8- La gran cena
Volvió Claire a la casa y se metió en la cocina. Necesitaba meter en el horno e dulce antes de que Susan llegara. Se puso rápidamente a hacerlo, sin saltarse ni un solo paso, pues se lo sabia a la perfección, y luego espolvoreo el ingrediente secreto. Luego puso la masa en una bandeja y la metió en el horno. Entonces llego Susan.
-¿Qué estáis haciendo?-le preguntó. Claire, sin Apartar los ojos del horno, dijo:
-Un postre, para esta noche-la mujer la miro con cara de extrañada.
-De aquí a esta noche ese "postre" estará frío-dijo con tono de burla.
-Es que tiene que estar frío para comerse-Susan la ignoro y se puso a hacer lo suyo.
Al rato, y cuando Claire ya había sacado del horno su postre y lo puso a enfriar, apareció Norrington, muy alterado.
-¿Va todo bien?-pregunto. Las dos asintieron-¿Y tu postre también?-dijo dirigiéndose a Claire. Esta asintió sonriendo- Bien... bien. Eh... pues cuando terminéis, arreglaos bien y Claire, si llaman a la puerta, abrid vos y hazles pasar al salón.
-Si, señor-volvió a asentir. El hombre hecho un ultimo vistazo a la cocina y salio nervioso de allí.
-Como esta el Teniente Norrington, ¿eh?-dijo Susan.
-¿Eh?-pregunto Claire detraída-Pues...si, esta muy alterado.
-Ya...Pero bueno, es normal. Lo vana ascender a comodoro. Es un cargo muy importante-la chica asintió-¡¿Tu solo sabes asentir?!-pregunto la mujer y Claire la miro sorprendida.
-No, pero sin no tengo nada que decir...-entonces la chica cambio de tema- ¿Vos crees que Norrington es feliz?-Susan la miro como si hubiera dicho algo grave..
-¿Qué clase de pregunta es esa? No hablamos de la vida privada de nuestros amos-dijo un poco enfadada.
-Pero, es que no me cuadra. ¿Cómo puede estar un hombre así solo?-la mujer la miro como si fuera un aniña pequeña.
-Mirad, eso ni hace falta preguntarlo. Todo el mundo sabe que el señor que casara con la señorita Elizabeth-dijo susurrando. Claire se sorprendió .
-¿La hija del gobernador?-pregunto también susurrando.
-Si. Y no me extrañaría que le pidiera el matrimonio mañana mismo, con motivo de su ascenso . Estoy segura que el gobernador y Norrington hablaran hoy de eso.-entonces miro a otro lado, como distraída, y dijo:- La señorita Elizabeth es hermosa y cualquier hombre la quería, pero... sabiendo como es ella... no me extrañaría que rechazase a Norrington.
-¡¿Qué?!-exclamo y bajo la voz.- Norrington es una persona admirable, y no creo que esa chica se lo mereciera-Susan la miro con cara de interesada.
-¿Es que no queréis que se casen?-pregunto y Claire negó rápidamente con la cabeza.- Bueno, dejemos de hablar de el, no valla a ser que nos descubra. Yo voy a cambiarme-dijo y salio de la cocina. Claire se quedo pensando.
-Quien sabe, a lo mejor dentro de unos meses yo estaré trabajando para los señores Norrington...-pensó. Se puso un poco triste, pero en seguida se dijo:- Bueno, pues espero que me paguen mas.
Llamaron a la puerta. Claire se acercó corriendo y la abrió. Delante de ella aparecieron cinco hombres muy bien vestido, entre ellos, el gobernador Swamm, que era el único al que ella conocía.
-Buenas noches, caballeros-le dijo la chica con cortesía y los hizo pasar. Luego cerro la puerta- Venid conmigo al salón. El señor Norrington os espera- Y empezó a andar. Jamás había recibido a nadie con aquella cortesía. Es mas, las únicas veces que había abierto la puerta de una casa y recibido a alguien había sido en esa. Los llevo hasta el salón y luego se metió en la cocina.
-¿Ya están aquí?-pregunto un poco alterada Susan.
-Si, ¿Crees que deberíamos decirles que la cena esta lista?-pegunto Claire intentando ver algo por el quicio de la puerta.
-No, esperemos un poco mas-contesto.-Sabes, creo que deberías estar con ellos, por sui necesitan algo, y así también te podrá decir Norrington cuando quiere la cena.
-¿De verdad?-preguntó no muy convencida. La mujer insistió, así que la chica salio de la cocina. Llego al salón y se quedo parada en un rincón. Norringotn ,en plena conversación, la miro, como esperando a ver si quería algo. Claire se puso nerviosa y lo único que supo fue decir:
-La... la cena esta servida-Norrington puso cara de un poco extrañado, y entonces la chica salio disparada de la habitación.
-¡¿Estáis tonta?!-exclamó Susan, riñéndole a Claire- ¡Pero si no esta puesta ni la mesa!-corriendo, cogieron manteles, platos, cubiertos copas y servilletas y las llevaron a toda prisa al comedor. Luego, y mientras escuchaban los pasos de los hombres acercándose, pusieron los platos de carne en su sitio. Entonces aparecieron y se sentaron a comer.
-Casi lo arruinas todo-le riño Susan a la chica-¿Os imagináis que hubiera pasado? Bueno, y no es que no halla pasado nada. Los habéis interrumpido en medio de una conversación, cuando acababan de llegar. Sabéis, eso es muy descortés...
-Bueno, pero yo sabia que me iba a poner nerviosa- se excuso- Y... es mi primera vez. Yo nunca he servido a nadie.
-Pues ya es hora de que valláis espabilando, que de Norrington no vais a vivir toda la vida-la mujer se dio la vuelta y se puso a fregar cacharros que había usado para preparar la cena. Entonces Claire, un poco preocupada, dijo:
-¿Vos creéis que... Norrington me echará si cometo errores?-Susan, si dejar lo que estaba haciendo, contesto.
-Depende de que errores. Si se os olvida encender una vela, puede que os lo deje pasar, pero como se os halla olvidado decirle "buenos días señor" por la mañana...olvidaos vos de ver un día mas su bonita cara al despertar-y se hecho a reír.
-¿Qué queréis decir con eso de despertar?-le pregunto Claire.
-¿Es que vos no le despertáis?-la chica la miro con cara atónita-¿No? Pues vais bien. Os daré un consejo... Levantaos bien temprano, haced un buen desayuno con huevos, salchichas, café y tostadas y luego, vais vos a despertarle a su habitación. Sin olvidaros del "Buenos días, señor". Es algo fundamental para una buena doncella.- A Claire eso no le quedaba muy claro.
-¿Vos creéis?-le pregunto un poco extrañada. No sabia por que, pero no se fiaba mucho de aquella mujer.
-Claro que si. Además, seguro que lo estáis deseando, ¿Eh?-la chica, un poco nerviosa, negó.
-Yo solo quiero ser una buena sirvienta-dijo rápidamente.
Próximo capitulo: El gran consejo
