Capítulo 5: ¿Celos?

Helga despertó lentamente para encontrarse acostada en una cama que no reconocía, un poco asustada alzó la cabeza para empezar a reconocer su entorno y recordar la noche anterior, pero ella no se había quedado dormida ahí, estaba en el cuarto de Arnold, en la cama de él, usando ropa del chico ¿Qué diablos había pasado?

-¡Vaya! Ya te despertaste- la rubia casi se desmaya al ver entra el rubio, el chico acababa de bañarse, llevaba el cabello húmedo y sólo usaba jeans.

-¿Cabeza de Balón? ¿Te podrías vestir?- pidió casi al borde del shock, el chico reaccionó y también se sonrojo, inmediatamente se acercó a un cajonera y tomo una playera negra con cuello en "v"

-Lo siento, ya estoy listo- le indicó y la chica regreso su mirada a él, no lo quería aceptar pero verlo así hizo que más de una imagen se formará en su cabeza, sobre todo porque tuvo la oportunidad de observar el dorso masculino, la espalda ancha, los brazos y el vientre levemente marcado, definitivamente ya no era un niño.

-¡Diablos Cabeza de Balón! ¿Qué hago en tu cama?- preguntó aún muy sonrojada y ocultando su cara tras el largo cabello.

-Nos quedamos dormidos en la sala, desperté hace como dos horas y te subí, te veías incomoda en el sillón- explicó mientras se ponía unos tenis de lona verdes.

-¿Y tú dormiste conmigo?- un olor la invadió, salía de su cuerpo, pero no era el de ella, definitivamente había pasado muchas horas junto a él.

-En la sala, después de subirte salí a correr- se alzó de hombro, quitándole importancia- Ya va a estar el desayuno ¿Te quieres bañar? ¿Ya pensaste cómo entrar a tu casa?

-Mis padres van a estar todo el fin de semana afuera- se puso de pie y la larga camisa del chico cayó por los hombros femeninos, Arnold trago en seco, una Helga recién despierta era algo que no veía desde hace mucho tiempo y definitivamente las cosas habían cambiado, con el cabello alborotado, los labios levemente hinchados y la ropa holgada la hacían lucir extrañamente atractiva para él- Creo que desayunaré e iré a casa de Phoebe a que me preste ropa o le pediré que me acompañé a comprar ropa para el fin de semana.

-¿Y si yo te acompaño?- el chico se sobo la cabeza apenado- Quiero decir, Phoebe a lo mejor sale con Gerald y…

-De acuerdo

-¿Qué?- la confusión se leía en la cara masculina.

-Que me puedes acompañar- la rubia se acercó- Pero primero dame de comer Cabeza de Balón, sino quieras que te coma a ti- pese a lo simple de la oración, la cercanía y la impresión de ella accediendo hicieron que el oji verde se sonrojará furiosamente, para fortuna de él la chica ya había salido del cuarto, sacudiendo ideas de su mente corrió para seguirla.

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Brainy creció con sus otros compañeros, pero también cambió un poco, con las medicinas correctas era capaz de respirar correctamente por lo que empezó a ejercitarse, pero su pasión por las ciencias era más fuerte; era un chico muy inteligente, de los mejores promedios y era un hecho que iría a una de las mejores universidades del país, pese a que era reconocido por los estudiantes el chico no se lo tenía creído, seguía siendo amable e incluso un poco raro. Después de años de seguir a Helga se había dado cuenta que los sentimientos infantiles crecieron conforme ellos lo iban haciendo, definitivamente estaba enamorado de ella, y aunque ya no la acosaba como años atrás, aún no era capaz de acercarse, mucho menos ahora que Arnold había regresado, sabía que tenía que dejar que la chica estuviera con la persona que quería y que con suerte, le correspondería.

Por eso no le sorprendió ver ese sábado a los rubios llegar juntos al centro comercial, pero si le dolió, un peso muy fuerte se había instalado en su pecho desde el regreso del oji verde, pero él no era capaz de confundir a Helga, porque ella amaba a Arnold, no lo amaba a él ¿o sí?

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Arnold estaba esperando a Helga fuera del vestidor, la chica a penas y había visto la ropa de la tienda cuando tomo unos jeans y una playera negra, sin decir nada salió con el pelo agarrado en una coleta alta.

-Cabeza de Balón necesito comprar algo más pero- la rubia estaba pagando y sin completar la frase salió del lugar- Necesito que me esperes en la fuente de sodas.

-Pero te puedo acompañar, no me molesta, en serio- empezó a seguirla.

-Arnoldo, necesito ir sola- la oji azul empezaba a perder la paciencia, a veces olvidaba que el rubio podía ser increíblemente entrometido.

-¿Qué pasa? ¿Qué necesitas? ¿Por qué no puedo ir?- definitivamente era un metiche.

-Voy por ropa interior- gritó, varias personas se detuvieron a verla y el oji verde se sonrojo- ¿Podrías esperarme en la zona de comida?

-Cla…claro- el chico se dirigió lentamente al lugar indicado, pero su mente divagaba ¿ropa interior? ¿Cómo sería la ropa de…? Nuevamente detuvo su pensamiento, él era un caballero, siempre un caballero.

-Hola Arnold- el aludido se detuvo al escuchar el saludo, con una sonrisa regreso el gesto.

-Brainy ¿Qué te trae por aquí?- el chico de gafas se alzó de hombros.

-Vine a perder el tiempo

-Se nota- el sarcasmo fue evidente- ¿Compraste todos esos libros?

-Sí- el rubio miraba sin poder evitarlo las compras del otro.

- ¡Vaya! No sabía que te gustará leer tanto.

-Una persona me inspiro- el oji verde lo vio con interés.

-¿En serio? ¿Quién?- definitivamente el menor de los Shortman a veces era un chismoso.

-Helga

-¿Helga?- preguntó el oji verde, no sabía porque pero una leve molestia lo invadió.

-Sí Cabeza de Balón- el chico sorprendido volteó a su derecha, ahí estaba la rubia sonriéndole.

-Pero…

-Me voy- Brainy se puso de pie.

-¡Espera!- lo detuvo la oji azul.

-Dime- el chico de lentes sonrió y Arnold no pudo evitar ver ese gesto, una verdadera sonrisa le era dedicada a la chica que estaba enamorado de él ¿Alguna vez él había sonreído así al ver a Helga?

-Quiero ver lo que compraste- sin esperar respuesta la chica arrebato las bolsas y empezó a ver el contenido, diferente libros pasaron por las manos femeninas y al parecer tenía una opinión para todo, de repente Arnold fue dejado en segundo plano y molesto sólo podía observar la plática entre Brainy y Helga, al parecer la adolescente y su compañero de clase tenían una buena relación, pero había algo diferente, una confianza que rara vez había visto en las relaciones de la chica, incluso su semblante era más tranquilo, más…y Brainy, sonreía y en sus ojos había una calidez que el oji verde nunca había visto y finalmente entendió y cuando lo hizo se molestó, no lo iba a permitir, no se la iba a quitar…porque Helga era para él…¿Por qué seguía sin poder dar con la respuesta? Pero de algo estaba muy seguro Brainy estaba enamorado de ella- ¿Estás bien Arnold?- la voz femenina hizo que saliera de sus pensamientos.

-De limón- respondió lo primero que se le vino a la mente.

-¿De limón?- preguntaron sus acompañantes

-¿Qué demonios dices Cabeza de Balón? – la rubia se acercó para verlo de cerca- ¿Te encuentras bien? O finalmente esa cabezota tuya enloqueció- ¿enloquecer? La palabra taladro el cerebro del rubio, claro que estaba enloqueciendo, veía como otro chico trataba bien a la oji azul y ella lo hacía igual, definitivamente eso lo enojaba, era un enojo que nunca había sentido, claro que sabía que había persona que a él no le agradaban que se acercarán a la rubia, por ejemplo Wolfgang, pero no lo podían culpar, no le gustaba porque cuando él se fue el chico seguía siendo un bravucón, aunque tenía que aceptar que al parecer Wolfgang ya no era así…molesto, frustrado, confundido, desesperado, definitivamente había cosas y sentimientos que sólo afloraban con Helga. ¿Por qué la rubia siempre lo lograba sacar de sus casillas? ¿Qué poder tenía sobre él? Y volvía a la misma pregunta ¿Qué era Helga para él?

-Será mejor que me vaya- dijo repentinamente Brainy.

-¿Por qué?- la oji azul lo miro ansiosa- Me prometiste un helado.

-Será para la otra- el chico se dio la vuelta, pero antes de irse le sonrió al oji verde, esa gesto que esconde secretos- Hasta luego Arnold- caminó lentamente y antes de perderlos de vista volteó a ver a la pareja- Al parecer yo voy a ser quien logré unirlos, cruel ironía.

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-¿Me vas a decir por qué estás molesto?- Helga iba caminando al lado de Arnold que estaba completamente callado, la mente del chico seguía a todo, tantas preguntas y tan pocas respuestas ¿Qué no se supone que una de las cosas que había aprendido en San Lorenzo con los Ojos Verdes era calmar la mente para entender realmente sus sentimientos? Pero él no podía, porque con Helga todo era extremo, negro o blanco, sin ninguna escala de gris – Criminal Cabeza de Balón ¿Me dices que te pasa o…?- al no obtener respuesta la chica empezó a caminar más rápido alejándose de él.

-¿A dónde vas?- se logró dar cuenta que ella ya no estaba a su lado y corrió para alcanzarla.

-No te importa Camarón con Pelos- ella siguió caminando ignorándolo.

-Espera- la logro sujetar del brazo, pero la rubia logró soltarse- Helga, espera- la chica siguió caminando- Maldición, espera- la oji azul se detuvo y lo encaro.

-¿Para qué? Tú no hablas y la verdad me estoy aburriendo- la rubia no estaba molesta, por supuesto que no, sólo estaba preocupada, pero ella no lo mostraría, además ¿acaso pensó en hacer una típica escena en donde la chica sale corriendo y era alcanzada por el chico para disculparse? Por supuesto que no, ella era Helga G. Pataki- Parece que tienes muchas cosas en esa cabezota tuya, mejor me voy con Phoebe, a final de cuentas, nunca dije que pasaría todo el fin de semana en tu casa Melenudo.

-Pero mi mamá…

-Buen punto- la chica lo interrumpió- Además tu papá prometió hacer asado ¡Diablos! ¿Qué hago?- la oji azul se rasco el mentón, de verdad estaba preocupada por el chico, pero algo le decía que tenía que dejarlo solo.

-Sé que en este momento no soy buena compañía pero- sin previo aviso tomo la mano femenina- Me gustaría que te quedarás también esta noche- la rubia sintió la caricia multiplicada, definitivamente las manos del chico era grandes comparadas con las de ellas- ¿Entonces?

-Como sea- la chica se soltó lentamente del agarre y empezó a caminar- Pero ni creas que lo hago por ti, lo hago por la comida Melenudo- el oji verde sonrió, no sabía porque, pero de cierta manera le gustaba que la oji azul estuviera en su casa- Y ni creas que va a ser siempre, es simplemente porque no tengo otra opción Cabeza de Balón.

-Como tú digas Helga.

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Helga estaba sentada en la cama de uno de los cuarto de la Casa de Huéspedes, después de cenar y ganarle cinco veces al abuelo en damas chinas la chica se fue a refrescar, como iba a pasar otra noche ahí Stella le había arreglado un cuarto y hasta puso la ropa de Arnold que uso la noche anterior en la pieza "Para que la uses como pijama" Claro que la iba a usar, la ropa olía a él, sin poder evitarlo olio detenidamente la camiseta, abrazándola se dejó caer finalmente en el colchón, esos días habían sido increíbles, estar todo el rato con el oji verde y tenerlo sólo para ella, conocerlo más y de cierta manera crear una cercanía física más fuerte, definitivamente empezaba a controlar sus impulsos con él, sin embargo la chica no pudo evitar pensar lo sucedido en la tarde, el rubio había cambiado su semblante de la nada, de repente se puso serio, sin hablar, parecía que algo lo estaba confundiendo, antes de que fuera a comprar la ropa interior él no estaba así, se había puesto raro cuando estaban con Brainy…acaso el oji verde estaba…¿celoso?

-Imposible- la oji azul se estiro, estaba cansada, se giró de un lado al otro, definitivamente esa noche no dormiría con él- Adelante- indicó al escuchar que tocaban la puerta- ¿Qué pasó?- el rubio estaba con dos tazas en su puerta.

-¿Quieres que platiquemos antes de dormir?- la chica se alzó de hombros.

-Depende de que traigas en esas tazas.

-Es chocolate caliente, al parecer va a ser una noche fría- el chico se sentó en la cama y le paso una taza a la chica cuando se enderezo- Dime algo ¿Te ha gustado algún chico aparte de mí?- la rubia se confundió con la pregunta.

-Sí- se rio al ver el semblante del chico- No me malentiendas, pero ¿No crees que sería absurdo que no me gustarán otras personas? ¿Acaso a ti sólo te ha gustado Lila o Ruth? ¿No regresaste la mirada más de una vez por alguien en San Lorenzo?

-Sí pero…

-Arnold, Arnold, Arnold- la rubia meneó la cabeza de un lado a otro- La vida no está dividida sólo en me gusta o no, hay toda clase de sentimientos y cada persona te despierta uno diferente, aunque eso puede estar combinado de varios.

-¿Te gusta Brainy?- preguntó sin poder evitarlo.

-Sí- el rubio sintió un peso en el pecho- Tenemos mucho en común y me entiende, además de que le gusta mucho la literatura…

-Le gusta por ti, para acercarse a ti- la interrumpió, la chica abrió los ojos sorprendida, pero después su mirada se llenó de ternura.

-¿Y eso es malo?- preguntó tomando de su taza.

-Yo…- no estaba seguro de qué responder.

-Brainy es una persona especial en mi vida, es un amigo muy cercano

-¿Cómo Wolfgang?- ahora él no la dejo terminar.

-No- se puso de pie y se estiro- Wolfgang es un amigo con el cual puedo ser yo, pero sin serlo tanto y Brainy es la persona con la que puedo ser completamente yo, creo que ellos dos de cierta manera representan lo que soy y lo que no soy frente a los demás, pero eso no significa que no lo sea- Arnold la miro muy confundido- No intentes entenderlo Cabeza de Balón, a veces yo misma no me entiendo, por ejemplo ¿Cómo es posible que esté enamorada de ti, una persona tan diferente a mí?- el oji verde se sonrojo aún más al ver que la chica estaba tranquila, es cierto que un tenue color rojo invadía sus mejillas, pero se veía segura- No lo puedo entender pero así es, creo que realmente la vida no se puede dividir sólo en personas que te gustan o que no, porque a final de cuentas si estás con alguien, ya sea como amigo, confidente, compañero, es porque te atrae algo de él.

-Nunca lo había pensado así. Eres muy madura Helga- y sonrió, lo hizo honestamente, sin pensar que ese gesto tenía que ser obligado, sino porque podía y quería, la chica se sonrojo aún más.

-¡Criminal! Ve la hora Arnoldo, será mejor que nos vayamos a dormir…quiero decir, que te vayas a dormir- ahora ella era la que estaba nerviosa, esa sonrisa, la sonrisa de él, aquella que había visto en contadas ocasiones y ahora, nuevamente, era para ella- Y yo me iré a mi casa…digo cama…bueno tú cama….no la tuya, la de tu casa.

-Gracias- la rodeo con sus brazos, la abrazo y la chica se sintió bien ante el contacto masculino, de repente todos los nervios se fueron, una tranquilidad la invadió, porque ese era el poder de él, tenerle de un punto a otro sin saber, tranquilizarla, alterarla, enamorarla, desesperarla, hacerla reír enojar ¿lastimarla? Esperaba que todavía no- Definitivamente me gusta abrazarte cuando sé que no voy a terminar en el suelo- la rubia frunció el entrecejo, con todas sus fuerzas empujo al chico que cayó sobre la cama riendo.

-Nunca des las cosas por hecho conmigo Arnoldo- todavía estaba sonrojada- Ahora vete- y sin esperarlo la jaló y termino acostada a su lado, sentía la respiración masculina cerca de su cuello, la cara del chico oculta entre su cabello y su espalda y sus brazos rodeando su fina cintura- ¿Q…qué haces?- pregunto tartamudeando.

-Un minuto, por favor quédate así un minuto- el corazón de los dos estaba alterado, pero de cierta manera se sentían bien, nuevamente sintieron que sus cuerpos se acoplaban y se unían sin barreras, pasó más de un minuto y el chico se puso de pie, sin decir nada se dirigió lentamente a la puerta, antes de salir regreso su mirada a ella, que estaba sentada al borde de la cama- Hasta mañana Helga.

-Hasta mañana ¿Arnold?- lo llamó antes de salir

-¿Sí?

-Nada- de repente los dos sintieron un peso en el pecho, quería una respuesta, él aún no la sabía.


Un chico rubio pálido bajo del camión, se encontraba en la terminal de camiones de Hillwood, tomó el paquete de cacahuates.

-Cacahuate natural tostado con sal yodada y conservadores- el rubio camino hacía la salida del lugar- Cuarenta y siete pasos para llegar a la parada del taxi, veinte minutos para la casa de mi primo- distraído no se dio cuenta que pasó al lado de un chico moreno con afro que lo miro asustado.

-No puede ser- Gerarld trago en seco- Arnie está en la ciudad


Hola.

Lamento lo corto del capítulo, pero era la continuación del anterior.

Los review los voy a empezar a contestar personalmente, espero empezar a hacerlo esta noche.

En cuando a la leyenda del capítulo anterior, sí es mía, aunque me base en dos que ya conocía, primero en la idea del amor puesta en prueba del mito griego de Orfeo y Eurídice, y los retos use, por lo menos en general, de un libro de la escritora chilena Isabel Allende, La Ciudad de las Bestias, aunque no están como tal, pero en sí la leyenda es mía.

Gracias por seguir leyendo.

Arnie llega a la ciudad, con ese niño uno nunca sabe qué puede pasar, ni yo mismo aún estoy segura, jajajajajajajaja.

Enigma.