(Los personajes no me pertenecen, son creación de Mizuki e Igarashi pero la historia es completamente mía)
Capitulo 2.
Este capitulo contiene lenguaje vulgar, si eres sensible es mejor que te abstengas de leer, lo hago sin intención de ofender a nadie.
¡Disfruten la lectura!
Susana.
No estaba segura de lo que pasaba a mi alrededor, los paramédicos llamaron a la puerta y yo corrí para abrirles, ellos me preguntaron que donde estaba y les apunte hacia la cocina. Comenzaron a ponerle oxigeno y una mujer me tomo la mano y me llevo hacia la ambulancia, me repetía "que todo iba a estar bien" no sabia si eso era verdad, estaba muy asustada para asumir lo que sucedía. Lo único que no quería que pasara es que a mamá le pasara algo.
Me quede fuera de la habitación de observación, mis ojos estaban tan hinchados que ya no lloraba. Una enfermera se sentó a mi lado y me cubrió con una manta. Sin pensarlo me quede dormida.
Abrí mis ojos y lo primero que vi fueron los ojos de papá, parecía feliz cuando yo abrí los ojos y me abrazo más fuerte. Había estado llorando, sus ojos lo delataban, después, mi preocupación volvió; mi madre. Me revolví en los brazos de mi papá, pero el solo me sostuvo más fuerte.
- esta bien hija, ella esta bien. Cálmate – no sabia si creerle pero su voz sonaba tan tranquila, que deje de moverme.
- ¿Cómo esta mamá? – el dirigió su vista hasta mi y sonrió.
- ella esta descansando ahora, dentro de poco podrás verla – me dio un beso en la frente.
Me acurruque mas con papá, sentía su respiración, arriba, abajo, arriba, abajo…
- Sr. White, ya puede pasar a ver a su esposa – me gire hacia la enfermera y me quite de las piernas de papá y tome su mano.
- esta bien Susana, es hora de ir a ver a tu mamá – fuimos detrás de la enfermera, hasta llegar a la habitación en donde estaba mamá – vamos Susana no te asustes ella esta bien.
Cuando abrió la muerta los ojos de mamá se giraron hacia mí y extendió la mano. Corrí para tomarla, por alguna razón como su esa mano fuera a caer antes de que yo pudiera tomarla. Rompí en llanto.
- Perdona hija, debí haberte asustado mucho verdad.
Continúe llorando, pensé lo peor cuando la vi ahí en el piso, sin responderme, sin moverse, sin que ella pudiera pronunciar su nombre y eso era lo que mas temía; perderla.
- calma, Susana ya todo esta bien, tu mamá esta aquí – su voz me calmo, ella palmeo la cama y yo subí. Me recosté en sus piernas y cerré mis ojos.
- ¿Cómo te encuentras Ángela? – pregunto papá, su voz sonaba preocupada.
- ya me siento mejor, perdón por haberte asustado.
- ahora, me puedes explicar ¿Qué fue lo que te paso? ¡El doctor no me quiso decir! – sentí como papa se levantaba de su silla que estaba al lado de la cama.
- Paul, cálmate yo le pedí al doctor que no te dijera nada.
- ¿Por qué? ¿Por qué hiciste eso? – papa bajo el tono de voz – acaso quieres que me de un infarto de preocupación, cuando me dijeron que Susana había llamado a la ambulancia me imagine lo peor… - hizo una pausa – cuando llegue vi a la niña acurrucada junto a una enfermera, estaba durmiendo, la enfermera me dijo que lloro hasta que se quedo dormida, la abrace vi que tenia los ojos hinchados. Se veía tan indefensa que me dieron ganas de llorar – sentí como mi papá me acariciaba la cabeza – que cumpleaños le he dado.
- no es tu culpa, nada de esto nos esperábamos.
- ya de tanto rodeo – suspiro mi papá - ¿Qué es lo que tienes? ¿Por qué tanto misterio?
- yo no pensé que esto pasaría – me levante y mire fijamente a mi madre – yo se que esto te va a poner de mal humor, pero lo he decidido.
- ¿Qué pasa? Explícate.
- el doctor me dijo que la causa de lo que me paso hoy – se llevo sus manos a su vientre – es que vamos a volver a ser padres.
Los ojos de mi papá se abrieron y la miro durante unos segundos. Su sonrisa se fue asomando poco a poco en su rostro, sus ojos se veían deslumbrantes. Yo no sabía como reaccionar, no sabia si eso era bueno o malo. Las preguntas comenzaron a venir; ¿ellos ya no me querrían? ¿Qué pasaría conmigo? ¿Volvería al orfanato? Las lagrimas comenzaron a picar en mis ojos, mi madre tomo mi mano.
- esto no va a cambiar Susy, tu siempre vas a ser nuestra hija y el o ella, también te va a querer mucho.
Ella nunca me había mentido ¿Por qué no creerle?
Abrace a mi madre y papa se unió al abrazo…
Nuestro muro de amor era lo que nos mantenía unidos, pero eso de repente cambio.
Cuando mi madre visito por primera vez el hospital para su ecografía, ella se veía más delgada de lo que estaba antes, ella decía que estaba bien y me sonreía. Yo sabia que no era así, papá y mamá discutían mas seguido y yo pasaba mas tiempo en mi habitación tapándome las orejas y apretando los ojos para que no salieran las lagrimas.
Aquel día que llegamos del hospital, comimos la comida que mi madre había preparado para mi cumpleaños y después de soplar las velas y abrir el regalo que tenía mi papá para mí me fui a dormir.
El balcón era compartido, cuando me estaba a punto de dormirme escuche que hablaban afuera, me acerque a la ventana en silencio y me senté.
- ¿Cuánto tienes de embarazo? – le escuche preguntarle a mi mama.
- 16 semanas.
- ¿Cómo es que no te habías dado cuenta?
- había tenido síntomas, pero los ignore. Aparte estaba tan al pendiente de Susy que no me tome la molestia en hacerme una prueba de embarazo o algo así.
- pero ¿esto no es riesgoso?
- el doctor me dijo que al menos debo de visitarlo cada 2 veces al mes, no quiero que te preocupes por nada - vi como mi mama acaricio la mejilla de mi padre – disfrutemos de esta bella etapa, eso es lo único que tenemos que hacer.
Había escuchado este tipo de conversación antes. Ella decía que no habían podido tener hijos y es por eso que me habían adoptado, era muy riesgoso que ella los perdía al cabo de unos meses. Le dolía hablar del tema, pero se ponía contentos cada vez de que hablaban de cuando les habían otorgado mi patria protestad.
Los meses pasaron demasiado rápido, cuando cumplió los ocho meses de embarazo, ella fue internada y cada tarde después de salir de la escuela la visitaba, papá trabajaba mas para poder cubrir los gastos del bebe que estaba en camino.
Un sábado por la noche, una noche de mayo, no recordaba muy bien la fecha. Papá y yo cenábamos tranquilamente cuando sonó el teléfono.
- ¿Diga?... ¿eh?... ¿ahora?... estaremos ahí.
Dejo el teléfono y corrió hacia mi – es hora ¡el bebe viene en camino! – me dirigí a la puerta y tome mi abrigo, espere a que papá bajara con la pañalera. Nos subimos a la camioneta.
Cuando llegamos solamente dejaron entrar a papá a sala de parto, yo me quede en la sala de espera, muchos doctores cuando pasaban enfrente de mi me sonreían. No supe cuando me quede dormida, unas horas después, me desperté yo sola, las luces me encandilaron.
- hermosa, vamos, Ángela quiere verte – extendió la mano la enfermera y yo la tome.
Cuando llegamos ahí, mi mama estaba sonriendo al lado de mi papa y extendió la mano – ven, cariño, acércate.
Me acerque lentamente, con miedo, era algo totalmente desconocido para mí. Cuando estuve lo suficientemente cerca, papá me subió en sus piernas – mira, Susy, te quiero presentar a alguien – mi mamá extendió su mano y se movió mas cerca de mi.
El bebe tenia los ojos abiertos y sonreía alegremente - ¿los bebes sonreían? – no lo sabia, pero algo inesperado estaba experimentando…
Cuando acerque mi mano tímidamente y acaricie su mejilla, y acaricie su mano, uno de sus dedos tomo mi dejo gigante comparado al suyo…
- te quiero presentar a Candice, Susana, tu nueva hermana.
La mire detalladamente; ella realmente se parecían a mis padres adoptivos, me sentí con bastante seguridad cuando ella agarro mi dedo y me dio confianza, saber que ella no seria una amenaza para mi.
-¿Cuándo va a poder caminar? ¿Jugara conmigo a las muñecas? –fue lo primero que pregunte.
-ella aun no puede hacer eso Susy, primero tendrá que enseñarse a caminar, ir al baño, comer sola –me desilusione mucho. En el orfanato era raro ver bebés y tenia curiosidad sobre Candice- pero cuando lo haga –tomo mi mano- podrás jugar todo lo que quieras.
-¡¿en serio?!
-claro que si.
De repente mi mamá comenzó a temblar mucho, hasta casi dejo caer a Candy, pero mi papá alcanzo a tomarla entre sus brazos.
-Susana llama al doctor ¡corre!
Quería hacerlo pero mis piernas no me respondían.
En eso entraron varias enfermeras y alejaron a mi papá de mi mamá. Vi como abrieron su bata y pusieron unos aparatos sobre su pecho…
No quería ver sin embargo, no podía apartar mi vista de ella, siempre recordaría el día en que la perdí.
Todos acudieron al entierro de mi mamá y yo sim embargo no podía dejar de llorar. Después de su muerte los días se habían vuelto extremadamente anormales. Mamá ya no se la pasaba todo el día en la casa, ya no estaba al lado de Candice o Candy como le decíamos y el no había cambiado.
Al llegar a la escuela, les hable de que tenía una hermana…
-eso no es bueno para ti –dijo Carol –yo tengo dos hermanos y mis papas prefieren darles juguetes a mis hermanos que a mí.
-tienes razón –exclamo Tina – mi hermana menor ¡es odiosa! Daniela esto, Daniela el otro –bufo – parece que es lo único que saben decir, ahora ya ni siquiera me notan y mi abuela es la única que me hace caso.
-te puedo apostar Susana que lo mismo te ve a pasar a ti – insinuó Carol.
-bueno… de eso yo no estoy… tan segura – me frote las manos, lo que ellas decían me estaba poniendo nerviosa- mi papá me sigue queriendo igual y me trata igual que ella…
-deja que pase tiempo Susy, nosotras sabemos lo que te decimos.
Me enfoque en la maestra cuando entro aunque, me habían dejado perturbada. Ella aun era un bebe, ni siquiera caminaba o hablaba no era un peligro.
Unas semanas después, papá comenzó a llegar tarde, por que decía que tenia que trabajar más para mantener a la familia.
Tal vez la abuela no lo notaba, pero cuando el llegaba del "trabajo" olía a alcohol y cada vez comenzó a llegar más noche. En una ocasión, la abuela me pidió que vigilara a Candy ella estaba dormida así que la admire. Cuando papá llego, ella comenzó a reclamarle.
-¿Por qué estas llegando tan tarde?
-¿Qué te importa? –le contesto el.
-¡claro que me importa! ¡Son casi las 3 de la madrugada! ¡No creo que estuvieras trabajando!
-eso no te importa, además, no tienes derecho a reclamarme nada –se escucho un golpe.
-¿QUÉ ES ESTO?
-no es nada.
-¡¿Cómo que no es nada?! ¡Claramente esto es droga! Pensé que habías recapacitado y no volverías a probarlo de nuevo.
-no tengo por que darte explicaciones sobre lo que hago.
- sabes que es repugnante, además, tienes que cuidar de tus hijas –hizo una pausa- siempre llegas oliendo a mujeres… es tan repugnante.
-¿repugnante? ¿Eso es lo que crees que soy? Pues felicidades, tienes por hijo y padre de tus nietos repugnante. Sabias bien que yo solamente no soy de una mujer y ahora que ella está muerta no hay nada que no me lo impida.
-¡pero tienes a tus hijas!
-no quiero hablar sobre esto, lárgate a dormir y déjame tranquilo –se volvió a escuchar otro golpe.
Y eso fue solamente el principio. La abuela siempre que peleaba con el me decía que "no pasaba nada. Todo va a estar bien" cuando Candy cumplió 6 meses, papá se consiguió una mujer que nos trataba bien sin embargo, comenzó a encargarnos con la vecina. Nos daba un beso a mi y a la bebé y después se iba a trabajar.
-Susana, a partir de hoy tu y Candice se quedaran con la Sra. Roberts. Yo iré a trabajar para comprarles cosas y comer rico ¿de acuerdo? Se buena niña.
Pero después de un tiempo ella comenzó a mentirme. Fui muy perspicaz, tanto papá, como Dana olían a perfumes diferentes cuando llegaban de "trabajar" en mas de una ocasión trate de comunicarme al Hogar de Ponny, queriéndoles decir que quería regresar, sin embargo, Dana oculto todo de mi inclusive el numero de la abuela.
Al llegar a casa mi Dana estaba en el jardín con Candy arrullándola para que se durmiera. Verla ahí tan dedicada me daba tristeza, no era la misma atención que me daba a mi y yo… yo… yo tenia celos.
-oh, hija estas aquí – se levanto ella y se acerco a besarme - ¿Cómo te fue en la escuela hoy?
-todo normal.
-¿paso algo? Te vez diferente.
-¿Qué? ¡No! Me siento cansada –deje mi mochila cerca del sillón- ¿Qué hay para cenar?
- hoy habrá algo especial –dijo con emoción- ¡la abuela no tardara en llegar en cualquier momento!
La mama de papá era algo especial, la había visto unas 6 veces desde que llegue aquí, siempre le dice que nos vallamos a vivir con ella en Nueva York y tome la empresa, sin embargo el siempre la ha rechazado. Nunca he estado ahí, pero ahora en vacaciones espero pasarlas con ella.
-Paul la fue a recoger en el aeropuerto, así que no han de tardar en llegar.
-¿vendrá a ver a Candy? – pregunte curiosa-
-mmm… si.
-oh.
Poco después de comer me fui a hacer mi tarea y termine viendo una película que Disney estaba transmitiendo. Cuando escuche mucho alboroto, baje corriendo las escaleras para recibir a la abuela Katherine.
-¡¿Dónde esta mi niña consentida?! –me recibió con los brazos abiertos- ¿me extrañaste? –me reí- veo que si.
-¿estas bien abuela?
-claro que si –me guiño un ojo y miro a Dana- ¿Dónde esta el nuevo miembro de la familia?
-por aquí –le dijo a la abuela.
Todos fuimos detrás de ella y la abuela fue la primera en acercarse a ella-. Pero que linda niña, es una lastima que este dormida.
-ya podrás verla cuando se despierte –dijo papá- tiene los mismos ojos que papá.
Después de cenar, no tuve el valor de contarle lo que pasaba, tenia tanto miedo que ya no los reconocía.
La abuela Katherine se quedo durante un par de días más. El tiempo se paso mas rápido de lo que yo creía, cuando me di cuenta ella empezó a hablar y caminar. Al cumplir los cuatro años era incontrolable y por lo contrario de todo lo que me había dicho mis amigas Candy era muy obediente y respetaba mis cosas cuando yo le decía que no las tocara o jugara con ellos.
Una noche en la que llovía mucho, ellos discutieron muy fuerte…
Candy y yo nos refugiábamos en mi cuarto mientras yo le contaba un cuento.
-Susana ¿Qué paso con el príncipe?
-el tenia miedo de que la princesa no correspondiera sus sentimientos, así que se alejo de ella.
-pero, si la quería tanto ¿Por qué se alejo?
-porque no se sentía seguro.
-la princesa ¿lloro?
-claro –pase mi mano por la cabellera rizada de Candy- pero ella no se dio por vencida y lo siguió a escondidas, así que se embarcó en una aventura ya que tenia que evadir a la servidumbre del castillo para que no se dieran cuenta de que se había escapado.
-¿no comía?
-una noche antes, preparo una pequeña mochila y llevo un poco de ropa ligera y provisiones para un par de días, cuando llego en el barco que ella se iría, cubrió todo su cabello ya que se reconocía a la familia real por su cabellera pelirroja. Subió al barco por la cuerda que aun lo unía al muelle y se escabullo hasta un camarote.
-¿ella no se fugo? ¿Por qué iba a tener un camarote?
-bueno, su amiga, la que te conté –ella me miro confusa- Emily ¿te acuerdas? –me dijo que si entre una pequeña risa- bueno, Emily apoyaba a la princesa con la decisión que había tomado y le dijo a sus padres que iría a América a visitar a sus primos y sus padres la dejaron ir –de repente los gritos se hicieron mas fuertes.
-¡Dime la verdad! ¿Te estas viendo con otro?
-¿Por qué debería decírtelo? ¡Tú haces lo mismo todas las noches!
-¿Cómo se que tu no se la…
-ATREVETE A DECIRLO Y DE ROMPO TODO EL…
-no eres tan valiente.
-¡Cállate! No necesito ese tipo de comentarios viniendo de tu boca.
-ha de sentirse bien siendo follada por otro no.
-cállate, cállate, cállate…
-quiero mas dinero, no puedo con cien dólares a la semana. Has estado llegando mas noche de lo regular ¿Qué es lo que te pasa?
-¿Cómo que me pasa? Además, ¿comenzaste a trabajar? ¡Crees que no me doy cuenta de lo que pasa en mi propia casa! –papá dejo de gritar.
-¿TÚ CASA? Discúlpame, pero ESTÁ es mi casa. Te ayude a pagar la maldita hipoteca.
- desde que llegaste a esta casa has cambiado mucho, antes eras muy dulce y ahora ¡Dices que está es tu casa!
-después de todo lo que me dijeron fue verdad –se escucharon pasos en la escalera- yo también estoy empezando a hartarme de ti –después hubo silencio y comenzaron a discutir en su habitación.
-Susy.
-dime Candy.
Ella estaba sollozando y me miro directamente a los ojos- ¿yo tuve la culpa de que ellos estén así?
Que podía decirle yo. No tenía ninguna respuesta en ese momento, lo único que podía hacer era abrazarla con mucha fuerza.
-no es tu culpa Candy.
EL MIEDO NO HABÍA DESAPARECIDO
O ESO ES LO QUE YO CREIA…
Continura…
Si es terryfic.
