9- El gran consejo

Cuando los hombres acabaron de comer, Claire llevo los postres a la mesa. Estaba muy nerviosa, pues no sabia como le había quedado, ya que no le sobro ni un poquito para probar. Poco después de que se los llevara, Norrington la llamo. La chica se acercó tímidamente. Todos la miraban. Claire esperaba que fuera Norrington quien le hablara, pero no fue así.

-Señorita, vuestro postre es la cosa mas rica que he probado jamás-le dijo el gobernador Swamm. La chica se ruborizo.

-Ella me dijo que sabia hacer un postre especial, y nada mejor que esta ocasión para hacerlo-explicó Norrington.

-¿Desde cuando trabaja para voz?-pregunto otro hombre.

-Desde... ayer.- contesto. Entonces Swamm asintió, como entendiéndolo todo.

-Ah, ella es la sustituta de tu antigua sirvienta, por... ya sabes. Ah, si-miro a la chica y sonrió. Ella no entendía nada- Mi mas sincera enhorabuena. Sin duda es un postre fino y digno de probar- Entonces se puso a hablar con otro hombre. Como vio que no la requerían mas, muy contenta, redirigió a la cocina.

-¿Te has enterado de lo que ha dicho el gobernador sobre mi...?-empezó a decir la chica, pero Susan la interrumpió.

-Ya, ya. Si, pero ¿No creéis que es mas interesante eso otro que ha dicho?¿ Lo de que sois "la sustituta de su antigua sirvienta"?-Claire la miro extrañada.

-¿Qué pasa? Sabéis algo que no se, ¿Verdad?-la mujer se hizo un poco la remolona, y luego dijo:

-Bueno... el solo ha querido dar a entender que... todo el mundo sabe que trabajas aquí... sustituyendo s tu tía... por lo de la muerte de vuestra madre- La chica la miro atónita e intentando no gritar, dijo:

-¡No! Eso lo habéis insinuado vos.

-¿Creéis que la gente de la ciudad no sabe cosas?-dijo a la defensiva.

-¡Sabe cosas porque alguien las cuenta!

-No es secreto que vuestra madre halla muerto y que vuestra tía se halla ido de Port Royal.

-¡Ya, pero no me fío de que alguien cuente mas chismorreos por ahí!-Claire le dijo la espalda y miro a otro lugar- Mas vale que me mantenga bien alejada y calladita alado de esta mujer-susurro.

Al rato, escucho un ajetreo. Los hombre se iban. Se apresuro, recogió la mesa y dejo los platos en el fregadero. Entonces vio como Susan se quitaba el delantal y salía de la cocina. La chica supuso que ya se iba. Y que la dejaba con una pila de platos sucios. Empezó a fregar, pero poco después apareció Norrington en la cocina.

-Ha sido una buena noche-dijo, mirando como Claire fregaba, de espaldas a el- Yo también os tengo que dar la enhorabuena por el postre. Estaba realmente exquisito- La chica miro un momento para atrás.

-Gracias, señor. Me alegro de que todo halla salido bien.- el hombre dio unos pasos por la habitación.

-Pero creo que mañana será un día el doble de duro que hoy. Y no solo por la ceremonia de ascenso...-se callo un momento. Claire no sabia si tenia que preguntar o no, pero se atrevió.

-¿Qué mas tenéis que hacer, señor?-esperando que no fuera un insulto, se quedo callada esperando.

-Pues, precisamente, os iba a pedir un consejo-empezó a decir. Claire dejo de fregar y se dio la vuelta, mientras se secaba las manos con un trapo- Veras, he estado hablando con el gobernador de... su hija. El quiere que se casa con una persona de fiar y que a el le guste. Y quiere que sea yo. Yo... conozco a Elizabeth desde que era pequeña y... ella es extraordinaria y, bueno, ahora que tengo el consentimiento de su padre pues... No sabría como decirle que se casara conmigo, mañana, y quiero que me ayudéis- a Claire se le callo el paño de las manos de los tonta que estaba. Fue tan lenta en reaccionar que cuando se iba agachar a recogerlo, Norrington ya lo había hecho y se lo había entregado.

-Yo... eh... ¿Ella os ama?-consiguió decir.

-Pues, no lo se. Ella siempre ha tenido una buena imagen de mi y, bueno, mañana lo averiguare-el hombre estaba nervioso. Pero confiaba en Claire.

-No se preocupe. Si de verdad la quiere, las palabras le saldrán del corazón-respondió. Norrington sonrió.

-Eso es muy bonito. Pero no se si será así de fácil. ¿Cómo puedo empezar?

-A ver... hagamos un ensayo. Yo soy Elizabeth, ¿Qué me diría?-los dos se `pusieron unos enfrente del otro. Norrington carraspeo, sonriendo.

-Pues...eh.. Elizabeth, yo... necesito una mujer... No, no, espera-el hombre estaba nervioso, pero los dos se aguantaban la risa- Elizabeth, ahora que he sido ascendido, comienzo a darme cuenta de lo que me falta...-el hombre miraba a los fogones.

-¡No!-exclamó la chica- Tenéis que mirarle a ella a los ojos y, si es necesario, cogerla de las manos. Decidle... Con motivo de este ascenso, me he dado cuanta de una cosa muy importante que me falta-la chica cogio de las manos a Norrington- El matrimonio con... una gran mujer. Y vos sois la mejor que he podido conocer. Luego esperarais a ver si dice algo, y luego, pues le pedís la mano:"¿Quéreis casaros conmigo?" o "¿Queréis ser mi esposa?- el hombre la miraba, sonriente- Y luego, pues, si dice que no, pues decís, "Ah, perdón, vos os lo perdéis" y dice que si, pues la besáis.- Claire sonrió.

-Oh, es perfecto. Y sencillo. Si yo os dijera eso, ¿Diríais que si?-la chica, sin soltarse, y sin ambos apenas darse cuenta, contestó:

-Oh, yo a la mitad del discurso ya os estaría besando-dijo riéndose, pero al darse cuarta de aquella grosería, le soltó de las manos y miro sonrojada al suelo.

-¿En serio?-bromeo el hombre- Pero yo nunca he... besado a nadie.

-Bueno, no creo que ella os rechace porque no sabes besar-y sonrió.

-Sabeis, siempre pense que llegaria este momento. Y que cuando lo hiciera, estaría vuestra tía para darme uno de sus buenos consejos. En cambio, estáis vos. Y daría lo que fuera a que ni ella podía haberme relajado tanto como lo habéis hecho vos-Claire sonrió, agradecida- Iréis mañana a la ceremonia, ¿no?

-¿Estoy invitada?-pregunto extrañada.

-Pues claro que si-la chica sonrió. Nunca antes había estado en un evento como aquel-Bueno, ahora me voy cuanto antes a la cama, vos, terminad de fregar e iros a dormir-Claire asintió. Norrington salio de la cocina.

Próximo capitulo: El desayuno