DARYL

La puesta de sol era una cosa con la que cualquier romántico empedernido, se habría deleitado con sólo echarle un vistazo. Pero él no es un enamorado, menos un amante de la vida. Todo lo contrario. Un simple mecánico, que con suerte, tiene para pagar las cuentas de la casa o pagarle a alguna putilla cuando andaba con apetito. Su negocio es su fuente de ingresos, mas no le es suficiente. "El convento", como le apodó a su tienda, decayó las últimas semanas y con eso todo su trabajo. Y vaya que era bueno haciendo su trabajo, las motocicletas, autos y un par de cosas más que reparaba, quedaban como recién sacadas del paquete. Puede ser alguien de aspecto rudo, hostil y chocante, o como quieres llamarle, pero a la hora de cumplir con su trabajo tiene oficio.

Motivo de esto, cuando atravesó con un cuchillo afilado y fino la garganta del tal Joe, nadie vio ni a una mosca... O un gato por el sector. Lo hizo de una manera rápida, de tal forma que el sujeto apenas pudo gritar o verle el maldito rostro. Ahora, viendo la puesta de sol y escuchando las noticias desde la radio, siente una satisfacción extraña cuando han mencionado que no hay testigos.

Una canción country ha comenzado a sonar. Se levanta buscando con la mirada el paño con el que se limpia la grasa de las manos deseando envenenarse lentamente con otro cigarrillo mentolado. Llenar sus pulmones con nicotina, sin duda, era la muerte lenta que más esperaba. Logrando limpiar sus manos busca en los bolsillos de su uniforme de trabajo azul marino una cajetilla de cigarrillos. Pero no hay nada. Se maldice a sí mismo recordando que fumó el último hace unos minutos. Inquieto deambula de lado a lado hasta mirar repentinamente a la entrada de la tienda.

La reconoce al instante. Su postura, sus hebras rubias, la piel pálida, la guitarra guardada en su funda colgando de su espalda y su semblante que dice recordarle a un pájaro recién aprendiendo a volar. No le gusta verla, le recuerda a él de niño. Cuando vivía bajo la sombra de un padre maltratador y una madre alcohólica. Asique desvía su vista prestando atención a algún objeto.

- ¿Se te ofrece algo? - Pregunta con voz áspera. Sin embargo, la chica permanece callada sin moverse de la entrada. Ninguno de los dos es comunicativo por lo que no sabe qué decir. Y para ser sincero consigo mismo, no le interesa. Daryl Dixon solamente quiere los nombres que faltan.

Finalmente la chica rubia avanza unos cuantos pasos hacia dentro acercándose hasta él. Con sus ojos enrojecidos lo mira aflicción. Éste gira para verla.

- Me mentiste.

- ¿Respecto a qué?

- Eres un asesino. -La voz de Beth disminuye cuando le acusa y su cabeza mira el suelo. A Daryl no le hace gracia alguna su acusación y comienza a exasperarse. La sangre le sube a la cabeza, pero intenta calmarse. -Cuando dijiste que los alejarías de mí, no creí que sería de esa forma...

Pasa un dedo bajo su nariz y se para de frente a la chica.

- ¿Creíste que lo enviaría a la cárcel, Niña? -Beth alza su cabeza, suspira y asiente con lentitud. Él suspira conteniendo una risotada cargada de bufa. Aclara la garganta. -¿Para qué? ¿Para que los liberen al día siguiente? Te diré algo, niña. La ciudad no es cómo crees, los policías no son la justicia del país, a los jueces puedes comprarlos encamándolos con putas de clase. La única forma de hacer justicia es ésta...

Beth no dice nada. Las palabras han muerto en su boca. Daryl arruga la nariz esperando que ella diga algo, pero nada. La chica ha quedado muda. Se frota la barbilla y se mueve inquieto sin tener qué agregar.

- No quiero asesinar personas... No quiero decir el segundo nombre. -Expresa con la mirada perdida.

Daryl se detiene a contemplarla.

En definitiva, la chica es como un pajarito. Uno que está siendo llevado a la cocina para convertirse en un caldillo. Aparta la vista de Beth y la dirige hacia la cerveza puesta en la repisa donde guardaba los tarros con tornillos. La abre y bebe un trago largo y refrescante.

- Comenzaste este juego, es hora de terminarlo.


Las cosas se están complicando para Beth D: Espero les haya gustado el capítulo. Escribir sobre Daryl es complicado, porque él en sí, lo es. Ojalá no éste taaan fuera de su carácter y personalidad.

Gracias por leer~!