Esta historia va a ser una serie de cortos que no será tan lineal y que será medio "auto-conclusivos", por lo que por ahora tómenlo como un One-Shot hasta que una segunda parte lo haga dejar de ser One-Shot jajajaja como sea, disfruten de este "especial" como compensación adicional por la demora en sacar el cap 3 de "Gata Rompe-hogares".

Oh, y se me ocurrió una especie de dinámica que me parece haber visto por ahí pero no recuerdo dónde en la que los lectores le daban una temática en conjunto para crear una historia rara y random al escritor, les invito a darme el tema, la categoría etc etc, que ando con ganas de experimentar jajaja

Bueno, espero que disfruten este One-Shot y el esperado cap de gata rompe-hogares y los demás fics de mi repertorio, saludos~


Todo comenzó con Chat Noir "celebrando" su cumpleaños número dieciocho patrullando en soledad, una noche melancólica en la que se replanteaba demasiadas cosas mientras observaba el balcón de su amiga Marinette pensativo y luego le lanzaba miradas complejas a la Torre Eiffel así como en dirección a su mansión.

Decidió que no le hacía bien quedarse en ese lugar, en ese punto que representaba muy bien su situación psicológica, en un limbo, en medio de la nada y el todo, incapaz de decidir un camino para seguir, con mucho miedo, confusión, completamente desorientado y solo.

Y aún así sonrió porque cuando le dio un último vistazo rápido hacia ese pedazo de mundo donde habían pasado cosas tan sencillas pero tan especiales para él, ese pedazo de mundo que se convirtió en su paraíso y en su infierno, en su refugio y en su tormento, la vio a ella, observándolo con curiosidad y sorpresa.

Le sonríe y le hace una graciosa reverencia de despedida, la ver reír y dedicarle una mirada que brillaba con diversión aunque aparentaba agotamiento, lo cual hace que él no pueda evitar ampliar más su sonrisa, perdiéndose en sus sentimientos nada misteriosos para nadie excepto para él; hasta que de pronto Marinette le hace señas que él interpretó como una invitación a acercarse a pasar el rato, algo que ya había hecho una que otra vez y que quizás de no haber sido así no estaría en tantos problemas ahora. Adrien suspira y con el dolor de su corazón, porque esa oferta era algo que definitivamente le encantaría aceptar, es más, se moría por hacerlo, niega con la cabeza y apunta a su muñeca, como diciéndole que era muy tarde, algo que era verdad aunque eso nunca antes había sido impedimento para jugar videojuegos con Marinette, pues aunque en verdad quería hacerlo no debía, no ahora, no, simplemente no.

Marinette suspira y le sonríe resignada mientras con su mano se despide dedicándole una mirada que brillaba con un sentimiento más aparte de todos los normales en una amiga que lamentablemente no podrá jugar con su amigo videojuegos en esta ocasión, uno que él no se atrevería a interpretar a su conveniencia pero demonios que había sido capturado por esos zafiros que centelleaban de una forma hechizante.

Entonces él hace algo insensato para variar, le pide un beso.

Hace el gesto y ella parpadea sorprendida, y él no la culpaba, hace años que dejó la actitud coqueta con ella y con quien sea, en realidad, incluso con Ladybug.

Se arrepintió de inmediato y estaba por tratar de resolver su "error", pues su reacción lo hizo querer que la tierra se lo trague, la vio fruncir el ceño, cruzarse de brazos, bajar la mirada sonrojada, mirarlo con el ceño fruncido una vez más, poner los ojos en blanco, hacer una expresión extraña y arquear las cejas como diciéndole "¿En serio?" con una sonrisa burlona bailando en sus labios.

Sí, claro que se había arrepentido e iba a arreglarlo, pero de pronto, con una media sonrisa y una mirada de fingido hartazgo, ella lanzó el beso y esperó pacientemente su reacción, posando su mentón en sus brazos cruzados sobre la baranda del balcón, con sus orbes brillando con curiosidad, diversión y una picardía que no había visto antes en ella.

"¿Qué harás ahora, gatito?"

Casi podía escucharla decir aquello.

Él soltó una risa, cargada de sentimientos variados, desde diversión hasta ironía y resignación, pues había sido derrotado por ella en mucho más que en videojuegos.

Atrapó el beso en el aire y la miró directamente a los ojos de una forma en la que no se había atrevido desde hace mucho, desde ese momento en el que se propuso detener un posible fuego que él no sería capaz de apagar pero que ahora deseaba que queme todo París, ya nada más le importaba, una mirada que permitió a todos sus sentimientos fugarse al exterior intentando llegar al corazón de la adorable ratoncita cuya sonrisa confiada se había borrado dando paso a una tierna expresión de sorpresa y un ligero sonrojo exquisito.

Y lo hizo, puso ese beso en sus labios.

Un rayo retumbó y entonces recién se dio cuenta que había comenzado a llover.

Ella se abrazó a sí misma y evitó mirarlo, se despidió con la mano y huyó a su habitación.

Él curvó una media sonrisa y se dispuso a huir a su casa, casa porque hace tiempo había dejado de ser un hogar, completamente triste y arrepentido por haberse dejado llevar.

Ella jamás va a amarlo y era razonable, como Chat Noir la había rechazado, había actuado como si apenas le recordara por mucho tiempo, de milagro ahora eran una especie de "amigos", y como Adrien solo era un amigo, nada más.

Y Ladybug, ah, su amada Ladybug, seguía apoderándose de su corazón a pesar de que ya había decidido callar sus sentimientos hasta que mueran en la oscuridad.

Sí que esa noche iba a ser muy larga, discutiendo con su almohada y llorando con ella.

O lo hubiera sido.

Pero de pronto sus instintos felinos le alertaron de algo que estaba sucediendo fuera de lo normal.

No debió ir.

¡Noticia de último momento!

¡Enfrentamiento de una banda criminal, que había tomado de rehenes a jóvenes que se divertían en el exclusivo club Olympie esta noche, con la policía se tornó violenta y el super héroe, Chat Noir, quien intervino para ayudar a las fuerzas de la ley, quedó herido gravemente por disparos!

¡La identidad del héroe fue protegida por Renard Grey, quien llegó a tiempo en su auxilio, por lo que no sabemos su estado a ciencia cierta, lo último que se conoce es lo que el Monsieur Renard ha declarado a la prensa y es que nuestro amado héroe se encuentra en emergencias ahora mismo debatiéndose entre la vida y la muerte!

¡Además el fuego cruzado dejó a varios jóvenes heridos, entre los que se encuentra el super modelo Adrien Agreste, cuyo cumpleaños estaba siendo celebrado!

¡Adrien Agreste, al igual que muchos de sus colegas y amigos que estaban presentes en el club se encuentran hospitalizados, este último en un estado muy preocupante y según información proporcionada por infiltrados en la clínica en la que le están practicando una cirugía urgente!

— ¡Tikki, motas! —exclamó Marinette horrorizada ni bien vio la noticia, sin imaginar todo lo que vendría después.

Rápidamente fue al encuentro de Luka, quien seguramente se encargó de ayudar a Chat Noir después de proteger su identidad con la ayuda de los poderes de Trixx, para preguntarle por la situación de su compañero de batallas. Luka le dijo que él ya estaba en el hospital que estaría bien, entonces Marinette desesperada fue en búsqueda de Adrien, luego de encomendarle a Luka que vele por Chat Noir en su nombre, pues no podía saber su identidad y se sentía terrible pues quisiera poder acompañarle así como lo hará con Adrien, ambos eran sus amigos y ambos eran igual de especiales para ella aunque sea de diferentes maneras.

Luka le prometió que así lo haría y que podría estar tranquila, que le transmitiría a Chat Noir la preocupación que Ladybug sentía por él y todo su apoyo.

Pasaron los días, todo fue un bucle sin fin de desesperación y angustia por la salud de ambos chicos para Marinette, Luka la mantuvo informada del estado de Chat Noir mientras como podía visitaba al durmiente Adrien junto al resto de sus amigos hasta al quinto día, en un momento en el que menos lo hubieran esperado, Adrien despertó... O algo así.

— ¡Adrien! ¡Dios mío! ¡Enfermera! ¡Enfermera! —exclamaba Marinette en un frenesí de alegría— ¡Adrien, por fin despiertas! ¡¿Cómo te sientes?! ¡¿Qué necesitas?!

Sus orbes esmeraldas la observaban desorientadas y ligeramente desconcertadas, hizo esfuerzo por levantarse, tomándose la cabeza.

— ¿Te duele? —le pregunta con preocupación.

— ¡Marinette, ¿qué pasa?! —entran Nino y Alta corriendo seguidos de las enfermeras— ¡Mierda! —exclama alegre el mejor amigo del héroe herido, acercándose con gran alegría— ¡Hermano, finalmente!

— ¡Al fin, ya nos tenías preocupados, Bello Durmiente! —exclamó Alta.

El modelo parecía abrumado por tantas voces y presencias a su alrededor pero se centró en la que con preocupación lo analizaba y se giraba a las enfermeras para darle datos.

— Adrien, ¿necesitas agua, aire, qué cosa?

Su mirada esmeralda de pronto se alumbró con reconocimiento a pesar de seguir adormilado, una sonrisa bailó en sus labios hasta que finalmente soltó una risa que desconcertó a todos y los silenció.

— Oh, lo lamento —sonríe de lado acariciando el rostro de Marinette y paseando su pulgar con delicadeza sobre sus labios—, pero, preciosa, no hablo idioma ángel.