¡Konnichiwa Minna~san ^-^)7 ! Este es el último capítulo del fanfic, y a recomendación de Nagisa haré un epílogo n.n Fue un gusto entablar conversación con todas ustedes
T-T Espero que les agrade el capítulo, me esmeré mucho en hacerlo, a pesar de ser el último no tenía inspiración alguna para escribir esto ._.

Aclaro algo que quizá no tengan bien entendido, jeje. Cuando hay tres puntos, significa que es después del anterior diálogo, cuando aparecen las líneas _ significa que es otra escena pero que sucede en el mismo instante que el diálogo anterior. ¿Se entendió? Bueno, supongo que no u.u hice mi mejor esfuerzo xD

Esta historia pertenece al proyecto abecedario.

Advertencia: El capítulo posee ciertos spoilers.

Disclaimer: Ni Maid-sama ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Hiro Fujirawa. Sino, hubiera sacado la segunda temporada más rápido T-T

Letra: A

Artista: Sandoval

A quien tú decidiste amar

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By: Nutella Cup

Capítulo IX: Maldición vudú

"Eres una versión de Lucifer aún más maléfica, pero en miniatura."

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Tic toc, tic toc.

Hum, qué extraño, ¿desde cuándo es que las almohadas son tan planas como una tabla?

— ¿Dó-dónde estoy? —cuestionó Misaki limpiándose el hilo de baba que pendía de su barbilla con la manga de su suéter. Esperen, ¿hilo de baba?—. No puede ser, babeé mientras dormía, eso no lo hacia desde los cuatro años. Y Para empezar, ¿qué hago en la mesa de la cocina?

Despegó su mejilla de la mesa y se dedicó a observar detalladamente las cosas que le rodeaban. Un plumón de color azul, café, varios cupones, un sobre de papel, un par de platos, azúcar. Nada fuera de lo normal.

— Veo que ya has despertado, buenos días —saludó Suzuna entrando a la cocina con despreocupación.

— ¿"Ya he despertado"? Es decir que tú me viste dormir en la mesa, Suzuna —la susodicha asintió en modo de afirmación—. ¡¿Por qué no me despertaste?! —exclamó zarandeándola como muñeca de trapo.

— T-te veías muy cansada y-

— Más importante que eso, ¿Por qué no estás en el colegio? No me digas que faltaste —ahora que la Ayuzawa mayor caía en cuenta, su hermana todavía estaba en pijama, con pantuflas y sus coletas completamente despeinadas.

— ¿Qué día es hoy, Misaki-chan?

— Es... Ehm, ¿30 de Septiembre?

— ¡Estamos a vísperas de Navidad! 24 de Diciembre, por lo tanto, las clases se cancelan.

— Cómo lo lamento —se arrepintió Misaki, rascándose la nuca mientras dejaba de zarandearla.

— No te preocupes, ya estoy acostumbrada a esto. Has estado alterada desde la semana pasada, se hizo rutina matutina que estés zarandeándome por todo lado —murmuró tomando asiento en una de las seis sillas de la mesa—. Cambiando de tema, ¿ya enviaste la carta al buzón?

— ¿Carta? —repitió sentándose.

— Sí, la que tienes bajo tus codos.

¡Bingo! Entonces eso era lo que Misaki estaba haciendo. ¡¿Cómo no se dio cuenta al hacer el inventario?!

Tomó cuidadosamente el sobre entre sus manos, vio el sello que poseía y su destinatario, definitivamente ella estaba escribiendo esa carta. Cuando por fin pudo finalizar de leer sus kanjis, la carta se resbaló de sus dedos.

— Sakuya Ayuzawa —susurró impactada, lo suficientemente audible para la menor.

— Sí, papá nos envió una carta. Hoy ibas a responderle.

La peli-negra agarró su cabeza con ambas manos en un vago intento de recordar por qué iba a responderle.

— ¿Qué hacemos con la carta de este hombre?

— Oh, bueno, es una historia algo larga. Hace tres meses, un día después de tu cumpleaños, empezamos a recibir cartas de nuestro padre. Claro que al inicio ni mamá ni tú estaban dispuestas a responder a sus cartas, sin embargo éstas venían cada semana sin falta. Poco a poco, estuviste de acuerdo a responder cada una de sus cartas, y aquí nos hallamos ahora. El odio que le tenías a papá desapareció, así que ya no tienes recelo a responder sus cartas.

— ¿Algo más, Suzu-chan? —preguntó observándola a los ojos.

— Dijo que vendría en vísperas de Navidad.

Otra vez la mirada ámbar de Misaki estuvo cara a cara con el sobre. Lo abrió y comenzó a leer lo que escribió la noche anterior, sonrió de felicidad al recordar todas las otras cartas. Esa carta era la viva imagen de que él no estaba muerto, él no las abandonó, él se preocupa por ella, él está planeando volver.

Él es su padre.

Con mucha emoción, atrapó el plumón y volvió a escribir, ahora con ayuda de su hermana. Al cabo de un rato, terminaron con el escrito y Misaki estaba lista para dejarlo en el buzón. A pesar de no saber la razón exacta por la que Sakuya no pasó con su familia los últimos diecisiete años, lo perdonó involuntariamente. De todas formas, él pronto le revelaría la razón cuando la pudiera ver en persona.

Salió de la casa con ropa abrigada, estaba nevando, se dirigió al buzón azul y colocó la carta.

— ¿24 de Diciembre, eh? Vísperas de Navidad, hay mucho qué hacer para el hoy en la noche. Será mejor comenzar —y con una sonrisa, su cuerpo se difuminó entre todo el ambiente.

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― Me pregunto por qué tarda tanto ―se cuestionó María, sorbiendo ruidosamente su taza de café. Hace más de media hora que se encontraba en el local esperando a alguien, o más bien, a su primo Kanou (N/A: Ese que hace "yaoi" con Yukimura xD)―. Debería restarle algo del dinero por la tardanza.

― Ni siquiera lo pienses ―reclamó una voz masculina por la espalda de la mujer―, no sabes cuán humillante es pasearse por las calles con un títere en mano.

― Jum ―gruñó molesta―, ese es el precio del karma. Para la próxima intenta llegar más temprano, ¿quieres?

― ¡No es mi culpa que el despertador no haya sonado! ―reiteró despeinando su cabello azulado de mala gana.

― ¿Tengo cara de que me importe? ―el negó―. ¡Perfecto! ¿Entonces, dónde está el encargo que te pedí?

El joven mostró su mano derecha con un títere amarillo cubriéndola mientras María retiraba con apuro el muñeco, queriendo ocultarlo.

― ¡Ten más cuidado! ―exclamó alterada, retirándose los mechones que caían en su frente y que sobresalían del sombrero que portaba―. Esas cosas no se muestra en público, es muy vergonzoso y ridículo.

― ¡Ja! ―rió amargamente―. ¿Te has visto en un espejo? Esa vestimenta de detective te sienta verdaderamente ridícula ―informó agarrando el sombrero que cubría la cabellera castaña de la Miyazono.

― Dame eso―–exigió en un intento de recuperar el sombrero―. Me pueden descubrir.

― Uy, ¿acaso te avergüenza que te vean en un lugar con "poca clase"?

― No es eso, estoy acostumbrada ―comentó colocándose el sombrero que, antes, tenía el chico―. Por aquí cerca está el "Maid Latte", que es donde trabaja mi rival, y puede que una de las chicas que también trabajan allí me descubran con… ¡Esto! ―gritó mostrando el títere.

― Hablando de eso, todavía no me comentas cuál será el nombre de la afortunada que estará escrito en el títere.

― Eso, mi querido primo, es información confidencial ―advirtió con una sonrisa maligna.

― ¡Bah! Tampoco quería saberlo. Bien, tengo que volver a casa, mamá quiere que arregle el árbol navideño. Suerte con ese muñeco maldito ―tras esas palabras, la figura de Kanou no se volvió a ver más

― También tengo que irme, no puedo esperar para escribir el nombre de Ayuzawa Misaki en el muñeco, esta va a ser su peor navidad ―y la risa macabra de ella comenzó a brotar. Dejó el dinero de su café sobre la mesa y se retiró.

Segundos después, Satsuki salió de su escondite mientras se acercaba a la mesa de María.

― ¿Qué estás tramando, Miyazono?

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― ¿A dónde vas, Misaki-chan? ―preguntó Suzuna, acompañando a Misaki hasta la salida de su casa.

― Voy a comprar un par de cosas para la cena de Navidad.

― Oh, genial. ¿Puedo acompañarte?

― Mmm suena tentador, pero no ―respondió con diversión. ¿Era su imaginación o su hermana parecía una niña de 8 años emocionada por abrir los obsequios que trajo Santa?

― Ow, ¿por qué no? ―replicó inflando sus mofletes a modo de puchero, cruzando sus brazos.

La peli-negra rió con dulzura al verla. Siempre había adorado esas épocas, a pesar de que su madre no estuviese en casa, Misaki pasaba más tiempo con Suzuna, cosa que no hacía en varias ocasiones. Tocó la nariz de la menor con su dedo a modo de juego, tal como lo había hecho cuando eran pequeñas.

― Porque si no te quedas a arreglar el árbol de Navidad, Santa no tendrá dónde poner todos tus regalos.

― ¿Regalos? ―sí, definitivamente parecía una infante―. ¡Es verdad, que te vaya bien nee-chan!

Volvió a soltar un ligera risa antes de encaminarse a la tienda más cercana para preparar el famoso "pavo navideño". Estas fiestas siempre conseguían ponerla de un buen humor.


De un azotazo, la puerta de la habitación de María consiguió cerrarse con brusquedad, la Miyazono se aventó a la cama y de un cajón cercano sacó un marcador negro.

― Veamos que tan favorable resultó esta compra ―murmuró escribiendo el nombre tras el títere de color amarillo―. De ahora en adelante, Misaki tendrá una vida llena de mala suerte.

A partir de ese momento, la risa de María se consideró un réplica exacta de la risa de la reina malvada de Blanca Nieves.


― Sorprendente, he vivido aquí desde que tengo memoria y no sé dónde hay un lugar donde venden pavos ―refunfuñó la Ayuzawa mirando detenidamente el mapa en sus manos. Por más que lo veía una y otra y otra vez, seguía perdida.

― "Has estado sentado en el sofá todo el maldito día, deja la flojera de lado y saca la basura, ¿te parece?" ―si la Kaichou no se equivocaba, la voz que acababa de escuchar pertenecía a la mujer que manejaba la carnicería, perfecto, el lugar que estuvo buscando.

― "Mujer, ¿no ves que estoy ocupado en algo importante?" ―y ese debe de ser el esposo. Bien, la carnicería no está tan lejos, solo necesitaba correr.

― "Si fuera tan importante no estarías en calzoncillos, además, ¿desde cuándo 'Tokyo Mew Mew Power' es considerado algo importante?"

― "¡Shh! No lo digas tan fuerte que los vecinos pueden escuchar, y eso no me hace ver nada varonil."

"Entonces saca la basura antes que se me ocurra gritarlo a toda la vecindad."

Por fin Misaki estaba acercándose a la carnicería, tan sólo necesitaba avanzar unos 10 pasos más. A pesar de la lejanía en la que estaba, esa pareja de carniceros gritaba peor que hurracas.

― "Ya voy, ya voy" –balbuceó de mala gana―. "¿Quieres que saque la basura? Pues bien, también sacaré todos los filetes que se echaron a perder"

"¡Viejo panzón!"

"¡¿Qué quieres?!"

"Se te olvida el jugo de carne, esa cosa apesta aquí."

"Sí, ogra manipuladora."

"¡¿Cómo me llamaste?!"

"Ogra manipuladora, ¿acaso estás sorda?" ―gritó lanzando el jugo por la ventana, sin ver a quién pudiera caerle.

"¿Gorda yo? Ven y dímelo en frente, obeso barbudo."

"Ah, pues-"

― ¡Tiene que ser una broma! Toda mi ropa está mojada ―gritó Misaki una vez que todo el jugo de carne cayó sobre su ropa, no, más bien, sobre su pijama.

― No puede ser ―completó la mujer, mirando asombrada a través del ventanal–. ¡¿Ves lo que causas?! Por ciego has lanzado el jugo de carne a una futura clienta.

― ¡Esto no hubiera pasado si me hubieras dejado en paz!

― Mejor cállate ―chitó la mujer, saliendo del local para ver a la Ayuzawa―, cariño, ¿te encuentras bien?

― E-eh, sí ―tartamudeó la joven observando su ropa toda empapada.

― Disculpa el incidente del burro de mi marido. No sé como recompensarte –exclamó toda arrepentida y avergonzada.

― N-no importa, quisiera sa-saber si es que venden pavos.

― Sí, todavía no se agotan, ¿por qué? ¿Quieres comprar uno?

― Ju-justamente.

― ¡Ya sé! Te lo dejaré gratis a modo de disculpas ―anunció corriendo al local para después volver cargando una funda con un enorme pavo.

― No es ne-necesaria, traigo dinero para pagarles.

― Es lo menos que puedo hacer por el incidente. Sigo arrepintiéndome por eso. Así que el pavo será gratis.

― Mu-muchas gra-

"¡CUIDADO, LA PERRERA DEJÓ ESCAPAR A LOS PERROS!" ―gritó una voz a lo lejos.

Ambas mujeres no hicieron nada más que mirarse entre ellas con preocupación, mientras que a un par de calles más allá un bulldog se asomaba por la esquina, acercándose peligrosamente a Misaki.

― Cariño, creo que deberías correr.

― ¡Gracias por el pavo! ―exclamó la oji-ámbar alejándose, sabiendo que una jauría de perros la perseguían por detrás―. Kami, ¿qué hice para merecer esto?


― ¿Qué planeas hacer por Navidad, Usui-kun? ―preguntó María, desayunando un par de tostadas.

― Voy a pasar con unos amigos ―respondió neutral, bebiendo su jugo―. Uh, mis sensores Ayuzawa me dicen que Misaki está en problemas.

― ¿Mi hija está en problemas? ―interrumpió Sakuya, entrando a la cocina del departamento.

― De-debe de ser la imaginación de ambos, jaja, ¿alguien quiere más jugo? ―ofreció completamente nerviosa, levantando la jarra con el líquido.


― Cerca de aquí hay otro local de café, ahí me podré esconder de los perros ―planeó la chica en un débil susurro para que ninguno de esos animales la oyesen, seguía sin creer que se estaba escondiendo en un callejón por culpa de esos canes. Miró para todos lados, asegurándose de que no estuvieran cerca, y cuando tuvo la certeza de que no había peligro, volvió a correr.

Aunque no se dio cuenta de la presencia de un balde de basura botado en el suelo, lo que hizo que se resbalara y cayera directo en un cubo de basura lleno de cabezas de pescado.

Ahora no le perseguían perros, sino gatos.

― Ayuda ―lloriqueó huyendo, eso hasta esconderse dentro del local.

"Noticias de última hora, tal parece que hoy habrá una fuerte tormenta de nieve en el sector del colegio de Seika y unas millas más allá" ―¿Por qué será que eso no le daba un buen presentimiento?– "Esperamos que todas las personas se encuentren en sus casas, la tormenta es lo suficientemente fuerte como para volcar un camión, nuestros climatólogos nos informan que la tormenta se dará en 3, 2, 1, ahora. ¡Que tengan una buena tarde, Japón!

Tiene que ser una broma, hoy no era su día, ¿cierto?

Miró para todos lados, verificando cuántas personas estaban dentro del local, sin embargo acababa de caer en cuenta de que no había nadie dentro, ella era la única.

― Es ahora o nunca, tengo que hacer honor al apodo de "Demonio de Seika", por algo soy 'invencible' ―dicho esto, se aventuró a las afueras donde la tormenta daba inicio―. Espero que este fenómeno no me trague.

¿Llegará a su casa sana y salva? ¿O la nieve la consumirá? Véanlo en el próximo capítulo de "Kaichou wa Maid Sama".

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― No puedo creer que… Llegué ―suspiró la Kaichou aliviada, lanzándose al sillón―. Pensé que no sobreviviría a todo eso ―estaba tan cansada que iba a dormirse. Iba, porque un olor apestoso no la dejaba dormir en paz―, Misaki, necesitas un baño.

Se encaminó a su habitación, preparó una muda de ropa y fue directo al baño. En lo que el agua se calentaba, ella haría el pavo para la noche. Así fue como se dirigió a la cocina e hizo todos los preparativos, tiempo después estuvo preparando pan de navidad, y lo primero sería hornearlo. Una vez listo lo introdujo al horno, fijó el reloj y se adentró al baño.

Realmente lo necesitaba, sabía que tenía mala suerte, sin embargo el día fue exagerado. Demoró un par de minutos en quitarse ese asqueroso olor del cabello y del cuerpo, sin mencionar que todavía le faltaba lavar su ropa, pero esos eran detalles menores, ahora sólo quería dedicarse a disfrutar del baño hasta que sonara la alarma del horno.

Pip, pip, pip.

Bien, era hora de sacar el pan del horno. Salió de la bañera con una toalla enrollada a su cuerpo, se recogió el cabello y tomó del pomo de la puerta.

Por más que jalaba del pomo, la puerta no conseguía abrirse. Al poco tiempo Misaki entró en pánico, jalando verazmente la puerta en un intento de tumbarla, tal parece que la chica quedó atrapada en el baño.

― ¡Ayúdenme! ¡Quedé atrapada en el baño! ―resignada, se sentó en el suelo mientras buscaba el bolso con el dinero, sabiendo que allí dentro estaba su celular. Tras una corta búsqueda, sacó el aparato con toda emoción puesto que con eso podría llamar a alguien para que le abriera (claro que no se acordó de la tormenta que hacía afuera).

Pero fue tanto su descuido que el celular se le resbaló de las manos y, milagrosamente, aterrizó dentro del inodoro. ¿Qué no lo había tapado antes de darse un baño?

― No, no, no, es una broma ¿cierto? ―comentó gateando hasta el inodoro, retirando el móvil del agua–. Genial, ya no sirve.

― ¿Misaki-chan? ―esa voz, ¡esa voz! ¡Era Suzuna!

― ¡Suzuna! ¿Podrías abrirme la puerta, por favor? Estoy en el baño, en la cocina está la llave de la puerta del baño ―imploró.

― E-eh, hai ―respondió botando su saco de lado, corriendo directo a la cocina para buscar en el segundo gabinete―. Uh, encontré la llave.

― ¡Bien, abre la puerta!

La menor se puso frente al baño e introdujo la llave en el pomo.

Click.

¿Ese no era el cerrojo?

― Nee, ¿de casualidad no quitaste el cerrojo de la puerta antes de intentar abrirla? ―cuestionó la castaña retirando la llave.

Bien, quizá Misaki entro en pánico demasiado pronto.

― Cr-creo que no me fijé, jeje ―rió―. De todas maneras gracias Suzu-chan.

― Ey, ¿por qué huele a quemado? ―preguntó olfateando como sabueso.

― ¡No, las galletas de jengibre!

― Ah, era eso ―murmuró siguiendo a su hermana, quien se encontraba abriendo el horno.

― Definitivamente hoy no es mi día ―completó observando fijamente la cosa viscosa que tenía en manos, cosa que no es considerada algo comestible.

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María se encontraba de camino a su habitación, terminándose la última tostada de la mañana. Cuando finalmente entró a su cuarto, buscó inmediatamente el títere con el nombre de Misaki.

― Hace 30 minutos ese títere estaba en mi cama, ¿dónde se pudo meter? Ni siquiera tiene vida como para caminar por sí solo.

― Miau ―maulló el temible gato, Licht.

Lo más curioso de todo es que María tenía alergia a los gatos.

― Por favor no, no, no ―temerosa, la mujer volteó la mirada para encontrarse con el felino, no pasó mucho para que ella empezara a estornudar―. Demonios, pensé que te tenía vetado de mi habitación, gato.

Sacó un palo de quién-sabe-dónde y amenazó al pobre animal, quien, de modo calmado, abandonó la habitación de la enana. Ella cerró con brusquedad la puerta y se echó a su cama, secándose los mocos con el saco que llevaba puesto. Pronto se dio cuenta de que el gato endemoniado tenía en boca el preciado títere de la mala suerte.

― No puede ser, ¡gato ladrón! ―vociferó persiguiendo al minino.

Cuando ella pudo visualizarlo éste estaba justo en la barandilla del ventanal preparándose para saltar, o siquiera eso parecía.

― No te atreverías ―comentó mirando al gato retadoramente. Licht le devolvió la mirada y bajó del barandal―. Lo sabía, ahora dame ese títere, felino endemoniado.

El animal bufó y, con todas sus fuerzas, lanzó el muñeco por la ventana.

― Juro que cuando vuelva a tener en mis manos el títere, cocinaré caldo de gato ―musitó devastada, dejándose caer en el suelo―. Eres una versión de Lucifer aún más maléfica, pero en miniatura.

Misión completada, Licht.


― Nee gerente, ¿qué hacemos aquí? ―preguntó Honoka escondida tras un edificio.

― Estamos siguiendo a María, esa mujer no me inspira confianza.

― Pues ahora no estamos para suposiciones, gerente. Necesitamos volver al Maid Latte para los preparativos de esta noche ―sugirió Subaru sosteniendo una libreta entre sus manos.

― Es verdad, además a mí me dijo que íbamos de compras, no a perseguir una clienta ―completó Erika ciertamente frustrada.

― Lo sé, pero puedo jurar que esa bruja hizo algo en contra de Misa-chan, esta mañana estaba ayudando a mis tíos en su café y ella murmuró un par de cosas sobre un plan y un títere ―dijo confundida, las demás la miraron con la misma expresión―. Yo tampoco entiendo, sólo sé que lo que sea que hizo con ese muñeco involucra a Misa-chan y su navidad.

― Esa es una lógica bastante absurda, María es una buena chic-

― ¡Algo cayó de uno de los pisos! Vamos a ver qué es ―comandó Satsuki, acercándose hasta la acera donde aterrizó el títere que Licht botó― ¡Eureka! Esto es evidencia suficiente del complot que ella está tramando.

― ¿Qué es eso? ―cuestionaron todas acercándose con sigilo hasta la supuesta "escena del crimen".

― Este, mis queridas maids, es el títere que María tenía esta mañana en el Café ―informó dando vuelta al muñeco, pudiendo visualizar claramente el nombre de la Ayuzawa―, y aquí hay aún más pruebas de que es un complot, es el nombre de Misa-chan.

― Reconozco ese muñeco ―exclamó Honoka―, es de la tienda de mi tío, jugaba con él cuando era pequeña, tiempo sin verte Blast ―saludó alegremente―. Es un títere maldito, en la parte trasera escribes el nombre de la persona a la que odias y las consecuencias de eso es que ese "alguien" tendrá mala suerte durante toda su vida.

― Ay no, es decir que Misa-chan está condenada. ¿No hay forma de revertirlo? ―preguntó Subaru tapándose la boca.

― Mm, si mal no recuerdo creo que podemos borrar el nombre, claro, si es que no está escrito con marcador permanente.

― ¡Manos a la obra! Volvamos al Maid Latte para romper esta maldición vudú ―gritó la gerente.

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― Entonces, si tengo bien entendido, durante toda la tarde has tenido mala suerte. Te cayó jugo de carne, caíste en un basurero lleno de pescado, hubo una tormenta de nieve; según tú-

― ¿Qué insinúas? ―inquirió Misaki.

― Creo que estás alucinando, claro que no hubo tormenta, yo salí con Hinata a patinar por una de las áreas turísticas, los noticieros jamás informaron sobre una tormeta ―la chica rió con alegría.

― T-te puedo jurar que había una tormenta, casi me traga.

― Quizá dormir en la mesa te está haciendo ver cosas ―comentó agraciada―. ¿Qué te parece si yo hago las cosas hasta que esa "maldición" desaparezca, ¿va?

― Hum, sí. Hasta eso yo iré a comprar los obsequios.

― No es necesario Misaki-chan, no tenemos mucho dinero para eso.

― Pues yo tengo lo suficiente para pasar una buena navidad con mamá y tú. De paso veré si puedo contratar a que alguien me arregle el teléfono ―respondió mostrando una funda completamente empapada.

― ¿Qué le sucedió?

― Se me cayó por el inodoro ―bufó con repudio.

― Ah, hablando de teléfono, Usui-kun me dejó un mensaje de que te tenía una sorpresa para Navidad y que pronto te llevaría a verla.

― Está bien, en todo caso, será mejor que me vaya antes de que algo más me suceda. Por cierto, el pavo está en la nevera. Nos vemos, Suzu-chan ―gritó la Ayuzawa saliendo de la casa, esperando que la mala suerte no hiciera efecto.

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― Bien, ¿qué se supone que hacemos aquí, Sakura-chan? ―cuestionó el Shintani introduciendo sus manos dentro de sus bolsillos.

― Esperando a Usui-kun, no sé por qué demora tanto, lo cité hace media hora ―reclamó la castaña sentada en la entrada del colegio de Seika.

― ¿No pudiste pensar un lugar mejor que la entrada del colegio? Es horrible volver a pisar este territorio antes del regreso a clases.

― Brr, lo sé, es escalofriante ―chistó sobando sus brazos.

― ¿Ese no es Usui? ―comentó Shizuko señalando una sombra.

― Lamento la demora, tuve que inventar una algo para que María no me suguiera ―excusó el rubio con indiferencia.

― ¿Vives con la profesora Miyazono, tutora de inglés? ―inquirió la peli-negra con asombro, no es común que un estudiante y una profesora compartan el mismo departamento, lo único que faltaba era que durmiesen en el mismo cuarto.

― Vaya Usui, no puedo creer que ya andes ligando con la maestra de inglés ―bromeó Hinata para después reírse de su propio chiste.

¡BAM!

― ¿Escucharon eso? ―murmuró Sakura completamente espantada―. ¿Qué fue?

― Si mis cálculos no me fallan, ese es el ruido de un cuerpo chocando contra el metal.

― Sorprendente, ¿cómo lo descubriste, Shizuko-san? ―comentó maravillada.

― Es simple lógica, únicamente tuve que ver las rendijas del colegio ―reiteró con simpleza mientras señalaba a la entrada.

― Duele, duele, duele ―lloriqueó el castaño, quien en esos momentos tenía su cara estampada contra las rendijas.

― Yo no ligo con nadie, Sanshita-kun ―comunicó Usui, bajando su pierna debido a que lo pateó como balón de fútbol.

― No diré nada más porque aprecio mi vida ―habló adolorido, despegándose del lugar y cayendo como escarabajo―. ¿Para qué estamos aquí, Sakura-chan? No me digas que es otro reto.

― Justamente, es el último reto, con esto ya habremos llegado a los siete retos. ¿Están preparados para maravillarse?

― Adelante ―dijeron al unísono.

― Regalo de Navidad, tendrán que darle el mejor regalo de Navidad a Misaki-chan. Y mañana los citaré de nuevo para nombrar al ganador.

― Puedo jurarte que hace como dos meses tuvimos que darle el "mejor regalo de cumpleaños" a Misaki-chan ―recordó Hinata.

― Pues ya no tengo más imaginación, por eso es que no hay más de 7 retos.

― ¿Qué pasaría su llegásemos a un empate? ―preguntó Usui.

― Creo que lo mejor sería hacer otro reto, no sé, veremos qué hacer si es que eso llega a suceder ―contestó Shizuko acomodando sus lentes.

― Me parece justo ―completó el oji-esmeralda dándose la vuelta―, me tengo que retirar, feliz navidad.

Una vez que Usui dejó a los demás atrás, su mente comenzó a inundarse de varios pensamientos mientras caminaba.

¿Qué pasaría si es que él perdiera? Se habría esforzado en vano, y creer que todo esto había comenzado con sus celos, ellos fueron los que lo impulsaron a aceptar el trato. Aún así, esa no era su mayor preocupación.

Estaba al pendiente de los puntos que tenía cada uno, y Takumi iba perdiendo por 1 punto, si es que llegase a ganar ese reto estarían en un empate, y con eso harían otro reto. Sería una segunda oportunidad, ¿pero qué tal si Hinata ganase? Todo acabaría y Usui ya no podría acercarse más a su Ayuzawa. Ni siquiera tendría derecho a acercarse al Maid Latte.

¡No se lo permitiría! A duras penas y no podía pasar un día sin ver la foto que Misaki y él se tomaron. Bien, sonó como un acosador. Sólo quería hacer referencia a que, técnicamente, no soportaría no poder acercarse a la oji-ámbar.

No, no. Tenía que abstenerse de esos pensamientos, demasiado negativos. A penas acababa de comenzar el reto y ya estaba imaginando lo peor, existe la posibilidad de que él gane, debe de aferrarse a es-

¿Y ese estruendo?

― Mou~ ―musitó una chica tirada en el suelo con un regalo en mano, ¿dato curioso? Antes llevaba tres regalos―. ¡No! El regalo de mamá ―trágicamente, la cajita rodó hasta la carretera y un carro arroyó el hermoso presente. Ella recogió con cuidado el segundo regalo y lo apiló junto con el tercero, dejándolos en el suelo en lo que intentaba pararse.

― Oh, gomen, no presté atención mientras caminaba ―se lamentó ayudándola a levantarse, admirando perfectamente esos preciosos orbes ámbar―, Ayuzawa.

― No importa, últimamente he tenido mala suerte, no sé ni lo que me pasa, por lo menos el regalo de papá y de Suzuna se encuentran en buen estad- ―no estaban, ¡los condenados obsequios no estaban! ¡¿Cómo es posible que no estén?! No pudieron haberse ido caminando― ¡¿Y los regalos?! Estaban aquí hace rato. Tampoco pudieron desaparecer así como así, ¿cierto? ―gritó aferrándose a la camisa del joven Takumi―, ¡un ladrón robó los obsequios! Calma, calma, Ayuzawa tienes que calmarte. Oh genial, estoy sonando demasiado paranoica, ¿verdad? ―ni siquiera dejó tiempo para que el chico le respondiera―. Definitivamente hoy no es mi día.

― Sinceramente sí hubo un ladrón.

― ¿Ah, sí? ¿Quién? ―exigió mientras que el chico sólo atinaba a señalar un par de perros masticando los regalos―. Esos son los perros que se escaparon esta mañana, ¡Kami! La mala suerte me persigue a donde sea que vaya ―dijo, observando a Usui, quien parecía estar aguantando la risa―. Ni se te ocurra reírte, Usui ―recriminó con aires de amenaza.

Silencio, la cara de él estuvo intacta y seria. El rubio cerró lentamente los ojos y los volvió a abrir, la miró a ella y después a los perros, a ella y a los perros otra vez. Perros, obsequios, auto, carretera, arroyar, Ayuzawa, mala suerte. No pudo más.

A menos de cinco segundos la risa incontrolable empezaba a oírse, y ella ya sabía de quien era. ¡Ese maldito estaba carcajeándose de ella en su cara! Bien, seguramente ocultar cosas graciosas no era uno de los fuertes de Usui.

― Cállate ―chitó fastidiada en lo que él se secaba las lágrimas.

― Fue mi culpa que esto sucediera, ¿qué te parece si vamos a comprar otros regalos? ―propuso más tranquilo.

La tarde pasó amena entre risas, bromas y varios golpes; obviamente Misaki estaría golpeando al pobre de Usui. Una vez que los regalos ya estuvieron listos ambos estaban dispuestos a aventurarse hasta la casa de Ayuzawa, cabe mencionar que por arte de magia no hubo mala suerte en todo el transcurso, era como si Takumi fuese su amuleto de la suerte, exclusivamente de ella.

― Llegamos, gracias por traerme a casa ―completó ella abriendo las rendijas.

― No es nada. Oe, Ayuzawa ―llamó.

― ¿Nani?

― No planees nada para esta noche, tú y yo haremos algo por Navidad ―informó dándose media vuelta, preparado para irse.

― ¿Eh? ¿Cómo? ¡No puedes decir eso, mucho menos sin antes habérmelo preguntado a mi! No eres mi dueño ―refunfuñó haciendo un pequeño mohín―. Bien sabes que esta noche estaré con mi familia, no esperes que abandonaré todo eso por algo que tú me dijiste.

― Hmm ―"respondió" brindándole una sonrisa ladina. ¡¿Qué rayos significaba eso?! Sea lo que sea, no era algo del agrado de la peli-negra.

― ¿Qué significa eso?

― Que si no vas al parque a las 5 de la tarde, tendré que secuestrarte ―concluyó mirándola fijamente. La chica se coloró a más no poder, no se sabe bien si era por ira o por vergüenza.

― Tú, tú... ¡Idiota!

― Te veo esta noche, Ayuzawa ―finalizó caminando de recto, satisfecho por su reciente logro.

Misaki entró aún colorada a su casa, retiró sus zapatos y fue a la cocina, encontrándose con Suzuna sentada en una de las sillas mientras terminaba de tapizar un obsequio.

― ¿Para quién es el obsequio? ―cuestionó con picardía en sus palabras.

― Para papá, tengo las vagas esperanzas de que el presente le llegará esta noche ―habló la castaña, observando a su hermana con una tierna sonrisa―. Hey~, estás mas roja que la envoltura del regalo.

― La razón es la misma de siempre; Usui ―dijo yendo al refrigerador en busca de su hermoso jugo de naranja, ese líquido anaranjado y cítrico que sabía exquisito. Nunca pensó que la felicidad se vendiera en envases y que se sorbiera con popotes. Grande fue su sorpresa al no encontrar rastro alguno de su amado jugo―. ¡¿Eh?! ¿Dónde está mi jugo? De todo lo que me pasó en el día, esto es lo peor, ¡MI JUGO! ―exclamó con dramatismo. Rápidamente su drama fue silenciado por la agradable risa de Suzuna. Misaki la miró con dulzura calmándose un poco―. ¿Por qué te ríes?

― Es que me recuerdas a Hamburguer-kun ―recalcó con las palabras entrecortadas. Ahora que caía en cuenta, se estaba pareciendo mucho a él. Finalmente la mayor rió junto con su hermanita, agarrándole gracia a su comentario―. Ah sí, nee-chan aún no se te quita lo rojo de la cara ―murmuró reteniendo la risa.

― Ese alienígena pervertido ―susurró frustrada.

― ¿Qué te hizo ese "alienígena"?

― Uy, que NO me hizo. ¿Puedes creer que me dijo "no planees nada para esta noche, tú y yo haremos algo por Navidad"? Como si no tuviera familia con la cual pasar ―bufó molesta―, oh, y eso no es todo. Me miró con una de sus típicas sonrisas "conquista-chicas" y me dijo "si no vas, tendré que secuestrarte".

La menor soltó una risita tierna observando a Misaki con los mofletes inflados. "Y después dicen que la menor soy yo" pensó. Al fin pudo saber a qué se debía el sonrojo, y no, no era por furia, claramente estaba avergonzada de la situación.

― Pero no le haré caso, esta noche pasaré contigo y mamá ―comentó con aires de triunfadora.

― Y con Hamburguer-kun y sus abuelos, vinieron a la ciudad y mamá los invitó a pasar con nosotros esta fecha ―anunció sonriendo embobada.

― ¿E-enserio? Bueno, no es ta~n malo.

― Ah, ¡espera! ¿Dijiste que pasarás CON nosotras? ―Misaki asintió― Gomen-nee Misa-chan, pero es que tu Usui-kun vino ayer y habló con mamá para ver si podía raptarte solo por la noche de Navidad para una sorpresa.

― ¿Qué? ¡No, no, no! Un rotundo no ―gritó moviendo con rapidez los brazos―. Me pasaré encerrada en mi cuarto hasta que sea de noche y-y... ¡Pondré cerradura a todas las puertas y ventanas! ―amenazó corriendo a su cuarto, la mala suerte volvió a aplicarse.

Suzuna sonrió mirando el camino por donde la oji-ámbar acababa de irse, bajó la mirada hasta el regalo y terminó con observar un libro de recetas en uno de los estantes con un único pensamiento rondando por su cabeza; Hinata. ¿Será que todavía recuerda cuál era el plato favorito del chico? Esperemos que sí, quería darle un detalle bonito.

Barriga llena, corazón contento.

Realmente describía bien a Shintani Hinata.

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.

.

Pasaron las horas y llegó la noche, Misaki se encontraba entre sus sábanas observando detalladamente los rayos de la luna que traspasaban su ventana. Qué rápido llegó, quizá podía salir con tranquilidad y ayudar a Suzuna y a su mamá; quien había vuelto hace una hora; aunque no quisieran su ayuda. Salió de las sábanas y se encaminó hacia la puerta de su habitación, tomó del pomo y salió del cuarto.

― Veo que ya te decidiste a salir, hija ―afirmó su madre colocando el pavo en la mesa.

Ding Dong.

― Oh, tocan a la puerta, ¿podrías ver quién es, por favor? ―preguntó la madre mientras la joven se acercaba sigilosamente a la puerta. Temió abrirla, ¿y si era Usui? La capturaría y quién sabe qué cosas le haría a ella. No, no, no tenía que pensar con negatividad, pero aún así no quería abrirla. No se arriesgaría. Pero lo que necesitaba era valentía.

Terminó abriendo la puerta, encontrándose cara a cara con Hinata. Suspiró aliviada. Saludó cordialmente a los invitados y les permitió el paso, cuando las 3 personas entraron ella sacó la cabeza y, cuidadosamente, miró para ambas direcciones, verificando que Usui no esté a la vista. Una vez que se cercioró de ello, se fue de la entrada y cerró la puerta, sólo que se le olvidó poner el cerrojo; ¿qué? ¿Pensaban que ella mentía con respecto a poner cerradura en todo el sitio?

Siguió de largo hasta llegar directo al comedor, pero un brazo la sostuvo antes de que entrase a la sala.

― ¿Qué sucede Hinata? ―cuestionó enarcando una ceja.

― Tenía un regalo para ti ―susurró indicando que bajara la voz.

― Pero si aún no es hora de abrir los obsequios.

― Es que hay una sorpresa esperando por ti, y... Bueno, no podré entregarte el obsequio antes de eso ―murmuró. Él ya estaba enterado de la fabulosa sorpresa, pues Suzuna le había comentado sobre eso, aún así tenía en claro que la sorpresa era algo muy importante para ella, esta vez no buscaba interrumpir el evento, aunque su rival estuviera ahí.

― Sigo sin comprender.

― R-realmente no importa ―dijo mientras le entregaba una caja cubierta de envoltorio para regalos―. ¿Uh, qué es esto?

― Ábrelo, espero que te guste ―sinceró sonriéndole.

Con curiosidad, la chica desenrolló el envoltorio, pudiendo apreciar el tesoro que se encontraba adentro. Sonrió con melancolía para devolver la vista al castaño, quien parecía estar esperando su reacción.

― Es precioso, muchas gracias ―habló viendo el obsequio con ternura. La caja estaba llena de fotos de su infancia con él y Suzuna, unos que otros objetos como las paletas que tomaban cada tarde (paletas que ya no vendían), las pulseras que hacían con el pasto seco, etc.― ¿Cómo conseguiste esta paleta? Hace más de 5 años que ya no las venden.

― E-es una historia algo extraña ―respondió rascando su nuca con nerviosismo―. Cuando salí del país estuve esperanzado en que volvería y te entregaría esta paleta, claro que no sabía que volvería casi 10 años después. Y mucho menos sabía que la comida expiraba.

"Qué inocente~" murmuró Mini-chan.

Ella soltó una risilla y agarró con cuidado una imagen que le encantó, la contempló por unos segundos hasta sentir la mano de Hinata en su hombro.

― Me alegra que te haya gustado, hace unas semanas encontré unas cosas que quise entregarte, y pensé que esta sería la ocasión ideal. Y, si me disculpas, iré a darle su regalo a Suzu-chan.

― Estoy segura que le gustará también ―él le sonrió con ternura dándole la espalda, preparado para entrar a la sala hasta que ella lo retuvo―. ¿Sabías que Suzuna y tú hacen buena pareja?

Hinata quedó estático, en blanco, perplejo, impactado y todos los derivados de "sorprendido". Nunca se esperó que eso viniera de ella, y mucho menos que lo soltara así como así. ¡Dios, podía sentir cómo los colores se le iban subiendo al rostro! ¿Estaría mal que considerase comenzar algo con Suzuna y abandonar la pelea con Usui?

― ¿E-enserio?

― Sí~ deberías considerar tener algo con ella ―imaginación, basta de bromas. Misaki jamás diría eso, pero... PERO, no es como si le molestase eso―. Se nota claramente que ambos tienen sentimientos mutuos. Bien, creo que iré a mi habitación y guardaré esto, vuelvo en unos minutos.

Caminó por el pasillo hasta encontrarse frente a su puerta, la abrió con cuidado y, sumida en la oscuridad, divisó un libro en su estantería, no se animó a encender las luces así que sólo fue hasta la estantería y retiró algo que parecía un álbum. Abrió la gruesa pasta de este y colocó la foto que más le gustó de todas. Una en la que Hinata y Suzuna estaban manchados la cara con helado y ella estaba con el cabello enmarañado y lleno de césped seco. Dejó el álbum en su lugar y se paró de su puesto, cuando estuvo dispuesta a salir de su habitación la puerta se cerró ante sus ojos.

― ¡Ah! ―gimoteó espantada.

Ahora no podía ver nada, todo estaba cubierto de negro y ella aún no se acostumbraba a ello. A ver, usemos la lógica antes de llegar a la conclusión apresurada de que un acosador entró a su casa. Mmm, podría ser que el fuerte viento cerró la puerta con brusquedad, por supuesto. Pero hubo un hueco en su deducción, se encargó de cerrar todo con cerrojo, absolutamente todo, a excepción de la puerta de entrada la cual dejó sin cerradura. ¡Kami! Qué idiota fue.

¿Ya debería entrar en pánico? ¡Claro que sí!

Iba a gritar, gritar sería una buena idea, sin embargo la mano de esa persona (todavía no sabía si era hombre o mujer) tapó su boca. Bien bien, la estaban raptando aunque había un inconveniente, como dejó todo con cerradura no había por dónde salir, excepto la puerta de entrada, y esa puerta estaba justo a lado de la sala. Sonrió con satisfacción, no tenía cómo salir.

Y, sorpresivamente, el joven (sí, EL , pudo ver que era mucho más alto que ella, ninguna chica era tan alta) salió cautelosamente por la ventana, procurando no crear ningún ruido. ¿Cómo demonios lo hizo? Él la mantuvo atrapada y evitó que ella pudiese alzar la cara. A rastras la atajó hacia un callejón oscuro (últimamente todo lo que veía era oscuro) y retiró la mano de su boca.

― Hola, Ayuzawa ―saludó Usui, permitiéndole observar su rostro.

Ella no sabía si suspirar aliviada de que no sea un acosador que esté dispuesta a violarla, o enojarse con él por causarle un casi infarto.

― Mi alienígena favorito ―musitó entre dientes y completamente enfadada.

― ¿Te asusté? ―preguntó sonriendo cínicamente, el maldito ya sabía la respuesta

― ¡Claro que sí, maldito bastardo! ¡Casi muero de un paro cardiaco! ¡¿En qué pensabas?!

― Te dije que fueras al parque a las seis, pero no, la señorita no se dignó en ir, así que, como ya dije, te fui a secuestrar.

― Vaya que eres un hombre de palabra ―regañó recordando el verdadero objetivo de él―. Para que sepas, no me pienso mover de aquí ni aunque me cargues para ir al Maid Latte.

― Pues no es necesario, ya estamos aquí. Deberías entrar, hace mucho frío ―concluyó señalando los botes de basura en los que el rubio descubrió su secreto. El pasó a un costado de ella, pisando la nieve, y se acercó a su oído para susurrarle―. Y Misaki-chan no pesa en lo absoluto, fue calmante cargarte hasta aquí.

Definitivamente solo él sabía cómo hacerla sonrojar. Entró hasta el local encontrándose con todos sus conocidos del Maid Latte, aunque hubo un hombre al cual no reconoció pero extrañamente tenía una similitud extraordinaria con Hinata. ¿El padre de él, tal vez? Sin embargo, no le tenía miedo alguno a aquel hombre con cara simpática.

Se acercó a saludar con ánimos a todos los presentes, intercambiando risas y experiencias, era su primera navidad en el Maid Latte y, aún así, no le disgustaba en lo absoluto, fue bueno no haberse opuesto TANTO a que Usui la trajera.

― Estoy emocionada, tenemos un nuevo cocinero ―mencionó la gerente con alegría mientras comía un poco del pavo.

― ¿Enserio? ¿Quién es? ―cuestionó la peli-negra masticando la carne del pavo.

― Nop, es este simpático hombre ―habló Honoka señalando al desconocido―. El pavo de esta noche es patrocinado por nuestro querido Sakuya Ayuzawa.

¿Sa-Sakuya? Más importante, ¿Ayuzawa? E-es decir, su padre. ¡Era su padre! De verdad había vuelto, estuvo tan conmocionada que casi se atranca con el pavo. Cuando subió la mirada todos la veían expectantes, ¿cómo reaccionaría Misaki de tan sólo enterarse que SU PADRE trabajaría con ella de ahora en adelante?

― ¿Papá? ―susurró con lentitud y dificultad de pronunciar.

― Mou~ eso dolió gerente ―se quejó Honoka, quien fue pisoteada por Satsuki bajo la mesa.

― Así es ―habló el castaño, dignándose a aceptar cualquier reclamo―, lamento no haberme presentado antes.

― E-eh, de repente todo el ambiente se tornó algo sentimental, ¿no sería mejor arreglar esto después, Sakuya? ―propuso Misaki sonriendo débilmente. No hubo ningún "papá", o siquier un "te extrañé", no, nada. Simplemente quiso evadir el tema, puede que no se haya sentido preparada para responderle, pero el castaño esperaba que lo llamara "padre" antes de "Sakuya".

― Claro, me parece perfecto ―reiteró sonriéndole con dulzura, la comprendía o hacía un intento. Lo que importaba es que se sentía feliz de haber vuelto y verla después de tanto tiempo.

― ¿Y cómo fue que se hizo el nuevo cocinero? ―dijo Misaki queriendo cambiar el rumbo de la conversación, el ambiente estaba demasiado tenso.

― Pues esta tarde yo estaba sacando la basura y lo encontramos afuera como un pobre moribundo borracho ―recordaba Subaru hasta ser interrumpida por el Ayuzawa.

― ¡No fue por intención que me emborraché! Es solo que no sabía cómo era el vino y ya no había más jugo de naranja, ¡estaba sediento! ―murmuró inocentemente.

Todos rieron ante su comentario, incluso él mismo. Por lo menos su hija mayor no actuó tan mal como esperaba, puede que llegue a recuperar el amor que no le dio a Misaki durante todos esos años.

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― ¡Hora de los regalos! ―exclamó Satsuki siendo seguida por todos hasta el árbol de navidad―. Yo comienzo, tengo un regalo perfecto para ti, Misa-chan. ¡Mira, mira! Esta mañana seguí a la tarántula ―Misaki sonrió al saber a quién se refería― y encontré un muñeco vudú.

― Blast ―carraspeó Honoka.

― Sí, sí, Blast. Este títere da mala suerte a la persona que tenga escrito su nombre detrás de él. Y ahí estaba el tuyo.

― Así que eso explica por qué tuve mala suerte durante todo el día ―murmuró pensativa, oh, esa vieja le pagaría muy caro. (Primera vez que odiaba a una mujer, eh)

― Y todas nosotras encontramos la forma de quitarte la maldición ―completó Subaru con orgullo.

― Sip~, esa chica fue tan tonta que usó marcador borrable, sólo tuvimos que lavarlo en agua caliente ―dijo Satsuki entregándole en una funda al muñeco maldito―. ¡Feliz Navidad! Es un regalo de todas nosotras.

― Oh, gracias ―agradeció aliviada, no más mala suerte, ahora podía caminar tranquila sin preocuparse de que filetes le cayesen encima.

― ¡Ahora me toca a mí dart-!

― Lamento interrumpirlos ―pronunció Usui agarrando suavemente de la mano de Misaki―, pero es que necesito llevármela por unos minutos.

Ambos salieron del Maid Latte hacia la parte trasera donde estaba comenzando a nevar, el rubio cerró la puerta tras de si una vez que se encargó de que nadie los oyera.

― ¿Lista para tú regalo, Ayuzawa? ―preguntó con calma detrás de ella.

― Primero quisiera yo darte mi regalo.

― ¿Ah, sí? ¿Qué es?

― Si te lo digo no será sorpresa, debes cerrar los ojos.

― Tiene que ser una broma.

― Realmente lo es ―rió con diversión, la primera vez que Misaki le jugaba una broma, sorprendente―, no es necesario, deja que busque el regalo ―comentó buscando entre sus bolsillos hasta sentir una fundita de tela, la agarró con la mano izquierda y la sacó a la intemperie, dejándola a la vista del joven Takumi―, son besos de chocolates con almendra en el centro (N/A: Delicioso *¬*), no se venden por aquí desde que tengo memoria, cuando me perdí por la ciudad pude encontrarme con una tiendo que sí los vendía, aunque eran muy costosos. Aún así ahorré para comprarlos.

― No debiste hacer eso por mí.

― Lo hecho, hecho está. Espero que los aceptes, no los compré para que sean rechazados ―regañó sin ser tan estricta, más lo hizo a modo de broma. Él tomó uno de esos y lo llevó a su boca, sabían bastante bien, al poco rato ambos se hallaban sentados en la grada de la puerta trasera saboreando esos dulces―. ¿Y? ¿Te gustaron?

El oji-esmeralda vaciló al responderle, únicamente atinó a asentir sin decir ni una sola palabra, parecía que planeaba algo, ¿pero qué?

― ¿Sabes? Ahora sé por qué los llaman 'besos de chocolate' ―pausó por unos segundos, un silencio de parte de él le dio a entender a ella que podía proseguir―. Si colocas la punta en tu boca; así ―puso la punta de un beso dentro de su boca―, tiene la forma de lo que hacen tus labios ―concluyó masticando el chocolate.

Usui se acercó a ella hasta quedar a su altura, la miró fijamente como si estuviese viendo todos sus detalles, ella le dirigió una mirada de "¿qué estás haciendo?" y él se limitó a enviarle otra de sus características sonrisas.

― ¿Recuerdas que me preguntaste si me gustaban los 'besos'? ―ella asintió con ironía, ¿cómo era posible que le preguntase eso si habían pasado menos de 5 minutos desde que hizo esa pregunta?―. Pues, sinceramente, yo prefiero otros ―reiteró mirando hacia la luna, para sorpresa de ella ningún copo de nieve le caía en los ojos.

― ¿Y cuáles te gustan? ¿Los que no tienen almendras en el centro? ―inquirió con inocencia, viendo los dos chocolates que restaban en la bolsita, ¿tanto habría ahorrado para que él prefiriese otros 'besos'? Se decepcionó por ello.

― No, me gustan los tuyos ―susurró contra sus labios, antes de besarla de sorpresa. No fue fogoso ni salvaje, era algo más dulce y suave, algo que Takumi Usui no podría hacerlo ni aunque frotara la lámpara del genio de Aladín. Simplemente él no daba esos besos, pero tampoco es como si el beso fuera malo.

No se resistió, no puso oposición a eso, ni siquiera tuvo la mínima intención de alejarlo. Puede que por esta vez ella haya deseado ese beso tanto como él, cerró los ojos mientras se arrimaba al frío pavimento correspondiendo aquel suave beso. Acorde a los segundos ambos se fueron separando con lentitud, ella lo miró a los ojos antes de sonreír.

― Aunque me cueste decirlo, eres mi amuleto de la suerte ―confesó con una sonrisa más tranquila, palmeando la cabeza del rubio tal como lo hizo un año atrás.


― Creo que han tardado un poco ―habló Sakuya algo preocupado.

― No es nada, estarán bien. Usui está con ella ―calmó Erika gentilmente.

― Lo sé, pero también quisiera hablar con Misaki un rato. Iré a verlos ―declaró el castaño mientras iba en camino a la puerta trasera


Ambos sintieron la puerta abrirse, por lo que se pararon con apresuro y regresaron a ver a quien salió por esa puerta.

― ¿Eh, interrumpo algo? ―carraspeó el Ayuzawa con cordialidad.

― No, no mucho ―respondió Misaki tajante.

― Ayuzawa, este es mi regalo para ti ―confesó Usui entregándole una carta de su abrigo azul marino―. ¿Aún recuerdas cuando tuviste un "accidente"? El hombre desconocido que se te acercó era él, Sakuya. Estuvo fuera del país por varios años pero tiene sus razones, creería que deberías escucharlo.

Sin palabras, así se encontraba la peli-negra. Mantenía el sobre firmemente agarrado a pesar del shock que tenía.

― Los dejaré solos por unos minutos, volveré pronto ―finalizó el oji-esmeralda depositando un suave beso en la frente de ella, la puerta se cerró tras la partida de Takumi y ese fue el único sonido que la cabeza de la chica podía procesar.

― ¿Por qué no lees el sobre que te dio Usui-kun? ―ofreció su padre con gentileza y amabilidad en su voz, la joven se sintió más calmada y con algo de inquietud, le alegraba que su padre esté ahí, no lo odiaba, todo lo contrario, puede que lo quiera más de lo que ella amaba la vida.

Pasar con Usui Takumi le había enseñado algo; antes de juzgar tenía que ver ambas versiones o ponerse en los zapatos del otro. Además, es mejor que Sakuya Ayuzawa esté ahí, frente a sus ojos, intentando recuperar esos años de fraternidad que no tuvo con ella a que nunca se haya asomado tan sólo para intentarlo una mísera vez.

Ella asintió al ofrecimiento del hombre y abrió con sumo cuidado el sobre que contenía la carta. Demoró algo en leerla, pues estaba nerviosa, cuando finalmente concluyó lo miró a él con los ojos aguados, iba llorar, ¡quería llorar! Pero no, todavía no.

― Lo... Lo lamento ―se disculpó el castaño algo cabizbajo―. Lamento que tengas que trabajar para ayudar con el mantenimiento de la familia, lamento haberte dado una mala vida, lamento que estén pasando por situaciones económicas, y por sobretodo, lamento no haber pasado contigo la mayor parte de tu vida.

― No tienes por qué disculparte, aún no sé las razones de tu "huída" ―intentó lucir fría o por lo menos indiferente, pero es que no podía, su padre, ¡Su padre estaba disculpándose ante ella! Jamás se imaginó estar cara a cara con él, seguramente si eso hubiera pasado antes, Misaki estaría regañándole, gritándole y hasta mandando su alma al diablo por todos esos años de "sufrimiento".

Rió con amargura de tan sólo pensar en cuál hubiera sido su razón. No, ella no haría eso. De cierta extraña manera llegaba a comprenderlo.

― Puede que haya sido todo tu culpa ―bien, no era buena para animar, pero lo intentaba. Su voz comenzaba a temblar, temía que quebrara en cualquier momento y las lágrimas amenazaban con salir―. Como puede que no, y no soy quién para juzgarte de tal modo ―respondió cabizbaja.

― ¡No es eso lo que más me preocupa! ―finalizó él mirándola, develando su rostro lleno de lágrimas y rompiendo en llanto―. Lo que me preocupa es que quizá no me vuelvas a querer ―sollozó cubriendo su rostro con ambas manos.

Misaki levantó su mirada mientras que una lágrima rebelde resbaló por su mejilla, esa lágrima sonó como un pequeño cristal romperse y Sakuya lo oyó muy bien, no le importaba si su hija lo veía llorar, sólo quería confirmar si esa gota de agua le pertenecía a Misaki.

Y la vio.

Parecía una estatua con un camino de agua salada recorriendo su mejilla, pronto cayeron dos, tres más y él no soportó verla llorar. La abrazó como hubiera querido hacerlo cada día, la aferró a su pecho y pudo oír los sollozos femeninos de ella, Sakuya sonrió con melancolía acariciando suavemente el cabello de ella, expresándole todo el cariño que le tenía.

Así pasaron varios minutos hasta que los sollozos cesaron con lentitud. Misaki levantó su mirada encontrándose con los orbes de su padre, y ella correspondió al dulce abrazo.

― ¿Estás más calmada? ―preguntó regalándole una sonrisa. Ella asintió lentamente en un intento de sonreír.

― Por qué... ¿Por qué te fuiste?

― Hmm, es una historia algo complicada.

― Tengo tiempo ―respondió sentándose en el pavimento de la escalera, secándose las últimas lágrimas.

― Antes no teníamos problemas económicos, vivíamos bien y con una buena vida sin preocupaciones, era un gran empresario ―comentó con aires de grandeza, consiguiendo sacar una risilla de Misaki―. Sin embargo, hubo un día en que uno de mis socios de alto rango llegó a traicionarme, ese animal de dos patas ―gruño con sarcasmo―. No sé cómo, pero al volver de un viaje de negocios esa rata inmunda me arrebató todo el dinero dentro de la empresa e, incluso, sacó todo el dinero de nuestra cuenta de banco. Él fue el causante de todos sus problemas económicos.

― Ya veo ―murmuró. Las piezas del rompecabezas poco a poco iban uniéndose, era algo un poco más lógico.

― Por tal motivo es que salí con algunos ahorros a perseguirlo.

― ¿Y qué pensabas hacer cuando lo vieras?

― Ah, pues... No sé. Era un impulso el perseguirlo, ¡pero nadie se mete con Sakuya Ayuzawa y su familia! ―gritó, era tan parecido a Hinata, Suzuna recibiría a su padre con inmensa alegría―. Lo seguí durante diecisiete largos años, aparte de ser una rata inmunda era escurridizo. Finalmente me enteré de que tuvo un accidente que le quitó la vida. Decían que fue un homicidio por lo que comenzaron a investigarlo, y en todos sus antecedentes descubrieron que me robó a mí, por lo que dentro de unos meses habrá un juicio para comprobar todo y así poder recuperar lo perdido.

― Entonces fue por eso que viniste.

― Sí, además, ya era tiempo de ver a mis hijas. Cuando llegué a Japón curiosamente mi vuelo aterrizó aquí, caminé como viejo moribundo por todas las calles y Usui-kun me encontró, al inicio pensó que era un tal Hinata ―rió con ánimo―, pero después de una taza de café comprendió varias cosas y me dio posada durante unos días. Le estoy muy agradecido.

― Desde mañana te mudas con nosotras, estoy segura que Suzu-chan estará emocionada por verte. Y allá hay 2 regalos esperándote, papá.

Él se sorprendió. ¿Cómo lo había llamado?

― Ya quiero ver a Suzuna ―habló sonriendo ampliamente.

Estuvieron en un silencio cómodo observando los copos de nieve caer, eso hasta que Sakuya concluyó con algo más.

― A pesar de la amabilidad de Usui-kun, no dudes que le partiré la cara si es que te hace daño, hija.

Misaki rió con ánimos y alegría, explotando en una inmensa carcajada. Quizá si fue bueno que Takumi la haya llevado hasta el Maid Latte.

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Hinata y Usui estaban sentados en una cafetería lejana al Maid Latte, esperando a la llegada de Shizuko y Sakura, quienes los habían citado ya con los resultados.

― Entonces ya hemos llegado al final, ¿eh? ―comentó el Shintani pensativo.

― Así parece, la pregunta es: ¿Quién ganará?

La campanilla del lugar resonó, dando a indicar que un par de personas habían llegado. Ambos chicos voltearon sus miradas encontrándose con la Hanazono, solo ella. Ésta los buscó con la mirada hasta encontrarlos, les sonrió y se acercó hasta la mesa, tomando asiento en un sofá individual de color café.

― ¿Dónde está Shizuko? ―cuestionó Usui con tranquilidad.

― Ella no pudo venir, fue a visitar a sus abuelos ―contestó.

― Qué pena, yo quería verla, ya mismo nos graduamos ―dijo melancólicamente, con rapidez negó la cabeza y la miró con alegría―. ¡~Hey! Lo bueno es que no nos citaste en la entrada del colegio, era escalofriante.

― Tienes razón ―rió.

Silencio, silencio, ¡esperen! ¿Oyen eso? Olvídenlo, solo fue un estornudo.

― ¿Cuáles son los resultados? ―inquirió Hinata.

― Sobre eso... Bueno, fue una buena batalla y todo ―cada vez sonaba más sombría mientras bajaba la mirada, qué buena actriz era, estaba esperando sorprenderlos para dar la mejor noticia―. Pero va siendo hora de decir los resultados.

Ambos la miraban insistentes, ella solo atinaba a mirar para todos lados y fruncir los labios, vacilando entre decir el resultado ahora o no.

― El ganador es... Hinata, por un punto ―¿Por qué? ¿Por qué se sentía culpable? Era por ese evento de la cita, estaba más que segura, de no ser por eso él no hubiese ganado y el ganador sería Usui. Se sentía escoria con tan sólo saber que todo estaba arreglado, quería que Usui ganara porque estaba más que claro que Hinata comenzó a desarrollar sentimientos por Suzuna, sentimientos que eliminaron los que tenía por la Kaichou.

Usui miró a la nada con un sentimiento vacío en sus orbes esmeralda, ¿había apostado todo para terminar perdiéndolo?

― ¿Qué? ―musitó Hinata con asombro, sorpresa y sobre todo... ¿tristeza?


≈•≈Resultados finales≈•≈

4-Usui:Hinata-5


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Letra: A

Artista: Sandoval

A quien tú decidiste amar

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By: Nutella Cup

Capítulo IX: Maldición vudú

"Eres una versión de Lucifer aún más maléfica, pero en miniatura."

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NOTA: Lamento si es que encuentran algunas faltas ortográficas como: ojo-azul, pelo-negro o algo semejante xD también lo de las tildes, aquí en la parte baja no me preocupo, pero en la historia intento no hacerlo.

NOTA (2): Este es el último capítulo, fue un gusto estar con ustedes T-T las veré en el epílogo, nuestro último capítulo.

NOTA (3): Por favor no me maten T-T todavía tengo 23 o 22 fanfics que terminar T-T sé que no estuvo muy lindo que Hinata haya terminado ganando pero es para darle emoción, ¿no creen? *se esconde detrás de Aoi-kun (24 años)* no me maten, todavía no me pagan una deuda de treinta y ocho dólares T-T

•HORA DE SPOILER•

¿Alguien sabía que Satsuki tenía treinta años O.O? ¿Y que Honoka tenía veinte? Wa~ se ven mucho más jóvenes. Ah, sí. Lamento no haber podido actualizar antes, es que me cortaron el wi-fi (los peores días de toda mi vida) y cuando hubo wi-fi retiraron el módem y lo escondieron T-T Pero lo que cuenta es que volví con el capítulo nueve, qué emoción. Es la primera vez que termino una historia, ¡y tiene 10 capítulos! Claro que falta el epílogo.

Dios mío, llegué hasta el capítulo 85 del manga y, mama mía, no lo puedo olvidar o.o ¿Sabían que, increíblemente Aoi y Honoka están saliendo? E, increíblemente, hacen una muy buena pareja O.O Aoi está tan lindo~ jajajaja pero está bastante guapo ._. Ay~

Aunque, si se ponen a pensar, Honoka tiene veinte años cuando Aoi tenía catorce. Es decir que diez años después ella tenía treinta y el veinticuatro, Honoka es mayor por seis años, wow. Cabe mencionar que Aoi está mucho, MUCHO más lindo que cuando tenía 14 *-*

Bien, este es el capítulo más largo que jamás hice, espero que eso recompense mi tardanza 10,629 palabras, woah~ Definitivamente, esto recompensa todo.
Nut~chan (yo) + cerebro de vacaciones + no colegio + no w
i-fi + tarde aburrida = Capítulo de ocho mil palabras, confórmense con eso :3

¿Ya saben quién era el hombre misterioso? Damas y caballeros, les presento a Sakuya Ayuzawa \(^-^)/


¡ALERTA; FALTA EL EPÍLOGO!

Dejo en claro que no es un HinataxMisaki


Por aquí dejo los tomates de la semana n.n *dejando cuatro bandejas de tomates* por si me quieren tomatear e.e (esa palabra no existe xD) Como dije antes, por favor no me maten, todavía estoy muy joven.

Lo-lo terminé, wow ._. lamento haber dejado con la duda whahaha soy mala.

Um, estoy pensando en hacer una secuela para ver cómo le va a Usui con este inconveniente, ¿qué opinan e.e? Aunque, claro, las segundas partes nunca han sido buenas u.u temo arruinar la historia jaja.

Nadie se imaginó el final e.e

En fin, espero que me puedan expresar su voto en un review ñ.ñ. Llegaré a la parte que más me gusta de esto, ¡agradecimiento a los reviews! \(*-*)/ :

SetsukaChoi: Jajaja, imagina que alguien está leyendo esto desde la comodidad del baño xD

Nagisa del Mar: Holi~ Huelga por la libertad (/*-*)/ Jajaja, ¿te hace sentir especial? E-eh, ahora la halagada soy yo xD ¿tomatazos? Estoy segura que tú si me lanzarás todos los tomates de los baldes D: pero el maní si estará bueno, la próxima función será el Martes n.n el domador de leones te reservó un puesto ;) ok no xD Tengo muchos, MUCHOS tomates, hoy me llega un cargamento especial :3 Aw, ¿nani? Gracias :3 para mi edad, ay~ me hace acuerdo a que soy una enana xD me defiendo *-* waza~ no al bullying (?) Y a mi me halaga que te guste la mía n.n Sí~ la máquina estará arreglada :) espero que el señor no me abandone como el caballo ese T-T Le pegas a Bruno (el caballo xD) y el te da un patazo xD No te avergüences, aunque cabe mencionar que sigo sin saber tu edad x3 Tengo la firme esperanza de que las computadoras gobernaran el mundo ;u; Los celos son ese "es mío, no te acerques o te rompo la garganta ¬¬", preciosos *-* Uh, me alegra que te haya encantado y que te hayas divertido, sigo insistiendo, por favor no me mates cuando termines de leerlo T-T whahaha :3 Iba a poner a alguien más pero no quise buscar :3 tenía flojera _(:3J)_ Claro que me animaré a hacer el epílogo n.n tengo una buena idea para eso, pero estoy pensando en hacer secuela, este era el último capítulo, hum, creo que no lo haré xD Jajaja, adivina adivinador, ¿quién era el hombre misterioso e.e? Espero que te haya agradado, insisto por tercera vez, no me mates Q-Q E-eh... Nos vemos en el epílogo, bye bye *sale huyendo*

Artemisa Neko-chan: Desempate, yahoo~ ¿Ah, sí? ¿Quién era e.e? Es muy fácil leer mi mente, de seguro ya sabías que era Sakuya ._. Aquí también va la actualización n.n, espero que te haya gustado y, por favor, no me mates Q-Q aunque no creo que lo hagas xD espero...

Leslie Cota (Guest): Gracias ^-^ es hermoso, te causa esas mariposas en la barriga :3 también fue mi primer manga, no lo puedo olvidar aún. Hay que agradecer que es el primer anime-manga con maids que no tiene nada de Hentai ni Ecchi *-* es perfecto. Es verdad, Suzuna y Hinata hacen muy buena pareja, y Kuuga y Sakura también, no hay modo de que sea diferente :3 Espero que este capítulo te haya gustado y gracias ^^ yo pienso que escribo como una persona normal :3

Gracias a todas por seguir comentando :3

Uh, y se me olvido mencionar algo muy importante... Muchas... Pero muchas gracias a aquellas personas que agregaron a sus favoritos la historia y también agradezco a aquellas hermosas personas que están siguiendo la historia desde la comodidad de su baño (¿SetsukaChoi ¬w¬?)

E-eh, nos vemos en el epílogo *sale huyendo*

Shi~chan fuera (=3=)7

†¿Sabías que los pandas están hechos de leche y galletas oreo?†