BETH

No emito palabra alguna. Su última respuesta me da dejado sin palabras ¿Juego? Si para él es un juego matar personas, independientemente sean asesinas o no, no es lo correcto. Y tal vez ese sea el único camino factible para que esos sujetos me dejen en paz, pero moralmente siento que soy una más de ellos. ¿En qué me diferencia eso? ¿No soy una cómplice más? Lo peor será cuando éste contrariedad se descubra... me he manchado las manos.

Sí, tal vez avisar a la policía hubiera sido lo mejor. No importa lo que él diga...

Mis hombros pesan como si cargara costales de papas. Un dolor de cabeza de gran intensidad me acosa. Las rodillas me tiemblas. Por un momento creo desmayarme, no obstante logro sostenerme en pie.

Daryl me da una última mirada antes de beber otro trago de cerveza. Da un suspiro largo, como si hubiese tenido una sed enorme, y deja la lata donde estaba.

- Márchate. Tengo trabajo. - Ordena dándome la espalda.

- Eres un maldito. - Mascullo en tono bajo.

No digo más y él no voltea a verme o me devuelve el insulto. Lo mejor es largarse pronto y el tiempo dirá qué sucederá. Mientras tanto, debo concentrarme en mantenerme viva... Por papá y mis hermanos, y por mí.


Han pasado dos semanas desde que dicte el primer nombre a Daryl. No ha sido fácil, debo admitir. Las llamadas y los mensajes amenazando mi vida y advirtiendo que no ande sola, son cada día más horrendos y reiterados, me aterran. Estoy muerta de miedo. Decírselo a alguien, quien sea, se ha vuelto un pensamiento importante en mí. Tan acosador como los mensajes, sin embargo, lo he descartado. No puedo, simplemente no puedo causarle estragos a nadie. Si papá se enterase me privaría de la libertad que tan duro me costó conseguir. Estudiar lejos de casa, para él no era una opción, mas con Maggie, mi hermana, lo logramos convencer. Pero jamás creí que ocurriría esto.

Suena gracioso cuando lo pienso. Una ironía.

Desde que visite a Daryl no supe más de él. Tampoco lo he llamado. Ni él a mí. No sé si su juego de los Tres Nombres continúa y, a decir verdad, me asusta que sí. Es complicado quitar éste sentimiento de culpa en mí, que acordona mi pecho y le hace sentir un gran pesar. Me siento infectada.

Miro la acera pateando una piedra del porte de un cucaracho. La universidad es otra carga, más llevadera, claro. He realizadoamistades y con ellas puedo salirme un poco de la realidad. Estoy a pasos de doblar por la esquina y llegar a la pensión donde me quedo.

Un día menos.

Frente a la puerta golpeo despacio y enseguida escucho desde el otro lado gritar a Marie, la dueña de la pensión. Sus pasos cada vez más pesados llegan a la puerta.

- ¡Oh linda, que bueno que llegas! - Exclama al abrir y me agarra de las mejillas. Tiene esa rara manía de anciana.

- Bu- buenas... - Titubeo. Se hace un lado y logro entrar a la pensión, avanzamos por el largo pasillo.

Ella me sigue por detrás.

- Linda, hay un sujeto que te busca. - Dice en tono divertido. - Está en la sala de estar. No lo hagas esperar.

Me da unas palmadas en la espalda y toma el camino hacia la cocina. Está demás decir que me da dejado intrigada. ¿Será papá? Imposible, jamás dejaría la casa porque no duraría ningún segundo sin él.

¿Daryl?

Avanzo lentamente hasta el umbral de la sala de estar y me asomo. Un sujeto está de espaldas hacía mí, sentado en el viejo sofá gastado. Su cabello relativamente largo y castaño oscuro delata que no es Daryl, sino alguien más. Su rostro me es un misterio. Mis pasos aproximándome a él causan un leve crujido en la madera lo que provoca que gire a verme sin levantarse.

- ¿Beth Greene? - Mi interrogante me es familiar por lo que no disimulo mi rostro de asombro. Su tono de voz repite mi nombre en mi cabeza y creo que estallaré. Como la vez que vi el asesinato, esa escena macabra, mis pies no me permiten moverme aunque en mi cabeza aquel pensamiento toma lugar.

Es cuando se levanta del sofá que reacciono y corro a la puerta. Me han pillado y no tengo donde esconderme.

La adrenalina me apodera y apresuro mi paso. Continuo sin saber donde corro realmente, lo he hecho por instinto. No me debo detener hasta sentirme completamente a salvo.


Han pasado horas. Mis piernas se sientes calientes y palpitantes. Jamás corrí tanto en mi vida, hoy es la primera vez. Mis respiración agitada lentamente se vuelve uniforme sintiendo el viento atravesar las hebras de mi cabello. Ha oscurecido y levanto mi cabeza para ver las estrellas.

Mi edificio predilecto y la oscuridad de su azotea es la manera más fácil de calmarme. Es el lugar donde Daryl y yo nos reunimos por primera vez y donde le dije el primer nombre. Lo encontré de casualidad una de las cuantas veces que Maggie y yo vinimos a la ciudad.

La puerta a mis espaldas se cierra. Giro sobre exaltada encontrándome con la silueta de Daryl.

- Necesito tu ayuda... por favor. - Giro la cabeza para no verle. No quiero que mi rostro acuse lo avergonzada que es mi petición. Él no dice nada, espera a que continúe. -Necesito... - Me muerdo la lengua de casualidad. Lo escucho acercarse.

Me maldigo mentalmente por la torpeza y el dolor de lengua.

- Necesito que me dejes quedar esta noche en tu casa. - Mi petición suena de lo más indecorosa y no puedo evitar sonrojarme y esconderme entre mis hombros. Tampoco puedo girar a verle.

No ha dicho nada. Ya ha pasado un minuto al menos.

- Hoy uno de los sujetos ha ido a la pensión. He huido por temor. -Me excuso. A mis fosas nasales llega el humo del cigarrillo que ha encendido. - Iría a la casa de mi amiga, pero la pondría en riesgo y tú... tú pareces ser la mejor opción.

Siento que el cualquier momento me lanzará de la baranda donde estoy sentada, edificio abajo. Y su silencio mortífero eso es lo que más se asemeja a una muerte segura; por lo que decido bajarme y darle la cara.

Noto que asiente y exhala el humo de cigarrillo.

- Sólo por ésta noche, niña.

Lo sigo hasta el primer piso del edificio. Fuera de éste, una moto Twin Vertical, esta aparcada frente a la puerta. Daryl se acerca a ella, se sube y la enciende. No espero un gesto para imitarlo y ponerme detrás de él. Acelera y nos alejamos del edificio mientras me aferro a los pliegues de su camisa bajo sus brazos.

El viento es fuerte y pega en mi rostro como cuchillas. Mi cabello se mese a todos lados. No traigo casco por lo que no hago más que encogerme y esconderme tras su espalda.

Al abrir mis ojos al detenernos figuro que ya hemos llegado. Y estoy en lo cierto. Su tienda está cerrada.

Lo sigo con la mirada y me indica con un ademán que baje de la moto. Camina hacia la puerta y saca del bolsillo trasero de su jeans la llave correspondiente. No tarda mucho en abrirla y entrar.

Yo dudo.

Quizás no es buena idea estar sola con un hombre que apenas sé su nombre. Pero ya es tarde para acobardarse. Estoy aquí, frente a la puerta, a pasos de atravesarla.

- ¿Vas a quedarte ahí toda la noche?

- Lo siento.- Respondo sin más. Trago saliva y avanzo.


¡Buenas! Aquí Syn reportándose. Les traigo un nuevo capítulo... perdón por mi vagancia, me andado entusiasmada en otras historias por lo que pasé en alto las mias D: Pero ya regrese y prometo terminar pronto. No creo que éste fics me lleve muchos capítulos. Graaaaacias desde el fondo de mi corazón por sus comentarios, follow y favoritos. La verdad es que creí que ésta historia no llamaría mucho la atención porque ¡vamos! es nada que ver con la serie xD Pero de verdad gracias.

A Beth le ha surgido un nuevo problemilla... ya veremos como lo resuelve.

Que envidia ella, quedarse en la casa de Daryl jajaja.