Capítulo 1: Helga, la eterna enamorada de Arnold.
-Vamos Helga, admite que quieres que entre al club de teatro- Arnold, de 17 años, seguía a su temperamental amiga, ambos adolescentes, caminaban uno al lado de otro.
-Ya quisieras Cabeza de Balón- la rubia se detuvo al llegar al auditorio de la escuela- No entiendo porque te aferras a la idea de que quiero actuar contigo- una disputa, como otra tanta que tenían, se había originado a raíz de que la oji azul les platicó a sus amigos la obra que iban a representar ese año, Sueño de Una Noche de Verano, un clásico de W. Shakespeare, obra que también iba a participar en el concurso para estatal de clubs de teatro. La duda en la compatibilidad de los rubios en el escenario dio pie a la discusión en la cual estaban inmersa nuestro protagonistas- Además ya están dados todos los papeles.
-¿Segura? Porque eso no fue lo que me dijo Eugene, sino me equivoco hoy son las audiciones- dijo con autosuficiencia el rubio, conocía a la chica que tenía a su lado, obstinada y perfeccionista cuando de teatro se hablaba, pero que tenía un corazón grande, como amiga era la mejor, como pareja se lo seguía pensando- Además no entiendo porque tengo que tener tu consentimiento si yo quiero entrar.
-Mira Arnoldo- la oji azul le detuvo el paso y endureció su mirada- Acabas de regresar de la jungla, y como chico de la selva te divertiste bastante, pero…
-¿Acaso me estás reclamando algo?- pese a lo sucedido en San Lorenzo siete años atrás no eran pareja, a final de cuentas decidieron que un tiempo juntos como amigos, conociéndose, les iba a dar el suficiente criterio para darse cuenta de sus verdaderos sentimientos. La chica lo miro con molestia, últimamente al chico le daba por provocarla.
-No es un reclamo, es un señalamiento- Helga se estaba molestando más, había esperado con esmero el regreso de Arnold, pero al volverlo a ver se dio cuenta que al igual que siete años atrás él no estaba seguro de lo que sentía por ella, por eso decidió que antes de cualquier falsa esperanza, como ella pensaba que también tenía, se debían conocer para ver si eran compatibles- Sabes muy bien que soy la sub capitana del equipo de teatro y si yo digo que no, es no.
-Pero no eres la capitana- la oji azul se contuvo de golpearlo, tenía razón, no lo era, pero no porque lo hubiera intentado, suficiente carga tenía con serlo del equipo de base ball- El capitán es Eugene y me dijo que les faltaba gente, así que- sin permitir que ella le contestará ingreso al auditorio, en donde estaban haciendo audiciones para cubrir los papeles que faltaban, ya estaban algunos definidos, pero para ser sinceros, el rubio no sabía porque tenía tantas ganas de actuar nuevamente con la oji azul, pero un deseo indescriptible hacía que se enfrentara a ella.
-Arnold- Lila, la dulce y tierna Lila, le hablo desde uno de los asientos de adelante- ¿También viniste a la audición?
-Claro que sí- se sentó al lado de la pelirroja y vio pasar a Helga, no hacía falta ser un genio para darse cuenta que la rubia estaba en extremo molesta, cerca de ellos estaban los demás chicos de la pandilla, casi ninguno pertenecía al club de teatro, pero la noticia del premio del concurso hizo que varios quisieran entrar, al parecer un viaje a Nueva York era suficiente instintivo para hacer que todos ellos se acercarán, los únicos que tenían un lugar seguro y eso a su constate presencia, eran Helga y Eugene- ¿Qué papel te gustaría obtener?- cuestionó viendo como los únicos integrantes del club discutían, ese día eran las audiciones, tenían mucho por hacer.
-Me gustaría el de Titania.
-La reina de las hadas- Arnold conocía bien la obra, el rubio había leído mucho buscando entender las diversas referencias o personajes en los cuales se perdía a veces su abuela, grande fue su sorpresa al darse cuenta que a Pookie le gustaba el teatro, tanto que gran parte de los libros de la mujer eran obras.
-¿Conoces la historia?- la chica campirana miro con asombro al chico a su lado, nunca espero que el oji verde tuviera otro punto en común con cierta chica rubia.
-Sí, bastante, a decir verdad es una de mis favoritas, me gusta toda la trama que tiene- no pudo continuar porque Helga pidió silencio entre el público muy a su manera.
-Cállense zopencos- la oji azul grito provocando un silencio repentino- Sé que muchos de ustedes están aquí por el premio del concurso, sin embargo de una vez les aviso que no va a ser tan sencillo, tenemos estándares y no vamos a aceptar a cualquiera- todos miraron con aprehensión a la chica- También les vamos a anunciar que hay papeles que ya están dados, el de Eugene y el mío, él será Membrillo, el carpintero y el escritor- se escuchó un leve aplauso- Por mi parte seré Helena, enamorada de Demetrio- nadie aplaudió porque Helga siguió hablando- Como bien saben hay otro de nosotros que…- fue interrumpida porque la puerta del auditorio se abrió con fuerza, por ella entro casi corriendo y con el saco de lado Curly.
-No necesitas presentarme lindura, yo lo puedo hacer- varias chicas entraron atrás de él, Curly, el ahora apuesto, soltero y popular chico, también formaba parte del club, aunque no era tan constante como los otros dos, le gustaba estar ahí, muy a pesar de Helga al momento que se enteraron que estaban dentro del concurso le dio el papel solicitado, sabía que sin el chico de lentes difícilmente ganarían, aunque eso significará tener que aguantar al séquito de seguidoras que tenía, de un brinco subió al escenario- Bien como lo decía Helga yo también tengo mi papel, voy a ser Fondón, el tejedor- se escucharon gritos de emoción, ahora el papel de Titania, la reina de las hadas, iba a ser muy peleado, en la obra ella besaba a Fondón.
-Cállense perdedoras- volvió a ordenar la rubia, inmediatamente el silencio reino el lugar- Las audiciones serán sencillas, harán una pequeña parte del personaje que desean obtener, después deliberaremos entre nosotros tres y daremos a conocer los resultados la próxima semana- todos asintieron- Vamos a empezar con los roles femeninos, así que los hombre hagan el favor de retirarse- la chica al ver la lentitud con la que se movían trono sus nudillos- Rápido, que no tenemos todo el día, ¡Criminal!
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Arnold esperaba con Harold, Sid, Stinky y Lorenzo, quienes platicaban de los roles que deseaban. Corriendo y casi sin aire llego Gerald con ellos.
-¿Dónde estabas?- el rubio veía a su mejor amigo recuperar el aliento.
-Hablando con el entrenador de baloncesto, estábamos viendo los horarios de entrenamiento- aclaró el moreno, capitán de ese equipo
-¿Sabes que estás aquí?- el rubio vio con pesadumbre a su mejor amigo, el aludido afirmó con la cabeza- ¿Y está de acuerdo?
-Claro que sí viejo- el rubio abrió los ojos sorprendido- ¿Acaso crees que se va a negar y se va a crear una típica historia juvenil de deportistas volviéndose artistas?- el oji verde se sonrojo por la acusación del chico, tenía razón, algo así pensaba- Por supuesto que no, el entrenador sabe que el arte no es un impedimento para los deportes, el mayor ejemplo es Pataki.
-Lo entiendo, pero…
-Arnie, siempre te preocupas por todo- el chico del afro sonrió- No hay problema, además el director está ansioso que la escuela gane el concurso, digo, hay que darle un poco de mérito a esta preparatoria ¿no?- el oji verde suspiro, su amigo tenía razón, siempre se presionaba por todo, sin embargo el intentar entrar a la obra no lo hacía, sino todo lo contrario.
-¿Sabes qué papel quieres?- Gerald lo miro extrañado- No leíste si quiera la obra ¿verdad?
-No, pero vi la película que es casi lo mismo ¿no?- Arnold negó con la cabeza- ¿Por qué no? Es la misma historia, sólo que en vez de pasarme una semana leyendo la vi en dos horas.
-Pero hay cosas que dejan fuera…
-Pero no las importantes- le dio una palmada en el hombro al chico- Lo que me den va a ser bueno, a decir verdad estoy aquí por Phoebe.
-¿Te pidió que vinieras?- mientras los chicos platicaban veían que varias chicas iban saliendo ya del auditorio, varias de ellas con lágrimas en los ojos o con mucho enojo.
-Sí, cree que sería lindo que todos estuviéramos juntos en esto, ya sabes cómo es nuestro último año- confundidos se hicieron a un lado cuando una chica de segundo salía del lugar hecha una furia- ¿Qué estará pasando allá adentro?
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-La que sigue- Helga estaba empezando a perder la paciencia, habían visto ya a muchas chicas, la gran mayoría estaban ahí por el premio del concurso, por ende eran malas, muy malas para actuar, en el recinto ya sólo quedaban una chica de segundo, de cabello negro y ojos azules y las chicas de la pandilla, con cierto temor subió al escenario la menor de los contendientes-¿Qué papel quieres?
-Me gustaría obtener el de Hermia- la rubia le indicó con la mano que empezara- Suplico, mi señor, que me perdones- la chica tenía una muy buena dicción- No sé lo que me ha dado el valor, ni si es conveniente a mi recato defender ante ti mi pensamiento- con una mirada suplicante continuó- Mas te ruego, mi señor, que me digas lo peor que puede sucederme si me niego a casarme con Demetrio- la pelinegra ni siquiera estaba usando el guion, se sabía el diálogo a la perfección- Eugene leyó el parlamento de Teseo que continuaba y le dio entrada nuevamente a la postulante- Pues así he de crecer, vivir y morir, señor, antes de ceder mi privilegio virginal al hombre cuyo no querido yugo mi alma se niega a obedecer- los ojos azules de la chica de cabello negro estaban cristalinos, Helga vio a los otros dos integrantes que sonrieron.
-Suficiente- la chica de segundo se compuso- Eres buena, escogiste una parte interesante, pero en mi criterio no la mejor, recuerda que la obra también es una comedia, pero lo que vi me gusto, te puedes retirar- la pelinegra sonrió bajando del escenario, sin ningún comentario salió del lugar.
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-Andy- la recién salida dirigió su mirada a su grupo de amigas que la esperaban- ¿Cómo te fue?- cuestionó una de ella de cabello ondulado y castaño.
-Creo que bien- la cuestionada se acomodó su mochila- Me dejo terminar la escena y no me grito como a las demás.
-Eso significa que te fue más que bien- hablo otra de sus amigas, una chica morena, bajita- Quiero decir es el Demonio de Oro la que está haciendo las audiciones.
-Tal vez no sea tan mala después de todo- sus amigas vieron extrañada a Andy- Yo sólo digo.
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-De acuerdo señores- Curly veía ahora a los postulantes a la obra, ya habían terminado las audiciones con las mujeres- Ahora es su turno, por favor comencemos.
Después de media hora y ver a quince candidatos llego el turno de Arnold, Helga estaba en el escenario desde tres turnos atrás, cansada y aburrida se subió para ayudar con la lectura, cosa que había vuelto más divertidas las audiciones, ya que la presencia física de la chica ponía nerviosos a los chicos, en el turno del menor de los Shortman no cambio la cosa, es más la oji azul esperaba eso, lo quería intimidar para que actuará mal y alejarlo del único lugar en el que se sentía segura, el teatro, no es que le molestará, siempre, estar con él, sino que desde que habían decidido ser sólo amigos, por el momento, estaba confundida y de cierta manera dolida, comprendía el punto de Arnold, ella mismo lo sentía, a lo mejor todavía no era momento de estar juntos, pero no podía negar que le seguía gustando y bastante, pero sus sentimientos, esos que tenía de niña, tal vez ya no eran tan fuertes o ¿se estaba engañando a sí misma para no estar más dolida?
-Bien Arnold, empieza por favor- el chico volteo a ver a Helga, no había pensado realmente en la escena pero al verla ahí con una sonrisa casi burlona en su rostro hizo que se molestara.
-No te quiero, así que no me sigas ¿Dónde están Lisandro y la bella Hermia?- la oji azul se sorprendió al ver que el rubio adaptaba muy bien el papel, la miraba con desprecio, como lo indicaba la obra, ironía cruel que él hubiera escogido esa escena- A él le mataré; ella me mata a mí. Me dijiste que se escondieron en el bosque: pues aquí estoy, delirando en el bosque porque no encuentro a mi Hermia- la voz se notaba tranquila al mencionar a la contrincante de Helena- ¡Vamos, vete y deja de seguirme!- casi empujo a la rubia.
-Tú me atraes, imán duro y desalmado- como cada vez que actuaba Helga se metió en la piel de su personaje, aunque para ser honestos interpretar a Helena no le era difícil- No es que yo sea hierro: mi alma es fiel como el acero. Pierde tú el poder de atraer y yo no tendré el poder de seguirte.
-¿Acaso te incito? ¿Acaso te adulo?- Arnold tomo de los hombros a Helga- Más bien, ¿no te digo con franqueza que ni te quiero, ni podré quererte?-la soltó y la mira con odio.
-Y yo te quiero más por decir eso- la rubia dudo un poco antes de continuar, era difícil para ella interpretar esta obra con el rubio- Soy tu perrita: Demetrio, cuanto más me pegues tú, yo seré más zalamera. Trátame como a tal: dame golpes, puntapiés; desentiéndeme, abandóname, mas consiente que, indigna como soy, pueda seguirte. ¿Qué peor lugar tendría yo en tu afecto que ser tratada como tú tratas a tu perro?- termino casi en un suspiro.
-No fuerces tanto el odio de mi alma- le daba la espalda a la oji azul- Que sólo de verte ya me pongo malo.
-Y yo me siento mal sino te veo- de repente Arnold se volteó y la tomo del mentón, él no estaba seguro de sus acciones, pero ver a Helga tan confundida y sonrojada hizo que un calor lo recorriera.
-Tú arriesgas demasiado tu recato saliendo de Atenas y entregándote en brazos de quien no te quiere- se acercó más a la boca femenina, sus alientos se mezclaron, un calor los recorrió a los dos haciendo que temblarán- Confiando a los azares de la noche y a la tentación de esta soledad- su voz se engroso y Helga pudo ver algo que nunca había visto en la orbes verdes del chico, se obscurecieron por un sentimiento que ella no conocía, pero sin embargo no podía dejar de verlas- El rico tesoro de tu virginidad- de repente la oji azul no se sabía su parlamento, los rubios se veían, pero en sus miradas había algo que no lograban reconocer.
-Perfecto Arnold- Curly había sido el primero en hablar, se sentía azorado pero sospechaba que no todos se habían dado cuenta de lo ocurrido, veía con una sonrisa torcida a los que estaban en el escenario que se alejaban uno del otro, vio como Arnold se sonrojaba y evitaba por todos los medios ver a Helga y como ésta simplemente bajaba y tomaba asiento al lado de él, aparentando tranquilidad, incluso aburrimiento, pero al mirarla fijamente se dio cuenta que también ella estaba sonrojada- Por favor el que sigue- Gerald subió a dar la prueba.
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-Ha sido un día muy pesado. Los resultados saldrán la próximo semana-Eugene estaba en el escenario- Gracias a todos por venir-sin decir nada más se bajó y todos empezaron a salir del lugar. Curly estaba recargado en la puerta viendo como Helga se acercaba a Wolfgang, al parecer esos dos eran muy buenos amigos, pudo ver también la molestia que se apodero del rostro de Arnold, fueron milésimas de segundo pero para él habían sido muy perceptibles, la sonrisa torcida regreso a sus labios, sería una delicia esa obra si lograba hacer las cosas como él quería- Adiós ninfa, antes de que salgas de este bosque él te seguirá enfermo de amores.
Helga estaba en el campo Gerald practicando lanzamientos con Wolfgang, por sorprendente que suene esos dos se llevaban muy bien, sus personalidades tan similares provocó que se acercarán durante la preparatoria, aunque el chico ya no estaba en su escuela, sino en la universidad estatal, se seguían viendo.
-¿Entonces te puedes ir a Nueva York?- la cuestionó el chico, Helga no había cambiado mucho en el paso del tiempo, es cierto que ya no tenía una sola ceja, cortesía de Phoebe y las demás, pero su manera de vestir era informal, siempre la comodidad sobre la presuntuosidad.
-Es un viaje de una semana, no te emociones- la oji azul lanzó nuevamente.
-Pero la gran mayoría de la gente de este pueblo no ha salido ni siquiera al pueblo de lado- le regreso la pelota.
-No podría decir eso de la pandilla ¿verdad?- con mayor fuerza lanzó- Ya nos fuimos a Centro América.
-La gran aventura del sin amor- la rubia lo mato con la mirada- ¿Acaso me equivoco? O dime ¿Por qué no están juntos?- la oji azul sólo suspiro, sabía que ella misma se estaba engañando haciéndose creer que sólo le gustaba Arnold, pero muy dentro de ella sabía que había algo más, pero al igual que cuando niña, lo ocultaba, era más fácil fingir que llevarse un fracaso nuevamente- Nunca entendí qué pasó realmente.
-Y no lo tienes que entender- el rubio la miro divertido, ambos sabían que no tenían secretos, además de que él era de las pocas personas que la escuchaban- De acuerdo.
Flash Back
Dos meses atrás.
Todos estaban emocionados en el campo Gerald, ese día llegaba Arnold, Gerald no pudo guardar el secreto y tuvo que decirle a todos, incluyendo a Helga, la cual sólo se le quedo viendo al moreno, luego para sorpresa de todos simplemente se fue de ahí, no dijo nada, no reacciono de ninguna manera, parecía un robot.
La rubia estaba caminando hacia su casa, no entendía qué le pasaba, de verdad deseaba ver al rubio, pero su cuerpo la llevaba al lado contrario.
-¡Helga! Espera- hasta ella llego su mejor amiga, Phoebe y Lila, la asiática era la que le había gritado- ¿A dónde vas?- la rubia sólo se quedó callada- ¿Te sientes bien?- otra vez se quedó sin respuesta.
-¿Helga?- esa voz, no conocía esa voz, era la voz de un hombre no del niño que dejo en la selva, lentamente se dio la vuelta para toparse de frente con un joven alto, bronceado y con el cabello rubio, algo largo y desordenado, con unos ojos verdes penetrantes, el chico tenía una sonrisa traviesa en su rostro- Eres tú, Helga G. Pataki- sin darle oportunidad de nada se vio rodeada por unos brazos grandes, no supo cómo actuar simplemente se quedó paralizada, Phoebe y Lila sonrieron ante ese gesto. El rubio la soltó lentamente- Parece que ya no me empujas como cuando éramos niños- Helga seguía sin reaccionar, Arnold abrazó también a Phoebe y a Lila- Me da gusto verlas otra vez chicas, Gerald me dijo que todos iban a estar en el campo Gerald.
-Para allá íbamos, pero…- la pelirroja vio con preocupación a la rubia que seguía sin tener ninguna reacción, lo único que delataba que estaba ahí era el leve sonrojo que tenía en sus mejillas.
-Bueno, ¿por qué no vamos juntos?- propuso el oji verde, sin pensarlo dos veces tomo del brazo a la oji azul quien se dejó arrastrar- No te quedes atrás Pataki- Arnold tampoco entendía muy bien la reacción de la rubia, no hablaba, simplemente lo veía, parecía demasiado sorprendida, él mismo lo estaba.
Al llegar los cuatro al campo hubo gritos y abrazos de bienvenida para Arnold, inmediatamente todos empezaron a platicar con él, a final de cuentas la separación del menor de los Shortman con la pandilla había sido un golpe fuerte, la única que seguía sin participar era Helga, estaba perdida, Phoebe la había tratado hacer hablar un par de veces pero la chica no respondía. Todos se sentaron en un círculo para escuchar al recién llegado hablar de su vida en San Lorenzo, les contó cosas muy divertidas e interesantes, sin embargo el chico no podía apartar su mirada de la oji azul, le sorprendía los cambios en ella, su uni ceja desapareció dándole paso a dos, su cabello lo usaba suelto, por lo menos en ese momento,era cierto que no se vestía como la mayoría de las adolescentes, quienes buscaban que de una u otra manera la ropa realzara, aunque fuera poco, sus atributos o que buscaban lo último en moda, ella no, ella usaba jeans y playeras blanca o rosas, le gustaba su estilo informal, además de que era más cómodo por si alguna persona se quisiera pasar de lista. No usaba maquillaje, primero porque no lo necesitaba y segundo porque buscaba una situación que lo ameritara, no usaba tacones, porque no sabía usarlos, pero de una u otra forma su feminidad era evidente, por cómo se movía, inconscientemente, era algo en ella muy natural, además de que consecuentemente era una chica muy bonita, de grandes ojos azules, una boca roja, su cabello largo y rubio, además de que tenía un cuerpo envidiable, resultado de su gusto por los deportes. Helga sabía que estaba siendo observada muy detenidamente por Arnold, ella también lo miraba, le gustaba lo que la pubertad había hecho en él, con la espalda más ancha y brazos desarrollados, era cierto que no era el chico más alto de la pandilla, pero sí era centímetros más alto que ella, pese a que el rubio había crecido y desarrollado músculos, no los tenían tan acrecentados como Gerald, el moreno amaba los deportes, pertenecía a tres clubes deportivos y en todos era titular, cosa que se reflejaba en su físico. Por otra parte Arnold tenía un cuerpo más bien de trabajo físico, cosa que le llamo la atención la oji azul. Helga suspiró, ella misma no entendía porque parecía ajena a todo lo que sucedía, por supuesto que estaba consciente de con quien estaba, pero por primera vez en toda su vida no sabía cómo actuar frente a esta persona nueva, tenía miedo de los cambios que se podían haber dado en él, no sólo físicos, también en personalidad.
-Helga- la rubia alzó la mirada para darse cuenta que estaba sólo con una persona en el campo.
-¿Qué quieres Cabeza de Balón?- el chico sonrió con enigma.
-¡Vaya! Pensé que al paso de estos siete años te habías quedado muda- la rubia frunció el ceño molesta
-¿Y los demás?- la sonrisa del chico aumentó-¿Qué?- la paciencia de la oji azul se estaba acabando.
-Nada- el chico se sacudió el cabello nervioso- Los demás se fueron, pero como nadie se atrevía a distraerte de tus pensamientos nos dejaron solos.
-¿Phoebe?
-También se fue- aclaró el oji verde, dudándolo se sentó al lado de la adolescente que reaccionó como si la quemarán y se paro.
-¿Qué crees que haces melenudo?- el rubio se confundió, también se puso de pie.
-Pues…-se le hizo un nudo en la garganta, carraspeó antes de continuar- Pensé que podríamos hablar.
-¿Hablar?- la respiración de Helga se empezó a hacer rápida ¿Acaso Arnold iba a hablar de lo sucedido en San Lorenzo?
-Sí, bueno, llevamos siete años sin vernos y en San Lorenzo…-
-Arnold- lo interrumpió, él la miro sorprendido- Seamos amigos
-¿Qué?-la confusión en el rostro varonil era muy evidente.
-Seamos amigos- repitió dándose la vuelta- Tú mismo lo dijiste, llevamos siete años sin vernos y pese a las pocas cartas que nos escribimos…
-No nos conocemos- completó por ella, le sorprendía que Helga fuera tan comprensiva, algo así le iba a proponer él, tenía miedo que la emoción del momento los llevará a algo que no querían realmente.
-Exacto- ella también estaba sorprendida por eso, pero era cierto, estaba confundida, se había dado cuenta que ese amor infantil que sentía por el chico evolucionaba. Durante los años de separación se escribieron, al principio se contaban lo que hacían día con día, sin embargo conforme iba pasando el tiempo las cartas se convirtieron en algo esporádico, pero con más sentido, parecía que se re escribían en los momento de más dificultad, pero…realmente no se conocían- No esperabas que en el momento en que regresarás iba a lanzarme a tus brazos ¿o sí Cabezon?- Arnold sonrió.
-Por supuesto que no- ambos sonrieron y Helga estiro su mano.
-¿Amigos?- el chico la estrcho.
-Por el momento- la rubia se sonrojo por el tono del chico, parecía de seducción.
La sinceridad en la voz de Helga hizo que Wolfgang se acercará
-¿Te arrepientes de eso?- la oji azul negó con la cabeza-¿Entonces?
-De verdad me gusta que nos conozcamos más, pero…-suspiró antes de continuar- Yo ya estoy segura de lo que siento ¿Cuánto más se va a tardar él?- era un pregunta sin respuesta aún, el chico no supo que decirle, él tampoco lo sabía, él único que lo hacía era Arnold.
-Vamos, te invito un helado- Helga sonrió con emoción.
-Sabes cómo animarme chico listo.
Pasó una semana y los resultados ya estaban listos, la elección de los actores le había dado más de un dolor de cabeza a Helga, pero finalmente ya estaba el elenco.
Los tres integrantes del club convocaron a los solicitantes nuevamente en el auditorio.
-Bien perdedores, la lista ya está hecha, la vamos a pegar en la puerta, los ensayos comienzan el viernes a las 4- la voz de Helga se hizo amenazante- No existen excusas, ni motivos para faltar y si no les quedo claro, una plática conmigo se los hará quedar- bajo del escenario seguida de Curly y Eugene. A penas se habían hecho a un lado cuando varios chicos y chicas se abalanzaron para ver si lograron su objetivo. Por su propia seguridad el pelirrojo y el chico de lentes se fueron del lugar, la rubia los siguió, pero sin poder evitarlo regreso su mirada atrás cuando Arnold se acercó a leer la lista, mordiéndose el labio la chica contuvo sus ganas de cambiar algo, pero al parecer la suerte ya estaba echada, la moneda estaba en el aire.
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-Viejo, no puedo creerlo, soy Lisandro- Gerald no cabía en el asombro- No pensé que fuera tan buen actor- presumió un poco.
-Si tú lo dices- la audición del moreno había sido buena, logrando superar a los otros chicos y fuera de las expectativas del mismo adolescente, logró un protagónico.
-Vamos Arnie, seamos honestos, nunca pensamos que algo así pasaría, pero pasó, ahora veamos ¿Quién será la dulce Hermia?- el chico dirigió su dedo y vio con decepción el resultado- ¿Sin definir? ¿Qué significa eso?- cuestionó a su mejor amigo, el cual sólo se alzó los hombros- Será mejor que me dé una explicación alguien de los de teatro- a lo lejos vio una cabellera roja- ¡Eugene!- grito corriendo hacía el muchacho dejando sólo al oji verde, el cual meneó la cabeza en negación, respirando profundo leyó la lista para ver su papel en la obra.
Arnold llegó a la Casa de Huéspedes, entro y saludo a sus padres y a sus abuelos quienes los vieron preocupado, el chico estaba callado, algo muy raro en él que comúnmente llegaba y les platicaba los pormenores de su día, o tenía alguna anécdota que contar, pero ahora sólo subió a su cuarto sin decir otra palabra.
-¿Puedo pasar chaparrín?- su abuelo estaba en la puerta de su habitación, la cual tenía leve cambios a como era antes, el papel de marcianos ya no estaba y un azul liso se veía en las paredes, fuera de eso poco cambio, aunque a decir verdad el cuarto del chico nunca había estado decorado muy infantil.
-Claro abuelo- el hombre se acercó a su nieto que estaba en su escritorio con la computadora prendida, al parecer hacía tarea.
-¿Todo bien?- cuestionó, conocía a su nieto y sabía que algo tenía- ¿Tienes problemas en la escuela? ¿Con tu amiguita rubia?
-No es nada de eso- respondió sinceramente- Es sólo que tengo mucha tarea y estoy cansado, quiero acabar pronto para irme a dormir.
-De acuerdo pequeño hombre- caminó hacía la salida- Si quieres hablar ya sabes dónde encontrarme.
-Gracias abuelo.
El rubio se estiro, llevaba más de tres horas pegado en la computadora, era cierto que tenía mucha tarea, pero había algo más que lo molestaba, quitándose la ropa se dejó caer en su cama sólo en bóxer, apago las luces con su control remoto y se quedó viendo el tragaluz esperando que el sueño llegará a él, antes de caer en los brazos de Morfeo, murmuró.
-Demetrio, mi papel es Demetrio y Helga es Helena, mi eterna enamorada- cerró los ojos cayendo profundamente dormido.
La moneda estaba en el aire, al parecer el destino estaba empeñado en jugar nuevamente con los rubios.
Chic s
Regrese, regrese, regrese. Tienen razón, no podía dejar de escribir de esta pareja, me gusta hacerlo y mucho.
Esta historia es nueva, a lo mejor puede que inconscientemente tome elementos de la pasada, pero trataré de no hacerlo.
Espero que les guste.
Enigma
