7- El postre secreto
Se escuchó que Norrington llamaba a Claire. La chica fue corriendo hacia allí.
-Claire, ¿No vais a comer conmigo?-le pregunto.
-Eh... yo... creía...-balbuceó. No entendía nada.
-N os preocupéis. Traed la comida aquí y os lo explicare.-dijo el hombre y Claire volvió otra vez a la cocina y se llevó sus cosas al comedor, sentándose al lado del hombre.
-Perdonadme si he sido un poco grosero-empezó a decir- Pero esa mujer tiene fama de tener la lengua muy larga y, como vos comprendéis, no me gustaría que supiera que...- Claire lo comprendió y sonriendo dijo:
-¡Oh! Si, lo comprendo, señor. Claro que lo entiendo.
-Bueno, ella solo vendrá para el almuerzo y la cena. Eh... ¿Hicisteis las tareas que os pedí?- Claire revolvió en su memoria mientras empezaba a comer, pues tenia hambre.
-Bueno, si, menos ir a comprar y hacer la comida. Ah, y la entrada esta medio limpiada- contestó la chica.
-Menos la siesta de tres horas...creo que lo has hecho bastante bien-dijo el hombre. Claire no sabia si le estaba riñendo o no. De todas maneras se lo merecía porque, además, hasta se había levantado tarde..
-¿Y que quiere que haga esta tarde, señor?-Norrington se quedo pensando.
-Pues... nose. Sabes, a vuestra tía no hacia falta decirle las cosas. Ella siempre sabia que era lo que faltaba en la casa, lo que estaba sucio y lo que no. La conocía mejor que yo. Mirad, para que os entretengáis un poco, el otro día se me descosió el hombro de una chaqueta, ¿Sabéis coser?-Claire asintió- Pues, probemos a ver como lo haces. Esta en mi armario. Es de color azul. Se distingue bien porque tiene un buen descosido.- Claire sonrió sin mirarle y siguió comiendo. Un rato después, Norrington se levantaba con prisa de la silla.
-Llego tarde... Fregad y cosed eso- dijo dirigiéndose a Claire. Luego corrió hacia el baño y, momentos después salio disparado por la puerta. Otra vez volvía a estar sola.
-Esta vez no me dormiré en cualquier rincón de la casa, y mucho menos no haré lo que Norrington me pide-pensó y empezó a recoger la mesa- Esa Susan es odiosa. Pero tengo que demostrar a Norrington que soy de fiar y que puedo hacer lo que me pida. Solo me falta acostumbrarme- se dirigió hacia la cocina y metió los platos en el fregadero. Calculo que Norrington llegaría sobre las ocho, con lo que tendría tiempo suficiente para fregar y cosas. La verdad que demasiado.
Cuando hubo terminado de fregar, cogio la chaqueta que Norrington le indico y se sentó en el salón, como una verdadera señorita, a coser tranquilamente.
-Que gran descosido-se dijo al verlo-¿Qué habría estado haciendo cuando se hizo esto?-Pero solo había dado dos puntadas cuando llamaron a la puerta. Se levanto incluso con la chaqueta en la mano y se dirigió hacia la puerta y la abrió. Casi de un golpe, Norrington la abrió de par en par, entro y la cerro.
-¿Qué pasa, señor?-le pregunto Claire un poco asustada. Pero la cara de Norrington no era de miedo.
-Dejad eso-dijo quitándole la chaqueta de la mano de Claire y tirandola al suelo. Luego miro a Claire a los ojos. La chica no comprendía nada- Claire...ó a decir pero parecía que no podía- Necesito que... tu-el hombre sonrió, estaba feliz.
-Se... ¿Encuentra bien, señor?-volvió a pregunta. Su comportamiento era extraño, y se estaba poniendo nerviosa.
-Claire, necesito que me... me hagas ese postre secreto-dijo al fin. Claire se quedo con la boca abierta.
-¿Ha pasado algo bueno, señor?-pregunto sonriente y aliviada.
-¿Algo bueno?-repitió- ¡Me van a ascender a Comodoro-grito de alegría y abrazo a la chica- Esta no se lo podía creer, y no se movió del sitio.
-Felicidades-dijo tímidamente. El hombre se separo de ella y la miro.
-Hoy vendrá el gobernador y algunos otros hombres. Mañana será la ceremonia de ascenso, pero hoy vendrán a cenar aquí.-explico.
-¿Y quiere que haga mi postre?-pregunto sorprendida.
-Si, claro que si. Ya he avisado a Susan para que venga. Ahora quiero que vallas rápidamente a comprar todo lo que necesites y te pongas a hacer el postre y, luego prepararas la mesa y todo. Mañana es un día muy importante para mi- Claire asintió. El hombre, lleno de felicidad, se dirigió a su cuarto y la chica salio corriendo de la casa. Llevaba todos sus ahorros encima. Se dirigió a una pequeña tienda poco conocida y entro. Un hombre gordo y bajo le atendió al otro lado de un polvoriento mostrador.
-¿Qué desea?-le pregunto. Claire, un poco nerviosa, dijo:
-Canela en rama, por favor. Seis- el hombre, un poco sorprendido, se dio la vuelta y se agacho luego, cogio el producto que Claire le pidió y se lo metió en la bolsa. Luego la chica le entrego todo lo que tenia.
Próximo capitulo: La gran cena
Tengo que explicar una cosa respecto a la tienda donde Claire compro la canela. Bueno, por esa época no era una planta muy conocida y, el hombre, como era de esperar, no es alguien normal, sino que trafica con especias de la India y de América del sur, comprándole los productos a los piratas que les roban a los barcos de la Compañía de las Indias. Lo digo porque no todos podían comprar ese tipo de alimentos en cualquier tienda.
