Capítulo 2: Todo por una Hermia

El viernes llegó a la ciudad de Hillwood, el otoño se hacía presenta con juguetonas brisas que provocaba que el peinado más perfecto se deshiciera un poco. El frío hacía su aparición de a poco y más de uno se abrazaba a sí mismo para darse un poco de calor, entre esas personas estaba una rubia de grandes ojos azules que caminaba por la calle para dirigirse a la escuela; no es que la institución estuviera cerca, pero por lo menos tendría un poco de paz; su cabeza estaba hecha un embrollo desde días atrás, el hecho de actuar nuevamente al lado de Arnold la hacía sentirse desubicada, finalmente el rubio había invadido el último lugar en donde se sentía segura, no es que fuera que el chico la incomodara, sino que en teatro no tenía que fingir, simplemente se justificaba estar muy metida en su papel, oh sí, la parte sentimental y cursi de la chica salía a flote en los ensayos, o aquella seductora y posesiva cuando leía una nueva obra. El teatro para ella era como la escritura, una manera de expresar todo aquello que guardaba, aunque ya no era un secreto, había ganado más de un concurso de literatura desde que ingreso a la secundaria y en la preparatoria también era conocida por esa habilidad, aunque nadie podía presumir de leer algún escrito que la rubia hacía en esos cuadernos rosas que luego llevaba como si de un hijo se tratará. Helga era para muchos de sus compañeros una contradicción, por una parte era una deportista excepcional, lanzadora y capitana del equipo de base ball, en clases de educación física era de la mejores y no había disciplina deportiva en la cual no destacará. Pero por la otra era una gran artista, escritora y actriz, en el escenario se podía mostrar tierna, dulce, incluso dócil, pero al bajar de él era la chica ruda y líder capaz de pelear físicamente con cualquiera que se metiera en su camino. Era un hecho que Helga G. Pataki no era una chica común, por eso muchos de los estudiantes la respetaban y otros tantos la temían.

Interpretar un papel como el de Helena, la locamente enamorada de Demetrio, no iba a ser fácil, cualquier paso en falso y su mayor secreto saldría a la luz, por lo menos eso creía ella. La mayoría de los chicos de la pandilla se resignaron a creer que la efusiva despedida de los rubios, siete años atrás en San Lorenzo, sólo había sido cosa del momento, por lo que no se sorprendieron que al volver el oji verde, ellos no se convirtieran en novios, para todos menos para unas cuantas personas, entre ellas Phoeba, Gerald, Rhonda y Curly; ellos cuatro eran de la firma idea de que esos dos sólo se estaban negando algo que, aunque sonara imposible, los dos querían.

Helga suspiro antes de entrar al edificio de la escuela, ese día sería pesado, después del entrenamiento de base ball vendría el ensayo de teatro, además de que también tendrían que escoger a Hermia, el papel estaba peleado por dos chicas, una de ellas, la oriental mejor amiga de la oji azul; y la otra, la estudiantes de segundo año, sabía que la decisión caería principalmente en ella, por lo que para evitar malos entendidos, le pediría al nuevo elenco que ellos hicieran la elección, cosa que tampoco era del todo justa ya que casi toda la pandilla estaba en el elenco, pero era lo mejor que podía hacer.

-¿Atrapada en un sueño Pataki?- preguntó una voz varonil atrás de ella, muy cerca de su oído, sin inmutarse volteo lentamente para encontrarse muy cerca del rostro de Arnold que tenía esa sonrisa enigmática que ella nunca lograba descifrar.

-Más bien yo diría pesadilla Arnoldo- la chica entrecerró los ojos.

-¿Debido a mi presencia?- se adelantó, miraba muy atentamente a la oji azul, últimamente le pasaba y era algo que no podía controlar, siempre; desde el primer día que la volvió a ver se dio cuenta que Helga ya no era una niña, pero él era un caballero, además de que ahora era su amiga.

-Veo que ya aprendiste Cabezón- desde que regreso el rubio se adaptó rápidamente a la dinámica que le impuso la rubia, bromeaban y se divertían, aunque el hecho de molestarse de vez en cuando siempre estaba presente. Arnold hizo más grande su sonrisa.

-¿Acaso no me aprecias aunque sea un poquito Helga?- la tomo de los hombros, pero la chica lo empujo para zafarse.

-¿Acaso se puede querer a un melenudo como tú?- el ojiverde se rio- ¿No había peluquerías en San Lorenzo?

-A decir verdad, no- la chica bajo un poco la mirada- ¿Sabes? Consideran otras cosas más importantes, como el agua, la comida, una buena cosecha.

-Ya, ya entendí- lo interrumpió ella. Arnold le había platicado que vivir en San Lorenzo no había sido fácil, que estando allá se dio cuenta de lo afortunado que había sido toda su vida y como daba por hecho otras, como la comida, el agua, incluso un techo sobre su cabeza.

-¿Peleando desde temprano tortolitos?- llego hasta ellos Rhonda, como era de esperarse ella era una chica popular y muy bonita, aunque actualmente no tenía pareja, cosa que le divertía, ya que los regalos e intentos de conquista eran pan de cada día.

-¿Y tú estando de metiche princesa?- las dos chicas se llevaban bien, pero no podían evitar pelear de vez en cuando.

-Sólo estaba haciendo una observación, querida- sutilmente hecho su cabellera larga y negra hacia un costado- Aunque la verdadera sería que hay mucha tensión sexual entre ustedes- al escuchar lo dicho los dos rubios se sonrojaron, ante esas situaciones ninguno de los dos sabía responder, era un tema normal para su edad, pero como era de esperarse, los dos poco o nada tenían práctica al respecto.

-No deberías molestarlos así Rhonda, definitivamente creo que es de mal gusto- Lilla llego a su rescate- Además lo que pasa entre Helga y Arnold no nos concierne en lo más mínimo- aunque a veces no era de mucha ayuda- Tenemos que respetar su vida sex

-Gracias Lila- interrumpió Arnold muy sonrojado- Creo que deberíamos ir a clases- Helga seguía sin saber que decir.

-Tienes toda la razón Arnold, creo que ya va a sonar la campana- comentó la pelirroja al momento que sonaba el inicio de clases.

-Como siempre tienes toda la razón- alago el rubio, en ese momento la oji azul reaccionó, saliendo de su estupor y sintiendo una vieja molestia y un extraño deja vu, miro al oji verde con resentimiento.

-Maldición Cabeza de Balón- todos se asombraron ante la reacción de Helga- Cómprate un maldito reloj y tú también lo sabrías- y para mayor de asombro de todos se fue de ahí muy enfadada y murmurando por lo bajo- Como siempre tienes la razón.

-¿Y ahora qué hice?- cuestionó el oji verde.

-Arnold, eres tan distraído a veces- dijo Rhonda dirigiéndose a su salón seguida por la chica campirana.


Gerald era lo que se podría considerar un atleta estrella, era capitán del equipo de basquetball, integrante del de baseball y suplente en el de americano. Los tres entrenamientos y sus constantes actividades físicas habían dejado una increíble, y para muchas, increíble meya en su cuerpo. El moreno era alto y con una musculatura muy bien trabajada, aunque no era algo que se lo tuviera creído, ya que era sencillo y les gustaba reírse de un buen chiste, viniera de donde viniera; aunque tenía que admitir que había materia que le provocaban un buen dolor de cabeza, una de ellas era química, aunque hoy día respetaba la clase, ya que gracias a ella había tenido la oportunidad de acercarse más a Phoebe, quien era su asesora.

-No estoy segura de obtener el papel- al asiática y el moreno estaban en la hora del almuerzo, Arnold estaba con ellos, pero por ninguna parte se veía Helga.

-Claro que lo obtendrás Phoebe- la animó Gerald- Además tienes a Helga de tu parte.

-Eso no es garantía- la chica de lentes sonrió lastimosamente- Helga es capaz de hacer y dar muchas cosas por sus amigos y después de nuestros alti bajo siendo niñas aprendimos a ser un verdadero apoyo para la otra, pero…

-No quieres abusar de su amistad en esto ¿Verdad?- el rubio estaba serio, de cierta manera se sentía identificado con la chica.

-Así es; el teatro para Helga es algo muy importantes, tal vez más de lo que es para cualquiera de nosotros- suspiro antes de continuar- Por eso no quiero que lo manche o lo arruine por mí.

-Pero estoy seguro que no lo hará, además eres buena, algo que ella tampoco se esperaba- el chico del afro le sonrió aún más tratando de confortarla.

-Gracias Gerald- el rubio se incomodó un poco al ver como sus amigos se sonrojaban, una clara muestra del interés del uno por el otro.

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Helga estaba en las regaderas, tenía que bañarse después de la práctica de base ball ya que no podía llegar al ensayo de teatro oliendo a sudor. El agua caliente corría por su cuerpo, quitando el estrés que sentía en cada músculo, la tranquilidad y escuchar el agua correr hizo que su mente se relajara, llevaba casi todo el día evitando a sus amigos, por obvias razones que están de más explicar, además de que la futura elección de Hermia la ponía tensa, sabía que Phoebe era buena, pero tal vez no tanto como esa chica de segundo, Joe, Judi ¿Cuál era su nombre? No lo recordaba bien. Como era de esperarse Eugene y Curly votaron inmediatamente por la asiática al momento de escoger el elenco, pero ella veía algo especial en la chica novata, cosa que le molestaba, ya que la fidelidad que le tenía a Phoebe era mucha, pero el teatro era el teatro para ella. Salió de la ducha para ver con temor que tenía cinco minutos para llegar al auditorio,

-¡Maldición! ¿Sheena? – la chica alta no le contesto- Sheena- volvió a gritas para encontrarse una nota en su locker "Helga me adelanto, no te quise molestar estabas muy concentrada, nos vemos en el auditorio"- Genial- con prisa se vistió y echo todas sus cosas en su mochila, corriendo salió de los vestidores y casi derrapando llego al auditorio.

-Llegas tarde- le señalo Curly, por fortuna ellos tres se habían citado antes.

-Yo nunca llego tarde perdedor- respirando profundo recupero el aliento- Los Patakis siempre llegan a tiempo.

-Como sea- el chico de lentes se subió al escenario y Eugene lo siguió- Tenemos que hablar contigo.

-¿De qué?- pregunto agresivamente.

-Del papel de Hermia- la chica se tensó nuevamente- Queremos a Phoebe- aclaró el pelirrojo.

-¿Por qué?- la oji azul también la quería, pero había algo en la chica de segundo.

-Porque es justo- Curly se sentó en el borde- Sé que viste algo en Andy, yo también lo vi, pero sabes que la química que hay entre Phoebe y Gerald difícilmente la vas a conseguir con la de segundo.

-Lo sé, pero…

-Entiendo que no quieras que se diga que hubo favoritismo- el pelinegro sonrió- Por eso te vamos a dejar hacer tu prueba, pero creo que el resultado ya lo tenemos.

-Entiendo- la oji azul volteó hacia la puerta, el elenco estaba ingresando- Pero ustedes darán el resultado.

Al poco tiempo ya estaban todos reunidos, Helga inteligentemente se quedó un poco resegada mientras que Curly y Eugene les daban la bienvenida y explicaban cómo sería el reto para decidir la chica que interpretaría a Hermia.

-Por favor Gerald- le indicó el pelinegro al moreno- Sube al escenario, con cada una realizarás una escena diferente- el chico le indico cual y el asintió- La primera será Phoebe- la asiática subió muy nerviosa al estrado- Por favor empiecen.

-La noche, que al ojo su función le impide hace que el oído sea más sensible- empezó a recitar Phoebe- Así, aunque la sombras me nieguen la visión, premian al oído con doble audición. No es mi ojo, Lisandro, el que dio contigo, sino que tu voz me trajo al oído- puso lástima en su tono de voz- Más ¿Por qué tan rotundamente me dejaste?

-Si mi amor se alejaba ¿Por qué iba a quedarme?- Gerald se esmeró en la actuación, no esperaba que el reto lo involucrará a él también.

-¿Qué amor podría alejarte de mi lado?- la asiática trato de tocarlo pero el moreno se alejó, despreciándola.

-El amor que ahora empuja a Lisandro: la bella Helena, que la noche engalana- su voz salió llena de pasión- Más que todas las brillantes luminarias. ¿Por qué me has seguido? ¿No te hace ver esto el odio que te tengo?- miro con resentimiento a la chica de lentes que se encogió un poco.

-No es posible. Tú no dices lo que piensas- terminó lastimosamente.

-Suficiente- los detuvo Eugene- Ahora con Andy- la castaña arribo también muy nerviosamente- Por favor.

-¿Qué tal mi amor? ¿Por qué tan pálida?- dijo casi susurrando sensualmente Gerald, a lo que Andy se sonrojo, era imponente la imagen del chico, ella sabía que él era guapo, pero al verlo tan cerca la puso más nerviosa- ¿Cómo es que tus rosas se han musitado tan deprisa?- acarició levemente la cara de la chica.

-Ta..Tal vez por falta de lluvia- tartamudeo un poco- Qué bien podría darles con diluvios de mis ojos.

-¡Ay de mí! A juzgar por lo que he leído o lo que oído de casos reales o fábulas, el río del amor jamás fluyo tranquilo. O había diferencia de rango- la miro más intensamente, cosa que aumento los nervios de Andy.

-¡Qué cruz! Ser noble y no poder prendarse del humilde- la voz la estaba traicionando.

-O edades dispares y no hacían pareja- no hubo contestación, Andy se quedó sin voz, nadie dijo nada.

-Creo que es suficiente- Helga intervino- Gracias chicos, pueden bajar- Andy tenía los ojos llenos de lágrimas, sus propios nervios la habían traicionado- Creo que tenemos ya a nuestra Hermia- la chica de segundo bajo la mirada, la rubia se le acerco- Gracias Andy, de verdad eres buena, pero…tienes que confiar más en ti- la castaña alzo la mirada sorprendida ¿Acaso el Demonio de Oro la estaba consolando?

-Lo siento- murmuró quedamente la novata.

-No deberías, además necesito a alguien que me ayude a dirigir esta obra ¿Te interesa?- los demás estaban confundidos, Helga estaba siendo noble con alguien.

-¿De verdad?- la oji azul asintió con la cabeza

-Además no va a ser fácil y tal vez aprendas algo- la castaña sonrió.

-Gracias.

-Bien, creo que ya quedo claro quién será Hermia- Curly alzó la voz- Felicidades Phoebe- todos se acercaron a felicitar a la chica de lentes, pero Arnold observo un rato más a la oji azul, verla actuar tan amablemente lo hacía sentir bien, aunque ese sentimiento no estaba dirigido hacia él.

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-No puedo creerlo, no puedo creerlo, lo conseguí- Phoebe estaba con Gerald en la heladería del centro, el chico la había invitado para celebrar su triunfo, también le dijo a los rubias, pero la oji azul se negó rotundamente justificando que estaba muy cansada y el oji verde dijo que no quería ser mal tercio- Tenía miedo al ver la escena que nos pidieron hacer.

-¿Por qué?- cuestionó el moreno recibiendo los helados pedidos.

-Porque me sentía incomoda al pensar que tal vez tú me podrías despreciar- confesó la pelinegra sonrojándose levemente.

-Yo también me sentí incomodo, pero creo que era lo que querían probar- el chico se relamió los labios al ver la copa grande de mantecado frente a él.

-Supongo- la chica lo miro atentamente- Gerald- el chico se detuvo y le puso atención- Me da gusto poder actuar contigo- al darse cuenta de lo dicho ambos se sonrojaron- Quiero decir…

-A mí también me da gusto Phoebe- la interrumpió, ambos se sonrieron- Será divertido que estemos todos juntos.

-¿Incluso si tienes que actuar que amas a Helga?- se burló la asiática, la cara del moreno lo decía todo.

-¡Demonios! No me acordaba de eso- la chica de lentes se estaba riendo de la reacción- Tendré que pedirle unos consejos a Arnie para eso.

-¿A qué te refieres?- inquirió curiosa la chica.

-Bueno, yo…- no había pensado antes de hablar- Creo que esos dos se gustan.

-¿Arnold alguna vez te ha dicho algo?

-No realmente- el chico se rasco el cuello incomodo- Pero no es necesario, conozco a mi amigo y sé que Pataki no le es indiferente, aunque creo que él todavía no se da cuenta.

-No se me hace raro, al igual y el volver a actuar juntos los ayude a aclarar sus sentimientos- Phoebe le sonrió a Gerald- Espero que a todos- sin embargo el chico no entendió la indirecta,

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-No te creo- Andy estaba con su grupo de amigas, eran cuatro con ella, no eran las más populares, pero por lo menos no pertenecían a ningún círculo social definido que provocará que las excluyera, como los cerebritos, aunque gracias a los chicos del último año, es decir a la pandilla, esas absurdas clasificaciones entre el estudiantado casi no existían. Mariam, una chica de cabello café y corto había sido la primera en hablar al escuchar el relato de su amiga.

-Sí, me ofreció ser su ayudante, sé que en un tiempo posiblemente me arrepienta, pero me hizo sentir bien- acepto la peli negra ante la mirada expectante de sus compañeras.

-Es raro ver al demonio de oro actuar así- aceptó Jenny, una chica de cabellera muy rizada y castaña- Aunque se han dado cuenta que ya no es tan agresiva desde que regreso ese chico de Centro América.

-Arnold, se llama Arnold- aclaró Alex, la más bajita de todas, era rubia y de cabello quebrado.

-Él- la castaña desecho el rápido el comentario- ¿Creen que sean pareja?

-Pues se les ve mucho tiempo juntos- Andy se rasco el mentón- Aunque nunca en plan romántico.

-¿Alguna de ustedes se imagina a Pataki siendo romántica?- pregunto María.

-No realmente, aunque todos tenemos nuestro corazoncito, aunque el de ella sea negro- se burló Jenny, todas se rieron menos Andy, en su mente se formó una gran interrogante ¿Helga era capaz de enamorarse? Llevaba dos años en la escuela y en ningún momento había visto a la oji azul salir con alguien, aunque desde que Arnold había regresado se les veía mucho tiempo juntos, nadie podría jurar que fueran pareja, aunque el rubio rechazaba cuanta pretendiente se le acercará dando la misma excusa, estoy conociendo a alguien ¿ Acaso Pataki era ese alguien? Y de ser así ¿De qué manera dos personas tan distintas iban a lograr estar juntas?


-Vamos por un helado- Arnold estaba afuera del auditorio esperando a Helga, los integrantes oficiales del club de teatro se quedaba al final de cada ensayo porque tenían que platicar de detalles de la obra y cerrar el lugar. L aoji azul se sorprendió ante la proposición.

-Que sea doble- inquirió divertido, el oji verde sonrió.

-No abuses Pataki- la rubia se le acerco, el chico se puso un poco nervioso por la cercanía.

-¿Por qué?- tener tan de cerca el rostro masculino era algo que le gustaba, le encantaba ver los detalles del rubio, esa pequeña arruga que se formaba en el entrecejo cuando estaba confundido, asustado o nervioso.

-¿Por que qué?- la voz varonil salió un poco temblorosa.

-¿Por qué me quieres invitar un helado?- se alejó de él, Arnold suspiró recuperándose del acercamiento.

-Me gustaría platicar contigo de algo que me confunde- empezó a caminar dejando a la chica confundida ¿De qué quería hablar el menor de los Shortman? ¿Acaso…después de meses...?- Además quedamos en conocernos más ¿no?- Helga se alzó de hombros y lo alcanzo.

Llegaron a la fuente de sodas y se sentaron en una mesa cerca del ventanal, el lugar era cálido y cómodo, era ideal para días fríos como ese, ya que aparte de helado también vendían bebidas calientes y antojos.

-¿Qué les gustaría ordenar?- les pregunto una mesera con apariencia de aburrimiento.

-Un chocolate caliente por favor- pidió Arnold alzando la mirada, la chica que los atendía cambió su actitud al ver al chico que tenía en frente, sonrió coqueta ante él, provocando la molestia de Helga.

-Yo quiero una malteada de chocolate con dos cerezas "linda"- la última palabra la dijo con toda la acidez que podía la rubia, la mesera vio con desprecio a la chica- ¿Qué esperas linda?- el oji verde prefirió no decir nada, pero miro con reproche a Helga, quien solo rodo los ojos mostrando su frustración.

-En un momento se los traigo- la mesera le volvió a sonreír al rubio.

-Gracias- él también sonrió amablemente, provocando que la oji azul soltará un bufido, cosa que lo divirtió - ¿Celosa?

-¿De quién?- preguntó agresivamente, su método de auto-protección de niña lo seguía usando hoy día- ¿De ti Cabeza de Balón?- la chica lo miro burlonamente- En tus sueños camarón con pelos- el rubio sólo meneó la cabeza, sabía que Helga no aceptaría tan fácilmente sus debilidades

-Hay algo que nunca he entendido- comentó cambiando el tema, no tenía ganas de discutir- ¿Por qué me dices Camarón con Pelos?- la chica alzó una ceja.

-Porque puedo- su cara se dibujó con una mueca de diversión- Arnoldo, no me cuestiones de mis apodos, te digo así porque sí- el rubio suspiro, internamente sabía que no podía esperar otra respuesta.

-Me imaginaba la respuesta- la oji azul se molestó un poco por el tono.

-¿Entonces para qué preguntas?- inquirió incomoda.

-Porque contigo uno nunca sabe qué va a pasar- aclaró él, los dos se detuvieron para recibir lo ordenado.

-Si es así, entonces ¿por qué dijiste que imaginabas la respuesta?- cuestionó jugando con la cereza.

-No estoy seguro- para sorpresa de la oji azul, el oji verde se sonrojo, para ella era muy fácil notar esos cambios, cosa que la confundía- A veces creo que te conozco, como en ésta, pero hay otras en las que me confundes totalmente y a decir verdad, creo que son esas veces en las que un deseo por conocerte más me llena, por ejemplo hoy en teatro, verte consolar a Andy fue algo que me gustó mucho.

-No la estaba consolando, simplemente necesitaba un asistente- aclaró la chica un poco sonrojada.

-No te creo- la chica iba a protestar pero él se lo impidió- Querías animarla, porque no quieres que nadie la desalenté, porque viste en ella algo muy bueno y no querías que dejará de luchar por un tropezón, eso es amable.

-Si tú lo dices Cabezón- le gustaba lo que él le estaba diciendo, pero también esa sinceridad la hacía sentirse incomoda.

-Esa es otra cosa, estar contigo es como bailar un tango, lento, pasional, pero una constante lucha de liderazgo- Helga estaba asombrada ¿Un tango? Ellos habían bailado un tango de niños, recordaba ese día, el Arnold seguro y enigmático, de vez en cuando ella alcanzaba ver un poco de eso en él- Pero a decir verdad- se rasco el cuello un poco incómodo- Eso es lo que más me gusta de ti, nunca dar por hecho las cosas- ¿Le gusto? Pensó la chica ¿Acaso Arnold se le estaba declarando?- Porque eres una persona única y una amiga muy especial.

-Idiota- murmuró por lo bajo la chica. Helga estaba molesta, molesta porque para él todavía era una amiga.

-¿Perdón?- la confusión se hizo evidente también en la voz masculina.

-Idiota- dijo un poco más alto ella- ¿Qué ganas diciéndome todo eso?- no grito, no necesitaba hacerlo para dar a conocer su frustración.

-Lo lamento, pensé que estaba diciendo algo bueno- el rubio se sintió rechazado. La mesera se le acercó para preguntarle si querían algo más, el enojo de Helga aumento al ver que la chica que los atendía intentaba coquetear nuevamente con el rubio, bruscamente la ojiazul dejo en la mesa un billete de veinte dólares, se puso de pie y tomando de la muñeca al chico salió de ahí- ¿Helga a dónde vamos?- llevaban casi cinco minuto agarrado de ella, la chica caminaba muy rápido y no lo soltaba- ¡Helga!- alzó más la voz para darse a notar, pero no se soltó, ella freno de golpe y finalizó el agarre, Estaban debajo del viejo Pete, Helga estaba de espaldas respirando profundamente.

-Arnold ¿Te gusto, gusto?- interrogó la rubia todavía sin miran al chico, al no obtener respuesta volteo a verlo- ¿Te gusto, gusto?

-Yo..yo…- se sentía muy nervioso, estaba asustado, la rubia se veía muy sonrojada, apenada, pero de cierta manera tranquila y él no lograba concretar una frase completa.

-Lo sabía- ella bajo la mirada, asustado él le levanto el mentón esperando encontrar lágrimas en su rostro, pero la rubia sólo tenía los ojos cerrados.

-¿Por qué me preguntas eso y de esa manera?- la soltó lentamente, el contacto le había gustado, sentir su piel y ver que era suave, muy suave, ella abrió los ojos.

-¿Acaso no tengo derecho de saberlo?- seguía tranquila, sin gritos, sin reclamos, sólo preguntas llanas y sinceras.

-Sí pero…

-Llevo más de diez años en esta situación- el viento jugo con su cabello largo- Si hacemos cuentas es más de la mitad del tiempo que he vivido, Arnold, creo que me merezco una respuesta.

-¿Por qué quieres que yo cargue con todo el peso de esto?- al verla tan tranquila no lo hacía sentir bien, sino todo lo contrario.

-Porque yo ya sé lo que quiero- respondió con sencillez.

-¿Ah sí y qué es eso?- se sentía acorralado en una pared.

-Ser tu novia.


Hola chicas y chicos

Aquí está el segundo capítulo.

Gracias por los review

Alexamili: Tienes razón, es emocionante ver a esos dos juntos otra vez en el escenario, creo que mencione la vez pasada que esta obra me gusta mucho, además de que de cierta manera Helena me recuerda Helga, ella también hace monólogos muy...rosas, jajajajaja, espero que te siga gustando como va.

kaialina: Gracias por el comentario, espero que te guste.

Milanh: Pues...no estoy segura si tienes que lees la obra para leer la historia, aunque yo te recomiendo que sí porque la obra es mucho muy buena.

Anjiluz: No la abandonaré, espero no tener tantas complicaciones como la primera que escribí y tener más tiempo para no dejarla, aunque no dejo las historias, sólo que luego se me complica actualizar muy rápido.

valen: Gracias, prometo seguirla.

ikko-chan: jajajajajaja, me apenaste tu comentario, no sé si es bellisimooo y hermosooo, pero me da gusto que te agrade.

En fin, creo que no tengo nada más que agregar, más que lean y espero sus comentarios, me divierte leerlos.

Enigma