Capítulo 4: De amor y otros placeres
Gerald tomo de las manos a Helga.
-¿Por qué piensas que cortejo con desprecio? Ni desdén, ni burla se expresan con llanto. Siempre que juro amor, lloro: juramentos que han nacido así son firmes y honrados- con evidente admiración acaricio levemente la mejilla femenina- ¿Cómo crees que lo que hago es despreciar si lleva el sello de autenticidad?
-Cada vez se muestran más tus artimañas- la rubia se soltó del agarre- Si verdad mata a verdad. Le juraste amor ¿Vas a dejarla? Sopesa juramentos: peso no habrá. La balanza está igualada con tu voto por ella y por mí; los dos pesan poco- trato de irse pero el moreno la tomo de los brazos.
-Actué sin juicio al jurarle mi amor.
-Como ahora, al dejarla, obras sin razón- se volvió a zafar.
-Él la ama y no te ama a ti
Los dos adolescentes voltearon al escuchar unos leves gemidos, dirigieron su mirada para ver como Arnold despertaba, se ponía de pie y con afecto miraba a la chica.
-¡Oh mi diosa, ninfa sin igual!- nuevamente se vio apresada, pero ahora por el rubio- ¿Con qué podría tus ojos comparar? El cristal es turbio. ¡Ah qué tentadoras lucen las maduras guindas de tu boca!- el oji verde sonrió un poco- Esa pura y cuajada nieve del Tauro que orea del viento Este, es un gajo cuando tú alzas la mano. ¡Deja que bese este regio blancor, aval de mi suerte!
-¡Qué aflicción! ¡Qué infierno!- el rubio casi se cae cuando la chica no permitió la acción de besarla y se movía a otra parte- Os habéis propuesto arremeter contra mí por pasatiempo- camino en círculos, mientras su cara era surcada por la tristeza- Ya que así me odiáis ¿Odiarme no os basta que os burláis de mí en áspera alianza? ¡Valiente proeza arrancar el llanto de infeliz muchacha con toda esta mofa!
-Ya basta, no seas tan cruel- le reclamó Gerald a Arnold- Pues amas a otra, sabes que lo sé…- el chico del afro no supo continuar- Yo…Yo…Yo
-¡Maldición Geraldo!- la cara de la oji azul se llenó de reproche- Se supone que ya te deberías saber los parlamentos.
-Me los sé Pataki, sólo me confundí- dijo el aludido.
-Suficiente- Curly intervino- Creo que es suficiente por hoy
-¿Acaso no llevamos ya más de un mes con esto?- cuestionó la rubia- Es para que todo salga a la perfección.
-Tranquila Helga, tenemos tiempo- Eugene sonrió para tratar de tranquilizar los ánimos- Falta todavía más de un mes para el concurso.
-Como sea- la rubia bajo del escenario de un brinco- Si no hay nada más que decir, me largo- molesta tomo sus cosas y salió del recinto.
Todos se quedaron viendo, pero no dijeron nada, sin ánimos se fueron retirando del lugar.
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-Viejo, de verdad no quería arruinar las cosas- Gerald estaba con Arnold en el estacionamientos de la escuela, estaban recargados en el viejo sentra rojo del moreno.
-Lo sé- el rubio se rasco el mentón-Creo que nos falta más práctica, pero vamos bastante bien, en fin, me voy.
-¿No quieres que te lleve?- el oji verde negó con la mano y enseño su celular- ¿Un mensaje de Pataki?- el aludido volvió asintió ahora con la cabeza- Hermano, se va a desquitar contigo.
-No lo creo
-Arnie, Pataki busca sangre para calmar sus ánimos- le dijo divertido el moreno.
-Creo que puedo lidiar con eso- dijo Arnold despidiéndose con su típico movimiento de dedos.
-Eres un sádico Arnie
-No quiero, no pienso salir así- Helga trataba de huir de Rhonda, las dos estaban en el baño y varios chicos estaban afuera preguntándose qué pasaba adentro cómo para que el demonio de oro estuviera gritando así.
-Lo prometiste Pataki- la pelinegra la tenía acorralada- Te di tus sándwiches de pastrami y tus yahoo.
-Es que no soy yo- la rubia buscaba una manera de escapar de esa situación.
-Por Dios, no entiendo de qué te quejas Pataki, te has vestido con menos para actuar- Arnold y Gerald se acercaron a ver lo que sucedía, al parecer la discusión era escuchada por casi todo el estudiantado.
-Princesa, era una actuación yo…
-Lo prometiste Helga ¿Acaso debo dudar del honor de palabra de una Pataki?- la menor de los Lloyd empezó a jugar sus cartas más pesadas.
-No me vas a lograr convencer- la oji azul empezaba a flaquear, pero realmente no podía salir vestida como estaba y no es que le disgustara, pero no se sentía del todo cómoda mostrarse así.
-Entonces eres una cobarde- finalmente la chica había sacado su última carta, la más poderosa y por la que los Patakis perdían la cabeza.
-¿Cómo me llamaste?- todos afuera del baño se veían unos a otros, ninguno se atrevía a intervenir, aunque sabían que la vida de Rhonda peligraba.
-Cobarde- poco a poco la chica empezó a caminar hacia atrás a la salida, sabía que la rubia estaba molesta, pero había logrado que Helga picara su anzuelo, ahora sólo tenía que llegar a la puerta y todo estaría bien.
-Date por muerta princesa- con evidente agilidad la oji azul brinco sobre Rhonda, pero esta la esquivo y logro salir corriendo, varios chicos se hicieron a un lado para dejar pasar a la chica que le gustaba vestirse de rojo, que estaba siendo perseguida por la menor de los Pataki, Rhonda vio cerca su salvación, si lograba llegar sabía que ya no correría ningún peligro- No huyas princesa- Helga estaba a punto de alcanzarla cuando la chica se escondió atrás de alguien- Muévete gusano.
-No lo hagas Arnold, me va a lastimar- la rubia reacciono y lentamente enfoco quien protegía a Rhonda.
-A…A…Arnold- los colores subieron inmediatamente a la cara de Helga, estaba completamente sonrojada.
-¿Estás bien Helga?- la oji azul reacciono y se dio cuenta que estaba rodeada por la mayoría de sus compañeros, Lila estaba más cerca, de repente sus ojos se abrieron de verdadero entusiasmo- Por Dios, te ves hermosa- la chica sintió como era girada por la pelirroja y varias chicas asentían con la cabeza- Ese vestido es precioso, justo como tú- la chica no sabía qué hacer o decir, estaba completamente sorprendida.
-Verdad que sí, por eso lo compre, pensé que era perfecto para ella- Rhonda se animó a salir detrás del rubio.
-Eso fue completa y absolutamente algo lindo de tu parte Rhonda- definitivamente la chica campirana no había dejado su rara manera de hablar atrás.
-Es cierto le queda muy bien- Shenna y Nadine también estaba halagando a la oji azul que seguía sin reaccionar.
-¿Cómo crees que se ve Arnold?- el rubio respingo al escuchar la pregunta de la pelinegra que lo veía con mucho interés- No has dicho nada.
-Bueno…yo…- el oji verde no lograba completar la frase, desde que había visto llegar a Helga se congelo, no podía creer lo que sus ojos veían, la rubia estaba usando el vestido negro con flores rosas comprado días atrás por la menor de los Lloyd, la cual a través de un engaño logro convencerla que se lo pusiera e incluso arreglarla, por lo que Helga no sólo estaba usando el vestido, sino que su cabello caía suelto, levemente rizado, sus ojos se veían delineados y sus labios más rojos, sin embargo esa imagen tan femenina, era fuertemente contrastada por unos botines tipo miliar, color negro, que completaba la vestimenta, Arnold había quedado en una pieza al verla así, ya que para él, así era Helga un continuo contraste y que al mismo tiempo esa unión que la hacía única.
-¿Entonces Arnold?- insistió Rhonda, incluso la rubia lo miraba a la expectativa.
-Creo que se ve linda- dijo casi en un murmullo el ojiverde. La pelinegra sonrió triunfal, Lila se llevó una mano en la mejilla y suspiro encantada, Sheena y Nadine se sonrieron entre ellas y los chicos sostuvieron sus bocas que se abrieron de la impresión, la única que seguía sin reaccionar era Helga, sus ojos azules buscaban los ojos verdes del chico, finalmente se conectaron, los dos estaban sonrojados, pero él le ganaba en color, la rubia desvió la mirada y se fue dando pasos muy fuertes, pero antes de retirarse del todo regreso y miro sobre su hombro a Rhonda.
-Esta me la pagas princesa- sin esperar respuesta fue y se metió al baño y reviso que no hubiera nadie- Linda, cree que me veo linda- sin poder evitarlo se puso a brincar como niña chiquita hasta que vio que otra chica de primero entro- ¿Aprecias tu vida hermana?- cuestiono a la recién llegada, que no había reconocido al Demonio de Oro, pero al escuchar su tono amenazador trago en seco y asintió temerosa con la cabeza- Entonces olvida lo que viste y lárgate- sin esperar otra reacción la novata salió corriendo- ¿Dónde estará mi ropa?- en ese momento su celular empezó a vibrar, sorprendida vio un mensaje de texto de la menor de los Lloyd "Yo tengo tu…creo que se le puede llamar ropa, te la daré al final del día. Recuerda Pataki, eres toda una señorita. Besos, querida"- La voy a matar.
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Helga entro molesta al salón y se sentó hasta la parte de atrás, obviamente sus compañeros que no la habían visto la siguieron con la mirada, era un cambio muy notorio.
-¿Qué tanto ven zopencos?- inmediatamente todos regresaron a sus actividad o eso intentaron, la rubia bufo molesta.
-¿Helga?- Phoebe llego y ocupo el asiento de a lado- ¡Qué linda te ves!- exclamó la asiática- ¿Y ese cambio?
-Rhonda- contesto la oji azul, su mejor amiga entendió inmediato.
-¡Vaya! Creo que te ves muy bien- la chica de lentes vio divertida a su amiga la cual sólo miraba por la ventana- Y sospecho que no soy la única, Arnold no deja de voltear hacia acá- la rubia se sonrojo, pero no quito la mirada del paisaje, ella lo sabía, sentía la intensa mirada verde- A final de cuentas también es un hombre ¿No Helga?
-¿Phoebe?
-Sí- contestó la aludida más divertida.
-Ya va a comenzar la clase- la chica de lentes volteó a la puerta por donde ingreso el profesor y pidió orden, todos los estudiantes se sentaron, la pelinegra miro una vez más a su mejor amiga, seguía sonrojada y luego vio a Arnold que también estaba sonrojado y miraba hacia su lado cada tanto, él también se había sentado en la parte de atrás del salón, del lado contrario a la ventana, Phoebe empezó a poner atención a la clase, pero la sonrisa nunca desapareció de su rostro.
-De acuerdo, chicos hoy no habrá clase de biología, bueno sí, pero la enfermera les ensañará otra cosa- el profesor, un hombre de cuarenta años les explicaba a sus alumnos cuando llego la profesional de la salud- Por favor Señora Megan continúe.
-Gracias profesor- la enfermera era una señora de cincuenta años, rolliza y de cabello café, era querida por todos los estudiantes ya que era una mujer muy atenta- Hoy vamos a hablar de algo muy importante, su sexualidad- inmediatamente todos pusieron atención, no era un tema desconocido para ellos, sobre todo por la edad que tenían, pero nunca estaba de más escuchar unos cuantos consejos ¿verdad?- Y el cuidado que deben tener cuando la ejercen. Díganme chicos qué métodos de protección conocen.
-El condón- contesto un chico pelirrojo de la primera fila.
-¿Cuál más?- animó la mujer para que participaran.
-El DIU- comentó una chica muy tímidamente.
-El esper…espercm…espc- Harold se trabo al momento de hablar.
-Espermicida niño gordo- lo corrigió a su manera Helga, provocado leves risas entres sus compañeros.
-La abstinencia- Lila se sonrojo un poco al decirlo.
-La más aburrida- contestó Sid y casi todos se rieron.
-Parece que sí saben del tema- la mujer saco una caja y la puso sobre el escritorio- Pero hoy vamos a aprender un poco de cómo usarlos y comenzaremos con el más conocido, El Condón.
-Yo ya sé usarlo- presumió Sid.
-¿Necesitas protección de tu propia mano?- se burló Helga y todos explotaron en carcajada, incluso el maestro y la enfermera, sonrieron divertidos. La rubia parecía tranquila, pero por dentro estaba nerviosa, definitivamente la sexualidad era un tema algo complicado para ella, no es que no conociera nada al respecto, sería absurdo pensar eso, pero definitivamente sí era un tema desconocido en el hecho de compartirlo con otra persona.
-Muy divertida señorita- la señora Megan empezó a repartir plátanos y un condón a cada uno de los estudiantes, muchos estaban nerviosos, otros tantos divertidos y los más sensatos inmutables, como Curly- De acuerdo, les voy a enseñar la técnica para poner uno y también es necesario que las señoritas aprendan, uno nunca sabe qué puede ocurrir en esos momentos- la enfermera empezó a indicarles cómo colocar el anticonceptivo, algunos lo hacían más rápido y otros tantos empezaban a tener dificultades.
-¿Se supone que esto va ahí?- preguntó Harold evidentemente confundido.
-Claro, es que lo estás poniendo mal- la mujer se acercó a ayudar al chico.
Helga miraba la escena un poco ajena a todo, ella ya había terminado de colocar el condón en el plátano, sabía cómo hacerlo ya que Olga había insistido en que ella aprendiera todo eso hace dos años atrás. Sin poder evitarlo la rubia suspiro, ella sabía que ya no era una infante, de hecho ninguno de sus compañeros lo era, casi podía asegurar que parte de ellos ya había tenido su primera experiencia sexual, aunque no todos (Harold seguía batallando con el preservativo, mientras Stinky se comía el plátano y Sid sacudía las manos un poco asqueado) Una primera experiencia sexual, ella sabía con quién le gustaría vivirlo, dirigió su mirada a Arnold, que parecía más seguro de sus movimientos que Gerald, al parecer tener una mamá doctora tenía sus ventajas, pero pese a la seguridad reflejada en el rubio, también estaba sonrojado, en eso se percató de la mirada azul, ambos se volvieron a unir a través de los ojos y sin poder evitarlo el chico recorrió todo el cuerpo de la chica, su largo cabello rubio, sus grandes orbes azules, sus delicadas manos, sus largas piernas, su vientre plano y su pecho…Arnold sacudió al cabeza muy sonrojado, no podía creer lo que había hecho, casi se comía con la mirada a Helga y esta sólo la miraba más acalorada, como si se hubiera dado cuenta de lo sucedido, pero al parecer no le molestaba, el oji verde miro nuevamente los ojos azules y bajo poco a poco hasta posarla en la boca femenina, esa que lo atraía desde días atrás, desde aquella reconciliación en el muelle, aquella vez la había querido probar, saber si había cambiado después de siete años de no besarse.
-De acuerdo, creo que todos ya lo han captado- la voz de la profesional de la salud lo saco de su trance, al igual que a Helga- Les recomiendo que no olviden lo aprendido hoy, la tasa de embarazos adolescentes se ha elevado, por eso les digo que se cuiden y cuiden a la persona con la que están- con eso último acabo la clase y se retiró al tiempo que sonaba la campana.
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Phoebe miraba embelesada a Gerald quien la acariciaba suavemente, primero sus brazos, luego su vientre y fue subiendo, la chica estaba disfrutando del roce, los dos estaban solos en el cuarto de ella y no había nadie más en casa.
-¿Estás segura?- le preguntó el moreno antes de quitarle la blusa.
-Claro- ella le tomo el rostro y lo beso, llevaban más de un mes de relación y todo a raíz de la obra de teatro.
Flash Back
-Ya lo entendí- Gerald estaba en frente de la casa de Phoebe quien no podía creer lo que veía, el chico estaba agitado.
-¿Estás bien?- le preguntó preocupada- Vamos, entremos, está haciendo frío y tú no llevas chamarra.
-No- el moreno se soltó de su agarre- Necesito decirte algo muy importante- la chica de lentes estaba confundida.
-Entiendo pero pa…
-Ya lo entendí- la interrumpió- Sé que a veces suelo ser algo tonto, pero finalmente lo entendí, si yo soy Lisandro y tú Hermia, entonces estamos enamorados ¿verdad?
-¿Cómo?- la asiática se sonrojo furiosamente al escucharlo.
-La vez pasada me dijiste que esperabas que Arnold y Pataki no fueran los únicos en darse cuenta de sus sentimientos- el chico respiro profundamente antes de continuar- Y hoy acabe de leer la obra, Arnie tenía razón es mejor leerla, y comprendí algo muy importante- el adolescente se sonrojo también- Phoebe- la tomo de las manos- Me gustas mucho, por eso quiero que…que…
-¿Qué?
-Que…que…que…-el valor se había esfumado.
-¿Qué?- la chica se estaba empezando a desesperar.
-Que…que…-
-¡Diablos Gerald! ¡Dilo!- Phoebe se tapó la boca al momento que esas palabras salieron de ella, el chico empezó a reír.
-Te hace daño juntarte con Helga- la adolescente también empezó a reír.
-Lo siento- murmuró un poco más roja.
-No, nunca te disculpes conmigo ¿quieres?- ella asintió suavemente con la cabeza- Phoebe ¿Quieres ser mi novia?- los ojos cafés de ella se abrieron de sorpresa, no esperaba que saliera tan repentina la respuesta, pero al ver al chico que estaba en frente de ella, todo nervioso, preocupado y con miedo, hizo que algo en ella se diera cuenta que quería esta con él. Sin pensarlo dos veces tomo el rostro del chico y lo beso lentamente en los labios, dejándolo sin aliento.
-Sí quiero ser tu novia Gerald- una hermosa sonrisa se dibujó en el rostro del muchacho, finalmente había iniciado una relación con la persona más importante para él.
-Además- siguió Phoebe después de que el moreno le quitara lentamente la blusa que llevaba- Hoy aprendimos a poner un condón. De la teoría a la práctica
-Eres tan lista
-Claro, como si tú no quisieras aprender- la asiática lo beso nuevamente.
-Nunca dije lo contrario- y se dejaron llevar por sus sentimientos.
-No es cierto- Helga estaba afuera de su casa, llevaba más de veinte minutos tocando, para su desgracia había olvidado sus llaves y al parecer sus padres no estaban- Contesta Bob- grito a su celular, pero nadie respondía del otro lado de la línea- Justamente tenía que ser hoy- la rubia seguía con el vestido puesto, Rhonda no le había regresado su ropa, ya que huyo antes de que ella pudiera hacer algo.
-¿Helga?- la chica se volteó lentamente, frente a ella estaba Stella, la mamá de Arnold- ¿Estás bien?
-Sí, señora Shortman…
-Stella- la oji azul se ruborizo levemente (al parecer era algo natural al ser adolescente, pero a ella le sucedía más seguido desde el regreso de cierto rubio).
-Stella- se corrigió la chica- Es que no tengo mis llaves y mis papás no están en casa y yo- la mujer no la dejo terminar cuando ya la tenía agarrada del brazo- ¿A dónde vamos?
-A la casa- aclaró la castaña- No te voy a dejar afuera con este frío, además se nota que ese vestido, aunque es muy bonito, no te tapa muy bien- la oji azul bajo la mirada a sus piernas, era cierto, tenía frío, la vestimenta le quedaba más arriba de la rodilla de lo que ella deseaba- Además hoy le toco cocinar a Miles y con eso de que le gusta recordar cuando estábamos en San Lorenzo, suele hacer comidas muy locas, pero deliciosas- la chica no tuvo ni tiempo de decir algo más cuando ya estaban en frente de Sunset Arms.
-¿Mamá? ¿Eres tú? ¿Helga?- el rubio se sorprendió al ver a su compañera de clase entrar junto a su progenitora- ¿Qué haces aquí?
-Helga va a cenar con nosotros- explicó la mujer- Y si no llegan sus padres a lo mejor se queda a dormir.
-¿Qué?- preguntaron y gritaron al mismo tiempo los adolescentes.
-No, no es necesario señora, yo puedo ir con…
-No, ya estás aquí, además hace mucho frío para que vuelvas a salir, yo le dejo un mensaje a tus padres- aclaró Stella mientras se dirigía a la cocina con celular en mano.
-En serio seño
-Stella- la castaña estaba divertida con la situación- Listo, tu madre me ha contestado que lamenta mucho la situación, que te habían avisado que hoy no llegarían.
-Es cierto- la rubia se golpeó la frente- Fueron a ver a Olga durante todo el fin de semana.
-¿Entonces sí sabias?- cuestiono confundido el rubio.
-Se me olvido, con lo de Rhonda, el vestido, el condón, Arnold- la chica no se detuvo, pese a la cara de asombro de la mujer y el sonrojo del chico- Las miradas, se me fue por completo.
-Entonces no se diga más- la mamá del oji verde hizo caso omiso a ciertas palabras- Hoy te quedas con nosotros- la mujer tomo del hombro a su hijo- Acompáñame para ir por otra ropa para Helga, algo tuyo, se nota que tiene aún frío aquí adentro.
-Claro- subieron hijo y madre al cuarto del primero- Un pantalón y una franela ¿están bien?
-Creo que sí- la mujer se detuvo en la puerta- ¿Arnold?
-Sí mamá
-Me da gusto saber que tú y Helga se protegen- el chico la miro confundido.
-¿Protegen?
-Claro, que su vida sexual es responsable- Arnold se sonrojo furiosamente y se quedó sin habla.
-No mamá, no es lo que tú crees- trato de aclarar aún sonrojado- Hoy nos dieron una clase de educación sexual y…y…
-Oh ya veo- la mujer soltó una carcajada- Perdón por la confusión, pero creí que tú y Helga estaban juntos.
-No mamá, somos solo amigos.
-¿Aún? Sí que eres lento hijo- los colores regresaron al rostro del adolescente- Será mejor que bajemos, ya tengo hambre.
-De acuerdo- el chico tomo la ropa y siguió a su madre, pero antes de entrar a la cocina lo detuvo.
-De verdad es una chica muy linda e inteligente ¿Verdad?- Arnold miro a su madre y vio lo que ella observaba detenidamente, Helga platicaba muy amenamente con los otros tres integrantes de la familia, le seguía las bromas a Phillip, entendía a su abuela y se reía con Miles, definitivamente la rubia se acoplaba muy bien a ellos cada vez que los veía.
-Como no tienes idea- la mirada verde se llenó de cariño- La mejor.
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-¿En serio Cabeza de Balón? No tenía idea de eso- Helga y Arnold estaban en la sala del segundo, después de la cena la rubia se cambió la ropa y se lavó la cara, el rubio al verla llegar donde estaba él no pudo pensar que igual de esa manera se veía bastante bien- ¿Entonces aprendiste a cultivar?
-Así es- ambos adolescentes estaban en un sillón, después de hacer los deberes se pusieron a platicar- En San Lorenzo no había tiendas ni nada por el estilo, uno tenía que conseguir su propia comida, aunque eso sí toda la comunidad compartía lo que tenía- a la oji azul le gustaba escucharlo hablar de su vida en Centro América, era interesante, aunque también era muy realista- Era algo que me gustaba el nivel de solidaridad que hay entre todos, sobre todo después de que logramos derrotar a la Sombra, Los Ojos Verdes se volvieron más accesibles y al parecer eso hizo que la comunidad regresara a viejas costumbres, como el respeto de la naturaleza ante todo- el chico dejo caer levemente su cabeza aún lado- Para ellos la Naturaleza es la responsable de todo y es la madre y creadora de cada uno de nosotros. Cuando íbamos de caza se le tenía que pedir permiso para poder matar al animal, porque si no era una ofensa y eso podría ser dañino.
-¿Entonces no fue fácil adaptarte?- preguntó la chica, que se acercó un poco más a él.
-Al principio fue muy difícil, todo era diferente, las comodidades que tenía aquí no existían allá, y como ya te había dicho, todo lo que yo daba por hecho, como la electricidad, el agua, incluso un techo, en un sitio como San Lorenzo no lo podía hacer- inconscientemente la chica re recargo en el hombro de él- Sin embargo los Ojos Verdes me ayudaron, en sí a toda la gente, el hecho de darle igual de importancia al mundo espiritual que al físico hizo que la comunidad se volviera más unida y el respeto a la naturaleza también se tradujo al aprecio en su totalidad a la mujer, verla como una deidad, como algo especial y mágico- la oji azul se sonrojo levemente al escucharlo hablar- Pero como te digo, la equidad se hizo más evidente, pero uno aún tenía que trabajar y ayudar en todo; en San Lorenzo no sólo aprendí a cultivar, sino a cazar, a pescar, hacer herramientas; uno podría pensar que te puedes llegar a aburrir en un sitio así, pero no, siempre había algo bueno que ver y aprender. La selva es un lugar increíble, llena de animales, flores y plantas, como bien te puedes acordar, pero lo que más me gustaban eran las noches, cada sábado…
Flash Back
Arnold de doce años estaba en la cabaña de su familia en San Lorenzo, había sido un día pesado, cosechar todo lo sembrado meses atrás e ir a clases no era algo que llamará exactamente sencillo, estaba en las escaleras de afuera viendo caer la tarde, pese a que al principio le había costado mucho trabajo acostumbrarse, ahora le gustaba su estilo de vida, aunque en muchas ocasiones la realidad lo había abofeteado más de una vez en la cara, el hecho de que él llegará con un nivel educacional superior a cualquier chico de primaria lo hizo darse cuenta que definitivamente ya no estaba en Hillwood, sin embargo sus padres no lo habían dejado a la deriva, todas las noches le daban clases para que no se atrasará, por si algún día regresaban a Estados Unidos, pero esa noche era especial, era sábado, lo que significaba que era día de leyendas. Todas las noches del sexto día los ancianos de la aldea hacían una fogata y todo el pueblo se unía para escucharlos hablar, además de que los Ojos Verdes también iban a convivir, por lo que se convertía en una fiesta; era muy interesante para él ver y escuchar todo lo que pasaba, no se cansaba de ello, así como tampoco se cansaba de ver el cielo, cada vez que el sol caía, el manto nocturno se llenaba de miles de estrellas y al parecer la gente de San Lorenzo tenía una leyenda, historia o enseñanza para cada una.
-¿Estás listo hijo?- le pregunto Miles saliendo de la choza.
-Sí papá- otra cosa que también le había costado era re-encontrarse con sus padres, y reconocerse.
-¿Qué te pasó en la mano?- la preocupación era evidente en la voz del hombre.
-¿Esto?- el niño alzó su mano, que llevaba un vendaje algo maltratado- Resbalé escalando un árbol y me corté un poco, no es nada grave.
-¿Seguro?- el mayor se acercó para ver de más cerca la extremidad.
-Sí, no me duele
-De acuerdo, pero regresando le dirás a tu madre que te revise- exigió su padre.
-Pero papá, ya sabes cómo se pone cuando nos revisa- el adulto suspiro quedamente, su hijo tenía razón, su esposa no siempre sabía lidiar con la situación de que él o Arnold se lastimarán.
-Lo sé, pero si no le decimos se va a enojar
-¿Decirme qué?- Stella salio y vio a su marido y a su hijo.
-Nada- el oji verde escondió su mano, mientras su padre trataba de desviar la atención de su mujer- Será mejor que nos vayamos, ya es tarde- empujo a la mujer al centro de la aldea, en donde ya estaban reunidas la mayoría de las personas. Su madre era la doctor del lugar y a veces era apoyada por el brujo mayor de los Ojos Verdes, de él había aprendido mucho más de lo que alguna vez pensó, sobre todo como lidiar con diversas enfermedades tropicales. Miles por su parte era profesor en la escuela del pueblo y aunque ambos padres eran respetados y reconocidos entre la población, no vivían diferente a ellos, ya que les pagaban en especie, una gallina, unos huevos, a veces nada, los Shortman siempre hacían todo lo posible para ayudar a la gente de San Lorenzo y sobre todo a los Ojos Verdes.
La familia llego y sentó cerca del fuego en donde uno de los ancianos ya estaba contando una historia.
-La hermosa princesa heredera del trono se enamoró de uno de los grandes guerreros de la aldea, no sería un problema sino fuera porque ese hombre era distinto a los demás, no tenía los ojos verdes y profundos, sino que había nacido con los ojos grises. El padre de la princesa se rehusaba por todos los medios posibles que se realizará esa unión, pero le dolía ver a su hija triste por lo que le pidió ayuda al brujo mayor, el cual le aconsejo que sometiera al joven a tres rigurosas pruebas, difíciles, pero que realmente mostrarán los verdaderos sentimientos del chico por la princesa. Así lo hizo el rey, reto al guerrero a estas tres pruebas; la primera, tendría que subir a la montaña más alta del lugar y obtener una rara flor que se daba en las alturas, la segunda, tendría que bajar a la caverna más obscura y profunda y tendría que traer una hermosa piedra roja y por último tendría que obtener el corazón de un jaguar negro. El joven guerrero realizó con éxito las dos primeras pruebas, obtuvo la flor y la roca y se las llevó al jefe de la aldea.
-¿Y el corazón de jaguar negro?- cuestionó el hombre, al lado de él estaba la princesa
-Lo lamento, pero no se lo puedo dar- el joven estaba inclinado y no osaba a mirar a los
ojos al rey.
-¿Acaso te dio miedo?- se burló el jefe.
-No, es sólo que…tenía al animal, lo había logrado capturar, pero cuando lo vi a los ojos no fui capaz de quitarle esa luz que emanaba de ellos, además de que vi el universo se ve en ellos, grandes lagos y montañas cubiertas de nieves, así como grandes campos de arena, océanos profundo y azules, estrellas y planetas
-¿Acaso no amas suficiente a mi hija?- cuestionó el padre de la joven.
-Claro que sí, pero ¿No es egoísta quitar una vida para obtener lo que yo deseo? ¿Eso no condenaría mi amor?- el joven se atrevió a mirar a los ojos al adulto- Si lo que quiere el rey es un corazón, tome el mío, amo tanto a su hija para dar lo que es mío, no para robar lo que no me pertenece
En ese momento el chamán toco el hombro del jefe
-Este hombre es el mejor para tu hija, aprendió la principal enseñanza de nuestros abuelos, amar, respetar y cuidar a tu compañera de vida, sin ofender o lastimar.
Después de las palabras del brujo mayor el jefe dio consentimiento a la unión y el guerrero y la princesa vivieron en todo lo que les correspondía su amor.
-No puedo creer que te acuerdes de la leyenda- Helga estaba completamente recargada en el pecho de Arnold, la voz del chico la tranquilizaba y sus ojos poco a poco se cerraban,
-Es una de mis favoritas- explicó el adolescente también quedándose dormido- Creo que es algo hermoso, la enseñanza de amar a tu compañera de vida, pero respetando la de los demás, es algo que me gustaría…- el oji verde no termino la frase ya que cayo profundamente dormido, al igual que la rubia. Stella bajo y con dulzura vio la escena, sin poder evitarlo les tomo una foto, sabía que algún día se lo iban a agradecer, tomo una cobija y tapo a la pareja.
-Espero que no tardes mucho hijo en darte cuenta de quién es tu compañera de vida- murmuró la mujer, después apago las luces de la sala dejando dormir a los adolescentes.
Hola
Aquí el último capítulo.
-Alexamili, entendí tu comentario, Curly me gusta mucho el personaje y de cierta manera me recuerda a Helga, ahora que lo pienso, y mucho de eso es porque estoy escribiendo el siguiente capítulo, es que la personalidad de la rubia está representada en más de un personaje y lo curioso es que creo que todos son hombres, por ejemplo Wolfgang, es el bravucón, pero también practica instrumentos musicales ¿No sé si me doy a entender? Arnold, Arnold, Arnold, recuerdo los cortos por lo que Craig Bartlett ganó el Óscar y dio a conocer Hey Arnold, todas las aventuras que se imaginaba el rubio durante el discurso en la iglesia, junglas, dinosaurios ¿Los has visto? Creo que desde ahí mostraba que el chico tiene una gran capacidad mental, pero alguna vez me enseñaron que cuando piensas mucho y muy rápido las cosas actúas más lento, es una cosa rara de la meto física y esa cosas que aprendes en la Universidad, jajajajajaja, creo que ya hice muy larga mi respuesta. Por cierto, trataré de actualizar todos los viernes, bueno mientras me dura la historia. Suerte y saludos desde México.
-Anjiluz espero que encuentres la obra, de verdad es muy divertida, gracias por seguir estas locuras que salen de mi cabeza.
En fin, suerte.
Enigma.
