunas cosas allá arriba n.n pero lo que no respondí lo haré aqui ¬w¬ ¿Qué harás con esos tomates TwT, haremos ensalada *-*? xD oh ego, elévate hasta lo más alto. ¿Enserio te gusta como escribo? Ow gracias~ n.n pero escribo como todos n.n pues si no hay maní, te venderé algodón de azúcar, ¿o prefieres palomitas? n.n

Gracias a todos por seguir comentando QwQ

Uh, y se me olvido mencionar algo muy importante... Muchas... Pero muchas gracias a aquellas personas que agregaron a sus favoritos la historia, gracias a: Canichann001, Inochan-Uchiha, SetsukaChoi, Criss .Nyan, paulanic, Nagisa del Mar, Sora Daishi, akane love y orianay102.

Tambien agradezco a aquellas hermosas personas que estan siguiendo la historia desde la comodidad de su casa ^w^: Canichann001, SetsukaChoi, Mr. Coockie, Criss .Nyan, paulanic, AV Bellamy, Sora Daishi, Nagisa Del Mar, akane love, Artemisa Neko-chan y orianay102.

~Eeeeen Fin! (Sip, creditos a German Garmendia -w-)

~Uun abrazo psicologico (/^w^)/ \(^w^\) y nos vemos la proxima semana ^^)/ Chao chao

*Empieza a sonar "My girl's ex-boyfriend*

Regalenme un Review, son gratis ;)

Shi~chan fuera (=3=)7

†¿Es normal que te ame tanto?/¿Por qué le hablas a la comida?/Calla, que la amo ¬¬†