-Esta es la mía -pensó Marimón al ver a todos los estudiantes saliendo de clase de Encantamientos.

La animaga odiaba esa clase con los Ravenclaw y el profesor Scanlan así que decidió cambiar de forma para desaparecer sigilosamente. Mientras caminaba por los pasillos como un gato negro adorable la prefecta de Slytherin, Lorena, con la que compartía mesa de debate en los partidos de Hogwarts no tardó en reconocerla.

-¿Ésas tenemos? -se preguntó Lorena en voz baja- No te vas a salir con la tuya esta vez gatita.

La gata Marimón, completamente ajena a los planes de Lorena se dirigía a los jardines de Herbología donde podría rascar un poco de hierba gatuna.

-Petrificus totalus -conjuró Lorena apuntando a la gata. Una vez Marimón estaba completamente tiesa la agarra de la cola- Has sido una gatita muy mala. Habrá que castigarte -esboza una sonrisa picarona y se lleva a la gata a la clase.

En la clase de Encantamientos de séptimo había poca gente: Maceta, Nata, una de las alumnas más inteligentes de todo Ravenclaw aunque con cierta obsesión por unos libros sobre política mágica escandinava llamados Vjorgen, Pichón, llamada así por su afición a subirse a la torre de las lechuzas para cantar como una descosida, Sara Peraza, Álvaro, conocido por sus pociones de mala calidad que siempre tenían como efecto secundario gases de colorines saliendo de la boca de la gente y el profesor Scanlan, que era el cadáver resucitado del último profesor pero nadie quería decirlo por si se volvía loco y empezaba a comer cerebros.

Lorena no dudó ni un minuto en aparecer en medio de la clase con la gata en brazos, medio dormidita por el encantamiento que ya empezaba a fallar.

-Muy buenas profesor. Me he encontrado a esta "gatita" correteando por el pasillo. Creo que es de su clase -deja a la gata en el suelo y formula un hechizo que hace que vuelva a su estado humano.

-¡Serás hija de perra! -Marimón, en un ataque de furia, lanza un hechizo no verbal que hace que Lorena se moje entera

-¡Malnacida! -Lorena responde con otro encantamiento que prende fuego a la mitad de su túnica

-O T P -canturrean Álvaro y Pichón tan tranquilos mientras la cara del profesor Scanlan es un poema.

-¡Pelea a muerte en clase de encantamientos! -vocitwittea Sara Peraza

-Locos, todos locos -Nata estaba tan tranquila contemplando la escena mientras releía por 24601ª vez los libros de Vjorgen.

-¡Acho pijo, parad ya! -Maceta harta de la pelea entre las dos brujas saca su mandrágora que siempre tenía guardada y con el chillido se paran todos.

-Eso es peor que Pichón cantando a Celine Dion... Ya ha matado a seis lechuzas -comenta Álvaro

-¿Seguro? -Enfadada, Pichón conjura una gran balsa de agua helada y la lanza directamente al joven -Toma, un Aisbuquetus para tu cuerpo.

-Zorra

-Feo

-Capullos -vocitwittea Sara Peraza pensando si debería lanzarle un Aisbuquetus al profesor Scanlan -¿Cómo puede ser tan tonto y estar tan buenorro?

-Sara, límpiate la baba -Nata conjura un pañuelo

-Gracias -se limpia disimuladamente la baba

-¡Se acabó! ¡Todos en la sala de castigo mañana a las cuatro de la tarde o me arranco un brazo y me pongo a soltar ostias! -El profesor Scanlan, que parecía un empanao, estalla de una vez

-Mierd -suena como comentario general