Advertencia: esta historia toca temas tabú. como lo es el incesto. Si no te gusta o no te sientes cómodo leyendo este tipo de historias, puedes dar marcha atrás, por favor, evita insultar. En caso de lo contrario, te invito a quedarte y leer esta rareza que me invente XD.
I
Lo que hacían era prohibido, es prohibido y será prohibido por el resto de sus vidas. Y ellos lo sabían, claro que lo hacían, pero, a decir verdad, eso les dejó de importar hace mucho tiempo atrás y tampoco es que quisieran detenerse ahora o en el futuro.
Ambos estaban rotos, probablemente lo estuviesen incluso antes de las traiciones, los zombis, monstruos y búsquedas interminables por ciudades, islas y hasta la mismísima Antártida; si, posiblemente se hubiesen roto desde la muerte de sus padres, forjando una hermandad en la que todo parecía normal para los demás, lamiendo las heridas del contrario en un afán de sanarse mutuamente, los otros horribles acontecimientos solo ayudaron a unirlos más.
Sintió las paredes alrededor de su pene apretarse con fuerza, sacándole un gruñido y una risilla lujuriosa que pareció excitar más a su hermosa pareja, porque intentó igualar las violentas embestidas con sus caderas, sin mucho éxito.
Él se lamentaba de haber provocado inconscientemente el que ella se involucrara en el horror de encontrar la muerte, literalmente, andando por las calles. A pesar de solamente querer protegerla y mantenerla lo más alejada de toda la mierda del bioterrorismo, pero por supuesto, nada puede ir según lo planeado y le salió el tiro por la culata. Su ser más querido en toda la Tierra fue a exponerse a un peligro mayor al ir a buscarlo y estar muy cerca de morir en ciertos momentos, según le contó después de algunos días.
Dio una profunda embestida al tener ese último pensamiento, provocando un ronco gemido en ambos.
No era raro que esas cavilaciones atravesaran su mente mientras tenían relaciones sexuales, era algo normal a estas alturas a comparación de los primeros pensamientos culposos en las primeras veces que tuvieron sexo, ahora casi inexistentes, sintiéndose como una pequeña punzada en la nuca que era fácilmente evitable.
—¡Chris! —El gemido provocó un escalofrío placentero por toda su columna hasta llegar a su miembro, instando a su pronta liberación.
—Claire —soltó en un gruñido gutural, ganándose otro fuerte apretón alrededor de su circunferencia.
Unas cuantas embestidas más y alcanzó el clímax junto a ella, uniendo sus labios para acallar los jadeos, gemidos y gruñidos de ambos. La pelirroja se aferró a él con fuerza, rasguñando sus anchos hombros. Fue desacelerando el vaivén poco a poco, aún disfrutando los vestigios del reciente orgasmo.
Salió lentamente de su interior al acabar, y sin separarse de su dulce boca, se quitó el condón lleno de semen y lo tiró en el cesto de basura que estaba justo al lado de la cama. Se acomodó mejor sobre ella, apoyando los antebrazos a los lados de su cabeza para evitar aplastarla con toda su masa corporal (que no era poca, cabe aclarar), y se permitió separarse levemente para verla con detenimiento.
Desde su hermoso cabello castaño rojizo apenas sujetado en algo que antes era una coleta, hasta sus parpados cerrado con largas pestanas que ocultaban los preciosos zafiros debajo de estos. La nariz respingada con esas tiernas pecas que siempre había amado, llegándole a cubrir sus mejillas, dándole un aspecto inocente. Bajó los ojos hasta sus labios hinchados de tantos besos y mordidas, los cuales tenían una pequeña sonrisa de satisfacción y amor.
A su mente llegó la imagen de la primera vez que la vio de esa forma después de huir de la Antártida, dejando detrás suyo una instalación de Umbrella destruida junto a todo horrible habitante (le hubiese gustado que también Wesker se quedase allí y muriese, pero no todos los sueños se cumplen), llegaron a una base militar ubicada en alguna parte de Sudamérica, donde pudieron descansar y recuperarse de todas las emociones recién pasadas. Ambos pidieron tener una habitación juntos, y aunque al principio los miraron raro, comprendieron que eran familia y debían sanarse el uno al otro, por lo que les dieron un cuarto algo alejado de todo el ajetreo del lugar.
Al instalarse en la alcoba temporal y después de notificarle a Jill y a Barry de donde y como se encontraban, notaron que había dos camas, o más bien, catres de metal acondicionados para su comodidad con un colchón delgado cada uno. Decidieron juntarlos lo mejor posible y acostarse en ellos a pesar de lo incomodos que eran, a Chris le recordó un poco su tiempo en las Fuerzas Aéreas. Se acomodaron de manera que pudiesen mirarse frente a frente, tomados de las manos tal como lo habían hecho millones de veces desde que eran pequeños y que continuaron haciéndolo con más frecuencia después de la muerte de sus padres.
No hubo palabras, simplemente se miraban fijamente. Chris seguía las líneas blancas entre el polvo que las lágrimas derramadas dejaron en las mejillas de su hermana al llorar la muerte del chico que conoció en la Isla Rockfort horas antes. Estaban tan cansados que ni siquiera tomaron un baño, probablemente por eso les dieron un alojamiento alejado de las narices de los demás.
Claire, en cambio, lo miraba aliviada; por fin, después de tanto tiempo buscándolo entre lugares infestados de monstruos come gente y farmacéuticas malvadas, al fin lo tenía frente a ella, vivo, lleno de tierra y mugre como ella y probablemente igual de malolientes. Ese último pensamiento la hizo sonreír, apretando más el agarre en sus manos, no queriendo soltarlo jamás y que volviese a desaparecer de su vida como anteriormente lo hizo.
Su hermano junto sus frentes, soltando un suspiro de alivio que estuvo reteniendo bastante tiempo, y una duda se formuló en su mente, soltándola sin pensarlo.
—Y… ¿Quién es Leon?
La pregunta la sacó de su ensoñación, haciendo que parpadeara varias veces y enarcara una perfecta ceja, luego una carcajada surgió de su garganta, no sabía porque, pero necesitaba esa risa para sentir un poco de alivio sano.
—¿Qué? —en cambio, Chris no lo tomó bien y su ceño fruncido lo demostró, pero la risa de su hermana era contagiosa y simplemente se dejó llevar, comenzando a reír también. La tomó de la cabeza, jalándola hacia él y le dio uno de sus abrazos de oso marca Chris Redfield, girando sobre su espalda y ponerla sobre su fuerte pecho.
La risa de ambos llenó el cuarto, calmándose poco a poco. Claire escuchaba como el corazón del mayor pasaba de palpitar rápido a su siempre calmado latir, al igual que su respiración, dejando que el sube y baja de su pecho la arrullara.
—Claire —le llamó la atención, sacando un pequeño "¿mm?" de su parte—, perdón. Estuviste en peligro y por querer protegerte te metí en todo esto.
—¿De qué hablas? —lo miró dudosa— Yo fui la que decidió ir a buscarte.
—Si te hubiese dicho todo desde un principio, nada de esto hubiese pasado…
—Pero no lo hiciste, Chris —lo vio morderse el labio en un gesto nervioso—. Y recorrí Raccoon City en tu búsqueda, luego-
—Espera, ¿estuviste en Raccoon? —la interrumpió, tensándose y mirándola aún más culpable.
—Lo estuve… Conocí a Leon y a una pequeña llamada Sherry, hija de unos doctores de Umbrella. Luego, al salir de allí, tuve una pista de que podrías estar en Paris y… simplemente fui —se encogió de hombros, sentándose a horcajadas en su estómago, algo no muy raro en ellos, Claire siempre lo hacía normalmente para hacerle cosquillas, aunque si alguien entrase y los viese estando de esa forma, está más que claro qué pensarían mal de la posición—. Me atraparon, no sin antes de que yo les diera donde más les dolía— comentó con orgullo recordando la explosión que había causado—, me llevaron a esa infernal isla y… supongo que sabes los demás detalles.
—Algunos, a decir verdad —se encogió de hombros, acariciando sus brazos al tener las manos de la pelirroja apoyadas en su pecho.
—Pero… viniste. Viniste en busca de tu hermana —sonrió con melancolía. Cerró los ojos al sentir la mano del mayor en su mejilla, ahuecándola con dulzura.
—Iría hasta el fin del mundo por ti, Claire. Nunca lo dudes.
—Nunca lo dudé —lo miró con firmeza—. Aunque no quería que llegases después de encontrarme con Wesker. Tenía miedo de que te hiciera algo —puso sus manos sobre la de él, apoyando su rostro en esta y recordó su encuentro con el rubio y las palabras que le había dicho después de enterarse de su lazo familiar.
—Bueno, aquí sigo. Así que, volvería a hacerlo las veces que sean necesarias sin dudarlo —se sentó, deslizándola hasta su regazo por el movimiento. Si antes parecían estar en una posición comprometedora, ahora nadie dudaría de lo que veía ante la extraña vista—. No quiero perderte, eres lo único que tengo —volvió a juntar sus frentes.
—Digo lo mismo, Chris. ¿Por qué crees que hice todo esto solo para verte? Me tenías preocupada —soltó una risilla amarga, cerrando los ojos ante los mimos que le propiciaba su hermano.
—Si… Lo sé —la miró atentamente, desde su cabello despeinado en la cola de caballo medio desecha, el polvo que aún le manchaba su rostro y las líneas de llanto secas que atravesaban sus pómulos entre el polvo. Sus pecas ocultas entre la suciedad y sus labios entreabiertos y levemente hinchados, poniéndoles atención de más, probablemente Claire los había dejado en ese último estado al estar continuamente mordiéndolos en un gesto nervioso que siempre tuvo, y del cual, no le había puesto demasiada atención hasta ahora.
Se imaginó que, en vez de que la pelirroja los mordiera fuese él quien lo hiciera. El simple pensamiento hizo que la respiración se atorara en su garganta y, por más que lo intento, sus ojos no se apartaban de su boca, al igual que la imagen mental que de la nada creó su cerebro. Y sin darse cuenta, su cuerpo lo estaba traicionando al cerrar los ojos, separar un poco su frente de la de ella y besarla.
Fue un toque suave, tierno incluso, solo un roce de labios que pareciera inocente entre una pareja o hermanos pequeños, pero para un par de hermanos adultos, reflejaba nada de candor en ese simple acto.
Claire abrió los ojos con sorpresa, un beso en los labios también llegó a ser parte de la infancia que compartió con su hermano, pero lo dejaron de hacer cuando él entro en la pre adolescencia y por órdenes de su madre para evitar cualquier confusión con sus allegados o extraños, ahora no sabía de qué manera tomar el acto del Redfield mayor. Lo primero que se le vino a la mente fue alejarse de él, siendo impedida por la mano que aún seguía en su rostro, la cual avanzó hasta su nuca y la pegó mas a su cuerpo, profundizando de esa manera el beso. No supo que es lo que exactamente estaban haciendo o el porqué de ello, pero los hábiles labios de Chris, mismos que había comenzado a mover levemente, la arrastraron lentamente a aceptar el gesto y corresponderle. Rodeó el cuello del mayor con sus brazos, mientras éste usaba su brazo libre para rodear la pequeña cintura de su hermana.
El beso sabía más que nada al cigarrillo que Chris había fumado en cuanto pisaron tierra firme para bajar la tensión y nerviosismo de su anterior pelea contra Alexia Ashford y su ex capitán, pero, aun así, el sabor de la boca del otro fue lo mejor que llegaron a probar alguna vez en sus vidas.
Abrió la boca al sentir la lengua masculina pidiendo permiso para entrar, enredándose con la suya y sacando un gemido por parte de los dos, empezando una lucha de lenguas para ver quien ganaba, y siendo ambos Redfield, no se darían por vencidos ante el otro. Hilos de saliva resbalaron por las comisuras de sus labios hasta los mentones, pareciendo no importarles ante las hambrientas sensaciones que estaban sintiendo, y querían satisfacerlas.
El castaño no entendía porque seguía adelante con ese acto, sabía que debía detenerse, algo en su subconsciente se lo gritaba, tal vez era su moral de saber que estaba mal lo que hacían, pero su cuerpo se negaba a obedecerlo, simplemente… quería seguir adelante sin importarle las consecuencias.
La temperatura a su alrededor comenzaba a ascender, o tal vez eran ellos, quien sabe, pero no podía importarles menos. Los suspiros necesitados pasaron a jadeos de placer. Un calor agradable empezó a instalarse en las partes bajas de cada uno, justo entre sus piernas. Chris no era ajeno a la sensación, tenía el pleno conocimiento de lo que significaba, estaba teniendo una erección, y no por cualquier mujer, sino por su propia hermana. El pensamiento le instó a cortar la unión entre sus lenguas y morder su labio inferior, sacando un gemido ahogado de la pelirroja. Su mente ya nublada por la lujuria (y tal vez, algo más) no lo dejó detenerse a pesar de saber muy bien que no era correcto.
En el caso de Claire, la sensación, a pesar de no ser nueva, fue algo que la hizo marearse por lo fuerte que la golpeó, nunca se había llegado a sentir así ni siquiera cuando en la universidad llegaba a tener sueños húmedos con alguno de sus compañeros de clase o cualquier chico que veía en el campus y le pareciese atractivo, esto era algo totalmente nuevo y solo creció cuando su hermano mordió su labio inferior, logrando un gemido de su parte.
El brazo que tenía alrededor de la cintura de Claire se movió a su trasero, dando suaves caricias en este, luego hizo presión y la empujó hacia el frente, rozando ambos sexos en el proceso y enviando fuertes escalofríos por sus cuerpos. A pesar de haber sido tan placentero, funcionó para sacarlos de su ensoñación y separarlos, mirándose a los ojos estupefactos sin creer lo que acababan de hacer y lo que probablemente podrían llegar a hacer si seguían adelante.
Chris la miró sintiendo un horrible nudo en el estómago, comenzando a sudar frio a pesar que minutos antes estaba ardiendo de placer. Observó con atención su hermoso cabello castaño rojizo apenas sujetado e algo que antes era una coleta, sus labios un poco más hinchados por sus demandantes besos y la reciente mordida, pero sus ojos fue lo que detonó un tremendo sentimiento de culpa, los brillantes ojos de su pequeña hermana tenían lagrimas nuevamente, ahora debido a él, lo miraban con algo parecido a miedo y a la lujuria recién experimentada que desaparecía a pasos agigantados, parecía que ni ella entendía lo que acababa de pasar.
Tal vez esa noche no tuvieron sexo, y en parte lo agradecían, pero ese beso, ese maldito beso, fue el inicio de su perdición; la mirada que ella le dio, pese al miedo, el placer que ella llegó a sentir fue lo que encendió una llama en su mente, corazón e ingle, por más que quisiera ignorarla. La culpa y duda no los dejó hablar durante la noche, simplemente la acostó a su lado y le dio la espalda, ella lo imitó, de pura suerte lograron dormirse, tal vez gracias al cansancio de horas antes. A la mañana siguiente no se hablaron más allá de lo necesario y ni se miraron en ningún momento a la cara, sintiendo vergüenza por sus actos. Después de eso, se fueron del lugar y nunca hablaron de lo ocurrido la noche anterior, pareciendo que hicieron un pacto de silencio de nunca decir algo relacionado al beso que pudo llegar a ser más. En algún momento, Chris llegó a buscarle lógica, convenciéndose que todo fue producto del trauma recién experimentado y ambos necesitaban algún tipo de ancla para asegurarse de que estaban junto al otro y no siendo devorados por monstruos.
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Con ese recuerdo en mente, se levantó de la cama al notar que Claire se quedó dormida después de algunos mimos. Se puso su bóxer negro y salió del cuarto, no sin antes cubrir la desnudez de su pareja con la sabana, era octubre y aunque apenas estaba poniéndose el clima algo fresco en Nueva York, había estado lloviendo los últimos días, haciendo que las noches en la ciudad fuesen algo frías; no quería que la menor se enfermase, después de todo, seguía siendo el hermano mayor preocupado por la salud de su querida hermanita, solo que fuesen pareja le agregaba un toque más "romántico", según lo que ella llegó a comentar tiempo atrás.
Caminó a la cocina, tomando un vaso de cristal y se sirvió agua fría, apoyándose en la encimera para beber tranquilamente. De reojo visualizó una botella de whisky escoces en una esquina, estaba vacía, pero la guardaba de recuerdo de un viaje a aquel país cuando recaudaba fondos para la BSAA. Soltó un largo suspiro al momento de pensar en dos cosas, la primera, fue que su hermana nunca le contestó su pregunta de quién era ese tal "Leon", aunque dadas las circunstancias de su beso, lo comprendió; supo más sobre el tipo años después, justo luego del incidente de Harvadville donde Claire estuvo involucrada, dándole casi un susto de muerte al enterarse que su hermana había vuelto a vivir algo parecido a Raccoon City, irónicamente, Leon fue participe en ambos acontecimientos. El segundo pensamiento que tuvo fue sobre su maldito alcoholismo.
Siempre fue un bebedor desde que tuvo edad suficiente (como a los 15 años y a escondidas de su abuela) para aguantarlo, aunque su cuerpo lo resistía como si estuviese tomando agua, en cantidades excesivas, no lo aguantaba realmente. Incluso tenía el dicho de "estomago vacío, sin cerveza en la mano" debido a que ese fue el mayor detonante de su actual relación de hermandad con Claire, el principal fue ese beso compartido con ella en la base miliar, el segundo fue haber bebido sin comer antes.
Bebió de su vaso, sintiendo el sabor de las cervezas que ingirió la noche de su primera vez con Claire. Fue un momento en el que la sobriedad, la de ambos en realidad, era inexistente. Fue en el año 2002, cuando Chris y Jill aún intentaban por todos los medios demostrar las implicaciones de Umbrella en todo lo asociado al incidente de la Mansión y lo ocurrido en Raccoon City, logrando que sus acciones comenzaran a tener frutos poco a poco.
Una noche en la que estaba en la ciudad de Nueva York, su hermana lo invitó a su departamento para que se relajara de tanto estrés, "una noche de hermanos" mencionó ella, y a pesar de que se negó en un inicio, la mención de pizza y cerveza en una misma oración fue lo que terminó convenciéndolo. Llegó rápido gracias a que vivían cerca el uno del otro con un paquete de seis cervezas mientras su hermana llamaba a la pizzería y pedía una con queso extra, tal como les gustaba a ambos.
La pelirroja metió las bebidas que trajo en el refrigerador y sacaba dos de las que ya tenía frías, sentándose en el sofá mientras esperaban a que la comida llegase. Ninguno había comido antes de comenzar a beber, tal vez jugó en su contra el tomar y tener el estómago vacío, incluso ese fue un pensamiento culposo a la mañana siguiente.
Platicaron de todo, al fin y al cabo, habían acordado que no existirían más secretos entre ellos. La plática fue desde el arduo trabajo de Chris contra el bioterrorismo, cazando laboratorios con fachas de farmacéuticas, topándose con otros casos de infección, entre otras cosas. Al pobre se le notaba el profundo cansancio que le causaba toda esa situación. Sobre Claire, el tema principal era de como ella intentaba buscar algo en que trabajar, pero llegando solo a encontrar nada más que trabajos de medio tiempo.
A diez minutos de pedir la comida, ya iban por la segunda cerveza, continuando con su plática, preguntando sobre Barry Burton, con quien Chris tenía más contacto por el trabajo, sobre cómo estaba Jill (Claire intentando sacarle alguna información "romántica" al mayor, sin éxito alguno, el tipo era denso para esos temas), su hermano tratando de sacar más información sobre el tal "Leon" cuando a la chica se le salió una pequeña mención de la niña que rescató y que ésta estaba al cuidado del gobierno, pero no logró sacarle nada, en fin, ningún Redfield daba el brazo a torcer.
Apenas iban a abrir la tercera botella cada quien cuando el timbre sonó anunciando la llegada de la comida, apenas faltando cinco minutos para que pasaran los 30 minutos "reglamentarios" y que la pizza fuese gratis. Maldiciendo por su suerte y agradeciendo a su vez a cualquier deidad de por fin poder comer, Chris fue el que abrió la puerta y pagó, regresando al lado de su hermana para comenzar a engullir esos deliciosos panes triangulares llenos de queso derretido, salsa de tomate e ingredientes extras. Sus estómagos rugieron al abrir la caja y olfatear el delicioso aroma que les abrió aún más el apetito.
Habiendo pasado las pláticas rutinarias, pusieron una de esas películas de acción ridículas que tanto le encantaban al mayor. Pegándose el uno al otro, Claire apoyando la cabeza en su hombro mientras miraba la pantalla y Chris pasando su brazo sobre ella para abrazarla y pegarla más a él.
Una hora después, ya con cinco cervezas en sus sistemas, nuevo record en tiempo para ambos, terminaron la pizza y se quedaron viendo el resto de la película. Al pasar los créditos finales, mientras la pelirroja veía cual otra película poner, él se dirigió a la cocina algo tambaleante, riendo al pensar que ya estaba algo borracho y extrajo otras dos botellas para él y su hermana.
Cuando regresó vio a Claire inclinada enfrente de la televisión dándole la espalda, por lo tanto, teniendo sus redondos glúteos en su dirección. En su estado de sobriedad habría apartado la mirada en cuanto viese tal escena, pero en su actual estado de borrachera no lo hizo, simplemente se quedó admirando la vista a expensas de ella.
La chica vestía un pijama de una blusa de tirantes roja con rayas verticales negras delgadas, adornada con un dibujo en el centro de una guitarra acústica en diagonal. Tenía en conjunto un short negro con puntos rojos que le llegaba un poco arriba de la mitad del muslo, pero eso no impedía que, al estar inclinada, no subiese más y resaltara de forma magnifica la figura redonda de sus nalgas.
Inspiró profundamente como una forma de relajarse después de sentirse algo tenso, y sin moverse aún, un pensamiento curioso pasó por su mente.
—"Se ve mejor con mi vieja camiseta de S.T.A.R.S" —y era verdad, al menos para él, esa vieja camisa se la quedó Claire cuando sus músculos más anchos ya no entraban adecuadamente en la prenda y tuvo que cambiarla por una nueva más grande, su hermana aprovechó para quedársela como un pijama, después de todo, le quedaba como un camisón flojo que le llegaba hasta debajo de la mitad del mismo.
Tragó el nudo en su garganta y se acercó, dejándose caer en el sofá de dos piezas abriendo las botellas de paso, poniendo una en la mesa de centro donde estaban las otras botellas vacías y la caja de pizza, sintiendo un ya muy conocido calor en su entrepierna.
Rápidamente puso uno de los cojines del sofá sobre su regazo para ocultar el bulto que comenzaba a crecer al momento de que la pelirroja se volteó, teniendo una película en cada mano mirándolo con duda.
—¿Rambo 3 o Duro de matar? —no cuestionó sobre el cojín, dejándolo pasar como un apoyo para su cerveza.
—Por hoy, prefiero ver Duro de matar. Otro día vemos el desastre de Rambo —soltó con burla. La menor asintió, sin darse cuenta de la voz ligeramente más ronca de lo normal de su hermano. Volvió a acomodarse junto a él, tomando la nueva botella tranquilamente y, sin pedirle permiso, puso las piernas sobre las de él; afortunadamente para Chris, fue a la altura de las rodillas, pareciendo no querer estorbarle a su cojín,
La apretó más contra sí, acariciando su hombro con las yemas de los dedos sintiendo la suavidad de su piel. La escuchó ronronear haciéndolo sonreír, meditando en que podía lograr que hiciera otro tipo de sonidos, muy parecidos a los que hizo esa noche en aquella instalación militar.
Su toque se detuvo ante el rumbo que tomaban sus pensamientos y recuperó algo de sentido común, oyendo un quejido por haberse detenido, así que volvió a acariciar. Dio un largo trago de su bebida para intentar disolver la pesadez en su estómago y tratar de enfriar su cuerpo de alguna u otra forma. Estaba comenzando a odiar su falta de sexo en los últimos meses como para llegar a pensar eso.
Volvió a escuchar el ronroneo y se mordió la lengua, comenzando a sentir que ese calor en su ingle aumentaba. Quiso evitarlo pensando en otra cosa, pero su ebria mente solo se enfocaba en ese delicioso sonido de satisfacción de su hermana. La respiración se le volvió pesada, tragando el amargo liquido hasta darse cuenta de que se acabó todo.
—Si ya no tienes cerveza, puedes tomar de la mía —susurró la menor al notar que agitaba la botella vacía, extendiéndole la suya que apenas iba a la mitad, mirándolo sonrojada por estar ya bastante ebria.
La observó con atención, encontrando extremadamente encantador su rubor, deseando que fuese el mismo que tuvo de aquel beso prohibido que compartieron una vez. Una idea cruzó su mente como un rayo, fue repentino y sin poder detenerse, acercó su rostro al de ella y la besó con ternura.
Claire, arqueando una ceja confundida, correspondió sin más. Solo fue un toque entre sus labios, recordándole cierto beso del que nunca dejaba de pensar por mucho que no quisiera.
Jadearon al profundizar el beso cuando ladearon la cabeza hacia la derecha. El brazo en sus hombros la pegó más al musculoso cuerpo de Chris, provocando otro jadeo por parte de ambos. Abrieron la boca al mismo tiempo, permitiendo que sus lenguas se encontraran tímidamente para luego enredarse en una batalla campal.
Se separaron después de un par de minutos respirando agitados y con un hilo de saliva uniendo sus bocas. Se miraron fijamente a los ojos sin saber que decir exactamente, así que, Chris tomó las botellas que todavía tenían en las manos y las dejó en la mesa de centro, mirándola de nueva cuenta y se maravilló con culpa ante la vista de su hermosa hermana apoyada en el respaldo del sofá, teniendo las piernas dobladas; la mano derecha en su agitado pecho que subía y bajaba con algo de rapidez. Su rostro fue lo que más le encantó: los ojos entrecerrados y con pupilas dilatadas, un precioso sonrojo que cubría sus mejillas y atravesaba el puente de la nariz; los labios entreabiertos que lo invitaban a volver a besarlos, y él recibió la invitación con regocijo, besándola apasionadamente mientras se apoyaba en el respaldo con un brazo y con la otra mano se sostenía del reposabrazos detrás de ella.
Estuvieron así unos minutos disfrutando del prohibido momento sin pensarlo mucho. Si, definitivamente era el alcohol lo que los movía a hacer acto.
Se miraron a los ojos, azul contra azul, y el brillo en ambos pares era el mismo: deseo. Chris tuvo que tragar y preguntar, acallando y encerrando en algún punto recóndito de su mente esa molesta voz gritándole que se detuviera.
—¿Quieres continuar, Claire-bear?
Asintió, sin estar muy segura de que su voz pudiera salir normal y no en un chillido de emoción incontrolable.
—¿Segura? —susurró con voz ronca.
Cansada de tantas dudas de su parte y empujada por el alcohol en su sistema, hizo lo mismo que su hermano de acallar la voz de su consciencia, lo tomó del rostro y lo besó con necesidad, sacando un gruñido del castaño en el proceso.
Llevó sus grandes manos a las caderas femeninas para jalarla a su regazo y de esa forma estar en una posición más cómoda, Claire se acomodó mejor, dejando una pierna a cada lado de él, sintiendo el calor que desprendía el ex integrante de S.T.A.R.S, aumentando el propio.
Gimió cuando el mayor de los Redfield mordió y chupó su labio superior, bajando con besos húmedos hasta su cuello, donde daba ligeros mordiscos con cuidado de no dejar marcas. Sentía como le picaban los vellos de su barba incipiente en su recorrido, le daban cierta sensación de cosquillas y excitación que golpeaban justo en su centro.
—Claire —y su profunda voz solo ayudaba a que se pusiera más húmeda.
—C-Chris —respondió, arqueando la espalda cuando una de sus manos subió desde sus glúteos hasta uno de sus pechos, amasándolo con la ternura propia que su hermano siempre le mostraba, endureciéndose los pezones ansiosos de ser tocados por esas grandes manos expertas, mientras la otra mano acariciaba su muslo. Porque si, sabía que Chris no era virgen desde que una tarde llegó temprano de la escuela y lo atrapó teniendo sexo con una de sus compañeras de la preparatoria; a partir de ese momento, el castaño procuraba no llevar ninguna cita a casa para nada.
Y él no la decepcionó, mientras una mano acariciaba por encima de la ropa, la otra se adentró en su pijama y fue directo a tocar debajo del sostén deportivo que usaba para dormir, estimulando su pezón hasta conseguir un sonoro gemido de ella. Satisfecho con el dulce sonido, mordió el hueso de la clavícula para luego retomar nuevamente a sus labios, besándola con desesperada lujuria.
"Detente", le susurró su consciencia. "Continúa", le gritó su cuerpo. "No pares", le cantaron las 6 cervezas en su sistema, y pues eran dos contra uno, así que, simplemente siguió lo que se le pedía.
Le quitó la parte superior del pijama a Claire, mirando curioso el sostén deportivo, lo había sentido y lo ignoró, pero no entendía porque su hermana lo usaría para dormir con lo apretado que se veía.
—Es cómodo —respondió a su pregunta silenciosa con un encogimiento de hombros, intentando cubrirse con los brazos y siendo detenida por él.
—No te tapes. Aunque preferiría no vértelo puesto, en realidad —le sonrió coqueto, las pocas neuronas activas en su cerebro averiguando como quitárselo, estaba acostumbrado a que los sostenes tuviesen ganchos en la parte trasera y, en cambio, este era una tela completa, claramente lo tomó desprevenido.
—Eh… Deja que me lo quite —puso las manos en la orilla de la prenda.
—No, déjamelo a mí.
—Chris.
—Claire.
Intentó apartar las manos femeninas, mientras la testaruda de su hermana se negaba a quitarlas y seguía aferrada a la idea de desvestirse ella misma; siendo ambos igual de tercos como los Redfield que eran, terminaron en una pequeña pelea de ver quien quitaba el pedazo de tela, viniéndoles a la mente el recuerdo de momentos similares cuando una pequeña Claire no quería bañarse y él ayudaba a su madre a quitarle la ropa para poder meterla a la bañera.
Entre risas tontas, jalones y tirones, el mayor terminó acostado en los mullidos cojines del sofá con ella encima suyo, y justo cuando la pelirroja dio un salto para seguir con su faena de quitarse sus manos, los dos ahogaron un gemido al sentir el roce algo fuerte de su sexo contra el bulto ya bastante grande en los pantalones de Chris.
Dejaron su pequeña riña, recuperándose de la sorpresiva ola de placer que les recorrió, aún a través de la ropa llegaron a sentir la excitación del otro con bastante claridad. Se miraron con las pupilas dilatadas, asintiendo mutuamente en un pequeño acuerdo de paz. La menor se quitó el sostén deportivo dejando libres sus redondos pechos adornados por unos rosados pezones en punta que le suplicaban jugar con ellos todo lo que quisiera, y como buen hermano mayor que le cumple los deseos a su pequeña Claire, cumplió la petición después de relamerse los labios secos, se enderezó lo suficiente para quedar sentado y atrapar el pezón izquierdo en su boca, jugando con su lengua y dientes sin dejar de succionar, acariciando el otro con la mano. Sintió su pene palpitar ansioso ante cada gemido y chillido que su hermana hacía.
Ésta enredó los dedos en su cabello, dando leves jalones cada vez que Chris jugaba con la punta de la lengua o sus falanges en la zona más sensible de sus pechos.
La miraba de reojo maravillándose con la expresión de éxtasis que tenía en su rostro, se mordía el labio inferior para tratar de acallar los sonidos que salían de su garganta, sin mucho éxito; el profundo sonrojo que se instalaba en sus mejillas solo parecía aumentar mientras más cosas le hacía. Sus ojos los mantenía fuertemente cerrados en un gesto que gritaba a los cuatro vientos el goce del que era víctima.
Su mano libre bajó hasta la parte delantera del short para dormir, acariciando por encima de la tela el calor y la humedad que desprendía su centro. Sacando un ronco ronroneo desde lo más profundo de su pecho, introdujo la mano hasta el interior de sus bragas y tocó directamente la aterciopelada piel de los labios vaginales.
—Estás tan mojada, bebé —soltó en un gruñido, sintiendo como el pantalón comenzaba a doler por lo apretado que le estaba comenzando a quedar. El tierno mote que usaba a veces para llamarla pareció tener un efecto placentero en ella, dado a que sintió como su dedo se lubricaba más por el líquido que salía de su interior.
Palpó la empapada raja, abriéndose paso hasta tocar con curiosidad la hendidura, haciéndola estremecerse. Subió un poco para acariciar el pequeño botón.
—¡Mm! —se quejó al sentir las ligeramente largas uñas encajarse en su nuca. Movió el pulgar en círculos sobre el clítoris, estimulándola al punto de que su cuerpo no dejaba de tener espasmos.
—¡Oh Dios, Chris!
Sonrió, utilizando el dedo medio para introducirlo lentamente, produciendo un fuerte gemido y un jalón de pelo que solo logró excitarlo aún más. Desplazando lentamente el dedo esperando poder acostumbrarla a la intromisión.
Claire se sentía caliente, su rostro, su pecho y, más que nada, su centro ardía con lo que su hermano estaba haciendo. No era tan inocente, ya se había masturbado con anterioridad, pero esto… esto era muy diferente a todo lo que sintió anteriormente o lo que en algún momento llegó a leer. Chilló encantada y sorprendida al sentir otro dedo acompañar al que estaba en su interior, meneando las caderas al ritmo que marcaba Chris.
El mayor bajó la otra mano de sus pechos a su propio pantalón, abriéndolo para poder sacar el ya adolorido falo, chocando con el muslo derecho de Claire, llamándole la atención.
—Lo siento. Ya apretaba el pantalón —se excusó, lamiendo sus labios y estremeciéndose al sentir el aire fresco en su caliente miembro.
—Es grande… —fue lo único que pudo salir de su mente nublada ante la vista.
—¿Eso crees? —sonrió de lado.
—Demasiado…
—¿Acaso tienes antecedentes para comparar? —no pudo evitar que su lado de hermano celoso saliese a flote, a pesar de no querer enterarse. Su pecho se hinchó de regocijo malsano ante la negativa de Claire.
De pronto se le detuvo la respiración al ver la mano de la muchacha dirigirse hacia abajo, alcanzando a detenerla antes de que llegara a tocarlo.
—¿Chris? —lo miró confundida.
—Eh… No es necesario que lo toques.
—¿Por qué no? —arqueó una ceja.
—Yo… no lo sé. No lo veo tan necesario —acarició el dorso de su mano con el pulgar.
—Pero yo quiero. Además, tú tienes la mano en mi braga —la miró, encontrándose con esa mirada de súplica en sus preciosos ojos azules, a la cual nunca pudo resistirse (había llegado a comprar montones de helado por culpa de esa mirada).
Con un suspiro aún algo renuente a dejarla hacerlo, soltó su mano, dejando que continuase con su camino hasta sentir como lo tocaba con curiosidad, dando un pequeño suspiro.
Intentó no bajar la vista, concentrándose en la expresión de curiosidad lujuriosa que tenía Claire en esos momentos, pero le fue imposible; la sensación de su pene y la creciente excitación de su hermana no ayudaban en nada, menos cuando la vio pasar la lengua por sus labios de la manera más erótica posible, imaginándose lo que se sentiría que ese húmedo músculo hiciera eso ahora con su miembro en vez de las suaves caricias de su mano.
Soltó un gemido, pareciendo animarla a que lo tomara por completo en su palma y dedos.
—Muévela lento… No aprietes mucho —la dirigió con voz ronca y ella, siempre tan obediente a las palabras de su hermano, lo hizo.
Un escalofrío placentero le corrió por la espalda al sentir la deliciosa caricia. Puso la frente contra su clavícula sin dejar de ver la inexperta masturbación que le otorgaba la pelirroja. Por alguna extraña razón le fascinaba la idea de que fuese ella la que lo estuviese tocando y que, al parecer, él fuese su primera experiencia.
Le indicó que fuese más rápido, más lento, más fuerte o más delicado. Claire seguía cada orden sin rechistar, perdiéndose en las sensaciones que toda esa escena despertaba en ella directamente en su sexo. Los gemidos y gruñidos de Chris solo la alentaban a continuar, apreciando cada detalle del pedazo de carne entre su mano. Estaba caliente y con las venas salteadas, palpitando cada vez que pasaba suavemente las uñas por el largo, tenía algo de líquido saliendo del agujero de la punta, lo que pudo suponer que era lo que llamaban "fluido pre seminal", al cual Chris le pedía que lo usara para que pudiese resbalar mejor su mano, como si fuese un lubricante. Y el tamaño, oh, el gran tamaño, era gigante; claro, para alguien que no había visto uno tan de cerca en toda su vida, le parecía la cosa más grande, aunque no dudase que su hermano fuese alguien de quien las mujeres hablaran y clasificaran como un tipo "bien dotado", después de todo, era un hombre bastante alto y ancho.
—Claire —la detuvo, sacando un quejido de reproche de su parte y procuró ocultar la tierna sonrisa que quiso posarse en su boca—. Voy a acabar si sigues así.
—Oh, ¿puedo verte hacerlo? —intentó convencerlo nuevamente con su mirada persuasiva, fallando miserablemente cuando el ex integrante de S.T.A.R.S la besó apasionadamente, cerrando los ojos para disfrutar de la pequeña lucha territorial que comenzó en la boca de ambos con sus lenguas.
Se arqueó al volver a sentir el dedo en su interior moverse, parecía que hasta Chris se había olvidado de ese detalle por lo anterior hecho, pero procedió a moverlo con la idea de prepararlo para lo que harían a continuación, tocando sus suaves y húmedos pliegues con los dedos restantes.
Nuevamente se detuvo al sentirla temblar y apretar con fuerza su dedo, sacando la mano de la ropa interior, mirando lo mojados que estaban los demás a pesar de solo tocarla a comparación del que tuvo dentro de ella. Mirándola de reojo y una pequeña sonrisa traviesa, los lamió y saboreó, riendo cuando su rostro se puso rojo.
—¡No hagas eso! —lo empujó levemente, cubriéndose el rostro avergonzada.
—¿Por qué no? No tienes mal sabor, en realidad, todo lo contrario —le guiñó un ojo.
—¡Chris!
La besó, tomándola de la nuca para evitar que se separara. Claire degustó su propio sabor en la lengua de su hermano, algo salado y agrio, pero no siendo molesto al paladar.
Chris la tomó de las nalgas para levantarse del sofá, y en respuesta, la pelirroja rodeó su cintura con las piernas, sacando un gemido de las gargantas de ambos al sentir la intimidad de ambos rozarse.
Caminó sin despegarse de su boca hasta la habitación principal, acostándola delicadamente en la cama al estar delante de esta. Se separó para mirarla con detenimiento teniendo una última alarma en su cabeza gritándole que se detuviera, que lo que estaba a punto de hacer será algo de lo cual se arrepentirá toda su vida, y como lo hizo antes, simplemente ignoró la voz de la conciencia al momento de quitarse la camisa y darle la mejor vista de sus músculos ejercitados a su hermana. Si antes ya se ejercitaba por estar en la Fuerza Aérea, y luego en R.P.D, desde la humillación contra Wesker en Rockfort redobló sus esfuerzos para hacerse más fuerte y no volver a perder contra nadie.
Dejó que la menor subiera sus manos por su torso palpando con morbosa curiosidad. Delineó sus pectorales con las uñas, consiguiendo un ronroneo de su parte que solo logró excitarla más; continuó con los cuadros del abdomen, comparándolos con una deliciosa barra de chocolate, riendo ante el tonto pensamiento.
—¿De qué te ríes? —ladeó la cabeza con expresión divertida.
—Pensé que tenías una barra de chocolate en el estómago y me dio ganas de morderte —se mordió el labio, esperando a que no se burlara de ella por la idea tan hilarante.
—Oh —sonrió con ternura—. Tal vez luego te deje hacerlo. De momento, ¿qué te parece si seguimos con lo nuestro? —se inclinó un poco, mirándola pícaramente.
Le quitó el pantaloncillo para dormir, a la par de enternecerse ante la vista de las bragas blancas con el dibujo de las Chicas Superpoderosas en su típica pose de heroínas.
—No te burles —hizo un puchero.
—No lo hago. Es increíble que sigas usando esto, te hace ver tierna —jaló el elástico, haciéndola saltar por el latigazo resultante—. Por ahora, no la necesitarás para lo que haremos.
Las retiró con tranquilidad, apreciando lo que exponía poco a poco. Se separó para maravillarse y regocijarse ante la desnudez de la belleza que tenía delante de él. Detalló cada rincón de ese joven cuerpo, reflexionando que era un degenerado, pateando el pensamiento lejos de su mente tan pronto como apareció.
—Me dan deseos de probarte directamente, pero no resisto, necesito entrar.
—¿Probarme? —Lo miró sin entender a que se refería.
—Lamerte, comerte, saborearte. Como quieras llamarlo —seguía mirándolo de la misma forma—. En pocas palabras, hacerte sexo oral —se quitó el pantalón junto al bóxer, mirando con gracia como su rostro pasaba de la confusión a la vergüenza.
—N-no seas asqueroso, Chris.
—No lo soy. Es bastante común hacer eso —se excusó, sacando de su cartera un pequeño sobre cuadrado y plateado—. Que no lo hayas experimentado es otra cosa —Claire solo rodó los ojos, fijándose en el paquetito en sus dedos.
—¿Ya venias preparado? —arqueó una ceja.
—Nunca se está suficientemente prevenido para estas situaciones. Aunque… no esperaba que lo llegaría a usar contigo, a decir verdad —rio ante la chistosa idea, claramente el alcohol le arrebató el sentido moral.
Mientras se colocaba el preservativo a lo largo de su pene con una mano, acaricio nuevamente la entrepierna de Claire con la otra.
Unieron sus labios de nueva cuenta en lo que Chris se acomodaba entre sus piernas.
—¿Lista? —restregó el miembro a lo largo de su sexo, lubricándolo con los jugos que no dejaban de salir.
—Si.
—Si te duele, dime y me detendré, ¿de acuerdo? —al verla asentir, dirigió la punta a su entrada, comenzando a presionar e introducirlo lentamente.
Las sensaciones lo golpearon con fuerza, mareándolo un poco. Nunca se había sentido de esa forma con anterioridad; el interior de su hermana lo recibía tan cálido y parecía que se amoldaba a la perfección a su alrededor, como si sus cuerpos hubiesen sido hechos para estar con el otro. Tuvo que contenerse para no correrse en ese instante y darle una idea errónea a su princesa sobre ser alguien deficiente en la cama.
Ocurría algo parecido con Claire, a pesar del dolor y estiramiento por la intromisión, se sentía complementada. Se sentía aún más unida que nunca a Chris, como si antes no lo hubiesen estado. Agradecía que años atrás perdiese el himen debido a montar su motocicleta y que no doliese tanto como sus amigas decían, pero aun así la incómoda dolencia estaba presente, las paredes estrechas abriéndose paso a paso por la intromisión y el dolor levemente punzante se lo recordaba sin falta. Su mano derecha busco la de él, intentando aferrarse a esa hermosa sensación, y parecía que el castaño pensaba igual, entrelazando sus dedos con los de ella, entrando por completo.
—"Mierda… Está tan malditamente estrecha" —pensó apretando el agarre en su mano.
Se quedó quieto unos segundos, asimilando lo que pasaba en ese instante: su hermana tomando su mano con fuerza al igual que su vagina con su pene, el estado de ebriedad solo aumentaba el mareo del momento, haciendo que ignorase la voz de su consciencia que, extrañamente, ahora sonaba como su padre. Se inclinó, besando los labios ya hinchados de Claire, distrayéndola del dolor que sentía y demostraba en la mueca adolorida en su rostro. Trató de no moverse para dejar que se acostumbrara a la momentánea incomodidad.
Lo sentía grande dentro de ella, grueso, caliente y palpitante. A su vez, tenerlo encima suyo tal como otras veces cuando dormían le daba un sentimiento cálido en su pecho, solo que había algo esta vez, no supo explicarlo, era como si viese a su hermano como un hombre, bueno, claro que sabía que Chris era hombre, pero se refería a… un hombre del cual podría enamorarse libremente.
El sentimiento solo aumento al oír las tiernas palabras que le dirigía, tal como cuando de pequeña se lastimaba y la abrazaba expresándole palabras de cariño para calmarla, algo de lo que sus padres se enorgullecían, un buen hermano mayor cuidando de su pequeña hermana. El mismo hermano mayor que ahora se follaba a su hermanita, ambos completamente borrachos.
La pelirroja movió su cadera al ya no sentir la incomodidad después de unos minutos, dándole la señal para que pudiese continuar; en respuesta, Chris empezó un vaivén lento, sacando jadeos de sus gargantas y bocas todavia unidas.
—Ah. Chris, se siente… tan bien.
—Lo sé, hermosa... —mordió su labio inferior, provocando un gemido por su parte.
Se separaron y miraron directamente a los ojos, ambos pares de azul brillaban por el profundo amor que se tenían, ahora distorsionado por el placer y alcohol en sus sistemas.
—Eres perfecta —susurró besando su rostro, bajando a su cuello, donde repartió besos de mariposa, haciendo que Claire arquease la espalda, estrechando aún más su interior.
—Más, por favor. Dame más —suplicó al sentir que el lento movimiento ya no era suficiente.
Y por mucho que quisiera seguir disfrutando del lento vaivén, su cuerpo y Claire le exigían acelerar, no le quedó de otra más que simplemente obedecer a las demandas, aumentando el ritmo de sus embestidas y la fuerza de las mismas. La habitación se llenaba del sonido del chocar de piel contra piel, pareciendo competir contra los gemidos de los dos para ver cuál era el que dominaba dentro de esas cuatro paredes.
Sus nombres salían eróticamente de las bocas del otro; las gotas de sudor parecían perlas sobre sus cuerpos, brillando bajo las luces de la calle que entraban por la ventana.
—¡Así, Chris! —Claire le rasguñó la espalda, aferrándose a esta al tratar de igualar la velocidad de las caderas masculinas, alcanzando el grueso cuello de su hermano para morderlo y dejar una marca que probablemente tardaría días en desaparecer por completo.
Chris se movió mas rápido al sentir su pronta liberación y el cómo las paredes vaginales se apretaban con más fuerza alrededor de su circunferencia, anunciándole que ella también estaba próxima a acabar.
La primera en venirse fue Claire, arqueando su espalda y rasguñando sus hombros en un claro esfuerzo para sostenerse a algo y no desfallecer en ese instante. Ningún sonido salió de su garganta, el oxígeno se le escapó al punto de ni siquiera poder gemir. El mayor le siguió lanzando un gruñido gutural desde lo más profundo de su pecho, dando lentas pero fuertes y profundas embestidas mientras llenaba el condón con su semen.
La besó mientras se detenía poco a poco, tomando en su boca los pequeños gemidos que la joven soltaba al relajarse de su orgasmo y por fin sacar esos dulces sonidos para los oídos de Chris.
Salió de ella sin separar sus labios, quitándose el preservativo y tirándolo en el cesto de basura que estaba al lado de la cama después de hacerle un nudo para evitar que se saliera su contenido. Se acostó a su lado, juntando sus frentes.
—Ah… Chris, eso fue… fantástico —lo miró somnolienta, teniendo todavía los ojos algo nublados por la reciente acción.
Soltó una ronca carcajada, quitándole algunos cabellos rebeldes pegados a su frente por el sudor.
—Sí, lo fue —susurró, no dudaba que fue el primero en la vida de su hermana, lo que hinchó su pecho de orgullo, callando la vocecita que le decía que no debería estar para nada contento de ese hecho—. Descansa, Claire-bear —le dio otro beso al ver que se quedaba dormida.
Fue quedándose dormido, dejando de lado que acababan de romper un tabú que no los dejaría volver a ser como eran antes por mucho que lo intentasen.
0o0o0
—… -is.
Suspiró entre sueños y enterró mas la cabeza en la suave almohada.
—¡… -ris!
Empezó a salir de su ensoñación y sintió un dolor intenso no tan conocido (pero no menos familiar de sus primeras borracheras) atravesar su cerebro y llegar a instalarse detrás de sus ojos, consiguiendo que quisiera volver a profundizar en su descanso.
—¡Chris!
Sin embargo, la dulce voz de su hermana, que sonaba alterada, logró despertarlo al instante, haciendo que se sentara de golpe en la cama e incrementando el espantoso dolor de la resaca que lo llegó a torturar como nunca antes.
La luz que entraba por la ventana hizo que cerrara los ojos y se los cubriera con una mano para, por lo menos, aminorar la molestia. Se alarmó al escuchar a Claire lamentándose, así que, con su cabeza y ojos protestando, la miró, poniéndose pálido al notar su claro estado de desnudez apenas cubierto por una sábana que ella sostenía sobre sí misma.
La pelirroja lo miraba con dolor, ira y, si no se equivocaba, con temor. Estaba sentada a su lado tratando de ocultar su cuerpo de él.
—¿¡Qué hiciste, Chris!?
—¿Q-qué? —fue lo único que salió de su garganta, sin poder pronunciar otra cosa por la sorpresa.
—¿¡Que mierda hicimos!? —lo empujó con una mano desequilibrándolo; ninguno le prestó atención al hecho de que el mayor perdiese el equilibrio, algo que Claire nunca lograba— ¡Eres un imbécil!
—Claire… —bajó la mirada al haber sentido la palma de su mano hacer contacto directo con la piel de su pecho, encontrándose con la espantosa imagen de estar en las mismas condiciones que ella, desnudo y con la sábana apenas cubriéndolo de la cintura para abajo.
Fragmentos de imágenes de la noche pasada llenaron su cabeza, aumentando el dolor de la resaca, armándose en una memoria nítida y vivida de su hermana gimiendo su nombre debajo de él.
El nudo que se le formó en el estómago subió rápidamente por su esófago, amenazándolo con vomitar. Entre las horribles náuseas y arcadas que tenía, se levantó apresuradamente y corrió entre tropiezos al baño del pasillo, chocando contra la puerta; cerrándola en el proceso, dejándose caer frente a la taza, volviendo el estómago en esta.
Se alejó al acabar, apoyando la espalda contra la pared. Intentó organizar sus pensamientos, sintiendo la sensación de repulsión hacia sí mismo.
Él y Claire… Claire y él… ambos habían tenido…
Regresó con urgencia al retrete para vomitar de nueva cuenta. Las lágrimas de miedo, asco y dolor rodaron por sus mejillas hasta caer junto a todo lo demás.
No podía creerlo, pero tampoco podía negar lo que ocurrió la noche anterior. Él y su hermana, su preciada hermana, a la cual había jurado con un clavel proteger de cualquier mal frente a los ataúdes de sus padres antes de que los enterraran en su última morada, tuvieron sexo.
Ahora sus padres debían de estar revolcándose en sus tumbas, maldiciéndolo por lo que hizo.
Cuando su estómago quedó vacío y ya no pudo sacar más desagradable contenido, jaló la cadena. Se limpió la boca y decidió hacerse un ovillo en el suelo, temblando fuertemente.
Los recuerdos seguían atormentándolo, sabia y tenía muy en claro que Claire no lo detuvo, pero los dos estaban tan ebrios que no podía culparla por no hacerlo. Él era el mayor, el responsable de que nada de eso ocurriera y, sin embargo, siguió adelante silenciando todo pensamiento racional que su cerebro le mandaba solo para disfrutar del cuerpo de la pelirroja.
Se le revolvió la panza, pero al ya no tener nada que vomitar, fue simplemente una molestia que lo hizo encogerse aún más en su lugar, no quedándole de otra que cubrirse el rostro con las manos y llorar en silencio.
¿Cómo vería ahora a Claire a la cara? ¿A la fotografía de sus padres que descansaba en el librero que tenía en casa?
Deseó con todas las fuerzas que le quedaban que una B.O.W saliese del excusado y lo destrozase en ese instante con tal de no encarar a la chica que seguía llorando en la habitación, según lo que su entrenado oído escuchaba.
No supo cuánto tiempo se quedó acostado en el suelo del baño, pudieron ser horas o simples minutos. Perdió la noción del tiempo pensando en qué demonios hacer de ahora en adelante. Probablemente la Redfield menor no quisiera verlo nunca más, lo cual aceptaría por mucho que le doliera; lo más seguro era que lo odiaba y prefería que muriera sin que ella estuviese cerca.
Se alarmó al escuchar sus pasos por delante de la puerta cerrada del baño y se alejaron por el pasillo, volviendo unos minutos después. Se detuvo frente a la entrada por poco tiempo y regresó a su cuarto dando un portazo.
Gateó y abrió la puerta, encontrándose con su ropa tirada en el pasillo. La orden era clara y directa: "lárgate". Miró de reojo hacia el cuarto de Claire, estando la puerta cerrada. No alcanzaba a escuchar algún ruido por parte de ésta, quiso llamarla y ver como se encontraba, pero eso complicaría más las cosas, ni siquiera él sabia como sentirse con exactitud en ese momento, supuso que su hermana se encontraría en la misma situación.
Con un suspiro tomó su ropa y se vistió en silencio, viéndose en el espejo de vez en cuando, notando lo pálido que estaba. Algo llamó su atención y se acercó más a su reflejo, estremeciéndose terriblemente al ver una marca rojiza cerca de la yugular. Claire lo había marcado como suyo, sintió el corazón acelerársele y un vuelco en el estómago que solo acrecentó las náuseas que no habían desaparecido. Apartó la mirada con vergüenza y continuó vistiéndose.
Al estar completamente vestido, zapatos incluidos, se enjuagó la boca en el lavabo sin volver a ver el espejo, revisó que nada estuviese fuera de lugar y limpio. Cuando acabó, salió del baño dando un último vistazo a la puerta de la menor, reprimiendo cualquier deseo de ir con ella. Y susurrando un "lo siento" en el silencioso apartamento, se fue de este.
Claire, en cambio, soltó el llanto al escuchar la puerta principal cerrarse, sintiéndose aún más pequeña que nunca en su cama. ¿Qué había hecho? ¿Por qué no detuvo a su hermano? Recordaba con claridad que él le preguntó si quería continuar y ella lo instó a seguir con ese peligroso juego; pudieron detenerse, hablar de lo que estaban haciendo e intentar de regresar a su querida hermandad común y corriente, tal como lo habían hecho con el beso que compartieron años antes, pero no, continuaron con susodicho acto hasta consumar lo prohibido.
Ahora su cama olía a él, sus sabanas y almohadas tenían el aroma característico de Chris, algo que vería normal como cuando dormían juntos de pequeños, pero esta vez, el olor natural de su hermano combinado con el humo de cigarrillo, se impregnaba en ella junto a la esencia del sexo, mareándola y haciéndola sentir mucho más culpable por permitir que ocurriese.
Se cubrió el rostro con las manos. No podía culparlo a él completamente, ella estuvo dispuesta a seguir y ahora estaba sobre su colchón echa bolita queriendo que la tierra se la tragase y la asfixiara.
Ahora, estaba sola.
En alguna profunda, muy profunda parte de su ser esperaba que el castaño regresara, le pidiese perdón por irse y dejarla sola, prometiendo que todo eso quedaría en el pasado y harían como que nunca ocurrió, sin embargo, lo había echado sin darse ninguna posibilidad de hablarlo al ponerle la ropa en el pasillo frente al baño, dándole a entender que no quería verlo, y conociéndolo tan bien como lo hacía, Chris obedecería por más que quisiera hacer lo contrario.
Tomó la almohada en la que antes estuvo durmiendo el mayor y la abrazó con fuerza, llenándole las fosas nasales con el aroma a especias como el clavo y la pimienta negra, junto a la madera y humo de cigarrillo, seguramente sería lo único que le quedaría de él para siempre.
Quiso creer que el hecho de que se haya ido fue lo mejor, era lo correcto, intentó que ese mantra se instalara en su mente, sin mucho éxito.
—'Chris, prométeme, por favor, prométeme que no volverás a dejarme sola de nuevo…'
—'Lo siento, Claire…'
Y con las palabras alguna vez dichas en el avión que usaron para escapar de la Antártida, y con el corazón hecho añicos, se quedó dormida.
N/A: Hola, hola~... vaya manera de meterme al fandom, ¿no? XD
Espero que la lectura no fuese tan pesada, teniendo en cuenta que fueron más de 9500 palabras escritas y redactando cosas que puede que la gran mayoría conozca y diga "ugh, ¿otra vez me cuentan esto?", pero aun así, espero que les gustase. Si hay algo que no entiendan, no duden en decírmelo, como por ejemplo las transiciones entre pasado y presente, puede ser algo confuso. En el pasado se utilizará la separación de escenas con esto (0o0o0) y para volver del pasado al presente, serán con tres puntos verticales. También, disculpen que la "acción" sea rápida, recién estoy experimentando con el smut o lemon, por lo que puede que no sea perfecto o lo que se espera.
Tomé como inspiración historias que se encuentran en esta misma plataforma o en AO3, por lo que pueden haber algunas similitudes que no pude evitar. Las principales siendo "Family Portrait" (en FF escrito por el usuario TwistedRedfieldSisters y en AO3 por Xaori), "Perfect Strangers" y "The little sister" (en AO3 por Rxbx), "Made In Heaven" y "Let Me Live" (en ambas plataformas por ShinobiPouch) y por ultimo "One Month In Your Shoes" (escrita por Master of Fangirling Art en ambas plataformas) estas tres últimas siendo las que mas me hacen llorar :,)
Todas están en ingles, por si les quieren echar un vistazo.
Por ultimo, la historia tendrá entre tres o cuatro capítulos, aun sigo escribiendo el tercero, pero se esta alargando de más y puede que lo termine dividendo para hacer la cuarta parte, por lo que no estoy segura en la cantidad final.
Perdonen cualquier error ortográfico, mi mejor amiga y yo lo revisamos, pero somos humanas y miopes, así que, se nos pueden pasar algunas cosas XD
Muchas gracias por leer hasta aquí, como dije, si tienen alguna confusión, no duden en decírmela e intentare responderla lo mejor posible en el próximo capitulo, o arreglarlo si algo no se entiende.
